Los O'Connor - Capítulo 5 - Curiosidad malsana y amistades peligrosas

Habian transcurrido los días.  Hacía más de  un mes  que Iris vivia con los O'Connor en Irlanda.  Se había integrado en la pandilla de amigos que Brendan y Thomas tenían.   Hermanado  con  Maureen y,  todos juntos hacían excursiones por la comarca, iban al cine,  a alguna cafetería,  o discoteca.

Brendan entretanto,  comenzó a sentir curiosidad por esa chica extraña que se había colado en su familia.  La observaba desde su ventana en el dormitorio, cómo salía todas las mañanas muy temprano con un bolsón en la mano y se dirigía, por la parte de atrás de la casa, por las cuadras, sólo que no montaba a caballo.  Una mañana decidido a averiguar dónde iba, la siguió desde lejos: Iris iba camino de la laguna que había tras la mansión.


 Escondido tras un grueso tronco de árbol, la vio cómo se desnudaba y dejaba su ropa en la toalla que había sacado del bolsón.  Se quedó asombrado; tenía un cuerpo bonito, aunque sus curvas no eran muy pronunciadas: Se estaba convirtiendo en mujer, pero aún parecía una cria.  No quiso mirar más, aunque la curiosidad le tentaba  Sabía que no estaba bien lo  que hacía, que a eso se le llama despectivamente voyeur.
Algo aturdido por su descubrimiento, ya no le parecía una chica insulsa, sino más bien una incipiente preciosidad de mujer.  Volvió sobre sus pasos repasando en su memoria el cuerpo de aquella chica, casi desconocida.  Había descubierto su secreto, y no volvería a espiarla: ya sabía dónde iba cada mañana.  Pero no pudo evitar que al encontrarse con ella, una ligera sonrisa se dibujara en su rostro, y que Iris al verlo, moviera la cabeza como diciendo: " este chico no está
bien "

Como cada fin de semana, la pandilla se reunía en una cafetería de la ciudad, e Iris iba con ellos.   A pesar de todo, Brendan guardaba las distancias con ella, seguía igual de frío y aunque Iris trataba de hacerse la simpática con él, terminaba por dar media vuelta  e irse a otro grupo de amigos que fuesen más divertidos.  Algunos chicos se dieron cuenta de que para ella , Brendan,  no  le era indiferente y empezaron a hacer bromas  de que no sería capaz de conquistar a aquella bonita chica que vino de Iberia y que se sentía atraida por él.  A él no le gustaban aquellas bromas,  y en el fondo de su pensamiento creia que no era correcto  reirse  de  aquella muchacha adolescente,  que además estaba bajo el patrocinio de su tio preferido,  y de su padre.

 Algo en su interior empezó a "moverse". Ya no le resultaba tan insoportable aquella mojigata, tímida,  que siempre sonreía y que se había ganado el afecto de su familia, pero el suyo no ¿ por qué, por qué no bromeaba con ella como lo hacía Thomas o el mismo Clive, su mejor amigo ?.
En una de las salidas en que las chicas estaban todas reunidas,  apartadas  de los chicos, éstos apostaron a que  Brendan sedujera a Iris antes de que ella partiera de regreso a su país. En un principio él se negó, no le parecía ni justo ni ético, pero al final cedió aunque no marcó la fecha, no sería inmediata; primero la tenía que conquistar  para que ella no se negase.

Empezó a esgrimir las armas de seducción que empleaba con otras chicas para  ligar con ellas.   A su memoria volvía la visión de su cuerpo desnudo nadando en la charca y comenzó a sentirse inquieto ante ese recuerdo. No necesitó mucho tiempo,  puesto que Iris  sentía una irresistible atracción hacia su "medio primo",  aunque trataba de disimularlo todo lo que podía, pero sus miradas hacia Brendan la delataban.

Faltaba poco menos de un mes para finalizar las vacaciones de verano. Un domingo Brendan invitó a Iris a una excursión para mostrarle un lugar encantado,  donde los druidas hicieron  sus ceremonias. Ella  encantada dijo sí al instante ante la perspectiva de pasar una mañana a solas con él

- Quizás así termine de fijarse en mi, aunque no creo.  En todo este tiempo ni siquiera me ha mirado - pensaba con algo de desilusión-.  Me encantará conocer el lugar   donde  vivieran  siglos atrás las hadas, los brujos, los duendes de tantas historias narradas por mi padrino cuando era pequeña- le dijo y  aceptó encantada sonriendo, sonrisa que hechizó a Brendan

Llegaron al lugar elegido.   En verdad era maravilloso.   El paisaje, la belleza del lugar, los dólmenes, el mar tan cerca...,  todo era un conjunto de belleza que ella descubrió, preparado su corazón para recibir todas aquellas señales que el destino le enviaba y que estaba dispuesta a recibir de la mano de su amor recién descubierto. Y fue el entorno, la mirada de Brendan, intensa como nunca la había mirado, lo que la hizo entornar los ojos al tiempo que él depositaba un breve beso sobre los labios de ella. Lo siguiente apenas si se dio cuenta de cómo ocurrió; se sintió abrazada por él,  que  acariciaba su cabello y besaba sus mejillas cada vez con más intensidad y ella autorizaba todas aquellas caricias sintiéndose flotar en una nube. Poco a poco las caricias se hicieron bruscas, toscas,  recorriendo frenético su cuerpo, sus incipientes curvas, subiendo su ropa.  De repente, ella se sintió asustada porque aquello no era como al principio. Había violencia y  sintió miedo a lo que pudiera ocurrir y trató de desasirse de sus brazos que cada vez eran más fuertes.   Empezó a gritar, No, no, basta. Pero él no aflojaba y muy al contrario era como si se enfureciera . Y entonces ocurrió lo que nunca debió pasar.


  Desgarró su ropa interior y con rudeza la violó. Ella lanzó un grito desesperado de miedo, dolor, frustración,  todo ello junto que al mismo Brendan hizo reaccionar, pero ya era tarde y entonces se dio cuenta de lo que había hecho. Iris  lloraba desesperada arrodillada en el suelo preguntando por qué había ocurrido aquello, ella que había confiado en él.  ¿ Por qué le había defraudado de esa manera causándole aquel daño?.
El avergonzado, desconcertado por lo sucedido,  entró en el coche y se sentó al volante llamándola de malas maneras  para que ella hiciera lo propio y poderse marchar de allí rápidamente, llegar a casa y perderla de vista.   La ofreció una botella de agua y una pequeña toalla para que se limpiase.  Ella lo tomó y comenzó a refregarse con dureza las piernas manchadas, sin dejar de llorar.  Él la veía hacer sin pronunciar palabra, pero  su conciencia  le advertía de la mala acción que había cometido con aquella muchacha que solamente le había dado su inocente amor. Iris se hizo mujer de repente, en  poco rato. Su cerebro trabajaba a velocidad de vértigo y comprendió que ya no sería la chica inocente que había ido a perfeccionar el idioma llevándose el peor de los recuerdos, precisamente de mano de la persona que más le importaba y,  decidió en ese mismo instante que no podía permanecer en esa casa ni un día más.



Hablaría con Sean esa misma noche, cuando llegasen y le diría que quería irse ya porque echaba mucho de menos a su padrino.

-Nadie se enterará de lo que ha ocurrido, me moriría de vergüenza y todo el mundo me echaría la culpa de haberlo provocado.

 Durante todo el camino no hablaron; cada uno iba inmerso en sus propias reflexiones. El haciéndose la misma pregunta "¿ por qué lo he hecho?" y ella, " no se lo diré a nadie, nadie lo sabrá".
¡ Qué lejos estaba de sospechar que ocurriría todo lo contrario y las consecuencias que todo aquello les  acarrearía !

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