La celta que llegó de lejos - Capítulo 5 - La lluvia

 Sus vacaciones llegaron al fin. Lamentaba dejar aquellas tierras, a pesar de estar en soledad y sin a penas poderse comunicar con nadie, había disfrutado del viaje. Aunque no hubiera alcanzado sus objetivos, estaba satisfecha.  Es un pais muy romántico, con leyendas emocionantes que  un alma joven y soñadora como era ella, había disfrutado plenamente.  Se sentía algo fracasada en su intento, pero, al menos podría contar que sus parientes,   fueron bastante fértiles, pero nada más.  Si el MacDonald hubiera sido más atento, posiblemente hubiera averiguado cómo les fue en la vida.


- Bah... un majadero. Pero daba la impresión de que me odiase.  En mi vida le había visto y creo que soy bastante simpática con la gente- se repetía extrañada por la actitud de James.

Se despidió de la señora Britges y a bordo de su coche de alquiler, emprendió el camino de regreso a Edimburgo.  Se detendría en Inverness, y rió cuando se le ocurrió que como compensación bien podría aparecer el monstruo del Lago.   A penas había recorrido un par de kilómetros de carretera, cuando comenzó a llover. En principio algunas gotas, pero pronto se transformaron en lluvia torrencial.  No la gustaba conducir con lluvia tan fuerte. No conocía bien las carreteras, pero no tenía más remedio que marcharse.   De repente, sintió un ruido fuerte y el coche comenzó a  hacer movimientos extraños

- ¡ Vaya, lo que me faltaba ! Un pinchazo

Se apeó  y comenzó a trastear para poner la rueda de recambio., pero todos sus esfuerzos por mover los tornillos eran inútiles. Creyó estarían oxidados por la humedad del clima. Y en ese momento echaba sapos y culebras por su boca. ¿ Cómo un coche de alquiler podía estar en esas condiciones ?  Y la lluvia arreciaba y nadie que pudiera ayudarle,  pasaba por allí.  Su ropa empapada, su cabello chorreando agua, al igual que su cara, Miro  un lado y otro de la carretera: nadie pasaba. Decidió dejar el coche allí y regresaría al pueblo, avisaría a una grúa  y armaría una buena bronca a la tienda de alquiler de automóviles.  Los zapatos chapoteando agua y ella a punto de llorar.  No podía creer su mala suerte ¿ sería cuestión de algún fantasma?  Eran demasiadas casualidades, y comenzaba a dudar de su buen juicio por pensar de ese modo.

Su suerte iba a cambiar..  En dirección contraria, un coche hacía señales con los faros.  Se apartó de la carretera y cuando llegó a su altura, una cabeza asomando por la ventanilla, le hacía señales con la mano, al tiempo que la decía

- Entre - Se quitó el agua del rostro y entonces vio que era el simpático  MacDonald
-No, gracias.  No se preocupe
-¿ Hará alguna vez lo que le digan a la primera? Suba.  Está empapada, va a coger una pulmonía
- No se preocupe.  Si lo hiciera  pondría todo el coche  empapado de agua
-Suba, y se lo diré por última vez


Ella se tragó el orgullo y dando vuelta al coche, se metió dentro.  Al cambio de temperatura, le dio un escalofrío, que hizo que James la mirara.y pusiera su mano en la frente para comprobar si tenia fiebre, pero no dijo nada.  Llegaron enseguida, metió el coche en el portón e hizo que ella saliera

- Vamos - le tendió la mano que ella aceptó.Sentía un frio horrible tenía empapada hasta la ropa interior.  Ignoraba lo que él pretendia hacer, pero lo supo cuando se paró frente a una puerta

-Esta será tu habitación.  Te traeré toallas y dame tu ropa para secarla en la chimenea- Marian no protestó, no dijo nada.  La dejó sola y bajo hasta la cocina a por un plato de sopa caliente.  Estaba intimidada por la personalidad de aquel hombre tan extraño que un día antes,  poco menos,  que no le dirigía la palabra, y ahora le ofrecía su casa para resguardase de la lluvia.  No terminaba de entender ese carácter.  Posiblemente fueran todos así, y se acordó de su antepasada y lo difícil que tuvo que ser su vida hasta que la aceptaran.  Se sentó cerca de la chimenea para ver si entraba en calor. James salió de la habitación con la ropa de ella para secarla, y regresó al poco rato con un tazón de sopa caliente  Cuando el la vio, le pareció aún más menuda de lo que era. La tendió una toalla para que secara su cabello y la ofreció la sopa para que reaccionara.  Ella levantó la cabeza y le sonrió débilmente para agradecerle sus atenciones.   No tenía nada de mujer que ofrecerle y su pijama le estaría enorme, pero tendría que servir.  Se sentó en el suelo, a su lado , y la miró fijamente sin pronunciar palabra. A ella le pareció que quería decirle algo, pero no tenía ni idea de lo que sería.  Al fin rompió su silencio

- Verás... He de pedirte perdón por lo de ayer. Fui grosero y mal educado contigo.  Es algo que no me ocurre con frecuencia, no es así mi carácter.  Francamente no sé lo que me pasó

Estaba sorprendida por ese arrebato de humildad. Le parecía muy orgulloso y no entendía el porqué de su actitud respecto a ella. Sólo había estado unos días, y únicamente quería saber lo que fue de su pariente.  Nadas más. ¿ Qué responder a ello?

- Bueno... la verdad es que no estuviste muy educado.  No entiendo esa animadversión conmigo.  No pretendía inmiscuirme en secretos familiares.  Sólo saber sobre Lua
-¿ Lua ? ¿ Qué significa ese nombre?
- Luna. Significa Luna
- ¿ Y el tuyo ?
-  Marian


- . Supongo que no será por Robin Hood
- ¡ Claro que no !.  Marian es muy común en mi tiera
-¿ Y cuál es tu tierra?
-Galicia.  Para tu información te diré que soy celta como tu
- ¡ Vaya ! Eso si es casualidad
- No, no lo es. Si hubiera tenido oportunidad te hubiera dicho mi ascendencia que ha sido la misma que Lua.  Ella tenía línea directa de un rey celta. Lo que aquí denomináis clan. Así que no era una persona cualquiera
- Ya veo.  Bueno, ahora si me disculpas...  he de trabajar
- ¿ Puedo preguntarte en qué trabajas ? Aquí...
- Soy agronomo y terrateniente . Me ocupo de este lugar entre otros.
- Tienes una buena profesión.  Te felicito.
-¿ Y tú qué eres?
- Pues ahora nada.  Terminé mis estudios y este ha sido mi viaje fin de carrera.  Pero creo que me espera un pequeño hotel en el Camino
¿ En el Camino ? ¿ qué Camino ?
- ¿ Has oído hablar del Camino de Santiago?
 ¡ Claro ! Algún día lo recorreré.  Y ahora si que tengo que irme.  Seguiremos charlando cuando regrese.  No tardaré mucho

 ¿ Qué le había pasado?.  Quería seguir hablando con ella. No podía creérselo. Lo mismo resulta hasta simpático.  Pero tardó más de lo esperado, y cuando lo hizo, al entrar en la habitación que le había destinado, se la encontró durmiendo, hecha un ovillo, en el sofá delante de la chimenea.  Se detuvo un momento en contemplar su rostro, de facciones juveniles y relajadas.  Se fijó bien en su cara y mentalmente fue hasta la galería de retratos, al cuadro de sus antepasados en común, y, efectivamente, tenía un gran parecido con Lua.  La tapó con una manta y la dejó dormir.  Salió de la habitación, pero  antes de hacerlo,  se volvió a mirarla de nuevo

Ya era medio día cundo se despertó.  Había conseguido entrar en calor, y se encontraba más reconfortada, pero al mismo tiempo se sentía extraña, en aquella habitación tan grande.  Miró a su alrededor y escuchó por ver si oía algún ruido que la orientase sobre la hora que era. Vio encima de una silla su ropa seca y planchada y se dispuso a vestirse rápidamente.  Al salir de la habitación se encontró con James que bajaba de la planta de arriba.

-- ¿ Estás mejor ? ¿ Has descansado?
-Desde luego, gracias. Has sido muy amable. Pero ahora he de irme. Tengo que llamar a la grúa y tratar de solucionar mi vuelta
-¿ Tienes prisa ?
-Bueno... no excesiva, pero si he de volver a casa.  El dinero se me está agotando
- Te he invitado a mi casa, no pensaba cobrarte nada. El fin de semana próximo celebramos la Reunión. Podrías quedarte y así verías uno de los actos más ancestrales que tenemos. Vendrán todos los componentes de los clanes amigos, desde todas partes de Escocia y habrá, no sólo política, también buena música y bailes.  Es todo un  espectáculo. En un acto como ese, fueron proclamados señores nuestros parientes. Te gustará.

Y no se hizo de rogar.  Sería una ocasión única de conocer desde dentro la ceremonia de la elección del jefe del Clan, y aceptó.

El viernes por la mañana comenzaron a llegar los componentes de los distintos clanes.  Una de las sirvientas de James le contó que tendrían que ratificarle como jefe, pero también, para eso, habría de tomar una decisión trascendente:  tener esposa y  descendencia lo más rápidamente posible.No entendió todo lo que dijo, ya que  intercalaba el gaélico con el inglés, pero lo dedujo

- Está nervioso-  dijo la cocinera - No tiene ninguna gana de casarse y menos de tener hijos.  Eso va a ser un problema.

A Marian, le extraño que decisiones tan cruciales en la vida de una persona como esa, tomaran la decisión otros.  No entendía esas costumbres tan ancestrales. Estábamos en el siglo XXI, y no parecía adecuado inmiscuirse en algo tan íntimo. ¿ Tendría novia?  Si la reunión era para eso, seguramente si.Aunque tampoco le había visto con ella en ningún momento.  Bien es cierto que a penas  se conocían tanto.  Quizá la conocería en la Reunión

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