Los O'Connor - Capítulo 10 - El retorno de Philip

El ascensor se detuvo en el piso e Iris abrió la puerta.  Les recibió un silencio espeso, rotundo, algo extraño que anunciaba que la vida en ese hogar se había interrumpido el día anterior.  A su encuentro salió María,  llorosa,  que se abrazó a Iris.  Sacando fuerzas de donde no las tenía, ella preguntó por la niña:

- Está dormida.  Lo hizo tarde; preguntaba por ti y por el padrino.  A duras penas conseguí dormirla, pero está bien.  La dije que el padrino se había puesto enfermo y que le habías llevado al hospital. Estaba delante cuando me llamaste para anunciarme la gravedad
-Está bien, María.  Gracias por todo-  María se retiró y quedaron solos frente a frente
- ¿ Puedo preguntarte algo ?-dijo Brendan


- Puedes, pero ¿ quiero responderte? Si es algo privado, te aconsejo que no lo hagas. No tienes derecho a decir nada- respondió ella secamente, a lo que Brendan optó por guardar silencio, dándole una excusa, pero no le preguntó lo que deseaba saber- Simplemente quería preguntarte si vas a acudir a su entierro
- Por supuesto que voy ¿ Has podido dudarlo ni por un momento?
- No. Era simplemente una pregunta
-¿ Deseas tomar algo ?
- No, gracias. Hay que hablar del entierro. ´El me confió todos los trámites de ello, por si le ocurría algo malo.  He de decirte que sabía que no viviría mucho, y dejó instrucciones para hacer todo según sus deseos
-¿ Por qué no me dijo nada ? ¿ Por qué tú no me dijiste nada, siquiera para anunciarme lo  que podía ocurrir? ¿ Cómo has podido ser tan ruin?
-Eh, eh, para. El tio me hizo prometer que no te diría nada. Esta vez, no he tenido yo la culpa
- Está bien- dijo ella cortando la conversación- Ya todo da igual. Si me perdonas, voy a ver a la niña-. Y le dejó solo.  Mientras ella estaba ausente, Brendan, recorrió con la mirada los muebles que le eran familiares por conocidos.  Sobre uno de ellos, contempló las fotografías que allí habian: el padrino, los padres de Iris, la niña,  y una suya.  Le extrañó aquello; era de hace unos años.

María le llevó una taza de caldo y aún permaneció solo un buen rato.  Estaba incómodo. Sabía que no era bien recibido, y no la faltaba razón. Iris entró en la habitación con signos de haber estado llorando, pero no hizo alusión a ello.  Traia consigo una almohada, sábanas y una manta.

-Si te parece, puedes acostarte en el sofá.  Habéis hecho un duro y largo viaje. Aún nos queda el último y difícil tramo por cubrir.  Necesitas descansar- le dijo
-Tú también, pero antes de retirarte tenemos que dejar solucionado algunas cosas- dijo Brendan
- Si te refieres al divorcio, sabes que si
-No, no.  Eso ahora puede esperar. Es en lo último en que pensaba. Me refiero si deseas que acompañe a mi tio en su última morada, alguna cosa ..., no sé... algo que tengas interés
- Creo que te dejó instrucciones al respecto. Siempre  conservaba una caja en su cuarto, que nunca abria. Voy por ella.


Al poco rato regreso con ella, y al abrirla comprobaron que, efectivamente, era lo que deseaba fuese enterrado con él: la bandera  y la bolsa con tierra española.  Brendan se hizo cargo de ello. Pero sorprendió a Iris con una pregunta que le quemaba en los labios, desde que supo que era madre de una niña.

- ¿ Tienes pareja ? ¿ Cómo no ha estado contigo en un trance  como éste?- Iris, que no esperaba la pregunta, no supo qué responder, y tras un momento de vacilación, dijo:
-No tengo pareja.  Está en el extranjero. Se fue al poco de nacer la niña- Creyó que con eso satisfacía su curiosidad, pero no fue así
-¿ Hace mucho que no le ves?
- Acabo de decirte que se fue al poco de nacer la niña. Se ve que espanto a los hombres- él decidió no darse por aludido
-¿Cuántos años tiene?
-Cinco
-Será preciosa. Como su madre
-¿Preciosa yo?
-Si lo eres y mucho
-Pues hace tiempo no te lo parecía
-Hace tiempo...No sabía nada de nada
- ¿ Y ahora si lo sabes?
- Creo que si- Iris pensando que pisaba un terreno resbaladizo, cortó la conversación en ese punto.

Antes de salir de la habitación, se giró hacia Brendan y le dijo escuetamente.
-¿ Cuando será el entierro ?
-Mañana por la tarde- respondió él
-Pero no puede ser.  Tengo que conseguir los billetes para las tres, porque Victoria y María vendrán conmigo
-¿ Victoria ? Es muy pequeña
-El padrino la adoraba y ella a él. Es necesario que le de su despedida. Si, vendrá conmigo y con Maria



En ese momento, Iris se dió cuenta que los nervios le habían traicionado y había pronunciado el nombre de la niña sin darse cuenta

-¿ Por qué  lo habéis acordado tan pronto? No autorizaré su entierro . No se hará hasta que  yo llegue
- ¿ No vendrás con nosotros?  El avión es bastante grande, cabemos todos sobradamente-.   Ella no supo qué responder
- Si es así de acuerdo. Y ahora me retiro para que descanses.  Tengo muchas cosas que hacer. Buenas tardes.

Él la vio marcharse erguida, dolida, aparentemente tranquila, pero sabía que lo estaba pasando mal, y lo que deseaba era estar a solas.  A la mañana siguiente estaban en pie desde muy temprano. Nunguno había dormido bien.  Iris arregló a la pequeña y salió con ella de la mano para que desayunara.  Brendan ya estaba levantado y al verlas se quedo impactado la niña era rubia como el oro y con unos hermosos ojos azules.

-¡ Hola Victoria ! ¿ Cómo estás ? - dijo dirigiéndose a la niña
-Bien - respondió con dulzura

Victoria no dejaba de mirarle, e Iris cada vez se ponía más nerviosa.  Temía que él notara algún signo que le resultara familiar, pero aparte del cabello y los ojos, nada le extrañó.  La niña se sentó a su lado y muy quedamente pronunció una palabra que él no entendió muy bien, pero Iris si.

- Ven Viky, vamos a desayunar-.  La sentó a su lado en la mesa, no la quería cerca de su padre, que no dejaba de mirarla.



Brendan, Iris , María y la niña,  acudieron a reunirse con Sean y Thomas que recogían los restos de Phillip y se traladaron una vez reunidos al aeropuerto para embarcar  el ataúd  rumbo a Irlanda.

Todos se acomodaron cabizbajos. Era un viaje triste por la misión que tenían que realizar. Iris se sentó  al lado de Victoria,  que dormitaba de aburrimiento., Al otro lado, frente a ellas, Brendan,  las observaba detenidamente sin emitir palabra. A su lado Sean y Thomas conteniendo el deseo de abrazar a aquella pequeña que llevaba su sangre y,  sin embargo tenían que contenerse,  pues ignoraban si Brendan se había enterado de la verdad sobre  aquella niña.  Al fin Sean,  no pudiendo contenerse más,   pidió a Iris

- ¿ Me dejas  la niña?. Le contaré un cuento para entretenerla; la pobrecita se está durmiendo.- Iris respondió
-  Claro ¿Cómo no?, llévatela.

Quedaron solos Brendan e Iris frente a frente. El,  muy serio,  la miraba fijamente a los ojos, intentando no preguntar lo que tanto deseaba.  Ella,  intuía esa pregunta y optó por decir:

- Si no te importa voy a tratar de dormir un poco. Me duele tanto la cabeza que me va a estallar

Brendan no respondió.  Se limitó a echarle una manta por encima y acomodar el asiento para que pudiera dormir. Ella fingió dormitar, porque lo que no quería es dar explicaciones. Así transcurrió el viaje. Divisaron el aeropuerto y se prepararon para desembarcar.

Estaban todos reunidos para recibir al tio Phillip en su último viaje. Louise acudió al lado de Sean y le abrazó.   Susan extendió los brazos y acogió en ellos a Iris y a la pequeña.  La niña la sonrió y la dio un beso. Unos pasos más atrás estaban Olivia y detrás de ella Paul, que a duras penas contenía el llanto.  Olivia estaba tensa, no derramó ni una lágrima. Cuando Iris pasó frente a ella, con tono despectivo,  la dijo

- Ah, tu eres Iris, su ahijada. Eres muy bonita y te pareces mucho a tu madre

Ni una sola palabra de afecto, ni un signo de cariño. Iris ni se inmutó, se limitó a hacer una flexión con la cabeza y se situó al lado de Susan.   Pero también había otra persona que Iris no conocía, pero se situó al lado de Brendan y le tomó una mano con afecto.  Ese gesto no pasó desapercibido para ella.

 Los restos de Phillip descendieron por la rampa,  despacio,  hasta situarse frente al coche que habría de llevarle a su última morada. La emoción se palpaba en el ambiente aunque todos trataron de contenerse. Era una caravana triste, en una tarde triste y gris.

 Llegaron al lugar, junto al mausoleo,  donde reposaban los antepasados de los O'Connor, y también los restos de Victoria, la madre de Brendan y Thomas  La ceremonia fue triste, entrañable y muy emocionante.  Cuando fue sepultado y todos se disponían a marchar, Iris pidió que Paul la esperasse un momento: deseaba quedarse a solas ante la tumba de Philip Se  dirigió a él como si aún pudiera oirla. Sus palabras fueron tan sentidas y sinceras que todos tuvieron que apretar los labios para no exhalar un sollozo.  Los hombres tenían las mandíbulas contraídas y las mujeres,  excepto Olivia,  secaban unas lágrimas que no pudieron contener.



- Papá, por favor, llévate a la niña.  Nos reuniremos dentro de un momento- dijo Brndan- Me quedaré a esperarla

Discretamente Brendan y Paul se apartaron de la tumba para que Iris pudiera desahogar la inmensa tristeza que oprimía su pecho. A pesar de que sus palabras las pronunciaba en tono bajo, Brendan escuchó el reproche que hacía a su padrino por haberla dejado sola y,  sin saber lo qué hacer sin su presencia. Le dijo cuánto le había querido y en el desamparo en que la había dejado. Rompió en un sollozo profundo, hondo. Fue el desahogo que necesitaba para calmarse y que no pudo tener a raiz del fallecimiento de él. Perdió la noción del tiempo,  hasta que unos brazos la levantaron .  Brendan la dijo:

- Vamos Iris -. Silenciosamente, ella obedeció y,  el camino hasta la mansión,  lo hicieron ambos en silencio, mientras Paul conducía con ojos llorosos.

Sean no se lo podía creer: estaba con su nieta, podía abrazarla y comprobar lo bonita que era.   Al mismo tiempo,  le preocupaba la situación,  porque era muy difícil mantener oculta la verdad. Susan jugueteaba  con Victoria,  porque era la persona , de todas aquellas,  que más conocía. Habían tomado una taza de té que les reconfortó un poco del mal rato que habían pasado durante el entierro.   Llegaron Brendan e Iris.  Ella estaba pálida y muy seria. Susan haciéndose cargo de la situación, la dijo

- Ven querida.  Te llevaré a tu habitación por si quieres descansar un rato-.  En realidad,  lo que quería Susan,  era preguntarla por la situación con Brendan y aconsejarla para que de una vez confesara que era su hijita.
-¿No te das cuenta de los ojos con que os mira a las dos?  No deberías ser tan cruel. El ya ha pagado su cuenta. No ha podido disfrutar de su hija, deberías pensar en eso.-. Iris estaba dolida, llena de rabia . Con todo el dolor del mundo contestó  a Susan.



-¿Y yo?. ¿Qué pasa conmigo? ¿Acaso no he pagado  algo de lo que no era responsable? ¿ Soy acaso culpable de ello? Además, ¿cómo reaccionaría al saber la verdad? Seguramente mal; él tiene su vida hecha.Tiene sus amistades y nosotras no entramos en sus planes.
-¿Estás segura?. Dime una cosa ¿crees que si no te tuviera en mente no hubiera tramitado ya el divorcio? Piensa las cosas con detenimiento. Tienes una hija con un apellido determinado,  y ella tiene derecho a saber quién es su padre.
-¿  Quién te dice que no lo sabe? Desde muy pequeña la enseñé un retrato de Brendan y le hablaba de él constantemente. Al punto,  que cuando le vio en mi casa le llamó papi, aunque espero que él no la escuchara.
-¡ Dios mio ! Eres generosa y noble, ¿ por qué te comportas así entonces con él?
-Porque aún le quiero, pero...  tengo tanta rabia dentro de mi por todo lo que ha ocurrido,  que necesito sacarla fuera y,  él es la víctima propiciatoria. Porque me da rabia que ni siquiera me mire, que ni siquiera  hiciera una llamada de teléfono, que no prestara atención a nada relacionado con mi vida, porque me duele su desprecio, porque ha sido mi primer y único amor,  y no soporto que mire a otras chicas y yo no merezca ni una sola de sus miradas. ¿ Comprendes ahora lo que siento?

Susan la atrajo hacia ella abrazándola y diciéndola palabras de cariño, unas palabras que la consolaran de tanto dolor y frustración como sentía. Al mismo tiempo penso:

-No todo está perdido, no todo está perdido...

Hizo que se recostara y la tapó lo mismo que a una niña, y poco a poco Iris se quedó dormida.  Susan salió de la habitación y se reunió con su familia.  Se despertó sobresaltada; pareciera que hubiera  dormido un siglo, y sin embargo sólo había transcurrido poco más de media hora.  Se levantó y se dispuso a reunirse con el resto de la familia.  Al bajar las escaleras, vio que una pareja se abrazaba y se murmuraban algunas palabras que ella no llegaba a escuchar.  Eran Brendan y aquella desconocida que estuvo a su lado durante el entierro. Pasó sigilosa por su lado ignorándoles, pero Brendan al verla, deshizo el abrazo rápidamente, pero no dijo nada.

 Olivia ya se había marchado. Entonces Iris preguntó a Sean cómo podría encargar los billetes que las llevara de regreso a Madrid.  Sean le dijo

 -¿ Por qué no te quedas unos días con nosotros.?...  para descansar-.  Iris le contestó
-Gracias Sean, pero no quiero molestar.   Debo empezar mi vida de nuevo y cuanto antes lo haga,  será más fácil-. Una sonrisa irónica se dibujó en el rostro de Brendan, que llegaba en ese momento



-Tienes mucha prisa por irte, no lo puedes disimular, no soportas nuestra presencia. Estás tensa permanentemente, hablas lo justo para que sepamos que tienes voz. Se te nota que estás incómoda y,  deseando perdernos de vista
-¡Brendan ! ¿ te quieres callar?,- le pidió Sean.
- Oh, no te preocupes Iris.   Mañana mismo,  si lo deseas,  nos ponemos en camino a Madrid. Y lo siento,  pero,  tengo la obligación de ir contigo. Aún tenemos una cosa importante de la que tenemos que hablar y la verdad, creo que lo hemos demorado mucho y,  tenemos que solucionarlo. Así que procura acostarte temprano,  porque mañana tendremos que madrugar
- Muchas gracias Brendan, pero no es necesario que te sacrifiques más por mi. He pasado por trances difíciles y siempre he salido airosa. Ahora, es cierto, que estoy sola, pero sabré arreglármelas.   Llamaré por teléfono para encargar los billetes y asunto terminado. Has tenido mucha paciencia conmigo en el día de hoy y te doy las gracias por ello, pero no es necesario que seas tan antipático.
- ¿ Antipático?¿ Encima?  Si pudieras ver la mirada, las pocas miradas que me dedicas, te darías cuenta que la que siente antipatía hacia mi,  eres tú.
- Bueno, bueno.   No discutáis por esa tontería. Hemos pasado dos días muy tensos y todos estamos nerviosos. Si tenéis que hablar ¿ por qué no lo hacéis cuando estéis más tranquilos?- añadió Sean
- Contigo tengo que hablar muy seriamente, pero que muy en serio", dijo Brendan a su padre.
-Gracias Sean por tu buena intención, pero está claro que no congeniamos.  Somos incompatibles. Será mejor que me vaya mañana mismo-  dijo Iris


- No te preocupes.  Mañana mismo te irás, tranquila,  no tendrás que soportarme más de lo necesario -.,  y dando grandes zancadas, Brendan salió de la habitación.

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