domingo, 19 de febrero de 2017

La celta que llegó de lejos - Capítulo 23 -Misión cumplida

Y James tomó el relevo de su mujer.  Estaba de cinco meses y comenzaba a encontrarse algo pesada como para desplazarse hasta Inverness con frecuencia.  Habían localizado los restos de Kendrick ya que los herederos de los  familiares que le acogieron a su regreso de Inglaterra, guardaban toda la documentación al respecto de su fallecimiento, su lugar de enterramiento, así como el de cinco de sus hijos.  De los otros cuatro, como Lua anunciara no se pudo hacer nada, ya que eran,  unos , marineros en barcos mercantes, y otros,  simples pescadores, y se habían perdido en el mar.


Todo estaba en marcha y organizado. Habían habilitado un lugar en el cementerio del castillo como deseaba Lua:  sembraría verde en el sitio de su descanso y a ambos lados del sepulcro unos jazmines, según su deseo.  Tendrían una cruz en la que figurarían los nombres de los que allí dormirían el sueño eterno y una placa con los nombres de los que murieron en el mar.  Toda la familia al completo por fin reunidos.  Y al cabo de tres meses, vieron terminada su misión. No les faltarían flores nunca. Una mañana de comienzos de verano, fueron sepultados los restos de Lua y Kendrick, así como sus hijos.

El desfile de gentes que habían conocido la noticia, era constante, queriendo comprobar lo que había corrido como reguero de pólvora por el lugar.  De todos era conocida la leyenda de la celta que llegó de lejos, y que fue señora de uno de los clanes más importantes de Escocia, y que quedó casi extinguido en 1745 cundo la última rebelión jacobita, termino con su forma de vida.  Pero el espíritu de pertenencia a una determinada familia, había llegado hasta nuestros días, no sólo en el clan MacDonald, sino en los clanes restantes también. El orgullo y el espíritu indómito de los escoceses, no murió en Culloden, sino que los que emigraron lo llevaron consigo hasta nuestros días.

Y de nuevo la historia de Kendrick y Lua volvió a tener vigencia,  y las nuevas generaciones se asombraban de la historia de amor que habían vivido. ¿ Pero cómo habiendo pasado tanto tiempo, era ahora cuando se había rescatado el pasado? Y todos miraron hacia Marian.  Y recordaron que James les dio a conocer el origen de su mujer que era el mismo que el de Lua. Pero ninguno se explicaba cómo ellos, viviendo allí y conocedores de la historia, no habían sabido nunca dónde estaban enterrados y cuál fue su destino.  Los amigos, que más confianza tenían con James, no cesaban de preguntarle, y él daba evasivas; no quería que algunas mentes calenturientas supieran la verdad, y que alguien con mala intención  dijera que su mujer era una bruja.


 Simplemente les daba como respuesta que había investigado entre los libros que tenían guardados y recopilado los datos junto a los parientes que viven en Inverness.  Y con esta explicación creyó cerrar las especulaciones.

Pero alguien planteó en una de las reuniones, que debían saber todo y revisar todo, porque probablemente los cosas no serían tan fáciles como James decía. Y sospechando algo turbio, fue preguntado el actual señor, el descendiente de Arthur y obligado a una nueva reunión del clan con todos los cabezas de familia. Habían cosas que aclarar.  Las cuentas no cuadraban.  Se recaudaba un dinero y no casaban los ingresos con los gastos.  Arthur  debía dar una explicación.

Y los correos llegaron a cada señor no sólo del clan MacDonald, sino a los de otros clanes amigos y familia de éste clan.Les convocaban a todos a una nueva reunión con el fin de rescatar del olvido un viejo contencioso referente a la última elección del señorío, y algunos puntos que no estaban demasiado claros.  James no opuso resistencia a ello, muy al contrario estaba deseoso de aclarar lo que en su día le arrebataron que fue su señorío, su orgullo heredado desde sus antepasados, y la humillación hecha a Marian, para él más importante que cualquier otra cosa.  Y la cita sería un mes después.

Una mañana, Marian se acercó de nuevo al castillo.  Estaba muy adelantada y faltaba  poco para dar a luz pero deseaba dejar unas flores en la tumba de sus parientes, y charlar a solas con Lua y Kendrick, aunque sabía que no obtendría respuesta, pero también  que ellos la escucharían.  Cuando ya iba a regresar, una figura se acercó a ella.

- ¡ Vaya !  ¡ Si es la que ha organizado todo este revuelo !
- Buenos días Arthur. ¿ Qué haces aquí ?
- Tratar de averiguar por qué se despojo a mi antepasado de su descanso eterno para dar cobertura a tus parientes ¿ Tú lo sabes ?


- Arthur, he de irme.  Se me hace tarde
- No sin antes responderme. Dime Marian ¿ por qué ?
- Muy bien Arthur, ya que insistes te lo diré. Tu famoso antepasado era un sinvergüenza de mucho cuidado, ademas de un asesino. Y te recuerdo que todo ésto - dijo señalando el entorno - es nuestro y a "tu Arthur " no le correspondía este lugar. El fue quién mato a Lua  por lo que fue juzgado y condenado a prisión.  Sus secuaces le enterraron aquí, esos mismos secuaces que, cuando ya no les dio dinero cantaron las cuarenta. Y ahora me voy.  Espero que todo se aclare en la reunión que vais a tener y creo que no vas a salir bien parado. Como puedes comprobar estoy embarazada, un requisito importante por lo que mi marido perdió su señorío. No tuviste paciencia e intrigaste para que te lo entregaran, bien ya lo tienes.  Ahora déjame en paz.
- No tengas tanta prisa.  Aún tienes que decirme qué te trajo en realidad hasta aquí. Hasta que tu viniste no había ocurrido nada.  Tú fuiste la culpable de todo
- En eso te doy la razón. Vine la primera vez para averiguar el pasado de mi familia y la segunda porque me casé con James ¿ Te parecen motivos suficientes?
- ¿ Sabes lo que pienso ?  Que te gusta el poder y que te dejaste preñar a propósito
- Me da igual lo que pienses.
- No vayas tan aprisa-. Y sujetándola de un brazo fuertemente, la cortó el paso
-Te ruego que me dejes, y no se te ocurra volverme a tocar
- James tiene suerte, eres una mujer muy bella, y muy astuta, pero no vas a salirte con la tuya


Aflojando su brazo, Marian se zafó de él y se dirigió rápidamente a su coche.  Le asustaba aquel hombre; sabía de lo que eran capaces los de su ralea y temía por su pequeño.  No debía haber venido sola, pero eso ya no tenía remedio. Salió  deprisa en dirección a su casa.  Nada le diría a James ni a Megan, para no enredar más las cosas que lo que ya estaban, pero cuando llegó a su casa, iba muy alterada. Arthur le daba miedo.  Recordaba la advertencia de Lua y temía por la vida de su bebe; le creia capaz de cualquier cosa " por sus venas corre sangre maligna ".  No se lo podía quitar de la cabeza.  No volvería a salir, ni siquiera con Megan.  Ese hombre era capaz de cualquier cosa. La llamarada de odio que había visto en sus ojos, la ponía nerviosa.  Conocía lo que iba a resultar en la próxima reunión del clan. Sabía que había cogido lo que no era suyo y habría de dar cuentas ante todos del destino de lo sustraído.  Era una deshonra, una más de las acumuladas por esa familia. Sería expulsado del clan, no sólo por lo que hiciera su antepasado, sino por los manejos de él mismo. Era algo que debían a James, había sido muy injusto, y esperaba que en la próxima reunión, rectificaran su actitud y pidieran disculpas por lo hecho.  Lo deseaba por James, porque sabía lo que supuso para él, pero ahora sabía que todo sería compensado.  Y no dijo nada de su encuentro en el cementerio, a pesar de que la notaron más excitada de lo debido. El pretexto que dio ella fue que estaba muy adelantada y le costaba un poco andar.  La hinchazón de las piernas por la retención de líquido, hacia que anduviera con más esfuerzo, simplemente eso.  Y todo quedó así aunque a ninguno convenció.  No quiso hablar más; sabía que si lo hacía James iría a pedirle explicaciones y no deseaba más enfrentamientos.


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