Edelweiss - Capítulo 14 y último - Donde tú estés

Y nuevamente llamó a esa puerta, que había abandonado hacía a penas quince minutos.  Pidió a la señora  que  avisara a Cyntia, y  fue conducido hasta la habitación de ella.  Cyntia con los ojos enrojecidos por el  llanto.y reclinada sobre la cama en la que dormía Lissa Mary.  Desde la puerta Alistair observaba la escena y entonces vio en la mesilla de noche el pisapapeles que él la había regalado cuando eran unos adolescentes. Aún lo conservaba, era como el talismán para ella, que la traía recuerdos de un pasado ya inexistente  Al verse de nuevo, él avanzó hacia ella y la abrazó con desesperación, y ella se acurrucó en su pecho. ¡ Qué bien se sentía rodeada por esos brazos protectores, por los brazos de Alay, tanto tiempo añorados!.


Por primera vez se acercó hasta la cama y acarició suavemente la cabeza de la niña que dormia ajena a los problemas por los que pasaban sus padres.  El estaba dolido por la actitud de ella, que ni siquiera le había dado la oportunidad de explicarse y zanjar de una vez todo lo ocurrido. Y la preguntó con la voz conmovida por el dolor y por la emoción de haberla encontrado

- ¿ De verdad no ibas a decirme nada?
- De verdad, al  menos durante un tiempo.  Luego ya vería qué hacer. Estaba dolida, frustrada, y muy pesimista respecto a mi suerte.
-Pero yo te quiero. Siempre te he querido. Me causaste un profundo dolor cuando te fuiste.  No entendía nada; pero luego conseguí aclararlo todo y comprendí lo ocurrido. Pero debiste hablar conmigo, esperar al día siguiente  y hablar.
-No podía hacerlo tenía que ser antes de que tu regresaras.  Tenía miedo que al verte no pudiera irme había tomado esa decisión.  Los niños no tiene la culpa de los errores de sus padres, pero siempre pagan por ello
- Pero no había hecho nada indebido.  Eso es lo que más me duele: que no tuviste confianza en mi. Tu eres lo que más me importa.  Así que recoge tus cosas y las de la niña que os vais a venir a mi hotel, y mañana, como te he dicho, iremos de compras y a arreglarte un poco el pelo.  Quiero que vuelvas a ser la Cyntia de siempre, que alejes de ti las dudas y las penas.  Estamos juntos y somos una familia. No quiero despertarla ahora, pero la abrazaría fuerte contra mi pecho y la besaría hasta enfadarla. Y la diría " soy tu papa "
- Ella lo sabe.  Te conoce aunque nunca te haya visto.  No te extrañe que mañana te rehuya: es muy pequeña y nunca te ha visto.
-Yo la enseñaré a quererme.. Y ahora, mientras tu preparas todo, voy a hablar con la señora para liquidar lo que tengas pendiente,  y a llamar al hotel para que preparen una habitación para vosotras.


Y así lo hicieron .  Alistair no quería forzar las cosas, aunque se moría de ganas de dormir juntos, pero no dijo nada. Cyntia tenía que serenarse y aceptar la nueva situación.  Con la niña en brazos, las acompañó hasta la puerta de la habitación, que estaba contigua a la de él.  La abrió y después de dejar a Lissa en su cama, beso a Cyntia y se despidió de ella hasta el día siguiente.  Ella, sentada en la cama, analizaba todo lo ocurrido durante la tarde.  ¿Cómo había sido posible un cambio tan drástico de la noche a la mañana?  Estaba en el hotel Hillton; nunca lo hubiera imaginado. Nunca había pasado por la puerta y mucho menos conocer una de sus habitaciones.  Lo miraba todo con extrañeza; flotaba su cabeza como en una nube, sin creerse lo que estaba viviendo.  Pero era real. Él estaba en la puerta de al lado. Dormiría en una cama confortable cerca de su hija.  Y al día siguiente no tendría que fregar ni lavar para otras personas, ni limpiar retretes, ni nada. Entró en el cuarto de baño y miraba cada rincón con curiosidad.  Hacía casi dos años que no había pisado un servicio tan amplio, limpio y confortable como aquel.  Abrió la ducha y un chorro de agua caliente lleno la habitación de un vapor muy reconfortante.  Se desvistió y se metió bajo el agua.  Entornaba los ojos y dejaba que el agua invadiera su cuerpo y unió al agua las lágrimas que brotaron de sus ojos: aún no se creía lo que estaba pasando, parecía un sueño, una película de la que ella era la protagonista. 

Después de besar a su pequeña, se metió en la cama y cogió el pisa papeles y lo puso sobre su almohada.  Representaba a Alistair y lo que significaba para ella. Y así acariciando a Edelweiss y sonriendo, se quedó profundamente dormida.

Por la fuerza de la costumbre, se despertó temprano, cuando los primeros rayos del nuevo día, asomaban a la amplia ventana de su habitación.  La niña aún dormía, la miraba sonriendo, contenta y feliz.  Feliz porque él estaba cerca y había venido en su busca, pero debían mantener una conversación larga e importante, y cuanto antes mejor.  Posiblemente él ya estaba despierto, pero no quiso llamarle ni acudir a su habitación para no perturbarle.  Aún no había asimilado todo lo ocurrido y, ambos, debían serenarse y tomar decisiones.

Se miró en el espejo del vestidor y vió a una joven con vaqueros y una raída camiseta, algo que chocaba frontalmente con la elegancia del hotel.  Pero no le importó  que la mirasen .  Recordó a quella primera vez en otro hotel, y la preocupación que tenía a su salida.  Ahora todo era distinto,: tenían habitaciones separadas y una niña.  ¿ Quería volver a acostarse con él  Sabía que si lo hacía, no sería precisamente para dormir.  ¿ La daría vergüenza de nuevo.?.  Había pasado mucho tiempo desde aquella vez en que fue engendrada Lissa Mary.  Todo había cambiado y ellos también.  ¿ La seguía amando?  Tenía mil dudas de las que tenían que hablar.  Porque, pensaba, que él posiblemente dudaría de la paternidad de la niña, por mucho que las fechas coincidieran.  Su cabeza era un torbellino de dudas, de preguntas que de momento no tenían respuesta.

En ello estaba, cuando unos golpes suaves en la puerta la abstrajeron de sus pensamientos.

- Abre, si estás despierta, soy yo.- Ella sonrió y fue a abrir-  Y allí estaba sonriendo ampliamente, relajado y feliz.

Se adelantó hacia ella y abrazándola se besaron con pasión contenida.  Porque todo lo que ella había estado pensando sobre su vida íntima, también él había reflexionado sobre ello.  No quería presionarla, asustarla.  Que todo sucediera con normalidad, pero sólo faltó el verla con su rostro sonriente y relajado, para perder el control y estrecharla contra su pecho.  Sería difícil controlarse.

- ¿ Has dormido bien? - La preguntó mientras la contemplaba como si fuera la primer vez
- Si, muy bien. ¿ Y tú ?
- Yo no .  Te echaba de menos.  Deseaba que amaneciera pronto para volverte a ver
- Alay, tenemos que hablar. Hay muchs cosas que querrás saber y yo también
- De acuerdo. Hagámoslo ahora, antes de que la pequeña se despierte.  Pero antes de ponernos solemnes, deja que la mire de cerca, te prometo no despertarla.- Acarició dulcemente su cabeza y después tomando de la mano a Cyntia, la condujo hasta unas butacas a la entrada de la habitación
- Y bien, ya estamos aquí, frente a frente. Dime ¿ ué quieres decirme?  Te anticipo que yo no deseo saber nada; me basta con teneros y que organicemos nuestras vidas definitivamente
- Pero yo si necesito decirte. Lissa es hija tuya y de nadie más.  Aquí me he dedicado a ella y a trabajar honradamente, solo que los trabajos no eran muy buenos y ganaba poco, pero no hice nada que hiciera sonrojarme, puedes creerme.
- Te creo, y no necesito saber nada.  Sólo que estamos juntos de nuevo.  Que te quiero más que a nadie y que me has hecho un regalo extraordinario en esa niña.  Que me hubiera gustado vivirlo desde el primer momento, pero las cosas surgieron así.  Comenzaremos una nueva vida, juntos, con nuestra preciosa niña.  Nos casaremos si tu me aceptas  olvidaremos de una vez todo ésto.  ¿ Quieres ser mi esposa?
- ¡ Oh, Alay, lo he deseado siempre, durante toda mi vida
- Bien, pues entonces sólo me queda mostrarte una carta, porque yo si necesito que la leas para zanjar definitivamente este asunto.
- No, amor.  Me harías sentir mal.  No desconfio de ti, ahora .  Reconozco que me precipité al no hablarlo contigo directamente, pero me sentí tan mal... que tuve la necesidad de salir de allí.  No quiero verla; por mi puedes quemarla.


Volvieron a besarse abrazados, e incluso hubieran ido más allá, de no haber sido por el llanto de la pequeña reclamando a su madre.  Se miraron fijamente a los ojos, y ambos corrieron hasta la cama de la niña.  Y fue Cyntia quién dejo que él la alzara en sus brazos y la calmase, mientras ella contemplaba la escena no creyéndose que lo estaba viviendo.

Y después de desayunar, los tres fueron de compras.  Y Alistair la compró hermosos vestidos y llevó a la niña de paseo mientras ella en la peluquería arreglaba su cabello. Y por fin, los tres reunidos para comer.  Volvía a ser la Cyntia de antes, esa mujer preciosa que le había enamorado por segunda vez.  Se extrañó, cuando él muy solemnemente preguntó a Cyntia

- ¿ La niña no duerme siesta después de comer?
- Si, en el jardín de infancia lo hacia  Casi una hora ¿ por qué lo preguntas?
- Oh, por nada. Voy un momento a Recepción, cancelaré mi habitación y dormiremos juntos ¿te parece?
- ¡ Claro que me parece ! Y hasta creo que nos vendría bien un rato de siesta cuando Lissa se duerma.  Yo francamente estoy cansada con tantas emociones
- O sea, que vamos a dormir- dijo él algo decepcionado
- Bueno si lo prefieres, dormiremos.  Yo había pensado en otra cosa, pero está bien.
-¿ En qué habías pensado?- dijo él riendo
- En nada, no impota-  dijo  ella juguetona
- Creo que estoy de acuerdo.  Necesitamos relajarnos y "eso" creo que relaja mucho
- ¿ La siesta ? Depende
- Depende ¿de qué?- Te encuentro muy misteriosa y eso hace que te desee más, así que creo dejaremos la siesta para otro momento.

Y Lissa Mary, se quedó dormida y ellos se echaron "su siesta", en silencio, para no despertar a la niña y no interrumpir sus juegos amorosos de pareja.  Se miraban fijamente, como convenciéndose de que estaban allí, juntos al fin, viviendo el momento.  Y él recordó la frase que Cyntia le comentara a su amiga, y que hizo que él comenzase a sentir interés por ella:

> Vive el momento.  Agárralo fuerte con ambas manos y no lo  sueltes, porque quizá no haya otro momento más.  La vida es frágil y puede cambiarte en cinco minutos >

- Y a nosotros nos cambió, pero nos ha dado una segunda oportunidad. Formaremos nuestro hogar y allá donde esteis, estaré yo también, porque mi vida, mi felicidad, mi hogar estará donde tú estés.

Felices y amándose profundamente, regresaron a Londres y una semana más tarde pasaban por el Registro Civil, y salieron de él convertidos en marido y mujer.  Harían un original viaje de luna de miel con niña incluida, pero Alistair no quería separarse de ella.  Ya tendrían tiempo de hacerlo solos, cuando Lissa fuese algo mayor y poderla dejar con algún familiar durante unos días


                                                     F   I   N  

Autora:  1996rosafermu
Edición:  Diciembre 2016
Ilustraciones:  Archivo de 1996rosafermu
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS




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