viernes, 17 de febrero de 2017

La celta que llegó de lejos - Capítulo 20 -Ewan, Archie, Arthur Craig MacDonald

James devoraba las hojas de aquellos libros buscando algo que le diera alguna pista sobre lo qué buscar y,  a fuerza de trabajo lo encontró.  El antepasado del actual señor del Clan, había sido un personaje déspota y de malas intenciones.  Se valió de que Kendrick estaba preso para tratar de seducir a Lua.  Primero fue sutilmente, pero en vista de que no obtenía resultados para conseguir sus propósitos, su mala fe, decidió ir a por ella abiertamente.

Contrariado por no conseguir lo que buscaba, la familia de Kendrick, sin el amparo de él, sufrieron toda clase de humillaciones y desprecios.  Junto al señor MacDonald, una camarilla de envidiosos, hicieron causa común.  No soportaban que se hubiera casado con una extranjera por muy celta que fuera.



Al llegar a este punto,James pensaba en algo horrible ocurrido de parte de Arthur. No hubiera sido capaz de proceder con tanta infamia  con una mujer y unos niños desamparados, aprovechando  que su padre y esposo, Kendrick, estuviera encarcelado en Inglaterra.  Pero si lo fue, y un día en que su ataque hacia Lua era más feroz, y sus ansias de poseerla  más crueles, al no lograr sus objetivos, puso sus manos sobre la garganta de Lua y apretó, apretó, hasta que exhaló el último suspiro. Al darse cuenta de lo que había hecho, llamó a uno de sus sirvientes más fieles y junto a él, sepultaron el cuerpo sin vida de aquella celta  lejana.  Tenía que pensar y rápido lo qué explicar ante la ausencia de ella.  Era conocida por sus más allegados, la obsesión enfermiza que sentía por Lua.  No podía alegar cualquier excusa, puesto que sus hijos vivian allí, por lo tanto el pretexto de haberse marchado, no era válido, puesto que era sabido la devoción que sentía por su familia.  Nunca les hubiera abandonado sin tener a su padre que les protegiera.

- No,  eso no servirá. Piensa en algo Arthur, piensa en algo o te verás colgando de una cuerda. Tú no eres el señor efectivo del clan; sigue siendo Kendrick y algún día regresará y pedirá cuentas. Piensa en algo que te sirva.- Escogió un lugar en el propio castillo de la familia, junto a las mazmorras.  Ese sería el último rincón sobre la tierra en el que pensaran buscar si es que lo hacían.  Los días transcurrían y Lua no aparecía.  Se hizo cargo de los niños el hijo mayor , pero fue un familiar cercano a ellos quién, temiendo lo peor, se los llevó a su casa y les cobijó hasta el regreso de su padre, que fue dos años después.



Kendrick llegaba de Britania esperanzado y deseoso de ver a su familia.  De estrechar a Lua en su pecho y abrazar a sus pequeños que habían crecido sanos y fuertes lejos de las insidias del jefe actual del clan, el perverso Arthur  Craig.  Lo que menos podía imaginar era el triste final de su esposa, y el desconocimiento de lo ocurrido que tenían.  Creyó volverse loco al enterarse de  su desaparición.

Arthur, valiéndose de sus lacayos, había hecho correr el rumor de que Lua se había fugado con otro hombre perteneciente a la guardia del rey, algo que nadie creyó, y mucho menos Kendrick, sabedor del amor  de Lua por todos ellos.  Nadie sabía qué había sido de ella, y, si había   muerto,  cual sería el lugar donde reposaban sus restos,  su sepulcro.  Nadie conocía la verdad ni sabían nada.

Pero los rumores persistentes y las malas intenciones de algunos, tomaron forma desacreditando el buen nombre de la gallega, menospreciando su memoria, e incluso algunos de ellos escupían al suelo cada vez que se la nombraba.  Kendrick no quiso seguir viviendo allí y junto a sus hijos se trasladaron a Inverness, donde falleció dos años después incapaz de seguir viviendo sin Lua.



James cerró la lectura en ese punto y comenzó a unir los hilos de todo lo ocurrido. Kendrick había renunciado a su señorío y Arthur campaba por sus respetos; y ahora resultaba que un descendiente suyo había jugado nuevamente sus cartas para recuperar lo que habían perdido cuando alguien se fue de la lengua y declaró toda la verdad sobre lo ocurrido con Lua.  Fue juzgado y le condenaron a cadena perpetua.  Murió de anciano en la cárcel.  La familia de Kendrick recuperó el señorío hasta que en el siglo XXI, de nuevo,  les sería arrebatado nuevamente..

Y un pensamiento comenzó a tomar forma en su cabeza. Es como si alguien le dictara los pasos que había de seguir.  Tendría que hablar de esto con su familia, y exponer la idea que tenía de todo lo que sucedió hace tanto tiempo. ¿ Por qué ahora, por Marian ? Puede que fuera ella la transmisora y el nexo que uniera el presente con el pasado. No quiso seguir, comenzaba a perder la perspectiva, pero no estaba muy convencido de que todo fuera fruto de su imaginación.  Tenía su lógica. La ambición, la lujuria y la falta de protección, impulsaron al malvado Ewan, Archie, Arthur Craig, perteneciente a su mismo Clan a urdir su venganza.  Y entonces lo vió claro.Lua luchaba a su favor, para que de nuevo recuperase lo que le había sido arrebatado con un pretexto pueril, y se dio cuenta de que todos los que habían insistido en que dejase de ser Señor, eran, en su inmensa mayoría descendientes de aquellos.. Y también recordó el comentario que, un dia, le hizo Marian referente a las intrigantes miradas que el actual Arthur la dirigía cada vez que se encontraban.  Pero eran otros tiempos.  No había sublevaciones jacobitas y él no estaba en presidio; protegería a su familia con uñas y dientes y no permitiría que se acercase a su mujer.  Llevaba en sus venas la misma sangre infame que el otro Arhur y es muy posible que tomara su mismo nombre para que nadie olvidase de quién era descendiente.  Fue en busca de Marian con un sólo pensamiento: averiguar el paradero de Lua, y descubrir que había bajo esa losa cubierta por el polvo de los siglos.

Cuando James entró en la sala, Megan y Marian tenían una discusión referente a lo que en esos días había acontecido en sus vidas.  Cuando entró en la estancia, ambas mujeres terminaron su charla, y eso fue precisamente lo que hizo que James tuviera la impresión de que algo había sucedido que no querían decirle

- Vamos a ver, mujeres ¿ qué es lo que pasa?
-No ocurre nada- respondió Megan-. Sólo que estábamos comentando algo que debe contarte tu mujer
- Bien, pues cuéntame Marian ¿ Qué es lo que ocurre?
- Sé que no vas a creerme, que no me harás caso pero te aseguro que no es fruto de mi imaginación, que lo he visto perfectamente.
- Termina de una vez.  Después te diré si te creo o no
- Pues verás..., anoche volví a soñar con Lua.  Me indicó dónde están enterrados sus restos y los de su familia, desperdigada por Inverness. También me dijo que fue muerta a manos del antepasado de Arthur y que la enterraron cerca de las mazmorras. Y que todo lo hacía para que tu recuperases el señorío que legítimamente te corresponde.  Que no tendrás problemas cuando lo reclames, porque voy a quedarme embarazada pronto y tendremos un hijo que heredará el título cuando le corresponda. También me dijo que tuviéramos cuidado en el actual Arthur que no es muy legal y que las cuentas del clan no cuadran por su ambición y el destino que está dando a las cuotas del clan.  Me pidió que les reunamos a todos y que les enterremos en el solar del antiguo castillo, el que fuera su hogar. Que no importa el tiempo que tardemos en conseguirlo, pero que ellos desean reposar juntos eternamente. Me dijo que no la tengamos miedo, que ella nos ayudará en todo hasta que lo consigamos, y que me estuvo protegiendo el día de mi accidente.

James se sentó desplomado en una butaca.  Había terminado de leer hacía un momento todo lo que ahora su mujer le estaba relatando, luego entonces era verdad.  No era fruto de su imaginación ni de la de Marian.  Era cierto, Lua se estaba comunicando con ellos.  Las dos mujeres le miraban preocupadas al ignorar lo que ocurría, y temerosas de que él las tomara por locas que desvariaban influenciadas por el ambiente en el que vivían desde que iniciaron la respuesta a todo lo que les estaba ocurriendo.  Megan apretaba la mano de Marian para infundirle valor.  Ella si la creía porque conocía parte de la historia que había corrido por aquellos lugares y a la que nunca prestó atención, pensando que eran leyendas del lugar.  Pero ahora estaba convencida de que era todo verdad.

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