jueves, 10 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 9 - El premio

Michael llevaba tiempo en que a su cabeza acudían imágenes pasadas en Staten Island, y por consiguiente lo vivido con Evelyn. Sonrió recordando y comentó:

--¡ Es una chiquilla ! Desde hace tiempo que no hablamos, demasiado,  quizá. ¿Qué será de ella, por dónde andará?¿Habrá encontrado a algún muchacho que llene su vida?  ¡Santo Dios !¿ cómo he podido estar tan alejado de ella? No se lo merece; siempre ha estado pendiente de mi, siguiendo mi trayectoria, y en el fondo ella ha estado ahí en los relatos, sutilmente, pero ha sido la fuente de mi inspiración.



--¿En qué piensas tan concienzudamente?
--Buenos días Molly, no quería despertarte. No estoy pensando, es que me duele la cabeza. Estoy pensando en volver por un tiempo a Staten Island
--¿A ese pueblo? Pero cariño, es muy aburrido. No hay nada.¿Qué iba hacer yo mientras?
--Pasear, montar a caballo, leer, estar a mi lado, hacer la comida para mí....un sin fin de cosas.

Al tiempo que charlaba, Michael rodeaba la cintura de Molly y la atraía hacia él. Ella mimosa se dejaba querer.   Le pidió:

--Oh mi amor, por favor, no me encierres en ese aburrido pueblo. Me moriría de aburrimiento;¡ pero si solamente hay un cine..!. No voy a estar todo el día montando a caballo, o metida en la cocina.  Si sientes añoranza de ese lugar, se me ocurre ir a pasar un fin de semana y volver a casa
--Aquella también es mi casa. Lo que quiero decir, es que llevo un tiempo en que las ideas han vuelto a escapar de mi cabeza y necesito recuperarlas, y en un fin de semana no me será posible.
--Ah, se trata de eso. No sabía...en ese caso ve tú. Yo te estorbaría, te distraería de tu trabajo. Mejor estarás solo. Yo permaneceré  aquí preparando todo lo de la boda. Así los dos estaremos muy ocupados y el tiempo transcurrirá rápido.



A Michael no le agradó la idea de regresar sólo. Dentro de unos meses se uniría a ella para siempre y pensaba que a ella le gustaría estar siempre junto a él... Decepcionado exclamó:

--Esta bien, lo entiendo. Me iré mañana y regresaré en cuanto me sea posible. Espero que comprendas que la vida de un escritor es eso: un día te brotan las ideas y escribes sin parar, y de repente sin saber porqué se evaporan y tardan en volver. Esto es un  anticipo de lo que será nuestro matrimonio. No habrá fiestas, no a las que yo pueda acudir porque igual estoy toda la noche escribiendo. Habrán viajes a los que no te apetezca acudir porque serán pequeñas localidades como  Staten Island, pero esas gentes también tienen derecho a recibir nuestras visitas. Nos leen y nos admiran. No solamente las grandes ciudades merecen ser visitadas. Habrán viajes al extranjero de solamente unas horas, tendrás que asistir a conferencias aburridas, pero en las que estaré invitado. Todo eso será nuestra vida en el futuro. Me gusta escribir por las noches hasta la madrugada en la que el silencio y la paz, ordenan las ideas, por tanto no deberás pedirme que me vaya a la cama al tiempo que tú
--¿Siempre será así?,¿nunca te irás a la cama conmigo? - Michael sonrió captando la ironía de Molly, y respondió:
--Bueno no siempre. Algunas noches ocurrirá así. También hay que dar una alegría al cuerpo. Por ejemplo podría ser ahora mismo...
-- Michael, me acabo de duchar y tengo hora en la peluquería, y por cierto, ya voy algo retrasada. Habrá que esperar a que" la noche nos cubra con su manto".... Y se alejó riendo

Michel, no sabía el qué, pero algo en su relación no le terminaba de agradar. Durante el tiempo que llevaban viviendo juntos había conocido bien a Molly y a pesar que no lo quería ver, reconoció que su futura esposa era una mujer frívola, que solamente estaba feliz en fiestas y reuniones en que la mayoría de los gerifaltes de la sociedad neoyorquina reinaban.  Pero él no disfrutaba con los saraos que organizaban con cualquier excusa, casi siempre benéfica, para no se sabe qué organización.
Volvió con sus pensamientos a Stanten Island, cuando al atardecer salía a dar una vuelta satisfecho, después de haber completado un capítulo de su libro " Extraña aventura". Se acostaba no muy tarde y madrugaba mucho. A veces eran las cinco de la mañana , cuando el sol apenas apuntaba en el horizonte, se sentaba a escribir  ante una taza de café. Como a las ocho de la mañana llegaba Evelyn portando unos bollos deliciosos que había comprado en la pastelería para que él desayunase. No le interrumpía simplemente decía:



--Buenos días Micky ¿te pongo el café?

Se lo dejaba en un lado de la mesa portando en la misma bandeja los bollos recién hechos.Le daba un beso en la mejilla y se marchaba sin hacer ruido. No quería interrumpirle, se marchaba a hacer reportajes de bodas o simplemente de paisajes.
De nuevo su pensamiento le condujo a Staten Island y a Evelyn. En aquellos meses había sido feliz, había recobrado la paz que había ido a buuscar. Decidido buscó a Molly en la habitación y le dijo:

--Molly, lo he pensado mejor. Me marcho ahora...
--Pues no se..., respondió ella. Pero si te es más cómodo haces bien. Yo estaré ausente casi todo el día: después de la peluquería he quedado con Charlize y Sammy para ir a comer juntas y ya sabes que después nos gusta ir de compras, así que haz lo que creas más conveniente. Si te marchas llámame en cuanto llegues, así estaré más tranquila. Y ahora me voy, amor, llegó tardísimo. Jacques se va a enfadar conmigo
--¿Quién es Jacques?
--Mi estilista, claro ¿quién te crees que es? ja,ja,Ja.,..



Conduciendo su coche, enfiló la avenida que le conduciría a su casa. Iba contento, se sentía libre y eso a la vez que le satisfacía, le dejaba algo perplejo:

--Sólo quedan dos meses, pero esta sensación de libertad que siento ahora ¿por qué? Amo a Molly, pero no estoy conforme con el plan de vida que lleva y que a veces me arrastra. No sé, creo que aún no estoy preparado...para casarme. Pero llevamos mucho tiempo, me tenía que haber acostumbrado.Quizá deberíamos aplazarlo antes de seguir con los preparativos

Estaba impaciente por llegar, pero al tiempo le preocupaban aquellos pensamientos: debería saber  cómo era todo, al cabo de tanto tiempo de convivencia con Molly.. Se instaló en su casa que estaba impecablemente cuidada por la señora contratada para su mantenimiento. Recorrió con nostalgia todas las habitaciones y se detuvo delante de la mesa que puso frente al ventanal, en dónde de nuevo volvieron las ideas a su mente, pero de eso¡ hacía ya tanto tiempo!...

El ring,ring, del teléfono despertó a una Evelyn totalmente dormida. Debido al cambio horario le costaba dormir por la noche y hasta no entrada la madrugada no lograba conciliar el sueño

--¡ Pero si acabo de dormirme.¿Quién será a estas horas?  Diga..-. preguntó adormilada
--¡Vamos, vamos dormilona. Despierta, tenemos mucho que hacer...
--Pero, Gregory, eres... ¿Qué es lo que quieres ahora?
--¿Ahora? Son las doce del mediodía y esta noche es la gran fiesta
--¿De qué demonios me hablas?¿qué fiesta?
--Evel, ¿has tomado algún somnífero? despierta de una vez. Por si no recuerdas esta noche recibes el premio de mejor reportera del año¿Es que no te acuerdas?
--¡Oh, eso!
--¿Oh eso? Desde luego...No des lugar a que vaya al hotel y te saque yo mismo de la cama
--¿Te atreverías? bromeó ella
--Sabes que nada me gustaría más, Ejem...ahora en serio: levántate de una vez.




Toda una representación del mundillo periodístico se reunió en el Waldorf Astoria con el fin de entregar la estatuilla que la proclamaba como mejor reportera del año, por sus trabajos tanto en Irak como en Afganistán.  Recibió un encendido aplauso de sus compañeros de trabajo. Gregory estaba especialmente orgulloso de ella. Por fín había llegado a lo más alto y su trabajo era reconocido de entre los mejores a nivel mundial. Recordaba el riesgo que habían corrido juntos y el miedo, y los buenos ratos pasados.
Evelyyn comenzó su discurso agradeciendo a su equipo la ayuda prestada en la realización de los reportajes y muy especialmente:



--Y en especial a mi querido, admirado, y gruñón jefe Gregory, ya que sin su ayuda no hubiera podido ser la profesional que soy en la actualidad. Buena o mala, ustedes lo juzgarán pero todo, absolutamente todo se lo debo a él. Gracias querido Gregory como amigo y compañero. Sin ti no lo hubiera logrado.

Gregory emocionado la tiró un beso con la mano desde la mesa en la que el protocolo le había sentado para la cena. Había infinidad de cámaras de televisión. Era uno de los más grandes acontecimientos que la Prensa destacaba cada año. Las entrevistas se sucedían, las declaraciones de los cercanos a ella, los de su equipo, narraban sus aventuras vividas con Evelyn y por fín la homenajeada pudo decir unas palabras: De nuevo agradeció a todos su colaboración.

--Y esto fué todo lo acontecido en el gran día de la Prensa en nuestro pais. Aquí despedimos la conexión, pasamos al estudio del canal X5, transmitiendo en directo desde el Waldorf Astoria de la ciudad de Nueva York.

Michael acababa de terminar un extracto de lo que sería su próximo libro, cuando delante de una taza de café conectó el televisor.  Ante su vista una panorámica del salón en donde se estaban entregando los premios a los mejores del año. Justo en ese momento iba a sentarse en el sofá cuando un nombre muy conocido para él sonó tras un emocionado aplauso de todos los asistentes: Evelyn...
Se quedó quieto mirando fijamente al televisor, al tiempo que contemplaba la figura de su amiga.



--¡Por Dios, es ella ! ¿Tanto tiempo ha pasado?  Ya no es tan Pequeña; se ha convertido, porque ya lo era, en una mujer preciosa. Ha perdido la ingenuidad de su rostro, ahora tiene como un gesto de melancolía, pero me alegro, al fín ha conseguido lo que tanto anhelaba. ¿Cuánto tiempo ha pasado, cómo hemos podido distanciarnos de esa forma?  La llamaré ahora mismo para felicitarla.

Solicitó en información el número del Waldorf y tras un rato, le pasaron la comunicación con Evelyn

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