Los O'Connor - Capítulo 13 - Una casa cerca de otra


    Llegaron junto al coche aparcado no muy lejos del despacho del abogado.  Solícito, Brendan abrió la puerta del copiloto, para que Iris entrara, pero ella, haciendo caso omiso, abrió la trasera y se introdujo en él.  Se la quedó mirando, pero no dijo nada. Le dolía la actitud férrea de ella, pero se repetía una y otra vez, que tenía motivos para actuar así.  Ambos libraban una dura batalla, y ambos deseaban ganar la guerra, aunque en realidad, uno de los contendientes, sabía que la tenía perdida de antemano.  Pero no le regalaría el triunfo sin luchar.  Brendan se sentó al volante y antes de arrancar el coche, la preguntó:

- Lo que tengo que proponerte es muy importante para los dos, y se que vas a protestar y mucho, por eso me gustaría hacerlo en lugar en donde podamos estar tranquilos.  Elige el lugar
-No tengo ni idea. Te recuerdo que no vivo en Dublín
-¿ Quieres que vayamos a casa?
- ¿ A tú casa? No, ni hablar. Un sitio neutral. Vayamos a mi hotel
- De acuerdo, vayamos donde dices





Y se encaminaron hacia el hotel en donde se hospedaba Iris. Estaba contrariado por la forma fria de tratarle; esperaba una dura batalla con ella, pero también confiaba en que al final cedería.  Una vez en la habitación, Iris  se acomodó frente a él después de servirle un whisky del mini bar.

- Bien, pues ya estamos aquí. Dime lo que tengas que proponerme.
- Ante todo, he de decirte que busco el bien de Victoria.  Se me ha ocurrido que podríais vivir en la mansión, y como supongo que no querrás verme ni en pintura.., yo lo haría en el pabellón de caza que está acondicionado porque le he usado en varios ocasiones
- Das por hecho que voy a vivir aqui.  ¿ Y si no fuera así ? Podría presentar batalla
- Sabes muy bien que no voy a ceder.  No me gustaría que nos enfrentásemos.  Trato de solucionarlo de la mejor manera posible, por la niña, y por nosotros.  Que nadie salga lastimado de esta situación.  Si aceptas, será todo más sencillo
- ¿ Y si no ?
- Pues..., sintiéndolo mucho te demandaría, y créeme tengo argumentos suficientes para ganarte en el juicio-  Ella se le quedó mirando, sabiendo que tenía razón, que el abogado se lo había advertido.  Pero quería saber hasta dónde sería capaz de llegar
- Yo también tengo mi argumento ¿ sabes? . No estés tan seguro de ganar
- Mira... estoy cansado de dar vueltas y vueltas al mismo asunto. Sabes tan bien como yo que tienes las de perder, así que por favor, terminemos con ésto ya de una vez

Ella se levantó nerviosa y comenzó a dar vueltas por la habitación, bajo la mirada de Brendan.  Cada vez su admiración por ella subía más enteros.  Tenía que recobrar a esta mujer a como diera lugar.  Sabía que su juego no era limpio, pero tenía que hacerlo si quería formalizar su situación con ella, y eso era lo que más deseaba.  Al fin ella respondió; sabía que era la perdedora, pero impondría sus condiciones:

- Está bien...Dejaré mi vida, mi casa, mi trabajo... lo dejaré todo con tal de estar con mi hija. Pero no viviré en la mansión.Seré yo la que lo haga en el pabellón.  O si lo prefieres, alquilaré un piso cerca para que la puedas ver cada vez que desees. La mansión es tu casa, y yo un huésped.
- Para ya, por favor.¿ De dónde sacas que eres un huésped?
-Pues eso es lo que soy.  Me siento de nuevo como si tuviera que perfeccionar mi ingles- Brendan sabía muy bien a qué se refería, pero lo dejó pasar por alto
-Ya - Es todo lo que respondió-. Deseo verla a diario. Formar parte de su vida. Recuperar todo el tiempo que no he disfrutado. He perdido su infancia, sus primeros pasos, sus primeras palabras, todo, me lo he perdido todo. Me ve como un extraño, y tengo que ganármela, que sepa que soy su padre y que la quiero, aunque hasta hace poco no supiera de su existencia


- ¿ Me estás echando en cara que te he privado de todo eso?
- No. No te estoy echando en cara nada.  Yo cometí un atropello, pero ambos lo pagamos caro.  Fuimos víctimas. Si me hubieras dicho la verdad, muchas cosas hubieran cambiado
-O sea, que soy yo la que tuve la culpa ¿ verdad?
- No no me interpretes mal. Quién cometíó el error fuí yo, pero tu tampoco obraste bien.  Debiste decirme que íbamos a ser padres
-¿ Cómo? ¿ Cómo iba a decírtelo si ni siquiera me llamaste para pedirme perdón?
- Tienes razón. Te juro que lo intenté, pero me faltó valor.  No sabía qué decirte, cómo actuar. Se lo confesé todo a Philip, en un encuentro que tuvimos en Madrid
- Y ni siquiera tuviste la delicadeza de tratar  verme
-Ni tu ni tía Susan estábais en Madrid.  Habíais ido a no sé que asunto a un pueblo. Me extrañó, pero no me correspondía decir nada
-¿ Sabes a qué íbamos? A buscar una casa para vivir el embarazo, porque me daba vergüenza salir a la calle. Y no lo hice hasta que fuí a dar a luz. ¿ Cres que fue fácil para mi? Me vi sola ante algo que no había buscado, ni había dado pie para ello, y sin embargo, tú seguiste con tu vida adelante y la mia se quedó partida.  Pero algo he de agradecerte Victoria.  Ella me compensó de todo, y no renunciaré a ella por nada del mundo
. -No quiero que renuncies a nada, no tienes porqué hacerlo.  Te estoy ofreciendo que seamos una familia normal, que seamos marido y mujer. Reconozco que es un ofrecimiento algo insólito y a destiempo, pero... es lo que hay.  La situación es la que es; no podemos dar marcha atrás ni borrar lo ocurrido.
- ¿ Crees de verdad que puedo aceptar lo que me ofreces? ¿ En serio me lo estás diciendo?
- Si. Te lo digo con la mayor rotundidad
- Desde ahora te digo que no. Acepto vivir en el pabellón Victoria y yo solas. Como mucho la llevaría a que almorzara contigo.  Eso es todo lo que puedo conceder.

¡¿Por que había renunciado a ser lo que estaba deseando? Ser su esposa era lo que más ansiaba, pero el recuerdo de Daisy y Brendan abrazándose, se colaba en su mente, desterrando cualquier fórmula para ser feliz

- Está bien, si así lo deseas. Sea, pues. Reconoceré a la niña como hija mia, y todo quedará más o menos normalizado


- La niña tiene tus apellidos, si es eso lo que te preocupa.  Philip la inscribió en el juzgado como hija tuya. Y tampoco eres un extraño para ella; desde muy pequeña le hablé de ti.  Te conoce perfectamente; a la cabecera de su cama tiene una foto tuya.
-Así que sabe quién soy..¿ Cómo crees que debo tomar todo esto?
- No lo se, ni me importa.  Ese es un problema tuyo. Yo cumplí con la parte que creí era justa, sabiendo que en cualquier momento, cualquier día te enterarías de la verdad
-Pero no por tí ¿ verdad?
- Mira no lo sé.  Hice lo que creí más justo, aunque no te lo parezca. Ella te reconoció cuando te vió por primera vez el día que murió el padrino
- ¡ Papi !, eso fue lo que dijo que yo no entendi. ¡ Por Dios bendito ! ¿ Por qué si eres tan noble, te comportas tan fria conmigo?
-¿ Tienes que decirme algo más?
- Sólo cuándo piensas establecerte aquí de nuevo
- No lo sé. Avisaré en mi trabajo en cuanto llegue a Madrid
- Referente a eso, creo que podrías trabajar junto a Thomas, en la sección que él lleva . Al fin y al cabo estudiaste para ello
- Ya veremos. De eso hablaremos cuando nos hayamos establecido.  Y ahora llévame a recoger a Victoria, por favor
- ¿ Por qué no te quedas esta noche en casa ? De esta forma os tendría, al menos una noche más- Iris no quiso prestar atenciós a ese "os" como si no lo hubiera pronunciado
-Regreso a Madrid mañana
- Bien pues os quedáis en casa y desde ella os llevo al aeropuerto.  De esa forma podrás ver el pabellón y tomar nota si quieres reformar algo que no te guste
-Estará perfecto, seguro.  Sólo te agradecería que cuando revise algún cajón, no me encuentre con alguna sorpresa femenina de tus particulares juergas.  Eso me sería bastante desagradable.
- Descuida no encontrarás nada. Mis juergas no las tengo en casa- respondió malhumorado
-Está bien, nos quedaremos esta noche en tu casa. Voy a preparar el equipaje y dejaré el hotel

Él la miró sonriendo levemente, y dijo:

- Gracias - Iris no respondió


                                

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