Los O'Connor - Capítulo 11 - Una determinación

Tal y como habían finalizado la  conversación, con la misma frialdad,  se reunieron de nuevo para desayunar y posteriormente emprender el viaje de regreso a Madrid.  Apenas se saludaron, apenas se dirigieron una mirada. Una taza de café,  es todo lo que tomaron. Una vez en el coche,  interpusieron entre ambos a Victoria que jugueteaba con las manos de su padre y las de su madre.

Subieron al avión sin pronunciar ninguna palabra, por lo que el viaje fue tenso,  sin apenas hablar. Sólo monosílabos. Los dos estaban dolidos y no sabían muy bien por qué aquella tesitura, porque la discusión no tuvo mayor importancia, pero cada uno vivía "su drama" personal. Brendan tenía pensado abordar el tema en cuanto llegasen a casa, sin embargo,  Iris tenía el propósito de demorar las explicaciones porque no sabía muy bien cómo empezar a darlas.


Llegaron y,  Brendan lo primero que hizo fue dirigirse al hotel. Tenía que reflexionar a solas cómo iba a plantear lo que había pensado durante la noche. Iris por lo que había percibido, tenía el carácter muy vivo y lo que debía ser un acuerdo mutuo, podía degenerar en un conflicto si no sabía encontrar la frase adecuada para empezar la conversación.

Era curioso cómo había cambiado su forma de pensar respecto a Iris. En apenas unas horas,  de detestarla,  había pasado a tenerla admiración. ¿Admiración, o era algo más?. Reconocía que no la hubiera imaginado así, de esa manera. Cuando la conoció era una chica que apuntaba sería bonita, pero era larguirucha y muy tímida,  que apenas hablaba para no ofender a nadie.   Sin embargo,  ahora,  se le aparecía segura, dominando la situación y con mucho carácter.

Hacia mediodía se presentó a buscarla y la invitó  ir a comer fuera de casa,  con la niña. De esta manera en terreno neutral,  quizá fuese más fácil preparar lo que tenía pensado, pero desde luego lo que no haría sería plantear el tema en un restaurante, ya que no sabía la reacción de Iris.Después de una sobremesa más relajada emprendieron el regreso a la casa y,  empezaría la parte más difícil del viaje.  Una vez sentados en el salón  Iris le ofreció café  y él aceptó. La niña fue a dormir la siesta conducida por María.  Ante el café, Iris rompió el silencio y preguntó

- Y bien, ¿ de qué quieres hablar? parecía que tenías prisa por  hacerlo .   Bien , hazlo ahora que estamos solos
-Iris, tengo una pregunta muy importante que hacerte y te ruego seas totalmente sincera conmigo, porque es muy importante para mi
-Pues...,  tú dirás
-Victoria ¿ es hija mia?


Iris se quedó sin respiración, porque aunque sabía  lo que le iba a preguntar, no pensaba que fuera el primer planteamiento que pusiera sobre la mesa tan escueto y directamente. Se levantó del sillón donde estaba sentada y mirando por el balcón sin volverse hacia él, le dijo

-¿ Crees que Victoria es tu hija ?¿ Por qué crees eso?¿ Cuando lo has pensado?

Ya no podía demorar más la respuesta, no conducía a nada y además él con su gesto no admitía  demoras.

- ¡ Vamos ! la respuesta es muy sencilla: sí o no. Te advierto que no voy a admitir más rodeos. A ti seguramente te divierta esta situación, pero créeme no tiene ni pizca de gracia-  Iris se volvió lentamente y mirándole a los ojos, le dijo
-Si...,  es tu hija. Una hija,   de la que no tenías ni idea, una hija,  que tiene tus mismos ojos, una hija,  que te conocía cuando tú aún ni siquiera sospechabas que existía una criatura con tu misma sangre , y que no hacía más que preguntar por qué su papá no está en su cumpleaños cuando el papa de todos los niños les ayudan a apagar las velas   ¿ Qué crees que podía decirle? ¿ Que su padre ni siquiera sabía que ella había nacido, porque nunca se interesó ni por ella ni por su madre, porque nunca le importó la decepción que  causó y la solución tan absurda a la que llegaron todos...,   menos ellos que eran los protagonistas? ¿Crees que fue fácil ? Esa niña es mía únicamente. A ti no te importan en absoluto nuestras vidas.
-¡ Ja ! Dices que no me importa vuestras vidas y te equivocas, me importáis y mucho. De lo contrario no estaría aquí hablando de este tema tan espinoso y doloroso para los dos. ¡ Ya lo creo que me importáis ! Victoria es mi hija y tu, tu....tu eres mi esposa, Aunque lo nuestro sea un matrimonio extraño, pero tan legal como el que más y pienso,  a partir de ahora,  restablecer la normalidad absolutamente en todo.
-¿ La normalidad? ¿ A qué llamas tu normalidad?
- Pues es muy sencillo a que os trasladéis a Irlanda, a que vivamos como una familia, a darle a esa niña la estabilidad y cariño que no le he podido dar
-¿ Te das cuenta de lo que dices? ¡ Dios mio, has debido perder el juicio


- Bien,  viviríamos en casas distintas, lo suficientemente cerca como para poder ver a la niña siempre que quisiera.  No os faltaría de nada y cada uno de nosotros podríamos llevar la vida que quisiéramos...,   pero yo tendría acceso a mi hija
- No, ni hablar, es imposible. Seguiríamos destrozando nuestras vidas porque yo no admitiría que mi hija estuviera viviendo bajo el mismo techo que tu novia
-¿ Mi novia? ¿Qué novia? Yo no tengo novia  Si... alguna amistad pasajera, pero nada más. Victoria no tendría que soportar a ninguna madrastra si es a eso a lo que te refieres
-Verdaderamente has perdido el juicio.  Ni lo pienses, ni hablar
-Bien.  No quería llegar a este extremo pero te voy a decir lo que va a ocurrir de ahora en adelante:  después de reconocer a la niña y darle mis apellidos, mis abogados recurrirán para obtener la custodia compartida, de manera que cada quince días la niña pueda viajar a Irlanda y pase las vacaciones conmigo. Seré inflexible y,  lo siento,  no quería producirte más sobresaltos de los que ya has pasado, pero si lo quieres así, así será

Iris no sabía qué decir, la cabeza le daba vueltas y era imposible articular alguna palabra. El estaba determinado a llevar a cabo su propuesta. Lo que ignoraba , es que ese argumento era el camino por el que Brendan quería llegar a ella, pues un sentimiento que le confundía le estaba ganando por momentos.

- Espero tu respuesta en breve, cuando se lea el testamento, en el mismo bufete del abogado legalizaremos la situación, así que vete pensando lo que quieres hacer, porque en este tema no voy a ceder en absoluto. No os perdono ni a ti ni a mi familia el ocultamiento de mi hija-
 aseguró Brendan resuelto

Y dando media vuelta y sin decir más se marchó dejando a Iris perpleja y temblando de miedo. De ninguna manera permitiría que alejase a la niña de ella, y entonces..... ¡irme a vivir a Irlanda ! ¿ Y mi trabajo, y mi casa? ¿ Qué es lo que debo hacer, por qué no me deja tranquila?

Las preocupaciones no la abandonaban, y justo en estos momentos de desolación por la pérdida del padrino. ¿ Por qué Brendan se creía con derecho a todo, cuando ni siquiera se preocupó por ellas en todos estos años? Además..., la escena que presenció en casa, abrazado a esa mujer, no deseaba se repitiera en presencia de su hija; la crearía confusión.  Puede que hasta viviese con ella.  Estaba claro que él había rehecho su vida.  Rotundamente no. Iría a un abogado y si él esgrimia su derecho a la paternidad, ella sacaría a relucir de qué modo, llegó la niña a este mundo.

- Veremos quién puede más.




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