martes, 8 de noviembre de 2016

El día que te encontré - Capítulo 4 - Buenos amigos

Los días habían pasado y tanto Evelyn como Michael se habían enfrascado cada uno en sus respectivos trabajos. No se habían vuelto a ver en dos semanas, tan sólo habían hablado por teléfono un par de veces.
Había  recibido contestación a su solicitud de trabajo en la revista National Geografic, y la respuesta era excelente. La pedían  se personara en las oficinas de Nueva York con algún trabajo realizado.
Estaba loca de contenta; al fin iba a realizar su sueño. Su noviazgo con  Tom, había pasado página y ahora lo que deseaba era poder ser una corresponsal . Era lo que más la entusiasmaba.  Deseosa de comunicárselo a su amigo, descolgó el teléfono y marcó el número de Michael:


--¿Si?
--Micky, soy Pequeña. ¡¡¡ He recibido contestación, me aceptan !!!
--¡Fantástico ! Me alegro muchísimo, mucho, mucho.
--Tengo que desplazarme a Nueva York. Me piden muestras de mis trabajos; no se si las que tengo serán suficientemente buenas...
--¡ Claro que lo son ! Son magníficas. ¿Cuando te marchas?
--Pasado mañana. Estoy ¡ tan contenta...!

Siguieron hablando de todo lo que habían hecho durante el tiempo que no se habían visto, y al cabo de un rato dieron la conversación por terminada  .Empezó a ver los trajes con los que contaba. Tenía que presentarse elegantemente, sin excesos, pero bien. Esa noche le costó conciliar el sueño y ya avanzada la madrugada pudo quedarse dormida.

Al volante de su coche emprendió el viaje rumbo a Nueva York con el corazón henchido de alegría y esperanza:

--Me tiene que salir bien, me haré con este trabajo que tanto deseo

Y llegó frente a las oficinas después de dejar el coche en un aparcamiento próximo. Con el álbum de sus trabajos bajo el brazo, se encaminó al vestíbulo central e indagó el piso a dirigirse. Frente al mostrador de la planta sexta, había una chica rubia y simpática que le indicó que ya la esperaban.
Tocó a la puerta y un hombre de mediana edad, con aspecto desaliñado, como de aventurero, le franqueó la entrada. Más tarde supo que era el director artístico, o sea la persona que habría de examinarla: su jefe.



Algo nerviosa, extendió el libro para que pudiera ver los trabajos que llevaban su firma, y espero pacientemente, no sin nervios, a que la dieran el veredicto.




Después de un rato, que a ella le pareció eterno, el director artístico levantó la mirada y con una sonrisa la comunicó:

--Señorita, el puesto es suyo. Pero antes debemos concretar algunas cosas. Por ejemplo: ¿tiene disponibilidad de tiempo, ataduras familiares, vehículo propio? ¿ . Estaría dispuesta a viajar a cualquier lugar del mundo si se lo solicitamos?.  Evelyn contestaba afirmativamente a todo lo requerido, y a medida que afirmaba, su jefe extendía más su sonrisa

--Bueno, ahora hablaremos de sueldo.  He de decirle que de primeras y hasta que veamos su forma de trabajo, la enviaremos por aquí, me refiero dentro del pas, y claro el sueldo no será el mismo que cuando viaje al extranjero. Ahora ganará dos mil dólares mensuales y dietas si es que sale de su domicilio habitual, más gastos de traslado tanto si es en su vehículo o decide otro medio de transporte. Firmará un contrato con una cláusula en la que se compromete a trabajar en exclusiva para nosotros, de otra forma incumpliría lo pactado y podríamos demandarla. Y siguió enumerando un montón de cosas a las que ella fue dando su visto bueno.
--De momento eso es todo. Tendrá que hacer un reportaje en Dakota, sobre las cabezas de los presidentes.
Parece ser que se están deteriorando y una organización ecologista nos demanda colaboración. Así que esa será su primera misión y ha de ser muy pronto, cuanto antes.



Salió feliz de las oficinas después de firmar el contrato. Lo primero que hizo fu comunicárselo a su gran amigo Michael:

--Micky, soy yo. ¡ Lo he conseguido! empiezo ya. Mañana mismo y el sueldo es bueno. Claro que ganaré más cuando me hagan corresponsal oficial. De momento estoy a prueba hasta ver mis trabajos realizados en sus encargos.  Estoy tan contenta, que lo primero que he hecho ha sido llamarte y después iré a la Quinta Avenida, a un buen restaurante y después buscaré un hotel en donde dormir, y después no sé si saldré desde aquí para Dakota o pasaré antes por casa. Estoy tan nerviosa, que no puedo ni pensar. Voy a colgar. Muuua,- y le envió un beso por teléfono. -¿Sabes? sin ti no lo hubiera conseguido. Tu me has infundido el ánimo necesario para emprender esta aventura. Eres mi mejor amigo y consejero. Te quiero ¿lo sabes?
--Anda loca. No me has dejado decirte lo mucho que me alegro. Yo también tengo una sorpresa para cuando regreses. Serás la primera que lea mi nuevo best seller, porque lo va a ser. Has sido mi inspiración, tú has sido el artífice de mi vuelta. El agradecido soy yo. Bueno anda, que tienes muchas cosas que hacer. Ya me lo contarás todo cuando regreses.

Regresó esa misma noche a su casa, pero antes hizo una parada en casa de Michael para verle y contarle todo lo que había pasado en su viaje a la capital. Michael abrió la puerta y se abrazaron dando vueltas y riendo como dos chiquillos.

--Cuéntame, cuéntame todo sin omitir ni una coma



Evelyn le detalló todo lo que había ocurrido en las oficinas de National y él la escuchaba con muchísima atención. Cuando hubo terminado, se levantó y tomando entre sus manos la cabeza de ella le dio un beso en la frente. Era como si se lo diera a su hermana pequeña, pero algo especial ocurrió dentro de Evelyn,  que desconcertada rompió a reír.

--Y ahora a ver que  tienes que contar tú.
--Mira - Puso ante ella un montón de hojas escritas en fotocopias y numeradas.
--No me digas que has terminado tu novela...
--Exactamente y tu vas a ser mi primer crítico. Prepararé algo de cenar y mientras,  si quieres vas leyendo algo, porque sabes lo que he pensado: me voy contigo mañana a la capital. Tú tomas un avión a Dakota y yo entrego la novela en mi editorial ¿ qué te parece?
--¿Estás seguro, no sería mejor que lo enviaras con un mensajero? No creo que aún estés preparado para ver a tu editora sin que algo en tu interior se revuelva.
--No, me tengo que enfrentar a ello, y creo que estoy preparado.

Cenaron y pasaron toda la noche leyendo, al final Evelyn emocionada, le dijo:



--Mira ya está saliendo el sol. Es preciosa, magnífica. Algo de lo que aquí narras me es conocido. ¿Es por eso que dices que he sido tu inspiración?. Me siento muy orgullosa si es cierto,  y te he servido de ayuda ¿Cómo la llamarás?
--Se llamará "Extraña aventura". ¿Te gusta?
--No habrías podido elegir un nombre mejor. Y ahora me voy, tengo que preparar todo.
--Pasaré a por ti ¿dentro de una hora?
--Perfecto. Procuraré darme prisa y no hacerte esperar. Estoy tan emocionada que aún no me lo creo.

Salió corriendo como una chiquilla y él la vio ir con una amplia sonrisa. Al fin todo empezaba a arreglarse para ambos.

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