La celta que llegó de lejos - Capítulo 14 - Noche de angustia

Las patrullas se distribuyeron a lo ancho del terreno.  Era una noche infernal.  Pareciera que nunca había llovido como aquella noche.  La desesperación de James llegaba al límite.  Ninguna señal de ella  ¿dónde estaba? ¿ por dónde había ido ?  La llamaban a voces, pero no obtenían respuesta alguna.  No le importó la lluvia, ni el frío, sólo quería encontrarla.  Podría estar herida, o lo que era peor..., pero eso lo desechaba rotundamente de su cabeza. Y seguía llamándola a voces hasta quedar ronco   Nunca antes,  por nadie,  había sentido tanta angustia y desesperación.  Sentía que el corazón se le salía del pecho pensando en el miedo que estaría pasando al verse sola y sin poder hacer nada.  Estaba a punto del llanto al ver que no había respuesta a sus voces.  .  Y de pronto una voz lejana respondió a su llamada

- Gracias Dios mio, al menos está viva.-



Todos corrieron en  dirección a la voz, que era llamada y respondida débilmente, hasta que orientados supieron por dónde habían de ir a buscarla.  Aún tardaron mucho rato en encontrarla, ya que la noche era oscura y las linternas que llevaban sólo iluminaban un radio pequeño de terreno.  James, ansioso, fue el primero que se adelantó y la vio acurrucada contra el árbol, temblando de frío y de miedo.  Palpó .su cara y su cuerpo para averiguar si estaba herida.  Ella tiritaba, temblaba.  Estaba en estado de shock

- Mi vida ¿ estás herida? ¿ qué te ocurre ?  Dime algo por favor
- James.... - Se abrazó a su cuello y rompió a llorar de miedo y de alivio.- Creo que me he roto una pierna. Me caí de la bicicleta y no tenía  el móvil para avisarte.
- Bien, ya estoy aquí. He pasado un miedo terrible, pero estás a salvo y dentro de un momento te atenderá un médico

 Sacando su teléfono avisó a urgencias para que enviaran una ambulancia.y mientras tanto ella fue relatando la odisea y la extrañeza por lo que le había ocurrido desde que estuvo en el castillo.  James despidió a los hombres dándoles las gracias por la ayuda prestada, cuando la ambulancia llegaba a recogerles.  La trasladaron al hospital y apreciaron que efectivamente, la tibia la tenía rota y una herida bastante profunda en la rodilla .  La introdujeron en quirofano para proceder a su reconocimiento y evaluar lo que había que hacer con la pierna rota.  James aguardaría fuera en espera de que los médicos le dieran algún resultado.  Estaba temblando, no por frío, sino por la situación de Marian. Le había contado algo absurdo, producto sin duda, por el estado de ansiedad que tenía. Según ella había tenido una experiencia extraña, pero ¿qué ?

- Ya hablaremos de eso.  Me preocupa su estado de shock. Nunca la he visto en algo así. Creo que desvariaba, producido sin duda por el miedo que ha pasado. Pobre mi pequeña. En ese lugar derruido es fácil imaginar cosas extrañas.  Ambos somos de tierras con tendencia a creer en ... - Ni siquiera deseaba pronunciarlo.  La puerta del quirofano se abrió dando paso al médico que le traería noticias de ella.


- Bien James. Efectivamente tiene la tibia fracturada y el peroné tocado.  Por lo tanto hay dos opciones: operarla poniéndole una placa o escayolar la pierna desde debajo de la rodilla, hasta la punta de los dedos del pie.  Se pasará una larga temporada sin apoya el pie en el suelo y con muletas. Le haremos radiografías periódicas. Y ahora serás tu quien nos diga lo que hemos de hacer.  La hemos tenido que poner un sedante para que se tranquilizará.  El shock que padecía era importante.  No sé lo que le habrá pasado mientras estaba sola, pero lo que fuera, le ha impresionado mucho.
- Si decidiera escayola, si no resultara,  siempre tenemos tiempo de la operación ¿ no ?- dijo James
- Si, pero no demorándolo mucho.  En quince días le haríamos una radiografía, si vemos que el hueso no suelda, entonces no habrá más remedio que operar
- Bien, pues escayola.  .  Me hago responsable de ello.  No me gustan las anestesias
- Te advierto que el colocar el hueso en su sitio será a lo vivo y va a doler bastante
- Lo entiendo, pero evitaremos una anestesia, si es que ello es posible.  ¿ Puedo verla ?
- ¡ Claro ! No te alarmes, te he dicho que la hemos aplicado un sedante, así que es posible que esté medio adormilada.

Estaba deseando verla, aunque ella estuviera dormida, pero la vería. Era tal sentimiento el que experimentaba  que necesitaba ver su rostro, acariciar su mano y su cabeza, infundirle tranquilidad y se lamentaba del terror que hubiera podido sentir. Y estaba sola y él no estaba a su lado para protegerla,. para abrazarla y consolarla.  Tendría que hablar muy seriamente con ella, cuando todo haya pasado.  Seguro que no volverá a repetir tal impudencia. ¡ Por Dios santo !  ¡ No conoce el terreno ! ¡ Cómo se le ocurrió amenazando lluvia!  Se sentó a la cabecera de su cama, tomándola de la mano y examinando su rostro como si fuera la primera vez que la viera. ¡ La quería tanto !- La veía tan pequeña, tan menuda e indefensa, que la ternura llegaba hasta su garganta en oleadas, y unas pequeñas lágrimas enturbiaron  su mirada.  Era un hombre hecho y derecho, y sin embargo su mujer le inspiraba unos sentimientos de protección que nunca había experimentado. Y pensó que Lua inspiró lo mismo a Kendrick. Le vendría de familia seguramente.

Todo en ellos había sido pura casualidad mediando miles de kilómetros de distancia por medio, pero se habían conocido, se amaban y ahora estaban casados ¿ todo por casualidad? No deseaba seguir pensando en ello.  Marian le había hecho alguna insinuación, pero ahora no era la ocasión de pensarlo.  Ya tendrían tiempo de que le explicase todo lo sucedido, en esa noche de angustia que querría olvidar para siempre.


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