Una extraña en mi vida - Capítulo 10 - Una fiesta para Laura

La víspera del regreso de Hiroto a Japón, éste organizó una fiesta en su embajada para los amigos occidentales. Aunque la fiesta estaba organizada especialmente para Laura- no se hubía anunciado así. , Era notorio que sentía especial predilección por aquella mujer que le había impresionado altamente desde su primer encuentro. Se sentía atraido hacia ella; lo que más le atraÍa era su carácter rebelde y sincero, tan distinto a la sumisa y dulce mujer japonesa. George se había dado cuenta del juego del japonés y le expuso que era imposible acudir a la fiesta, pero los argumentos no convencieron a Hiroto.

 Advirtió a Laura que no le gustaba el juego que se traia , y que desde luego no permitiría que fuera más allá, por lo tanto ninguno de los dos asistiría a la fiesta de la embajada japonesa. Ella sabía perfectamente que Hiroto deseaba conquistarla, de que flaquease, y de esta manera seducirla. Estaba claro que no sabía de la firmeza de su carácter y  tampoco le agradaba que anduviera detrás de ella, de que la considerara una conquista fácil,  por muy atractivo que fuese el japonés. Al mismo tiempo le agradaba el asomo de celos de George y se dispuso a tensar un poco más, la cuerda...Se sentía mal por interpretar ese juego, porque sabía que hacía daño a su marido, pero en su interior sentía la necesidad de escarmentarle, y que supiera en sus propias carnes lo que dolía una traición.


-¿No crees que esa decisión debo tomarla yo?
- Me da igual lo que quieras u opines, he dicho que no vamos y no vamos a ir - El tono de George era firme y seguro, sin opción a réplica
- Te equivocas. Iremos. A mi tampoco me agrada ese hombre, pero vamos a demostrarle que está muy lejos de alcanzar ese objetivo, que seguimos siendo un matrimonio feliz, aunque estemos muy alejados de ello.
- ¿ Qué insinúas ?
- No te hagas ilusiones.  Lo sabrás a su debido tiempo. Tú sígueme la corriente. Sólo eso.

Buscó en su armario el traje más bonito para deslumbrar a Hiroto y a su propio marido.  Cuando se reunió con George, éste clavó su mirada en ella y se repetía mentalmente que no se merecía la mujer que tenía.  Estaba deslumbrante. ¡ Lástima que todo fuera una apariencia.!

 El sonido del teléfono retumbó en la estancia que Laura había abandonado hacia unos instantes. Desde su habitación pudo oir la voz de George en una fria conversación mantenida con alguien  que estaba al otro lado. Por el tono  dedujo que era Hiroto con quién hablaba 

-No creas que lo nuestro se termina con ésto. Me hiciste un daño que ni te imaginas, pero nunca te rebajaré ni en público ni en privado. Nuestra vida actual no ha cambiado, seguiremos igual. Si no puedes soportarlo es cuestión de pedir el divorcio. Pero esta noche he de dar un escarmiento a alguien, así que muéstrate como si nada hubiera cambiado entre nosotros y sígueme. Confía en mi; te aseguro que nunca más se acercará a molestarnos.
-Soy yo quién debe plantear la cuestión. Aunque te pese, sigo siendo tu marido y es mía la obligación.
- Pero soy yo su presa. Así que he de ser yo quién zanje esta cuestión. Después si quieres seguir siendo su amigo, ese es tu problema



Y juntos, del brazo y sonrientes, hicieron su entrada en la embajada en la que se desarrollaba la fiesta. El anfitrión recibía a los invitados y al matrimonio Mortimer, le recibió con amabilidad, pero al mismo tiempo con un gesto algo dificiil de calificar.

Tanto George como Laura, conocían a la mayoría de asistentes y ellos se mostraron alegres, sonrientes y cómplices de algo que él ignoraba. La música de una orquesta se escuchaba en uno de los salones, y Laura estampando un beso en la mejilla de su marido, dijo:

-George, sácame a bailar-  El sorprendido, tomó a su mujer por la cintura y se dirigieron al salón desde el cual se escuchaba la música.  Hiroto no les quitaba la vista de encima, y Laura se percató de ello, extremando las muestras de cariño con su marido. George aprovechó la ocasión y atrajo a su mujer hasta juntar sus cuerpos y sus mejillas.  Era la ocasión de poder acariciarla y besarla, que desde hacía tiempo no hacía.  Ella no rehusaba al contrario, abrazaba su nuca sonriente." ¿ Confias en mi? Pues sígueme el jjuego ", le había dicho.  Pero para él estaba muy lejos de ser un juego.   La llevó hasta el jardín La besó en los labios, y ella respondió a su beso entornando los ojos y prologándose más de lo normal, al tiempo que su cuerpo se juntaba más al de su esposo.

Hiroto presenciaba la escena con gesto hostil, pero no se daba por vencido. Se acercó al matrimonio, y con la más dulce de sus sonrisas, pidió permiso a George si podía bailar con su esposa. El negó con una excusa:

- Lo siento, me estaba diciendo de irnos a casa. Vas a ser el primeo en saberlo - Y George, acercándose al oído del japonés le dijo en secreto-  - Vamos a tener otro hijo. Está embarazada, y tu sabes, bueno no lo sabes porque eres soltero.Pero sienten náuseas y se cansan mucho. Así que nos vmos a casa; tiene que dscansar. ¿ Nos vamos querida?
- Si por favor, mi amor. Liz me está pidiendo ir a dormir
-¡ Vaya!, ¿ya sabéis que es niña? Pues para saberlo, su vientre no está muy abultado.  Yo diría que está de muy poco tiempo para saberlo
- Señor Hiroto. ¿ Acaso no sabe que según  los síntomas las mujeres sabemos, sin ecografías, si será niño o niña? Será niña y se llamará Elizabeth. Y ahro si nos disculpa...

George tomó a su mujer de la mano y juntos saleiron con una sonrisa dejando a Hiroto viendo como Laura reclinaba la cabeza en el hombro de su marido. Sus invitados no volvieron a verle el resto de la noche.

El día que te encontré - Capítulo 4 - Buenos amigos

Los días habían pasado y tanto Evelyn como Michael se habían enfrascado cada uno en sus respectivos trabajos. No se habían vuelto a ver en dos semanas, tan sólo habían hablado por teléfono un par de veces.
Había  recibido contestación a su solicitud de trabajo en la revista National Geografic, y la respuesta era excelente. La pedían  se personara en las oficinas de Nueva York con algún trabajo realizado.
Estaba loca de contenta; al fin iba a realizar su sueño. Su noviazgo con  Tom, había pasado página y ahora lo que deseaba era poder ser una corresponsal . Era lo que más la entusiasmaba.  Deseosa de comunicárselo a su amigo, descolgó el teléfono y marcó el número de Michael:


--¿Si?
--Micky, soy Pequeña. ¡¡¡ He recibido contestación, me aceptan !!!
--¡Fantástico ! Me alegro muchísimo, mucho, mucho.
--Tengo que desplazarme a Nueva York. Me piden muestras de mis trabajos; no se si las que tengo serán suficientemente buenas...
--¡ Claro que lo son ! Son magníficas. ¿Cuando te marchas?
--Pasado mañana. Estoy ¡ tan contenta...!

Siguieron hablando de todo lo que habían hecho durante el tiempo que no se habían visto, y al cabo de un rato dieron la conversación por terminada  .Empezó a ver los trajes con los que contaba. Tenía que presentarse elegantemente, sin excesos, pero bien. Esa noche le costó conciliar el sueño y ya avanzada la madrugada pudo quedarse dormida.

Al volante de su coche emprendió el viaje rumbo a Nueva York con el corazón henchido de alegría y esperanza:

--Me tiene que salir bien, me haré con este trabajo que tanto deseo

Y llegó frente a las oficinas después de dejar el coche en un aparcamiento próximo. Con el álbum de sus trabajos bajo el brazo, se encaminó al vestíbulo central e indagó el piso a dirigirse. Frente al mostrador de la planta sexta, había una chica rubia y simpática que le indicó que ya la esperaban.
Tocó a la puerta y un hombre de mediana edad, con aspecto desaliñado, como de aventurero, le franqueó la entrada. Más tarde supo que era el director artístico, o sea la persona que habría de examinarla: su jefe.



Algo nerviosa, extendió el libro para que pudiera ver los trabajos que llevaban su firma, y espero pacientemente, no sin nervios, a que la dieran el veredicto.




Después de un rato, que a ella le pareció eterno, el director artístico levantó la mirada y con una sonrisa la comunicó:

--Señorita, el puesto es suyo. Pero antes debemos concretar algunas cosas. Por ejemplo: ¿tiene disponibilidad de tiempo, ataduras familiares, vehículo propio? ¿ . Estaría dispuesta a viajar a cualquier lugar del mundo si se lo solicitamos?.  Evelyn contestaba afirmativamente a todo lo requerido, y a medida que afirmaba, su jefe extendía más su sonrisa

--Bueno, ahora hablaremos de sueldo.  He de decirle que de primeras y hasta que veamos su forma de trabajo, la enviaremos por aquí, me refiero dentro del pas, y claro el sueldo no será el mismo que cuando viaje al extranjero. Ahora ganará dos mil dólares mensuales y dietas si es que sale de su domicilio habitual, más gastos de traslado tanto si es en su vehículo o decide otro medio de transporte. Firmará un contrato con una cláusula en la que se compromete a trabajar en exclusiva para nosotros, de otra forma incumpliría lo pactado y podríamos demandarla. Y siguió enumerando un montón de cosas a las que ella fue dando su visto bueno.
--De momento eso es todo. Tendrá que hacer un reportaje en Dakota, sobre las cabezas de los presidentes.
Parece ser que se están deteriorando y una organización ecologista nos demanda colaboración. Así que esa será su primera misión y ha de ser muy pronto, cuanto antes.



Salió feliz de las oficinas después de firmar el contrato. Lo primero que hizo fu comunicárselo a su gran amigo Michael:

--Micky, soy yo. ¡ Lo he conseguido! empiezo ya. Mañana mismo y el sueldo es bueno. Claro que ganaré más cuando me hagan corresponsal oficial. De momento estoy a prueba hasta ver mis trabajos realizados en sus encargos.  Estoy tan contenta, que lo primero que he hecho ha sido llamarte y después iré a la Quinta Avenida, a un buen restaurante y después buscaré un hotel en donde dormir, y después no sé si saldré desde aquí para Dakota o pasaré antes por casa. Estoy tan nerviosa, que no puedo ni pensar. Voy a colgar. Muuua,- y le envió un beso por teléfono. -¿Sabes? sin ti no lo hubiera conseguido. Tu me has infundido el ánimo necesario para emprender esta aventura. Eres mi mejor amigo y consejero. Te quiero ¿lo sabes?
--Anda loca. No me has dejado decirte lo mucho que me alegro. Yo también tengo una sorpresa para cuando regreses. Serás la primera que lea mi nuevo best seller, porque lo va a ser. Has sido mi inspiración, tú has sido el artífice de mi vuelta. El agradecido soy yo. Bueno anda, que tienes muchas cosas que hacer. Ya me lo contarás todo cuando regreses.

Regresó esa misma noche a su casa, pero antes hizo una parada en casa de Michael para verle y contarle todo lo que había pasado en su viaje a la capital. Michael abrió la puerta y se abrazaron dando vueltas y riendo como dos chiquillos.

--Cuéntame, cuéntame todo sin omitir ni una coma



Evelyn le detalló todo lo que había ocurrido en las oficinas de National y él la escuchaba con muchísima atención. Cuando hubo terminado, se levantó y tomando entre sus manos la cabeza de ella le dio un beso en la frente. Era como si se lo diera a su hermana pequeña, pero algo especial ocurrió dentro de Evelyn,  que desconcertada rompió a reír.

--Y ahora a ver que  tienes que contar tú.
--Mira - Puso ante ella un montón de hojas escritas en fotocopias y numeradas.
--No me digas que has terminado tu novela...
--Exactamente y tu vas a ser mi primer crítico. Prepararé algo de cenar y mientras,  si quieres vas leyendo algo, porque sabes lo que he pensado: me voy contigo mañana a la capital. Tú tomas un avión a Dakota y yo entrego la novela en mi editorial ¿ qué te parece?
--¿Estás seguro, no sería mejor que lo enviaras con un mensajero? No creo que aún estés preparado para ver a tu editora sin que algo en tu interior se revuelva.
--No, me tengo que enfrentar a ello, y creo que estoy preparado.

Cenaron y pasaron toda la noche leyendo, al final Evelyn emocionada, le dijo:



--Mira ya está saliendo el sol. Es preciosa, magnífica. Algo de lo que aquí narras me es conocido. ¿Es por eso que dices que he sido tu inspiración?. Me siento muy orgullosa si es cierto,  y te he servido de ayuda ¿Cómo la llamarás?
--Se llamará "Extraña aventura". ¿Te gusta?
--No habrías podido elegir un nombre mejor. Y ahora me voy, tengo que preparar todo.
--Pasaré a por ti ¿dentro de una hora?
--Perfecto. Procuraré darme prisa y no hacerte esperar. Estoy tan emocionada que aún no me lo creo.

Salió corriendo como una chiquilla y él la vio ir con una amplia sonrisa. Al fin todo empezaba a arreglarse para ambos.

Una extraña en mi vida - Capítulo 9 - Duda y distancia

La visita a Genkai se prolongó más de lo debido sin una explicación que lo requiriese. El disgusto de Laura era grande: no sólo había perdido sus vacaciones de Semana Santa, sino que se habían reanudado las clases escolares y su marido aún permanecía en Japón. Su presencia era requerida en el Ayuntamiento y nadie se explicaba el retraso. Al fin George anunció que al día siguiente tomaría el avión de regreso a casa y llevaba en la cartera grandes proyectos a realizar que había acordado con Hiroto, además de una próxima visita del alcalde japonés a Irlanda.

Laura nerviosa se dispuso a ir a recibir al aeropuerto a su marido. Tenia algo que le roia por dentro: le extrañaba su tardanza en regresar y no podía quitarse de la cabeza la primera llamada que realizó a Japón, que fue respondida por una voz femenina.

--Tendré una conversación profunda, en cuanto me sea posible. No puedo soportar esta duda que tengo en la cabeza.

 Llegó y ambos esposos se fundieron en un largo abrazo. George la miraba como si no se creyera que ya estaba en casa, con su mujer. La miraba a los ojos arrobado al ver que ella había ganado en belleza en los días que había estado ausente; pero tenía algo en la mirada que no le gustaba. Presentía que se avecinaba un nubarrón y no estaba seguro de lo que iba a responder. Llegaron a casa y después de descargar el equipaje, él anunció que debería ir al Ayuntamiento pues traía asuntos que no admitían demora. Quizá no eran tan urgentes, pero quería demorar la explicación, que sin lugar a dudas Laura le iba a pedir.


--Pero George, acabas de llegar, hace días que no nos vemos ¿es algo tan urgente que te tengas que marchar?¿ni siquiera puedes quedarte hasta esta tarde en casa y contarme todo?

Negó con la cabeza, no sin sentir que ella tenía razón. Señal que su conciencia no estaba del todo tranquila. Por primera vez le había sido infiel y temía la reacción de Laura. Ignoraba el por qué había ocurrido, tal vez impulsado por Hiroto, por la belleza de aquella chica que parecía de porcelana, por la forma de pensar de los japoneses. Los occidentales no estamos acostumbrados a bañarnos desnudos con gente extraña todos juntos como lo hacen ellos,   se dijo a modo de explicación, , aunque sabía que eso no justificaba lo que vino después.

Hacia mediodía George regresó del Ayuntamiento; puso en marcha los asuntos que había traído que en verdad eran muy beneficiosos para ambas localidades: tal como la instalación de empresas , impulsar el turismo en ambos sentidos y el anuncio de la devolución de la visita de Hirato con inversores japoneses con perspectiva de negocio. Estaba satisfecho de esa parte del viaje, lo que no sentía satisfacción era por los tres días que prolongó su estancia allí. Oficialmente dio una explicación satisfactoria, pero a Laura eso no le bastaría, querría saber algo más y eso representaba,  conociendo su carácter,  que la respuesta no le iba a gustar. Estaba decidido a afrontar la conversación cuanto antes, pues era peor el preámbulo.

Laura con toda la paciencia que sus nervios le permitían, dejo que jugará con el niño hasta que le acostaron. Cenaron como una cena habitual y ella prestaba la máxima atención a lo que él le explicaba, como si se hubiera olvidado del incidente japonés. Pero lejos de olvidárse  esperó a que en el salón, reunidos como hacían cada noche para ver la televisión, o simplemente charlar, estuvieran juntos ante una taza de café. Había un silencio tenso entre ambos, mientras esperaban a que el servicio terminara de depositar la bandeja encima de la mesita. Una vez hubo salido, Laura se levantó y apagó el televisor al tiempo que mirando a su marido le preguntó:


- ¿Qué ocurrió? A mi no puedes engañarme con la excusa de que tenías que cerrar un negocio. No quiero ni imaginarme la clase de negocio que querías cerrar, porque no lo consentiría de ninguna de las maneras.Así que cuéntame todo, sin cortapisas, claramente. Por favor empieza ...

George tragó saliva pues conocía lo que se le avecinaba. Nunca había estado más arrepentido de haber hecho algo de lo que no se sentía orgulloso y que desconocía cómo había dejado que la situación se le hubiera ido de las manos. Y comenzó su relato:

-Verás, es muy difícil para mí contarte todo lo ocurrido, sería más sencillo inventar una excusa que a sabiendas de que no te la creerías del todo, al menos tendrías la duda; pero quiero ser totalmente sincero contigo como siempre he sido y porque además ignoro el por qué ha ocurrido todo. Quiero que sepas que no he dejado de amarte en ningún momento, que te he echado de menos cada minuto del día, pero se me fue de las manos. Quizás influenciado por Hiroto, por el ambiente relajado que ellos tienen referente a este tema, quizás al no estar tu allí te echaba de menos en determinados momentos y necesitaba...
--Necesitabas acostarte con una mujer...Una mujer que no era yo. ¿Cómo has podido hacerlo? Yo nunca lo hubiera hecho, lo que quiere decir que no me amas tanto como piensas, que no me necesitas y que eres débil en la primera oportunidad que se te presenta.



-Has cambiado el pasar unos días con tu familia por estar con otra mujer, por muy exótica que ésta sea. No te escudes en Hirato . Fuiste débil , deseabas hacerlo , tener una experiencia que a todos los occidentales os atrae. Ellas tienen otras técnicas y sucumbís a sus encantos a sabiendas del dolor que producís en vuestras mujeres. El clásico egoísmo del hombre: tienen el cerebro en otro lugar distinto al que corresponde. Quiero que sepas que esto no lo voy a olvidar, por tanto en lo sucesivo dormiremos en habitaciones distintas. Se lo que representa tu carrera por tanto de momento no pediré la separación, pero has de saber que acabas de romper lo más hermoso que teníamos. Ante tu proceder me creo en el derecho de yo hacer lo mismo si se me presenta la oportunidad. Yo también quiero tener nuevas experiencias. Te lo estoy avisando. No quiero decir que lo vaya a hacer, pero si llegase la ocasión, no la desperdiciaré. Quiero que lo tengas presente; seré discreta para no perjudicarte en tu ascenso político, pero ya estás avisado. Recoge tus cosas de la habitación y trasládate a la de invitados. Procuraré verte lo menos posible para no crear violencias más de las que ya tenemos, lo que significa que ni comeré ni cenaré contigo. Que saldré todas las veces que mi deber como madre me lo permita y que a partir de ahora me tiene sin cuidado tus éxitos o fracasos en cualquier nivel de tu vida. Seremos dos extraños viviendo bajo un mismo techo y en cuanto tus aspiraciones políticas se hayan consolidado pediré el divorcio. Esto no te lo voy a perdonar nunca. ¡ Ah !, también quiero advertirte que en los compromisos oficiales siempre que pueda trataré de no estar presente, así que tu verás la excusa que das. Pero también estate tranquilo que asistiré como tu esposa a los actos en que sea imprescindible la asistencia de tu mujer.
Quizá cuando llegue Hirato asista, para estudiar de cerca, si los japoneses responden a las expectativas que determinadas mujeres despiertan. Estamos en un país libre en el que ambos sexos tienen el derecho de igualdad. Quizá me lo piense...
- Ni se te ocurra. Pese a todo eres mi mujer y no permitiré que hagas nada de lo que tengas que avergonzarte. Tu no eres de esa clase de mujer
-¿Tú si eres de esa clase de hombres, no sientes vergüenza? ¡ Es curioso ! la ley del embudo funciona. ¡Es increible!



- Naturalmente que siento vergüenza por lo que he hecho, y no tienes ni idea de lo arrepentido que estoy, no sólo ahora después de esta conversación, sino a los cinco minutos de haber tenido sexo con ella. Tu imagen, la imagen que ahora tienes, se pasó ante mi vista, presintiendo lo que iba a ocurrir, pero ya no había remedio. Lo hecho, hecho estaba, y lo siento. Te comprendo, pero también apelo a tu sentido común: no significó nada... fue un hecho puntual, nada más. Tú eres lo que más me importa y no me resigno a perderte y perder a mi familia por algo que ha ocurrido todavía no sé muy bien por qué. Por favor, por favor, dame otra oportunidad. Te pido perdón con mis cinco sentidos. No puedo vivir de la manera que anuncias, no puedo vivir sin ti y lo sabes. Eres el motor de mi vida; no me importa mi carrera, no me importa nada. Vayámonos a otro sitio, volvamos a España si tu quieres. Empecemos de nuevo en otro lugar en el que no seamos conocidos, empecemos de nuevo. Pero no me pidas que renuncie a ti, porque nada me importa si tu no puedes estar a mi lado. Por favor, reflexiona sobre lo que acabas de decirme. Entiendo que durmamos separados, pero esto tiene que pasar, es una pesadilla, un mal sueño del que tarde ó temprano despertaremos y todo volverá a la normalidad. Necesito tu mirada noble y sincera, tus palabras cariñosas, tus reproches, tus caricias... pero no me pidas que renuncie a todo ello porque me es imposible. Por favor, piensa que es algo trascendental en nuestras vidas, en mi vida y que no soportaría verte en brazos de otro hombre. Me harías un tremendo daño, que se merecer por mi infidelidad, pero eres generosa. Sé que estás dolida, muy dolida, precisamente porque serías incapaz de hacer algo como lo que yo he hecho, pero porque estoy seguro de que me amas profundamente concédeme el perdón, por favor.

Laura a pesar de tener un nudo en la garganta no lloró. Tenía tanto dolor, tanta rabia y decepción que le impedía ese desahogo. Se desasió de los brazos de su marido y dando media vuelta salió de la habitación dándole la espalda.  Ya en la puerta, se detuvo y anunció:

- Creo que lo mejor para todos, es que me vaya a España por una temporada.. Arreglaré todo y saldremos lo antes posible.  Creo que es mejor así
-¿ Saldréis? ¿ Quienes saldréis?
- Está claro que el niño y yo.  Tu estarás muy ocupado
-Pero no puedes hacer eso.  No puedes llevar tu castigo hasta ese punto. Sabes que nuestro hijo es vital para mi
- Pero no lo fue cuando te acostaste con esa chica. Poco pensabas ni en él ni en mi
- ¿ Va a ser así  ? ¿ Siempre ? Se que con arrepentirme no es suficiente  Sé que ha de pasar tiempo para que las heridas cierren, pero por favor no seas tan cruel y me quites el niño.-.

A ella le dolía tanto como a él. Era un padre cariñoso y adoraba a su hijo ¿ No estaría yendo demasiado lejos con su castigo ? ¿ o era venganza ?? Pero era tanta la desilusión y el dolor que su mente no pensaba con claridad. Decidió dejar pasar unos días y más serena, pensaría lo que debía hacer.



La situación entre los esposos se hacía insostenible. Los primeros días trataban de no coincidir, después, el asimilar la situación hizo que la tensión se rebajara, pero no su intimidad. Cada uno acudía a su trabajo, pero no hacían nada en común ni siquiera estar con el pequeño que crecía fuerte y feliz ajeno de la situación creada por sus padres.

  El ascenso de George fue meteórico y ocupó un puesto relevante en la dirección del partido. Se presentó a las elecciones sacando un escaño en el Congreso. Nada trascendía de su situación personal. Solamente los muy íntimos conocían la verdad de su matrimonio, pero procuraban que no saliese a la luz, pues en definitiva mientras no interfiriera en su vida pública, la personal era una cuestión de ellos. George era un político eficaz y muy reconocido. El problema estaba durante los fines de semana. Él se levantaba tempano y se iba con el coche, nadie sabía donde,  y volvía  la hora de acostarse. Laura, permanecía en casa y salía a pasear con el niño.  Su matrimonio estaba roto, y esa situación se estaba volviendo insostenible. Muchos días George regresaba empapado por el agua de la lluvia que caia constantemnte, lo que indicaba que pasaba a la intemperie todo el tiempo que estaba fuera de casa. Estaba preocupada; podía enfermar , pro se mantuvo firme. 


Había pasado mucho tiempo desde su estancia en Japón, pero inesperadamente recibió un mensaje de Hiroto en el que le anunciaba una próxima visita a Dublín. Hiroto ya no era alcalde, había pasado a la empresa privada y se había convertido en un magnate de las finanzas. Este viaje era privado, nada de oficialidad, pero tenía interés en conocer a la esposa de su "buen amigo" irlandés.

En un avión privado llegó una mañana y fue recibido en el aeropuerto por el congresista Mortimer. Mucho había cambiado la vida de ambos hombres desde aquel día en Genkai.




Laura se negó a asistir puesto que era una visita privada y el japonés ya no era político, por lo que no tenía compromiso alguno. George ni siquiera se lo pidió; apenas hablaban: vivían bajo el mismo techo, pero eran como dos extraños. Trataban de evitarse . Laura daba clases en la Universidad de Dublín lo que ocupaba gran parte de su tiempo y solamente volvía a casa a tiempo de bañar al niño y acostarle.

Hirato era un hombre astuto y presentía que entre George y su esposa no andaban las cosas muy bien... El era soltero, pero con muchas amistades femeninas. Sentía curiosidad por conocer a la esposa de su amigo occidental, pero parecía que la empresa era difícil dado que las excusas que le daba  le hacía presagiar que se iría sin conocerla. Una noche se presentó en su casa , de improviso; fue una acción atrevida pero sería la única oportunidad que tendría de por fin conocer a aquella mujer misteriosa que eludía el conocerle, y  de la que tanto le había hablado su amigo.  Quería comprobar por si mismo si era tan bonita como su marido le contó.  Le pasaron al salón al tiempo que Laura hizo su aparición, requerida por Jane -la muchacha de servicio-, para atender a aquella visita anunciada ,  desconocíendo  el interés que tenía en hablar con ella. No había dado su nombre por lo que simplemente le anunciaron como un señor japonés, aunque ella intuyó de quién se trataba. Se encontró frente a un atractivo caballero vestido impecablemente a la usanza occidental. Cortés y correcto como es la cultura japonesa. Una sonrisa distendía el rostro de él al tiempo que le tendía una mano y hacía el gesto de besársela.

- Buenas noches se...- a pesar de saber de sobra su nombre fingió ignorarlo, dándole oportunidad al hombre de repetirlo.

- Hirato y soy un buen amigo de su esposo. Nos conocimos con motivo de una visita de hermandad a Genkai, localidad de la que yo era alcalde en aquella oportunidad.
-¡ Ah ! si, ya recuerdo. ¿Cómo está usted, y a qué se debe quiera hablar conmigo?
-Curiosidad, simplemente sentía curiosidad por conocer a la mujer de mi amigo, ya que ella esquiva el conocerme.  Quería comprobar si las alabanzas que George hizo, eran ciertas.



-Es usted muy directo señor. Hirato, y por la misma razón yo lo voy a ser con usted. No ignora lo que hizo en   homenaje a mi marido y por tanto la situación a la que ese "gesto" nos ha llevado. Ustedes tienen un concepto muy distinto al nuestro, ni mejor ni peor, simplemente distinto y en nuestra cultura esa infidelidad se paga, tanto en hombre como en mujer. ¿me comprende?
-Pero mi querida señora, fue simplemente un juego. Un obsequio que los japoneses tenemos para con nuestros invitados. Nada más...
-¿Sabe señor . Hirato? Yo había programado unas vacaciones para mi familia cuando usted hizo su aparición. Me resigné a no gozar de ellas, pero cuando llamé a mi esposo y una voz femenina me respondió intuí algo que no me gustaba y que cuando  retrasó su vuelta, supe que algo había pasado. Algo que los occidentales no estamos acostumbrados a que ocurra; quizá seamos más conservadores, pero es algo que en mi concepto de matrimonio no entra el compartir con otra persona a mi esposo. Esta conversación creo que es inapropiada por su parte y por la mía, porque no debo compartir problemas familiares con extraños. Porque usted será muy amigo de mi marido, pero yo no le conozco.
-Créame señora, me va a conocer. Yo soy muy persistente y no me resigno a que no tengamos una buena amistad al igual que la mantengo con su esposo.
-¿Usted tiene una buena amistad con mi esposo?¿es que tienen los dos algún "lazo" que les une?  ¿alguna preciosa muñeca de porcelana japonesa? Créame señor. Hirato, lo que haga mi esposo ha dejado de importarme. Y creo que debemos dar por terminada nuestra entrevista, que nunca debió producirse en estos términos. No deseo tener ningún tipo de amistad con usted,  esa es la verdad. No espere nada de mi, si es  lo que viene buscando:  correspondencia con lo que ocurrió en su país. Es decir,  nunca habrá intercambio ¿ me he explicado bien ? Y ahora si me disculpa, tengo que atender a mi hijo.
-¿Me está echando?
-Nooo, le estoy invitando a terminar su estancia en mi casa. Buenas noches señor . Hirato creo que hemos hablado lo suficiente y yo debo continuar con mis trabajos de la Universidad. ¿Va a esperar a que venga George?, no creo que tarde mucho...Hágalo en el pub de al lado de casa.
-No, ya volveré en otra ocasión. Creo que me quedaré por aquí algún día más. Ha despertado mi curiosidad y deseo conocerla más ampliamente, sin tensiones ni otras explicaciones que intercambiar criterios de nuestros respectivos ¿paises? He tenido muchísimo gusto en conocerla Laura, no me ha defraudado; esperaba que fuera como se ha mostrado.y como me habían comentado. Mujer de fuerte carácter. Buenas noches, señora. - Hirato salió de la habitación dejando a Laura perpleja. Era un hombre muy raro e interesante. Se le notaba que hablaba con doble sentido. ¿Qué pretendia?

-Se lo toma como un juego, veremos si quiere seguir jugando. - 
Era una oportunidad para devolverle a George su mismo "veneno", pero ¿sería capaz de llevar a término su juego?
-No, no le pagaré con la misma moneda. No me siento capaz, pero habré de tener cuidado con este hombre. Es muy astuto y siempre te lleva a su terreno. Tendré cuidado, pero no va a salirse con la suya. 

 Al cabo de un rato y desde su despacho oyó que la puerta de entrada se cerraba dando paso a su marido. Por primera vez en mucho tiempo, Laura salió a su encuentro dándole cuenta de la visita que había recibido.

-Hirato ¿aquí? ¿qué es lo que quería?
-Conocerme. He debido picar su curiosidad. No creí merecer  tal honor...



Y dando media vuelta volvió a entrar en el despacho, dejando a George preocupado. No le gustó la visita, dado que conocía bien las argucias de Hirato.

-No, no me gusta en absoluto. Trataré de que no vuelva.

Una extraña en mi vida - Capítulo 8 - El paso del tiempo

El tiempo transcurría más veloz desde que el bebe había llegado, e inexorablemente se anunciaba el comienzo de un nuevo curso escolar.
Moira visitó a Laura en los primeros días de Septiembre para tratar de averiguar si volvería a dar sus clases de historia. Fué recibida con alegría por parte de Laura, ya que desde que dió a luz al niño, había disfrutado de pocos ratos de ocio. Las dos amigas charlaron largo rato, se contaron las últimas novedades y por fin Moira se decidió a plantear lo que le había llevado en esa ocasión a visitar a su amiga.



-Pero con el niño me va a ser un poco difícil, aún le estoy amamantando, aunque bien es verdad que las tomas son más espaciadas puesto que toma también biberón y alguna pailla. Quiero poco a poco quitarle el pecho.. No sé Moira, me parece que si acudo al Instituto incumplo mi primer deber que es el de ser madre. ¡ Es tan pequeño !
-Pero querida, no incumples nada. Dentro de unos meses le dejarás en la guardería, y entonces que harás tú sola en casa. Se me ocurre que te le lleves a las clases; las acortaremos y en lugar de estar todo el día, regresaremos a primera hora de la tarde, así podrás darle la papilla del almuerzo. Los chicos me lo han pedido expresamente y hasta se han ofrecido para ayudarte...
-Déjame que lo piense y lo consulte con George. Mañana mismo te contesto.¿Cuándo comienzan las clases?
-El día 16 de este mes a las 9 de la mañana.
-Bien, te llamo mañana sin falta y te doy una respuesta. Por un lado me gustaría enormemente, pero por otro me remuerde la conciencia.
- No seas boba, el bebe estará contigo y todos te ayudaremos
-Pero ¿qué ocurrirá si le tengo que dar el pecho? delante de los chicos me da vergüenza...
-Pues te metes en el coche y listo. Yo me encargo de que nadie te moleste, y por cierto, consúltalo con el pediatra: puesto que ya toma papilla, podías dejar darle el pecho para la última toma de la noche y de esta manera no tendrías problemas ¿Qué te parece?
-Podría ser una posibilidad. Lo consultaré con John mañana mismo y si se puede hacer, acudiré a las clases aunque sea con el bebe.

Se despidieron al tiempo que George llegaba a casa después de su jornada de trabajo. Laura le expuso lo que Moira había venido a solicitarle y a él no le pareció mal. Ya era hora de que ella disfrutase de algo que la apasionaba y que era perfectamente compatible con su maternidad.  El  tomó a su hijito en brazos le besó y empezó a jugar con él. El pequeño le sonreía lo que hacía al padre inmensamente feliz.


Laura no estaba muy conforme algo le mordía dentro de su corazón: ¡ es tan pequeñín! Parecía como si cometiera un delito. Presintiendo que su mujer pensaba en algo, George le dijo:


-¿Qué te ocurre? Ven aquí y cuéntamelo
-Sólo que me duele , es tan pequeño...
-¿Pero no te le vas a llevar contigo? ¡ Pues eso...! Consulta con el pediatra,  que te dirá que no hay problema,  y tranquilamente, en un termo, te llevas la papilla del mediodía por si acaso, y listo ¿dónde está el problema? Anda mujer, no seas chiquilla; le vas a seguir queriendo más que a tu propia vida y no le vas a desatender porque vuelvas a tus clases...Algo más tranquila, acostó al pequeño y se dispusieron a cenar.


Comenzaron las clases en la fecha prevista y a ellas acudió Laura con su bebe encima, a modo de canguro.La alegría entre los chicos fue grande y el chiquitin era un juguete para ellos. Al estar todos reunidos en el aula,,  solicitó su atención para decirles lo siguiente:

-Hoy comienzan las clases y como veis hay alguien más que al terminar el curso anterior aún no estaba visible. Esto quiere decir, que no admitiré distracciones ni excusas por parte de nadie. El siempre estará conmigo como cuando estaba en mi vientre, nada más. Si observo que alguien se distrae por culpa de mi pequeño, automáticamente dejaré de dar mis clases y seré substituida por otro profesor. Esto es un aviso tajante y que no admite réplicas. El resto corre de vuestra cuenta.
-Señorita Laura, se alzó el estudiante pelirrojo, hablo en nombre de todos: no tendrá la más mínima queja de nosotros y seremos tan buenos, o tan malos, como lo fuimos al terminar el último curso. No queremos que sea otro profesor el que nos eduque en historia, por tal motivo haremos lo que sea necesario para que continúe dándonos clase. He dicho...

Unos fuertes aplausos fueron la respuesta de sus compañeros. Y dicho esto comenzó la clase y la explicación de dónde sería la próxima salida de ruta.




La primera salida fue como no podía ser de otra forma al valle en donde los druidas depositaron su luz sobre ella y sobre su bebe que aún estaba dentro .Sherleen y Moira la acompañaban además del chófer de la furgoneta y claro está,  los alumnos.
La ceremonia de agradecimiento la presidió Sherleen a la que se agregó Laura posando su mirada sobre el dólmen por el que según la leyenda los "dioses les habían bendecido":

-Druidas, dioses todos. Aquí os traigo a mi hijo, la culminación del amor existente entre su padre y yo. Me elegísteis en una ocasión y me distéis vuestra bendición, ahora os pido protección para este ser venido de mis entrañas. Que nunca le dejéis de la mano otorgándole siempre vuestra bendición. Así os lo demando con toda humildad.

Todos emocionados escucharon aquellas palabras y un silencio se hizo cuando de nuevo la luz se posó sobre el pequeño que dormia sobre el pecho de la madre. Pasados unos instantes nadie se atrevía a romper aquella magia que se derramaba por el lugar y por las personas expectantes que allí se encontraban. Fue Laura la que dijo:

- Y bien, ahora demos comienzo a la clase, que es para lo que hemos venido.

Y las semanas, los meses, fueron transcurriendo con toda normalidad. El bebe iba a la guardería lo que permitía que Laura tuviera más tiempo libre para dedicarla a sus clases que se habían incrementado, a petición de los alumnos, a dos días semanales.
Estaba deseando de que George y ella pudieran disfrutar junto con el bebe de unos días libres y ante la proximidad de las vacaciones de Semana Santa, hacía proyectos para hacer un viaje que les permitiera estar todos juntos al menos durante unos días.

Laura había ganado en reputación, al tiempo que su marido escalaba puestos dentro de su partido político, y le habían propuesto para que se convirtiera en diputado del Congreso. Creiín que gozaba de gran predicamento y eso le haría más sencillo la escalada hacia la política.

George recibió una solicitud del embajador japonés para entrevistarse con él. La entrevista se realizaría en breves días y le  dejó muy sorprendido,  pues no esperaba tal visita:

- Buenos días señor . Embajador¿ A qué debo el honor de su visita?
-Señor. Mortimer, he recibido una solicitud de hermandad con la ciudad de Genkai. El señor . Hiroto, su alcalde, no ha sido ajeno a la calidad de vida que tienen ustedes aquí y las mejoras realizadas para esta ciudad, de la que usted es el artífice. Genkai estaría muy honrada en recibirle y hermanar de esta forma a las dos ciudades. Tomando nota de su experiencia, el alcalde de la ciudad desea realizar los mismos trabajos que ustedes han conseguido..
-Pues no sé qué decirle. No me lo esperaba francamente. Estaré muy honrado y agradecido con realizar ese viaje a su país. Hágaselo saber al señor . Hiroto para establecer un calendario de fechas.

El embajador se despidió satisfecho indicando a Georges que tan pronto enviara el mensaje se pondrían en contacto con él para preparar el protocolo.   Estaba contento, pero en su interior temía decírselo a Laura ya que ésta estaba continuamente hablando de esa pequeña escapada que iban a realizar. Cuando llegó a casa, después de saludar a su mujer e hijo, derivó la conversación hacia el motivo que había tenido el embajador japonés para visitar su despacho:

-Mi cielo, tengo algo que decirte...- Y lentamente fu desgranando la solicitud del embajador de Japón al tiempo que mostraba su entusiasmo por tal petición.
- Lo que ocurre es que tengo una agenda muy apretada y tendrá que ser en los días libres de Semana Santa
-¡ Oh, no !- exclamó Laura -. Pero eran nuestras vacaciones. Las tenía preparadas desde hace tiempo, tu lo sabes, y era la única ocasión que teníamos de estar los tres juntos.
-Bueno, pues ven conmigo, venid conmigo. Mientras yo asisto a los actos oficiales tu puedes contratar un guia y visitar la ciudad ¿ Qué te parece?
-Mal, me parece mal. El niño es muy pequeño para realizar un viaje tan largo fuera de casa. No. Me quedaré aquí y no te preocupes por mi; iremos con los abuelos a pasar estos días. Estate tranquilo.

A Laura no le hizo gracia la idea del alcalde de Genkai, pero se resignó ya que se trataba de un alto honor para la carrera de su marido.


Llegó a Genkai y fue recibido por el alcalde de la ciudad señor. Hiroto con todos los honores y simpatía por haber aceptado la invitación que les permitiría intercambiar opiniones acerca de cómo favorecer a ambas comunidades.

Laura intentó contactar con su marido lo que fue harto difícil debido a la diferencia horaria y a lo apretada de la agenda de George. Al fin lo pudo hacer en el hotel en el que le habían hospedado.

-Por favor, ¿me pone con la habitación del señor . Mortimer, George Mortimer?-, le indicó a la recepcionista
- Un momento, por favor ¿de parte de quién?
- De su esposa

Al otro lado del hilo telefónico se oyó una risa alegre de mujer, lo que hizo que Laura se extrañara y mirase el teléfono como si sufriera una equivocación.

-¿Quién es?-, oyó a través del teléfono
-Por favor, el sreñor .Mortimer
-¿Quién le llama?
-¿Quién es usted?

Una sonora carcajada obtuvo como respuesta y a continuación colgaron. No se lo podía creer ¿ qué es lo que allí ocurría?  Insistió en su llamada, amonestando esta vez a la telefonista para que no se confundiera. Pero no se había confundido. La misma voz femenina respondió a su llamada, pero esta vez Laura alzó el tono de su voz exigiendo que se pusiera su marido



-Laura ¿eres tú?
-¿Qué es lo que ocurre alli?
-Nada, es una amiga de Hirato que ha cogido el teléfono y no te ha entendido
-Pues mucha confianza tiene contigo y con Hirato. Quiero que sepas que no me "trago" lo que me acabas de decir. Sé del pensamiento tan liberal que tienen los japoneses respecto al sexo y no me hace ninguna gracia que esté esa mujer en tu habitación. Convendrás conmigo que es algo sospechoso. Pero veo que he llamado en un momento poco oportuno. Ya lo haré en otra ocasión. Adiós

Y colgando el teléfono, se quedó mirando al aparato como si no comprendiera lo que acababa de ocurrir. Su suegro pasó por allí y al verla levantó la vista como interrogándola de lo ocurrido. Laura le contó la anécdota y Timoty extrañado le respondió

-Si que es raro, claro que son culturas distintas y distintos los conceptos que tienen sobre algunas cosas que a nosotros nos parecen que no son normales. Todo tendrá una explicación, no te preocupes, aunque mucho me temo que hasta que George no llegue no nos vamos a enterar muy bien de lo ocurrido. Bueno querida, nos vamos a la cama. Descansa y no seas mal pensada. Su amor está por encima de todo, no tengas ninguna duda.

Una extraña en mi vida - Capítulo 7 - ¡ Ya llega !

Las rutas se sucedían todas las semanas y cada vez los muchachos se mostraban más interesados, pero a Laura le costaba cada vez más moverse con soltura y dado que la hora del parto estaba cercana, decidieron suspender las clases temporalmente hasta que ella estuviera en condiciones. No querían a otra profesora porque ninguna les explicaría los hechos como ella La despidieron con una agradable .comida en la que todos se reunieron alrededor de la mesa. Sherleen y Moira estaban muy emocionadas.  Le habían tomado un gran cariño, Apenas quedaban un par de semanas para salir de cuentas y Moira a modo de homenaje la recitó unas bendiciones celtas, muy en su estilo:
Que el camino salga a tu encuentro
Que el viento siempre esté detrás de ti
Y la lluvia caiga suave sobre tus campos
Y hasta que nos volvamos a encontrar que Dios te sostenga con el puño de su mano
Que vivas por el tiempo que tu quieras y que nunca quieras vivir tanto como vives


Todos aplaudieron esta intervención de Moira y Laura y Sherleen se miraron emocionadas . Laura abrazó a sus amigas enjugando unas lágrimas de emoción que a penas pudo contener. Sus alumnos la obsequiaron con un gran ramo de rosas de color suave que eran sus preferidas y la suplicaron que no se olvidara de ellos.

-Os prometo que en cuanto mi estado de mamá me lo permita, volveré con vosotros. Todo el tiempo que he pasado dándoos clase , ha sido imborrable para mi.

Y terminado el almuerzo cada uno se dirigió a su domicilio. El alumno pelirrojo la acompañó hasta dejarla en la mansión y allí le dio un beso en la frente y la dijo:

-Bendita sea señora, no la olvidaremos. Cuídese y avísenos cuando haya dado a luz, queremos ver al protegido de los dioses.

Laura riendo y muy orgullosa, entró en su casa, Ya quedaba poco tiempo para que George regresara del trabajo y ella estaba feliz y radiante. Esperaba con impaciencia y temor el momento de su alumbramiento.

Al entrar en el recibidor vió una maleta en un rincón y unas voces que salían desde el salón. Aceleró el paso y al entrar en la estancia vió a Timoty y a George que estaban charlando animadamente.
El rostro de ambos hombres se iluminó al ver entrar en el salón a una Laura deslumbrante de alegria por verles y por la reunión que acababa de celebrar. Portando el ramo de rosas en el brazo corrió a abrazar a su suegro que la estrechó fuertemente mientras sonreía no paraba de contemplar la cara de Laura y, su vientre.


-¡Laura ! cuando me fuí apenas tenías tripita y ahora estás tremenda y, para que nazca mi nieto. El tiempo pasa y yo también tengo novedades que contaros. Veréis, gozo de vuestra compañía pero a veces me duele la soledad. Viéndoos tan felices pienso que yo también podría encontrar a alguien que me acompañase en el último recorrido de mi vida. Soy mayor, pero no lo suficiente como para meterme en casa y,  he conocido a una mujer de mi edad que nos comprendemos perfectamente, lo pasamos bien y nos gustamos. Claro, no tenemos la pasión desbordante de la juventud, pero nos tenemos cariño, somo afines y los dos necesitamos a alguien con quién compartir lo bueno y lo malo que aún nos queda por pasar.De ninguna manera olvido a mi amada esposa Coralia; a ella la llevaré siempre en el corazón, pero creo que tengo derecho a ser feliz.

- ¡ Claro que si !, replicó Laura. Eres muy apuesto, y aún jóven. Seguro que le has robado el corazón y más aún si ha llegado a conocerte bien. Yo estoy de acuerdo, aunque claro, no soy yo quién te tiene que dar la aprobación- dijo Laura
- Yo te la doy, padre. Tienes razón, aún eres lo suficientemente joven como para ilusionarte. Sé que seguirás amando a mi madre, pero debes amar también a la mujer que has elegido. Ella no tiene la culpa de las jugadas de la vida. Sed felices. Ésta siempre será vuestra casa, pero no os olvidéis que dentro de nada vais a ser abuelos y tenéis que consentir a mis hijos. Rieron todos juntos y felices

Emma fué presentada a la familia esa misma noche en una cena íntima y familiar. Después como si de dos jóvenes se tratara se retiraron a sus habitaciones. Proyectaban casarse en breve, antes de que naciera el bebe.

Transcurrieron las dos semanas para salir de cuentas y otra más. De repente una noche Laura sintió algo extraño, acuoso que le corría por las piernas mientras dormía. Encendió la luz de la mesita de noche y destapó la cama. George se rebulló dormido y ella vio lo que le sucedía: acababa de romper aguas.

-George, George, despierta mi amor, despierta por favor, que ya llega. Ya está aquí
-¿ Qué, qué dices, quién llega?
-Por Dios, George llevamos nueve meses esperándolo. ¿A quién crees que me refiero?
-¿Cómo, qué dices? ¿ Ya viene mi niño?
- Si.Anda comprueba la frecuencia.

Los dolores empezaron primero algo distantes, después más frecuentes y más intensos. Nerviosos se vistieron y mientras George llamaba por teléfono al ginecólogo y a la clínica, Laura despertó a sus suegros que no habían escuchado el alboroto de la habitación contigua.
Llegaron a la clínica y ya les estaban esperando . La introdujeron inmediatamente en la sala de partos, pues el bebe llegaba con prisas.  George quiso estar presente y sin soltar la mano de su mujer la secaba el sudor que perlaba su frente, al tiempo que con cara de susto asistía a aquellos momentos trascendentales en la vida de unos padres primerizos


Mi amor lo siento, no hacía nada más que decirle a Laura, al presenciar los fuertes dolores y esfuerzos que ella estaba padeciendo. No podían ponerle la epidural, puesto que el parto se había acelerado y no había lugar a la anestesia.

-Animo Laura ya falta poco, ya corona. Un esfuerzo más y está fuera. Es fuerte y con ganas de vivir. Dios mio ¡ cómo empuja!, comentaba el ginecólogo

De repente salió de golpe como un corcho al ser destapado de una botella con mucha presión. Inmediatamente su llanto inundó el quirófano al tiempo que medio riendo y medio llorando George y Laura se abrazaban y se besaban

-¿ Está bien, está completo? ¿Tiene los deditos?

-Si mujer, no te preocupes está perfecto y es precioso. Espera unos segundos y te lo daremos para que le veas- Decía sonriendo el ginecólogo-  Todas peguntáis lo mismo.







Primero el bebe fue depositado encima de su madre mientras que el ginecólogo ofrecía a George que cortara el cordón umbilical. Después se le ofreció al padre para que lo sostuviera en brazos unos instantes, antes de llevarsele para chequearle.

-¡Es tan pequeño e indefenso !- exclamó. ¿ Si me cabe en una mano !
- Mira mi amor, es nuestro pequeño. Es nuestro lazo de unión para toda la vida; es el sello de nuestro amor. Gracias mi vida, nunca un hombre ha recibido tan gran regalo de su mujer. Sabes cuanto lo deseaba y me lo has brindado a pesar de tu sufrimiento.
- Mi vida, es nuestro hijito del alma. Es la demostración de que te quiero más que a nada . Te quiero y así será siempre.

De repente dos torbellinos emocionados entraron en la habitación:
-¿ Dónde está mi nieto? Quiero conocer de cerca el trabajo que habéis hecho-, dijo Timoty, mientras Emma abrazaba emocionada a su nuera que estaba algo cansada pero inmensamente feliz.

- Tardarán aún un poco. Tenían que chequearle. Pero es precioso, precioso y se parece a su madre.

Una gran cesta de rosas blancas con un muñeco de peluche y un estuche de joyería llegó por un encargo de George

-Son preciosas maridito mio y este es su primer juguete. ¿Qué es esto?
- Abrelo y lo verás

El estuche de joyería dejó al descubierto una pulsera con una inscripción que decía: "Donde quieras que estés, siempre iré contigo"... y la fecha del nacimiento de su primer hijo.
Había sido un día de emociones . A Laura no dejaban que durmiera hasta no haber transcurrido dos horas largas de haber dado a luz. Estaba deseando entornar los ojos y descansar, pues a pesar de haber sido un parto rápido, también había sido intenso y fuerte y se encontraba algo agotada.
Después de que los suegros se hubieron marchado, se quedaron los tres solos, y sólo entonces pudo dormitar durante un rato.

El bebe se rebullía en su diminuta cuna y George no sabía qué hacer para atender al bebe y no despertar a Laura que descansaba plácidamente. Optó por llamar a la enfermera que se presentó rápidamente. Se trataba del alcalde y su familia, pero además el matrimonio gozaba de las simpatías del pueblo porque habían desarrollado muy buena labor ciudadana. El hijo de la enfermera era el joven pelirrojo que adoraba a Laura.

-¿ Necesita algo,  alcalde?
- Pues si. No sé lo que le ocurre al bebe que no hace más que protestar.
- Veamos- dijo la enfermera.
-Pobrecito, se ha ensuciado. Señor le ha tocado esa labor; los papás deben saber cambiar los pañales para que ayuden a las mamas. Así que tome las toallitas y el pañal. Después tendremos que ponerle al pecho de la mama para que empiece a succionar.
-¡ Pero si acaba de nacer y aún no hay subida de leche!
-Si, pero aparte de que obtendrá los calostros, se acostumbra a mamar. Los bebes no nacen sabiendo, les tenemos que enseñar, y créame al principio es bastante dificil y pesado. Así que lo siento por la señora, pero una vez puesto de limpio, tendremos que despertarla. Eso sólo lo puede hacer ella, aunque usted le ayude.


Por primera vez en su vida George limpió a su hijo de algo negro y viscoso, repugnante pero que a él le hizo gracia por tratarse de su pequeño.

- No se le da mal, alcalde...-, exclamó la enfermera quién con golpecitos suaves en la mejilla, despertó a Laura.

-Lo siento señora, pero tiene que dar el pecho a su hijo

-¿Tan pronto? ¡ Si aún no tengo leche !
- Ja,ja,ja,.Ya lo sé, pero así son las cosas. Tiene que enseñar a esta preciosidad a mamar, puesto que no nacemos sabiendo hacerlo.
- No importa, le enseñaré-.- Y sonriendo acogió entre sus brazos al pequeñín que le alcanzaba la enfermera.

George observaba la operación entre las dos mujeres. Laura desabrochó el escote del camisón dejando al descubierto uno de sus pechos, poniendo a continuación la cabecita del niño contra ella, con cuidado de no taparle la naricilla y pudiera respirar.




George observaba a su mujer la cara de ternura inmensa con la que miraba a su hijito y sin poder contenerse la besó en la frente al tiempo que acariciaba la cabecita del bebe que con la puntita de su lengüecita rodeaba el pezón de la madre tratando de encontrar algo. Al cabo de un rato del intento y de no conseguir nada, el bebe se enfadó y rompió a llorar con rabia

-¡ No es posible que tenga hambre, está recién nacido!- dijo Laura
-No olvides que es un niño especial, está bendecido por los druidas, y volviendo a besar a su mujer ambos romperon a reir.

El bebe no se calmaba y Laura lo intentó de nuevo en el otro lado. Esta vez el niño hizo la misma operación; cuando llevaban un rato, de repente unas encias suaves mordisquearon el pecho de la madre y su boquita preciosa empezó a succionar con todas las fuerzas del mundo.
Locos de felicidad por lo conseguido, Laura tomó una manita y la depositó sobre su pecho al tiempo que besaba aquella preciosa, pequeña y redondita cabecita. Le parecía extraño que todo hubiera acabado y tuviera entre sus brazos al bebe más bonito del mundo

-Sin duda se parece a ti, George. Quiero que se parezca a tí, de esta forma siempre estarás conmigo cuando esté con él.
La sesión mamatoria, duró algo más de cinco m inutos. " un ratito con cada pecho, hay que alternarlo para que se acostumbre a las dos mamas, de lo contrario no querrá más que por una y hay serio peligro para la mamá". Siguiendo al pié de la letra y pareciendo que el chiquitín se había vuelto a dormir, George suavemente lo depositó en su cunita y ayudó a su mujer a acomodarse el camisón y la almohada para que pudiera volver a dormir.

-Yo estaré aquí, cielito, no me moveré de tu lado. Duerme tranquila que yo os cuido. Ya somos una familia.

Sonriendo ambos, besó en la frente a su mujer y a su hijo y bajó la luz de la cabecera de la cama de Laura para que ésta pudiese dormir tranquila. El haría vigilia; aún estaba impresionado por lo vivido en la sala de partos

-Es una experiencia que no olvidaré jamás. Todos los hombres deberíamos presenciar el nacimiento de nuestros hijos y recapacitar en la labor que hacen las mujeres y que muchas veces no apreciamos. Descansa mi amor, descansa.


Una extraña en mi vida - Capítulo 6 - Una ocupación


... Y pasaron los tres primeros meses de embarazo. Por ser los más complicados y molestos, Laura había sido muy estricta en su vida; sobre todas las cosas quería darle un hijo a Georges e hizo todo lo posible porque no se malograra.
Daba largos paseos ,a veces sola, y otras acompañada por su suegro en una alegre charla, pues ambos habían congeniado muy bien. Laura se había ganado la voluntad de Timoty y el hombre apreciaba en gran manera el cariño que sentía por su hijo George al que hacía plenamente feliz. Por si todo esto fuera poco, le iban hacer abuelo, seguiría su apellido esta vez mezclado con el de una celtíbera.



Timoty decidió hacer un viaje a Nueva York, para visitar a unos amigos que hacía tiempo no veía, por tanto Laura permanecía sola la mayor parte del día, ya que Georges no siempre podía acudir a su casa a almorzar.


Cuando llegaban las seis de la tarde veia el cielo abierto pues a esa hora solía llegar su marido. Siempre le traia algún regalo por lo regular flores, ya que lo otro que más le gustaba, los bombones, con motivo de su embarazo el genicólogo se lo había prohibido.
Había días que se pasaba dormitando la mayor parte de la mañana, ya que se aburría mortalmente a pesar de estar escribiendo un texto relacionado con su especialidad , pero tampoco eso la distraía. Ni siquiera se había planteado buscar un trabajo dado que su embarazo iba adelante y sería por pocos meses, hasta dar a luz, por tanto declinó buscar empleo hasta pasado el momento; claro después vendría la crianza del bebé:





-Tampoco podré trabajar después en unos meses, mientras esté criando a mi hijo. Pero soy ¡tan feliz !...

En uno de sus largos paseos se encontró con unas damas pertenecientes a la Asociación de Padres del instituto local. Se saludaron muy cordialmente pues desde San Patricio no la habían visto y ya su embarazo empezaba a ser visible. Demostraron mucha alegría y la invitaronn a tomar un té en uno de los pubs de la calle principal.

Después de preguntarle por su estado actual,  la conversación fue derivando sin darse cuenta en lo largo que se le hacía el tiempo, dado que su suegro no estaba y su marido muchos días no llegaba hasta bien entrada la tarde.

- He intentado escribir un relato, hasta pintar, pero la realidad es que me canso al poco tiempo. No sé en qué invertir tanto tiempo libre. Soy una persona que madrugo mucho, estoy acostumbrada a madrugar y a pesar de mis paseos, enseguida hago el recorrido y a media mañana ya estoy libre. Me canso de leer, de oir música,  Yo creo que todo está relacionado con el alboroto de mis hormonas que con motivo del embarazo no "estan centradas"- Todas rieron y entonces a una de ellas : Sherleen, se le ocurrió algo que inmediatamente propuso:

-Laura se me ocurre una idea. ¿Por qué no nos ayudas en las clases prácticas de nuestras salidas al campo con los alumnos? Sabes que una vez a la semana la Asociación propusimos al claustro de profesores que en la clase de historia se recorriera el territorio para que vieran in situ lo que les estaban enseñando. ¡ Es tu especialidad ! Nadie mejor que tú para enseñarles tu licenciatura. ¿Aceptas?
-Pues la verdad es que me apetece muchísimo, pero antes tendría que consultarlo con George. Si está por medio el Ayuntamiento, seguro que dice que no. No quiere que exista tráfico de influencias ni que alguien le pueda reprochar nada...
-Pero ¿ si se lo propone la Asociación de padres?
-Yo desde luego no tendría ningún sueldo. Con la enseñanza de los chicos estoy más que remunerada, pero no se...Esta noche hablaré con él a ver que es lo que dice.






-De todas maneras, , lo propondré en la Junta y convocaremos una reunión. A mi me parece una idea estupenda: eres simpática, jóven y conectas con la gente jóven. Decidido, el lunes próximo nos reuniremos. Bueno, siempre y cuando no te perjudique en tu embarazo.

-¡Oh, no! Me vendrá muy bien los paseos por el campo. Yo mientras, por si acaso, confeccionaré una ruta y así podréis exponerla en la reunión a ver si la aprueban. Me 
alegraría enormemente que todo el mundo la aceptara, eso sí, tiene que ser por unanimidad, de lo contrario, si hubiera siquiera un sólo voto en contra, lo siento pero no aceptaría. Tened en cuenta el puesto de mi marido y no quiero que se cree un entredicho por algo que va a ser tan inocente y crematísticamente tan rentable.

-Llámanos cuando hayas decidido algo y si a George le parece bien, confecciona la ruta y nos lo comunicas. Enviaremos a un mensajero a recogerla para que sea presentada en la Junta. - Se despidieron al cabo de un rato, besándose en las mejillas, todas muy satisfechas de la reunión y Laura con la sensación de que por fin iba a poder hacer algo útil que la distrajera:

-Total, es una vez a la semana....Por favor, por favor, George di que si- se dirigió mentalmente a su marido..


Al llegar por la tarde George, y después de darle un largo beso y abrazo, le condujo cogido de la mano hasta el saloncito para tomar ella su vaso de leche y él un café preparado a la forma italiana.

-¿Qué es lo que te ocurre? Te noto algo alterada. ¿Te encuentras bien?

-¡ Siiii !, claro que sí. Nunca me he encontrado mejor, bueno...es uno de los momentos en los que me encuentro muy bien..

Detalladamente contó a su marido el encuentro casual con sus amigas y la proposición que le habían realizado. Él la escuchó con atención, y seguido reflexionó:

-No obtendrías ningún beneficio económico de ello, ¿lo sabes?
-Por supuesto y así se lo hice saber a ellas. George por favor, dime que no entra en conflicto de intereses. Me aburrro mortalmente, necesito invertir mi tiempo en algo útil y además la enseñanza tu sabes que es lo mio, y además conozco muy bien el tema. Fue mi tesis, tu lo sabes bien.
-Pero ¿te sentirás en condiciones de hacerlo?, me refiero a tu embarazo.¿No te cansarás demasiado?
-¡ Al contrario ! el andar me vendrá bien. Ya han pasado los tres primeros meses que son los más delicados, dentro de nada cumplo los cinco, y además haré algo para lo que estoy dotada. ¡ Déjame por favor! Desde que tu padre no está me aburro.   Me aburro muchísimo hasta que tu llegas.
-Está bien, si lo propone la Junta y lo aprueban por unanimidad, por mi parte no hay inconveniente. Pero ten en cuenta que si yo noto que te sientes mal, lo corto inmediatamente. ¿Entendido?, en eso no voy a ceder; Se trata de la salud de mi mujer y mi hijo. En eso, por mucho que te empeñes, no cederé. Y ahora cuéntame lo que has hecho hoy, aparte de cotillear con tus amigas - y se rieron juntos.





Al día siguiente prepararía la ruta .Empezarían por la que conocía muy bien, la de la leyenda que en su día ella tomó a broma cuando George se la contó, en su primera salida de amistad. Una vez estuvo concluida avisó a Sherleen para que enviara al mensajero a recogerla.

-¡Qué alegría me das, querida ! Se me ocurre que haría más fuerza si fueras tú la que expusieras tu propia ruta. Creo que sería magnífico. ¿Te importaría?
-¡ Oh, claro que no! Acudiré encantada. Todos me conocen y les conozco; No representa para mi ninguna violencia. Comunícame sitio y hora y allí estaré

Se encontraba feliz; por fin sería útil y la espera se haría más breve. Entonces mentalmente imaginó cómo sería su bebé y el momento de tenerlo entre sus brazos. Es el broche perfecto de un amor surgido de la casualidad, pero muy firme y feliz.  Faltaban pocas semanas para que en la resonancia pudiera ver la carita de su hijo, o hija. Ella presentía que sería varón

"-¡ Qué alegría se llevaría el abuelo !, él, tan conservador con las costumbres. Ya no tendría temor por la pérdida del apellido. Ella sonrió complacida Le gustaba dar satisfacción a Timoty, y a Georges, pues en el fondo sabía que deseaba un chico, aunque a ella la dijera que le daba igual.

-Qué venga sano y bien, sea lo que sea. Mi bebe. tendrá los ojos de su padre, seguro que será tan guapo y apuesto como él, pero por favor Dios, que saque algo mio -, y rió ella sola feliz con sus pensamientos.


A la hora del día acordado con Sherleen, Laura se presentó ante la Sala de Juntas en la que le aguardaban todos los miembros de la directiva del centro. Fué recibida con entusiasmo por todos ya que la pareja del alcalde y esposa gozaban del cariño y simpatia de la localidad. La instalaron lo más cómodamente posible, para que ella estuviera a gusto y no la incomodase su estado de buena esperanza.



Se encontraba bien entre todos ellos pues la amabilidad con que la trataron hicieron que estuviera relajada, lo que permitió que expusiera su plan de estudio meticulosamente y con toda clase de detalles. Los concurrentes se sintieron entusiasmados y al llegar la votación todos ellos dieron su vistobueno, de manera que no tuvo obstáculo alguno.
Concretaron el inicio de las excursiones para el próximo viernes, de esta forma el sábado y el domingo descansaría si acaso se fatigase. Todo quedó ultimado de manera que los encargados del transporte se pondrían en contacto con la compañía que les llevaría a los lugares expuestos por Laura y al mismo tiempo contratarian el catering para las comidas, saludables, por supuesto. Ello beneficiaría a Laura y a todos los excursionistas. Sherleen y Moira la acompañarían para que no tuviera tanto trabajo en controlar a los jóvenes.

- Han sido extremadamente amables conmigo - ,le dijo Laura a su marido mientras tomaban la diaria merienda.
- Si, lo sé. Pero yo estoy preocupado por ti. Creo que la ruta que has planteado es extensa y me da miedo  que te fatigues y hasta la tarde no puedas descansar.
-No, mi amor no temas. Estoy bien y ésto ha sido una ráfaga de aire fresco en mi día a día. Además Sherleen y Moira, además del chófer, vendrán conmigo; no estaré sola, no te preocupes.

El viernes convenido a las ocho de la mañana tomaron rumbo para recorrer el condado de Longford, el lago Gowna, Aughnacliffe, entre otros lugares si les daba tiempo para ello.  En cada parada les haría un resumen de todo lo acontecido en aquellos lugares hacía  miles de años, cuando los primeros celtas se establecieron. La curiosidad de los jóvenes y el interés que sentían por todo lo que Laura les relataba, les mantenía atentos y expectantes.

-Nunca me imaginé que había tanta historia debajo de estas piedras-  le comentó un joven pelirrojo, clásico irlandés,  cubierto de pecas.
-Aún no hemos llegado al sitio más mágico, impresionante y precioso que podáis contemplar.-  Les anunció Laura.- Ahora debemos parar aquí en esta campiña para reponer fuerzas y sentir más deseos por conocer lo que resta de nuestra ruta que os sorprenderá, sin lugar a dudas -, comentó.
-¿Qué sorpresa nos deparas, Laura? - le dijo Sherleen y Moira a un tiempo
- Ya lo veréis.¿Cómo es posible que tenga que venir desde Iberia a descubriros estas maravillas? No lo consentiré. De ahora en adelante van a cambiar las cosas. No se puede aprender la historia sin pisar la tierra en donde se desarrolla la misma. Bueno ahora, vamos a comer que mi bebé me está pidiendo a gritos "mamá, tengo hambre" - y las sonoras carcajadas de todos hizo que el eco repitiera una y otra vez las últimas palabras, como si de una llamada se tratase.

La comida transcurrió entre bromas y risas de todos los participantes y los jóvenes solicitaron a Laura que les cantase alguna canción de Iberia; ella sonrió y les dijo

- Dios mio, ¡ si no sé cantar ! Como mucho os puedo tararear alguna canción celta de mi pais
-¿De su pais? ¿celta?-, dijo el jóven pelirrojo
-¿No sabes que los primeros celtas pobladores de Irlanda fueron celtas ibéricos, de Galicia?
-¿Cómo? -, repitió el jóven
-Ja,ja,ja, sorprendido ¿eh?. Pues ya ves yo también tengo algo de celta, además estoy casada con un irlandés y voy a ser madre de otro. Creo que debo ostentar el título de celta de honor, sin haber nacido aquí

Y riendo todos juntos con camaradería se pusieron de nuevo rumbo al lago Gowna. Una maravilla de la naturaleza como todos los paisajes irlandeses.





En un recodo del camino apareció la imagen más maravillosa de todas cuantas habían visto hasta ahora. Para Laura tenía un significado especial, allí empezó su romance con George. No sabría decir si fue la magia del lugar, la presencia de él ó que ya se había empezado a interesar por él, ó todo junto. Casi había olvidado la profecía que le hizo,,  cuando Moira se la volvió a repetir al verla en diferentes ocasiones y bajo distintos dólmenes iluminada por la luz del sol, directamente sobre ella.





Laura no se había dado cuenta y se movía de un lado para el otro explicando a los chicos las circunstancias de la situación de aquellos altares, todavía no averiguado cual era el motivo de su forma y situación. Sherleen y Moira la miraban fijamente extasiadas al ver la luz solar que caia sobre su figura y al ponerse de perfil, iluminaba su vientre que iba tomando la forma abultada del embarazo.  No quisieron decirle nada para no distraer la interesante lección que estaban recibiendo los muchachos. Una vez concluida la disertación un aplauso por parte de los jóvenes premiaron la buena lección recibida. En sus rostros iluminados por la satisfacción demostraban el interés tan grande que habían sentido y le pidieron volver a repetir la salida por otra nueva ruta, así hasta completar todo el condado.

-Por favor señora, vuelva con nosotros otro día. Ha sido fabuloso; nunca habíamos aprovechado tanto una excursión y nos lo habíamos pasado tan bien al tiempo que estudiamos historia. Nosotros la ayudaremos si se siente fatigada, haga la ruta más corta si es necesario, pero por favor repítala.
-Si,si, si. La aprobación fué unánime. - . De repente Moira alzando la voz les dijo:
-Oid muchachos. Estáis ante la elegida por los druidas, porque el hijo que lleva en su vientre ha sido bendecido por ellos. Ella es aceptada por las hadas y los sacerdotes . Es una de los nuestros. Ved la luz reflejándose únicamente en su figura y en su vientre. A dónde quiera que se dirija, la luz le acompaña

Los chicos estupefactos por lo que les estaba diciendo Moira, la miraron fijamente observando que era cierto todo cuanto se decía. Laura con cara de asombro recordó la leyenda que George le contó y le pareció una de tantas leyendas celtas que circulan por Irlanda o Galicia, pero observó que la luz en el suelo le hacía un círculo en el que solamente cabía ella.

-¡ Oh Dios mio !..Pero esto no puede ser verdad. Los druidas existieron hace miles de años y no existe ninguno ahora; todo es una leyenda...
-No querida, -le replicó Moira.-  Y te adelanto que tendrás un varón hermoso y fuerte que os llenará de orgullo y felicidad, ya lo comprobarás.

Laura no supo qué decir y entonces recordó que el sol comenzaba a ocultarse y debían regresar a casa. ´Cuando contó a su marido la anécdota ocurrida, George la miró complacido y sonriente, al tiempo que la decía:

-Hace tiempo te lo avisé, cuando ni siquiera sabíamos lo que ocurriría en nuestras vidas. Te lo avisé, cariño, te lo avisé
-¿Tu también crees en esas leyendas, un hombre tan culto? ¡ No me lo puedo creer!

Su cita con el ginecólogo estaba para dos días después de la excursión, es decir un día lunes. Nerviosos  e impacientes ambos esposos llegaron a la consulta . Ya se habían cumplido los cinco meses y su cuerpo empezaba a tomar la forma redondeada en su vientre y en sus caderas. Las piernas empezaban a pesarla y de vez en cuando algún calambre recorría su pantorrilla. No había engordado en exceso, a pesar de que el apetito era voraz y nunca se veía harta de comer, pero pensando en su bebe, se controlaba bajo la ferviente mirada de George que se sentía cada vez más enamorado, admirado y agradecido hacia aquella bonita mujer que era la suya. Admiraba a las mujeres en estado de gestación porque le parecía un milagro enorme de la vida. La formación de otro ser dentro de un vientre y que los sentimientos que a ambos les une, nunca se perderían en el transcurso de la vida, si bien serán más duraderos y desprendidos los de la madre hacia el hijo, que viceversa.

El doctor la ayudó a tumbarse en la camilla y comenzó la exploración. Los esposos tomados de la mano se miraban con infinito amor y esperanza. La ilusión se reflejaba en sus rostros: por fín sabrían el sexo del bebe y si todo, como esperaban estaba bien.




- Bien muchachos. Es un varón fuerte y sano; todo está perfectamente y el embarazo transcurre sin ningún problema. Enhorabuena seréis padres en el tiempo previsto.

Ambos esposos se abrazaron y George agradeció a su esposa el enorme regalo que le estaba haciendo con la gestación de aquella criatura que había bendecido su hogar.

Ya fuera de la consulta, la tomó por la cintura y le dió un largo beso, mientras que unas lágrimas pugnaban por salir de los ojos de George.

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La infiel - Capítulo 14 - Luz en la oscuridad

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