Como te quise, te quiero - Capítulo 10 y último - Un amor recuperado

La situación era violenta, ninguno de los dos se atrevía a decir algo con lo que pudieran romper el hielo. Declan  miraba a su mujer como si fuera la primera vez que la viera, sus sentimientos hacia ella seguían intactos. No importaba el tiempo transcurrido, ni la ofensa, ni nada que ella le hubiera podido hacer. No dio ningún paso hacia ella. Ignoraba lo que pensaba Ciara respecto a él y no quería presionarla. Ella le miró fijamente sin decir nada. Se dio la vuelta ocultando la congoja que  atenazaba su garganta. No quería llorar delante de él, secó las lágrimas y se giró para mirarle de frente


-Tengo que pedirte perdón por todo lo ocurrido, por todo el sufrimiento que hayas podido pasar. Quiero que sepas que estoy muy arrepentida de lo que te dije y te hice aquella aciaga noche, la que hubiera debido ser la más feliz de mi vida  ¿ En qué demonios estaba pensando ?  Estuve ciega durante mucho tiempo, tenía en mi mente una figura totalmente idealizada. Estuve enamorada de “ mi príncipe azul “ y resultó ser un  “sapo “. Es un ser egoísta engreído, estúpido que después de casarse ha sido  capaz de abandonar a su mujer y sus hijos, por ganar renombre .  Se me cayó la venda que tenía en los ojos, pero ya era demasiado tarde. No sabía ni tu dirección, ni dónde estabas ni siquiera sabía tu teléfono. De haberlo sabido te hubiera pedido perdón antes. Ahora todo está solucionado. Yo llevaré esta culpa toda mi vida. Lo que deseo es que por fin recobres la paz que te he robado, y que algún día encuentres la mujer que te mereces y formes una familia que te haga feliz, porque mereces serlo. Eres un buen hombre, honrado, educado, paciente. . .  En fin, ahora aspiro a que me perdones y me olvides, que olvides esa etapa de tu vida,  tremenda.
Y rompió en un llanto suave pero desgarrador. Él la miraba sin entender muy bien que significaban las palabras de ella. O mejor dicho, no quería entenderlas; no quería hacerse ilusiones. ¿ Por qué la desilusión de ella, qué le había ocurrido para desengañarse de esa forma?

-Anda, cálmate. Lo pasado, pasado está y no se puede dar marcha atrás. Explícame que te pasó para pensar   que Aidan  era el ser más perfecto, al más ruin. Si quieres explicármelo, claro.- Relató,  con todo lujo de detalles,  su encuentro con el abogado en un día lluvioso. Detalló la forma ruin de su proceder queriendo ligar con ella, a pesar de haber dejado a su mujer con un hijo de corta edad y otro que venía en camino.
-Pude haber sido yo… Si ha sido capaz de hacérselo a su esposa,  hubiera podido hacérmelo a mí. ¡ ¡Por ganar prestigio ¡ abandona a su familia sin importarle absolutamente nada.  Sabía que era un Don Juan, y me trajo por la calle de la amargura dándome celos cuando éramos unos críos, pero nunca le creí capaz de tener tanta ambición.  Yo le había dedicado mi adolescencia y había perdido por él al hombre que verdaderamente me amaba y en media hora que estuvimos en aquella cafetería, ví cómo era en realidad. Estuve ¡ tan ciega ¡ Yo tan ecuánime me volví totalmente estúpida y perdí mi sentido  común por tratar de que se enamorase de mi  Esas personas son tan egoístas que sólo se quieren a sí mismos.
-No te sientas culpable, no eras tú la egoísta. Cuando uno se enamora ves por los ojos de la persona que amas y haces infinitas locuras que nunca sospecharías ibas a hacer.
-Si, pero eso no es excusa para mi estupidez. De nuevo te pido perdón; me porté fatal contigo y te hice daño, mucho daño, por eso yo soy tan culpable como él
-Yo también te pido perdón. No debí marcharme de tu lado. Te había prometido paciencia y tiempo, pero lo hice mientras estábamos solteros. Te respeté hasta el último momento y soñaba con  nuestra noche de bodas, por eso mi reacción fue tan nefasta. Esperaba otra cosa, había estado soñando con aquel momento desde que te conocí.  Me sentí ¡ tan fracasado ¡, pero eso ya no tiene arreglo. No nos torturemos más, porque los dos lo hicimos muy mal -   Rompió a llorar, pero esta vez era un llanto convulso, desgarrador y no cesaba de pedirle perdón
-Ven aquí, ven aquí- le dijo 



La abrazó y con una mano la daba golpecitos suaves en la cabeza para tratar de calmarla.  Ella reclinó su cabeza en el pecho de él y con sus manos se aferraba fuertemente a la chaqueta de Declan, nerviosa, desesperada y sin consuelo.  El percibía el perfume que normalmente ella usaba y de nuevo le envolvió la ternura que sentía por ella.  Tomó su rostro entre sus manos mirándola a los ojos y secando las lágrimas que corrían sin cesar por sus mejillas.  Besó sus labios con suavidad y unas palabras largamente esperadas por ella brotaron de sus labios  Y se perdonaron mutuamente . Y olvidando lo pasado, al cabo de dos largos años, pudieron consumar su matrimonio. Amor y ternura por parte de él. Vergüenza y rubor por parte de ella.  Un rubor que Declan supo comprender y con la infinita ternura que sus sentimientos le inspiraban, la hizo suya, suavemente con infinito amor.  Y ella se sintió plena, que le pertenecía, que sin saberlo le había pertenecido desde siempre, aunque hubiese estado ciega por una falsa ilusión.  Y se amaron con el desgarro de tanto tiempo pasado, pero con la ternura de un amor reconquistado.  Al día siguiente se levantaron muy contentos. Por fín habían solucionado todos sus problemas, había sido una mala pesadilla. Mientras desayunaban felices, se acariciaban, se besaban, se tomaban de las manos. Tenían que recuperar el tiempo perdido.  Era veintitrés de Diciembre, y entonces acordaron reunir a toda la familia, a los padres de ambos y anunciarles la buena nueva. Serían las Navidades más felices de sus vidas


Alegres y nerviosos se dirigieron  a unos grandes almacenes para efectuar las compras de Navidad y los regalos que habrían de hacer a sus respectivos familiares. Eran felices, inmensamente felices y sus risas eran abiertas sinceras.  Celebraron la Nochebuena todos juntos.   No estaba dispuesta a volver a separarse de su marido y el primer día en que acudió al trabajo presentó su dimisión, aunque tuvo que esperar a que encontraran una substituta. Declan  hubo de marcharse después del día último del año.

--Mi amor, sólo serán unos pocos días para volver a estar juntos- repetía  a su mujer al despedirse en el aeropuerto.
--Un sólo día es una eternidad. . No tardaré ni veinticuatro horas en estar allí en cuanto solucione lo del trabajo.

Y así fue. En menos de un mes Ciara estaba frente a su marido en Estados Unidos. Vivirían allí hasta que él terminara sus estudios. Regresarían a su país y trabajaría en un hospital, tendría una consulta y vivirían felices.


Junio empezaba a ser algo caluroso  cuando ya estaban de regreso . Decidieron buscar una vivienda más grande que el piso en el que vivían cuando se casaron.  Estaba embarazada y pronto en ese hogar las risas infantiles resonarían como música celestial.  Declan  adoraba a los niños, y poco a poco se iban cumpliendo todas sus ilusiones: tenía la mujer de sus sueños y para las Navidades próximas, serían uno más en la familia, y nació un niño precioso y dos años más tarde tuvieron una niña.

Ella no volvió a trabajar. Él además de la consulta daba clases en la Facultad de Medicina. Tenía un gran renombre en su especialidad e instruía a sus alumnos en la práctica de las intervenciones por laparoscopia que ya eran bastante frecuentes.

Los chicos crecieron rápido.Niall su primer hijo quiso ser médico como el padre y el abuelo y cuando terminó la carrera , se trasladó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos. No quiso ser ginecólogo. Su especialidad fue la Oncología. Allí conoció a una chica americana, con los cabellos rubios como el oro de la que se había enamorado y con quién pensaba casarse en cuanto terminara su especialidad.  Beth , la hija, decidió estudiar psicología infantil y ya estaba en el último año de carrera 

Y volvemos al comienzo de la historia.  Cuando regresaron del cementerio,  acariciando la mejilla de su mujer, la dijo

--Mi amor, han pasado los años muy pronto, pero he sido tan feliz, me has hecho tan feliz,  que no descartaría de lo pasado ni un ápice. Por doloroso que fuera , no cambiaría nada.  La vida ha sido generosa con nosotros, hemos creado una familia, vamos a ser abuelos, y nuestros hijos aman a sus parejas, y nosotros...
--Nosotros estamos juntos, siempre lo estaremos. Yo no podría vivir sin ti. Has sido el hombre, el amor de mi vida. He sentido unos celos horribles de las alumnas de la Facultad porque sé que había alguna que coqueteaba contigo, y es que eres tan guapo...-  
--Ninguna, óyeme bien, ninguna podría ocupar el lugar que tú has ocupado en mi vida. Cada día desde que estamos juntos, te he querido más y cuando ya no creía que mi amor podía aumentar, cuando me despertaba por las mañanas y te veía durmiendo a mi lado,  sentía que mi corazón se desbordaba y volvía a tener la misma fuerza para quererte y desearte como cuando éramos jóvenes. Te lo repito no cambiaría nada de lo vivido.-   Besó a su mujer y ella le devolvió el beso, únicamente interrumpido por la entrada de Celinne para anunciarles que la comida estaba dispuesta.  Como dos adolescentes se ruborizaron y reían felices, y   en voz baja  la dijo:



--Después de comer, nos echamos una siesta....- ,  al tiempo que le guiñaba un ojo.
--Calla, calla...- Fue la respuesta de ella apoyando su cabeza en el hombro de su marido

  Y el tiempo seguía su marcha,  y no eran ajenos al transcurrir en su familia. Eran ya cincuentones pero no se habían vuelto a separar nunca más y seguían tan enamorados como cuando eran jóvenes.    

 Niall esperaría a que su padre llegase de la consulta para llamar por teléfono y anunciarles el sexo de su  hijo.  Se había quedado en América y se había casado con la chica rubia de cabellos de oro a la que adoraba.  Iban a tener su primer hijo y ese día le harían una ecografía a su mujer para saber si iba ser niño o niña.  Ciara estaba loca de contenta y Declan  muy emocionado  Su hija  vivía en pareja con un compañero de gabinete, y aunque eran muy felices y se amaban,  decidieron esperar a casarse y tener hijos hasta que tuvieran más rendimiento en el despacho.

                                                 
                                                         F   I    N

Autoría:    1996rosafermu
Editado:    Abril de 2012
Fotografías: Archivo de 1996rosafermu

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