miércoles, 28 de diciembre de 2016

Como te quise, te quiero - Capítulo 3 - Declan Farrell

Siguió su camino yendo por la calle  arriba. ¡ Qué distinto estaba todo !  Ahora era  peatonal. Estaba llena de comercios florecientes y algunos de sus cines y teatros ó habían desaparecido ó se habían reconvertido.  Uno de los teatros más señoriales,ya no existía, y en su lugar  una gran tienda de marca mundial.  Algunos de los cines, , ahora eran pequeñas salas.  Habían sido salas entrañables que había recorrido con sus amigas, en las que habían soñado y enamorado del actor de moda
. Estaba cansada por el peso de los recuerdos, y decidió volver a su domicilio.  Ya era casi la una de la tarde. Había permanecido casi tres horas evocando  sus memorias, con Aidan .  No tardaría en llegar Declan....¡ Declan  ! , su descanso del guerrero...



-Celine, ya he llegado...
-¿Cómo se encuentra, mejor ?
-Pues no sé qué decirte. Me sigue doliendo, pero con menor intensidad. ¿ Tienes caldo?, porque me apetecería un poco de sopa
-Si. Creo que quedó un poco de ayer. Le prepararé una sopa de pasta, como le gusta
-¡ Ay Celine ! me malcria
-Señora, es que hoy la noto muy rara...
-Me he enterado de que ha fallecido un viejo amigo de juventud y estoy triste. Eso es todo
-¡ Ay mujer, cuanto lo siento !
-Son cosas que ocurren, pero nunca las esperas. Voy a echarme un poco hasta que llegue mi marido. Avíseme, por favor en cuanto llegue.

En la soledad de su habitación evocó los días navideños que vivió junto a Aidan, pero no fueron los más felices precisamente.  Durante las vacaciones de Navidad no salieron a diario, pues  siempre buscaba excusas para no acudir a su encuentro.

-No seas así. Son fechas muy familiares y de compromisos. Tu sabes que por la posición de mi padre tiene que acudir a cenas y comidas con clientes o con amigos y a mi me quiere introducir dentro de su círculo. Quiere que cuando acabe la carrera me vaya haciendo cargo del despacho.

Pero ella  no se conformaba, aunque  no podía hacer otra cosa.  Era la víspera del último día del año y las tres amigas quedaron citadas para acudir al centro y comprar cotillones para el día 31. Él  había acudido a una de las comidas que por costumbre se celebran en la mayoría de los centros de trabajo para  despedir el año, y ese día Aidan  le dijo  que no podrían verse por ese motivo.
Iban alegres de puesto en puesto eligiendo las bromas más sorpresivas . Llevaban casi toda la tarde dando vueltas y estaban cansadas.

-Tengo un hambre que me muero - dijo Ciara a sus amigas
-¿ Por qué no  comemos  un sandwich? - dijo una de ellas
-Estupendo, aquí son especiales- respondió  Ciara


Estaban justo a la puerta del pub . Era uno de los más populares por la calidad y variedad.  Entraron contentas y pidieron tres pintas junto con los sandwiches..
El bar estaba rebosando de gente, y las pocas mesas que había , estaban todas llenas.  Mary oteaba la estancia por ver si localizaba algún lugar libre.  De pronto y mirando de soslayo a Ciara dijo a sus amigas
-Vayámonos, aquí no hay más que empujones, Vayámonos
-Pero ¿cómo vamos a irnos? apenas hemos dado un bocado al sandwich y la cerveza está entera...-  protestó Ciara, que giró la cabeza para ver qué es lo que había sucedido a su amiga para cambiar así de repente.

Pensaba que algún fresco se había propasado con ella aprovechando los empujones , pero se quedó helada al descubrir que en una mesa estaba Aidan  con una chica a la que acariciaba la mejilla y besaba su mano

-Vayámonos, Vayámonos. - dijo Terry empujando a su amiga que se había quedado lívida. Él no te merece. Es un caradura, un fresco, un...
-Calla, déjalo... Ya me doy cuenta... Sí vayámonos.-  Sonriendo tristemente explicó:
-  De repente se me ha quitado el apetito

Toda la alegría con la que habían entrado, se había esfumado. Terry se situó a un lado y Mary al otro, dejando en el medio a Ciara recibiendo el apoyo y el cariño de sus amigas.

-Está claro que en esta relación la que ama soy yo, y yo también es la que recibe sus burlas.  No debió engañarme, no debió hacerlo...

Un leve sollozo salió desde lo más profundo de su corazón. Las amigas la abrazaban pero no tenían palabras con las que consolarla.  Una hora más tarde se separaron. Al ver entrar a su hija la miró a los ojos y la preguntó

-¿Qué te ha ocurrido? Has llorado, tienes los ojos rojos ¿Qué ha pasado?, por favor, hija, dímelo
-Nada, mamá, hemos discutido las chicas y yo por una tontería y me da pena
-¡ Dios mio ! ¡qué tontas sois ! -.    Su madre,  al creerla, no averiguó nada más, y dio por buena lo que su hija la había dicho.  Al tercer día de lo sucedido  se puso en contacto con la chica y le pidió verse en esa tarde


-¡ Uf ! no veas el trajín de estos días. Estaba deseando de que se pasaran las fiestas, y lo malo es que no he podido verte y pasado mañana vuelvo a Dublín . De nuevo a estudiar
-Ya- respondió Ciara
-¿Te pasa algo, por qué estás tan lacónica?
-Necesito verte, y por favor, no me tomes el pelo.  Sé perfectamente que no es verdad el rollo que me estás metiendo
-¿Qué dices? Naturalmente que es cierto
-Por favor, te vi en el bar de los sandwiches y vi las caricias que dedicabas a esa chica. ¿Qué pretendes?
- ¡ Ohh !, tiene su explicación. Cielo me tienes que creer
-Está bien, te creo, pero entre tú y yo todo ha terminado
-No puede ser. Tienes que escucharme, veámonos esta tarde
-Lo siento, rey, empiezo el trabajo hoy mismo.  Que te vaya bien, 

Y colgó el teléfono sin dar tiempo a una respuesta por parte de él .  Regresó a Dublín  y tardó mucho tiempo en saber de él.  Terminó su preparación y, Aidan  su carrera.

Por la mañana trabajaba en la consulta de su padre y por las tardes acudía al hospital a ejercer de ayudante de matrona con el fin de conseguir la suficiente experiencia como para ejercer de titular.  Una mañana su padre la llamó a la consulta. Junto a él había un hombre joven y muy bien parecido



-Mira Ciara, este señor es el doctor Declan Farrell.  Es ginecólogo y recién licenciado, así que me va a ayudar en la consulta durante un  tiempo 
-Encantada doctor Farrell
-Mucho gusto señorita -.  De este modo  conoció al hombre que pasado el tiempo sería el más importante en su vida.

La camaradería reinaba entre ambos doctores, pero ella a penas si prestaba atención  a las atenciones que Declan  le dispensaba. El joven médico trataba por todos los medios de entablar alguna conversación con ella mientras tomaban un café, o la invitaba a acudir al cine o al teatro , sin que le diera ninguna concesión.  Estaba inmersa en sus propios problemas.

 Una mañana camino de la consulta del hospital , en donde su padre tenía la consulta de obstetricia, se paró delante de un kiosco de periódicos y como tenía costumbre desde adolescente compró las revistas Hello. Empezó a hojearla mientras caminaba hasta el hospital, en  dónde había comenzado a ejercer de matrona a través de su padre.  En las páginas de "Ecos de Sociedad", una chica vestida de novia destacaba de las otras fotografías:  "Geraldine McKenzie ha contraído matrimonio con el prestigioso abogado Mr. Aidan  O'Cleary, perteneciente al prestigioso despacho de abogados O'Cleary  e hijo, de Dublín"

Se había casado y era la chica del bar. Desde el día de su ruptura no había vuelto a saber nada de él, y ahora tenía delante la reseña de su rompimiento total. Ya no había otra oportunidad. Bien es verdad que él  no se había molestado en buscar un acercamiento hacia ella.  No podía acudir al trabajo en semejante estado de ánimo por lo que entró en una cafetería  y pidió un café que la estimulara , a pesar de que ella esperaba algo así.  El título de la película de aquella tarde volvió a su memoria, aquel primer beso, aquel relicario en prueba de amor para toda la vida, todo era falso. Pero no iba a llorar, porque en el fondo de su corazón sabía que ella era la que se había enamorado y,  no él. Había sido un juguete fácil en sus manos. Una chica de familia sin experiencia y fácil de conquistar, y que  al no disimular lo que sentía , la hacía más vulnerable.  Algo comenzó a bullir en su cabeza a modo de venganza ¿contra quién?...

-Son egoístas, embusteros, son, son...- Y el rostro de un hombre ,de cabello rojizo y   de ojos grises se instaló en su mente Sabía que no  era indiferente para Declan . Aceptaría la invitación que la hiciese...En el fondo de su cabeza la palabra "venganza" comenzó a abrirse  paso, sin pensar que ella misma podría salir herida de tal aventura.

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