Los hijos O'Connor - Capítulo 1 - Una nueva vida

Todos celebraban felices la boda de Brendan con Iris, a un tiempo que Thomas anunciaba su próxima paternidad. Después del brindis, los desposados abrieron el baile y fueron acompañados por todos los familiares y amigos.  Brendan tiró del brazo de su mujer y llevándola a un aparte la dijo

- Vayámonos. Ahora están distraídos y no se darán cuenta
- Pero ¿ la niña ?
-He hablado con mi padre y se quedará con ellos. Louise está encantada con ella, así que no hay problema. Venga vayámonos. 

Se dirigieron en su coche hasta la casa que Brendan tenía en el centro de Dublín. Esa casa que con tanto esmero había creado para que fuese un hogar junto a Iris. Al fín sería una casa con "alma": habría voces infantiles, pasos de su amada, risas y hasta discusiones ya que Iris tenía un carácter de fuerte personalidad. Podrían ser marido y mujer, a pesar de llevar tiempo de casados. La podría decir todo cuánto la amaba y lo difícil y tortuoso que había sido el camino hasta llegar a ser una pareja normal.  Fue su primera noche de luna de miel y abrazados les sorprendió el nuevo día.





- Vamos, vamos, vamos. Despierta dormilona que tenemos que salir de viaje. Vamos
- ¡ Brendan !, dijo Iris desperezándose. Si apenas hemos dormido. . . Por favor cinco minutos más. .
- Está bien. . ., pero sólo cinco minutos.  El avión nos espera. Besó y abrazó a su mujer sonriendo complacido, y contemplando el rostro joven de aquella muchacha que por fín era su esposa.

Hicieron un corto viaje de luna de miel a un lugar exótico. Repletos de felicidad, recogerían  a Vicky comenzando  una vida normal como cualquier otra familia.

Y el tiempo siguió su curso.Habían pasado tres meses desde su boda, cuando Iris comunicó a Brendan que estaba embarazada, lo que colmó de felicidad a la pareja y a su pequeña hija



- ¿Voy a tener un hermanito?
- Si mi amor-  le respondió Brendan-.  Pero aún no sabemos si será hermanito o hermanita. La cigüeña aún no nos lo ha dicho.


La niña reía y palmoteaba contenta sentada en las rodillas de su padre, que la miraba totalmente embelesado. Iris les contemplaba desde la puerta satisfecha  por la felicidad que disfrutaba junto  aquellos seres que tanto amaba,  y por los que había sufrido y suspirado   poder contemplar una escena como aquella.

La ecografía reveló que lo que venía era un chico. De acuerdo el matrimonio decidieron que le impondrían el nombre de Philip en memoria de aquel buen hombre que hizo de padre de Iris.

El parto se adelantó algo de las fechas previstas, pero todo se desarrolló normal y sin problemas.  Todo transcurría normalmente, pero los acontecimientos familiares se sucedían ,  como fue el nacimiento de la primera hija de Thomas y la llegada al mundo del segundo hijo de Brendan e Iris En un corto espacio de tiempo tres criaturas llenaban de alegría a la familia O´Connor y la felicidad y amor más absolutos reinaban en el seno de la familia. El tiempo transcurría y pasaba rápido para todos. Los niños crecían bajo la sonrisa del abuelo y tambíen para   Sean que  había perdido parte de su vitalidad

- ¡ Me hago mayor !- le decía a Louise que le miraba sonriendo
- Nos hacemos mayores, Sean. Los niños nos hacen viejos, así es la vida. 

Sean salió a pasear una mañana soleada, pero fria. Acababan de estrenar la primavera y se sintió con renovadas energías y decidió acudir con unas flores hasta la tumba de Victoria y Philip. Se engañaba con el día de sol espléndido que todo lo inundaba, pero en el cementerio hacía frío. El sol se asomaba tímido entre las ramas de los árboles del lugar. Sentado a los pies de la tumba de su mujer, hablaba como si ella pudiera escucharle.  La hablaba de su felicidad alcanzada, del amor que sus dos hijos disfrutaban junto a sus respectivas mujeres y a sus criaturas. Por fin todos eran felices.

Un escalofrío recorrió su espalda que le hizo despedirse de aquellos seres queridos que reposaban allí.  Hizo el camino de regreso con mucho frio; los dientes le castañeteaban y un ligero malestar se apoderó de su cuerpo.  Al llegar a casa Louise notó que estaba " algo raro". Sus mejillas estaban rojas, pero seguía temblando.  Puso su mano sobre la frente de Sean y comprobó que tenía bastante fiebre




- Anda, sube y acuéstate. Llamaré al médico

Cuando llegó el doctor, comprobó que efectivamente tenía bastante fiebre y su pecho estaba con un ruido que le hizo sospechar que sus bronquios estaban congestionados

- ¿ Desde cuando está así?, preguntó a Louise
- La verdad no sé. No se ha quejado. Esta mañana salió a dar un paseo y al regreso venía en este estado.




Después de recomendar unos medicamentos, dio su diagnóstico: seguramente será alguna gripe, pero hemos de esperar. 

Al día siguiente volvió a visitarle acompañado de una enfermera para extraerle sangre con el fin de analizarla, pero no le encontró mejor. La fiebre persistía y el ruido del pecho se había hecho más persistente

- Louise, no me gusta el estado de Sean. Yo aconsejaría un ingreso en el hospital. Mucho me temo que tenga neumonía

- No me asustes Peter. Si crees que es lo más recomendable, pues adelante. ¿ Crees que debo llamar a Brendan y Thomas?
- Avisar ex profeso, no creo. Ahora,  coméntales algo cuando llamen

Y Sean fue ingresado en el hospital bajo un cuadro clínico catalogado de grave.  Louise llamó a Brendan que se encontraba en el trabajo, y éste avisó a Iris que inmediatamente pusieron rumbo al hospital para ver a su padre.  Fue Brendan quién avisó a Thomas. Todos se reunirían allí.
Pasaron tres días, pero Sean no mejoraba; la fiebre persistía y cada vez se le veía más agotado.  Por decisión del médico fue ingresado en la UVI, con lo cual las visitas estaban restringidas. Brendan e Iris decidieron instalarse en la mansión O´Connor para hacer compañía a Louise y estar más cerca del hospital.

El médico no era optimista y les puso sobre aviso de que su corazón perdía fuerza y la neumonía no remitía.  Iris pálida escuchaba el diagnostico abrazada a su marido y en su garganta le atenazaba la angustia.  El desánimo cundió entre todos.  Louise se desplomó en un asiento y Thomas y Brendan se abrazaban a su mujeres tratando de consolarse ellos mismos entre los brazos de las chicas.  A la siguiente visita del médico recibieron como un latigazo su informe
- Lo siento, pero no hay nada que hacer. No les puedo indicar fecha, pero no será muy lejana. Lo siento mucho




Cuando el médico se marchó Brendan abrazó a Iris fuertemente, quizá recordando la partida de Philip, casi en las mismas circunstancias.

- Si está tan grave, que le bajen a planta.  Al menos morirá con los suyos- dijo Brendan a Thomas
- Si estoy de acuerdo, hagámoslo.
- Nooo, callaos, callaos. Se va a recuperar. Es fuerte y no puede irse- dijo Iris con desesperación. 

Louise no hablaba, con la cabeza baja, enjugaba unas lágrimas que brotaban de sus ojos.  Sean fue trasladado a planta. A veces semiinconsciente, les llamaba y les pedía que cogieran sus manos.  Otras veces decía que veía a todos reunidos esperándole

- ¡ Me sonrien !. Mira allí está Estela y aquí Victoria.  ¡ Philip, hermano ! La niña está bien. Se quieren y tienen dos hijos preciosos

Iris no podía soportar  la idea de que de nuevo viviera la partida de Sean. Le quería. Había limado sus asperezas y él sentía un profundo amor por ella. Con frecuencia la decía




- La vida es impredecible. Yo me casé con Victoria despechado por el casamiento de tus padres, y tardé en quererla, pero cuando murió era cuando más la amaba y me dejó sumido en una profunda melancolía.  Como compensación me hizo abuelo de la hija del amor de mi vida y después de morir Philip, tuve la oportunidad de ser nuevamente como tu padre. Te veo como la hija que pude tener de Estela si ella no hubiera estado enamorada de Julio. ¡ Julio, mi buen amigo !  Iris recordaba esas palabras, ahora que Sean estaba a punto de partir.  Se acercó a la cama y besó su frente e inclinó su cabeza en el hombro del enfermo que sonrió debilmente mientras acariciaba la mejilla de ella.

Al amanecer del siguiente día, Sean entró en coma y falleció entrada la mañana. Hacía un día triste, lluvioso y sin sol. Brendan abrazado a Iris no podía contener los sollozos callados y Thomas miraba a su padre fijamente sin pronunciar palabra, como no queriendo entender lo que allí ocurría.  Los dos hermanos se abrazaron y abrazaron a Louise que desconsolada lloraba quedamente al lado de Sean, reclinada sobre su pecho.




Sean fue sepultado junto a Victoria y junto a Philip.  Con él se cerraba un capítulo de la vida de los O´Connor.


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