miércoles, 18 de mayo de 2016

Los hijos O'Connor - Capítulo 8 - Explicación

Brendan, en ese fin de semana, se dirigió a la universidad para entrevistarse con su hijo Philip. Ahora más que nunca necesitaba ver un rostro querido: Viky estaba en España,  y él,  estudiando.   Comprendía porqué Iris se quejaba de la soledad. Estaba tomando su propia medicina.  Al llegar, se dirigió a un conserje con el fin de que  le avisara.  Pasados unos momentos un Philip, preocupado estaba ante él



- Hola papá ¿ cómo estás ?
- Bien hijo, estoy bien -. Philip no se anduvo por las ramas y preguntó a su padre sobre su separación
- Pero, ¿ qué ha ocurrido ?  Lo que yo recuerdo de pequeño, era amor y armonia entre vosotros, complicidad, cariño en definitiva. Nosotros participábamos de vuestros juegos y éramos felices. . . ¿ qué os ha pasado ? ¿ de quién es la culpa ?.



- Hijo. . ., creo que debo darte una explicación. Hablemos de hombre a hombre y no de padre a hijo. Pero vayamos a un lugar tranquilo en donde podamos hablar. Mucho me temo que no te va a gustar lo que te cuente.  Es delicado,  largo de contar y de comprender, sobretodo algunas cosas. 
- Bien, pues vayamos caminando, fuera del campus. Así nadie nos interrumpirá.
- Como te decia,  largo de contar.  Creo que ha llegado el momento de que sepáis lo ocurrido en nuestras vidas, no sólo ahora, sino a lo largo del tiempo.  Ante todo debo decirte que amo a tu madre con toda mi alma, siempre la he querido y siempre la querré, aunque ahora parezca un contrasentido.  Me enamoré  cuando ella tenía nueve años y yo doce.  Y ocurrió que   tío Philip llamó a mi padre para comunicarle que sus íntimos amigos Julio y Estela, habían sufrido un accidente de circulación y habían perecido los dos. Dejaban huérfana a Iris, si,  tu madre.  Una pequeña de nueve años. Ignoro qué jugada del destino hizo que mi padre me llevara con él al entierro de sus amigos.  Al salir al jardín que tenían, descubrí a una pequeña sentada en las escaleras que lloraba llamando a su madre.  Yo hacía poco que había perdido a la mía y entendía perfectamente la desolación que  sentía. Me senté a su lado y la cogí de la mano.  Ella reclinó su cabecita en mi hombro, y entonces pronuncié unas palabras que han marcado mi vida : " siempre estaré a tu lado, siempre cuidaré de ti "
Tio Philip se hizo cargo de la niña  y vivieron como padre e hija. Nosotros regresamos a Irlanda y no nos volvimos a ver.  Philip decidió que la niña debía perfeccionar su inglés y para ello durante un verano la envió a vivir con nosotros. Ya contaba dieciséis años, y yo dos más que ella.


Se integró rápidamente en mi pandilla. Era simpática, siempre tenía una sonrisa en los labios, era tímida y apuntaba sería una mujer preciosa con unos impresionantes ojos negros. Según comentaba mi padre, era el vivo retrato de Estela, lo que le unía más a ella.  Todos mis amigos,  estaban hechizados por Iris: era la extranjera , con su pelo oscuro y sus ojos negros; no estábamos a costumbrados a ello. 




 A mi se me iban los ojos detrás de ella, y había olvidado por completo mi promesa al morir sus padres.  Ella me miraba con ternura, cosa que no pasó inadvertida para mis amigos, y un día apostaron que yo tendría un romance con Iris. Naturalmente ignoraban  cuáles eran mis sentimientos.  Se reían ante una negativa mía, pero yo era alocado, un adolescente despertando a la vida y con las hormonas algo revueltas.  El caso es que acepté la apuesta y una mañana, los dos solos, la llevé hasta un lugar mágico para nosotros. No sé en qué momento me acerqué a ella que me miraba con rubor, el caso es que empecé a besarla cada vez más intensamente. La acariciaba,  y algo debió imaginarse cuando empezó a forcejear conmigo al tiempo que decía " no, no . . .", pero ya era demasiado tarde: la había violentado.



Fuí cobarde, y asustado salí de alli corriendo cuando ví las señales de lo que acababa de hacer. Resumiendo, ella  regresó inmediatamente a Madrid, después de hablar con el abuelo Sean,  ocultando lo que había ocurrido.
Al cabo de un mes, más o menos, recibimos una llamada de  Philip para mi padre. Las voces se oian por toda la casa. Años después supuse lo que le contaba, pero en aquel momento no.  Me llevé una buena reprimenda y un castigo fuerte.  Además de estudiar me obligó a acudir a la oficina comenzando el trabajo  desde abajo, y por supuesto nada de salidas con los amigos.  Otra llamada, marcó nuestro destino: teníamos que casarnos. Y a regañadientes por parte de ambos, no tuvimos más remedio que hacerlo.  Mi amigo Clive me representó en Madrid y otra amiga  hizo aquí las  veces de tu madre.  Nos casamos judicialmente por poderes.  Cuando todo se arregló entre nosotros, nos volvimos a casar, pero ésta vez por la iglesia en Irlanda con toda la familia reunida.  Pero para llegar a eso, escucha lo que te relato.  Como te decía,  no volvimos a vernos hasta que años después   Philip falleció. Me había nombrado su abogado y albacea de tu madre. Fue ella misma la que nos anunció que el tio se moría.  El abuelo, tio Thomas y yo acudimos a España inmediatamente, y en el hospital la vi de nuevo; habían transcurrido seis años y era la muchacha más bonita que nunca había visto. La promesa de mujer, se había hecho realidad.
Ultimando los detalles del sepelio me entero de que tenía una hija y que su padre vivía en el extranjero, pero nunca me dijo que fuese  mia. Y si, esa hija es Viky.
Deduje por los datos físicos de la niña y por  edad,  que podría ser mía. Rubia como mi madre, de nombre Victoria como ella, y con ojos azules como los mios. . . En el momento en que la ví, sentí predilección por ella. Algo en mi interior me decía que debía estar cerca de lo que había supuesto.

 Tu madre, ya lo ves, era morena y a no ser que el padre de la niña fuera extranjero, era mi hija. 
Con aquella violación se había quedado embarazada.  Todo eso lo supe tiempo después.
En una discusión terrible me lo confesó, al tiempo que me reprochara que nunca me había ocupado de ellas y tenía razón. No lo hice en un principio por vergüenza, después pasó el tiempo y los recuerdos se fueron aplacando. Yo buscaba olvidarme de ella definitivamente; salía con otras chicas constantemente, buscando desterrar de mi vida a Iris, pero era inútil, siempre su rostro estaba presente. 
 Para lograr tener un hogar y disfrutar de la niña, la hice un chantaje. Lo sé,  estuvo mal, pero era la única forma de poder tener a las dos. La demandaría judicialmente si no se trasladaba a Dublín, y ante la posibilidad de perder el juicio, dejó casa, trabajo y país y se vino a vivir conmigo.  En un principio nuestra convivencia fué fria, distante, pero poco a poco nuestros sentimientos afloraron y fuimos marido y mujer.  Al poco tiempo, ya habíamos encargado otro hijo: tú.
Éramos apasionados, nos queríamos con locura y fuimos muy felices. Teníamos una preciosa familia, dos hijos maravillosos y éramos la envidia de muchos de nuestros amigos.
Todo volvió a cambiar con la madurez, y de nuevo la fallé. Para reafirmar  mi ego, sin saber cómo, me encontré con que le era infiel con otra mujer.  Era un contrasentido porque no estaba enamorado de ella, pero me complacía comprobar como en la intimidad ella me deseaba.  Me hacía sentir más hombre.


  Fuí dando de lado a tu madre y poco a poco ella presentía que algo no marchaba bien.  Un día coincidimos sin querer en un restaurante .   Iba con Mary y,  yo con mi ligue. Esa noche me planteó que me dejaba cuando tu hermana regresase a Madrid, y así lo hizo. No se despidió de mi, ni me dijo a dónde iba, y este es el momento actual: ignoro su paradero.  La echo muchísimo de menos, la quiero con locura, pero no sé qué hacer para recuperarla, para que me perdone si es que puede. Necesito saber cómo está y que volvamos a ser de nuevo la pareja que siempre fuimos. 
 Y este es el relato, a groso modo, porque hasta que volvimos a reunirnos, tuvimos muchos tiras y aflojas.  Pero al final pudo más el amor que sentíamos el uno por el otro, que todos los inconvenientes que nosotros mismos nos planteábamos.

En este momento, Brendan no pudo soportar más la tensión y se derrumbó.  Su hijo conmovido por todo lo escuchado, palmeó en la espalda a su padre.  No tenía palabras que decirle, aún estaba sorprendido por la narración. Nunca hubiera imaginado algo así. No comprendía cómo su padre había sido capaz de cometer una infidelidad ahora. Su madre es preciosa, dulce, buena y le amaba, de eso no había ninguna duda.  Estaba furioso con él.  El suceso de juventud, aunque difícil de explicar, aún podía comprenderlo, pero lo de ahora no lo entendía. . . Y sin embargo su padre la quería. . .
- Papá, nosotros,  Viky y yo, sabemos dónde está, pero no te lo diré hasta hablar con mi hermana. Es demasiado grave todo lo ocurrido, y no es fácil de asimilar.  ¿ Victoria sabe todo ?
- No, al menos no se lo he dicho, y creo que mamá tampoco, pues unos días antes de separarnos me puso en antecedentes de que tu hermana sospechaba algo. Aunque ignoraba mi infidelidad última.  Mamá es tan especial, que nunca comentó nada. Sólo se quejaba de que Viky no la prestaba demasiado caso.  Ahora creo que ha cambiado. ¡ Menos mal ! Mamá ha sufrido por ello. Tengo algunos planes para el futuro que te voy a explicar y espero y deseo que puedas colaborar en ellos. Verás: deseo retirarme, abandonar la dirección de todo y si tu madre me acepta de nuevo, dedicarme en exclusiva a ella. Pero para eso,  he pensado que tú termines la carrera y te hagas con las riendas de todo.  En vacaciones tendrías que acudir a la oficina para ir enterándote del manejo.  Algo como lo que el abuelo me hizo. ¿ Qué te parece ?
- No sé, papá.  Desde luego puedes contar conmigo, pero ¿estaré capacitado para una empresa tan difícil?
- Creo que sí. Eres inteligente y hábil en los estudios. Sólo te falta la práctica
- Deseo ayudaros, papá. Os quiero muchísimo, adoro a mamá.  La he visto sufrir en silencio y no entendía el porqué. Ahora todo está claro.  Pero creo que deberías dejarla un tiempo a que ella se serenara y empezara a echarte de menos también.  Ella te adora y no ha debido ser fácil tomar la decisión que tomó.  No obstante, en estas vacaciones iré a ver a mi hermana; hablaremos y entonces tomaremos una decisión.  Mientras tanto, me vas a perdonar pero no te voy a decir dónde está mamá.
- Pero ella ¿está bien?. . . eso sí podrás decírmelo.  ¡ Dios mio, es la luz de mi vida !  ¡Cómo he podido ser tan ciego, egoista y absurdo !  Ella siempre me ha respondido sexualmente, ¿qué es lo que buscaba, si con ella lo tenía todo?
- Bueno papá, cálmate. Estás arrepentido y es lo que importa. Nosotros os ayudaremos, pero lo que vosotros acordéis es otra cosa.  Siempre os querremos, pase lo que pase, porque hemos disfrutado de unos padres y un hogar maravillosos y no lo podemos perder.

Philip pasó su brazo por el hombro de Brendan que iba con la cabeza baja. Había compartido con su hijo la historia de sus vidas, de la que en parte no estaba orgulloso. Ahora lo que deseaba era no perder el cariño de ellos, que era lo único que aún le quedaba.
De regreso a casa, pensaba que se iba a tomar unos días de descanso para reflexionar sobre todo lo ocurrido. Se desplazaría hasta Madrid. Conocería al hombre que compartía la vida con Viky y comprobaría  que todo iba correctamente. 


Por pocas fechas no coincidió con Iris.  Ella ya había salido rumbo a Nueva York

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