La infiel - Capítulo 14 - Luz en la oscuridad

No obstante, y creyendo que James estaría comprometido, quiso escribirle una carta, que entregaría a sus padres y ellos obrasen como mejor creyeran.  Debía saber, que aunque se hubiera olvidado de ella, su hija tenía derecho a conocerle. Y se dispuso a ello con un nudo en la garganta.  Su mano no la dirigía una voluntad, sino que brotaba de los profundos sentimientos que albergaba dentro de ella.  Y escribió a James, y según la redactaba, el llanto inundaba sus ojos, creando dificultades para poder ver lo que en ella decía.  Pero debía hacerlo, debía proteger a su pequeña.  Olivia ya estaría casada y quizá, cuando fuera madre, lo comprendería todo y lograse su perdón. ¿ Cómo comenzar aquella carta ?



Para James:

A estas alturas de mi vida, y después de todo lo vivido, no sé cómo encabezar esta carta. No me valen los formulismos, porque me quedan cortos para expresar mis verdaderos sentimientos. No creo oportuno llamarte "mi amado James", porque es seguro que se la mostrarás a tu esposa y a ella no le parecerá bien.  Pero es cierto: fuiste mi muy amado James, una luz cegadora en la absoluta oscuridad de mi vida.  Me diste fuerza para luchar , para defender , como fuera,  nuestro amor, pero tampoco quería dañar al que entonces era mi marido, porque él,  había recibido ya  su castigo. Pero ¿ por qué castigarme a mi también ?.  Al final obtuve el mejor premio y el más amado de todos cuantos pudiera recibir : mi hija Sarah, nuestra hija Sarah.  Porque ella es el fruto de nuestro amor imposible, pero lo fue en una noche, por la que mereció la pena todo el sacrificio.
  El día que nos vimos, allá por Navidad, la llevaba en brazos, pero alguien me había dicho que estabas comprometido con la chica que te acompañaba.  Y salí huyendo porque sentí tanto dolor y desamparo como si las personas hubieran dejado de existir y,  estuviéramos la niña y yo, solas en el Planeta.
Me asusta la soledad que tendré cuando Olivia se case dentro de nada.   Me asusta tener que volver a empezar a luchar yo sola, de nuevo, y la experiencia me ha hecho ver, que la vida es breve, y que pueden ocurrir cosas que lo cambien todo.  Sólo te voy a pedir un favor, porque no tengo a nadie más a quién recurrir:  no desampares a Sarah.
Te he querido y te querré mientras tenga un aliento de vida.  Deseo que obtengas la felicidad y no te sientas responsable de nada, porque de nada lo eres.  Vivimos unos momentos especiales en unas circunstancias especiales, nada más.  Ni tú ni yo, tuvimos culpa de nada, sólo de amarnos.
 Te envio mis bendiciones, porque sólo tú me has dado felicidad.  No me arrepiento de nada, y lo volvería a hacer de nuevo, si con ello volviera a tenerte cerca.

                                                               ELVA



Dobló el papel y  lo metió en un sobre en el que puso el nombre de James.  Se lo entregaría a su madre, para que ella se lo hiciese llegar.   Fue hasta la habitación de la pequeña y acarició su cabecita, depositando un beso en su frente.  Después se tendió a su lado cogiendo la mano de la niña.,  apagó la luz y se quedó dormida.

Se despertó muy temprano, e hizo lo que hacía siempre, lo primero, miró a Sarah, que dormía tranquila a su lado.  Ni siquiera se había quitado la ropa.  Se acostó tan cansada anímicamente, que agradeció dormirse pronto.  Comenzó a pensar en lo que haría: después de arreglarse, irian en el autocar que les conduciría hasta el lugar de residencia de los padres de James, no estaba muy lejos, pero al menos tardaría hora y media, como poco en llegar.  Preparó unas galletas y agua por si Sarah quería tomar en el viaje.  Buscó la dirección  y guardó la carta de James en su bolso. Cogió dinero, y después de vestirse ella, despertaría a la niña.  Hoy mismo sabría si su hija era aceptada por esa familia o tendría otro frente abierto. Si así ocurriera, sería entonces de pensar en un abogado.

Iba preocupada, y encima de ella, Sarah adormilada por el traqueteo del autocar.  llegarían a su destino en poco más de veinte minutos.  Mostraría la dirección al taxista que las llevaría hasta ese domicilio, y cruzaría los dedos.  Lo que más le importaba era la niña; que a ella la creyesen una buscavidas, la tenía sin cuidado.  No quería nada, no pedía nada, sólo amor para Sarah.

Y se vio frente a la puerta del chalet en donde vivían sus padres.  Era una bonita casa, lo que denotaba que la posición era bastante aceptable.  El corazón la golpeaba fuerte en el pecho, y la niña se quejaba de que le apretaba la mano muy fuerte.  Estaba nerviosa; tragó saliva y se encaminó hacia la puerta.  Pulsó el timbre , y al poco una señora rondando los sesenta años, abrió.. El parecido con James hizo que la identificara como su madre.  Se dio cuenta que ni siquiera sabía el nombre de ella.  La mujer la miró y miró a la pequeña, y en ella se detuvo un instante.  Al fin se dirigió a Elva:

- Digame ¿ qué desea ?
- Verá. No me conoce, no sabe quién soy. Tampoco conozco el nombre de ustedes, pero pensé que le agradaría conocer a la niña
- No la entiendo, perdone. ¿ Por qué había de conocerla ?
- Es muy difícil explicarlo en pocas palabras, pero sólo la diré que James tiene mucho que ver con ella.

La mujer, la miró detenidmente, y después a la niña, y se dio cuenta que tenía una fotografía de James , de su misma edad y que era el vivo retrato de la pequeña.  Entonces pensó que la mujer que tenía delante  era la que buscaba James sin resultado, y que aquella niña llevaba su misma sangre.

- Efectivamente no estoy entendiendo nada, pero creo que tiene algo que decirme.  Pase, por favor y charlaremos sobre ello. - La hizo pasar hasta una sala y allí la ofreció asiento y algo de beber, sobretodo a la pequeña.

Trajo té caliente y unas pastas.  Sarah pegada a su madre ronroneaba porque quería dormir.  La madre de James, la dijo cosas que hacían sonreir a la niña, y en un sofá la puso un cojín a modo de almohada, la quitó los zapatos, e hizo que se tumbara; después la tapó con una manta y la pequeña tardó cinco minutos en quedarse dormida

- Hemos madrugado mucho, y el viaje ha sido pesado para ella.  Discúlpenos por haber irrumpido de esta forma en su vida.  He de decirla que no vengo a pedir nada, no necesito ni quiero nada, pero... si me ocurriera algo..., quisiera que no fuera a parar a un colegio, interna.  Sé que es difícil entender todo este embrollo y que necesita explicaciones.  Le contaré todo lo ocurrido desde el principio hasta el día de la fecha.

" Me llamo Elva Morrison,   Shephard es mi apellido de casada. Me eduqué en el colegio de Madre Dolorosa en calidad de interna.  Allí cursé estudios hasta los dieciocho años, en que comencé a trabajar en un bufete de abogados..  Allí,  conocí a  Frederick, un apuesto muchacho, simpático y muy atractivo que me volvió loca.  El era abogado, y yo secretaria. El necesitaba casarse para ganar consideración .  Yo no tenía ninguna experiencia, de ningún tipo, y con sus lisonjas me conquistó.  Nos casamos enseguida, y antes de cumplir el primer año de casados, nuestro matrimonio hacía aguas por todos lados. Decidimos separarnos, pero me habia quedado embarazada, y no estaría bien visto divorciarse de su mujer con un niño en camino.  Se me vino el mundo encima, y accedimos a vivir como matrimonio, pero la magia del enamoramiento había desaparecido. "


 "El siguió su ritmo de vida, de tapadillo, y yo en casa, como buena esposa soportando sus idas y venidas con unas y con otras.  Volvimos a hablar de la separación, y ésta vez estaba decidido:  era lo mejor para todos.  La novia de turno le convenció, ahora si,  de que el divorcio era la mejor solución, para después casarse con ella.
  Lo estaban celebrando, y bebieron más de la cuenta.  Ella conducía el coche, y al regresar a casa perdió el control y se estrellaron.  Ella murió en el acto, y Frederick quedó inválido de medio cuerpo para abajo y muy delicado de salud."

" Fueron días, meses y años ingresados en el hospital, y allí, por casualidad conocí a James. Después nos veíamos de vez en cuando, ya que para atender a mi marido, pasaba horas y horas allí.
 No sé lo que pasó pero una corriente extraña hizo que me enamorara de él.  Y en James encontré afecto y comprensión, que me faltaba en casa.
  Mi hija, habida del matrimonio, adoraba a su padre, y me culpaba a mi de que nuestro matrimonio no fuera todo lo armonioso que debiera ser..Un día no sé cómo, ni por qué, ni cuándo. James y yo tuvimos nuestro primer contacto, pero decidimos que no era justo para Frederick y optamos por  seguir cada uno nuestro camino.  Pero él era mi refugio, y me sentí perdida
.  Estuvimos mucho tiempo sin vernos, ni siquiera de lejos; rehuíamos el encontrarnos.  Entonces James solicitó el Máster, y antes de irse decidimos pasar una noche juntos.  Tardaríamos mucho tiempo en vernos
 Y de esa noche nació Sarah."

Hizo una pausa ya que las emociones la vencían.  La madre de James la escuchaba en silencio conmovida por la sinceridad de ella..  Y prosiguió su relato:

" Trabajaba en el hospital y cuidando a una anciana por las noches.  Mi marido había sido despedido del trabajo y las facturas médicas y los gastos de casa se acumulaban. Así que cambiamos de domicilio y busqué otro trabajo para incrementar algo la pensión que recibíamos. Pero... además de tener que confesar el embarazo, tuve que dejar los empleos.
Mi hija me llamó de todo y me retiró la palabra.  Ignoraba la trayectoria de su padre y que fue él quién me empujó a otros brazos, y, a pesar de todo lo que me hizo sufrir, nunca quise abandonarle.  Tuve a la niña y el día que llegamos de la clínica, él falleció.  Me había pedido perdón y comprendió lo ocurrido entre James y yo,, porque se confesó ser el culpable por no haberme dado el amor que merecía."

" Por mi expreso deseo pedí a James, que no tuviera contacto de ningún tipo conmigo, al menos mientras mi esposo viviera; yo tampoco quise tenerlo con él:  Pensé que, además de no dañar a terceras personas, sería más fácil para él y para mi.  Nunca supe dónde vivía en Estados Unidos, ni él supo mi nuevo domicilio. No supimos nada en todo este tiempo "

" En Navidad nos encontramos en un establecimiento.  Estaba junto a una chica rubia, y una antigua amiga me dijo que era su prometida.
 Iba con Sarah, y salí corriendo; ¡¡cómo iba a decirle que la niña que llevaba en brazos era su hija! . Y decidí que no podía confesar el resultado de aquella noche.  Pero si me ocurriese algo malo, mi pequeña se quedaría desamparada y él sin saber que tenía una hija, así que decidí venir hasta ustedes para que conocieran su existencia."

- La verdad es que no sé qué decir. La historia ya la conocía, porque James me lo contó. No está casado y ni siquiera prometido.  La chica rubia con quién le viste, es una amiga y compañera de trabajo.  Te está buscando incansablemente, hasta con una agencia de detectives, porque... le ha parecido extraño la presencia de esa niña, que coincide con las fechas en que ocurrió todo.  Regresó a Estados Unidos, pero ha vuelto para quedarse definitivamente y seguir buscándote.
- ¡ Oh Dios mio ! - Elva rompió en un sollozo
- Cálmate.  Ahora todo saldrá bien.  Mira...- y cogiendo un álbum de fotos, la enseñó una de James con la misma edad de Sarah-. ¿ Te das cuenta?  Conocía la historia y en cuanto te ví con la niña, supe que era mi nieta.  Pero deseaba saber tu versión, y ahora ya la sé. Discúlpame un momento.  Creo que necesitamos otro té caliente. -  Salió de la estancia mientas Elva calmaba sus nervios y sus recuerdos.  Desde la cocina, marcó un número de teléfono y al otro lado, oyó la voz de James:

- ¿ Qué pasa mamá?
- ¿ Está papá contigo?
-Si está a mi lado ¿ Te ocurre algo?
- No, pero venid a casa inmediatamente
- ¿ Qué pasa, estás enferma? Me estás asustando
- Estoy perfectamente, pero venid rápido. Ya  --Con el rostro demudado, James colgó el teléfono y le dijo a su padre.
-  Vayamos a casa, algo está pasando y mamá no ha querido decírmelo.



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