Los O'Connor - Capítulo 8 -Su día más triste

Aún quedaba por solucionar quién iba a representar a los contrayentes; en su boda por poderes.   Brendan habló con su mejor amigo Clive y le pidió el favor de que le representara en España .  para ello tuvo que contarle la verdad de lo ocurrido con Iris..  Su amigo, se echó las manos a la cabeza al conocer el verdadero motivo de su apresurada boda .

 - ¿ Pero en qué  estabas pensando?. ¡Si la tenías una manía que no podías verla! ¡ Madre mia ! Debías estar loco, o no lo entiendo. Dime ¿ qué te pasó. ¿ Fue la apuesta de los muchachos?  Porque si fue por ese motivo, tu ya no eres el amigo que yo conocí y al que quiero como a un hermano.  No tiene nombre; tu acción no tiene nombre. ¡ Por Dios Brendan ! Vivia en tu casa, es la ahijada de Philip, y por si todo esto fuera poco, es casi ¡ una cria !
- Ya basta Clive ¿ Crees acaso que no me he hecho estos mismos reproches yo mismo? No sé lo que pasó y porqué lo hice; francamente,  no lo se.  Por más vueltas que le doy, no encuentro explicación


- ¿ Lo sabe Daisy ?
- No, no la he dicho nada, y eso es lo que menos me preocupa
- Pues deberías decírselo cuanto antes..  Está creiía que te casarás con ella
- Pues ya ves que no.
- Has sido un completo imbécil.  Has destrozado tu vida y la de esa pobre chica que no tiene culpa alguna.  Está bien.  Creo que por muchos reproches que te haga, ya no hay vuelta atrás. Te representaré en España; es lo menos que puedo hacer  por desenredar el embrollo en el que tú sólo te has metido.

 Y tras la aceptación de Clive, al día siguiente de la boda de Thomas con Maureen,   se dispuso a organizar el viaje y a contactar con Philip.  La novia en Irlanda sería una amiga de la pandilla que se brindó encantada, soñando en que quizás algún día se hiciera realidad.

Tía Olivia al enterarse de todo despotricó todo lo que no estaba escrito. Ella tenía pensado que Brendan se casara con su hija y de nuevo la española, la hija de la española, le hacía la jugarreta. Otra vez se repetía la historia. Por algo la odiaba hasta la exasperación. ¿ Pero qué es lo que creen? A ella no se le puede hacer estas cosas, jamás lo perdonará. A Julianne la tenía sin cuidado, ya que Brendan no era su tipo y no tenía la intención de convertirse en su esposa algún día. Sencillamente no tenía interés por el O'Connor. Su amor secreto era Clive, aunque él no se había percatado de sus preferencias.

Y llegó el día de la boda. En ambos hogares reinaba la tristeza. Thomas en viaje de luna de miel llamó por teléfono a su hermano para animarle un poco, pero Brendan estaba triste y nervioso, no queriendo hablar con nadie.

- Venga daros prisa, salgamos de ésto cuanto antes- le dijo a su familia.

En Madrid, Clive había ido a recoger a Iris a Susan y a Philip que ya estaban preparados,  y aunque aparentaban estar contentos, la sensación era bien distinta. Iris, muy pálida, ni siquiera hablaba y le pedía a Dios que al menos en esa mañana no le diera ninguna náusea para que Clive no se enterará de la realidad, y de esa forma desapareciera el peligro de que Brendan se enterara.
La ceremonia fué breve, escueta en ambos lados del mar Una vez finalizada Brendan se fué a trabajar como si tal cosa, quería olvidar lo que hacía pocos instantes acababa de vivir. Iris, Phillip y Susan organizaron a Clive una comida algo especial para agradecerle su colaboración. El muchacho no dejaba de mirar el rostro de Iris. No sabía qué es lo que le encontraba pero la veía rara. Lo achacó a lo especial de la situación y prestó atención a la conversación banal que se mantenía mientras comían.

La sensación era bien distinta. Iris, muy pálida, ni siquiera hablaba y le pedía a Dios que al menos en esa mañana no le diera ninguna náusea para que Clive no se enterará de la realidad, y de esa forma desapareciera el peligro de que Brendan se enterara.
La ceremonia fué breve, escueta en ambos lados del mar Una vez finalizada Brendan se fué a trabajar como si tal cosa, quería olvidar lo que hacía pocos instantes acababa de vivir. Iris, Phillip y Susan organizaron a Clive una comida algo especial para agradecerle su colaboración. El muchacho no dejaba de mirar el rostro de Iris. No sabía qué es lo que le encontraba pero la veía rara. Lo achacó a lo especial de la situación y prestó atención a la conversación banal que se mantenía mientras comían.

Aquella noche ninguno de los contrayentes pudo dormir Iris lloraba desesperada ante lo irremediable; Brendan no dejaba de pensar en ella y en su tío, en la revelación y promesa que había conocido no hacía mucho tiempo.

 Iris, Susan y Phillip al fin se instalaron en el publecito de pescadores que habían elegido para vivir. Empezó a estudiar y a cuidar de su embarazo que cada vez se hacía más patente.  No salía a penas a la calle, nada más que para pasar sus revisiones médicas mensuales.  Tenía la sensación de que todo el mundo la miraba, y cuchicheaban a su espalda.

Brendan empezó a vivir algo alocadamente; cada día salía con una chica distinta.  Buscaba alivio en brazos, unas veces de Daisy, y otras con cualquier chica. Se acostaba tarde, el día que volvía a casa,  pero no dejaba de acudir a su trabajo como si quisiera olvidar todo en las horas que pasaba en la Compañía, pero no siempre lo lograba.

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