lunes, 24 de octubre de 2016

Una extraña en mi vida -Capítulo 3 - Cásate conmigo

Al cabo de unos instantes se separaron sin dejar de mirarse. Había ocurrido algo especial, algo que ninguno de los dos había previsto, que surgió de improviso. Laura indecisa, le preguntó

-¿Por qué me has besado ?
-¿Y tú?  Porque me has devuelto el beso. No lo sé.  No puedo explicarlo. Sólo he sentido un impulso, deseaba hacerlo, te deseaba a tí. Quizás el lugar invita a ello.  De verdad que no lo sé.

Ella no supo que decir, no podía decirle que estaba tan sorprendida porque no esperaba que él tuviera esa reacción a no ser que sus sentimientos fueran coincidentes. George, mirando el paisaje comenzó a hablar:


-Verás. Todo este tiempo en el que no he ido por el pub, en algunas ocasiones ha sido por trabajo, pero en otras no he ido porque quería reflexionar, quería pensar mucho en lo que te voy a proponer. Quiero que sepas que no es un capricho de un día; mis sentimientos son muy profundos y sinceros. ¿Quieres casarte conmigo?
-¿Quéeee? Te estás riendo de mi, sin duda. Debes haber perdido el juicio. Creo que debo irme
-¿Por qué te extrañas? Tu has correspondido a mi beso, no te has retirado, al contrario has devuelto mi abrazo. Tú sientes lo mismo que yo, pero no quieres reconocerlo ¿por qué?
-No, no quiero escucharte. Es cierto te he querido desde hace mucho tiempo pero trato de borrarte de mi vida, no puede ser, es imposible
-Pero dime ¿por que?
-Tu tienes novia, no pertenezco a tu clase social, dentro de seis meses debo regresar a mi país, no me conoces. Ignoras si en España me aguarda alguien, si soy una ladrona, o...no sé. No sabes nada, es imposible.
-Te equivocas, si te conozco. Una mujer que se labra su porvenir a fuerza de trabajo y sacrificio, que renuncia a la diversión en plena juventud por sacar una carrera difícil y sin recursos, es suficiente certificado de honradez y responsabilidad. Referente a la clase social ¿a qué clase social pertenezco yo? La antigüedad de mi familia nada tiene que ver. Quizá si buscas en tu árbol genealógico puede que tus antepasados fueran más antiguos que los mios. El ser político es una circunstancia que cambia cada ocho años, y muy posiblemente no me vuelva a presentar.¿Suficiente? Yo te quiero, más de lo que te imaginas. Estamos a gusto juntos, nos reímos, nos divertimos y de momento no te puedo decir más-, le dijo haciéndole un guiño con picardia.`


-Pero ¿y tu novia?
-Te he dicho que he estado ausente para solucionar un noviazgo: anular el que tenía con Lisa y tratar de tener otro contigo.
- Pero tu familia ni siquiera me conoce, tu padre no sabe siquiera que existo
-Pues eso tiene fácil arreglo. ¿Has traído coche?
-Si, claro
-Pues bien, sígueme. Yo iré a caballo, tu me sigues con el coche hasta mi casa. Te presento a mi padre y ya le conoces - Laura soltó una carcajada.
- ¡ Estás loco! Así tan fácil. Llegas a tu padre y le dices: papá con esta chica me voy a casar antes de seis meses...
-Si, ¿que hay de malo? Si lo prefieres le decimos que vendrás a coger datos de la biblioteca para tu tesina. Si eso te deja más tranquila...
-No,no. No puede ser. Tu padre pensará, y no le faltará razón, que soy una trepa. Que te he conquistado por tu posición social. Ni hablar, nada de nombrarle la palabra noviazgo y menos matrimonio
-Pero yo te amo. Vivamos juntos, como cualquier pareja, entonces. ¿No comprendes que somos nosotros los que vamos a vivir nuestra propia vida? . Ni mi padre ni nadie tiene que intervenir en lo nuestro. Para bien o para mal somos nosotros los que la tenemos que vivir, y yo quiero empezar pronto, ahora, si, si ahora. Ya hemos perdido demasiado tiempo
-¿Qué quieres decir? No te entiendo
-Vayamos a mi casa, conoces a mi padre, cogemos mi coche y nos perdemos estos dos días por cualquier pueblo tranquilo. Buscaremos al cura, nos casaremos y al volver ante los hechos consumados no tendrán más remedio que aceptarlo.
-No,  como si fuéramos dos delincuentes, no. En mis sueños en los que tu estabas, siempre imaginaba que estaríamos juntos, pero sin huidas, sin avergonzarnos de nadie. No  molestamos a nadie con amarnos. Es lo que toda pareja hace desde tiempo inmemorial. Un hombre y una mujer se encuentran, se enamoran y unen sus vidas. Todo normal, claro que nosotros somos una pareja atípica.

George se pasó la mano por el cabello impaciente, al ver que no lograba convencerla. No podía perderla, la amaba demasiado y quería hacerla su esposa ¿ qué de malo había? Era la cordura de ella contra la vehemencia de él, pero por eso se entendían: se compensaban. El silencio reinó durante un instante. Laura se volvió, que hasta entonces estaba pensativa y le dijo:

-Sea como tu quieres y yo deseo. Perdámonos en un pueblo tranquilo donde nadie nos conozca y podamos hablar con tranquilidad, pero antes deseo que se cumpla mi sueño imposible
-¿Cuál es tu sueño imposible?


-Que me ames, aunque sólo sea una vez, una noche, después ya veremos lo que ocurre. Quiero sentirme a tu lado la reina del mundo, aunque al despertar y volver a la realidad no sea más que una camarera ocasional que al cabo de un tiempo se ausentará y saldrá de tu vida
-Jamás. Te amaré con todas mis fuerzas porque así lo siento, pero después, mañana buscaré a un cura,  o a un juez, me da igual y, nos convertiremos en marido y mujer. Tu y yo solos, no necesitamos a nadie más. Somos nosotros los que vamos a formar nuestra familia, los que vamos a vivir la vida que tengamos destinada, buena o mala, pero nadie la va a vivir por nosotros. Así que el cura, tu y yo.
-Pero tu tienes una posición social . Seguro que tu padre tiene otro programa y si lo hacemos como quieres seré yo la que recibiré las críticas por haberme entrometido en tu vida.
-¿Y crees que me importa? Yo te necesito a ti. Quiero que cuando me despierte por las mañanas estés a mi lado y que sea tu cara lo primero que mis ojos vean.
-Te quiero George. No debería ser así, pero no puedo evitarlo. Casémonos, pero cuando vayamos a tu casa explica a tu padre nuestros proyectos, no me importa que me eche de su casa. Yo seré tu mujer.


Llegaron a casa de George, él en primer lugar y a caballo, Laura le siguió en el coche. Estaba muy nerviosa. Y, además con peores pintas no podía tener para conocer a su suegro. ¿Cómo podía haberla convencido?

.La quería de veras. Lo había meditado durante todo ese tiempo que estuvo ausente; él estaba seguro de sus sentimientos y esperaba que ella estuviera de acuerdo. Tendría í que convencerla, porque desde luego no era una proposición muy al uso. Era el amor de su vida y la había pedido que fuera su esposa, pero tenían muchos frentes abiertos y uno de ellos tenían que librarlo en cinco minutos.

Timoty Mortimer estaba leyendo en la biblioteca. George entró dando la mano a Laura. Saludó efusivamente a su padre, y éste extrañado de verle tan contento, miró abiertamente a Laura creyendo conocer el secreto de su alegría. Georges presentó su novia a su padre y de golpe le dijo

-Venimos a comunicarte algunas cosas. Creo que debes saberlas por mi, pero te ruego que me escuches sin pronunciar palabra, luego ya me preguntarás o me reñirás o harás lo que quieras, porque yo también tengo decisiones muy trascendentes que he tomado. Te presento a Laura, una futura doctora en historia que además de necesitar que le prestes tu biblioteca para terminar su tesina, si puedo la voy a hacer mi esposa mañana mismo, o pasado a más tardar.

El señor . Mortimer y Laura se miraban fijamente, pero ninguno de los dos articuló palabra alguna. La mano de Laura fuertemente sujeta por la de George, sudaba sin parar y los nervios le atenazaban el estómago. El padre preguntó seriamente a su hijo

-¿Tienes necesidad urgente de cumplir con esta muchacha?
-Nooo.Naturalmente que no, he querido decírtelo primero. Si tu lo aceptas y nos das tu bendición, me harás el hombre más feliz de la tierra, si por el contrario te niegas, has de saber que nos iremos a vivir juntos de todas maneras. Yo la amo, es parte de mi vida y ella me corresponde, es por eso que quiero contar con tu permiso.- El padre miró a Laura, y pidió a Georges que saliera un momento de la habitación y les dejara solos.

-Señorita, no tengo nada contra usted, pero debe comprender lo insólito de la situación. Solamente quiero y deseo la felicidad de mi hijo. Yo a usted no tengo derecho a juzgarla porque no la conozco, pero espero no sea una advenediza como otras tantas que se acercan a él por su posición social.
-Señor . Mortimer, su hijo es muy guapo, y créame no sólo por su posición es que una mujer se puede enamorar de él.Yo no tengo dinero, ni lo necesito, pero......


Y fue desgranando su vida, lo insólito e inesperado de la petición de George apenas unos momentos antes, y lo que ella le había argumentado.El sseñor , Mortimer después de escucharla la dijo:

-Aprobaré este alocado matrimonio si se vienen a vivir a mi casa una vez casados. Quiero tenerla cerca, y no se lo niego, voy a estudiarla detenidamente. De todas formas de paso aprovechará para usar la biblioteca, y créame encontrará cosas muy curiosas en ella.
-Gracias señor . Mortimer, le prometo que no se va a arrepentir y que el amor que siento por Georges le hará ver que aunque parezca alocado, nuestro matrimonio será firme y crearemos una familia hermosa llena de amor, y le haremos abuelo y estará orgulloso de nosotros. Bendito sea; no tiene ni idea de la felicidad que le acaba de proporcionar a su hijo. Su bendición es muy importante para él.

George se mostraba impaciente, mientras preparaba una bolsa con algo imprescindible para pasar el fin de semana. Todavía tenía que decirle a su padre que aquella noche iban a dormir juntos antes de casarse.

Cuando Laura salió de la biblioteca , al mirarle a la cara notó que todo había ido bien y ella con la mirada, con el brillo de los ojos se lo confirmaba. De pasada le dijo a su padre:

-No me esperes a dormir esta noche. Hasta mañana no regresaremos. Haremos noche en cualquier motel del camino. Mañana después de la ceremonia vendremos. Y tomando a Laura de la mano salió precipitadamente de su casa, antes de que Mortimer reaccionara.

-Corre, corre, entra en el coche rápidamente. Como reaccione no nos va a dejar irnos. Ja,ja,ja,- Ya dentro del coche y ante la mirada del padre que había salido a la puerta una vez hubo reaccionado, a modo de saludo, sacó un brazo por la ventanilla al tiempo que gritaba:

-Soy feliz, padre. la amoooo, gracias.

El padre sonrió y se alegró de ver feliz a su hijo, pero también le preocupaba el no conocer a la muchacha.

-Bonita si lo es, y educada. Hará perfectamente de consorte del alcalde. Ahora sólo falta que el amor que ha confesado siente por mi hijo sea verdadero, que es lo que me preocupa. ¡Estoy tan escarmentado! El es inteligente y la verdad es que nunca le he visto ni tan feliz ni tan seguro como ahora. Pero ¿ por qué no se han de casar como todo el mundo? Una boda como Dios manda, con invitados. ¡ Ay la juventud, lo que uno es capaz de hacer cuando se es joven!

El motel al que llegaron era igual que en los cuentos de hadas. El paraje era precioso y mientras Georges hacía los trámites para el alquiler del bungalow, Laura en el exterior miraba el paisaje un poco confusa por todos los acontecimientos que estaba viviendo a velocidades de vértigo. En apenas unos momentos iban a entrar en una habitación e iba a fundir su amor con el de George. Estaba muy nerviosa; el no saber cómo desenvolverse en una situación semejante, el no poder controlar la situación la desconcertaba

-¿En qué piensas, estás segura de lo que vamos hacer?

Ella se sobresaltó al escuchar su voz junto a ella, y al sentir los labios de él que de paso la besaba en la mejilla. Le miró a los ojos y con todo el amor del mundo le dijo:

-Estoy insegura, no por demostrarte mi amor, que de eso no tengo duda, pero sí del comportamiento que debo tener. No tengo experiencia y no se lo que se suele hacer en estos casos. Todo ha sido muy precipitado. Yo sólo estaba comiendo unos pastelillos, y ahora estoy a punto de acostarme contigo. ¡Es irreal ! La cabeza me da vueltas, estoy confundida.
-No te preocupes. , Déjate llevar por los sentimientos, nada más, el resto vendrá después.

La beso en los labios con un beso largo y profundo acompañado de un abrazo fuerte posesivo. Y es que la felicidad inundaba sus corazones. George abrió la puerta y  entraron .

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