La infiel - Capítulo 6 - Descubriendo el amor

Habian descubierto algo olvidado en algún rincón de sus corazones.  Su encuentro sexual, no duró mucho.  No estaban en el sitio más indicado, pero no fue ese el motivo, sino sus necesidades mutuas tanto tiempo reprimidas.  Él se incorporó tendiendo la mano a Elva que hizo lo mismo.  Se arreglaron un poco, lo suficiente para que nadie notase lo que acababa de ocurrir.  A él podría costarle una fuerte sanción, con riesgo de perder su licencia como médico.  No era ético tener sexo con una "paciente, aunque no lo fuese, y además en la misma consulta.

Abrió la puerta, por si alguna enfermera tuviera que pasarle algún recado y se sentó en su sillón frente a Elva, que cortada bajaba la vista.  Tosió ligeramente, como si hiciera un punto y aparte a su encuentro, y en realidad,  lo  era.Fue el fin de una decisión de libertad, de sus propias decisiones.



Bien, Elva... Esto ha sido...
- Lo entiendo.  No digas nada.  No pasa nada.  Creo que ambos lo necesitábamos.  Surgió el momento, y perdimos la cabeza. Creo que debo marcharme.  No sé si tendré fuerzas suficientes para mirar a la cara a mi marido.  Pero ha ocurrido, y no puede rectificarse.  Adiós James.  Deseo que todo te vaya bien, y olvida por favor lo que ha sucedido aquí dentro.
- Espera, no te vayas.  No ha sido un vulgar polvo. Ha sido algo muy especial, que ambos sentíamos, y no precisamente por necesidades fisióligicas, Ha ocurrido. Nos hemos enamorado, y no quiero ni puedo renunciar a ti.  Quiero que nos sigamos viendo, en otro lugar; no hay que correr riesgos innecesarios. En mi apartamento o en el lugar que tú elijas.  Créeme, no cometemos ningún crimen. Sé que no eres libre, que estás encadenada a tu marido por tu propia voluntad, pero lo que sentimos es más fuerte que nosotros mismos, y además, precisamente, tu situación, es injusta desde hace tiempo.  No tendremos más relaciones, si eso te hace sentir culpable, pero al menos podríamos tomar un café, cenar, en fin algún día vernos.  Podrás contar conmigo para todo.
- Pero es muy arriesgado para mi.  Pienso que sería muy difícil ocultarlo, porque lo que he sentido contigo, me cambiará y no podré ocultarlo.  No se fingir ni mentir. Además me comprometí conmigo misma, que nunca, mientras viviese me alejaría de él. Por eso creo que será mejor decirnos adiós y ahora.
- No.   Me niego.  He conocido el amor noble y leal en ti, y no estoy dispuesto a renunciar a él.  Esperaré el tiempo que sea necesario, pero quiero verte.  Además mi llamada fue por una propuesta, y pienso que eso nos permitiría vernos, aunque fuera eso solmente.  Deseo que vengas al hospital como voluntaria.  Nadie mejor que tú sabe cómo hablar a los familiares en situaciones límites porque lo estás viviendo. Nadie mejor que tú puedes contarles cómo actuar.   Recibirías un pequeño salario para tus desplazamientos, y bien que lo siento, porque aunque la labor es encomiable, la palabra lo dice todo " voluntariado".


 Sé que no andáis muy sobrados de dinero, y eso es otra cosa que me duele, que no asimilo muy bien.  Quiero aydarte y no sé cómo.  No puedo darte dinero porque no podrías justificarlo y eso te crearía más problemas que arreglar la situación, que bastante complicada la tienes. No sé qué hacer.  Nunca me he visto en algo como esto.
- Te lo agradezco James, pero no es necesario. Acepto tu empleo, pero tendrá que ser medio día., porque el otro medio lo tengo ocupado con una señora enferma, por las noches.
- Pero ¿ cuando vas a descansar? Aquí tendrías que venir por las mañanas.
- No te preocupes, con pocas horas de sueño, tengo suficiente. Pero al menos me permitirá salir por unas horas de casa.  Esta mañana ha estado a punto de darme un bofetón, y ese es un escalón más.  Seguramente la próxima vez no podré esquivarlo.  Se lo perdono porque sé que está mal, muy mal.  Se ve impotente y conoce que su hora se acerca, y yo también, pero sufro por mi hija, que no se hace a la idea de que su padre está llegando al límite.  Y ahora me voy, es muy tarde; nos hemos entretenido mucho y dije en casa que llegaría temprano.

Se besaron y abrazaron nuevamente.  Posiblemente fuera su despedida, aunque en ese momento lo habían desechado de sus cabezas.  Con la solicitud de voluntaria en el bolso, salió del hospital.  Nuevamente tomó el autobús que la conduciría a su casa; miró su reloj y comprobó que habían pasado más de tres horas desde que salió.  Olivia, seguramente hacía tiempo que estaría de regreso del instituto, así que, por el camino, se fue preparando para recibir una buena reprimenda, bien de Frederick o de Olivia.  Se aisló totalmente de ello, para pensar únicamente en su encuentro con James. Y revivió segundo a segundo, lo que había pasado con él, cómo y de qué manera había sucedido todo.  Esa sería su válvula de escape a todo lo que la aguardaba al entrar en casa

Sin mediar saludo alguno, su hija salió al encuentro de la madre.  En su semblante había furia, pero Elva ni se inmutó.  Se había preparado durante todo el trayecto, en el autobús, para ese encuentro esperado.  Y aún esperaba  el de su esposo. Pero, francamente, habían  dejado de importarle los reproches y malos humores de los habitantes de aquella casa.

-¿ Dónde has estado? Fíjate la hora que és- dijo a su madre enseñándole su reloj de pulsera
- Lo sé perfectamente, pero no he podido llegar antes.  Lo siento, pero estando tú, no creía fuera necesaria  mi presencia.  Además cuando me fuí aún estaba la enfermera. Aguardaría a que tú llegases para irse.  Todo estaba controlado.
- Pero es tu obligación estar aquí.  papa te necesita constantemente.  Podría haber surgido algún contratiempo...
-Tienes mi número de móvil. Podrías haber comunicado conmigo si hubiera sido necesario.  Por otra parte, fui a entrevistarme para un empleo
-Pero... ¿ cómo vas a trabajar ?  Ya tienes uno
-Pues otro más. Este me satisface plenamente.  No ganaré mucho, pero si en autoestima que falta me hace
- ¿ Y qué pinta aquí la autoestima?
- Mira Oliva.  Me duele la cabeza, es tarde y aún he de ir a ver a tu padre e irme a trabajar, así que dejémoslo aquí. Tu no eres la persona más indicada para reprocharme nada. ¿ Te has preguntado alguna vez lo que es de mi vida? ¿ Te has preocupado si me sentía triste, si estaba enferma, si cansada ?  No lo has hecho nunca en todos estos años.  Mientras fuiste pequeña, era lógico, pero ahora eres ya una joven que parece ser has tomado las riendas  de tu padre. Ya no hago falta para nada. Y ahora si me perdonas...



Dejó pasmada a Olivia.  Nunca le había hablado tan clara y con tanta razón.  Algo había cambiado a su madre durante estas horas.  Nunca se había quejado, nunca había hecho un reproche, al contrario trataba con infinita paciencia a su padre, y hasta ella, a veces, perdía los nervios.  La vio salir de la habitación cavilando qué era lo que había ocurrido con quién había hablado ¿ qué pasaba ?-

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