viernes, 4 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 8 - Nuevo rumbo

No dudó ni por un instante lo que daba vueltas en su cabeza, así que preparó un equipaje con lo más imprescindible, su acreditación como PRESS, pasaporte, tarjetas de crédito y unas fotografías de Michael y de Tommy. Poco más.
Se dirigió a la estación de autobuses que lea
llevaría a Nueva York. Antes de cerrar la puerta lanzó una mirada por la habitación despidiéndose de la que había sido su casa durante tantos años.¿ Pensó acaso que no volvería?

Descansó esa tarde en le hotel que acostumbraba a frecuentar.  Se dirigió a las oficinas de National  a la hora de la salida de sus compañeros.Subió hasta la planta en donde estaba situado el despacho de Gregory.  Se estaba poniendo la chaqueta, cuando alguien repiqueteó en la puerta

--Adelante, pasen por favor
--¡ Hola !,- es todo lo que se la  ocurrió decir





Gregory la  miró largamente, muy serio. Era la primera vez que se veian desde su declaración. El silencio era espeso entre los dos.

--¡ Hola, Evel!! ¿Estás bien?
--Si, desde luego. Solo que he venido a la ciudad y quería verte antes de irme
--Irte ¿a dónde?
-- Pues verás, vengo  a despedirme. Dentro de dos días salgo para Irak. Ahora soy corresponsal de guerra.
- Cómo dices,? repítemelo. Creo que no te he escuchado bien
--Querido Greg, me has entendido perfectamente
--Ohhh. Vas a destrozar tu brillante carrera ¿ por qué? Vas a correr riesgos mortales persiguiendo ¿qué?
--Persiguiendo algo, no sé, persiguiendo borrar ciertas ideas de mi cabeza.


--Ya, He leído las revistas de sociedad y a ti se te ocurre la brillante idea de jugarte la vida por no haber conquistado el amor de ese hombre. El tiene derecho a sus sentimientos y si te ve como una hermana, ese sentimiento es noble y hermoso y tu no debieras tomártelo a la tremenda. A veces pienso que en verdad eres una cria. Estás loca y si pensabas que te iba a dar mi aprobación , es que no me conoces. ¿No has pensado ni por un momento en las preocupaciones que vas a acarrear a las personas que te quieren?
--No insistas, está más que decidido. Nada ni nadie hará que cambie de forma de pensar.
-- Acaso¿buscas que te maten?
--No, por Dios. Pero...a nadie hago falta, nadie me echará de menos
--¿Eso crees? Yo si te echaré de menos, yo si te necesito,  Tommy y el mismo Michael cuando se enteren....Por  favor, reflexiona un poco.
--Greg, no insistas está más que decido. Mis contactos en Bagdad me esperan y ya está todo organizado, toda la documentación y los pases están resueltos, así que...
--Me dirás al menos en dónde te hospedas, me llamarás alguna vez, sabré de ti de algún modo ¿no?
--Si, desde luego. Si puedo te llamaré con frecuencia y si no por email. Antes de nada tengo que contactar con agencias para ver de enviar mis fotos. Y bueno, creo ya te he contado todo, así que veo que te marchabas ya. Vámonos.¿Tienes algún compromiso? Te invito a cenar, me apetece disfrutar de tu compañía esta noche.
--Nada me apetece más. No tengo nada que hacer, pero si lo tuviera lo dejaría todo. ¿Te imaginas cómo me siento después de la noticia que acabas de darme?



El la  tomó  del  brazo y juntos salieron en busca de un restaurante en donde pasar un buen rato de charla y un excelente menú.  Gregory paso a buscarla al hotel. La   aompañaría al aeropuerto. estaba tenso y muy serio.

--¿Lo tienes todo, no olvidas nada?
--Si, todo lo tengo guardado. El pasaporte, el billete y toda la documentación la tengo en el bolso de mano. Bueno vámonos.

Llegó el momento de la despedida. No podían demorarlo más, ya habían avisado para el embarque. Ambos se miraron fijamente a los ojos:

--Greg, muchas gracias por todo. No te olvidaré puedes estar seguro. Tú tampoco me olvides, por favor

Dicho ésto ella acarició con su mano la mejilla del amigo y depositó un ligero beso en sus labios. Gregory permaneció silencioso y serio. Cuando ella se dio la vuelta para ir al túnel de embarque, él le llamó y abrazándola le dió un apasionado beso de despedida.


La llegada al hotel Palestina de Bagdad fue sin inconveniente alguno. Era el hotel en donde se hospedaban todos lo periodistas destacados allí. El vestíbulo hervía de gentes que iban y venían. Se acercó a  Recepción y solicitó la llave de su habitación ya reservada desde N.Y. Subió, dejó la maleta a un lado  y procedió a contactar con Gregory para anunciarle su llegada sin novedad.

La noche fué larga, extraña. Había un silencio tenso que podía cortarse. De tarde en tarde algún disparo se escuchaba a lo lejos. Los periodistas estaban, digamos en una zona protegida por los americanos, . Debía tener precaución. Era novata y aún no tenía los reflejos de la supervivencia.  Estaba deseando de que amaneciera; localizaría un intérprete y se lanzaría a las calles buscando fotogramas de lo que allí ocurría.  Estaría en Irak unos días y después vería de llegar a otro conflictivo lugar del planeta en donde poder plasmar los horrores de la guerra.

--¿Sería verdad que buscaba la muerte sin saberlo?, pensó acordándose de las palabras de Gregory. --No, absolutamente no, pero tampoco soy cobarde y sin buscarla, debo estar en donde esté la tragedia presente.

Contactó con una agencia Internacional que la    proporcionó otro corresponsal de Europa Press. Le    habían aceptado las fotos enviadas y ahora le  anunciaban que querían trabajos de las tropas americanas en Afganistan.  Decidida a cumplir con su misión, contactó con Gregory para anunciárselo:


--Decididamente te has vuelto loca perdida. No te muevas de allí hasta que yo llegue, porque voy a buscarte inmediatamente.Y no me discutas, alguien tiene que poner algo de sentido común en esa cabezota. Lo arreglaré todo y en un par de días estoy allí. Por favor, no te muevas. Yo fuí corresponsal hace años y conozco todos los entresijos de la profesión.Bueno  ahora  cuelgo y me pongo en marcha

En el fondo, ella se alegró de tener a alguien amigo y querido cerca. Allí cada uno iba a ver quién le pisaba la noticia al otro, algo muy distinto a lo que ella estaba  a costumbrada.
Cuando llegó Gregory establecieron contacto con algunos periodistas que habían estado por aquellas inhóspitas tierras recabando información. Y se pusieron en camino

Su paso por Afganistán no fue largo.  Por todos sitios eran las mismas imágenes: atentados, talibanes, hombres en la calle sin trabajo, mujeres con burka yendo de un lado a otro, y hospitales paupérrimos en donde faltaba lo más esencial.  Una vez obtuvieron lo que querían, Evelyn lo transmitió a su agencia y después pasearon por la base americana para hacer tiempo hasta la hora de dormir.  A la mañana siguiente partirían rumbo a casa, a Nueva York.

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