viernes, 24 de febrero de 2017

Amor en la Red - Capítulo 4- Toledo

 Cuando salieron del restaurante, siguieron caminando. Estaban a gusto , relajados, con una conversación fluída y divertida en la que las risas eran frecuentes. En el rostro de Jack podía verse que le complacía la compañía de aquella chica, y en el de Ingrid, nadie hubiera pensado que le había estado rehuyendo hasta el día anterior.  Él  deseaba que Ingrid supiera su vida, sus aventuras juveniles, como las de Ibiza, y su primer amor de instituto.  Se había enamorado "locamente" de Lucille, una chica de su clase que le dio calabazas en cuanto se la declaró.  Luego cada uno siguió su camino: él,  la universidad, ella comenzó a trabajar en una oficina y supo  unos años más tarde se había casado y era una feliz ama de casa. Al llegar a este punto, Jack detuvo por un momento su conversación, lo que hizo que Ingrid le preguntara


- ¿ Sigues enamorado de ella ?
-¡ No !, eso fue en el instituto y duró lo que duró, sin más.  En la universidad me volví a enamorar
-¡ Vaya, si eres un Don Juan !
- Ja, ja, ja - rió él- No, tampoco duró mucho. No tengo mucho éxito con las mujeres. Mi amor duró un curso, luego decidí que lo primero era estudiar y ya no volví a sentir a Cupido.  ¿ Y tú, has tenido algún flirt?
- Bueno, lo normal. Ya sabes mis pensamientos, nada serio: una cena romántica, algún beso y nada más.  A la semana se había terminado la relación.  Soy inestable en ese tema, así que me quedaré soltera para siempre.
- Pues sería una pena, porque eres muy linda e inteligente.

- Tú tampoco estás nada mal
- ¿ Es un cumplido?
- Ja, ja ,ja. ¡ Estamos buenos. . .!-comentó Ingrid



Paseando y haciendo confidencias, se les hizo la hora de contemplar las procesiones.  Jack estaba asombrado ante el espectáculo que se abría ante sus ojos.  No era muy creyente, pero se asombraba de la emoción que la gente sentía ante una imagen de Jesus, y del fervor  y silencio con que todos rezaban.  Una voz se alzó cantando una saeta
  
-¿ Cantan flamenco?
- No, se llama saeta y es una especie de oración que dedican a la imagen, haciéndose eco del dolor que pudiera sentir María, la madre de Jesús
- Es increíble, nunca me lo hubiera imaginado.  Yo creí que lo que iba a ver era al Cukusclan.
- Te refieres a los nazarenos.  Por cierto nos lo copiaron y ahora todos lo identifican con esa banda de pirados

Guardaron unos momentos de silencio hasta que hubo pasado la procesión.  Continuaron su camino y decidieron dar por terminada la velada, puesto que al día siguiente habrían de madrugar
- ¿ Quieres conocer Toledo ?
- Me encantaría. Si,  me gustaría mucho
- Bien pues mañana iremos.  Ven pronto porque hay mucho que ver en la Ciudad Imperial
- ¿ A qué hora  ?
- ¿ A las ocho ?
- Bien a las ocho estaré aquí. Hasta mañana
- Hasta mañana Jack. Que duermas bien

Se despidieron en el portal del domicilio de Ingrid, y ésta le dio un beso en la mejilla a modo de despedida.  Jack aguardó hasta que ella entró en el ascensor, y después lentamente emprendió el regreso hasta el hotel,  Se tocaba la mejilla en dónde Ingrid depositó su beso, al tiempo que pensaba

- Sería una verdadera lástima que se quedase soltera, si señor

Hacía una noche preciosa de primavera, y la gente paseaba feliz por las calles. Al ser festivo nadie tenía prisa y él era feliz.  Había pasado un día precioso, había ganado una amiga y se había divertido con ella. 

- ¡ Santo cielo, qué guapa es !-pensaba  y se admiraba de haber olvidado la rabia y frustración que había sentido cuando ella se identificó.

Ingrid a su vez  mientras aguardaba que el sueño llegase, pensaba  " no está mal este inglés", y poco a poco los párpados se le fueron cerrando lentamente. El despertador sonó y bruscamente se despertó. De un salto salió de la cama al comprobar que a penas tenía media hora para ducharse y vestirse

- Con lo puntuales que son los ingleses, seguro que a las ocho le tengo llamando a la puerta.  He de darme prisa, menos mal que lo dejé todo preparado anoche. A ver si lo llevo todo: la documentación, dinero, la máquina de fotos y el plano de Toledo. ¡ Ah , las llaves ! Si , lo tengo todo. Me daré una ducha rápida y listo. A la hora, puntual, llegó Jack.  Venía contento y relajado. Sentía entusiasmo por conocer la ciudad mundialmente famosa: la de las tres culturas, cristiana, árabe y judia. Sabía que habían convivido las tres sin tener problemas. ¡ Lástima que ahora no sea así , que todo sean peleas por todo el mundo!   Pero no era sólo su viaje turístico, sino , el hacerlo en compañía de aquella extraña chica por la que cada vez sentía más atracción.

- El despertador me ha jugado una mala pasada.  No ha sonado a la hora que debía, pero lo tengo todo dispuesto ¿ quieres café, has desayunado?
- No te preocupes, has sido puntual y no,  no quiero café. Desayunamos en una cafetería ¿ te parece?, así no nos entretenemos
- Me parece bien. Pues entonces vayámonos
- Cuando quieras

Ingrid sacó su pequeño coche del garaje y emprendieron rumbo a Toledo, después de haber desayunado en la cafetería junto al domicilio de ella.  La miraba de soslayo, para que ella no creyera que la observaba, pero si lo hacía.  Miraba su cara de perfil que sonreía ligeramente, y sentía que una oleada de ternura subía hasta su pecho.  Sabía perfectamente lo que le estaba ocurriendo, pero nadie lo advertiría, ella no debía notarlo, de lo contrario temía diese la espantada.  Ingrid conducía segura sin apartar la vista de la carretera, pero  presentía que él la miraba a hurtadillas, y eso la complacía grandemente- "¿ qué pasa ?" - pensaba

Pasaba que le estaba resultando interesante esta aventura que nunca sospechó desembocara en esta relación de amistad. Le había rehuido, no quería saber nada de él, pero al final las cosas ocurren y nosotros no sabemos por qué pasan y cuándo pasan.  Se sentía tranquila, iba a ser una amistad conocedora de lo que pensaba y,  se sentía relajada al saber que Jack no intentaría otra cosa más que el ser amigos.  Ahora sí chatearía con él sin miedos y a gusto, porque ambos sabían el terreno que debían pisar.  El sexto sentido femenino la indicaba que él se sentía atraído hacia ella, pero había dejado las cosas muy claras y si Jack se equivocaba sería su problema, porque sabía a qué atenerse respecto al modelo de relación que debían mantener.

Tuvieron que dejar el coche en el aparcamiento a la entrada de la ciudad, pues habían prohibido la circulación de vehículos para preservarla al máximo, y porque al ser una ciudad medieval las calles eran estrechas y muchas eran las personas que circulan por ellas.
La puerta del Sol y su muralla, les dió la bienvenida

- Siempre que vengo me impresiona esta ciudad. Es una preciosidad, te transporta a otras épocas
- Es precioso- exclamó Jack-  Es muy bonito tu país
- Si, si que lo es, y tiene tanta riqueza cultural que es imposible verlo a vista de pájaro. En cada región, en cada ciudad, hay historia, un paisaje distinto, todo es distinto una de otra, en todo: comida, costumbres, paisaje.
- Se nota que adoras a tu país
- Si, es verdad, lo quiero.  Pero pienso que todos adoramos el pais en el que nacemos. Son nuestras raíces, nuestra historia,...  Además Europa es¡ tan rica. .  hay tanto que ver y disfrutar!  ¡ somos tan viejos ! - Llegaron a la plaza de Zocodover  y allí Ingrid entró en una pastelería y compró unos dulces típicos de Toledo: el mazapán.  Riendo y felices comenzaron a degustar las pequeñas figuras de confitería

- ¡ Qué ricas, son exquisitas ! ¿ Con qué están hechas ? - preguntó Jack
- Con almendras y azúcar. Algunas están rellenas.  Ingrid tenía entre sus manos una rellena de cabello de angel y que previamente había mordisqueado
- Mira ésta está  rellena - y la llevó hasta la boca de Jack que también la mordió - Ella 
 fue a retirar el resto del mazapán, pero la mano de Jack la detuvo. Sin apenas rozar sus dedos, terminó de degustar la golosina.  Mientras ésto hacía, la miraba a los ojos ,  que le sonreían
- Francamente deliciosas- es todo lo que dijo restándole importancia el gesto que había tenido.
Siguieron su camino por las callejuelas de la ciudad. Visitaron el Alcázar,  la Catedral,  las callejuelas del barrio judio, la sinagoga del Tránsito.... Entraron en las tiendas de artesanía clásica de Toledo.
- Desearía ver el cuadro tan famoso de El Greco
- Ah, si : El entierro del Conde de Orgaz. Tenemos que ir a la iglesia de Santo Tomé.  Y también visitaremos su casa.  Cuando estás en ella, parece que va a parecer de un momento a otro. Se respira una paz inmensa

Desde un mirador, contemplaron la vista panorámica de la ciudad. La belleza de su paisaje sobre el rio.  Jack estaba deslumbrado y satisfecho.  Era hermosa la puesta de sol y la luz dorada que iba tomando el paisaje.  Bajaron la cuesta lentamente hasta llegar al aparcamiento.  Jack volvió la vista como para impregnar su mirada de la visión de aquella majestuosa puerta de entrada a la ciudad.  Habían pasado un día inolvidable.
Al llegar a Madrid, Ingrid dejó a Jack a la puerta del hotel

- Y mañana ¿ qué hacemos ?
-¿ No estás cansado ?
-Si, lo estoy ahora, pero mañana no. Me queda sólo un día de estar en Madrid. El domingo salgo para Londres y he de aprovechar el tiempo todo lo que pueda
- ¡ Qué pronto se han pasado estos días !- dijo ella
- Si, han sido muy cortos. Lo he pasado de maravilla, han sido inolvidables
-Mañana, si quieres, daremos una vuelta por Madrid. Así no tendrás que madrugar tanto y,  podrás descansar.  Por la tarde podríamos ir al teatro ¿ te parece?
- Lo que tu digas, eres mi anfitriona. Cuando vayas a Inglaterra, yo seré tu guía
- ¿ De dónde sacas que voy a ir a Inglaterra?
- Es lo justo, yo he venido dos veces. La próxima te toca a ti
- Bueno, anda ve y acuéstate pronto. Hasta mañana, que duermas bien- se despidió Ingrid. Jack la vió partir en su coche, al tiempo que la dijo
- Dentro de un rato te llamaré
- ¿ Por qué ?
- Para ver si has llegado bien
- De acuerdo, hasta luego Jack - e hizo la señal del adiós con la mano , que había sacado por la ventanilla



El sábado había pasado rápido. Estaban algo nostálgicos, se les hacía corto el tiempo que habían pasado juntos.  Echaría de menos a aquella muchacha tan inesperada, pero que le había calado más profundamente de lo que él hubiera querido.  Frente a la ventana de su hotel, reflexionaba sobre todo lo sucedido en apenas tres días y el giro tan fantástico que había dado su vida. Estaba seguro que se había enamorado de ella, pero no tenía ni una sola esperanza de llegar a algo serio . " En fin  - suspiró - el amor nos gasta estas bromas".

Habían llegado al aeropuerto con bastante  antelación. Jack había comprado algunas revistas y unos bombones para Ingrid.  Mientras paseaban, Jack la dijo

- Supongo que ahora chatearemos con más frecuencia que antes. Ya nos conocemos, y te voy a echar mucho de menos. Estoy a gusto contigo; eres amena y siempre tienes una conversación inteligente, divertida.  No me he aburrido en ningún momento
- ¡ Vaya ! gracias por tu elogio.  He de decirte que eres mejor de lo que pensaba.  En ningún momento me he sentido incómoda, muy al contrario. He estado muy contenta a tu lado.  Siento que tengas que marcharte - La azafata de tierra dio la órden de " los pasajeros destino a Londres, van a proceder a su embarque" . . .

- Bueno, pues ésto se acabó - dijo con pena Jack
- Si, así parece

Se miraron por unos instantes. Querían dilatar al máximo la partida, ninguno de los dos se decidía a moverse.  Jack rompiendo el momento,  se acercó a la cara de Ingrid y suavemente, sin apenas rozar sus labios, la dió un beso al tiempo que la decía

- Adiós, sweetness. Hasta pronto
- Jack, no quiero que te hagas ilu. . .
- Ya lo sé.  Calla . . .
- Adiós Jack. Cuídate y llámame en cuanto llegues, no por el chat, sino por teléfono. Me gustará oir tu voz.
- Así lo haré, en cuanto llegue a casa, aunque quizá sea tarde
- No importa, llámame en cuanto llegues.  Anda entra de una vez.
- Adiós. He sido muy feliz estos días. Cuídate

Y se perdió por el túnel que le llevaría a su asiento en el avión.  Ella se quedó mirándole partir y permaneció asomada al ventanal hasta que el avión despegó.

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