miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los O'Connor - Capítulo 5 - Violación

Habían transcurrido los días.  Casi un mes, desde que Iris vivia con los O'Connor en Irlanda.  Se había integrado en la pandilla de amigos que Brendan y Thomas tenían.   Hermanado  con  Maureen y,  todos juntos hacían excursiones por la comarca.

 Brendan guardaba las distancias con ella, seguía igual de frio y aunque Iris trataba de hacerse la simpática con él, terminaba por dar media vuelta  e irse a otro grupo de amigos que fuesen más divertidos.  Algunos chicos se dieron cuenta de que para ella , Brendan no era indifirente y empezaron a hacer bromas con él de que no sería capaz de conquistar a aquella bonita chica que vino de Iberia y que estaba pendiente de él.  A Brendan no le gustaban aquellas gracias,  y en el fondo de su pensamiento creia que no era correcto  reiíse  de  aquella muchacha adolescente,  que además estaba bajo el patrocinio de su tio preferido,  y de su padre.

 Algo en su interior empezó a "moverse". Ya no le resultaba tan insoportable aquella mojigata, tímida,  que siempre sonreia y que se había ganado el afecto de su familia, pero el suyo no ¿ por qué, por qué no bromeaba con ella como lo hacía Thomas o el mismo Clive, su amigo del alma?.

En una de las salidas en que las chicas estaban todas reunidas apartadas  de los chicos, éstos apostaron a que  Brendan seduciría a Iris antes de que ella partiera de regreso a su país. En un principio él se negó, no le parecía ni justo ni ético, pero al final cedió,  aunque no marcó la fecha, no sería inmediata.  Primero la tenía que conquistar  para que ella no se negase.   Empezó a esgrimir las armas de seducción que empleaba con otras chicas para  ligar con ellas. No necesitó mucho tiempo,  puesto que Iris ya se había enamorado de él aunque trataba de disimularlo todo lo que podía, pero sus miradas hacia Brendan,  la delataban.

Faltaba poco,  menos de un mes,  para finalizar las vacaciones de verano. Un domingo Brendan invitó a Iris a una excursión para mostrarle un lugar encantado,  donde los druidas hacían sus ceremonias.   Ella,   entusiasmada, dijo sí al instante ante la perspectiva de pasar una mañana con Brendan y de conocer el  lugar donde habían vivido siglos atrás las hadas, los brujos, los duendes de tantas historias narradas por su padrino cuando era pequeña.


 Llegaron al lugar elegido por Brendan.  En verdad era maravilloso, el paisaje, la belleza del lugar, los dólmenes, el mar tan cerca todo era un conjunto de belleza que ella descubrió, preparado su corazón para recibir todas aquellas señales que el destino le enviaba y que estaba dispuesta a recibir de la mano de un  amor recién descubierto.

Y fue el entorno, la mirada de Brendan, intensa como nunca la había mirado, lo que la hizo entornar los ojos al tiempo que él depositaba un breve beso sobre los labios de ella. Lo siguiente apenas si se dio cuenta de cómo ocurrió.   Se sintió abrazada por él,  que le acariciaba el cabello y besaba sus mejillas cada vez con más intensidad y ella autorizaba todo aquello,  sintiéndose flotar en una nube. Poco a poco las caricias se hicieron bruscas de repente, ella se sintió asustada porque aquello no era como al principio.  Sus ávidas manos recorrían su cuerpo. Había violencia, dureza  en las manos de él ,  y  sintió miedo a lo que pudiera ocurrir y trató de desasirse de sus brazos que cada vez eran más fuertes. Sus besos abrasaban, mordían sus labios.  Lo que Iris entendía por amor, no era aquello que Brendan hacía con ella  Empezó a gritar

- ¡ No, no, basta !

 Pero él no aflojaba y muy al contrario era como si se enfureciera. Sus brazos, sus manos, eran fuertes, la atenazaban  sujetándola con su cuerpo sin poder moverse. Con la mano que tenía libre,  abrió su blusa, dejando su pecho al descubierto apretándolo, mordiéndolo. La despojó de su ropa interior haciéndola jirones, mientras ella lloraba y gritaba diciendo" basta, basta". Y entonces ocurrió lo que nunca debió pasar.   De un empujón, la tendió en el suelo, y separando sus piernas,  la violó.  Ella lanzó un grito desesperado de miedo, dolor, frustración,  todo ello junto que al mismo Brendan hizo reaccionar, pero ya era tarde y entonces se dio cuenta de lo que había hecho. Ella lloraba desesperada encogida en el suelo preguntando por qué había ocurrido aquello, ella que había confiado en él.  ¿ Por qué le había defraudado de esa manera causándole aquel daño?.



El,  avergonzado, desconcertado por lo que había ocurrido,  entró en el coche y se sentó al volante llamándola de malas maneras  para que ella hiciera lo propio y poderse marchar de allí rápidamente, llegar a casa y perderla de vista. Era su conciencia la que le advertía de la mala acción que había cometido con aquella muchacha que solamente le había dado su inocente amor.

 Iris se hizo mujer de repente, en  poco rato. Su cerebro trabajaba a velocidad de vértigo y comprendió que ya no sería la chica inocente que había ido a perfeccionar el idioma llevándose el peor de los recuerdos, precisamente de mano de la persona que más le importaba y decidió en ese mismo instante que no podía permanecer en esa casa ni un día más. Hablaría con Sean esa misma noche, cuando llegasen y le diría que quería irse ya,  porque echaba mucho de menos a su padrino.

-Nadie se enterará de lo que ha ocurrido, me moriría de vergüenza y todo el mundo me echaría la culpa de haberlo provocado-  se repetía una y otra vez. Se arregló la ropa lo mejor que pudo, y él le ofreció una botella con agua y un trapo sucio del coche, para que se limpiara las piernas manchadas de barro y sangre.  Por nada del mundo quería ir con el de regreso, pero estaban lejos y ni siquiera sabía dónde ,  Se arregló  el cabello y se sentó en el asiento de atrás, llorando en silencio.. Él arrancó el coche, y de vez en cuando la miaba por el retrovisor, peo no hubo ni una sola palabra de arrepentimiento o de disculpa. Ella lloraba y él llevaba los labios apretados y la mandíbula encajada.


. Durante todo el camino no hablaron; cada uno iba inmerso en sus propias reflexiones. El haciéndose la misma pregunta "¿ por qué lo he hecho?" y ella:" no se lo diré a nadie, nadie lo sabrá". Mientras trataba de arreglar su ropa sucia para que nadie se enterara de lo sucedido.  ¡ Qué lejos estaba de sospechar que ocurriría todo lo contrario y las consecuencias que todo aquello le acarrearía !

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