El día que te encontré - Capítulo 15 - Vida en pareja

Día a día, Evelyn iba recuperándose. El color de sus mejillas era el habitual, sus ojos permanentemente brillaban y su sonrísa  era espléndida.  Desayunaban juntos y después se instalaban cada uno en su lugar: Micky ante el ordenador plasmando las historias en un libro, las ideas fluian en su cabeza. Parecía mentira, pero apenas había terminado una obra y ya tenía el esquema de otra. Trabajaba incansablemente: se había fijado un horario de trabajo, y de esta manera tendría tiempo para dedicarle a Evelyn y atender sus obligaciones.
Se levantaba temprano, apenas había amanecido y trabajaba hasta el mediodía. Ella se reclinaba en el sillón junto a él y corregía lo escrito. Había veces que se emocionaba por lo plasmado  en sus páginas. Con otros nombres y parecidas situaciones, narraba su propia historia.

--Estoy segura que obtendrás un premio con  este libro. Es magnífico, tan descriptivo...Cariño, es muy bueno
--¿Te lo parece? tu serás mi primer crítico, pero te ruego que olvides quién lo ha escrito y sé justa. Me harás un favor si lo ves con los ojos de la razón y no de los sentimientos.

Evelyn se decidió a salir al campo y fotografiar los maravillosos momentos de la Naturaleza.

--No me atrevo a que salgas sola. Te puede dar un mareo, me da miedo...
--Me encuentro bien. La prueba la tienes es que tengo ganas de volver a trabajar. Mira le diré a Moira que me acompañe, así quédate tranquilo. Cariño necesito hacer algo, me gusta corregir tus páginas, pero entretanto ¿qué hago? Te veo trabajar con tanto entusiasmo y me das envidia...Por favor, déjame ir.
--Vale. Siempre te sales con la tuya. Anda, dame un beso y ve antes de que me arrepienta.

Evelyn y Moira salieron riendo. La paz que se respiraba en ese hogar, de tres personas, era tan evidente que en el pueblo ya se hablaba del escritor y de la fotógrafa. Narraban la acción de Michael para salvar a su amada, y las señoras más románticas, suspiraban por aquel hombre tan guapo que recorrió medio mundo por salvar a la mujer que amaba y traerla a casa.  La noticia había sido difundida por las televisiones nacionales y locales. Eran los héroes del pais y vivian en su localidad. Se mostraban orgullosos de ellos, pero nunca perturbaban la paz y tranquilidad de la que gozaban.

--¡ Oh, Dios mio qué belleza!, exclamó Evelyn ante la imagen que tenía frente a ella. Era el paisaje más hermoso que había visto nunca.

Iban las dos mujeres agarradas por el brazo, charlando y riendo. Moira tenía un excelente humor. Al llegar al Lago, Moira le dijo que había que descansar durante unos momentos:

--No quiero que Michael me eche una bronca. Tengo que cuidar a mi niña
--Moira ¡soy una mujer! ¿por qué todos me véis así? ¿tan frágil soy? Pues estáis confundidos, soy muy fuerte.

--Ya lo sé, pero ¿sabes? mi hija tendría tu edad y a veces me la recuerdas, no por el color, claro, pero sí por la forma de ser:  sensible, aventurera, extrovertida y sobretodo buena.
--¿Qué ocurrió?
--Murió de parto, y también su bebe. Era enfermera y se le metió en la cabeza ir a Africa para ayudar a aquellas gentes tan necesitadas de todo.  Se enamoró de un doctor, se casaron y se quedó embarazada. Cuando llegó la hora del parto, todo vino mal. No tenían medios y el nacimiento del niño se complicó. Mi yerno estaba desesperado porque veia que la vida de su mujer y su hijo escapan de sus manos sin que pudiera hacer nada por ellos. Y los perdió. Cuando yo llegué ya estaban enterrados y Paul, mi yerno, había ido al interior a los poblados más lejanos y allí una guerrilla de las miles que hay, acabaron con su vida porque no quiso aplicar el remedio que el hechicero de la tribu quería dar a un niño que se retorcía de dolor de vientre: tenía apendicitis.  Consiguió le dieran un plazo de horas para operarle. Le salvó la vida, pero él murió por desobedecerles.
--Moira ¡ qué tristeza ! no lo sabía.

Las lágrimas brotaban de los ojos de las dos mujeres. Evelyn había abrazado a Moira y ambas lloraron durante unos minutos. Moira no hablaba con nadie de su tragedia, pero aquella chiquilla le recordaba a su hija y le abrió su corazón. Pasados los primeros momentos de emoción, Moira le dijo:

-- Y ahora cuéntame esa historia tan emocionante que vivístéis los dos. El pueblo no cuenta otra historia más que la vuestra.- Evelyn rió, y se puso a pensar en el principio de todo..
--Ha sido precioso, Moira. Todo empezó aquí en Staten hace algunos años, no muchos...- Y narró desde el principio cómo se conocieron y como se trabó su amistad que terminó en romance.

Cuando Evelyn llegó a la actualidad. Moira se le quedó mirando con inmensa ternura y sin decir palabra le abrazó, al tiempo que le dijo:

--Cuando ya no me necesites porque estés totalmente restablecida, ¿permaneceremos en contacto?
--¿Quién te ha dicho que no te voy a necesitar después?  Siempre estarás a mi lado. ¿Quién cuidará de mis niños cuando los tenga? Porque voy a tener por lo menos tres o cuatro hijos....Ja,ja,ja. --Ambas rieron y Moira le dijo:
--Levanta, tenemos que irnos. Se nos ha ido la mañana y Michael se puede preocupar.


Al día siguiente irían a la revisión médica. Esperaba con todas sus fuerzas que le dieran el alta definitiva. Quería que su vida con Michael fuera normal en todos los sentidos. Necesitaba sentirse útil; con tantos cuidados le hacían sentirse una chica enfermiza y necesitaba retomar su vida. Sabía que dejaría de ser trotamundos, se limitaría a los reportajes cercanos, intrascendentes. No buscaba el éxito. Solamente anhelaba pasar su vida con Micky y disfrutar juntos de sus éxitos, pero sobretodo estar a su lado cuando las cosas no le vayan como él quiere. Podía trabajar en casa perfectamente, y además los niños vendrían enseguida: es lo que más deseaba. 

 A Michael le iban muy bien las cosas.
Había enviado su último libro a la editorial. Era una historia buena, romántica pero además con algo de amargura. Te enganchaba desde la primera página y le había augurado un magnífico éxito.

Se levantaron pronto, desayunaron y salieron los tres rumbo al hospital. Era un día grande ¿ le darían el alta? Entró en el despacho del doctor con una amplia sonrisa y depositó un beso en cada mejilla del médico que le había cuidado cuando estaba en peligro de muerte.

--Vamos a ver cómo estamos,- le dijo con una sonrisa.
--Analítica, radiografías, ecografía, prueba de resistencia y fuerza y por último que le revise el Dr. Mathew.-  Indicó el doctor a su ayudante, pero Evelyn protestó:
--Pero el doctor . Mathew es ginecólogo, ¿qué tiene que ver con lo que me ocurrió?  ¡ No fuí violada !
--Ya lo sé, pero ¿no quieres tener hijos enseguida? Pues eso, para ver si todo está en órden
--¡¡¡ Doctor !!! me va a sacar los colores
--Hija mia, soy médico, veo de todo. A vosotros se os nota que estáis deseando ser padres. No hay nada de malo en ello. Necesito darte el alta para todas las funciones de una vida normal y las relaciones sexuales son de lo más normales, máxime tratándose de unos enamorados como vosotros.- Socarronamente el médico se echo a reir.
-Marchaos de aquí, no quiero volver a veros por lo menos hasta dentro de un año y no para una revisión, sino para dar a luz.  Todo está perfecto, puedes empezar a vivir de nuevo, plenamente. Enhorabuena.

Salió del despacho para reunirse con Michael y Moira que le esperaban expectantes y preocupados.

--Ja,ja,ja, ¡ estoy en plena forma, me han dado el alta definitiva !


Evelyn y Michael se abrazaron contentos. El sujetaba la cabeza de ella entre sus manos mirándola a los ojos. La alegría que sentía era tan grande que de repente sus ojos empezaron a brillar con un brillo especial.Recordó los angustiosos momentos  vividos. Había pasado tanto miedo de perderla....

--Bueno, bueno y a mi ¿no me abrazas?
--Moira mi gran amiga, claro que sí

Los tres se fundieron contentos en un solo abrazo. Llamaban la atención de los pacientes que esperaban en la sala para entrar a consulta, ajenos a lo que motivaba aquella  explosión de alegría.

--Ahora mismo nos vamos a celebrarlo. Comeremos los tres en Caprice - Y los tres se dirigieron hacia el restaurante, el mejor de la ciudad.

El maitre les acomodó en una mesa para los tres. Estaban gozosos por el resultado de su chequeo. Evelyn tenía un brillo especial en la mirada y Michael no perdía oportunidad de mirarla y hacerla alguna caricia: tomaba sus manos las besaba y sonreia a Moira que les miraba con ternura.
Una vez finalizada la comida, Michael le dijo a Moira:

--Moira, por favor, llevátela a casa. Yo tengo que hacer una cosa y enseguida me reuniré con vosotras, pero ahora tengo que salir.
--¿Dónde vas?, le pregunto Evelyn
--He quedado con una persona para charlar acerca de una conferencia, pero te prometo que no tardaré
--No me habías dicho nada
--Es que no era muy seguro. Mientras estabas dentro del despacho del doctor me llamó y me citó para hoy.
--Vamos niña, no le hagas perder más tiempo. No le hagas llegar tarde a la cita. - Moira miró a Michel sabiendo que todo era una excusa. mientras aguardaban la salida de Evelyn nadie había llamado, pero algo le decía que se trataba de una feliz sorpresa.

Al regresar Michael, Moira comentó que iría a ver a una prima a Nueva York y que se quedaría con ella un par de días. Hacía mucho tiempo que no la veia y no estaba muy bien de salud.
Supieron que era un pretexto para dejarles solos en esa primera noche de su nueva vida, pero no dijeron nada ni insistieron tampoco. Después de cenar, se sentaron frente a la chimenea. Habían descorchado una botella de champán. Sólo miraban el fuego crepitar . Evelyn tenía la cabeza reclinada en el hombro de él. No hablaban,  no hacía falta. Cada uno tenía sus propios pensamientos. Pensaban en el camino recorrido hasta llegar a aquel momento. Michael le alzó la barbilla y la besó. Ella rodeó con sus brazos el cuello de él. No sabrían decir el tiempo que permanecieron sin hablar, sólo mirándose y besándose. Como si aquel momento fuera un sueño    Michael  se levantó  y ella hizo lo mismo La tomó en sus brazos y le llevó al dormitorio

--Te ataré a la cama, no vaya a  ser que cuando mañana me despierte te hayas ido....



Amaneció un día precioso. El sol brillaba más que nunca, el cielo era más azul que nunca y ellos eran más felices que nunca. Habían dormido abrazados y abrazados se despertaron. El había pasado un brazo debajo de  la nuca de ella y Evelyn tenía la cabeza sobre el pecho de él y una de sus piernas sobre las de Michael.
Tenían una inmensa felicidad. Por fín estaban juntos. En la mano de ella relucía un anillo de compromiso que Micky había depositado en su mano cuando al acostarse le pidió que se casara con él. Ella acepto sin dudarlo y él le prometió que sería enseguida, para una semana más tarde.

--¿ Es esa la entrevista que ibas a realizar?
--¡ Claro ! no quería perder ni un momento.
--¿Sabes? cuando me encontraba recorriendo esos mundos de Dios y veía las atrocidades que los seres humanos causan a otros seres, cuando veía lo frágil que es la vida y que en un minuto te cambia todo, me di cuenta de que los momentos mágicos que se nos presenten, hay que vivirlos intensamente, apurarlos al máximo porque quizá no vuelvas a tener otro momento maravilloso..-.le dijo  muy seria a Michael --Por eso quiero que apuremos al máximo nuestros momentos mágicos, aquí y ahora. Quiero convertirme en tu esposa, formar contigo una familia, envejecer juntos; pero también quiero que sepas que no necesito ningún contrato firmado en el que diga que somos marido y mujer. Anoche me convertí en tu esposa y eso no lo cambia ninguna autorización ni de un juez ni de un sacerdote. Yo siempre seré tu mujer, pase lo que pase con nuestras vidas. Siempre mi vida estará ligada a ti por toda la eternidad
.-- Mi vida, eres única. Yo también me convertí en tu esposo.

Y. se besaron apasionadamente. Se levantaron tarde y ambos mirando el reloj rompieron en una carcajada. Se abrazaron de nuevo empezaron a bailar un imaginario vals, dando vueltas sin parar. Se ducharon y aún dentro de la ducha continuaron  bailando y riendo 
Michael se puso un delantal y cocinó   el plato preferido de su amada. Ella de vez en cuando metía un dedo para probar el guiso y él con cariño le daba un toque en la mano con la cuchara de madera

--Estate quieta. No vas a dejar nada para comer - Evelyn no paraba de reir. Era una situación totalmente nueva para ella y aún no se creia que la estuviera viviendo.  Durante el almuerzo estuvieron charlando de diversas cosas .

--Llamaré luego a Gregory y le anunciaré nuestra boda. Quiero que sea mi padrino. ¿Sabes lo que me gustaría?, que Tommy también pudiera estar aquí.- dijo Evelyn
-- A mi también me agradaría que  estuvieran. Ha unido nuestra amistad un hecho tan profundo que nuestros sentimientos van más alla de una buena amistad.  Yo también hablaré con ellos.

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