viernes, 31 de julio de 2015

Volver a los diecisiete - Capítulo 2 -Engañada

Al igual que cualquier pareja, tuvieron sus crisis matrimoniales. Estaba casada  con un médico muy atractivo, que desde joven había destacado por su simpatía. Tenía bastante éxito entre las mujeres pacientes y enfermeras. A veces hasta era un poco "canalla".

Lo que menos podía imaginar es que se "liara" con una paciente bastantes años más joven que él.  Sin duda sufría la crisis de los cuarenta y necesitaba alimentar su ego creyendo que conquistaba  aún a las mujeres . Con una de sus conquistas le sorprendió la muerte.  Carmina se enteró de todo ello a su fallecimiento.

 Él había alquilado un apartamento en un barrio céntrico y elegante de Madrid . En el, junto a su conquista, pasaba las innumerables "guardias", demasiados foros médicos, demasiados viajes, demasiadas ausencias, demasiadas noches lejos de casa.  Ella hacía como  que no se enteraba, o quizá no quería enterarse.

Averiguó todo de golpe,  y fue un mazazo del que tardó en recuperarse. Siempre, en su interior, sospechó que algo no iba bien en su matrimonio. Cuando se casaron, y aún años después, las noches eran apasionadas. Cada vez fueron más espaciadas, con la pasión justa, como quién cumple un trámite, y un día el sexo dejó de existir.  A veces era ella la que se mostraba más cariñosa de lo normal, pero un "perdona querida, estoy muy cansado. La guardia ha sido durísima", la hacía desistir. El se daba la vuelta en la cama y ella tragaba la frustración y el desánimo que ello le provocaba.





En aquella época a las mujeres les estaba vedado "tocar ese tema", ni aún con sus esposos. No estaba bien visto, eso era para otra clase de mujeres que cobraban por ello.  Ni siquiera podía plantear el porqué la desairaba con demasiada frecuencia.  Seguía enamorada de su marido, y se engañaba a sí misma con la excusa que él daba:  el cansancio.

Fue en el bufete de su abogado cuando éste le puso al corriente del estado de su cuenta, cuando al detallarle los gastos y los ingresos, quedó reflejado  el apartamento alquilado.  Siempre había creído a su marido cuando le juraba y perjuraba que ella era la única mujer de su vida, su amor platónico.    Quiso conocer todos los detalles de cómo sucedió todo, de cómo había fallecido

- Sufrió un infarto mientras hacía el amor   con su amiguita.  Al sentirse mal, y para no descubrirse, la pidió le llevara al hospital alegando que le había sucedido en la calle, no quería que nadie supiera lo que estaba haciendo en ese momento, ni tampoco que, tú Carmina,  te enteraras - la contó el abogado


Todos sus compañeros estaban enterados de sus andanzas, pero guardaron silencio por respeto a Carmina.   Pero fue Juana, la ayudante directa de su marido, quién la puso al corriente de todo. Le daba lástima el desconsuelo de aquella mujer que había sido engañada por su esposo y aún así lloraba  su muerte. Se dio cuenta que el rompecabezas tenía todas las piezas encajadas. Comenzó a entender muchas cosas, pero de momento no le diría nada a sus hijas. Ellas adoraban a su padre.   Todo seguiría como un fatal accidente.

Cuando salió a la calle después de hablar con su abogado, sufrió un ligero desmayo y fue auxiliada por los transeúntes que circulaban por allí. Se le pasó enseguida sorbiendo un poco de agua que alguien le sacó de un bar cercano y se negó a que  avisaran a una ambulancia.

- Muchas gracias a todos, han sido muy amables.  Ya se me ha pasado.  Ha sido una mala noticia que acabo de recibir y eso me ha producido el desmayo.  Ya estoy bien, muchas gracias- agradeció de esta forma la ayuda que diversas personas le habían ofrecido.

  Llegó a su casa con el rostro demudado, y ayudada por Manuela se recostó en uno de los sillones del salón  Allí abrazando a su cuidadora, la puso al corriente de las novedades contadas por su abogado, pero lo que más le dolía es tener que informar a sus hijas de cómo murió su padre.

Habían pasado tres meses desde su fallecimiento y creyó que ya era el momento de informarles de la verdad, de decirles que su padre era simplemente un sinvergüenza. Aprovechó unos días de vacaciones de ellas cuando al cabo de mil rodeos contó la verdad de lo sucedido, de las infidelidades que durante años había sufrido. Las chicas  se abrazaron a ella y las tres lloraron durante largo rato. Manuela contemplaba la escena emocionada y apesadumbrada por lo que aquella familia estaba pasando.

En la cuenta corriente del banco, por lo menos,  había tenido la deferencia de asegurar los estudios de sus hijas y una vida digna y desahogada de su mujer. Por ello no había que preocuparse. Las chicas finalizaron sus estudios, se casaron, fueron madres y poco a poco llegó el día en que Carmina celebró su cincuenta y seis cumpleaños, principio de nuestra historia.

La comida transcurrió en armonía y buen humor. Los niños adoraban a su abuela y se peleaban por estar a su lado a la hora de sentarse a la mesa. Sus yernos , Ramón y Luis, adoraban a su suegra. Tenían la más alta consideración hacia ella: era buena mujer, comprensiva y nunca se metía en los asuntos del matrimonio. Sencillamente seguía su lema al pié de la letra: Vive y deja vivir.

Ramón era el yerno más serio y comparaba a Carmina con su propia madre. Ambas mujeres pertenecían a la misma generación , pero al contrario que Carmina, sus padres permanecían unidos y queriéndose cada día más, al cabo de más de  treinta años de casados. Siempre había mantenido charlas con Carmina después de enviudar, máxime al enterarse de las andanzas de su marido.  Estaba totalmente de su parte y  le animaba a que saliera y se hiciera más independiente, algo que enfadaba a Raquel, su esposa, la hija mayor de Carmina.

-- Tienes que salir más
--Pero si ya salgo
--¿ Con esa panda de rancias que tienes por amigas?
-- ¡ Ramón, hijo ! son mis amigas de toda la vida
-- Si. Esas que seguramente conocían lo de tu marido y nunca te dijeron nada.
Me refiero, a que hagas viajes; los hay para personas solas, muy atrayentes, por lugares exóticos que no conoces.  ¡ Por Dios Carmina ! eres una mujer muy atractiva, simpática, culta, con buen humor...  Quién sabe, igual encuentras a un atractivo otoñal y ligas con él ...
- Anda, anda. A mi edad... Estás loco ... -y reía la broma de su yerno
-- Carmina eres joven aún y tienes una gran capacidad para dar amor. Harías feliz a cualquier hombre
-- ¿ Me estás diciendo que vuelva a casarme?
-- ¿ Quién va a casarse ? -preguntó su hija mayor, Raquel
-- Nadie, hija mia. Era una simple broma de tu marido
-- Mamá, ni se te ocurra. Ni siquiera lo pienses
-- ¿ Por qué dices eso a tu madre ? Creo que es ella la que debe decidir sobre su vida. Nosotros tenemos la nuestra
-- ¿Le animas a que reemplace a mi padre ?
-- La animo a que pase página. Porque precisamente tu padre no fue muy ejemplar.
-- Vale, vale. no discutáis.  Hija no te lo tomes así; ha sido una simple charla

A la mañana siguiente se despertó a la hora acostumbrada, y como marcaba su rutina se dispuso a planificar ese día que sería distinto a los demás.Ir al gimnasio, al instituto de belleza para hacerse una limpieza de cutis, que creía necesitar.  No regresaría a casa para comer. Y así se lo comentó a Manuela

-- Para mi no prepares comida. Hoy lo haré fuera
--¿ Tiene comida de chicas?
-- No,  lo haré yo sola
-- ¿ Cómo dice ?
--Si Manuela, lo haré sola.  Voy a empezar a cambiar algunas cosas en mi vida.  Siempre he acudido acompañada a todos los sitios; nunca he pagado una cuenta, ni he usado tarjetas de crédito y a duras penas sé rellenar un cheque. Ni he ido sola a un cine. Creo que ya es hora de que empiece a  cambiar.
--Bien. Eso es lo que tiene que hacer. Lleva muchos años de luto y es hora de que lo alivie. Además no tiene tanta importancia decidir lo que uno quiere hacer...
-- Manuela, tu sabes todas mis cosas. Has sido mi paño de lágrimas.   Ramón me dijo ayer algo que me dejó cavilando y creo que tiene razón, aunque mis hijas no estén de acuerdo.
-- Viva su vida como quiera, que ya es mayorcita.  ha guardado demasiadas deferencias, y no todos las merecían.
-- Manuela... Dejemos a los muertos descansar en paz.

Siguiendo las pautas que ella misma se había marcado, fue cubriendo el itinerario.  Al salir del salón de belleza se miró en la luna de un escaparate y se gustó.  Iba elegantemente vestida y muy guapa.  Necesitaba subir su autoestima, necesitaba demostrarse que era algo más que un bonito florero.


..
¿ Dónde almorzaría ? Eligió Jockey, uno de los mejores y más caros restaurantes de Madrid, y parando un taxi dio la dirección .




jueves, 30 de julio de 2015

Volver a los dicisiete - Capítulo 1 - Cumpleaños

Carmina y Manuela preparaban la mesa.  Era un día especial: cumplía cincuenta y seis años y se reuniriá toda la familia para celebrarlo. Hacía diez años que se había quedado viuda, pero aún guardaba luto por su esposo.  El suyo fué un matrimonio " muy de la época":  la esposa en casa dedicada al hogar y a la educación de los hijos.  El marido ejerciendo su propfesión, y si se terciaba alguna "juerguecilla". Las dos mujeres vieron complacidas el resultado de la preparación

--Nos faltan las flores- dijo Carmina

-- Voy por ellas-apostilló Manuela



-- Ahora está todo correcto- dijo Carmina sonriendo-.   Voy a sentarme un ratito, estoy cansada.   ¿Sabes Manuela ?, cuando me quedé viuda me comía el mundo.  Si tuviera que hacer ahora lo de entonces, creo que no podría.  Los años pasan tan rápido que no te das cuenta de que enfilas la recta final.  A veces echo la vista atrás y me digo : " aparte de criar a mis hijas, qué es lo que he hecho. ¡ Nada!.  A penas he vivido, y mi tiempo se agota"

-- Señora, no diga eso.  Es jóven aún y está muy guapa. Viaje, salga con amigas, disfrute ahora que ya no tiene obligaciones

-- ¡ Ay Manuela ! ¿ dónde voy sola ? Mis amigas, unas están casadas y salen con sus maridos, otras se han echado un ligue. La única que está como yo, Luisita, anda delicada de salud.

-- Haga un crucero, de esos que anuncian por la tele

-- ¿De los que te buscan pareja? Ja, ja, ja,. Por Dios Manuela. No tengo veinte años.  ¡ Ay mis veinte años !  Ni siquiera disfruté de mi juventud.  Con esa edad ya era novia de mi marido.  Él estaba terminando la carrera y no teníamos ni un duro, ni para ir al cine  siquiera.  La mitad de los días de la semana no nos veiamos, y los sábados y domingos siempre tenía que estudiar.  Luego llegó el MIR, la plaza en la Seguridad Social y por fin la boda, y enseguida las niñas.  Cuando ellas fueron mayores y teníamos una posición desahogada, se lió con una paciente. Lo demás... ya lo sabes.

-- Señora ...

-- A mi manera fuí feliz.  Era lo que tocaba en aquella época, a las mujeres. Y fuí afortunada, no todas tenían estudios, ni sabían idiomas ó música.  Sencillamente nos preparaban para casarnos.  Teníamos matrícula de honor en bordados, vainicas, etc. Durante años cosíamos nuestro ajuar, y eso si,  con suerte,  nuestro prometido estaba libre del Servicio Militar. En ausencia de los novios no nos estaba permitido salir siquiera, con nuestras amigas: en casita guardando la ausencia de él.

Manuela tomó la mano de su jefa y depositó un beso en el dorso.  Tenía suerte, pensó. Ella era una mujer independiente que no tenía que dar cuentas a nadie.

--Bueno, por hoy suficiente nostalgia. Voy  arreglarme. Dentro de un rato estará aquí la "tropa"revolucionándolo todo.  ¿ A que son unos niños preciosos?, pero ¡ qué guerra dan, cuánta energía... cielo santo!.

Se dirigió a su habitación y eligió la ropa que se iba a poner.  El día anterior estuvo en la peluquería; se había teñido el cabello en color castaño dorado y se lo había cortado. Parecía haber rejuvenecido.

Se maquilló ligeramente y por último se puso el vestido que más le favorecía. En sus orejas resaltaban unos botones de brillantes y en su mano derecha pusó los dos anillos de casada y el de su compromiso. Con unas gotas de perfume dió por terminado su arreglo personal. De siempre había usado Rive Gauche, su preferido.  Se miró al espejo y satisfecha con lo que reflejaba, salió de la habitación y aguardó a que llegaran sus hijos.

Y llegaron en tromba. Abrazaron  los res niños a su abuela con el alboroto consiguiente y la satisfacción de Carmina.  Las hijas impusieron el orden, mientras que sus respectivos maridos comentaban el cambio, a mejor, que había experimentado Carmina.

-- Estás guapísima, Dios mio. ¿ dónde estabas durante todo el tiempo?,- comentó Ramón, marido de su hija mayor Raquel

-- ¡ Oye, un respeto ! estás hablando de mi madre -  protestó Raquel

-- Pero es verdad.  Tu madre está de muy buen ver.  ¿ A que si, Luis ?

-- Desde luego.  Si la viera por la calle, y no fuera mi suegra, me giraría para mirarla y decirle un piropo

Todos rieron y los niños corrian felices por la casa, contentos de estar los tres juntos.  Luis sirvió un Martini con la aceptación de todos.  Carmina sentía la necesidad de estar alegre. Su organismo se lo permitía:  no tenia colesterol, ni la tensión era alta, no padecía del estómago y hasta la menopausia había sido generosa con ella:  total ausencia de sofocos, dormía perfectamente y no había engordado ni un gramo.  Se cuidaba mucho, iba a un gimnasio dos veces por semana y sus cenas eran frugales, lo que le permitía de vez en cuando hacer un exceso.  Quería cuidarse, necesitaba sentirse bien con ella misma.

Su marido no le piropeaba a menudo: se había acostumbrado a tenerla en casa, siempre impecable, pero nunca le dedicó especial atención.  Cumplía a la perfección su labor como esposa del jefe de equipo de Cardiología de un importante hospital, y pronto le harían director.  Gozaban de una posición económica muy acomodada.  Sus dos hijas habían ido a la universidad. Una estudió farmacia y la pequeña periodismo de investigación.  Sus vidas eran tranquilas. Salían a cenar con los amigos, atendían sus compromisos profesionales...  Una vez a la semana se reunía con sus amigas, en lo que ellas denominaban " tarde de chicas", y que consistía en  ir de compras, al teatro o a jugar cartas.

Y el tiempo fué pasando y las chicas se independizaron, y posteriormente se casaron con un intervalo de un año.  La casa se quedó vacía sólo con ellos dos. Cada  vez Carmina estaba más sola.

Mi vida con un actor - Capítulo 6 y último - Reencuentro

Maxim tenía  un tremendo dolor de cabeza. A penas había dormido un par de horas y durante ese tiempo no había dejado de soñar con la escena de la película. Era como una obsesión. Quizás estuviera equivocado, pensó.Pero al segundo descartaba esa idea, era Eva, la conocía muy bien, sabía de memoria sus rasgos y sin duda era ella.

Se tiró de la cama y se metió en la ducha dejando que durante un rato el agua resbalara sobre su nuca. Estaba tenso. Lo que peor llevaba es que no tenía ganas de trabajar y debía hacerlo sin falta pues el tiempo les llevaba la delantera.

Ya no recordaba cuando en esas mismas situaciones se encontraban los distintos directores de las películas que él interpretaba y lo mucho que se enfadaban cuando alguna escena se repetía una vez tras otra, por capricho del actor o actriz de turno. Sonrió con añoranza al recordarlo, pero en su situación actual estaba contento, satisfecho y creía firmemente que aquella etapa había pasado irremediablemente. Sin buscarlo volvió a aquellos tiempos en que Eva y él trabajaban juntos, a sus broncas y finalmente a la ausencia de ella y recordó con amargura la última noche que estuvieron juntos.

--¿Cuántos años han pasado? Diez, siete, ya ni sé. Seguramente ella se habrá casado y vivirá rodeada de hijos con un marido al que adorará y le habrá hecho olvidar su etapa conmigo.  ¡Dios !

Contrariado salió de la ducha y sentándose en el borde de la cama, secó su rostro como queriendo borrar aquellos recuerdos que aún le mortificaban.

Eva desayunaba en el comedor del hotel al tiempo que proyectaba su jornada. Había abierto el periódico local y repasaba las imágenes.  Era por pasar el rato, porque el tiempo no fuese tan lento en aquel lugar y la mañana se le hiciera tan larga.

Había amanecido el día algo nublado, pero más pegajoso el calor,  y el sudar tanto, le molestaba.

--No sé si ir a la playa, o a la piscina del hotel. ¡ Hace tanto calor !...

Pensó en acercarse al puerto de nuevo, pero rechazó la idea. Al fin se decidió ir un rato a la playa.





Se dio unos baños en el mar. El agua estaba muy templada, pero era tan cristalina y bella que nadó despacio por un tiempo aproximado a una hora. Después salió y se protegió del sol bajo una sombrilla. Lentamente se quedó dormida mecida por el susurro del mar. Se despertó al oír unas risas cerca de ella, comprobó la hora y vio que al menos la mañana casi había pasado. Lentamente recogió su toalla, su libro y su bronceador y con paso lento entró en las estancias del hotel para dirigirse al bungalow.

Se duchó y se dispuso bajar al comedor para el almuerzo. Se sentó en su mesa de siempre y revisó la carta sin saber muy bien qué comer. El día estaba muy pesado y no tenía apenas apetito. Al acercarse el camarero le pidió opinión y el buen hombre le aconsejó si no tenía hambre, una macedonia de frutas locales que según él era muy apetitosa y ligera. Eva aceptó y después de comer decidió ir a dormir una siesta.

Cuando se despertó ya apenas había sol y la pesadez del día habia descendido algo. Se puso una camiseta ligera y salió a la terraza de su habitación a tomar el poco fresco que llegaba con la noche. Por la escalera bajó hasta la playa y se sentó en la arena. Miraba al horizonte sin fijar la vista en ninguna parte, pero el mar la relajaba y pasaba mucho rato mirando al frente.





A lo lejos una lancha motora se dirigía al pequeño muelle del hotel y las risas de sus ocupantes llegaron hasta sus oidos haciéndola esbozar una sonrisa. Eran jóvenes disfrutando de un día tranquilo de mar y de amor.

No iría a cenar.Pediría cualquier cosa y comería en la habitación. No tenía ganas de cambiarse de ropa para acudir al comedor. Encargó que le subieran una ensalada de frutas como la aconsejada por el camarero por la mañana y cenó en la terraza frente al mar.

Se cambió la camiseta por un vestido ligero y decidió dar una vuelta por la playa ; era demasiado pronto para acostarse y no le apetecía ver la televisión. Con las sandalias en la mano pisó la arena dejando que las pequeñas olas que rompían en la playa le dieran en los pies. Lentamente avanzaba mirando unas veces hacia el agua y otras a las luces de los hoteles que rodeaban el horizonte. Poco a poco se iban extinguiendo los últimos rayos de sol y la temperatura se volvía agradable.

Con los pies dentro del agua y la bajada de la temperatura, empezó a sentir fresco y pensó en regresar ya que se había distanciado bastante del hotel. Salió del mar y comenzó el regreso. A lo lejos se divisaba la silueta de un hombre que venía en su dirección, andando lentamente , paseando. Aquella silueta le resultó familiar, pero inmediatamente desechó de su cabeza aquel pensamiento.

Se había hecho de noche, pero hasta ella llegaban las luces de los hoteles que ahora iluminaban la playa. En algunas de sus hamacas retozaban algunas parejas de jóvenes y sus risas lo cubrían todo. Apenas faltaban unos veinte metros para cruzarse con el paseante, cuando de golpe ambos se detuvieron; el hombre aceleró el paso mientas que ella permanecía inmóvil:, no podía moverse.

El llegó a su altura y entonces pudieron comprobar que no se habían engañado, Maxim y Eva estaban frente a frente, mirándose, sin decir palabra, sin saber qué hacer. Fué Maxim quién extendió sus brazos para dar refugio al cuerpo tembloroso de Eva. Maxim susurraba algo ininteligible para ella. Estaba nerviosa y tiritaba no sabía si de frio o de emoción o ambas cosas a la vez. Maxim se quitó la chaqueta y tapó con ella a Eva, que entonces si,  ambos se fundieron en largo beso.

--¡ Dios mio, tanto como te he buscado y estabas aquí !

--¿Qué quieres decir ?

--Te vi de extra en la película y esa misma noche te busqué por todos sitios, sin que nadie me diera referencias tuyas, y resulta que estabas hospedada en el mismo hotel que yo, en este...

Y señalando al bungalow de ella, soltó una sonora carcajada. Ambos se sentaron en la arena contándose tantas cosas ocurridas en tantos años sin verse. Todo era muy formal, como si fueran dos buenos amigos que se encontraban después de mucho tiempo, pero eran más que dos buenos amigos. No habían dejado de amarse nunca.

Maxim se lo repetía una y otra vez, y ella guardaba silencio complacida. Hubo un momento en que Eva le reprochó que todo eso estaba muy bien, pero que él no dejaba de salir con otras mujeres...

--Buscaba desesperadamente olvidarte. Creia que alguna de ellas haría que me olvidase de ti, pero siempre estabas ahí mortificándome en el momento más inoportuno. Te veía, bien lo sabe Dios, y veia tu cara como si me reprochases lo que estaba haciendo, y te juro que no podía...Despedía a la muchacha y volvía a mi desesperación por no tenerte. Las cosas no me fueron bien. Al poco tiempo de marcharte se fué Ed y la persona que me buscó, no respondia ni al trabajo ni a mis expectativas, o quizá fuese yo el que no respondía. Empece hacerme mayor y los productores empezaron a olvidarse del nombre del actor que les había forrado de dólares. Entonces recordé una conversación que tuve con Ed y que me dijo le habias recomendado: emprender algo detrás de las cámaras de manera que pudiera satisfacer mi dependencia del cine, pero que no me viera peregrinando por los despachos suplicando un papel en alguna película. Y así lo hice, y mira aqui me encuentro rodando una.

--¿No me digas que eres el director en la que intervine ayer?

--Si, y doy gracias al cielo por ello.

Maxim acarició su cabello y la miraba con ternura infinita. Ella reclinaba la cabeza sobre su hombro y ambos guardaron silencio mirando el ir y venir de las olas.

Había una pregunta que quemaba los labios de Maxim y que necesitaba saber:

--Eva ¿estás casada o tienes pareja?

--No, nunca me casé. Tuve alguna relación, poca cosa. Tan poca cosa que aún permanezco soltera. Tengo un pequeño amor en mi vida...

--¿Tienes algún hijo?- le interrumpió Maxim

--No, el pequeño amor, es un  perrito que se llama Body y que ahora está en Méjico con mi amiga Teresa. Es la señora que vive conmigo, es toda mi familia.

--¿No has pensado nunca en casarte?

--No. Mi corazón está ocupado desde hace mucho tiempo y eso me impide querer a otra persona.

--¿Te puedo preguntar algo?,-dijo Eva

--Claro, dime






--¿Por qué salias siempre del rodaje de tan malhumor?

--Viste mi película ¿no?, pues por esas escenas. No me gustaba hacerlas, pero el compromiso estaba bajo contrato y no tenía más remedio que realizarlas. Procuraba que la toma fuese a la primera, pero siempre había que repetirla, y no por mi culpa. Eso me hacía violentarme con quién menos debía, contigo. Me parecía que te estaba traicionando, porque yo te quise desde el principio, aunque tú no me distes facilidades...

Se levantaron y ambos se dirigieron al hotel. Y volvieron a repetir la última noche en que se vieron, pero ahora sabiendo que su unión duraría toda su vida.

Maxim terminó su película. Eva se despidió de Edimburgo y junto con Teresa y Body, regresaron a Los Angeles, en donde les aguardaba con impaciencia un Maxim sonriente y rejuvenecido. Ya no tenía tan marcada la arruga del entrecejo y había vuelto a ser la persona amable, educada y caballerosa de antaño.





Se casaron una mañana de Junio y a su enlace asisitieron pocas personas: sus mejores amigos. Ed con su esposa y sus chiquillos, el periodista amigo de tantos años, Teresa, algunos miembros del equipo de Maxim y claro, Body.

No les dió tiempo a tener hijos. Consideraron que eran muy mayores para ello y lamentaron el tiempo perdido, pero fueron felices, se quisieron cada día más y ahora estaban siempre juntos, de rodaje en rodaje.
Eva de nuevo volvió a ser su asistente personal, quién le aconsejaba lo que mejor debía hacer y Maxim poco a poco fué olvidando su nostalgia del cine , de no ser el actor de primera plana.

Tenían todo cuanto querían, se tenían ellos mismos, y juntos recorrían los distintos paises buscando localizaciones, o rodando películas, asistiendo a festivales, etc. toda la parafernalia que el pertenecer a esa profesión se requiere para que sus gentes no se olviden de tí.

No tenían excesiva vida social. Acudían algún acto benéfico relacionado con la infancia o a la celebración de alguna fiesta ofrecida por un amigo.

Maxim consiguió varios premios por algunas de sus producciones. La productora marchaba bien, al tiempo que ayudaba a los nuevos valores proporcionándoles una oportunidad. De nuevo Eva se convirtió en su mano derecha y la armonía y felicidad reinaba en su hogar y hacía felices a todas las personas que les rodeaban. De nuevo Maxim era la persona que ella conoció, además su carácter se había dulcificado haciendo más atractivo su rostro.

Maxim ya ronda los sesenta y ella poco menos. Se siguen amando como el día que se unieron. El sigue apasionado por su trabajo. Teresa sigue a su lado y va envejeciendo con ellos. Body les abandonó un día y fué uno de los más tristes en la vida de Eva. Han vuelto a reír, a gastar bromas como dos adolescentes y de vez en cuando hacen alguna escapada los dos solos como dos enamorados que son. Los gemelos de Ed les llaman tios y Eva se ganó hace tiempo la predilección del representante y ahora se ríen de las "batallitas" que tuvieron en otros tiempos.

Pasan el tiempo apaciblemente. Compraron una casita, no muy grande, en Malibú, y allí se sientan frente al mar tomados de la mano, mirándose y diciéndose lo que se quieren





      

miércoles, 29 de julio de 2015

Mi vida con un actor - Capítulo 5 - Maxim

El sueño de Maxim, había sido pesado, perturbador.  Se mezclaban unas imágenes con otras. Incoherentes unas, sin relación otras.  Recordaba parte de ello, pero habían caras que se le escapaban, excepto una: la de Eva.

Se pasó la mano por la frente. Se había despertado sudoroso y con malestar.  Puso sus brazos bajo la cabeza, y mirando al techo, trató de recordar el sueño, pero no lo consiguió.  Todo él, se escapaba de su memoria.  Inconscientemente, volvió al día en que Eva decidió marcharse.

- No te aguanto más...



Unas horas más tarde, recibió en su correo la carta de dimisión.  No había vuelta atrás. Era testaruda, y cuando tomaba una decisión, no había fuerza humana que la hiciera rectificar.  Pero ¿por qué había ocurrido todo? En realidad ¿ qué lo había motivado ?  Reconocía que llevaba una temporada algo nervioso y desquiciado.  Discutía por cualquier cosa, por nimia que fuera.  Ese no era su carácter ¿ qué lo había cambiado ?  Conocía la respuesta

-  Nunca más.  No filmaré una escena de sexo en mi vida.  Ed no debió firmar ese contrato.  Yo no debí firmarlo.  Pero cuando lo hice estaba libre.  Nada ni nadie me ataba a ningún sentimiento  ¿Cuando cambió todo, y quién lo hizo cambiar ?  Eva...  ella fue, quién sin quererlo, todo lo alteró.Reconozco que mis salidas de tono eran frecuentes ¿ por qué no la expliqué lo que ocurría ?  Debí hablar con ella. Pero después de su rechazo, en la primera vez, creí que debiéramos guardar las distancias, aunque para mi fuera muy difícil.  Debí decirla, aquel día, que apenas llevaba cinco minutos esperando, en lugar de reprocharle el que hubiera salido al servicio y a por un café.  Ella no tenía la culpa, pero sí pagó mis nervios y mi malhumor.

Y con la imaginación revivió aquel día en el plató.  Era una situación que se repetía con bastante frecuencia, cada vez que trabajaba con esa actriz.  Tenía fama de roba corazones, y él también tenía sus historias.  Pero desde hacía una temporada, nada de eso le interesaba.  Pero Cecil hacía todo más complicado en el plató. Había que repetir una y otra vez.  Nada estaba perfecto para ella, y llegaba a un punto en que la tensión se respiraba tanto entre el actor como en el equipo, por escaso que fuera dada la secuencia del rodaje.  Otras veces era el director el que no estaba conforme, le veía distraído y como ausente.  Pero en realidad lo que le ocurría es que estaba cansado.  Deseaba irse a casa, salir de allí y perder de vista a la empalagosa actriz, que sólo pensaba en refregar su cuerpo con el de Maxim.

Trataba de concentrarse en la escena, pero era tan  descarada la co-protagonista, que lo que conseguía era violentarle,  Ocurrió un día, en que repitieron tantas veces y la actriz se insinuó tanto, que se llegó a excitar, y entonces fue él, quién interrumpió la acción.  De nada había servido el atrezzo puesto entre ambos para evitar roces inoportunos.  Esa secuencia la vivía en  su imaginación con otra persona, quién le aguardaba en su caravana.



Al salir, malhumorado, y pensando que había de seguir al día siguiente, se encaminó hacía su roulotte, pero Eva había salido y la puerta estaba cerrada.  El resultado ya lo conocemos

- ¿ Por qué no se lo expliqué ? ¿ Por qué no le conté lo que ocurría en el set con esa mujer? La detesto con todas mis fuerzas.  No es la primera vez que me acosa en el trabajo. ¿ Lo hace por diversión, por juego ?...  Pues a mi no me hace ninguna gracia, y el resultado fue el que fue.  Me he prometido a mi mismo, no volver a trabajar con ella, y menos,  en películas de este tipo. Aunque dudo que vuelva a filmar un contrato con escenas calientes.  Soy un actor y aunque hayan escenas en que el guión lo requiere, en otras buscan lo comercial, y a eso no estoy dispuesto.  Nunca más lo haré. Pero ...  ella ya no estará a mi lado. ¡ Maldita sea !

No quiso seguir pensando más en ello.  El dolor que le producía era demasiado.  Le alteraba mucho el que Eva hubiera renunciado a su puesto y se hubiera marchado sin conocer el verdadero motivo.  No tuvo ocasión de explicarle que su malhumor, sus nervios, sus neuras, eran motivados por el estrés del trabajo, y que era totalmente ajeno a ella.. La respuesta es muy sencilla: no me amaba.  Sólo me veía como su jefe, sin pensar que soy un hombre como los demás, y que me había enamorado de ella, y que todo mi mundo se centraba en ella.  El resto era trabajo y apariencias.  Todo se traducía a que la echaba de menos, que echaba de menos su sonrisa, su forma de andar, de mirarle, y hasta sus broncas y discusiones.

- ¿ Por qué lo dejamos ? Tuvimos una noche imposible de olvidar ¿ por qué entonces separamos nuestros caminos? ¿ Por qué me dejé convencer por ella ? ¿ Cómo creí que después de haberla tenido entre mis brazos, iba a seguir todo igual ? ¿ Dónde estás Eva ? ¿ Me sigues recordando o has unido tu vida a otra persona?
¡ Por Dios ! para ya.  Ya está bien...

Terminó la filmación de la película sin ningún otro contratiempo.  Habló con el director y le puso en antecedentes de lo que ocurría en la filmación con Cecil, y entonces, el director, dio por buenas las secuencias rodadas, ante las protestas de la actriz que no se sentía satisfecha con el resultado

- ¡ Y tanto ... ! - pensó Maxim cuando el director discutiendo con ella, la hizo ver que era suficiente-  Pero Eva ya no estaba ¡ qué estúpido fuí ! ¿ Dónde te metiste que fue imposible localizarte, dónde ?

Después de la marcha de Eva, se enredó en varios romances, que no eran tal, pero buscaba desesperadamente olvidar a la muchacha.  Comenzó a espaciar las películas y a tomarse vacaciones con más frecuencia.  Salia en las portadas de las revistas con chicas diferentes, y a pesar de que en la foto se mostraba feliz y sonriente, distaba mucho de la realidad.  Hasta que harto de todo ello, decidió refugiarse en su casa,  en la montaña.  No leía periódicos, ni revistas, a penas veía la televisión, ni atendía llamadas desde su oficina.  Quería olvidarse de todo.


Cuando volvió a la ciudad, tenía muy claro la clase de cine que deseaba hacer, que en nada se parecía a lo realizado hasta ese momento, pero había  basado su carrera en films en lo que se destacaba era  su cuerpo y en guiones insulsos, muy lejos de lo que aspiraba.  Dio orden estricta para los contratos que debía firmar, y poco a poco, dejaron de llegarle guiones, hasta que un día todo lo que le ofrecieron, fue un papel secundario.  Había pasado mucho tiempo, y aunque seguía siendo atractivo, había espaciado su trabajo en el cine, y la gente se olvidaba paulatinamente de él.

Recordó el consejo que le dió Ed inspirado por Eva, y decidió seguir adelante con su proyecto: se haría productor y director de cine.  Dejaría de estar ante las cámaras, y desarrollaría su talento, que lo tenía, en la dirección.  Viajó hasta Puerto Rico a visitar a Ed, y allí los dos amigos discutieron los planes del actor, en los que su antiguo representante, estuvo totalmente de acuerdo.

- ¡ Lástima que no pueda hablar con Eva de todo esto !- comentó a Ed.

Y de esta forma, pasado un año, volvió a los títulos de crédito en  las películas, con su primer film independiente, por el que consiguió un premio a la mejor dirección, y un sin número de halagos de parte de la crítica especializada.

Poco a poco se afianzaba en su faceta de director. Creó una productora y ayudaba a los jóvenes talentos con posibilidades.  Su próximo trabajo tendría exteriores en Bahamas.  El presupuesto se había disparado y el dinero no alcanzaba.  Habían tenido que retrasar  algunos días la filmación por causas atmosféricas y eso contribuía aún más a los gastos.  A pesar de haber sido contratado para esa dirección, decidió hablar con la productora y aportar su propio dinero para la culminación de la película. A cambio recibiría un extra de los beneficios obtenidos con la proyección.

Esa mañana dejó al mando al sub-director mientras él acudía al banco local  para averiguar si podía conseguir un crédito, mientas desde Los Angeles les hacían la transferencia que necesitaban para finalizar el rodaje.  Tenían filmación con extras,  a cambio de algún bocadillo y un refresco.  Todo estaba bajo control y no se esperaban complicaciones. Víctor, estaba a cargo de elegir al personal.  Era una labor que hacía con frecuencia, sin problemas.  Necesitaban un determinado tipo de mujer  que se integrara en el grupo de actores secundarios.  No era relevante, una simple comparsa. Por casualidad, Victor vio a la mujer que daba justo el tipo que necesitaban y dirigiéndose a ella, la convenció para rodar la secuencia, a pesar de que ella se mostraba reticente.


martes, 28 de julio de 2015

Mi vida con un actor - Capítulo 4 - Dimisión



Llegamos a Londres y una vez instalados en el hotel, quedamos para la tarde reunirnos y repasar la entrevista en la tele y la rueda de prensa posterior que habría de celebrar para empezar la promoción de la película que se estrenaría un mes después.

Todo se desarrolló con normalidad, pero la frialdad entre nosotros, aunque por distintos motivos, se hacía patente . Cada uno,  al terminar nuestro trabajo, desarrolló distintas actividades. Yo decidí salir a pasear por la ciudad y efectuar algunas compras. Ellos dos no sé qué hicieron; lo que si sé es que Maxim no apareció a cenar y en su puerta colgaba el clásico cartel de " no disturb". Ed si apareció en el comedor cuando yo finalizaba la cena.

A pesar de nuestro distanciamiento, me demostró aquella noche que todo era una fachada, pero que debajo de aquella coraza había una personalidad sensible y dolida por un rechazo de la mujer de la que estaba enamorado.

¡ Oh, milagro! estaba haciéndome confidencias personales. Nunca hubiera imaginado que tal cosa ocurriera. Quizá tuvieron lugar por la soledad,  o porque necesitaba ser escuchado por alguien con quién no terminaba de conectar, pero que sabía escuchar.

Aquella noche cambió nuestro trato: le vi humano y triste por el desamor y eso me emocionó, porque yo misma estaba sumida en un laberinto de emociones.

Todo se celebró como habíamos planificado, y acabadas las entrevistas acordamos ir a cenar a un restaurante de moda en la ciudad para despejarnos de periodistas y nervios reprimidos durante la rueda de prensa, que se celebró sin sobresaltos, puesto que con anterioridad yo haba pactado con los reporteros que no serían incisivos con las preguntas que no fueran las que correspondían al evento  para el que habíamos acudido a Londres.


Me puse un traje elegante pero sin excentricidades y a la hora acordada nos reunimos en el vestíbulo del hotel. Recibí una sonrisa de bienvenida por parte de Ed a la que agregó un " estás guapísima", sonrisa que yo agradecí y devolví complacida. Maxim, se limitó a decir "buenas noches, ¿nos vamos?".

Apenas nos miramos durante la cena y nuestra charla era fria e intrascendente. La tensión habida entre nosotros se podía cortar . Ed percibió la frialdad y se esforzaba por mantener una charla amigable que relajara nuestras tensiones. En la noche de confidencias, no le relaté el verdadero motivo de nuestro distanciamiento, por lo que sabe Dios lo que se imaginaría, pero nunca me comentó nada.

Puesto que los tres estábamos alojados en la misma planta, los tres nos dirigimos al ascensor, y cada uno de nosotros sin apenas hablar nos fuimos a nuestras habitaciones. Al día siguiente iríamos de regreso a casa, de vuelta a la normalidad.

Cuando volví a la oficina Maxim no estaba ni se le esperaba. Ed me llamó para transmitirme un mensaje que le había dejado

--¿Puedo pasar?- pregunté desde la puerta a Ed

--Pasa, pasa. Adelante

Me indicó el sillón para sentarme al tiempo que me ofrecía una taza de café.

--Te he llamado y no he ido yo a decírtelo porque quiero que hablemos con tranquilidad de algo que he percibido en nuestro viaje. ¿Qué ha ocurrido entre vosotros? Antes eráis amables, hasta él te defendía frente a mi, pero la frialdad y los silencios que he presenciado en estos días, me ha dejado muy preocupado porque todo esto influye tremendamente en nuestro trabajo. Todo ha estado perfectamente organizado, como por otra parte acostumbras a hacercon los eventos ., Es en vuestro trato personal ¡ Ni siquiera os miráis!

--Ed, sencillamente no conectamos. Maxim quiere que constantemente le esté aplaudiendo lo bien que hace las cosas , y si no son correctas no lo puedo celebrar. Creo que yo le gusto, pero no es en el plano de trabajo precisamente; está acostumbrado a que las mujeres con las que trata se mueran por recibir un halago de él.  Por el contrario yo le veo como persona, no como actor, y su egolatría no me gusta, no va conmigo. Eso es todo. Mantenemos el plano jefe y empleada, por otra parte creo que es el que debe ser.

--Lo siento.

--Yo también,porque cuando está con los pies en la tierra,  es un ser encantador, pero no estoy de acuerdo cómo está enfocando su carrera, y perdona porque tú entras en ese capítulo. Y aunque no se de cuenta, ni tu tampoco lo hagas, me preocupo, porque la Industria es cruel y sé que cuando no les interese le darán la patada, y presiento que lo va a pasar mal. Por eso mi empeño en que sea consciente de esa situación, pero creo que no lo entiende, y tú tampoco...

--Quizá tengas razón y la más sensata del grupo eres tú, la más joven de los tres

-.-Es que yo hablo con la gente de la calle, con los paparazzi y sé lo que piensan, lo que hablan y trato de prepararle para el futuro, pero no me hacéis caso ninguno de los dos.

Ed se quedó pensativo, dando una vuelta por la habitación. De repente se paró frente a mi y mirándome fijamente me dijo:

--Eva, voy a dejarlo. Dentro de unos meses cuando haya encontrado la persona idónea, me retiro y me iré a vivir a un lugar tranquilo, con mar y con calor durante todo el año. Viviré en Puerto Rico.

--¡Ed!, pero...Tu eres parte de su personalidad. Comprendo que el trabajo es estresante, que no hay forma de tener una familia estable, pero ¿estás seguro de poder vivir alejado de todo este laberinto?

--No lo sé. Lo llevo pensando desde hace tiempo y no acabo de decidirme, pero Jenny pesa mucho en mi vida, y la prefiero a ella

--¿Jenny?

--Si. Es la portorriqueña que me trae loco, pero no me acepta precisamente por el sistema de vida que llevamos. Ella dice que es solamente soportable para solteros, y tiene razón. De manera que he sopesado todo y he elegido unirme a ella. No me importa si no estamos casados, me da igual el documento, pero los años van pasando, yo ya no soy joven, y quiero tener por lo menos un hijo, de modo que la seguiré hasta su tierra.

Me parecía increíble las confidencias que Ed me estaba contando. Nunca me hubiera imaginado llegar a tener esta intimidad. Se ve que él necesitaba desahogarse de algo que le estaba rondando en su interior y que no le estaba haciendo feliz.

Pasó el tiempo y de nuevo los rodajes. Maxim volvió a pedirme que acudiera con él, pero nunca volvimos a tener la unión del principio. Yo me limitaba a obedecer sin objetar nada Pasaron a recogerme a la hora de siempre y como siempre llegamos a los estudios.

Antes de dirigirse a maquillaje, con gesto duro como el que últimamente tenía en su rostro, Maxim me dijo:

--No te muevas de aquí y conecta el móvil por si te necesito

--Así lo haré, no se preocupe.

Entré en la caravana y con la mirada recorrí la estancia para ver de qué manera podría pasar el tiempo. Me había llevado el ordenador portátil y un libro puesto que debería pasar muchas horas en aquel recinto. Puse la música bajita, como a mi me gustaba. Leí durante un rato, pero no terminaba de concentrarme en la lectura y no me enteraba de lo que leía. Opté por dejarlo y encendí el televisor; consulté el reloj y comprobé que solamente habían transcurrido tres horas y al menos todavía me quedaban otras cuatro por lo menos.

Mientras miraba la pantalla de la tele, asaltaron mi memoria las confidencias de Ed y una ola de ternura me invadió. Aquel hombre duro y hermético, dejaba todo por amor a una mujer. Nunca hubiera imaginado que llegase a tener una entrañable amistad con él.

Poco a poco el aburrimiento y el sueño fueron invadiéndome. Desperté sobresaltada, hacía frio y la tarde iba cayendo lentamente. De repente recorde que ni siquiera había comido y que una fuerte molestia en mi vientre me indicaba que llevaba muchas horas allí encerrada. Decidí acercarme a la próxima cafetería a tomar un café y visitar el servicio. Todo lo haría muy rápido, pues no tardaría en llegar "el ogro" como últimamente le denominaba en la intimidad.

Dicho y hecho. Entre mis manos llevaba un recipiente con café con lo que me las  calentaba, pues estaba con mucho frio.   Y de repente....

--¡ Oh no !

Si.  Allí estaba paseándose impaciente y nervioso frente a la puerta de la caravana

--Lo siento, lo siento, es todo lo que se me ocurrió decir

--Te dije que no te movieras de aquí, pero claro la señorita hace lo que le viene en gana. Sin duda la tertulia sería de lo más interesante...

--Nooo, tenía que ir al servicio. Ni siquiera he comido, no me he movido de aquí en todo el día. Es injusto lo que dice , he ido a por un café porque me muero de frio, pero a usted todo le da igual, y¿ sabe lo que le digo?, que se acabó, renuncio. No le soporto más. Quédese con su gran sueldo que yo me voy, presento mi dimisión. Mañana ya no trabajaré con usted. Permitame que coja mi bolso y adiós.

Así lo hice. Él estaba perplejo, no entendía mi reacción y sentía que se había equivocado, que me pedía más de lo que debía.

--¿Dónde vas a ir a estas horas, estás loca? No puedes irte

--Iré andando si es necesario, pero no me sentaré con usted en el coche, ni loca.

--¿Por qué no has entrado en el servicio de la caravana, por qué no has encendido la calefacción, por qué no te has hecho café? No lo entiendo...

--Por temor a que me regañara, pero ha dado igual. De todas formas lo ha hecho y no le aguanto más. No aguanto sus neuras, nunca más. Ahí se queda.  Es un ser egoísta que sólo está conforme con su corte de fans alrededor que le aplauden las gracias, sin darse cuenta que lo que buscan es exhibirse con usted. Pero ¿ sabe ? es su problema y no el mio. Lo dejo, no le aguanto ni un minuto más. Que sea muy feliz. Adiós.

Danto un portazo, salí de aquel recinto mirando a uno y otro lado buscando un taxi que no encontré. 




Estaba furiosa y la rabia me nublaba la visión y las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Iba buscando, sin mirar, algún taxi cuando unos faros me deslumbraron. Era el vehículo de los estudios que venía a recogernos.

Algo raro debió notar Nicolas, porque se apeó rápidamente del coche y vino a mi encuentro

--Señorita, qué le ocurre, qué le ocurre ¿ a dónde va ?

Yo le miré y le pedí que me ayudara a encontrar un taxi, a lo que él me respondió

--A estas horas no hay nada por aquí. Venga, entre en el coche y yo iré a buscar al señor

--Es que no quiero ir con él, no quiero verle

--¿Pero qué le ha ocurrido, ha discutido? El es muy educado con todo el mundo...

--Si, si lo es para todos, pero me exige más de lo que puedo tolerar, así que no volveré a trabajar más con él.

Tragándome el orgullo, no tuve más remedio que sentarme al lado del chófer, sin mirar atrás ni una sola vez

Maxim iba mirando por la ventanilla todo el trayecto, dejé de llorar.   Delante de él no lo haría. De esta manera llegué a mi domicilio; estreché la mano del conductor para despedirme y con paso ligero me dirigí al portal. Detrás de mi llegó Maxim, que asiéndome por el brazo dijo:

--Vamos, vamos no ha sido para tanto. Perdóname, quizá salia nervioso y lo pagué con quién menos debía. Por favor no te vayas; eres mi mano derecha. Por favor, perdón...




Pero yo estaba resuelta a dar fin a aquella situación y soltándome de su mano, le dije

--No Maxim, estoy harta y ya no le aguanto. Sólo deseo que sea más prudente con la persona que me substituya . Buenas noches

Abrí el portal y me dirigí al ascensor, sintiendo en mi nuca la profunda mirada del actor. Cuando llegué a casa, tiré los zapatos, el bolso y el chaquetón que llevaba puesto. Llena de rabia, pena, nervios y no sé cuántas cosas más, fui al cuarto de baño y solté el agua de la bañera. Tomaría un baño caliente de agua con sales para relajarme. Tenía que tener la mente fría para redactar mi dimisión que debía ser concisa y sin lugar a tergiversar sus términos.

Permanecí en la bañera hasta que el agua se quedaba fría. Yo pensaba en todo lo ocurrido y además de la rabia,  sentía una pena inmensa por la forma en que habíamos terminado.  Me sentía atraída hacia él, no sabía muy bien si estaba enamorada, pero me gustaba. Era un hombre muy guapo, correcto y cariñoso, pero no llegaba a entender el cambio tan brusco que había sufrido.

Me vestí y abrí el ordenador dispuesta a redactar mi renuncia. Decidí no dar más explicaciones que las precisas: por incompatibilidad con la vida diaria.... sin más. Firmé y pulse la tecla de enviar, directa al ordenador de Maxim y una copia al de Ed y otra a Recursos Humanos. De esta forma cerré bruscamente mi colaboración con Maxim Green, el actor de moda que se rifaban todas las actrices para trabajar con él.

Pasó algo más de un año , no recuerdo muy bien. Empezaron los spots y reportajes de la próxima película a estrenar , de la causante de nuestra ruptura y que estaba causando gran expectación. Para la fecha de su estreno estaba anunciada la presencia, además de los dos protagonistas, infinidad de actores y actrices, directores de revistas de Sociedad, etc. Todas relacionadas con ese mundillo. Yo sentía curiosidad de verla y para ello saqué una entrada y fui a su estreno, pero pasando inadvertida ya que irían personas que conocía de cuando mi colaboración con el actor.

Nadie se percató de mi presencia y cuando terminó salí de la sala antes de que los actores recibieran los aplausos de los asistentes. Era una película buena, con las escenas "calientes" que imaginaba,  y eso me molestó,  a pesar de que yo sabía que no permitían la entrada al set cada vez que se rodaba ese tipo de secuencias, y recuerdo aquel día Me sentí molesta 

. Muchos de los asistentes y por temor a la aglomeración, tuvieron la misma idea que yo, el caso es que nos amontonamos a la salida dando lugar a que salieran los intérpretes. Ya estaba en la calle y me dirigía al aparcamiento en donde había dejado el coche, cuando vi de espaldas a mi , y a cierta distancia a Maxim, que charlaba amigablemente con al actriz y con algunas otras personas. Sin duda comentaban el éxito del film. Cuando llegaba a su altura él se giró y me vio . Ninguno de los dos hicimos ningún gesto; éramos dos extraños, como si nunca nos hubiéramos visto.


Me introduje en el coche, pero en el primer semáforo observé que otro estaba detrás de mi. No podía ver en su interior, y no sé porqué llamó mi atención, pero no le dí más importancia.

Había cambiado de domicilio cuando dejé el trabajo. No quería estar localizable y no se me ocurrió nada mejor que irme a otro barrio.

Llegué a casa y me estaba preparando un café cuando sonó el portero automático y por su visor le vi, ¿qué hacia alli?. Efectivamente Maxim era el coche que me había seguido. pulsé el botón de apertura preguntándome que querría. Pronto lo supe...

Abrí la puerta y por unos instantes permanecimos los dos frente a frente sin pronunciar palabra, sólo mirándonos muy serios. Maxim dió un paso al frente y tomándome por la cintura me abrazó apasionadamente

Yo no sabía qué decir, no me salían las palabras.Pero no hizo falta. Me vi abrazándole y en ese instante supe que no era atracción lo que por él sentía. Era algo más fuerte, más profundo, quizá Maxim estaba percibiendo lo mismo que yo. Nos besamos una y otra vez. No necesitábamos decir nada, los dos sabíamos lo que aquello representaba. Lo siguiente fue una noche apasionada, de infinito amor y entrega. El amanecer nos soprendio despiertos uno al lado del otro. El me daba unas explicaciones, yo le replicaba, pero ambos hablamos y supimos que todo aquello que habíamos vivido y que queríamos ignorar nos había llevado a ese instante: nos amábamos aunque no quisimos darnos cuenta, es decir, no quise darme cuenta yo, porque él en repetidas ocasiones trato de hacérmelo saber, no permitiendo mi actitud ir más allá.



Ambos sabíamos que nuestras vidas estarían separadas. Nuestros mundos eran distintos. El amaba su carrera, era oxígeno para su vida y por otro lado estaba yo. Estaba dispuesto a dejar todo para seguirme, pero yo no lo podía permitir porque eso hubiera sido el fin de nuestra relación. Siempre hubiera habido un reproche por su parte por haberle hecho abandonar el cine. Yo no entraba en ese mundo, no me gustaba, no podía ver impasible cómo se besaba con otra mujer , como la abrazaba. Sólo el pensarlo me oprimía la garganta: sentía unos celos difíciles de soportar. Era imposible, debíamos separarnos y seguir cada uno nuestro camino.

Así lo hicimos. Nos dimos el último beso, el último abrazo, nos dijimos por última vez "te quiero". Cuando cerró la puerta, me recosté en ella y rompí a llorar

--¿ Por qué es todo tan difícil, por qué?

No nos volvimos a ver y cada uno seguimos adelante con el recuerdo de aquella noche maravillosa, la única que tuvimos a pesar de amarnos locamente. Supe por las revistas y la televisión que tuvo bastantes romances con distintas mujeres. Unos duraban más que otros, todos  no demasiados largos. A pesar de que en las fotografías se le veía sonriente y feliz, yo sabía que no lo era: el gesto del entrecejo estaba cada vez más profundo. Supe que Ed vivía en Puerto Rico, feliz con su mujer ¡ se había casado ! y se había cumplido su deseo : tenía gemelos.

De vez en cuando me llamaba por teléfono y me enviaba fotografías de sus pequeños, y hasta estuve con ellos en un par de ocasiones. Nuestra amistad se había hecho muy profunda.

De esta forma Eva , que estaba sentada frente al periodista que la había entrevistado, narró la parte de su vida junto al actor. El periodista apagó la grabadora. Durante todo el tiempo escuchó todo lo que ella le había confiado, no le formuló ninguna pregunta, no hacía falta. Ella le había narrado sus vivencias y en el transcurso de su relato, algunas veces sus ojos se habían nublado por las lágrimas, pero siguió adelante.  Pero algo ne le encajaba en aquella historia.  No le parecía un motivo tan grave una regañina más o menos.  Además, teniendo en cuenta que  le había pedido disculpas.  Se quedó pensativo mirándola. La pregunta bailaba en sus labios, pero no se atrevía a formulársela.  Fué Eva, la que intuyó que algo rumiaba la cabeza del periodista

-¿ Qué... ?  ¿ No estás contento con lo que te he contado ?- preguntó Eva

- No es eso, es que ...  hay algo que no me cuadra en todo esto. ¿ Puedo preguntarte algo ?

- Creo no haberme dejado nada en el tintero, pero... Bueno si deseas preguntar algo, adelante

- ¿ De verdad el detonante de vuestra ruptura fué esa bronca ? ¿ De verdad ? Creo que hay algo más que no me has contado.  No me encajan las piezas

-Verás...  Posiblemente no te haya contado todo.  Visto con la distancia que da el tiempo, ahora lo veo claro, pero entonces no me di cuenta de ello. Y tienes razón... había algo más. .  Por todos era conocida la fama de faldero que Maxim tenía, y en cierto modo era verdad: le gustaban mucho las mujeres.  Era yo la encargada de mandar las flores ó los bombones a la dama de turno, después de una noche tórrida. Era yo la que me cruzaba algunas veces en el ascensor con ellos cuando bajaba a desayunar  y ellos salían de la habitación del hotel.  Era yo la que había supeditado mi vida privada al trabajo, y tenía que presenciar los amoríos de él, mientras yo me llevaba las broncas  por cualquier insignificancia.  Era yo la que tenía que soportar los celos absurdos que sentía cada vez que él hacía una escena de cama en cualquier film.  Entonces no me daba cuenta de lo que en realidad me producía aquel malestar y encono hacia él y sus parejas Sencillamente, eran unos celos atroces.  No quería reconocerlo, pero le amaba y sentía una pena infinita de no formar parte de su vida. ¡ Cómo iba a fijarse en su secretaria ! Sólo en el trabajo. Ahí me alababa, pero sólo en mi forma de trabajar. Llegó un punto en que se me hizo insoportable, y la regañina de aquel día, fue la gota que colmó el vaso.

- Todo eso lo imagino, pero ¿ nunca pensaste que el primer beso que te dio, no era solo de despedida despues de una agradable velada? Es posible que él se sintiera atraido por ti, y tu se lo dejaste muy claro.  Quizá tu eras para él esa brisa fresca que necesitaba. La que le hablaba claro sin adornos, sin rodeos como hacían los que le adulaban. Le frenaste en seco, y no volvió a insinuarse más.  Sencillamente, trataba de no pensar en ti y en tu rechazo

- Quizá tengas razón, pero él tampoco insistió.  No. Creo que pensó que sería algo a lo que estaba acostumbrado.  Siempre tenía citas.  Le llamaban a la oficina y a él le gustaba esa persecución de las féminas.  En aquella época era un engreido.

- ¿ Y cómo demonios encaja la noche que os acostásteis en todo eso?  Si él no hubiera sentido algo por tí,¿crees que te hubiera seguido ?  No conoces a los hombres Eva, y Maxim te quería ya entonces, pero chocó con tu rigidez

- Pero era mi jefe ¿ no lo comprendes?Si aquella noche le hubiese correspondido con el beso al día siguiente nos hubiéramos acostado, y eso no podía ser.  ¿ Es que no lo entiendes? Además a mi me gustaba, pero de ahí al enamoramiento había un paso muy grande, y yo no estaba segura de ello. Cada vez que lo analizaba se me venía la imagen de las despedidas con su dama ºsperando el ascensor y eso me revolvia el estómago 

- ¡ Ay Eva ! Tu estabas loca por él, y él por ti. ¡ Lástima, hubiérais hecho una pareja fantástica !

- Creo que por hoy, ya te he contado bastante.  Más de lo que debiera.  Sabes sonsacarme siempre, pero esta vez he sido imprudente.  No he debido contarte mis intimidades.


Eva y el periodista


Eva,  pidiendo disculpas se levantó y fue a preparar un café con que obsequiar al entrevistador. No comprendía el porqué de aquello; ella no era famosa ni desempeñaba un trabajo relevante. Conoció a aquel periodista cuando era becario. Un día en el estudio le pidió que intercediera ante Maxim para que le concediera una entrevista para conseguir un puesto fijo en su revista. Por la mediación de Eva, la realizó , y consiguió su contrato. En agradecimiento él le envió un hermoso ramo de rosas y derivó en una amistad que perduró a través del tiempo.

Ante la pregunta de ella, del por qué esa entrevista, él la respondió

--Me pareció interesante. Se dice que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. Voy a abrir una serie de reportajes de personalidades de distintas especialidades y quise empezar por Maxim, que goza de todas mis preferencias, como puedes comprender, y claro, detrás de él estabas tú.

Ambos rieron y junto con el café Eva depositó encima de la mesa unos dulces y una botella de Jerez, que tomaron mientras  la conversación transcurría amena, amigable,  hacia cosas intrascendentes.

--¡ Ya es de noche !, gracias Eva te agradeceré siempre la deferencia que tienes conmigo

--Para eso están los amigos, y tú nos trataste siempre muy bien.

Se dieron dos cariñosos besos en las mejillas. Al tiempo de ésto,  él le apretó un brazo cariñosamente,  en sentido de que había comprendido todo el relato que había escuchado. Eva aún estaba loca por Maxim, aunque ella no lo hubiera mencionado.

A Eva le había gustado pasar la tarde con aquel periodista que conoció cuando ambos eran más jóvenes. En aquél tiempo él era becario y ella asistente personal del actor de moda. Ahora él era un refutado periodista que escribía en las mejores revistas y tenía programas de cine en la televisión.

- ¿ Cuánto tiempo ha pasado ?- pensó- ¡ Dios mio, muchos años !

Efectivamente, pasaron los años, pero la conversación la había retrotraido a su distanciamiento con Maxim

El actor hacía una o dos películas al año. El tiempo había dejado sus huellas en los dos: el actor tenía los cincuenta, las sienes le blanqueaban y las arrugas se acentuaban. Ella andaba por los cuarenta y siete, era joven, pero había madurado tanto física como mentalmente. Se mantenía espléndida en su madurez.

Había cambiado de trabajo en tres ocasiones a lo largo del tiempo, de domicilio, e incluso de pais. Quería poner distancia, más de la existente, entre el actor y ella. Deseaba con todas sus fuerzas poder olvidarle, sin conseguirlo. Tuvo relaciones esporádicas, sin llegar a ser formales. Siempre le asaltaban los recuerdos de su vida con el actor y siempre terminaba deprimida y triste.

Fijó su domicilio en Edimburgo. Desde hacía años vivia en Escocia a pesar de que el clima no le convencía mucho, pero se propuso dar un giro a su vida después de separarse de Maxim, y aterrizó en aquella tierra llena de historia que le apasionaba. Muchas veces se veía frente al monumento en recuerdo de Braveheart, le gustaba aquel lugar lleno de paz y tranquilidad.

En la actualidad tenía un trabajo que le permitía vivir muy cómodamente. Tenía tiempo libre para dedicarse a lo que quisiera y de vez en cuando le permitía viajar, que era lo que más le gustaba. Se anunciaba una primavera preciosa sin demasiada lluvia, extraño para aquellos lugares, y que ella agradecía pues de siempre había buscado el sol.









Paseando llegó delante del escaparate de una agencia de viajes. Se paró delante de él y comenzó a ver toda la publicidad de lugares exóticos, poblados de hermosos paisajes tropicales llenos de flores, sol, y mujeres preciosas que invitaban a visitar el pais. Recordó a Ed en su chalet de Puerto Rico, en Ponce, ciudad agradable, vibrante y acogedora como era toda la isla

--Quizá me acerque a visitarles... y rió pensando en "me acerque"--Como si estuviera a la vuelta de la esquina...

Se decidió y entró en el establecimiento a recoger algunos folletos y revistas. Todavía quedaba para las vacaciones, pero así estaría entretenida eligiendo destino. Tenía todo el tiempo del mundo; no había nadie a su cargo excepto Body, un perrito pequeño que había recogido de un refugio cuando decidió vivir en Escocia y su trabajo la permitía poderle atender. Vivía con Teresa una mujer de mediana edad procedente de Méjico que la  atendía el apartamento, a Body y le hacía compañía además de ser su confidente.

Teresa no tenía familia por lo que Eva era como una niña pequeña a la que mimaba y quería entrañablemente. Para Eva había sido un maná el encontrarla. Al llegar a Edimburgo estaba sola y su compañía le hizo mucho bien.

Cuando llegó a su casa, soltó los folletos en la mesa del salón en el que Teresa veía tranquilamente la televisión.

--¿Proyectas las vacaciones?

--No exactamente, pasaba delante de Travelers y me entretuve viendo los folletos. Elegiremos juntas nuestro destino. ¿ Qué te apetece?

--¡ Ay niña! yo quisiera ir a mi tierra unos días a ver a mis primos...

--De acuerdo. Mientras estés allí, yo te esperaré en la playa, pero ¿ en cuál?

--No sé, aún queda mucho tiempo

--No creas, este año pienso tomarlas en Junio. En esa época no hay todavía mucha gente en las zonas costeras. Me apetece un lugar con sol y mar... Quizá Bahamas. Bueno ¿ cenamos ya ?

El tiempo pasó veloz y pronto se vieron haciendo las maletas. Teresa iría a Méjico y Eva partiría a Bahamas.

--Cuídate, come y descansa. Fueron las recomendaciones de Teresa que en un bolsito de viaje llevaba a Body para introducirlo en la jaula del avión.

--Tranquila voy a estar tumbada en una hamaca todo el día. Leeré como una descosida y me bañaré en las azules y tranquilas aguas del mar..

--Y no estaría de más que te echaras un noviete- bromeó Teresa a sabiendas de que no le iba a hacer caso.






El hotel era un sueño: un bungalow que penetraba en las tranquilas aguas de aquella zona. Estaba lo suficientemente aislado para guardar su intimidad, pero unido al cuerpo central del hotel por una especie de pasarela de manera que no perdía contacto con el mundanal ruido. Los primeros días buscó la soledad y el descanso, pero luego le apetecía bajar hasta la cercana playa de arenas blancas y tranquilas azules aguas.

Desayunaba temprano y temprano bajaba hasta el lugar elegido por ella. Allí leía, escuchaba música, o simplemente observaba a la gente (casi todos novios en viaje de luna de miel), ya que las familias todavía estaban pendientes de su llegada por las vacaciones del colegio de los niños. Le gustaba aquel lugar.  A ratos se introducía en el mar y se bañaba

--Creo que ha sido una buena elección- pensaba

A la hora de la comida se retiraba a su bungalow, se duchaba y se ponía un vestido para acudir al comedor y degustar la comida típica de la zona. Pero aquella mañana decidió que comería en el puerto. Vería llegar a los pescadores y en cualquier restaurante degustaría algún pescado a la plancha, delicioso recién pescado  en alta mar.

En recepción pidió un taxi que la condujo hasta el pequeño puerto de pescadores. Dio una vuelta por allí y miró el reloj " es hora de comer, ya tengo apetito"






Penetró en el interior del restaurante. En un rincón del mismo había un gran acuario en el que unas langostas reposaban tranquilas ignorando el destino que les aguardaba. A Eva le apeteció uno de aquellos ejemplares más que el pescado que tenía proyectado y así solicitó a un camarero le hicieran a la plancha una de aquellas criaturas

- Que no sea demasiado grande, por favor, estoy yo sola

Al cabo de un rato le sirvieron lo que había solicitado junto con una suculenta ensalada de vegetales y aguacates. Al ver tan ricas viandas se le abrió el apetito y degustó el menú en su totalidad. Como postre pidió un mango y de remate un café con crema.

--¡ Dios mio, cómo he comido! Hubiera sido la delicia de Teresa. Siempre me está reprochando que como poco. Mi buena Teresa...-rió para sus adentros- Tendré que darme un buen paseo para bajar todo lo que he comido, o no me podré mover de la silla.

Después de abonar su cuenta, salió lentamente. Se distraía viendo la llegada de los pequeños barcos y sonreía cuando algún isleño le regalaba algún piropo que ella no entendía, pero que le halagaba que todavía algún hombre se fijara en que tenía una bonita figura y que su rostro ligeramente tostado por el sol hubiese recobrado el brillo y la lindeza de sus ojos. Le había venido muy bien aquel viaje, había acertado plenamente.

Sin darse cuenta se había ido desplazando hasta el interior del pueblo. No sabía muy bien por donde había llegado, pero al ser un sitio pequeño creía no tener dificultad en regresar por el mismo camino. Tomó nota de alguna calle con la que pudiera identificar el regreso. Y llegó a una que se encontraba cortada al tránsito tanto de vehículos como de personas: estaban rodando una película






Se paró un momento con curiosidad. Para ella todo aquel trajín de cables e ir y venir de gentes, le era familiar de cuando ella acudía a los rodajes. Sonreía e inconscientemente miraba por si veía a alguien conocido

--Ha pasado mucho tiempo. Todas son caras nuevas- pensó

Un hombre con un altavoz se acercaba en la dirección en que ella estaba. Toda la gente a su alrededor levantaba los brazos y chillaban para llamar la atención de aquel hombre que solicitaba extras para una escena. De repente fue derecho hacia Eva y la dijo:

--¿Quiere trabajar en esta escena?

Eva miró a su alrededor buscando a la persona a quién iba dirigida la pregunta.

--No, no, es a usted a quién necesito. Es justo lo que buscaba, venga

Y tomándola de la mano la llevó al centro de la calle antes de que ella pudiera decir que no. Se encontró en medio de unas gentes caracterizadas para la escena que iban a rodar. El hombre le indicó

--No tiene que hablar, ni hacer nada. Sólo caminar al lado de estos muchachos cuando yo lo indique.

--Bien, pero le advierto que sólo soy una turista que ha extraviado su regreso a casa

--No importa. Stella ven un momento. Arregla el pelo a la señorita y quiiala un poco los brillos. No es necesario maquillar, pues a penas se le va a ver, pero el pelo recogelo hacia atrás , en una coleta. Haz el favor. Da usted muy bien en la cámara es muy bonita

--Gracias, muchas gracias-  dijo sonriendo Eva.

Su intervención duró unos escasos minutos. Fue divertido. Cuando pudo volver atrás tomó un taxi que había desviado su trayecto y regresó al hotel cuando las últimas horas de la tarde apuntaban en el horizonte.





Maxim se había ausentado del set durante un buen rato. Tenía que solucionar problemas de dinero con el banco. No le llegaba para terminar el rodaje en aquella zona. La productora se había retrasado en el envio y necesitaba liquidez para pagar los salarios de los extras.

Cuando llegó ya habían terminado de rodar y estaban preparando el visionado de las escenas realizadas en ese día para que diera la aprobación el montador. Todo se estaba haciendo a marchas forzadas, ya que la estancia estaba resultando demasiado cara. Era un producción modesta, con escasos recursos económicos, pero para Maxim suponía mucho: era su debut como director.

Desde que se separaron había formado una productora y había bajado el ritmo de rodajes. Ahora solamente interpretaba un par de películas y cada vez más se inclinaba por la producción de films para gente novel y en la dirección de alguna producción de su casa. Los guiones que antes se amontonaban en la mesa de su despacho, empezaron a bajar y llegó un momento en que solamente tres o cuatro esperaban su revisión. La mayoría no le tenían a él como protagonista, sino actor de reparto y en algunas ocasiones eran tan flojos que hasta se ponía de malhumor al comprobar la baja calidad del guión. Por eso desde hacía dos años se volcaba en su productora y en interpretar alguna película cuyo nivel fuera pasable. Estaba menos nervioso. Su cabello se estaba tornando cada vez más gris, pero había ganado en amabilidad y sonreía más a menudo.
Las mujeres seguían persiguiéndole, pues la madurez le había dado gallardía. Conservaba su bien moldeado cuerpo y se mantenía atlético a pesar de haber pisado la cincuentena, pero seguía siendo un hombre guapo y atractivo.

Ese día llegó un poco de malhumor pues había tenido un rifirrafe con el director del banco, pero al fin había conseguido el préstamo. Respiró profundo y entró en el vehículo en donde se estaba montando los planos rodados. Después de saludar a sus compañeros, arrimó una silla y se dispuso a visionar las escenas.

--Para, para ahí, indicó al montador.

--Da a la moviola, por favor, dale

-- ¿Qué ocurre? es el plano de la calle

-- Si ya lo veo, agranda la figura de la mujer, por favor

No podía creérselo. Allí estaba ella, era el centro del plano. No era posible; la única vez que falta del rodaje y..

--¿Quién es esa extra?

--Pues no lo sé. Estaba entre el público viendo el rodaje y supuse que venía como anillo al dedo para lo que queríamos. Recuerdo que me dijo que era una turista que se había perdido, pero no sé más. Era muy bonita, en eso si me fijé..

-¿-No dejó ninguna dirección, nada?

-- Pues no. Ni siquiera se me ocurrió preguntarle.  Era una escena sin importancia, sólo de bulto.

-- Está ben, no te preocupes.

Terminó de realizar su trabajo y aquella noche no cenó con sus compañeros, cogió su coche y se dirigió a la zona turística. Debía encontrarla aunque en ello emplease toda la noche.

Preguntó en los hoteles pero en ninguno quisieron darle referencias de Eva. llevaban a rajatabla la intimidad de los huéspedes y en ninguno consiguió noticias. Cansado, pues el día había sido muy largo, se dirigió a su hotel para descansar aunque sólo fueran unas horas,.  El trabajo lo empezaban temprano antes de que el sol estuviera lo suficientemente fuerte como para hacerles retirarse. Ya les quedaban pocos planos que rodar, quizá dos o tres días a lo sumo.

--Antes de irme debo encontrarla, pensó y con la imagen de Eva en la película, se quedó dormido.





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La infiel - Capítulo 14 - Luz en la oscuridad

No obstante, y creyendo que James estaría comprometido, quiso escribirle una carta, que entregaría a sus padres y ellos obrasen como mejor ...