domingo, 26 de febrero de 2017

Amor en la Red - Capítulo 6 - Verde campiña inglesa

Lentos, iban pasando los meses, y por fín llegó Julio, el destinado para las vacaciones de las chicas.  Carmita y Susana contentas para disfrutar de su nueva aventura, Ingrid,  al contrario, expectante y nerviosa por lo que encontraría en Inglaterra. Sentía miedo de haber perdido definitivamente a Jack.  Nadie más que ella tendría la culpa si así era. Hacía más de dos meses que no sabía nada de él.  Iría a ciegas en ese viaje, pero tenía que hacerlo y aceptar lo que se encontrase en Fowey.


El último día de Junio, decidieron ir a cenar y tomar alguna copa con varios de sus compañeros de trabajo como despedida de vacaciones.  Ingrid no tenía ningún interés en ello, pero Carmita estaba contenta y lo quería celebrar.  Eran en total cinco personas las que formarían la pequeña reunión.  Por fín dieron por finalizada la despedida y cada una se fue a su casa.  Ingrid estaba triste, no sabía muy bien  porqué. En vez de estar deseosa que llegará el día siguiente, quería que la noche fuese larga, muy larga y que el amanecer del día 1 de Julio, no llegase nunca. ¿ Qué encontraría en Inglaterra ?



Ya estaban acomodadas dentro del avión que en poco más de dos horas y media las dejaría en Londres. Allí mismo, en las oficinas de Iberia, realizarían las gestiones referente al alquiler del coche contratado desde Madrid. Con todo en órden decidieron emprender la marcha hacia la ciudad.  Allí comerían algo antes de ir al hotel reservado.  Así pues, una vez recogidas las maletas,  se dirigieron a Londres.  Carmita y Susana no paraban de hablar exultantes por el comienzo de las vacaciones, y contrariamente a lo imaginado, hacia un sol espléndido, lo que les alegraba aún más  Muy al contrario Ingrid iba callada. Sólo de vez en cuando hacía algún comentario.  Sabedoras sus amigas de lo que podía estar pasando por su cabeza, se hacían las desentendidas, como si no se dieran cuenta de la zozobra de Ingrid.  Después de tomar un frugal almuerzo, consultaron el plano y buscaron la situación del hotel. Una vez localizado se dirigieron hacia él.  Todavía les daría tiempo, después de instalarse, de disfrutar de la noche londinense.  El hotel tenía la fachada típica de una construcción  clásica de Londres, muy agradable, y su interior, sin ser excesivamente lujoso, era cómodo y confortable.  Estarían las tres juntas en la misma habitación, lo que significaba charla hasta altas horas de la madrugada.  Dieron orden en Recepción de que les avisasen a las siete de la mañana.  No conocían lo que podrían tardar en llegar a su destino, por tanto irían despacio y con precaución.  Además al no estar acostumbradas a conducir como se hacía en el Reino Unido, debían tener mucho cuidado en no tener un tropiezo.



Sonó el teléfono de la habitación avisándoles de que era la hora solicitada.  Se vistieron recogieron todo y salieron a la calle.  Mientras desayunaban en la cafetería del hotel consultaron nuevamente el plano y trazaron una raya con un rotulador desde Londres hasta la localidad en donde vivía Jack

Las amigas disfrutaban del maravilloso paisaje verde de la campiña inglesa. No paraban de hacer comentarios, pero Ingrid se incorporaba a la conversación con desgana, argumentando que le dolía la cabeza - " intentaré dormir algo" - justificó para entornando los ojos, sumergirse en sus pensamientos.  Deseaba y temía llegar

- Quiero llegar cuánto antes. Deseo terminar con esta zozobra de una vez- pensaba Ingrid- Soy estúpida ¿ dónde está la chica que se prometía no enamorarse jamás? Y aquí estoy detrás de alguien, que posiblemente ni siquiera se acuerde de mi.

Con mil precauciones, emprendieron rumbo a lo desconocido.  Habían estado en Inglaterra muchas veces, pero nunca habían salido de Londres, ciudad que adoraban. Mientras consultaban el plano constantemente tomaron la carretera que les conduciría al primer destino: Fowey. Al volver un recodo apareció ante sus ojos



- ¡ Vaya, es precioso ! - comentó Susana
- Parece la Costa Brava- dijo Carmita
- Bueno, tanto como la Costa Brava . . . pues la verdad, no.  Todos los pueblecitos de pescadores se parecen algo - replicó Susana-De todas formas es una maravilla. ¿ Te gusta Infrid?
- Desde luego es muy bonito
- Pues no parece que sientas mucho entusiasmo - dijo Susana
- Déjala. ¿ No ves que está preocupada ? - argumentó Carmita.

Pararon en una de las calles del lugar para preguntar por el consultorio en el que trabajaba Jack, que por otra parte era conocido de los vecinos

- No está muy lejos de aquí - dijo uno de ellos, indicándolas el camino

Carmita dominaba perfectamente el inglés, por tanto no tenían dificultad alguna para hacerse entender. Muy al conrario ocurría con Susana e Ingrid, que hablaban un inglés muy elemental.  Al llegar al consultorio, fueron informadas en  el control por la enfermera que atendía el mismo, que Jack ese día libraba y por tanto no iría a trabajar.

- Puedo indicarles la dirección de su casa. Quizás esté allí, porque como dentro de nada toma sus vacaciones, anda preparándolo todo.
- Muchas gracias, señorita. Si es tan amable... porque la dirección que tenemos nosotras, no estamos seguras de que sea la correcta - y dicho ésto, Ingrid sacó su agenda mostrando los datos que ella tenía, y sí , coincidían con los de la enfermera.  Le dieron las gracias y después de indicarlas por dónde debían ir, emprendieron de nuevo el viaje, pero ésta vez para Ingrid fue el tramo más difícil.  Al llegar frente a la casa,  les dijo
- Esperad, por favor. Sólo un segundo

Las chicas la miraron comprendiendo por lo que estaba sucediendo en su interior, y aguardaron pacientes a que su amiga se repusiera y sosegara su ansiedad.  Tomó aire, y a renglón seguido dijo

- Vamos allá. Lo que sea sonará; no tiene objeto retrasarlo más



Al llegar a la puerta, las chicas dieron un paso atrás, dejando en primer término a Ingrid, que pulsó el timbre decidida.

- Voy enseguida. Un momento por favor - una voz masculina muy conocida por ella fue la respuesta a su llamada

De repente la puerta se abrió sacando de su ensimismamiento a Ingrid, que con la vista al frente se encontró cara a cara con Jack, que con ojos de asombro no podía creer a quién tenía delante

- Hola Jack, ¿ cómo estás ?
- ¡ Ingrid !, no podía imaginar que cumplieras la petición que te hice hace meses.  Hola chicas - dijo dirigiéndose a las amigas de Ingrid que conociera en la terraza de la Gran Vía en Madrid

Los pésimos augurios de Ingrid se habían cumplido.  La frialdad con que la recibió, no se parecía en nada a su despedida en Madrid.  Por eso y porque ya contaba con ello, reaccionó inmediatamente y tomó la iniciativa de la situación.

- Estamos de vacaciones recorriendo vuestra campiña y la costa, y hemos pensado ¿ por qué no acercarnos a saludar a Jack?, y aquí estamos
- Bueno pasad.  Tengo algo de desorden en casa.  Estoy preparando un viaje para dentro de unos días y estoy organizándolo todo
- No te preocupes, nos vamos enseguida. Sólo ha sido un momento en nuestro camino; nos desviamos para saludarte, pero no queremos retrasarnos mucho, para no viajar de noche.  No estamos acostumbradas a conducir por el lado contrario - dijo riendo, aunque estaba destrozada por dentro.
- Bueno siquiera tomad un té y luego marcharos si así lo creéis oportuno
- De acuerdo-, dijo Carmita que era la más decidida. -  Jack preparó el té.  Sus manos temblaban Ni en mil años hubiera imaginado aquella visita.
- ¡ Dios mio ! - dijo mientras volcaba el agua en la tetera-.  Al reunirse con ellas les dijo
- Pienso que podíais quedaros esta noche y de este modo podríamos organizar una cena por el reencuentro y así conoceríais a mi novia -  Aquellas palabras fueron una bomba en los oidos de Ingrid.  Las amigas la miraron al escuchar aquello sabedores de sus expectativas
- Nos gustaría mucho Jack, de veras que sí, pero ocurre que debemos entrar en el hotel a la hora fijada, de lo contrario perderíamos las habitaciones-, dijo Ingrid - Nos tomamos el té y nos marchamos.  Quizás en otra ocasión. ¿ Conseguiste la plaza en el hospital ?
- Si, me incorporo en septiembre. Así podré practicar y dentro de  unos dos años, ejerceré como residente
- Eso es estupendo. Me alegro muchísimo. Sabía que lo conseguirías. Y ahora chicas, vamonos se nos hace tarde

Las tres se levantaron y extendieron sus manos hasta Jack a modo de saludo, encaminándose hacia la salida .  Por unos breves instantes la pareja quedó a solas. Jack la miraba queriéndola decir miles de cosas que no salían de su garganta.  Ella se le adelantó y dándole un beso en la mejilla, dijo

- Adiós Jack.  Deseo que te vaya todo muy bien y seas feliz, te lo mereces. Adiós

Ingrid no dijo " hasta pronto".  Sabía perfectamente que todo había concluido y no se volverían a ver más.  Se reunió con sus amigas, que poniendo el coche en marcha arrancaron para salir de allí cuanto antes.  Ninguna de las tres habló.  La decepción que debía sentir su amiga, les acongojaba y lo sentían por ella, por las ilusiones que hubiera podido hacerse, pero también pensaban  que sólo ella era la responsable de aquel fracaso y nadie más.

- No tengo ganas de viajar, chicas -, las dijo - Busquemos un motel y hagamos noche aquí
- Me parece bien ¿ y a tí Susana ?
- A mi también. La verdad no me apetece meterme ahora en carretera. No disfrutaría de nada
- Cuando veníamos hacia aquí, vi un motel antes de entrar, podíamos quedarnos allí y descansar-comento ´Carmita- ¿ quieres Ingrid ?
- ¿ Cómo dices ? , si, si. Haced lo que creáis oportuno
- Decidido, volvamos atrás - dijo Carmita

Alquilaron las tres habitaciones correlativas.  Dejarían la de el medio para Ingrid.  Así lo decidieron.  Solicitaron unos bocadillos y una vez lo hubieron comido, cada una se dirigió a su aposento, notificando en recepción el nombre de a quién corrrespondía cada habitación.

Por fin Ingrid, a solas, pudo desahogarse de toda la angustia acumulada por el día.  Ya había acabado todo, ya había salido de dudas. Ahora otra mujer había recogido lo que ella tuvo en sus manos y lo despreció.  Nadie tenía la culpa, ya se lo avisaron.  Se dio un baño en lugar de una ducha.  Permaneció dentro del agua caliente, durante largo rato.  Debía relajarse, debía seguir el camino ocultando sus sentimientos a las amigas que dieron su aprobación por acompañarla.  No podía permitir amargarlas el viaje.  Decidió que al día siguiente estaría como si tal cosa y continuarían su camino, sin ningún interés por parte de ella.

Se metió en la cama. No tenía ganas de leer. Estaba cansada, pero no tenía sueño y dejó la luz encendida; miraba al techo repasando todo lo vivido en ese día y tratando por todos los medios que el sueño acudiese en su ayuda.  No quería, no debía pensar más. No deseaba sentir esa angustia que le atenazaba la garganta. No más.

Después de recuperarse de la sorpresa por la presencia de Ingrid en su casa, Jack se dirigió a su coche para ir en busca de Christine, la novia con la que andaba enredado. Pero la impresión de volver a verla , le indicaba que no había conseguido olvidarla, a pesar de sus propósitos y de tener un romance con aquella forastera que se cruzara en su camino algún tiempo atrás.  Desde un principio había sido muy claro con ella, y no la prometió nada más que la esperanza de que algún día olvidase definitivamente a Ingrid. Ella lo había aceptado así, creyendo que era altamente improbable  que se volvieran a juntar los caminos que la distancia y la intolerancia de ella había alejado.


Aún no era de noche y había la suficiente claridad como para ver que al pasar frente al motel de las afueras, viera el coche de las muchachas, aparcado frente a una puerta. Anduvo unos metros, pero de repente giró en un recodo y retrocedió hasta llegar a la recepción del motel. Se bajó e inquirió el número de la habitación de Ingrid

- Ah, si, las extranjeras.  Es la número 6 la del centro
- Gracias, muchas gracias

Unos golpes en la puerta, sacaron a Ingrid de sus pensamientos.  Creyendo que sería alguna de sus amigas, ni siquiera su puso una bata encima del pijama, sino que abrió la puerta, viendo frente a si el rostro serio de Jack.

- ¿ Qué haces aqu?- preguntó
- Iba camino del pueblo y al pasar vi vuestro coche.  Pensé que debía hablar contigo.  Lo de esta tarde ha sido todo tan rápido ...
- Iba camino del pueblo y al pasar vi vuestro coche.  Pensé que debía hablar contigo.  Lo de esta tarde ha sido todo¡ tan rápido. . .!
- Si lo ha sido por lo inesperado. Ni te imaginabas quién iba a visitarte - dijo riendo para ocultar su congoja

Jack la miraba no sabiendo por dónde empezar la conversación. Como si un sexto sentido le avisara, avanzó hacia ella y tomándola en sus brazos, la besó intensamente, no como en el aeropuerto, sino con toda la angustia, el amor y el deseo que sentía por aquella alocada muchacha que le había robado el corazón.  Ella correspondió a su abrazo, mientras  le susurraba al oido

- Dios mio Jack, te quiero, te quiero. Sé que es demasiado tarde, sé que no debo decirlo ahora cuando es demasiado tarde, pero... Márchate, por favor
- Ingrid ¿ por qué has tardado tanto ?
- Has sido tú el que has roto. Reconozco que tienes razones para ello, que fui una estúpida engreída que me sabía a salvo de lo que sienten millones de personas en el mundo y yo creí poder luchar para no caer en las redes de un amor que te mortifica y que no te deja vivir en paz el resto de tu vida
- Calla, calla. No pensemos en ello ahora. Sea quién  sea que haya tenido la culpa, olvidémoslo ahora y vivamos el momento


- Pero tú tienes otra chica en tu vida, y no es justo que ella tenga que pagar mis errores
- Shssss.Te he dicho que calles.  No deseo hacer sufrir a nadie. Ella ha sido paciente conmigo, pero también es sabedora de lo que ocurría, de lo que está a punto de ocurrir, ahora. Nunca la he engañado, he sido muy claro . Sabía desde el primer día que el amor de mi vida eres tú
- Entonces ¿ por qué dejaste de llamarme, de escribirme ? Esperaba como agua de mayo tus charlas, pero cuando te fuiste distanciando, supe que todo había cambiado, que había ocurrido lo normal, lo que yo no quise aprovechar.  Por lo tanto la culpa ha sido mía y lo asumo.  Lo nuestro ya no es posible
- Ni siquiera lo pienses. He trabajado duro, me he sacrificado mucho, y todo por ofrecerte algo más de lo que tenía. Nunca perdí la esperanza de enamorarte, y ahora estás aquí.  Ya no te dejaré escapar. Casémonos
- ¿ Qué dices ?
- Que seas mi mujer, Que formemos una familia y que no pienses siquiera que va a fracasar. Envejeceremos juntos y nunca, óyelo bien, nunca, aunque tengamos nuestros altercados va a desembocar en separación.  Porque eres toda mi vida, eres el motor que me impulsa a seguir adelante. Te he querido siempre, desde que te vi y nada ni nadie me hará renunciar a ti

Ingrid refugiada en su pecho, lloraba no sabía si de alegría,  angustia contenida, deseo, amor, ó por todo junto.  Y fue de él. Se amaron tan intensamente como si quisieran recuperar todo el tiempo perdido.  Al día siguiente pensarían en como solucionar los frentes que se habían abierto esa noche, pero  lo que tenían muy claro es que no renunciarían a estar juntos nunca más


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