sábado, 8 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad- Capítulo 14 - De nuevo al origen

Le gustó regresar a Jerusalem, no en vano era su país, pero también tenía el pensamiento puesto en Macarena y en la niña :

- Ahora es aquella mi tierra, en ella deposité mi semilla, en una ladina, que es el motor de mi vida.  No existen razas, ni colores, ni creencias, sólo personas y, yo he encontrado a mi alma gemela, por la que daría la vida si me la pidiera. 

 Antes de regresar había hecho una fotografía de ellas que llevaba en el bolsillo de su chaqueta.  De vez en cuando la sacaba y contemplaba aquellos rostros amados y añorados, a pesar de haberlos dejado hacía pocas horas. 
Al día siguiente de llegar,  se presentó en su empresa para hablar con el director. Éste se sorprendió de la decisión tomada y acordaron establecer contactos entre ambos, cuando tuviese su proyecto en marcha.  Fue al apartamento, recogió unos enseres de su propiedad y echó un vistazo  antes de cerrar la puerta definitivamente para siempre.

Llamó a Annetta y quedó  en ir a su casa cuando saliese de trabajar . Quería hablar con ella en persona y explicarle la decisión tomada.  El encuentro fue caluroso por parte de ella y correcto por parte de Aaron

- ¡ Has vuelto ! - dijo Annetta con visible entusiasmo
- Annetta, he vuelto para hablar contigo y recoger mis cosas antes de regresar a España.  Porque voy a regresar; allí me esperan mi mujer y mi hija. Porque he tenido una hija.  Sé lo que me vas a decir : si, es mi hija.  La dejé embarazada en el encuentro que tuve con ella antes de separarnos.  No deseo hacerte daño. Te lo conté todo cuando nos empezamos a ver y, sabías que quizá ocurriera nuestra reconciliación, como así ha sido.  No supe nada hasta  llegar a Madrid.  Ahora ellas son mi familia, una familia por la que daría mi vida.  Macarena es.... mi mundo, mi norte ...  es el hogar  Te estaré enormemente agradecido toda la vida. Fuiste mi refugio cuando lo necesitaba, pero sabes que nunca la olvidé, así como ella tampoco me olvidó, y a pesar de que nuestra vuelta  sabía era imposible, conservó y siguió adelante con el ser que llevaba en su vientre.  Hemos hablado largo y tendido sobre nuestros sentimientos, y aún tendremos que hablar mucho más, pero ya no me separaré nunca de ellas.  Me vuelvo a España y allí estableceré mi hogar, en Sefarad, en la tierra de mis ancestros.

Annetta le escuchaba en silencio, dándose cuenta de que no podía reconquistarle.  Siempre se lo dejó muy claro. Siempre amó a Macarena, no la olvidó ni un sólo instante, y además ahora existía una personita que le unía más fuertemente a ella.  Se despidieron con un abrazo y ella no pudo evitar derramar unas lágrimas.  Se había enamorado de él, aunque nunca se lo dijera.  Siempre supo que nunca sería para ella.  Asomada a la ventana de su apartamento, le vió marchar.

Como hiciera  otro día, se paró delante del edificio en donde tenía  su apartamento en Tel Aviv.  Allí debía cerrar un importante capítulo de su vida, compartida con otra mujer importante.  Al entrar en el piso, rememoró por unos instantes lo vivido en él.  Recorrió lentamente cada habitación, y en el dormitorio se arrodilló ante una fotografía de Ruth que tenía en la mesita de noche.  Con ella entre las manos y con lágrimas, le dedicó unas palabras de despedida.

- Mi querida y siempre recordada Ruth.  Me tengo que ir. Tengo una familia y les quiero, les quiero tanto que esta separación, aunque sea breve, me duele. ¿ Sabes ? tengo una preciosa niña que es mi ilusión, de la que sólo he podido disfrutar dos días, y que me hace desear que el tiempo pase   rápidamente  para volver a verla.  Sin saber cómo,  ni porqué, me enamoré de una mujer que ni siquiera pertenece a mi raza, pero la quiero tan profundamente que no podría vivir sin tenerla a mi lado.  No sé cómo ha ocurrido, pero esa es la verdad.  A ti también te amé, fuiste mi primer amor y único hasta que la conocí a ella.  Dejo Israel para asentarme en España, en dónde tengo a mi mujer y a mi hija.  No dejaré de amar esta tierra nunca, pero siento que ahora es España mi nuevo país; en ella he sembrado mi semilla y su fruto ha nacido en España y en ella quiero echar mis raíces. Cuando Luz, que así se llama mi niña, sea un poquito mayor, lo suficiente como para viajar, la traeré para que conozca esta hermosa tierra: mi tierra.  Nunca te olvidaré, siempre estarás en un rincón de mi corazón y ella lo sabe y lloró por ti cuando le conté nuestra historia de amor, porque fue un amor sincero y noble.  Adiós Ruth, siempre estarás con nosotros.

Guardó algunos recuerdos en un bolsón, recogió su ropa y dejó la casa que había compartido con Ruth.  Se dirigió a la inmobiliaria e hizo las gestiones necesarias para su venta.  Facilitó sus datos en España y tomando un taxi se dirigió al cementerio en donde reposaban los restos de Ruth y sus padres.


 Allí depositó  unas piedras y una rosa roja en la  de Ruth.    Despues fue hasta donde reposaba el abuelo Benjamín.  Habló con él durante unos instantes, tomó un puñado de la tierra que rodeaba su tumba y una piedra de encima de su lápida; la depositaría en la tierra del olivo que sembraría con su nombre en Sefarad.  Allí también estaría él. 

Salió de allí echando la vista atrás en dirección  donde descansaban los restos de la mujer que amó desde que era casi  un adolescente hasta su muerte y a todos les dijo con la mano Shalom.

 Buscó un hotel barato y ya en su habitación, se tumbó en la cama y marcó el número de su nueva casa, de Madrid.

- ¡ Hola, princesa !-dijo a Macarena que atendió la llamada
- Amor ¿ cómo estás?  Creí que me llamarías más temprano
- Lo sé, debí hacerlo. Pero las gestiones me llevaron tiempo y hasta ahora no he quedado libre. Y ya está todo resuelto. Mañana iré a la agencia de viajes y regresaré a casa, con mis chicas ¿ Cómo está mi chiquitina ?
- Muy bien, muy tragona, y muy rebelde, ja,ja,ja.  Creo que te echa de menos, echa de menos tus charlas.  Está preciosa. Está feliz con tus padres, y cada vez que le hablan, les busca, les conoce. Te quiero Aaron, te echo de menos. Estoy deseando  que vuelvas, pero tómate el tiempo que necesites, no te apures por nosotras. Tenemos a los abuelos que me ayudan en todo; por ellos no me movería nada más que para dar el pecho a la niña. Les quiero Aaron. Han sido muy buenos conmigo y Judith es... deseo que sea mi madre.  Cuando murió,  la eché¡ tanto de menos! que ahora, cuando estoy con Judith, es como si estuviera con ella. Deseo ser una buena nuera, se lo merece. Y Abraham es un encanto. No sé qué hubiera hecho si ellos no hubieran estado cuanto tuve a la niña

- No pienses en ello, ahora somos una familia, todos juntos, y nos apoyaremos cada vez que alguno de nosotros lo necesitemos.  Puedo asegurarte que ellos también te quieren ¿ crees acaso que hubieran permanecido allí si no te quisieran?  Adoran a la niña; no tienes nada más que ver a mi padre cuando la tiene en brazos.  Pero hablemos de nosotros. ¿ Cómo estás?
- Bien, estoy bien y deseando verte.¿ Has hablado con Annetta?
- Si, lo he hecho.  Todo está solucionado. Ahora depende de que el avión me lleve hasta vosotros. ¿Irás  a Barajas?
- ¿ Lo dudas ? Te voy a dar el abrazo más grande que nunca te ha dado nadie. Perdona mi amor, Luz me está avisando
- ¿ Ya le toca?
- Si, ya le toca
- Bueno mañana te vuelvo a llamar cuando tenga el billete. Duerme bien,   y piensa en mí. Te quiero y te necesito a mi lado , lo sabes ¿ verdad?  Sueña conmigo, por favor
- Si cariño, lo sé. Hasta mañana marido y claro que soñaré contigo ¿ con quién si no ? Eres mi norte y mi rumbo. Te quiero mucho, mucho
- Hasta mañana, esposa. Ahora llamaré a mis padres. Te quiero

Se tiraron besos por el teléfono y no sabían quién debía colgar primero.  Deseaban seguir hablando, pero la niña reclamaba su cena.

Abraham llevaba en sus brazos a la pequeña Luz. Judith estrechaba el brazo de Macarena, y ésta muy nerviosa,  no perdía de vista la puerta por dónde salían los pasajeros que llegaban a Madrid.  Constantemente salían personas, pero sabía que no era ninguno procedentes de Tel Aviv.  Aún faltaban más de veinte minutos para que el megáfono anunciara que el avión procedente de dicha ciudad, tomaba tierra.

Cuando le vio salir,  tan nerviosa estaba que se quedó paralizada.  Reaccionó cuando los fuertes brazos de Aaron la estrecharon contra él. La besaba y la decía palabras de cariño.  Con ella aún abrazada tomó a la niña entre sus brazos y a ambas abrazaba emocionado.  Después hizo lo mismo con sus padres, a los que agradecía hubieran estado al lado de Macarena en todo momento

- ¡ Qué dices ! - dijo Judith - Es como si hubiera tenido otra hija.  Hemos hecho lo  mismo que haríamos por Sarah si lo necesitara.  Además nos habéis dado una nieta, la primera y estamos locos por ella.

Aaron besó a su madre en la frente y con una sonrisa y en broma dijo a su padre:

- Abraham Amzalag, te quito a mi hija por un rato. Tú la has tenido todos estos días y conmigo casi siempre está durmiendo.
- ¿ Cómo te atreves a quitarme de los brazos a mi nieta? - dijo bromeando Abraham

El buen humor y la felicidad reinaba en aquel pequeño grupo.  Sin  dejar de abrazar a Macarena, se dirigieron hasta la salida del aeropuerto.  En casa les detallaría todo lo que había hecho en Israel.

El matrimonio Amzalag regresó a  Agadir al cabo de unos días. Regresarían cuando se casaran,  que sería en un mes aproximadamente.  Se casaron por lo civil, y a la boda además de sus padres, también acudió Sarah y Ari.  Por fin conocieron a su sobrina.  Lo celebraron íntimamente en un restaurante elegante de Madrid.  La pareja no dejaba de mirarse y no se soltaron de la mano en todo el tiempo. Sólo ellos valoraban lo que estaba ocurriendo, sólo ellos sabían  los problemas que habían tenido hasta su reencuentro.

 Al hallarse en su casa, solos, se abrazaron y besaron intensamente. Permanecieron juntos,  abrazados,  sin decirse nada, no hacía falta, sus ojos hablaban por ellos.

 La pareja iniciaba una nueva vida, y entre los dos atendían a la niña que crecía increíblemente rápido. Juntos buscaban en Internet pueblos que reunieran las condiciones requeridas para sus proyectos. Y lo encontraron en Extremadura, en el Valle del Jerte.

Era justo lo que Aaron buscaba: poder cultivar fruta con vistas a la exportación.  No sería rápidamente; tendría que analizar el terreno, su productividad, y mil cosas más.  Decidieron que era mejor tantearlo in situ, y prepararon todo lo que la niña pudiera necesitar para estar un par de días fuera de Madrid.  Y contentos y felices en el coche de Macarena, emprendieron la aventura de localizar el lugar.

Y llegaron a Extremadura, a El Jerte. El paisaje era increíblemente bello: los cerezos en plena floración eran una manta blanca en todo lo que la vista alcanzaba.  Aaron se quedó maravillado del paisaje, e inmediatamente vio que aquella era una tierra fértil, no sólo para el cultivo de las cerezas, sino de otro tipo de cultivo.

Desde la cuneta en donde habían aparcado el coche para ver el panorama,  sostenía en sus brazos a la niña y con el otro cogía por los hombros a Macarena

- Mira cielo, aquí nos estableceremos, formaremos nuestro hogar, aquí crecerán nuestros hijos
- ¿ Le ves futuro?
- ¿ Que si le veo futuro ? Pasea tu mirada por este lugar. Es una maravilla. No tendremos que viajar hasta Japón para ver los cerezos en flor, los tenemos aquí mismo.
- Perdóname, no quiero molestarte, pero aquí se crian muy buenos cerdos, con bellotas. Su carne, el jamón, es muy apreciada y se vende a un buen precio. Podríamos criar unos cuantos a ver qué tal resulta
- No me molestas en absoluto.  El que yo no lo coma, no quiere decir que no pueda tener alguno e intentar también la ganadería.  Pero no es lo mío, no entiendo nada de ganado. Mejor en lo que conozco: los cultivos.  ¿ Echamos un vistazo por el pueblo?
- Claro, vamos. Nos podemos enterar si hay algún terreno para comprar y de paso conoceremos a nuestros próximos vecinos. Ja,ja,ja.

Y así lo hicieron.  Fueron al Ayuntamiento y supieron que había un terreno, no muy grande, que un vecino jubilado, quería vender por no poderse encargar de su cuidado. Pidieron su dirección y fueron a visitarle para entablar conversaciones sobre lo que pedía por él y cuándo estaría disponible.  Quedaron gratamente complacidos con el tratamiento que les había dado el buen hombre, que no dudó en obsequiarles con un plato de jamón, queso de El Casar y vino de pitarra.  Al ver el jamón, Macarena miró de reojo a  Aaron, e iba a dar un excusa al hombre, cuando él alargó la mano y tomó una loncha.  Macarena se quedó boquiabierta " no es posible "- pensó, pero le dejó hacer- . Aaron sabedor de lo que ella pensaba, la dirigió una mirada y una sonrisa, al tiempo que alababa la exquisitez del jamón.  Cuando salieron, preguntó:

- ¡ Amor has comido jamón !
-  ¿ Y por qué no iba a comerlo?, lo tenía que probar. Te dije que no era religioso. Sobre el cerdo existe una leyenda, pero es eso una leyenda. Además, si vamos a vivir aquí tendré que ambientarme ¿no? No es que lo vaya a comer todos los días, pero quién sabe...¿ Tú qué opinas ? - dijo dirigiéndose a su hija- Además no podía despreciar al buen hombre  su simpatía y amabilidad.  Nos recibió muy bien, y creo que llegaremos a un acuerdo. 


-No te preocupes, lo entiendo. Iba a darle una excusa, pero no me diste tiempo.
- Olvídate de ello,. Ha sido una anécdota nada mas.  Pero he de decirte que tiene un paladar excelente, pero me gusta conservar las tradiciones. Espero lo comprendas. Dame tiempo.

Ambos contentos y felices decidieron buscar algún parador para pasar la noche y partir de nuevo hasta Madrid al día siguiente.  Una vez que Luz había comido y estaba durmiendo, la pareja sentada en la cama, con un papel y un bolígrafo, echaban cuentas de lo que necesitarían para pagar el terreno, y lo que ellos tenían en efectivo.  Aún tenían que recibir el dinero del apartamento de Tel Aviv. Con los ahorros de ambos,  podían cubrir la mitad del dinero

- Nos falta la mitad, pero hasta que recibamos lo del apartamento, se lo pediré a mis padres, y se lo iremos pagando poco a poco.  Pero hay otra cosa que tenemos que hablar.  Necesitaremos un lugar en donde vivir, y eso supone otro gasto más, que espero podamos cubrir.  No es eso lo que me preocupa. Me preocupas tú. Tendremos que separarnos durante la semana; yo iría el viernes y volvería el domingo. Tendríamos que conformarnos con el fin de semana
- Ni hablar, nosotras nos venimos contigo. No pienso separarme de ti, aquí tendremos nuestra casa y nuestros hijos. Juntos para lo bueno y lo malo
- Pero te encantaba tu trabajo y tendrías que dejarlo
- No importa. Tú eres mi prioridad, tú y la niña. No necesito más, no quiero tener nada si tú no lo compartes conmigo -  Aaron la dio un beso y acarició su cabeza. Miró a su hija que dormía tranquila en una de las camas

- ¡ Os quiero tanto, tanto, que me parece imposible.  Me parece un sueño lo que nos está ocurriendo.
- Llama a tus padres y cuéntales lo que hemos visto y pensado. Anda llámales antes de que sea más tarde.

 .  No tenían más familia. Ambos recordaron a los que faltaban, especialmente al abuelo.  Aaron mentalmente le dijo mirando al cielo:


- Benjamín, te has salido con la tuya. Ya estamos aquí, ya has vuelto, descansa tranquilo. Te prometo que amaré esta tierra que tanto quisiste y que ahora también será la mía.


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