miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los hijos O'Connor - Capítulo 11 - Una visita inesperada

Durante toda la noche, Iris, no dejó de pensar en la petición que le había hecho su hija. No sabía qué hacer.  Por un lado deseaba volver a ver a Brendan, por otro,  le daba miedo. Creía que  ante él perdería su seguridad y aún no estaba preparada . . . Sin pensarlo más,  pudieron sus sentimientos.  Eligió un bonito vestido, cuidó su peinado, un ligero  maquillaje y se perfumó.   Quería ¿ impresionar a su marido? Naturalmente que si, que se diera cuenta que aún era bella, capaz de enamorar a un hombre 

 Al volante de su coche emprendió el viaje a la mansión O´Connor.  Estaba muy segura de lo que iba a  hacer: saludaría a su marido con frialdad, dándole a entender que si estaba allí era por sus hijos e invitados, no porque quisiera hacer las paces con él.  Frente a la fachada de la casa, paró el coche.  Por unos instantes; el corazón le saltaba dentro del pecho y hasta podía escuchar los golpetazos de sus latidos. Estaba nerviosa e intranquila.  Lo tenía todo pensado, pero desconfiaba que frente a él pudiera completar el guión que se había trazado.  Aparcó y salió del coche.  Llamó a la puerta que le fue franqueada por un sirviente, que la recibió con alegría.

- ¿ Están mis hijos ? - preguntó
- Si, señora. Todos están en la biblioteca tomando el aperitivo antes de comer
- Bien, no digas nada. Quiero darles una sorpresa
- Claro, señora

Iris con paso firme se dirigió a dicha estancia de donde salían voces alegres, sobresaliendo las de Clive y Brendan.  A Iris le dio un escalofrío al reconocer la voz de su marido, pero abrió la puerta con resolución.

- Buenos días,- fue el anuncio de su llegada
- ¡ Mamá !- corrieron a abrazarla Vicky y Philip, seguidos del resto,  excepto Brendan que permanecía en silencio observando la escena.





Se había quedado pálido, no la esperaba. Sólo la miraba. Al fin una vez la dejaron libre de abrazos, Brendan se dirigió a ella y besándola en la frente la dijo

- ¡ Hola, Iris ! Me alegra volver a verte ¿ Cómo estás ?
- Bien, gracias, estoy bien
- Estamos tomando un aperitivo,- dijo Brendan como para romper el hielo , que podía cortarse - -¿Te sirvo un Martini?, antes te gustaba mucho
- Ahora prefiero un Jerez, gracias
- Bien, te lo pondré

Vicky y Philip, no quitaban la mirada de sus padres.  Clive, Rachel y Luis comenzaron a charlar como si nada ocurriese.  Enseguida, Iris, ignorando a su marido, se les agregó en la conversación.  Brendan no hablaba. Situado en un rincón miraba a su mujer como si fuera la primera vez.

La comida  transcurrió amena por la conversación de todos incluida Iris, menos Brendan que hablaba lo justo.  En un aparte al finalizar el almuerzo, Vicky le dijo

- ¿ Qué te pasa, papá. No querías ver a mamá?
- No hija no es eso. ¡ Claro que deseaba verla, con toda mi alma! Pero su frialdad me hiere como un cuchillo
- Pero. . . ¿ qué esperabas ?  Ya es mucho que haya venido
- Si, si, pero no lo ha hecho por mi
- Ten confianza. Ha sido la primera vez después de tanto tiempo. Es natural que haya sido algo violento



La tarde transcurría más o menos bien. Todos estaban pendientes, de  reojo, de los esposos, pero nada hacía ver que hubiera cambiado la situación.  Después de la merienda, Iris se levantó y anunció que debía irse

- No mamá, no te vayas
- Vicky he venido porque se lo prometí a Clive, pero ahora debo irme
- Pero ¿ por qué ? Podrías quedarte a dormir y mañana irte
- No Vicky, no insistas no puede ser. ¿ No te das cuenta de que todos están violentos? Y no es para menos, debido a la tensión entre tu padre y yo. He de irme cariño, he de irme

Como anunciaba su hija, era terca y cuando tomaba una decisión era difícil que rectificase, por tanto, regresó de la misma forma que llegó. Besó y abrazó a todos, menos a Brendan que al despedirse le tendió la mano.  Quería dejar claro que nada había cambiado.  El tomó su mano y se la llevó a los labios. Iris no lo esperaba y le miró fijamente, ambos se miraron y, aunque no articularon palabra alguna, mirándose se dijeron todo lo que sentían.  Ellos entendían ese lenguaje que el resto no sabía interpretar.  Arrancó el coche y se perdió por la carretera.  Todos entraron en la casa, excepto Brendan que se quedó mirando por dónde el coche de su mujer había desaparecido.

No sabría decir si la visita de Iris le había dolido o por el contrario había sido un consuelo.  Seguía siendo bonita; estaba más delgada, sin duda motivado por lo difícil de la situación y, sentía que el amor  por ella le desbordaba. ¡ Cuánto hubiera dado por poderla abrazar y que ella  volviera a casa!.  Lejos de ocurrir, aún la situación se había tensado más; sin duda no había esperanzas para una reconciliación. El tiempo jugaba en su contra; debía ir preparándose para seguir estando solo.  Luis y Vicky regresaron a Madrid. Habían disfrutado de unos días de vacaciones, pero Luis debía prepararse para las oposiciones a MIR. Brendan, Philip y Rachel, regresaron a Dublín.   Clive fue el primero que partió para atender asuntos profesionales.





 Rachel fué invitada por Brendan, de ese modo podría participar con Philip en conocer el manejo de una empresa en la práctica.  La chica aceptó inmediatamente, no tanto por las enseñanzas que pudiera adquirir, sino por seguir con su amistad con Philip.   Ambos jóvenes se gustaban, aunque ninguno de los dos declaraba su predilección por el otro.  Tenían complicidad, estaban a gusto juntos y trabajaban bien.  Formaban un buen equipo, cosa que no pasó desapercibida a Brendan. Incluso lo comentó con Clive mediante una llamada telefónica.



Rachel regresó a EE.UU. para comenzar el nuevo curso en la universidad, y lo mismo hizo Philip.  Habían hecho planes para el futuro que no estaba tan lejano, a pesar  de que habían de transcurrir muchos meses, y se les hiciera una eternidad.

Luis se había preparado a conciencia. El examen oral y práctico fue duro, pero lo sacó sin problemas.   Vicky había terminado de hacer la última corrección de su novela; estaba satisfecha con el resultado, pero sus padres debían dar el visto bueno, puesto que ellos habían sido protagonistas y espectadores de lo que allí se narraba. Había hecho un buen relato literario. Lo había adornado en algunos casos, y en otros había omitido detalles no importantes que sólo pertenecían a la intimidad de los protagonistas.  Introdujo el borrador en un sobre grande y  envió uno a su padre y otro a su madre.  Entre tanto buscaría un agente y después a esperar encontrar una editorial que quisiera publicarlo.  Si tuviera suerte, no sería el único libro que escribiera, le había gustado enormemente esa faceta de escritora.

A todo esto, ya habían pasado unos días y Luis se acercó a la Facultad por ver si habían publicado el resultado de las oposiciones a MIR.  No se lo podía creer:  había conseguido  plaza de residente en un importante hospital universitario de la capital. Ahora todo sería menos complicado.  Desde allí mismo llamó a Vicky para comunicarle la buena nueva. Ambos jóvenes estaban exultantes de alegría; poco a poco eran premiados por la constancia y paciencia con que habían llevado su vida en común. Luis hizo lo mismo con su madre y abuela. Las mujeres lloraban de alegría; había sido un camino duro y difícil, pero al final los chicos habían triunfado.  Clive y Brendan habían charlado amigablemente sobre el futuro de Rachel

- Es muy inteligente y creo que podría conseguir grandes cosas en mi empresa,- comentó Brendan
- Eso será ella la que lo decida, aunque no creo ponga "pegas". Está entusiasmada con tu hijo. Por cierto, me ha comentado que vendrá algún fin de semana para verse. Creo que tenemos noviazgo en puertas,- dijo Clive
- A mi me encantaría. .-  agregó  Brendan.-  ¡ La de vueltas que da la vida ! Mira que si al final emparentamos. . .-  Ambos amigos rieron, y Brendan le preguntó
 - Y tú ¿ que planes tienes ?
- Me estoy pensando en volver a Irlanda. Montar un pequeño despacho y quién sabe si buscarme una pareja.
- Sería estupendo.  Si los chicos llegan a algo, tendremos un conflicto en puertas, porque Philip, a no tardar mucho, será el heredero de todo y Rachel no querrá dejarte solo
- ¿ Crees que no lo sé ? Por eso me estoy curando en salud, además aquí no me ata nada. Si ella decide formalizar su relación con Philip y decide vivir allí, yo me trasladaré también. Al fin y al cabo aquello son mis raíces y estará mi hija. Lo tengo todo muy pensado, pero creo debemos esperar a ver que es lo que ellos deciden.






Se avecinaban las Navidades. Cada uno andaba por un lado. Philip viajaría hasta Nueva York, las pasaría con Rachel y Clive. Vicky las pasaría con Luis y su familia en Madrid.  Brendan e Iris en solitario, cada uno por un lado.  Fue Luis el que consultando con su mujer decidió reunir a  todos en Madrid
- No sé mi amor. Estoy segura de que mi padre dirá que si, pero mamá. . .
- ¿ Me das permiso para que  hable con ella ?
- Desde luego, eres de la familia. Si lo consigues. . .
- ¿ Qué,  si lo consigo ?
- Te querré eternamente

Luis llamó a Iris y le propuso reunirse en Navidad. Pese a que no lo esperaba, aceptó a pesar de que sabía que Brendan también acudiría

- Me parece bien. Hacia mediados de Diciembre iré a España y así podré ayudaros en algo. Os quiero, hasta pronto

Luis no se lo podía creer y corrió a comunicar a su mujer lo que había conseguido. Cogidos de la mano saltaban riendo, felices, como si fueran unos chiquillos. Vicky haría lo mismo con Brendan, pero con él no tenía ninguna duda.  Y así fue, Brendan le confirmó en el acto que iría a Madrid, posiblemente el 23 ya estaría allí.  Comenzaron a hacer planes: el menú,.. ¿ qué poner sobre la mesa ?  Era la primera vez que se encargaría de todo, y estaba nervosa.   Pero tenían un problema en el que no habían pensado: dónde hospedar a Brendan, porque de quedarse en casa con Iris, ni se lo habían planteado.
- Eso no es problema. Nosotros podemos dormir en casa de mi madre y que él se quede en nuestro piso
- No me parece, se sentirá violento.  Casi mejor reservar habitación en un hotel. Bueno ya lo iremos resolviendo, aún queda mucho tiempo. Basta de emociones por hoy, Vayámonos a dormir.







Philip tomó el avión que le llevaría hasta Nueva York, Iris otro que la llevaría a Madrid y Brendan se quedó en Dublín cumpliendo con sus tareas diarias.  Había evitado un conflicto a sus hijos con el hospedaje  y se adelantó a ellos haciendo una reserva en el que habitualmente utilizaba cada vez que viajaba a Madrid.  Desde su separación no le agradaba vivir en su casa por los recuerdos que le traía y lo hacía en contadas ocasiones.  De esta manera se solucionó el escollo, pero faltaba el más importante: el encuentro de Iris y Brendan; esperaban que todo fuera bien.  Ya se habían visto en el verano y además eran personas civilizadas y educadas, no harían nada que violentase a la familia de Luis.


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