Mi vida con un actor - Capítulo 1 - Entrevista de trabajo

Al terminar mi empleo en la embajada,  me planteé en qué quería trabajar. Pensé en otra cancillería,  en alguna fuerte empresa...Estaba muy desorientada y a pesar de que pedía opiniones a mis amigos ninguno de ellos terminaba de darme opciones.
Fue por casualidad,  que una mañana,  mientras hojeaba el periódico, ante mis ojos descubrí un anuncio que llamó mi atención:

"Se precisa asistente personal con dominio de idiomas, asesor de imagen, dotes de organización, buena presencia, bla, bla, bla... "

--Y ¿ por qué no, yo?  Tengo todos los requisitos que solicitan.

Tomé nota de la dirección y envié mi curriculum por si acaso.  No tenía mucha confianza en que saliera.   El sueldo era suculento, pero a cambio habría de tener un horario descabellado y con  posibles salidas al extranjero en estancias ¿cortas?.  Me daba igual,  tenía un horario flexible puesto que no tenía a nadie a mi cargo y las salidas al extranjero me encantaban, me gustaba viajar aunque al decir "estancias cortas", se suponía que no tendría muchas oportunidades de hacer turismo.

--Bah, no me saldrá-,  pensé.


Transcurrieron varios días,  ya me había olvidado del tema, cuando una llamada de teléfono me sorprendió una mañana:

--¿ Es la señorita Eva Laurence?
--Si, soy yo ¿quién llama?
--Le llamo de la agencia Stars Films, referente a un curriculum que envió solicitando el empleo de asistente personal
--Ah! si. Se me había olvidado.
--¿Le sigue interesando el empleo?
--Si, desde luego
--Bien, pues preséntese en cuanto sea posible en  nuestras oficinas. ¿Podría ser hoy mismo?
--Si, dígame hora y allí estaré
--Bien, pues esta tarde a las cuatro ¿puede?
--Perfecto, a las cuatro estaré.

Había hablado con una voz firme y muy segura. Me imaginaba a mi  interlocutor de una edad mediana, por el tono de voz, y muy mandón , por la seguridad con que me había citado.

A las cuatro en punto estaba sentada en un sillón del salón de entrada de las oficinas de la agencia.No tenia idea de con quién tenía que hablar: se le había olvidado preguntar por el interesado. Había notificado a la señorita de recepción mi nombre y apellidos por lo que creia que no habría inconveniente, pero había sido un fallo garrafal por mi parte.

Estaba sumida en mis reflexiones, cuando una puerta se abrió de golpe dando paso a un hombre de mediana edad, de estatura más bien alto y con el pelo entre canoso y rubio. Era sin duda con la persona que había hablado por teléfono; le reconocí en cuanto pronunció su nombre:





--¿Señorita Laurence?
--Si, soy yo
--Soy Ed Grant, y si llegamos a un acuerdo, seré su jefe más inmediato. Pase por favor

Me había extendido la mano, fuerte, segura, grande, y entre ella,  la mía se había perdido. Cediéndome el paso me indicó  el despacho en donde tendríamos la primera entrevista.

--Supongo que no será una mujer despistada ¿no?
--¿Por qué lo dice, doy esa impresión?
--No, en absoluto. Su presencia física es inmejorable, pero el fallo de no preguntar con quién habría de hablar, es importante
--Tiene razón, me dí cuenta en cuanto colgué el teléfono, pero fué una llamada tan inesperada que me cogió por sorpresa. Le aseguro que soy muy responsable y no debe juzgarme por ese pequeño fallo.
--Tiene razón, pero si llega a trabajar con nosotros, deberá tener muy presente hasta los pequeños detalles, que son muy impotantes, créame.
--De acuerdo, señor Grant. Le aseguro que si llegamos a buen fin, no volverá a ocurrir.

La entrevista se prolongó durante más de dos horas. Fuí examinada extensamente. Todos mis conocimientos fueron puestos sobre la mesa, pero hubieron dos en los que hizo más hincapié: asesora de imagen y mis dotes para manejar a los medios de comunicación.  En ambos estaba fuerte, aunque los medios de comunicación me ponían algo nerviosa.

--¿Para quién diablos voy a trabajar, será algún jerifalte de las altas finanzas, quién será?  Mi paso por la embajada en Dinamarca fué totalmente satisfactorio, por lo que ¿sería alguien más relevante que un embajador?- pensé mientras esperaba otra pregunta.

--¿ Por qué dejó su empleo en la embajada en Diamarca?
--Por el clima sr. Grant. El embajador fué un excelente jefe, pero yo necesito sol y buena temperatura y Dinamarca carece de ambas cosas. Sentí tenerme que marchar pero estaba empezando a deprimirme y opté por buscar otra perspectiva.
--Veo que es usted americana
--En efecto, de California, y pasé cinco años de mi vida en España aprendiendo el castellano. De ahí mi nostalgia por el sol
--Comprendo...
--¿Puedo preguntar algo?-,  dije al sr. Grant
--Si, claro
--¿Para quién se supone que trabajaría? El examen ha sido exhaustivo, ha comprobado que mi curriculum corresponde exactamente a mis conocimientos.  ¿ Entonces?...
--Bien, ha salido airosa de su examen, sólo hay un pequeño inconveniente
--Y ¿cuál es?
--Pedíamos buena presencia, pero usted  la sobrepasa y créame no es bueno
--No le entiendo, pero entonces, debo entender que no he conseguido el trabajo.
--Yo no he dicho eso
--¿Entonces?
--Será la asistente personal de un actor, de un actor muy conocido . Se trata de Maxim Green
--¡ Dios mio, Maxim Green !, pero si le admiro desde hace tiempo. No es posible, ja,ja,ja
--¿Le satisface?
--¡Naturalmente! seré envidiada por todas las mujeres del mundo...
--Ahí está el problema..., para usted principalmente. Va a tener que aguantar muchas especulaciones¿tendrá paciencia para ello?
--¿Especulaciones, por qué?
--La prensa del corazón saca conclusiones enseguida y es usted muy bonita. Rápidamente le colgarán un noviazgo con Maxim, y debe estar preparada para todo lo que habrá de responder.
--Pero yo estaré en la sombra siempre ¿no?
--Si, pero algunas veces se la verá junto a él, y los papparazzi harán conjeturas aunque sean falsas.
--Bueno, en todo caso habré de ser yo quién salga al paso... Además el sr. Green no se distingue precisamente por ser un cartujo.
--Bien, pues por nuestra parte el trabajo es suyo. Si lo acepta deberá empezar pronto. Él está ahora rodando fuera.  Deberá trabajar con la asistente actual, que se nos casa, para que conozca el modo de hacer que tenemos. En todo lo demás  ¿estamos de acuerdo? ¿puede viajar sin cargas familiares?
--Sr. Grant, estoy absolutamete libre, no tengo novio, ni compañero, ni marido, ni hijos, ni nadie  a quién atarme: dispongo de mi propio tiempo.
--Pues bien. Creo que sería conveniente que se incorporase al trabajo mañana mismo, así iría conociendo a todos los compañeros de las distintas dependencias. ¿Le parece?
--Encantada,¿ a qué hora empiezan ustedes?
--A las ocho de la mañana
--A las ocho estaré ¿aquí mismo?
--Si,si. Yo mismo le presentaré a todos.

Y así fué como sin proponérmelo me introduje en ese mundo desconocido para mi, pero muy atractivo,  del espectáculo, del cine concretamente, ,  y que tanta influencia habría de tener en mi vida futura.

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