martes, 4 de octubre de 2016

Regreso a Sefarad - Capítulo 10 - Casualidad

El aeropuerto Ben Gurión  recibió al grupo de españoles, a cuyo frente iba una azafata de la misma nacionalidad. Se dirigieron a la salida en donde un microbús les aguardaba para llevarles al hotel.  Sobre todo las mujeres sentían una gran excitación: al fin iban a conocer la tierra de Jesús.  Los maridos más tranquilos y menos religiosos, charlaban entre ellos animadamente.  Macarena, para la ocasión, llevaba el uniforme de azafata de la agencia de viajes.  Creyeron que sería mejor identificarla por si alguien se despistaba.  El viaje, en lo que a ella se refiere, lo hizo relativamente bien.  Algo molesta a pesar de que se levantaba con frecuencia y caminaba por el pasillo del avión, pero notaba la tirantez en la piel de sus piernas, señal de  que se habían hinchado algo.  Nadie adivinaba su estado, ya que al estar dentro del primer trimestre, aún no se notaban los signos externos.  Nadie en la agencia sabía de su estado, de lo contrario ni siquiera la hubieran propuesto para el viaje.

Llegaron al hotel, y mientras esperaban que la azafata recogiera la tarjeta de sus habitaciones, comentaban lo que podrían hacer .  cenar en un restaurante y conocer la noche de Jerusalén que por las referencias que tenían, era muy animada. Cuando se les unió Macarena, expusieron sus planes y ella no tuvo ningún inconveniente en acompañarles.

Sarah llamó al teléfono del domicilio de Macarena y al no obtener respuesta, decidió acudir a la agencia para ver si allí podía localizarla. Tantearía el terreno en primer lugar, sin comentarla nada de su hermano, y según reaccionara a lo largo de su charla, vería si podía abordar el tema u olvidarlo.  Entraron en la agencia y preguntaron por la muchacha.  La señorita que les atendió les dijo:

- Lo siento mucho, pero la señorita Macarena no se encuentra en España en estos momentos
- ¿ Y sabe cuándo vuelve? - preguntó Sarah
- Tardará como ocho días, aproximadamente. Esta en Israel con un grupo de turistas
- ¿ En Israel, en qué parte de Israel?
- Han ido a Jerusalem, por Semana Santa . Ya sabe a la Vía Dolorosa, al Sepulcro..., en fin . la ruta turística de siempre.
- Lo siento mucho.  Nosotros estamos de paso y tenía interés en saludarla. ¿ Podría dejarle una tarjeta para que se la entregue?
- Naturalmente, con sumo gusto

Sarah escribió:  " No estabas cuando quise cumplir con  tu invitación. En otra ocasión será. Besos.  Sarah"

Se la dio a la muchacha, y salieron del local descorazonados, sobre todo Sarah, que comentó a su marido

- Es increíble lo difícil que es esto ...
- ¿ A qué te refieres?
- ¿ Te das cuenta? Venimos para tratar de averiguar algo y ella está en casa !!!!
- Bueno son casualidades. Será que no deben estar juntos. El destino juega a veces con nosotros
- Debe ser eso. En fin, prosigamos nuestro viaje de luna de miel

Al día siguiente tomarían el avión que les conduciría a la capital checa sin haber podido cumplir el deseo de su madre.

El grupo de turistas ataviados elegantemente aguardaban a que se reuniera con ellos la pareja que faltaba, y como es natural en un matrimonio de mediana edad, venían refunfuñando por la tardanza de la mujer en arreglarse.  Macarena estaba muy guapa, más relajada, aunque no bajaba la guardia. Se había puesto un traje de chaqueta ligero que le sentaba muy bien, aunque la cinturilla de la falda, la molestaba algo . Se peinó con esmero y se perfumó  Mentalmente pensaba en qué le diría si por casualidad se cruzaban en algún sitio

- No, él está en Tel Aviv, pero también viene de vez en cuando- y mentalmente pidió que no tuviera esa ocasión.
Se dirigieron al restaurante del mismo hotel para cenar y después acudieron a un local en donde además de charlar, se escuchaba música y bailaban danzas típicas. Era un local agradable, pero con bastantes turistas.  Les acomodaron en una de las mesas que quedaban libres un poco apartada de la pista de baile, pero se encontraban bien ubicados y la vista del resto del local era perfecta

- Anda, anda, despierta. Los chicos nos esperan a las ocho y ya casi son- sacudió a Aaron que dormía en la cama de Annetta
- Ya voy, ya voy. ¿ No podemos quedarnos en casa?  No me apetece nada salir esta noche. Podíamos quedarnos, ver una peli con unas cervezas y ... más tarde ... jugar un ratito ¿ eh ?
- No puede ser. Es el cumpleaños de Richard y prometimos que iríamos. Así que anda, dúchate, ponte guapo y vamos a divertirnos
- Está bien, está bien - dijo protestando

Cuando entraron en el local, toda la pandilla estaba reunida

- ¡ Os estamos esperando ! Llegáis muy tarde, sois unos malquedas
- A mi no me echéis la culpa. Ha sido Aaron que se ha quedado dormido
- ¿ Dormido... con una mujer como tú ?
- Benjamín....-dijo Annetta riendo
- Pues a mi no me hace gracia - protestó Aaron- No he dormido nada esta noche
- ¡ No me extraña !- agregó otro siguiendo la broma
- Ya está bien - dijo algo molesto- Dadme una cerveza

El alboroto de los jóvenes era notable, sobretodo a la hora de apagar las velas del grandullón que celebraba su cumpleaños.  Al cántico del Cumpleaños feliz, Macarena volvió la cabeza en la dirección de donde procedía la juerga del grupo.

Cambió de color, tanto que a pesar de la penumbra de la sala una de las señoras notó su palidez

- Macarena ¿ se encuentra bien ?
- Si,  no se preocupe, es el calor del local que me agobia un poco. Si me disculpan voy a salir a la terraza un rato
- ¿ Quiere que la acompañe ?- dijo la mujer
- No, créame,  no es necesario. Se lo agradezco, pero enseguida se me pasará, en cuanto me de un poco el aire


Tratando de no ser vista, algo improbable pues estaban en dirección opuesta,. Macarena salió a la calle y tuvo que reclinarse en una barandilla para que sus piernas, que temblaban, no la hicieran caer.

Aaron y su pareja se besaban una y otra vez. El acariciaba la cara a Annetta y eso es lo que Macarena presenció e hizo que casi se desmayara.  Necesitaba serenarse y aguardo unos momentos , y ya se disponía a entrar cuando la señora salió en su busca

- ¿ Está mejor, querida?
- Si ya entraba, ya se me ha pasado el sofoco. ¿ Sabe? se me han hinchado las piernas un poco en el avión y eso me molesta bastante, hasta que llevo unas horas en tierra firme y caminando la sangre fluye nuevamente por ellas y entonces mejoro
- No me hable, me saqué los zapatos y no podía ponérmelos para aterrizar.
- Si le parece entramos ya. Dentro de un momento empezará el espectáculo de danza
- ¿ Cuántas veces ha estado aquí ? - le preguntó la mujer
- Es la primera vez que vengo, y estoy muy emocionada-explicó Macarena

Tratando de esconderse detrás de la mujer para no ser vista, entraron nuevamente.  No tenía que preocuparse, Aaron estaba muy entretenido con Annetta y no apartaba sus ojos de ella.   A penas `podía escuchar la llamada del móvil que le avisaba que tenía una comunicación

- Perdonadme, tengo una llamada y no escucho.  Voy a salir, ahora vengo

Salió al exterior y se detuvo en el mismo lugar en el que a penas unos instantes antes había estado Macarena.  Le extrañó algo del ambiente , un perfume  que conocía pero no sabía identificarlo.

- ¿ Quién es ?
- Aaron soy yo, Sarah
- ¡ Sarah, hermanita ! ¿ Cómo os va, dónde estáis?
- Acabamos de llegar a Praga desde Madrid
- ¿ Desde Madrid ? ¿ Y qué habéis hecho en Madrid?
- ¿ No te lo imaginas? Hemos ido a ver a Macarena
- Ya,  Sarah, no sigas por ahí.  No sigas o te cuelgo
- Espera, espera. Está en Jerusalem
-¿ Qué dices ?
- Si está allí con un grupo de turistas
- Muy bien, pues que disfrute
-¡ Aaron ! ¿ Es que ya no te importa ?
-No, déjame tranquilo.  Estoy con Annetta y muy feliz, así que no insistas.  Voy a colgar
- No, no cuelgues
- Ya lo creo que lo haré, y ahora mismo además
- Búscala, búscala. No será tan difícil han ido a conocer los Santos Lugares. Búscala.
- Adiós, divertíos
Y sin más cortó la comunicación con su hermana.  Mientras Aaron hablaba con  su hermana, el grupo de turistas salió del bar en dirección a otro lugar.  Su trabajo no obligaba a Macarena a atenderles  fuera de los horarios previstos; como deferencia les había acompañado hasta la discoteca, pero ellos deseaban continuar el recorrido y entonces fue cuando la muchacha se disculpó con ellos para irse al hotel

- Perdónenme, pero no me encuentro muy bien.  No sería una buena compañía.¿ Tienen el plano? pues señalen donde estamos ahora y donde está el hotel. Si se extraviaran y no supieran volver, no se preocupen por el idioma. Hay muchas personas que hablan el castellano. Siento de veras no poder acompañarles, pero el estómago lo tengo muy revuelto, lo siento.

Con palabras cariñosas se despidieron de ella , y Macarena se encaminó hacia el hotel.  Tenía ganas de acostarse, no se encontraba bien y se preocupó debido a su estado, por eso antes de subir quiso consultar con el médico del hotel por si el azúcar le había subido. Después de las consabidas comprobaciones, el médico la tranquilizó.  Ya en su habitación y en la cama pensó:

- Sin duda ha sido la sorpresa del encuentro- poco a poco entornó los ojos y se quedó dormida.

Una llamada de Recepción la despertó a la hora que había indicado. A regañadientes se levantó dispuesta a enfrentarse a otro día más .  El recuerdo de la noche pasada al ver a Aaron en aquel lugar, la llenaba de inquietud. Estaba en Jerusalem y en cualquier momento podrían encontrarse.  Se duchó, se puso el uniforme y se dispuso a reunirse con sus turistas.  Aguardó en el vestíbulo y poco a poco se fueron reuniendo. Una de las mujeres, en un aparte la preguntó

- ¿ Se encuentra mejor? Anoche tenía muy mal semblante
- Si, he podido descansar y estoy bien
- Perdóneme si le hago una pregunta indiscreta ¿ está embarazada? - La pregunta dejó a Macarena sorprendida, no creía que fuera tan evidente
- No se preocupe, querida.  He tenido cinco hijos y conozco cuáles son los síntomas. Los cinco embarazos fueron diferentes, los tuve muy buenos, muy malos y regulares, de todo. Pero hay síntomas que son comunes a todos ellos: el estómago. No se preocupe, será nuestro secreto, no comentaré nada con nadie.
- Gracias, Marta. No lo sabe nadie


- No se preocupe, y nadie lo sabrá hasta que usted quiera. ¿ Desayunamos? imagino que tendrá apetito
- Pues la verdad no, pero el estómago y mi bebé seguro que sí
- Bueno, al fin veo que sonríe. Ánimo mujer, un hijo es una bendición aunque lleguen con problemas

Con este comentario dió a entender que imaginaba que era madre soltera y sin el varón responsable. Sintió tanta ternura por ella que tuvo el impulso de abrazarla como lo hiciera con una de sus hijas, pero se contuvo por no llamar la atención. La veía demasiado sola y desamparada.


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