Los hijos O'Connor - Capítulo 13 - Savia nueva

Había sido una noche inesperada, pero no por ello menos intensa. Todo se había desarrollado rápidamente  y de improviso.  Permanecieron abrazados largo rato dando rienda suelta en forma de llanto a todos los sentimientos que llevaban guardados en su interior desde hacía meses.  De vez en cuando Brendan apartaba su rostro del de Iris para poderla contemplar,  no creyendo todavía que lo que estaban viviendo era la realidad y no un sueño. Se quitaban la palabra el uno al otro, justificándose, perdonándose, amándose Estaban dispuestos a pasar página y comenzar una nueva vida juntos.  La condujo  hasta el dormitorio;. De nuevo estaban unidos, en el lecho conyugal, se amaban. Él necesitaba estar con ella.  Desde que se separaran, nadie había ocupado su sitio.  Tampoco lo había necesitado, a pesar del tiempo trasncurrido. Nadie volvería a estar en el lugar que le correspondía a Iris.  La besaba ardientemente, con ímpetu, que la hizo recordar la primera vez, y entonces se dio cuenta que había fuego en las venas de su esposo y en las suyas propias.  Un fuego abrasador, incontenible y avasallador que les inundaba. Los besos, caricias, amor en definitiva, tomaron  el relevo y Brendan poseyó, al fin a su mujer, e Iris tomó a su marido.  Esa fuerza volcánica que todo lo inundaba cubriendo sus cuerpos y sus mentes.



No podían dormir ninguno de los dos. Su pasión sin límites les desbordaba con renovadas energías.  Era como si hubieran retrocedido en el tiempo,  en su primera noche juntos.  Pero ésta era especial; habían  sufrido durante mucho tiempo.  Habian sentido el dolor de la ausencia, y gozaban del reencuentro. Las palabras brotaban sin control de la boca de Brendan y sus manos recorrían con ansia el cuerpo de Iris, ese cuerpo que siempre le había pertenecido y que creía perdido.  Y ella recibía sus caricias y sus palabras con éxtasis, saboreando el estar juntos y superado aquella etapa que dejaban atrás.  Serían de nuevo marido y mujer.  Se pertenecerían siempre, no importaba lo que ocurriera, siempre estarían juntos, porque juntos iniciaron el camino de sus vidas y juntos lo acabarían.  Permanecían abrazados como hacían antes de que todo ocurriera. Brendan la miraba como para convencerse de que estaba a su lado y no era una fantasía.  Esa noche la había amado, se habían amado, como cuando tenían veinte años. Había acariciado la piel  de su mujer, como cuando se casaron y  que siempre le había enloquecido.  Iris también le miraba, acariciaba su mejilla, le besaba y le sonreía.  Miraba su cabeza , sus cabellos que  empezaban a tener hebras de color gris, color incrementado últimamente por los disgustos acaecidos en sus vidas.

-Quiero que tu rostro sea lo primero que vea cada mañana. ¡ Te he añorado tanto ! ¡ Te he llorado tanto !... que ahora que te tengo entre mis brazos, no quiero dormir, por si al despertar todo haya sido un sueño y volvieras a esfumarte.  Te quiero Iris, más que nunca, porque ahora conozco la pérdida y nunca más volverá a  ocurrir de nuevo. Te necesito de una forma que ni yo mismo conocía.

Y nuevamente unieron sus labios y juntaron sus cuerpos en aquella noche inacabable.  No deseaban que amaneciera por si se rompía la magia. Pero ya no ocurriría nunca más, porque nunca más se volverían a separar.


Repiqueteó el teléfono, Iris miró el reloj y descolgó el aparato.

-¿ Quién es ?
- Mamá soy yo - la voz de Philip se escuchaba al otro lado
- Philip, hijo , feliz Navidad, tesoro ¿ Cómo estáis ?
- Bien mamá, estamos estupendamente. Hace un rato que he llegado al hotel y antes de dormir quería felicitaros las Pascuas a tí , a papá y a los chicos. A papá le he llamado al hotel y me han dicho que no está. Quizá haya salido a dar una vuelta o esté en casa de Viky. Le volverá a llamar más tarde
- Philip, papá está aquí conmigo. Hemos dormido juntos

Se lo soltó de golpe, y el muchacho, que no esperaba esa respuesta, se quedó sin palabras

- ¿ Cómo dices, qué habéis hecho las paces, qué estáis juntos? ¡¡¡ Mamá !!! ese es el mejor regalo que podíais hacernos. ¿ Cómo ha ocurrido ?, no me estarás engañando  ¿no ?
- No hijo, no te engaño.  Todo ocurrió sin pensarlo; ni yo misma lo sé, pero lo cierto es que está a mi lado. Te paso para que hables con él

Brendan emocionado pasó su brazo sobre los hombros de ella acurrucándola sobre su pecho,  y corroboró lo que Iris le había contado.  Charlaron largo rato, reian, gastaban bromas, estaban muy contentos. Iris sonreia al ver feliz a su marido y a su hijo. Se dio cuenta de que no recordaba nada de lo que había ocurrido, sólo quería pensar en que ya estaban de nuevo juntos, de que se querían. Se apretó más contra el cuerpo  de Brendan .  Necesitaba sentir el calor de él..  Cuando hubo colgado el teléfono, con mimo le dijo

- Mi amor, qué frio hace, tengo los pies helados
- Júntate a mi, cielo, yo te daré calor.



Apenas había pasado unos minutos, cuando de nuevo el teléfono volvió a sonar. Esta vez era Viky

- Mamá - dijo al oir la voz de ella - estoy pensando que como Luis está de guardia me podías invitar a comer, así no lo hacemos solas.
- ¿ Has hablado con Philip?
- No todavía no. Allí es de madrugada y no quería despertarle. Seguramente se habrá acostado tarde
- Nosotros hemos hablado ahora mismo
- ¿ Nosotros, quienes ?
- Pues quién íbamos a ser: papá y yo
- ¿ Papá y tú ? ¿ Por qué, está ahí?
- ¡ Claro !, hemos dormido juntos
- ¡ Mamá ! quieres decir que. . .
- Si hija, eso mismo. Así que vente para acá. Comeremos los tres juntos, aunque espera un rato porque todavía estamos en la cama y vamos a tardar  en levantarnos  

La risa de su padre ante esta última reflexión la hizo comprobar que era cierto Por fin volvían a ser una pareja feliz. Entendió perfectamente la indirecta y la dijo



- Ya lo he entendido, anda pásame a papá y después colgaré. Dime a qué hora voy
- Son las once y media, pues como a las dos estará bien
- ¿ Váis a estar en la cama hasta las dos ? ¿ No os estáis pasando ? ¡Sois ya unos carcamales! - rió Viky inmensamente feliz, contagiando la risa a su madre. Pasó el teléfono a Brendan y al igual que hiciera con Philip, la explicó por encima lo que había ocurrido la noche anterior, omitiendo el motivo de su entrevista con Iris después de que le dejaran en el hotel.  Al colgar, Brendan dijo a su mujer

- ¿Qué es eso de que vamos a tardar en levantarnos ?, perezosa. . .- Lo había entendido perfectamente, no hacía falta más explicaciones y,  no la defraudó.



Fué una comida preparada rápidamente por Iris y Brendan. A la hora fijada Viky llegó a casa de sus padres y abrazada a ellos no pudo evitar soltar unas lagrimitas de alegría. Cuando hubieron pasados unos minutos tomó entre sus manos la cara de su madre, mirándola  fijamente a los ojos.  Brendan sabía qué era lo que buscaba su hija en el rostro de Iris, y la dijo

- Si hija, tiene las lucecitas

Iris cuando era feliz, tenía unas diminutas lucecitas en su retina que desaparecían cuando algo la atormentaba

- Mami, las tienes, las tienes
- Si tesoro, soy feliz, somos felices. Vive tranquila. Seguimos adelante porque el cariño que nos tenemos es demasiado grande como para no hacerlo.



La sobremesa se prolongó hasta la tarde, pero  eran tan felices que el tiempo transcurrió veloz. Viky iba a llevar a su padre al aeropuerto para su regreso a Irlanda

- Papá volverás el viernes ¿ verdad ?
- Si cariño. Y ahora con mayor motivo. Hay alguien que me espera
- Te equivocas, marido, no te esperaré porque me marcho contigo esta noche. No voy a dejarte sólo ni un minuto.
- ¡¡¡ Uy, qué mujercita tengo tan adorable !!!
- Sois muy empalagosos - repitió feliz la muchacha- pero me parece bien.¿ Os espero a los dos?
- Si - dijo Brendan - tenemos que hablar con vosotros, pero eso será a nuestro regreso
- ¿ De qué se trata ? - dijo Vicky - ¿ os váis de viaje ?
- Eso será después de Navidades. Dejaré todo arreglado en la oficina y nos iremos a un viaje, como si fuera otra luna de miel. ¿ Estás de acuerdo, mujer ?
- ¡ Claro, marido !
- Bueno, venga daros prisa que perderéis el avión. Estáis de mimosos que no hay quién os aguante - dijo en plan de broma. Estaba exultante de felicidad-  Pero  mamá ¿ tienes pasaje ?
- Noo, es cierto. Ni me había acordado. Por Dios ¡ qué loca estoy !

  Brendan hizo gestiones acerca de conseguir otro billete para Iris; si no lo conseguía para su vuelo, irían en otro, pero no la dejaría en Madrid.  Ya no le importaba si no lograba cerrar el negocio en el que tenía tanto interés.  Ahora su prioridad era ella y nada más.

Deseaba hablar con su hermano y comentar juntos lo ocurrido con la reconciliación de sus padres.  Lo haría a su regreso del aeropuerto.  Al cabo de un rato de gestiones con la compañía aérea, Brendan consiguió un billete para Iris. Viajarían  juntos en el mismo vuelo.  Había sido difícil y tuvo que sacar sus dotes de persuasión, pero al fin lo había conseguido

Tenían el tiempo justo para llegar y antes habían de ir al hotel. Ella no se llevaría casi nada, total por dos días. . .

- No te preocupes. En casa tienes la ropa tal cuál la dejaste, así que coge el bolso y andando.





La besó en la mejilla mientras la ayudaba a ponerse el abrigo. Los tres cogidos del brazo salieron en dirección al aparcamiento en donde Viky había dejado su coche.

- Llegaremos enseguida, a penas hay gente por la calle y el tráfico es muy fluido. Hoy todo el mundo está en casa curando la resaca de la noche - comentó la muchacha risueña, y partieron rumbo al hotel y posteriormente a Barajas.

En la noche de fin de año se cumpliría el mismo ritual que en Nochebuena: las dos familias juntas.  Luis estaba libre y hasta el día dos no tendría que ir al hospital. Al llegar a la sobremesa, Brendan explicó lo que habían planeado Iris y él referente al apartamento de los jóvenes.  Ambos se quedaron sin respiración ante la propuesta  y todos aplaudieron el regalo navideño que la joven pareja recibiría de sus padres.  Les dejaron encargados de buscar uno a su gusto. Empezarían a buscarlo inmediatamente.  Todo parecía que se estaba encarrilando : sus padres vivian juntos de nuevo, Philip estaba loco por Rachel y ellos eran felicies, muy felices y gozaban del beneplácito de la familia de Luis.

Como Brendan había prometido, arregló todo en la oficina y viajaron a un lugar paradisíaco y tranquilo. Necesitaban estar solos , vivir solamente para ellos y de esta forma consiguieron una pequeña luna de miel dulce, muy dulce.

Poco a poco los meses iban transcurriendo, era ya primavera y faltaba poco para que Rachel y Philip terminaran sus estudios.  Se habían esforzado mucho porque fuera el último año de estudios.  Habían hecho planes. Philip acompañaría a su padre hasta hacerse definitivamente con las riendas del negocio familiar. Rachel estaría a su lado en el departamento económico y se casarían.  Clive ya había hablado con ellos y les había informado que pensaba regresar a Irlanda y establecerse allí.  Algo modesto,  que le permitiera vivir cómodamente  y estar al lado de su hija.  De nuevo su corazón volvía a estar ocupado.  Había conocido a una mujer en la inmobiliaria a la que había encargado la búsqueda de un local para su despacho. Eran de la misma edad, atractiva, inteligente y simpática.  Habían salido a cenar en dos ocasiones y estaban muy a gusto juntos.  De esta forma Rachel estaría más tranquila sabiendo, que aunque ella se casase con  Philip, Clive no se quedaría solo.

Paso a paso, todos los proyectos los iban cumpliendo y en el mes de Noviembre, Rachel y Philip se convirtieron en  marido y mujer. Eran muy jóvenes, pero no les importaba, eran felices estando juntos y eso era lo que buscaban.  Iban juntos al trabajo y juntos regresaban a casa.  Philip enseguida se hizo con las riendas de todo, máxime cuando tenía la ayuda de su mujer.  De momento no tendrían hijos, querían estar libres de ataduras por un tiempo, como hiciera su hermana .



Luis y Viky, ya tenían su nuevo piso, no muy lejos del anterior, pero era más espacioso.  Se mudaron y la primera noche pasada en su nuevo hogar, decidieron que ya era hora de ser padres.

Iris y Brendan estaban más tiempo juntos, puesto que había delegado bastantes de sus funciones sobre los hombros jóvenes de su hijo.  Aguardaba con ilusión la hora de su retiro definitivo.  Eran jovenes todavía y la vida se abria esperanzada ante sus ojos.  Seguían amándose y nunca se separaban. Reian con frecuencia y desecharon para siempre la monotonía de sus vidas.  Cada día al despertarse, Brendan canturreaba mientras se duchaba, cosa que antes nunca hacía, pero era inmensamente feliz junto a Iris.

Y volvió la Navidad.  Ese año los comensales fueron más numerosos que el año anterior, puesto que se había ampliado la familia; Philip, Rachel , Clive y Mildred ( que así se llamaba la novia) , se les habían unido.  La cena de Nochebuena fué muy divertida; reinaba la paz y la armonía entre todos. Brendan cogía la mano de su mujer y miraba su rostro con frecuencia.  En su interior recordaba lo distintas que eran estas fiestas en ese año, al del anterior.  Pero también recordaba su primera noche del nuevo " ciclo", en que todo quedó solucionado.

Estaban ya en la sobremesa y Brendan propuso un brindis. Todos tomaron su copa excepto Viky

- Veréis, yo brindaré con zumo.
- ¿ Por qué ? - preguntó su padre
- Papá, has tenido dos hijos. . . las futuras mamás no pueden tomar alcohol
- Viky ¿ qué dices, que nos vas hacer abuelos? - preguntó Brendan
- ¡ Claro ! Pero hay algo más: nos casamos a últimos de Enero




Todos palmotearon, rieron y brindaron. Brindaron por el nuevo ser que ya estaba en camino y que les colmaría a todos de felicidad.  Savia nueva O'Connor en sus vidas. Lesparecía imposible que aquella criatura que les trajo de cabeza cuando eran jovenes, les haría abuelos en unos meses. ¡ Cuántos quebraderos de cabeza tuvieron por ella, aunque fuese inocente y ajena a todo. Un poco extraña la forma en que fue engendrada, pero Brendan averiguó hace tiempo, que lo que le hizo a cometer ese error, había sido porque estaba enamorado locamente de aquella jovencita, poco habladora, delgaducha y siempre sonriente y que estaría a su lado por siempre.  Mentalemente recordó el rostro de Philip y de su propio padre, y  les dijo:  Os salísteis con la vuestra. La hija de Estela va a ser abuela y la sangre que sembramos corre por las venas de los chicos O'Connor con fuerza y amor. Ya podéis ser felices porque nosotros lo somos, y bendigo la hora en que cruzamos nuestros caminos por aquel viaje a Iberia, en donde comenzó nuestra historia.

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