sábado, 12 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 11 - Reencuentro

En tres días Evelyn, regresó a Nueva York. En breve volvería a salir de viaje esta vez a Haití, pero tenía unos días libres.Una idea bullía en su pensamiento

--¿Y si volviera a Staten Island, para ver a Michael?

No quería hacerlo; por un lado su corazón le empujaba hacia alli, por otro lado su cabeza la decía que no lo hiciera. Como toda enamorada, decidió seguir el impulso de su corazón y cogiendo su coche se presentó en casa de Michael. El se encontraba en el porche con una cerveza en la mano y la mirada perdida en no se sabe dónde. Vió enfilar un coche en dirección a su casa. No reconoció el automóvil, por eso esperó expectante a que llegara .

--¡No es posible  Evelyn estaba ahí.- De un salto corrió a su encuentro y ambos jóvenes se fundieron en un fraternal abrazo:
--¡ Vaya, vaya, vaya con la Pequeña! Señor ¡ cuánto tiempo ha pasado! Estás increible. Te noto más delgada que la última vez. Pero vamos dentro, tenemos ¡ tantas cosas que contarnos!

Ambos entraron en la casa riendo y ella paseó la mirada por la estancia  como si fuera la primera vez que la viera:


--Está todo igual¿Te acuerdas cuando te traía los bollos para el desayuno? Fuimos felices en aquella época, y lo reconozco, estábamos un poco locos. ¡Todos hemos cambiado tanto!. Somos más viejos, y me refiero a que no sólo en edad. La experiencia te hace madurar motivada por las cosas que vives en cada situación.
 --¿Has vivido cosas desagradables?
 --He visto cosas que no me gustan nada. Injusticias, atropellos a gentes desfavorecidas por la vida, enfermedades horribles, en fin muchas cosas que me han hecho cambiar , en cierto modo, de forma de pensar. Menos mal que en la mayoría de las ocasiones tenía a Gregory cerca y él allanaba mucho el camino. De haber estado sola, no lo hubuiera soportado.
 --Gregory es muy importante para ti ¿verdad?
 --Si, muy importante
 --¿Le quieres, estás enamorada de él, convives con él?
 --Ja,ja,ja. Nooo, nada de eso. Le quiero muchísimo, pero solamente como amigo, como a mi hermano mayor. Pero me ha ayudado mucho y lo sigue haciendo. Me pidió que me casara con él, pero inclusive cuando le rechacé ha sido todo un caballero y me ha respetado al máximo. Es un excelente amigo, de esos por los que darías hasta tu vida si fuera necesario.



Esta última frase la dijo mirando a los ojos de Michael fijamente. El no captó las palabras de ella. Empezaba a estar algo envidioso del cariño que Evelyn sentía por aquel hombre con un atractivo algo rudo, de mediana edad, pero que había sabido ganarse el afecto de aquella mujer

--Y ¿para cuando el próximo viaje y a dónde váis?
 --Será dentro de tres días y nuestro rumbo será Haití. Cuando regresemos iré a ver a Tommy y de paso realizaré un reportaje en Somalia
--¿Vas a ir a Somalia?
 --Si, Tommy está por allí en Médicos sin Fronteras. Hace tiempo que no le veo y me apatece ir a darle un abrazo.
--Por lo que me dices, habéis firmado la paz
--¡ Oh! hace mucho tiempo. El buscaba algo y no sabía el que, hasta que encontró que su verdadera vocación estaba haciendo el bien a otras personas..Cada uno encontramos nuestro camino, un camino dispar. Tu por ejemplo ni soñabas con ser el esposo de  una señorita muy importante, sobrina de un Senador. Yo una trotamundos que busca el peligro, sin saber porqué, o mejor dicho, si lo se
 --¿Por qué buscas el peligro? ¿ qué es lo que te hace ir de un lugar para otro, qué te impide fijar tu residencia en un lugar fuera de conflictos, formar una familia. Incluso tener una casa fija,   y aún viviendo  en pareja , podrías ejercer tu profesión sin riesgo alguno
 --¿Quieres saber lo que me impulsa a buscar el peligro?, Pues me impulsa  a ello el tener la mente constantemente ocupada y olvidarme de un amor imposible.
 --¿Cómo dices, que hay un hombre por ahí suelto que no te corresponde?
 --Así es. ¿A qué no te lo esperabas?




Michael sentía dentro de sí, una zozobra. Su Pequeña estaba enamorada y sufría por alguien tan torpe e insensato que no le mostraba interés.
Decidieron ir a comer al restaurante de la ciudad. Después se acercarían a casa de Evelyn a ver cómo andaba todo.  La casa como es lógico estaba llena de polvo, lo que hizo proponer a Michael que se alojara en su casa:

--¡ Oh no !, me iré al hotel. No quiero causar molestias. Yo estoy acostumbrada a hospedarme en los más variados hoteles: de superlujo hasta los que corren las chinches por las paredes como si fuera la carrera de Indiannapolis.
 --¿Y te has acostumbrado  a esa vida ? No te entiendo. Decidido vendrás a mi casa. Ninguno de los dos tenemos ataduras sentimentales a los que podamos molestar, así que lo dicho. Además tengo habitaciones de sobra...ni una palabra más, no admito negativas.

Después de cenar tranquilamente, fueron desgranando vivencias, anécdotas y sucesos que cada uno tuvo durante ese largo tiempo sin verse. Michael miraba con fijeza a Evelyn y ella u  poco intimidada, no sabía cómo interpretarlo. Al fin dijo:

--Ha sido un día largo e intenso. Estoy un poco cansada, así que con tu permiso me retiro a descansar. Me tendrás que dejar un pijama tuyo, ya que no tenía previsto quedarme en Staten a pasar la noche y no me he traido ropa.

Michael sonrió, pero silencioso salió de la habitación en busca del pijama para la muchacha. Le entregó también toallas limpias. Se inclinó hacia ella y lentamente le besó en la frente dándole las buenas noches.


Ninguno de los dos podía conciliar el sueño. Unas veces paseaba Michael, otras lo hacía Evelyn. Daban vueltas en la cama y no se explicaban el desasosiego que sentían. Se oyó un suave repiqueteo en la puerta de la habitación de Evelyn:

--Pasa - Michel en la puerta serio, silencioso no dejaba de mirarla
--¿Ocurre algo?

Evelyn estaba sentada en la cama con un libro entre las manos, tratando de concentrarse en la lectura, algo que no lograba. Era un libro en el que ella era la protagonista, era una novela cuya historia había sido vivida por ambos. En la contraportada una fotografía de Evelyn y una dedicatoria simple, corta, que sólo ellos entendían.  Decía: Para mi inolvidable Pequeña.

Había puesto Pequeña con mayúscula ya que era el nombre que él la había adjudicado.
Michael serio,  avanzó hacia ella lentamente hasta llegar a la cabecera de la cama de Evelyn. Se sentó en el borde sin dejar de mirarla. Ella algo azorada le sonrió al tiempo que le decía

--Cumpliste tu palabra, me has dedicado el libr....- No pudo terminar la frase, unos labios taparon los suyos y un abrazo largo e intenso la estrechó sobre el pecho de Michael

No hubo palabras, no hacía falta. Sólo caricias y besos, y por fin ...amor.
Apenas había amanecido, Evelyn sigilosamente apartó el brazo de Michael de su cintura y se deslizó fuera de las sábanas, se vistió apresuradamente y escribió un nota en la que decía:



--Es imposible. Nuestros caminos son tan dispares que no llegarán a encontrarse nunca. No te preocupes, lo de anoche no ha ocurrido. Adiós.  Evelyn

Dejó lo escrito en un lugar visible y salió a toda prisa de la casa.  El rugido de un motor fué lo que despertó a Michael que palpaba con su mano el lugar en dónde había dormido Evelyn. De un saltó salió de la cama y corrió hacia la ventana al tiempo que vió como el coche tomaba la carretera de regreso a Nueva York.

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