Mi vida con un actor - Capítulo 7 - Ruptura

Estaba furiosa y la rabia me nublaba la visión y las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Iba buscando, sin mirar, a algún taxi cuando unos faros me deslumbraron. Era el vehículo de los estudios que venía a recogernos. Algo raro debió notar Nicolás, porque se apeó rapidamete del coche y vino a mi encuentro

--Señorita, qué le ocurre, qué le ocurre ¿ a dónde va ? -.  Yo le miré y le pedí que me ayudara a encontrar un taxi, a lo que él me respondió
--A estas horas no hay nada por aquí. Venga, entre en el coche y yo iré a buscar al señor
--Es que no quiero ir con él, no quiero verle
--¿Pero qué le ha ocurrido, han  discutido? El es muy educado con todo el mundo...
--Si, si lo es para todos, pero me  exige más de lo que puedo tolerar, así que no volveré a trabajar más con él. - Tragándome el orgullo, no tuve más remedio que sentarme al lado del chófer, sin mirar atrás ni una sola vez

Maxim iba mirando por la ventanilla todo el trayecto,  dejé de llorar, delante de él no lo haría. De esta manera llegué a mi domicilio; estreché la mano del conductor para despedirme y con paso ligero me dirigí al portal.  Detrás de mi llegó Maxim, que asiéndome por el brazo dijo:



 --Vamos, vamos no ha sido para tanto. Perdóname, quizá salia nervioso y lo pagué con quién menos debía. Por favor no te vayas; eres mi mano derecha. Por favor,  perdón... - Pero yo estaba resuelta a dar fin a aquella situación y soltándome de su mano, le dije
--No Maxim, estoy harta y ya no le aguanto. Sólo deseo que sea más prudente con la persona que me substituya . Buenas noches

Abrí el portal y me dirigí al ascensor, sintiendo en mi nuca la profunda mirada del actor.  Cuando llegué a casa, tiré los zapatos, el bolso y el chaquetón que llevaba puesto. Llena de rabia, pena, nervios y no sé cuántas cosas más, fui al cuarto de baño y solté el agua de la bañera. Tomaría un baño caliente  con sales para relajarme. Tenía que tener la mente fría para redactar mi dimisión que debía ser concisa y sin lugar a tergiversar sus términos.

Permanecí en la bañera hasta que el agua se quedaba fría. Yo pensaba en todo lo ocurrido y además de la rabia sentía una pena inmensa por la forma en que habíamos terminado. Yo me sentía atraída hacia él, no sabía muy bien si estaba enamorada, pero me gustaba. Era un hombre muy guapo, correcto y cariñoso, pero no llegaba a entender el cambio tan brusco que había sufrido.


Me vestí y abrí el ordenador dispuesta a redactar mi renuncia. Decidí no dar más explicaciones que las precisas: por incompatiblidad con la vida diaria....  sin más. Firmé y pulse la tecla de enviar, directa al ordenador de Maxim y una copia al de Ed y otra a Recursos Humanos.  De esta forma cerré bruscamente mi colaboración con Maxim Green, el actor de moda que se rifaban todas las actrices por trabajar con él.

Pasó algo más de un año , no recuerdo muy bien. Empezaron los spots y reportajes de la próxima película  a estrenar , de la causante de nuestra ruptura y que estaba causando gran expectación.  Para la fecha de su estreno estaba anunciada la presencia, además de los dos protagonistas, infinidad de actores y actrices, y  directores de revistas de Sociedad. Todas relacionadas con ese mundillo.  Yo sentía curiosidad de verla y para ello saqué una entrada y fuí a su estreno, pero pasando inadvertida ya que irían personas que conocía de cuando mi  colaboración con el actor.

Nadie se percató de mi presencia y cuando terminó salí de la sala antes de que los actores recibieran los aplausos de los asistentes. Era una película buena, con las escenas "calientes" que imaginaba.  Eso me molestó.  Y pude comprender por qué  no permitían la entrada de las personas ajenas al rodaje, en  esas secuencias.  Muchos de los asistentes y por temor a la aglomeración, tuvieron la misma idea que yo, el caso es que nos amontonamos a la salida.  Se formó un corrillo de gente, que comentaba la película y a los intérpretes.  No conocía a ninguno de ellos, e interiormente me alegré. Me abría paso entre el grupo, hasta verme libre de aquellas  personas.  Las fans gritaban solicitando la presencia de los actores con la máquina de fotos para lograr hacerse una  con ellos.  En lo alto de la escalera de la entrada principal del cine, estaba el director, Maxim y aquella elegante chica que vi en el ascensor en Londres.  Me alejé todo lo rápido que pude, pero observé que Maxim, se había percatado de mi presencia, pero no vi que hiciera ningún movimiento que atrajera mi atención.  Se volvió de   espaldas  diciendo algo al oído de la elegante chica que le acompañaba,  y a cierta distancia, Maxim charlaba amigablemente con la actriz y con otras personas . Y por fin descendían los intérpretes hasta la acera..me vi libre de tanto barullo   y me dirigí al aparcamiento en donde había dejado el coche.

Tomé la dirección de mi casa, pero en el primer semáforo observé que otro estaba detrás de mi. No podía ver en su interior, y no sé porqué llamó mi atención, pero no le dí más importancia. Había cambiado de domicilio cuando dejé el trabajo. No quería estar localizable y no se me ocurrió nada mejor que irme  a otro barrio. Llegué a casa y me estaba preparando un café cuando sonó el portero automático y por su visor le ví, ¿qué hacia alli?. Efectivamente Maxim era el coche que me habia seguido. pulsé el botón de apertura preguntándome que querría. Pronto lo supe...

Abrí la puerta y por unos instantes permanecimos los dos frente a frente sin pronunciar palabra, sólo mirándonos muy serios.  Maxim dió un  paso al frente y tomándome por la cintura me abrazó apasionadamente Yo no sabía qué decir, no me salían las palabras.Pero no hizo falta. Me vi abrazándole y en ese instante supe que no era atracción lo que por él sentía. Era algo más fuerte, más profundo, quizá Maxim estaba percibiendo lo mismo que yo. Nos besamos una y otra vez. No necesitábamos decir nada, los dos sabíamos lo que aquello representaba.  Lo siguiente fué una noche apasionada, de infinito amor y entrega. El amanecer nos sorprendió despiertos uno al lado del otro.

- He de contarte algo- me dijo mirándome a los ojos
- No necesito saber nada
- Pero yo deseo explicártelo. Una equivocación que nos ha conducido hasta aquí. ¿ No te has preguntado nunca por qué salía de tan mal humor ?
- No es asunto mio. Era tu trabajo, y aunque yo pagase los vidrios rotos, no podía decir nada.  ¡Eras mi jefe !
- ¿ Nunca te has dado cuenta de que coincidía con algún...  rodaje especial ?
- ¿ Qué quieres decir ?
- Cuanto ponían el cartel en la puerta de "No pasar"
- Pensé que lo hacían para que no tuvierais interrupciones.
- En parte si. Pero el motivo principal, es que íbamos a rodar escenas comprometidas, y solamente podía estar el director y un pequeño grupo de operarios.
- Sigo sin enterarme. ¿ Qué tiene eso que ver con las broncas que me dedicabas?
- Pues que no me gustaban. Yo quería una carrera de actor, no de exhibir mi cuerpo en paños menores.  Pero Ed firmaba todo cuanto le pusieran delante. Tuvimos muchas broncas a cuenta de eso, pero él siempre me decía que había que aprovechar el tirón de la popularidad.  El caso es que no me gustaba hacer desnudos ni escenas calientes, pero había firmado un contrato y tenía que cumplirlo.   No siempre fue así.  Al principio no me importaba; lo tomaba como lo que era: un trabajo.  Pero tú hiciste aparición en mi vida, y entonces  comenzó a no gustarme todas esas situaciones, por mucho que me mentalizara, no lo conseguía.  Trabajaba a disgusto y había veces que teníamos que repetir la escena, con lo que mi malestar se acrecentaba.  Mi compañera de turno, no comprendía mi estado de ánimo, pero tampoco podía explicarlo, porque nadie lo entendería,  y es que me enamoré de ti sin remedio.

Yo no supe qué decir.  Sin duda había elegido el peor camino para descargar su mal humor; yo no tenía la culpa de cómo había enfocado su carrera. Ya lo avisé en su momento.  No dije nada, sólo le reproché que no se sincerara conmigo

- ¿ Cómo iba a hacerlo si estabas conmigo fría como el hielo ! y hasta me tratabas de usted
- Eras mi jefe ¿ Cómo querías que te tratara ?

 Él seguía con las explicaciones, yo le replicaba, pero ambos hablamos y supimos que todo aquello que habíamos vivido y que queríamos ignorar,  nos había llevado a ese instante: nos amábamos aunque no quisimos darnos cuenta, es decir, no quise darme cuenta yo, porque él en repetidas ocasiones trato de hacérmelo saber, no permitiendo mi actitud ir más allá.


Ambos sabíamos que nuestras vidas estarían separadas. Nuestros mundos eran distintos. El amaba su carrera, era oxígeno para su vida y por otro lado estaba yo. Estaba dispuesto a dejar todo para seguirme, pero yo no lo podía permitir porque eso hubiera sido el fin de nuestra relación. Siempre hubiera habido un reproche por su parte por haberle hecho abandonar el cine. Yo no entraba en ese mundo, no me gustaba, no podía ver impasible cómo se besaba con otra mujer , como la abrazaba. Sólo el pensarlo me oprimia la garganta: sentía unos celos difíciles de soportar. Era imposible, debíamos separarnos y seguir cada uno nuestro camino.   Y con todo el dolor del mundo,  así lo hicimos. Nos dimos el último beso, el último abrazo, y nos dijimos por última vez "te quiero". Cuando cerró la puerta, me recosté en ella y rompí a llorar

--¿ Por qué es todo tan difícil, por qué? - me repetía una y otra vez

No nos volvimos a ver y cada uno seguimos adelante con  el recuerdo de aquella noche maravillosa, la única que tuvimos a pesar de amarnos locamente.  Supe por las revistas y la televisión que tuvo bastantes romances con distintas mujeres. Unos duraban más que otros, todos  no demasiados largos. A pesar de que en las fotografías  se le veía sonriente y feliz, yo sabía que no lo era: el gesto del entrecejo estaba cada vez más profundo.  Supe que Ed vivía en Puerto Rico, feliz con su mujer ¡ se había casado ! y se había cumplido su deseo : tenía gemelos. De vez en cuando me llamaba por teléfono y me enviaba fotografía de sus pequeños, y hasta estuve con ellos en un par de ocasiones. Nuestra amistad se había hecho muy profunda.

De esta forma Eva , que estaba sentada frente al periodista que la había entrevistado, narró la parte de su vida junto al actor. El reportero apagó la grabadora. Durante todo el tiempo escuchó todo lo que ella le había confiado, no le formuló ninguna pregunta, no hacía falta. Ella le había narrado sus vivencias y en el transcurso de su relato, algunas veces sus ojos se habían nublado por las lágrimas, pero siguió adelante.



Eva pidiendo disculpas,  se levantó y fue a preparar un café con que obsequiar al entrevistador. No comprendía el porqué de aquello; ella no era famosa ni desempeñaba un trabajo relevante. Conoció a aquel periodista cuando era becario.  Un día en el estudio le pidió que intercediera ante Maxim para que le concediera una entrevista y así  conseguir un puesto fijo en su revista. Por la mediación de Eva,  consiguió su contrato. En agradecimiento él le envió un hermoso ramo de rosas y derivó en  una amistad que perduró a través del tiempo.

-Lo que no entiendo es el por qué de esta entrevista.  No soy conocida, estoy fuera de ese mundillo.  Soy una ciudadana normal y corriente.  De verdad que no lo entiendo.  La he concedido porque has sido tú, mi amigo de tanto tiempo, quién me lo pidió; de lo contrario me hubiera negado.  Pienso que no te la van a publicar.  Ya no estoy en la vida de Maxim.  Aquello fue una circunstancia que duró, lo que duró-.   Ante la pregunta de ella, del por qué esa entrevista, él la respondió

--Me pareció interesante. Se dice que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. Voy a abrir una serie de reportajes de personalidades de distintas especialidades y quise empezar por Maxim, que goza de todas mis preferencias, como puedes comprender, y claro, detrás de él estabas tú.

- ¡ No !. Posiblemente detrás de él, esté una chica rubia preciosa, arrolladora, y yo sea sólo una anécdota en su vida.  Deberías hacérsela a ella y no a mi.  Aquello ya es historia.

Ambos rieron y junto con el café Eva depositó encima de la mesa unos dulces y una botella de Jerez, que tomaron mientras derivaba la conversación hacia cosas intrascendentes.

--¡ Ya es de noche !.  Gracias Eva te agradeceré siempre la deferencia que tienes conmigo. Se que has abierto tu corazón, y que aún sangra por la herida.  Tienes una vida demasiado aislada.  Eres muy joven, sal al mundo.  Seguro que te aguardan muchas sorpresas.
- Te considero un buen amigo.  Siempre nos trataste muy bien, y además , me ha venido bien charlar un rato de cosas que han pasado, pero que aún perduran.


Se dieron dos cariñosos besos en las mejillas. Al tiempo de ésto él le apretó un brazo cariñosamente en sentido de que había comprendido todo el relato que había escuchado.  Eva aún estaba loca por Maxim, aunque ella no lo hubiera mencionado.  Se prometieron volverse a ver y que  un nuevo encuentro fuese cercano en el tiempo.  Saldrían a cenar cualquier noche, para seguir hablando de los planes de ambos.

Mi vida con un actor - Capítulo 6 - La renuncia

Llegamos a Londres y una vez instalados en el hotel, quedamos para la tarde reunirnos y repasar la entrevista en la tele y la rueda de prensa posterior que habría de celebrar para empezar la promoción de la película que se estrenaría un mes después.  Todo se desarrolló con normalidad, pero la frialdad entre nosotros, aunque por distintos motivos, se hacía patente . Cada uno al terminar nuestro trabajo desarrolló distintas actividades. Yo decidí salir a pasear por la ciudad y efectuar algunas compras. Ellos dos no sé qué hicieron; lo que si sé es que Maxim no apareció a cenar y en su puerta colgaba el  clásico cartel de " no disturb".  Ed si apareció en el comedor cuando yo finalizaba la cena. A pesar de nuestro distanciamiento, me demostró aquella noche que todo era una fachada, pero que debajo de aquella coraza había una personalidad sensible y dolida por un rechazo de la mujer de la que estaba enamorado.


¡ Oh, milagro! estaba haciéndome confidencias personales. Nunca hubiera imaginado que tal cosa ocurriera. Quizá tuvieron lugar por la soledad o porque necesitaba ser escuchado por alguien con quién no terminaba de conectar, pero que sabía escuchar. Aquella noche cambió nuestro trato: le ví humano y triste por el desamor y eso me emocionó, porque yo misma estaba sumida en un laberinto de emociones.

Todo se celebró como habíamos planificado, y acabadas las entrevistas acordamos ir a cenar a un restaurante de moda en la ciudad para despejarnos de periodistas y nervios reprimidos durante la rueda de prensa, que se celebró sin sobresaltos, puesto que con anterioridad yo haba pactado con los reporteros que no serían incisivos con las preguntas que no fueran  las que correspondían al meeting para el que habíamos acudido a Londres.


Me puse un traje elegante pero sin excentricidades y a la hora  acordada nos reunimos en el vestíbulo del hotel. Recibí una sonrisa de bienvenida por parte de Ed a la que agregó un " estás guapísima", sonrisa que yo agradecí y devolví complacida.  Maxim, se limitó a decir "buenas noches, ¿nos vamos?".

Apenas nos miramos durante la cena y nuestra charla era fria e intrascendente. La tensión habida entre nosotros se podía cortar . Ed percibió la frialdad y se esforzaba por mantener una charla amigable que relajara nuestras tensiones. En la noche de confidencias, no le relaté el verdadero motivo de nuestro distanciamiento, por lo que sabe Dios lo que se imaginaría, pero nunca me comentó nada. Puesto que los tres estábamos alojados en la misma planta, los tres nos dirigimos al ascensor, y cada uno de nosotros sin apenas hablar nos fuimos a nuestras habitaciones. Al día siguiente iríamos de regreso a casa, de vuelta a la normalidad.  Me levanté temprano, después de una noche de sueño algo agitado; decidí bajar al gimnasio del hotel, para ver si haciendo ejercicio me relajaba y tranquilizaba mis nervios. La noche anterior, distaba mucho de haber sido una velada estupenda.

Aguardaba al ascensor, cuando la puerta de Maxim se abrió, dando salida a una mujer bellísima, seguida por el actor, que se quedó algo cortado al verme. Nada que ver la facha mía con la de aquella espléndida mujer, elegantemente vestida, y yo en chándal y con coleta.  Él miró hacia otro lado, como queriendo no verme. Cuando llegó, me introduje rápidamente en él, mientras Maxim apretaba el botón que evitaba que las puertas se cerraran.  La chica le besó apasionadamente, beso que él correspondió en la misma forma. ¿ Por qué lo hizo? ¿ Para decirme tu te lo has perdido ó no eres la única ? No lo sé.  Lo que sé es que me dolió mucho esa actitud; no perdía el tiempo.  Llegué al gimnasio y traté de descargar la tensión que sentía.  Sólo le volví a ver en el aeropuerto y durante el trayecto evité mirarle y hablar con él.

Cuando volví a la oficina Maxim no estaba ni se le esperaba. Ed me llamó para transmitirme un mensaje que le había dejado

--¿Puedo pasar?- pregunté desde la puerta a Ed
--Pasa, pasa. Adelante -. Me indicó el sillón para sentarme al tiempo que me ofrecía una taza de café.
--Te he llamado y no he ido yo a decírtelo,  porque quiero que hablemos con tranquilidad de algo que he percibido en nuestro viaje. ¿Qué ha ocurrido entre vosotros?  Antes eráis amables, hasta él te defendía frente a mi, pero la frialdad y los silencios que he presenciado en estos días, me ha dejado muy preocupado porque todo esto influye tremendamente en nuestro trabajo. Todo ha estado perfectamente organizado, como por otra parte acostumbras a organizar los eventos, no es en eso, es en vuestro trato personal ¡ ni siquiera os miráis!
--Ed, sencillamente no conectamos. Maxim quiere que constantemente le esté aplaudiendo lo bien que hace las cosas y,  si no son correctas,  no lo puedo celebrar. Creo que yo le gusto, pero no es en el plano de trabajo precisamente; está acostumbrado a que las mujeres con las que trata se mueran por recibir un halago de él.Por el contrario yo le veo como persona, no como actor, y su egolatria no me gusta, no va conmigo. Eso es todo. Mantenemos el plano jefe y empleada, por otra parte creo que es lo que debe ser.
--Lo siento- se lamentó Ed
--Yo también porque cuando está con los pies en la tierra es un ser encantador, pero no estoy de acuerdo cómo está enfocando su carrera, y perdona,  porque tú entras en ese capítulo. Y aunque no se de cuenta, ni tu tampoco lo hagas, me preocupo, porque la Industria es cruel y sé que cuando no les interese le darán la patada, y presiento que lo va a pasar mal. Por eso mi empeño en que sea consciente de esa situación, pero creo que no lo entiende, y tú tampoco...
--Quizá tengas razón y la más sensata del grupo eres tú, la más joven de los tres
--Es que yo hablo con la gente de la calle, con los paparazzi y sé lo que piensan, lo que hablan y trato de prepararle para el futuro, pero no me hacéis caso ninguno de los dos.


Ed se quedó pensativo, dando una vuelta por la habitación. De repente se paró frente a mi y mirándome fijamente me dijo:

--Eva, voy a dejarlo. Dentro de unos meses cuando haya encontrado la persona idónea, me retiro y me iré a vivir a un lugar tranquilo, con mar y con calor durante todo el año. Viviré en Puerto Rico.
--¡Ed!, pero...Tu eres parte de su personalidad. Comprendo que el trabajo es estresante, que no hay forma de tener una familia estable, pero ¿estás seguro de poder vivir alejado de todo este laberinto?
--No lo sé. Lo llevo pensando desde hace tiempo y no acabo de decidirme, pero Jenny pesa mucho en mi vida, y la prefiero a ella
--¿Jenny?
--Si.  Es la portorriqueña que me trae loco, pero no me acepta precisamente por el sistema de vida que llevamos. Ella dice que es solamente soportable para solteros, y tiene razón. De manera que he sopesado todo y he elegido unirme a ella. No me mporta si no estamos casados, me da igual el documento, pero los años van pasando, yo ya no soy joven,  y quiero tener por lo menos un hijo, de modo que la seguiré hasta su tierra.

Me parecía increible las confidencias que Ed me estaba contando. Nunca me hubiera imaginado llegar a tener esta intimidad, hasta el punto de tener esta afinidad. Se ve que él necesitaba desahogarse de algo que le estaba rondando en su interior y que no le estaba haciendo feliz.

Pasó el tiempo y de nuevo los rodajes.  Maxim volvió a pedirme que acudiera con él, pero nunca volvimos a tener la unión del principio. Yo me limitaba a obedecer sin objetar nada   Pasaron a recogerme a la hora de siempre y como siempre llegamos a los estudios.  Antes de dirigirse a maquillaje, con gesto duro como el que últimamente tenía en su rostro, Maxim me dijo:

--No te muevas de aquí y conecta el móvil por si te necesito
--Así lo haré, no se preocupe.

Entré en la caravana y con la mirada recorrí la estancia para ver de qué manera podría pasar el tiempo. Me había llevado el ordenador portátil y un libro puesto que debería pasar muchas horas en aquel recinto.  Puse la música bajita, como a mi me gustaba. Leí durante un rato, pero no terminaba de concentrarme en la lectura y no me enteraba de lo que leía. Opté por dejarlo y encendí el televisor; consulté el reloj y comprobé que solamente habían transcurrido tres horas y al menos todavía me quedaban otras cuatro  por lo menos. Mientras miraba la pantalla de la tele, asaltaron mi memoria las confidencias de Ed y una ola de ternura me invadió. Aquel hombre duro y hermético, dejaba todo por amor a una mujer. Nunca hubiera imaginado que llegase a tener una entrañable amistad con él. Poco a poco el aburrimiento y el sueño fueron invadiéndome. Desperté sobresaltada, hacía frio y la tarrde iba cayendo lentamenate. De repente recorde que ni siquiera había comido y que una fuerte molestia en mi vientre me indicaba que llevaba muchas horas allí encerrada.  Decidí acercarme a la próxima cafetería a tomar un café y visitar el servicio. Todo lo haría muy rápido, pues no tardaría en llegar "el ogro" como últimamente le denominaba en la intimidad.

 Dicho y hecho. Entre mis manos llevaba un recipiente con café con lo que me calentaba las manos, pues estaba con mucho frio, y de repente....

--¡ Oh no ! -. Si, allí estaba paseándose impaciente y nervioso frente a la puerta de la caravana
--Lo siento, lo siento, es todo lo que se me ocurrió decir
--Te dije que no te movieras de aquí, pero claro la señorita hace lo que le viene en gana. Sin duda la tertulia sería de lo más interesante...
--Nooo, tenía que ir al servicio. Ni siquiera he comido, no me he movido de aquí en todo el día. Es injusto lo que dice , he ido a por un café porque me muero de frio, pero a usted todo le da igual, y¿ sabe lo que le digo?, que se acabó, renuncio. No le soporto más. Quédese con su gran sueldo que yo me voy, presento mi dimisión. Mañana ya no trabajaré con usted.  Permítame que coja mi bolso y adiós.

Así lo hice. Él estaba perplejo, no entendía mi reacción y sentía que se había equivocado, que me pedía más de lo que debía.

--¿Dónde vas a ir a estas horas, estás loca? No puedes irte
--Iré andando si es necesario, pero no me sentaré con usted en el coche, ni loca.
--¿Por qué no has entrado en el servicio de la caravana, por qué no has encendido la calefacción, por qué no te has hecho café? No lo entiendo...
--Por temor a que me regañara, pero ha dado igual. De todas formas lo ha hecho y no le aguanto más. No aguanto sus neuras, nunca más. Ahí se queda.

Dando un portazo, salí de aquel recinto mirando a uno y otro lado buscando un taxi que no encontré.


Mi vida con un actor - Capítulo 5 - La invitación

 ¡¡¡ Por fin, acabó el rodaje !!!. Se fue de vacaciones como cada vez que terminaba una película. "Para desconectarme", comentaba. Y en cierto modo tenía razón; debía descansar su mente para involucrarse de pleno en el siguiente personaje. Ed pasó unos días fuera de Los Angeles ultimando el próximo rodaje que sería en el extranjero.  Por tanto, estábamos solos, sin presiones, sin malas caras... Afortunadamente los días en que ambos jefes estuvieron fuera de la oficina, mis nervios se sosegaron y hasta echaba de menos la cara refunfuñona de Maxim, pero todo tiene un fin y una tarde regresó. Estaba más moreno, señal sin duda de que había estado cerca del mar. Su cara estaba un poco más relajada, pero seguía muy huraño.

Saludó como si hiciera cinco minutos que faltara de la oficina y sin mirar a nadie, se dirigió a su despacho. Llevaba unos papeles en la mano. Al cabo de cinco minutos, se abrió la puerta de nuevo y haciéndome un gesto con la mano, me indicó que fuera a su despacho. Estaba en mangas de camisa, sin corbata, señal de que había que trabajar duro. Y así fué.

--Me tienes que pasar el papel ¿sabes?
--Pues no se..., no lo he hecho nunca. Si me indica cómo hacerlo seguro que podré

Me explicó cómo  hacerlo y no me resultó dificultoso, a pesar de que al principio me ponía un poco nerviosa. Me alteraba porque él no dejaba de mirarme, siempre me miraba, serio, pero muy fijamente y a mi me estresaba un poco aquella situación. Procuré concentrarme para no fallar, por temor a una regañina. Al mismo tiempo pensaba en la cantidad de trabajo que había dejado sobre la mesa y que tenía que terminar sin falta ese mismo día, pues se trataba de reservas de hoteles, entrevistas y otras tareas que debía hacer en su próximo viaje en días cercanos. Iba a presentar su  próxima película que se rodaría en ese país. El marketing empezaba a funcionar...  Dejé mis pensamientos a un lado . Al fin cuando ya estaba oscureciendo dió por terminado el paso de papeles. Me dió las gracias y salí del despacho.

Enfrascada  en el trabajo no me di cuenta de que era tarde y casi todo el personal se había marchado a su casa, pero yo tenía que terminar aquella noche para pasarlo por fax al día siguiente a Ed, que estaba ultimando todo.  No me dí cuenta de que el despacho se abria y Maxim se acercó a mi mesa, preguntándome:

--¿Pero todavía estás aqui?
--Ya me queda poco. Sólo pasar unos datos para que mañana Ed lo reciba a prmera hora
--De ninguna manera, es tarde. Vete a casa y mañana lo terminarás
--No imposible, he de terminarlo hoy
--¿Por qué no me lo has dicho cuando te llamé para que me pasases el papel?
--Pues pensé que era más urgente que lo mio..
--Termina pronto y después te invito a cenar
--No, no es necesario. Sólo son unas direcciones, apretar un botón y listo. Ya termino.
--Insisto;  es lo menos que puedo hacer después de tu ayuda.

Terminé y amablemente y con una sonrisa me llevó a cenar a un magnífico restaurante. ¿Por qué su carácter era tan cambiante, qué es lo que le hacía ser unas veces un encanto y en otras le odiarías?

La cena fue amable, pero un poco tensa. Yo no olvidaba en ningún momento que estaba cenando con mi jefe, con un jefe algo difícil de llevar. El caso es que sólo se comportaba así conmigo; con el resto de los empleados era amable y educado.

--No debo caerle bien, pues de lo contrario no lo entiendo. Yo le trato con respeto y referente a mi trabajo nunca me rectifica.   Entonces ¿ qué le ocurre?

La sobremesa y ante un café,  la conversación derivó en el último rodaje, en las anécdotas que habían sucedido, algunas graciosas, otras no tanto. Soslayó la que produjo nuestro primer encontronazo. Noté que no le agradaba comentarla.



Reímos juntos los incidentes graciosos. Estaba simpático y alegre, muy distinto al  comportamiento que había tenido por la tarde.  Al dar por terminada la velada,  y ya en la calle,  llamó mi atención que la luna en el cielo brillaba con una luz clara y fuerte. Era luna llena y su luz se irradiaba por todo el espacio. Miré hacia el cielo comentando la belleza de la noche, y de pasada expresé mi pensamiento en voz alta

--¿Quieres pasear?
--No, es tarde, mañana hay que madrugar y estoy cansada. Normalmente a estas horas ya estoy durmiendo
--Pero no es tan tarde
--Para  mi si. No suelo trasnochar, pero gracias. Quizás otro día.
--Bien, como desees. Vamos al coche . Te llevaré a casa

Cuando llegamos a mi domicilio, se bajó cortesmente y me ayudó a salir dirigiéndose junto conmigo hacia el portal.  Me pidió la llave para abrir muy educadamente. Yo no salía de mi asombro. ¡ Qué cambio ! así es soportable .  Pensé.  Cuando abrió el portal se volvió hacia mi y yo tendiéndole la mano con una sonrisa de cortesía le daba las gracias por la agradable velada. Se aproximó a mi y antes de que me diera cuenta, me besó ligeramente, muy ligeramente en los labios. Yo retrocedí asustada

--¿Pero qué hace?
--Darte un beso de despedida, lo normal. Lo que hace todo el mundo después de salir
--Pero es que usted no es todo el mundo. Es mi jefe y no ha debido hacerlo. Esto no ha debido ocurrir
--Cuando salgo de los estudios o de la oficina, no soy el actor soy una persona normal, como cualquier otra. Esta noche hemos cenado como compañeros de trabajo; ni tu eres mi asistente ni yo soy el actor. Somos un hombre y una mujer que han pasado un buen rato, pero si te he molestado te ruego me perdones. Te aseguro que aunque volvamos a salir otro día, no volverá a ocurrir.


No pude decir más que "Buenas noches, hasta mañana"

--Hasta mañana, mujer. Te aseguro que no lo he hecho con mala intención, ni quería seducirte

Después que comprobó que la luz de mi vivienda se había encendido, dio media vuelta y metiéndose en el coche se perdió en la calle.  No pensé en ningún momento que iría con él en su viaje al extranjero, pero solicitó que me uniera al pequeño grupo de él, Ed y yo.


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Mi vida con un actor - Capítulo 4 - Mal humor

De regreso hacia su casa, Maxim daba vueltas en su cabeza a una idea que se había instalado en ella en cuestión de segundos, al comprobar el desinterés de Eva en la filmación de la película. No lo entendía, como tampoco su propia actitud.  Por primera vez en muchos años, notaba que el filmar esas escenas no le agradaba ¿ por qué ?.  Era su trabajo, lo que había firmado, además era todo pura rutina, mecánico.  Pero algo en su interior le decía que, a pesar de que el director dio el visto bueno, él no había quedado satisfecho ¿ la repetiría ? Ni hablar, es más,  no  volvería a firmar un contrato , si el guión exigía desnudos o escenas subidas de tono. No es por ahí por donde quería enfocar su carrera.  Y se detuvo a pensar, en que quizás a ella le ocurriera, , al verle filmar,  que no le viera como actor que realiza su trabajo, sino a un señor que se está dando un festín sexual. ¿Tendría su imagen como jefe y no como actor?  Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del chófer, anunciándole que habían llegado a casa. ¿ Por qué ahora tenía dudas ?. 

Eva  permanecíó en la oficina organizando el trabajo que en un futuro tendrían  que realizar.




 Durante varios días no vimos  al actor,   pero sin embargo si estuvo Ed a su regreso después de las entrevistas que había realizado con algunos de los más importantes productores de la industria. En su cartera traía varios proyectos a estudiar por Maxim, porque lo que no se le podía negar es que fuera un excelente  profesional.  Me sorprendió que fuera en persona el que me solicitara que acudiera a su despacho, en  lugar de utilizar el correo interno del ordenador,  como solía hacer:

--Eva, necesito que estudiemos todo el papeleo que tengo en mi cartera. ¿Podemos ahora?
--Si, claro. En lo que estoy trabajando no es urgente.  Termino de pasar estos datos al ordenador y voy para allá.


Sobre su escritorio había extendido los guiones y los contratos que había conseguido. De una ojeada vi la cantidad de documentación a estudiar. Ed parecía no tener prisa, pero me indicó que me sentara y si deseaba beber algo.  Al cabo de un rato me dijo con ironía:

--Creí que estarías con él en el rodaje...¿ Por qué no has ido ?
--Creyó que no  era necesario...

Sonrió levemente, sabedor de que no había sido esa la razón, sino el disgusto ocurrido entre nosotros.  No comenté nada.  Me contrarió la ironía, pero no le iba a dar ocasión de una disputa.  Arrimando mi silla hasta el escritorio de Ed, me dispuse a prestar atención a lo que tenía que decirme.  Los contratos eran muy buenos en  su conjunto y muy bien remunerados. Algo en algunos guiones llamó mi atención, pero no dije nada :  figuraban escenas subidas de tono.

--¡ Otra vez !-  pensé,  pero no comenté nada en absoluto. Eso correspondía a Maxim y a Ed, por mucho que a mi no me gustara. Pero ¿ por qué no me gustaba? era absurdo.  No me competía y a Maxim parecía no importarle. En fin ellos lo discutirán. A mi no me corresponde,

Durante todo el día estuvimos estudiando el planing y en lo concerniente a mi trabajo me lo llevé hasta mi escritorio para planificar los viajes, estancias, entrevistas, hoteles,...  Sería una planificación para dentro de un mes, así que tenía tiempo suficiente para hacerlo concienzudamente.

--Te ha llamado por teléfono-.  me advirtió mi compañera una vez regresé a mi escritorio
--¿Quién, Maxim?
--El mismo- respondió ella

-- ¿ A qué hora ha llamado.?  ¿Por qué no me has avisado?
--Porque al saber que estabas con Ed, me dijo que no interrumpiera
--Pues...,  no sé qué hacer... Si le llamo y está ocupado, igual me riñe. ¿ Sabes qué? Que vuelva a llamar si quiere.
--No te cae muy bien ¿ verdad?
--No, no es eso. Es que últimamente me riñe por cualquier cosa...

Y nuestra conversación se cortó en ese momento.  Como si me hubiera leido el pensamiento  el teléfono volvió a sonar al cabo de un rato:

--Eva, es él. Ponte
--¿Si?
--Mañana pasaremos  a las ocho, como siempre. Vendrá al rodaje.  Sea  puntual.
--De acuerdo-.Y colgó
--¿Por qué extraña razón unas veces me tutea y otras no?  Es un hombre muy raro, pero que muy raro.
--Eva, mañana en cuanto entremos estudiaremos juntos el planing-.  Dijo Ed haciendo acto de presencia en nuestro despacho
--Lo siento, Maxim me acaba de llamar para que acuda mañana al rodaje
--Pero si no quería que fueras...-  Yo me encogí de hombros , dándole a entender que no sabía su cambio de opinión.



A las ocho en punto estaba esperando a la furgoneta de los estudios. Cuando llegó el chófer se apeó y me abrió la puerta con un saludo.  Entré en el vehículo y me senté enfrente de Maxim dándole los buenos días. No hice ningún comentario; él estaba de mal humor se le notaba en el gesto de su rostro. Maxim contestó a mi saludo e inmediatamente después se puso a mirar por la ventanilla.

Así transcurrió el tiempo hasta llegar a los estudios. A la entrada él se bajó raudo y se dirigió hasta la puerta en donde estaba sentada para ayudarme a salir. Yo ya me disponía a hacerlo cuando alargó su mano, que yo cedí para mi salida.  Entonces me dirigió una mirada larga que no supe entender. Era un hombre hermético que no dejaba entrever sus sentimientos ni siquiera lo que pensaba.  Juntos nos dirigimos hacia la entrada a los platós, pero antes de llegar me dijo:

--No, hoy no se puede entrar en el set- dijo señalado la luz roja que se encendía intermitentemente encima de la puerta que daba entrada al plató-.  Permanece en la caravana. Toma,  aquí tienes la llave y no te alejes de ella. No te vayas a hacer turismo por los estudios, porque quizá te necesite.
--Igual hubiera sido mejor quedarme en la oficina trabajando con Ed
--He dicho que quizá te necesite, aquí, ¿comprendes?. Si digo aquí es aquí y no en la oficina dijo rotundo sin lugar a réplica.
--Está bien, aquí estaré.-  Pensé:  no hables, no discutas, el panorama está muy cargado.

Entró cogió algo y salió dirigiéndose a la sección de maquillaje.  No le ví en todo el día, ni siquiera a la hora de la comida. Cuando todos los ayudantes se dirigian al comedor, vi a un electricista que conocí la única vez que presencié el rodaje. Era un jóven extrovertido, simpático y sonriente, cosa que me alivió algo la tensión que poco a poco se iba apoderando de mi

--¿Qué haces aquí sola?. Vamos a comer ¿vienes?
--Por supuesto.

Fuimos a la cafetería y comimos un grupo de chicos y chicas de distintos rodajes, pero que ya eran veteranos y todos se conocían. La única nueva era yo.  La sobremesa se demoró bastante y al ir hacia la caravana, distinguí la silueta de Maxim, que apoyaba un pie en  la misma.  Sin duda esperaba que yo llegara puesto que él no tenía llave

--¡Ya era hora !. Llevo ni se sabe el tiempo esperando. La próxima vez avísame de que vas a salir.
--He ido a almorzar
--¿ A qué hora ? porque ya han debido cerrar la cafetería. Una hora llevo aquí
--Perdón, lo siento. Me encontré con un conocido y me invitó a comer



No dijo nada, le dí la llave y entró en la caravana. Al cabo de un rato, salia duchado, desmaquillado y con  el mismo traje con el que habíamos llegado por la mañana

--¿Por qué no has entrado?
--Oh, pensé que le gustaría estar solo

En ese momento llegó el chófer que nos llevaría de regreso a casa. Ya eran las siete de la tarde, la oficina estaría cerrada por lo que le pedí me dejara en mi domicilio. Al llegar,  y al despedirme,  le pregunté si me necesitaba en los estudios:

--Te he dicho que si, y hasta que no te diga lo contrario vendrás. Mañana a la misma hora, se que no te retrasas, pero yo lo digo igual: sé puntual.
--Desde luego, hasta mañana -. Cerré la puerta y di las buenas noches al conductor

Iba disgustada, no me gustaba en absoluto la forma que tenía Maxim de tratarme, tan distinta de los primeros meses. Estaba un poco harta de su soberbia y por mi cabeza empezó a rondar la idea de cambiar de trabajo.Este era muy estresante y además me sentía incómoda. Entre Ed y Maxim me estaban haciendo la vida imposible.

--Nunca imaginé que tuviera un carácter tan insufrible. Da otra impresión en las entrevistas y en el cine, pero personalmente está empezando a hartarme.Tiene un ego impresionante, se creerá el ombligo del mundo.




Aguardé a que llegara el ascensor que me llevaría a mi reducto de paz, a mi casa.

Mi vida con un actor - Capítulo 3 - Reunión a tres bandas

Olivia se despidió y contrajo matrimonio. Yo ocupé su puesto y durante unos días gozamos de absoluta tranquilidad: Ed estaba de viaje, Maxim estaba estudiando guiones, en fin todo normal. Pero...  la tranquilidad solamente duró unos días. Al regreso de Ed,  de nuevo vino la tensión.
Una mañana me llamó a su despacho y tras un discurso en el que dejó sentado que era "mi jefe", solícitamente me cedió la palabra:

--Sr. Grant, me ha dejado muy claro que el que manda aquí es usted, pero yo tengo un trabajo de responsabilidad, un trabajo en el que todo debe estar controlado al milímetro y tal y como lo plantea, mucho me temo que no será así.
--Bien, pues hable, demonios. ¿Qué es lo que pretende?
--En primer lugar nuestra relación con la prensa. Sólo nos acordamos de ellos cuando hay que promocionar alguna película,  y claro,  nos fallan.  Mi idea es tener una reunión con todos ellos, los más representativos, y llegar a un acuerdo: una entrevista de vez en cuando, cuando se tenga algo interesante que decir, por ejemplo un nuevo proyecto, y en las ruedas de prensa, dejar que ellos sean lo que pregunten sin censuras y si alquien hace alguna pregunta indiscreta, reaccionar amablemente sin contestar a ella. Y de eso me encargaría yo. En segundo lugar tener más tiempo para proyectar los viajes: no se puede estar una mañana en Londres y al día siguiente en Nueva York. Esto nos hace llegar cansados, malhumorados y surgen los encontronazos. Y si en el aeropuerto hay algún reportero de calle, dejar que saquen una foto y contestar amablemente.
Las entrevistas en radio o televisión, deberán pactarse desde antes de llegar al pais en donde se vayan a realizar, con tiempo suficiente y saber de qué vamos a hablar. En tercer lugar al ser asesora de imagen , tener carta blanca para dirigirle en la forma de vestir. Tenemos que tener en cuenta el respeto hacia el público que nos sigue y no podemos presentarnos de cualquier manera. La imagen la asocian a la que damos en el cine y muchos de ellos quedan defraudados si le ven con vaqueros, cuando han estado viendo en el cine a un impecable gentleman inglés.  Los vaqueros están  muy bien, pero para determinadas ocasiones. Luego están, y se que eso pertenece a su vida privada, las salidas nocturnas. No esconderse de la prensa. Por amor de Dios, son seres humanos y tienen derecho a tener sus conquistas o simplemente salir a cenar con una amiga; no siempre son flirts.  De momento esto es lo que yo veo más interesante a desarrollar.
--¿Nada más?
--Pues de momento creo que no, pero quizá sobre la marcha surja algo.
--Bien, lo estudiaré y cuando Maxim esté libre, hablaremos del tema, pero desde ahora le digo que no le va a gustar.
--No se trata de que guste más o menos, sino de lo que es necesario para ganarnos a la prensa y de que el público nos siga. Así es como yo lo veo. Hablo con la gente, en la cafetería.   Ignoran  quién soy, y hablan,  y muchas de las cosas no les gustan en absoluto.
-Está bien, ahora no puedo entretenerme más. Tengo cita con un productor para un nuevo proyecto. Ya le diré algo cuando hable con él.

Y habló, ¡ya lo creo que habló!, pero tergiversando todas las exposiciones que yo había planteado. Lo hizo como si fuera iniciativa suya. Me quedé helada cuando al cabo de un tiempo nos reunimos los tres para estudiar nuevos desplazamientos.  No pude ni abrir los labios; tal y como yo le había expuesto a Ed las cuestiones, Maxim dió su aprobación totalmente.
Una sonrisa irónica asomó a los labios de Ed cuando Maxim tras aprobarlo se dirigió a mi riñéndome un poco porque no se me hubieran ocurrido esas ideas, pues yo era la encargada de estar pendiente de ello.
Se había producido una guerra sorda entre el representante y la asistente personal.

Estaba claro que Ed estaba disfrutando al verme derrotada. Al salir le dirigí una fulminante mirada de la que él se percató, pero no dije nada. Mi malhumor era evidente y al preguntarme la compañera,  que ahora ocupaba el puesto que yo tuve al principio, no pude contenerme y estallé sin poderme reprimir. Le pedí que me acompañara al cuarto del café. Tenía que tomarme una tila o de lo contrario mi furia iría en aumento.

Cuando estaba relatando lo ocurrido y mientras ella me miraba atónita, no me dí cuenta de que la puerta se había abierto y las señas que me hacía mi compañera las interpretaba cómo que no entendía la actitud de Ed. Maxim estaba escuchando silencioso el relato y serio me pidió que acudiera a su despacho inmediatamente. Me preguntó primero el motivo de tal enfado y al relatarle la" traición " de Ed, me dijo que lo aclararía, y ¡ vaya si lo hizo!.La bronca entre los dos fué de las que hacen época, sorprendiendo a todos pues Maxim era difícil que diera voces, pero en aquella ocasión si lo hizo.

--¿Vas hacer caso a una recién llegada, antes que a mi? Nuestra amistad data de hace muchos años y nos ha ido muy bien hasta que esa chica ha entrado en nuestras vidas.
--¿En nuestras vidas?  Ella no ha hecho nada más que hacer el trabajo para el que fué contratada.¿Pero qué es lo que te pasa? Tu trabajo y el de ella se tienen que complementar. Tu desarrollas uno importantísimo, pero el de ella es cara a la gente, y yo necesito a la gente para que sigan viendo mis películas. Lo que ha expuesto es muy razonable y de ahora en adelante será ella la que lleve el tema, y te ruego que no intervengas. Lo hablaremos ella y yo, es nuestro trabajo. Tu ocúpate de los contratos y de los productores y déjanos a nosotros las relacioes públicas. Y ahora, dejémoslo, ya ha sido bastante desagradable.- Ed, solamente replicó:
- Está bien .- Al pasar por mi lado me dirigió una furibunda mirada y por lo bajo susurró:
-Ya  hablaremos tú y yo
--Cuando quieras-  es todo lo que respondí.

Pasó cerca de una hora, tiempo que necesitamos para que los nervios de todos nosotros pudieran ser controlados de nuevo.  Maxim me llamó por el interfono para que acudiera a su despacho.  Me comunicó que dejaba en mis manos las relaciones públicas y la asesoría de imagen.

--Para ello deberá acompañarme a los rodajes, por pesados que le resulten, pero deberá ser mi sombra. La necesito en todo momento. A los rodajes acuden muchos periodistas y no siempre es conveniente que anden husmeando por el plató, por tanto deberá ser usted quién les aleje o concierte una entrevista cuando convenga ¿de acuerdo?  Le anticipo que es muy pesado estar en un rodaje. Igual estás horas y horas para una secuencia de cinco minutos, pero no puedes moverte del plató, porque constantemente tienes que hacer pruebas de luces, de sonido..., en fin de todo, y eso cuando  sale como estaba previsto, porque de lo contrario....Como novedad, si no ha visto ninguno, le gustará, pero créame que a la  segunda vez,  le resultará muy pesado.
--Dentro de unos días empezaremos a rodar. Ya se lo avisaré con tiempo, y ahora vamos a relajarnos. Ha sido todo muy desagradable, no me gusta tener problemas con la gente con  quién trabajo, pero a veces es indispensable. Ed es buena persona, pero hay ocasiones en que se extralimita. Bueno ya  dejémoslo...

Pasó el tiempo sin que volviéramos a tener más problemas, pero entre nosotros no había armonía.  Hablábamos lo imprescindible concerniente al trabajo, pero nos evitábamos constantemente.  Maxim comenzó a rodar en los estudios, pero me anunció que había exteriores y también a ellos habría de acompañarle.

--Mañana esté lista a las ocho. A esa hora pasara el vehículo de los Estudios a por nosotros para ir a maquillaje y después a rodar-.  Me dijo escuetamente
--A las ocho estaré lista.¿Vengo aquí, o  dónde espero?
--No, no. Pasaremos por su domicilio a recogerla. Recuerde a las ocho en punto.  Salí del despacho observando que Maxim estaba de mal humor. Algo en el rodaje no terminaba de gustarle y le mantenía nervioso.

A la hora acordada pasaron a por mí. Yo estaba nerviosa; iba a asistir a mi primer rodaje y eso me tenía intrigada. Nunca había presenciado uno y ni siquiera me imaginaba cómo podía ser.

Entramos en el plató juntos.  Él se dirigió a saludar al director y después de hablar unos instantes con él, me hizo una indicación con la mano para que me acercara. Fuí presentada y fué el director mismo quién me condujo hasta una silla detrás del director de fotografía " para que pueda ver todo mejor", me dijo. Sin duda Maxim le había advertido que era "mi primer rodaje"

Tal como me había anunciado el actor, las escenas se sucedían lentamente. Llegó una en especial que me hizo sentirme muy incómoda.  No comprendía el porqué de aquella sensación, y fue el presenciar cómo Maxim y su partainer se besaban apasionadamente y tenían una escena algo subida de tono.. Creo debí sonrojarme y en el primer corte traté de salir de allí., pero la puerta estaba cerrada a cal y canto y no se podía mover nadie para no interrumpir .  No me sentía con ganas de volver a presenciar de nuevo la escena y entonces opté por distraerme con el ordenador y con alguna tarea sin importancia,  pero que justificara mi desatención.  Ni yo misma comprendía aquello; no era nada más que trabajo... un beso..., algo apasionado, es verdad, pero ¿ qué me importaba? era su papel..

Estaba tan absorta que no me di cuenta cuando Maxim se acercó a mi en un paréntesis que hacían para cambiar de plano

--¡ Tanto interés !  y  ni siquiera ha visto la escena, me dijo contrariado el actor.
--Lo lamento, tenía algo urgente que anotar en el ordenador..Lo siento...

Cruzamos ambos una intensa mirada: la de él malhumorada, y la mía azorada.  Pararon para ir a almorzar y de nuevo vino hacia mí para dirigirnos a la cafetería en dónde comeríamos con los demás componenetes del equipo.  Yo estaba violenta. Pensaba que cuando volviéramos hacia la ciudad me iba a ganar una regañina por no haber prestado atención al rodaje, pero ¿ por qué?. Yo no pertenecía a ese mundo; lo mio eran las relaciones públicas de Maxim y no el rodaje de las películas

--¡ Esta gente es bien rara !-  es lo que pensé.

El regreso lo hicimos en silencio. El hojeaba las páginas del guión del día siguiente y yo miraba a través de la ventanilla sin atreverme a interrumpirle. De soslayo le miraba y veía en su frente la característica arruga de cuando estaba molesto por algo.  Llevábamos trabajando juntos el tiempo suficiente como para conocer  cuando debíamos hablar y guardar silencio. Por fin llegamos hasta mi casa

--¿Mañana a la misma hora?
--No, no es necesario que vengas. Se ha visto de sobra que ésto no es de tu interés
--No, me gusta, en serio.
--No, mañana no te necesitaré. Si acaso ya te llamaría. Hasta luego.



Cerró la puerta dejándome en la acera bastante sorprendida: me había tuteado por primera vez desde que trabajabámos juntos, pero tampoco le dí demasiada importancia. Lo que me extrañó es que no quisiera que le acompañara. Lo que estaba claro es que su ego no soportaba que no le dijera lo maravillosa que había sido la escena, que él interpretó como desinterés y estaba molesto por mi actitud. Pero cómo explicarle, que al no estar acostumbrada a ello, las escenas, digamos, algo subidas de tono, me violentaban, sin razón aparente, pero no me gustaba verlo.  Era muy distinto a como luego lo veríamos en la pantalla; en los rodajes, era todo demasiado frio y convencional.  En el fondo me alegré no volver a los estudios, auque me dejó bastante intrigada por la forma tan tajante en que me lo anunció.

Mi vida con un actor - Capítulo 2 - Cómo le conocí

Llevaba trabajando en la Agencia más de una semana cuando una mañana se presentó Olivia, la secretaria del actor. Era una muchacha extrovertida y simpática que dominaba plenamente su trabajo. La seguridad  que tenía en desarrollarlo era aplastante, me intimidaba. El trabajo que tenía que hacer ahora era tan distinto del que había realizado anteriormente, tan dispar, que me dio un poco de miedo haber aceptado aquel empleo tan comprometido.
En mi rostro  se debía reflejar algo, porque Olivia una de las veces me miró y se echó a reir


--¡ Qué te pasa !, estás muy seria y asustada
--Es que yo no estoy acostumbrada a trabajar a este ritmo. Tienes una seguridad que yo jamás tendré
--No, es cuestión de costumbre. ël te hace "moverte".  Va siempre disparado, con prisas. Siempre te falta tiempo para algo, al menos eso es lo que cree, porque en la realidad siempre llegas a tiempo.  Yo si que estoy nerviosa con mi boda y el poco tiempo del que dispongo.
--Y ¿dónde está?- le pregunté yo-. Tengo ganas de conocerle ¿ Es tan atractivo en persona como en el cine?
--Hum, mucho más. Es muy simpático cuando no está de mal humor. Tiene un genio terrible, pero se le pasa enseguida.
--Me estás asustando...

Olivia siguió riendo mientas ponía en el ordenador los últimos datos.  Maxim tardaría aún unos días en volver; se había tomado unas vacaciones después del rodaje.  De momento no tenía nada pendiente y aprovechó para descansar.

A Olivia le quedaban pocos días de estar en el trabajo. La fecha de su boda se acercaba antes de lo que yo querría. Estaba muy asustada y segura de que sería imposible que desarrollara tamaña actividad. Una mañana cuando quedaban un  par de días para terminar como secretaria, Maxim se presentó en la oficina, arrollando todo cuanto estaba a su paso.  Sin pararse nada más que para dar los buenos días, empezó a dar órdenes a todo ser viviente. No importaba que esa persona no fuera de ese departamento, era lo mismo, transmitiría las órdenes al correspondiente

--¡ Ha cumplido su palabra! Me prometió que estaría aquí para mi despedida, et voilá. ¡ Ay ! le voy a echar de menos. Hemos trabajado juntos durante cinco años y a pesar de todo es un jefe estupendo.

Yo permanecía al lado de Olivia incapaz de articular palabra ante aquel torbellino que había movilizado a toda la oficina

--Yo no voy a poder con ésto-, murmuré


Maxim se acercó a Olivia y le estampó dos besos en sus mejillas sonriendola. Entonces reparó que había alguien a su lado, totalmente desconocida para él.

--¿Y usted?-. Me preguntó.  Iba a presentarme cuando Olivia se me adelantó

--Es tu nueva asistente personal y se llama Eva. Lleva ya trabajando con nosotros más de quince días y te va a sorprender la eficiencia que tiene y las ideas tan renovadoras...
--Pues ¡que bien!-, es todo lo que respondió-.Bueno, pues empecemos ahora mismo. Venga a mi despacho.

Las piernas me temblaban y creía no poder dar ni un sólo paso.  Nunca, en mi anterior empleo, sentí tanta intimidación como ante este hombre, y eso que estaba a las órdenes de todo un embajador. La puerta del despacho me parecía que estaba a mil kilómetros de distancia, que nunca llegaría a entrar en esa habitación.  Respiré profundo y como pude me sequé las palmas de la mano, sudorosas,  en la falda

--¡Me están sudando las manos! Vaya una impresión le voy a dar como se le ocurra saludarme 

 Pero no lo hizo. Simplemente me señaló un sillón frente al suyo indicándome que debía sentarme..

--Bien explíqueme ¿cuáles son esas ideas renovadoras que tiene?
--Oh, pues así muy por encima...creo que debe  ser más extenso en las ruedas de prensa, más cercano...
--¿Más simpático?¿es lo que quiere decir?
--Pues si
--Pero nunca ha estado en mis ruedas de prensa...
--Pero leo revistas, oigo la radio y la televisión, y la brevedad de tres minutos para cada reportero, créame no les gusta nada.  Quizás en lugar de ir uno por uno, sería mejor una rueda general con más espacio de tiempo. Sería el mismo que dedica a las comunicaciones, pero que ellos pudieran hacer sus preguntas, y de este modo parecería que están más tiempo con usted. Luego...
--Vale,vale. Como presentación sirve. Tenemos que hablar de esto más despacio, y ahora perdóneme pero tengo que llamar por teléfono privadamente.
--¡ Oh ! si, desde luego.

Cuando salí del despacho estaba más tranquila, pero sentía que sus ojos los tenía clavados en cierta parte de mi anatomía y eso me molestaba profundamente.

--Todos los hombres son iguales. Tendríamos nosotras que hacer lo mismo, a ver qué tal les sentaba. Hombres, machistas...

Un mensajero trajo a  Olivia un maravilloso ramo de rosas con una afectuosa tarjeta de Maxim.  Le iba a dar una gran cena como despedida, lo que hacía que estuviera muy emocionada. Abandonaba  su vida laboral,  una vida altamente intensa, al lado de un nervioso jefe que no la dejaba tranquila ni un sólo minuto.

Al homenaje se unió Ed, como siempre algo taciturno en su papel de jefazo. Era el que daba las órdenes de lo que había que hacer con vistas a la mejor imagen del actor. Pero yo también necesitaba mi espacio, si no ¿para qué me habían contratado?  Pensé que estaban un poco engreídos y miraban con distancia a los demás seres humanos, sobretodo a los periodistas, un error, pues por ellos estaban tan alto.



Todos los planteamientos que me había hecho tenía la seguridad que iban a chocar con los de Ed: teníamos puntos de vista diferentes, muy distintos , en tratar a la prensa y sin embargo era un arma que teníamos que manejar muy bien, pues la popularidad o el olvido dependería de ellos.

--Bueno, ya veremos. Pienso que tendremos que tener una reunión los tres para conectar todo, y no es tarea sencilla con estos dos hombres-   Pensaba interiormente.  Nunca había tenido tantas conversaciones conmigo misma, como ahora, y es que en el fondo seguía intimidada por el trabajo, y por ellos dos, tan seguros y distantes.

Todos se acercaron a Olivia al terminar el trabajo. La felicitaban y se citaban para un hora más tarde en el restaurante en donde ella y su futuro marido iban a recibir el cariñoso homenaje de sus compañeros.  Decidí intervenir por primera vez en algo que creia firmemente competía a mis funciones:

--Maxim, tu entrarás por la cocina. De esta manera ningún periodista te molestará- indicó con suficiencia Ed.
--¿Molestar?-  pregunté yo-.  Al contrario debe entrar con  todos, con  alegría y buen humor. Se trata de una cena en homenaje a una empleada muy cercana a él. El público agradecerá ver que el gran actor se junta con la gente normal, que es cercano y asequible. Y si le sacan fotografías y le piden autógrafos, debe acceder a ello.  De esta manera mañana saldrá en primera plana de todas las revistas y en los periódicos de sociedad.

--Por Dios ¡ qué disparate ! no le dejarán cenar en paz. - Respondió Ed mirándome como diciendo ¡estás loca !
--Al contrario, déjeme actuar a mi. Haré un trato con ellos : unas fotos y después se marcharán tan tranquilos con su exclusiva en el bolsillo y todos tan contentos.- le respondí
--Me parece buena idea-,  expresó Maxim-.  Tiene razón Ed. Llevamos demasiado tiempo alejados un poco de la calle.
--Menudo disparate, ya me diréis, ya.  Está bien señorita Laurence; ya veremos cómo sale de ésta.
- Gracias -, es todo lo que fui capaz de responder al actor, algo preocupada por mi atrevimiento.




Ese fue nuestro primer encuentro, mi debut. Dejé sentado que en mi trabajo mandaba yo, aunque, inocente de mi, no tenía ni idea de la antipatía que me acababa de crear. Este sería el primero de infinidad de desencuentros entre Ed y yo, pero tiempo al tiempo, ya se verá más adelante.

Mi vida con un actor - Capítulo 1 - Entrevista de trabajo

Al terminar mi empleo en la embajada,  me planteé en qué quería trabajar. Pensé en otra cancillería,  en alguna fuerte empresa...Estaba muy desorientada y a pesar de que pedía opiniones a mis amigos ninguno de ellos terminaba de darme opciones.
Fue por casualidad,  que una mañana,  mientras hojeaba el periódico, ante mis ojos descubrí un anuncio que llamó mi atención:

"Se precisa asistente personal con dominio de idiomas, asesor de imagen, dotes de organización, buena presencia, bla, bla, bla... "

--Y ¿ por qué no, yo?  Tengo todos los requisitos que solicitan.

Tomé nota de la dirección y envié mi curriculum por si acaso.  No tenía mucha confianza en que saliera.   El sueldo era suculento, pero a cambio habría de tener un horario descabellado y con  posibles salidas al extranjero en estancias ¿cortas?.  Me daba igual,  tenía un horario flexible puesto que no tenía a nadie a mi cargo y las salidas al extranjero me encantaban, me gustaba viajar aunque al decir "estancias cortas", se suponía que no tendría muchas oportunidades de hacer turismo.

--Bah, no me saldrá-,  pensé.


Transcurrieron varios días,  ya me había olvidado del tema, cuando una llamada de teléfono me sorprendió una mañana:

--¿ Es la señorita Eva Laurence?
--Si, soy yo ¿quién llama?
--Le llamo de la agencia Stars Films, referente a un curriculum que envió solicitando el empleo de asistente personal
--Ah! si. Se me había olvidado.
--¿Le sigue interesando el empleo?
--Si, desde luego
--Bien, pues preséntese en cuanto sea posible en  nuestras oficinas. ¿Podría ser hoy mismo?
--Si, dígame hora y allí estaré
--Bien, pues esta tarde a las cuatro ¿puede?
--Perfecto, a las cuatro estaré.

Había hablado con una voz firme y muy segura. Me imaginaba a mi  interlocutor de una edad mediana, por el tono de voz, y muy mandón , por la seguridad con que me había citado.

A las cuatro en punto estaba sentada en un sillón del salón de entrada de las oficinas de la agencia.No tenia idea de con quién tenía que hablar: se le había olvidado preguntar por el interesado. Había notificado a la señorita de recepción mi nombre y apellidos por lo que creia que no habría inconveniente, pero había sido un fallo garrafal por mi parte.

Estaba sumida en mis reflexiones, cuando una puerta se abrió de golpe dando paso a un hombre de mediana edad, de estatura más bien alto y con el pelo entre canoso y rubio. Era sin duda con la persona que había hablado por teléfono; le reconocí en cuanto pronunció su nombre:





--¿Señorita Laurence?
--Si, soy yo
--Soy Ed Grant, y si llegamos a un acuerdo, seré su jefe más inmediato. Pase por favor

Me había extendido la mano, fuerte, segura, grande, y entre ella,  la mía se había perdido. Cediéndome el paso me indicó  el despacho en donde tendríamos la primera entrevista.

--Supongo que no será una mujer despistada ¿no?
--¿Por qué lo dice, doy esa impresión?
--No, en absoluto. Su presencia física es inmejorable, pero el fallo de no preguntar con quién habría de hablar, es importante
--Tiene razón, me dí cuenta en cuanto colgué el teléfono, pero fué una llamada tan inesperada que me cogió por sorpresa. Le aseguro que soy muy responsable y no debe juzgarme por ese pequeño fallo.
--Tiene razón, pero si llega a trabajar con nosotros, deberá tener muy presente hasta los pequeños detalles, que son muy impotantes, créame.
--De acuerdo, señor Grant. Le aseguro que si llegamos a buen fin, no volverá a ocurrir.

La entrevista se prolongó durante más de dos horas. Fuí examinada extensamente. Todos mis conocimientos fueron puestos sobre la mesa, pero hubieron dos en los que hizo más hincapié: asesora de imagen y mis dotes para manejar a los medios de comunicación.  En ambos estaba fuerte, aunque los medios de comunicación me ponían algo nerviosa.

--¿Para quién diablos voy a trabajar, será algún jerifalte de las altas finanzas, quién será?  Mi paso por la embajada en Dinamarca fué totalmente satisfactorio, por lo que ¿sería alguien más relevante que un embajador?- pensé mientras esperaba otra pregunta.

--¿ Por qué dejó su empleo en la embajada en Diamarca?
--Por el clima sr. Grant. El embajador fué un excelente jefe, pero yo necesito sol y buena temperatura y Dinamarca carece de ambas cosas. Sentí tenerme que marchar pero estaba empezando a deprimirme y opté por buscar otra perspectiva.
--Veo que es usted americana
--En efecto, de California, y pasé cinco años de mi vida en España aprendiendo el castellano. De ahí mi nostalgia por el sol
--Comprendo...
--¿Puedo preguntar algo?-,  dije al sr. Grant
--Si, claro
--¿Para quién se supone que trabajaría? El examen ha sido exhaustivo, ha comprobado que mi curriculum corresponde exactamente a mis conocimientos.  ¿ Entonces?...
--Bien, ha salido airosa de su examen, sólo hay un pequeño inconveniente
--Y ¿cuál es?
--Pedíamos buena presencia, pero usted  la sobrepasa y créame no es bueno
--No le entiendo, pero entonces, debo entender que no he conseguido el trabajo.
--Yo no he dicho eso
--¿Entonces?
--Será la asistente personal de un actor, de un actor muy conocido . Se trata de Maxim Green
--¡ Dios mio, Maxim Green !, pero si le admiro desde hace tiempo. No es posible, ja,ja,ja
--¿Le satisface?
--¡Naturalmente! seré envidiada por todas las mujeres del mundo...
--Ahí está el problema..., para usted principalmente. Va a tener que aguantar muchas especulaciones¿tendrá paciencia para ello?
--¿Especulaciones, por qué?
--La prensa del corazón saca conclusiones enseguida y es usted muy bonita. Rápidamente le colgarán un noviazgo con Maxim, y debe estar preparada para todo lo que habrá de responder.
--Pero yo estaré en la sombra siempre ¿no?
--Si, pero algunas veces se la verá junto a él, y los papparazzi harán conjeturas aunque sean falsas.
--Bueno, en todo caso habré de ser yo quién salga al paso... Además el sr. Green no se distingue precisamente por ser un cartujo.
--Bien, pues por nuestra parte el trabajo es suyo. Si lo acepta deberá empezar pronto. Él está ahora rodando fuera.  Deberá trabajar con la asistente actual, que se nos casa, para que conozca el modo de hacer que tenemos. En todo lo demás  ¿estamos de acuerdo? ¿puede viajar sin cargas familiares?
--Sr. Grant, estoy absolutamete libre, no tengo novio, ni compañero, ni marido, ni hijos, ni nadie  a quién atarme: dispongo de mi propio tiempo.
--Pues bien. Creo que sería conveniente que se incorporase al trabajo mañana mismo, así iría conociendo a todos los compañeros de las distintas dependencias. ¿Le parece?
--Encantada,¿ a qué hora empiezan ustedes?
--A las ocho de la mañana
--A las ocho estaré ¿aquí mismo?
--Si,si. Yo mismo le presentaré a todos.

Y así fué como sin proponérmelo me introduje en ese mundo desconocido para mi, pero muy atractivo,  del espectáculo, del cine concretamente, ,  y que tanta influencia habría de tener en mi vida futura.

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