viernes, 27 de enero de 2017

Keira y el Dr. O'Reilly - Capítulo 9 - Keira Moore

  Había pasado un año, largo,  muy largo para ellos.  Pero será mejor que retomemos la historia en donde lo dejamos.  Keira, tras recuperar sus credenciales, volvió a la agencia para encontrar un nuevo trabajo.  Tardaría bastante tiempo en conseguirlo, pero obtuvo una plaza como profesora de infantil en un colegio público. Le agradaba la idea de volver a trabajar con niños, pero echaba mucho de menos a Stella, y también a su padre.  No se habían vuelto a ver, pero eso no significaba que se hubiera olvidado del médico. A veces le daba por pensar que hubiera sido mejor seguir adelante con la petición que él la hizo, porque al menos le vería a diario, aunque sólo fuera eso: verle.



Sabía por Felicity que había roto su relación con Moira, pero que salía, aunque de tarde en tarde, con otras mujeres, aunque seguía reticente  a la aceptación de alguna de ellas  No terminaba de encajar las piezas en el puzzle de su vida.  La niña iba a un jardín de infancia, y comenzaría la primaria.   ¿Cómo estaría ?

Había veces que tenía la tentación de acercarse hasta el colegio, pero la experiencia de la vez que se le ocurrió esa idea, hacía que la desechara de la cabeza.

 Salía a menudo con James, confidente suyo y amigo leal que siempre la aconsejaba en el buen sentido.  Ella sabía de su devoción desde muy joven, pero siempre  le había desengañado, aunque los resultados obtenidos fueran nulos, porque él seguía loco por ella.  En una ocasión cuando la vio muy deprimida, la ofreció un casamiento, pero desistió al momento porque al proponérselo, estalló en un llanto acordándose sin duda, de la petición de Aidan.  Y así transcurría su vida, con pocos alicientes; algo muy distinto a lo que se había marcado con su futuro.

A menudo pensaba en qué distinto hubiera sido todo, si él, no siguiera anclado en el tiempo y pensando únicamente en su mujer y su hija.  No tenía ni la más mínima esperanza de volverse a ver, ni de entablar cualquier tipo de relación.  Con él no, pero ¿ y con otro?  Ella misma se dio la respuesta:

-Mientras siga en este estado, yo tampoco. Eso tenemos los dos en común pensamos en lo que no deberíamos.. Y dando un suspiro siguió caminando, dando un paseo.



Una repentina llamada de teléfono, la sacó de su abstracción. Al otro lado del hilo , escuchó una voz sobradamente conocida por ella

- ¿ Qué hay James ?
- Tengo dos entradas para esta noche para el teatro.  No tengo ni idea de la obra que representan. Me han dicho que es de bastante risa. A las seis pasaré a recogerte
- Te lo agradezco, pero me da pereza salir.  Hace frío y creo que me estoy resfriando
- No importa.  Tómate algo y listo. Recuerda a las seis estaré allí - Y colgó, sin darle tiempo a rechazar nuevamente la oferta.

Buscó en su armario un vestido negro.  Para el teatro pensó que era lo más adecuado.  Quizá demasiado elegante para una función de tarde, pero le daba igual.  No le hacía ni pizca de gracia salir a divertirse.  Se arregló y a la hora en punto James llamaba a su puerta.

Efectivamente la función era de bastante humor, y eso la hizo olvidar durante poco más de dos horas lo que constantemente rondaba por su cabeza  Al final, cuando se levantaron para salir, giró  la cabeza hacia atrás, y se topó de frente con unos ojos grises como el plomo que la miraban. Recorrió con la mirada la butaca de al lado, y comprobó que Aidan no estaba solo.  Hizo como que no le vio y cogiendo del brazo a James, salieron sonrientes comentando alguna de las escenas que les había hecho más gracia.  Apartada a un lado, mientras James  recogía su abrigo, le vio venir de frente y comentar algo a su compañía femenina.  Cuando le tuvo delante, sólo le dio tiempo a decir

- Tengo que hablar contigo. Mañana te llamo- Y en ese momento James hizo acto de presencia. Keira les presentó, y después de saludarse, ambas parejas siguieron su camino.

Y nerviosa, aguardó impaciente la llamada prometida. ¿ Qué le pasaría ? ¿ Por qué quería hablar con ella después de tanto tiempo? No podía imaginar qué nueva idea se le había ocurrido .  Pero si no se hubieran visto en el teatro, ¿ la llamaría ?  o ¿ fue una excusa para salir del paso?

- Este hombre es, y será siempre un enigma.


Transcurrió la mañana, y cuando ya tenía casi olvidado su encuentro de la noche anterior, sonó el teléfono sobresaltándola. Miró en el visor y comprobó que era él. Su corazón comenzó a latir deprisa, muy deprisa.  Tomó aire y descolgó .

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