lunes, 27 de febrero de 2017

Amor en la Red - Capítulo 7 - Proyectos

Alguien movía su hombro. ¿ Se trataba de un sueño, quién podría ser? Su cabeza, aún dormida, no se daba cuenta de que había pasado la noche con alguien y ese alguien la agitaba para que recobrara la consciencia.

Despierta, mi amor, despierta - decía Jack al oido de Ingrid que dormía plácidamente
- ¿ Qué ocurre ? - le respondió ella adormilada
- Tenemos miles de cosas que hacer, así que anda,  levántate

Ingrid extendió la mano hasta su rostro, y con la mejor de sus sonrisas, acarició la mejilla de Jack





- Buenos días 
- Buenos días, sweetness Voy preparando el desayuno mientras te duchas
- Pero ¿ qué hora es?, apenas es de día - protestó ella
- No, son las siete. Aquí no tenemos el sol radiante de España, por eso parece que es más temprano
- ¿ Por qué tanta prisa ?, estamos de vacaciones

Jack sentándose en el borde de la cama, dio un beso a Ingrid y comenzó a detallar todo lo que debían hacer a primera hora. Lo primero de todo.

- Tengo que ir a solucionar algo y después a trabajar. Tú estás de vacaciones, pero yo todavía no.  Y tú, creo, debes dar unas explicaciones a tus amigas ¿ cierto?
- ¡ Oh Dios mio, se me había olvidado !
- ¿ Qué se te había olvidado ? ¿ Lo nuestro ?
- No, no.  Lo nuestro ha sido mágico, imposible de olvidar.  Mis amigas . .  se me habían olvidado.  Y es que me vuelves loca, no me dejas ni pensar, ja, ja, ja. Pero tienes razón ya mismo me levanto. Date la vuelta
- ¿ Que ? ¿ Cómo que me de la vuelta ?
- Si, me es violento levantarme delante de ti
- ¡Pero si hemos dormido juntos ! - protestó Jack
- Ya lo sé, pero ha ocurrido todo tan rápido,que no me da tiempo a procesarlo. Dame tiempo, por favor
- Todo lo del mundo, pero me voy a tener que ir ya
- Dame un beso antes de irte
- Miles, miles, miles - y Jack  feliz comenzó a besarla en las mejillas, en los ojos, en los labios, ..

Jack pensaba cómo debía enfocar el tema para no herir a Christine, porque a pesar de que sabía que en cualquier momento romperían, ella se había portado bien con él, y no merecía dar la callada por respuesta.  Por eso cuando llamó a la puerta, la muchacha sabía que se avecinaba un problema.  La noche anterior no la había llamado, ni tampoco había acudido a su casa a pasar la noche como ocurriera en otras ocasiones.  Los rumores habían corrido rápido:  tres extranjeras estaban en el pueblo preguntando por Jack.  En las localidades pequeñas, cualquier cosa que rompa la monotonía diaria, corre veloz entre los vecinos, y ese rumor la había llegado en cuanto salieron del consultorio.  Quizás alguien que estaba aguardando en la consulta, fuera la que lo extendiera.





Pero fué el gesto serio de él, lo que la hizo comprender que una de esas extranjeras era el amor de Jack, pero ¿ a qué había venido ?  Según  ella conocía, no estaba interesada en Jack, ¿ entonces?  Una luz de esperanza se abrió paso en su pensamiento, pero se desvaneció rápidamente, en cuanto él comenzó hablar

- Verás Christine, ha ocurrido algo inesperado.  Tú estás al corriente de toda mi vida, y aunque cuando comenzamos nuestra relación te dije que me era imposible olvidarla, sabes que traté por todos los medios de hacerlo, y hasta creí conseguirlo, porque a tu lado he sido feliz.  Tuve el cariño que me faltó en ella, tu comprensión y paciencia, pero ...  No la olvidé y hoy, cuando la he visto, he retrocedido en el tiempo y . . .
- Y habéis reiniciado vuestra relación ¿ no es eso ? - dijo Christine
- Si. Ella vino en mi busca porque me echaba de menos, pero cuando de nuevo estuvimos frente a frente supimos que no podíamos acabar,  porque ella había comprendido que lo pensado en un principio había dejado de tenerlo en cuenta al comprobar  que se había enamorado de mi, una vez que dejamos de estar en contacto. Entonces lo comprendió, y vino a ver si aún era posible comenzar de nuevo.
- No es necesario que sigas. Sabía que tarde o temprano ella se daría cuenta de lo que iba a perder si te rechazaba
- Vamos a casarnos lo más pronto posible. Aunque seguiremos viviendo aquí de momento.  En septiembre, cuando me incorpore a mi nuevo trabajo, ya veremos.  Quería que lo supieras lo más pronto posible,  por mi, y no por otra persona.

Jack la besó y dando media vuelta, salió de su casa y de su vida. Christine se quedó mirando  la puerta como si no fuera posible lo que acababa de escuchar: había perdido al hombre de su vida. "Ojalá ella te sepa apreciar en lo que vales, Jack " se repitió

Unos golpecitos suaves resonaron en la habitación de Ingrid. Abrió y ante ella sus amigas estaban listas para emprender nuevamente su marcha. En sus rostros se reflejaba la preocupación que sentían por su amiga, pero las desconcertaba su expresión risueña y el brillo que reflejaban sus ojos




- ¿ Qué te pasa ? - la preguntaron, al no entender nada de lo que sucedía
- Pasad, he de hablar con vosotras largo y tendido - Sentadas en la cama de Ingrid, las chicas escuchaban atentamente el relato de lo ocurrido la noche anterior, y estallaron de alegría, cuando una Ingrid plena de felicidad, les anunció
- Y vamos a casarnos lo más pronto posible.  Regresaré a Madrid para despedirme del despacho y recoger mis cosas, pero inmediatamente me vuelvo. No quiero volver a dejarle solo ni un minuto más de lo necesario.

Las tres abrazadas, daban grititos de alegría mientras hacían una rueda riendo nerviosas A los ojos de Carmita asomaron unas lagrimillas de emoción. Sabía lo que había supuesto para su amiga la incertidumbre de ese viaje, y  que fuera posible se encontrase con la negativa de él.  Por eso al haber ocurrido todo lo contrario, estaba muy contenta por ella.  La llamada de teléfono de Jack, las hizo calmarse

- Sweetness, ya está todo arreglado. Mañana iré al juzgado para ultimar nuestra boda.
- Jack mis amigas están aquí, te están esperando
- Despídeme de ellas, amor. No puedo ir, tengo que entrar a trabajar en este momento, tengo una urgencia.   Cuando llegue a casa, tenemos que hablar extensamente. Te quiero,
- Yo también ¿ vendrás pronto?
- Salgo a las tres, y en  cinco minutos,  estoy en casa. Pero . . . no te he dado la llave. Acércate al consultorio y te la daré. En cuanto pueda, haré un duplicado. Ahora seremos dos - dijo riendo
- Iré en cuanto las chicas se marchen . Por primera vez te prepararé la comida
- Pues sólo tengo latas y alguna pizza en el congelador
- ¡ Jack ! ¿qué clase de  médico eres que no cuidas tu comida?
-Pronto tendré a mi mujercita que me cuidará. Oye, lo siento, tengo que colgar
- Chao mi amor. Hasta luego

No se podía ser más feliz, ni estar más contenta, ni querer más a una persona.  Las chicas, una vez recogido su equipaje, volvieron para despedirse de ella

- ¿ Te vas a cuidar ? - gimoteó Carmita
- Me alegro tanto por ti- repitió Susana




Las vió partir y pensó lo distinto que había sido todo, con tan sólo unas horas de diferencia.  Cuando el día anterior pensaba que había perdido a Jack Todo había tomado un giro repentino,  inesperado.    Se arregló un poco y partió andando en dirección al ambulatorio. Iba pensando en cómo haría para entenderse con la enfermera, pero eso no la importaba, ya no. Era demasiado importante lo que ocurría en su vida, que eso le causó risa.  Delante del mostrador del control, tomaba notas otro doctor, rubio como Jack, que levantó la mirada del papel que estaba escribiendo, para fijarla en ella

- Señorita ¿ se acuerda de mi ? Estuve ayer con dos amigas. Lo siento no hablo inglés. Pregunto por el doctor Howell, Jack Howell
- Oh, si. Está con una paciente, pero me dejó este sobre
- Perdón no la entiendo -.  La enfermera la tendió el sobre que al recogerlo se dió cuenta que era la llave
-- ¿ Es usted Ingrid ? - la preguntó el doctor que estaba en el control
- Si
-Yo soy Thomas, amigo y compañero de Jack








- Ah, doctor Thomas. Le conozco aunque sólo de oidas. ¿ Cómo está ? - dijo extendiendo su mano que fué recogida por el médico
- De momento no tengo pacientes, y me encantaría charlar un momento con,usted
- Claro, con mucho gusto
- Venga por aquí, por favor.  Julie avíseme si llega alguien - dijo dirigiéndose a la auxiliar
- Creí que no la conocería nunca. Jack me ha hablado tanto de usted, que estaba intrigado por comprobar si era tan bonita como decía. No me ha mentido, es usted muy bonita y no me extraña que perdiera la cabeza
- No sé qué decirle, estoy abrumada
- Verá. Jack es para mi como un hermano.  Le conozco hace muchos años; juntos estudiamos la carrera, juntos tuvimos nuestros primeros amores, juntos nuestras primeras fechorías en Ibiza. . . etcétera, etcétera  Por eso cuando desde hace un tiempo le veia tan decaido, triste y con mal carácter, me preocupó mucho porque él no es así.  Después de mucho rogarle me confesó que se había enamorado de una chica, pero ella no quería saber nada de amoríos.  Esta mañana me dice que usted vino ayer en su busca.  Cuando le ví entrar, casi no le reconocía: volvía a ser el Jack de toda la vida, el alegre, el cariñoso, el profesional.  Por eso. . .No quiero meterme en sus asuntos, es cosa vuestra, pero no quisiera volver a verle en el estado  de depresión que le he visto.  Si no le quieres  lo suficiente como para compartir su vida, déjale, ahora. No le hagas concebir falsas esperanzas, no se lo merece
- Es cierto, Jack es buena persona, amable y cariñosa y no se merece que nadie le haga sufrir.  Pero te equivocas al juzgarme tan a la ligera. Tontos pretextos los que yo ponía para no comprometerme ni con él ni  con nadie.  Lo que no sabía, de lo que no me daba cuenta,  es de que necesitaba a Jack, más que cualquier otra cosa .  Le necesitaba hasta para respirar, pero me dí cuenta demasiado tarde.  Este viaje lo he realizado pensando en que no tendría otra oportunidad.   Que él, quizá, hubiera organizado su vida, ya que desde hace tiempo no habíamos estado conectados. El mismo me dijo que tenía novia, y entonces con un dolor inmenso en el corazón dí marcha atrás y me ausenté.  El llamó a mi puerta anoche y todo cambió.  Quizá no haya sabido expresarle lo importante que es para mi, que ya nada ni nadie podría separarme de él, y que estoy dispuesta a unir mi vida y formar una familia con Jack.  Sé que obré mal, pero se lo dije desde un principio sin darle falsas esperanzas, sin saber, tonta de mi, que era lo más importante que me había ocurrido nunca. El conocerle me ha dado la vida, una vida a la que yo voluntariamente renuncié.  Lamento profundamente haber causado daño a otra persona inocente de mis insensateces, lo siento de verdad, pero él me lo ha  pedido y,  seré su mujer. No me importa el matrimonio, no quiero un papel firmado en el que diga que soy su esposa. Yo me considero ya su mujer.  Quiero estar a su lado legal o ilegalmente.  Créeme es lo que más me importa.
- Bien Ingrid, si es así como dices, sé bienvenida. Esta noche os espero a cenar en casa, Sarah se alegrará enormemente de conocerte




- ¿ Puedo pedirte un favor?- pidió Ingrid
- Desde luego
- Deja la invitación para mañana. Tenemos miles de cosas de las que hablar sobre nuestro futuro, miles de cosas para organizar  la boda, y sobretodo quiero estar a solas con él -.  Thomas la miró sonriente y dijo
- Eso está hecho, te comprendo.  Yo también cuando éramos novios, buscábamos estar solos. Además vosotros lo necesitáis. Tenéis que organizar una vida, ja, ja, ja -.  Ingrid le dió un beso en la mejilla al despedirse
- Gracias por ser tan buen amigo de Jack. Espero convencerte y que lo seas también mio.  Saluda a Sarah, aunque no me conozca
- Te conoce, ¡ya lo creo que te conoce!. Adiós, ¿ quedamos entonces para mañana por la noche?
- De acuerdo, mañana cenaremos en tu casa.  Adiós Thomas, y gracias por todo.
- Prueba superada - dijo cuando a solas se encaminaba hacia la casa de Jack una vez fuera del consultorio.

Jack llegó pronto.  Lo hizo deprisa y subió el terreno que le separaba de la entrada, dando grandes zancadas. Estaba ansioso por estrechar entre sus brazos a la mujercita que le aguardaba, y que durante tanto tiempo había deseado verla en su hogar.  Después de abrazarse, besarse y decirse cosas bonitas, él la tomó de ambas manos y la condujo hasta el salón, la hizo sentarse a su lado y comenzó a explicarle su charla con Christine





- Me resultó violento, a pesar de que ambos sabíamos que ese momento llegaría, pero no me gusta dañar a nadie - permaneció en silencio un momento, y prosiguió - Pero ahora ya está todo claro, ya nadie se interpondrá entre nosotros.  Mañana tengo guardia, pero pasado mañana en cuanto salga del consultorio, iré al juzgado.
- Jack, había quedado con Thomas para ir mañana por la noche a cenar a su casa y conocer a Sarah
-¡Oh no!.  Mi amor, lo siento, pero tendrás que ir tú sola. Has de acostumbrarte a ésto.  Los médicos difícilmente podemos hacer planes. Están las urgencias y, prepárate, porque habrá veces que nos llamen cuando estemos durmiendo, o comiendo, o  en otros menesteres
- No te preocupes, rey. Me acostumbraré, sólo dame tiempo.  Tengo la cabeza como una olla exprés no puedo pensar más aprisa  en  tantas cosas .






Charlaron de miles de cosas, huecos vacíos en sus vidas mientras estuvieron separados.  Él la contaba su estancia, su triste estancia, en Fowey a su regreso de España.  Ella le escuchaba reclinada su cabeza en el hombro de él, cogida a su mano, besándosela de vez en cuando.  Permanecieron así durante largo rato; estaban juntos, se amaban y eran felices.  No necesitaban nada más.



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