La carta - Capítulo 14 - Una gran familia

Se retiraron pronto a fin de poder organizar su casa y descansar del viaje que había sido largo.  Angel se durmió en brazos de su padre, después de tomar el "postre" que le suministraba su madre.  Costumbre que hacía sonreir a Jack.

Ya estaba toda la familia en Tejas.  Engalanados para la ocasión ocupaban su lugar en el jardín del hogar de Ingrid.  Por expreso deseo de ella, quería que se casaran allí y adornó la casa, el jardín y dispuso una carpa para que los invitados degustasen el ágape que habían dispuesto.   El juez estaba finalizando la ceremonia, era el momento supremo ...

-Jack,¿ quieres a Meredith  por tu legítima esposa?.....
- Si, quiero
- Meredith  ¿ quieres a Jack, como legítimo esposo?
- Si, quiero
- Pues yo os declaro marido y mujer


Ya eran marido y mujer ante todos.   Después de besarla la abrazó tan fuerte que casi le corta la respiración.  De viaje de novios irían a la cabaña que el jefe de Jack les prestó en un lugar de ensueño.  Se llevarían a Angel dada la corta edad.  Habían planeado, cuando éste fuera algo mayor, hacer un viaje ellos solos, pero debían aguardar.  No les importaba, estarían juntos, era lo importante.  Tardaron mucho tiempo en hacer ese viaje.

Lisabetta y el padre de Jack, regresaron juntos a sus respectivos hogares. Lisabetta,  seguiría viviendo en el apartamento de Meredith , como si fuera su propia casa.  El abuelo esperaría impaciente las vacaciones para disfrutar de sus nietas.

Formaban todos juntos una gran familia, con enfados, reconciliaciones, alegrías, ... como en todas las familias, con los problemas consabidos de los adolescentes, pero nada preocupante,  todo normal.

Cuando Angel tenía dos años,   informó a su marido que estaba esperando otro niño.  Cualquier  buena noticia, era celebrada por todos a lo grande, y ésta era una buena y hermosa noticia. Tuvieron su celebración.  El nuevo bebé fue niña y Jack  dijo a su mujer que por nombre llevara Louise, en recuerdo de su primer marido.

Matemáticamente cada dos años,  se quedaba embarazada.  Después de Louise llegó Jack y Mildred Elizabeth: los nombres de sus dos hermanas mayores, pero la llamarían Beth para acortar.






Jack


Mildred Elizabeth


Louise




El tiempo seguía con su marcha inexorable Lizzy y Mildred  irían a la universidad en el siguiente curso.  Los pequeños unos iban a la escuela infantil y la última en llegar, a la guardería.  Las chicas  mayores  pasaban las vacaciones de verano con su abuelo paterno..  Y allí, Mildred  había conocido a un amigo de uno de sus primos: Alexander, que cursaba la carrera de medicina en Harvard.  Ambos sufrieron un flechazo en cuanto se conocieron, aunque mantuvieron su amor en secreto.  Nadie salvo ellos lo conocía.  Por eso cuando las chicas regresaron a Tejas, notaron que Mildred  volvía distinta, menos espontánea, incluso algo triste.









Meth  estaba preocupada y una tarde entró en la habitación de Mildred , tratando de averiguar el problema.  Tenía la misma edad en que ella y Jack comenzaron su breve noviazgo.  Imaginaba que algo semejante podía sucederle.  Pero fue  la joven  quién  sacó la conversación:

-Meth  ¿ puedo hablar contigo?
- Claro que sí. Dime cariño
- No sé cómo empezar...  Me da apuro...
- Niña ... no te apures... Dime lo que te preocupa
- He conocido a Alexander, un amigo de mi primo . En cuanto le vi me quedé sin habla.  Nunca había visto a un hombre tan guapo y educado.  El debió sentir algo parecido, porque un día me invitó a comer y... se me declaró.  Me dijo que quería casarse conmigo, que quería ser mi novio, pero que nuestro noviazgo sería largo, porque antes había de terminar la carrera y le faltaban cuatro años-, Mildred  rompió a llorar, lo que alarmó a Meredith, pero dejó que siguiera su relato
- Antes de regresar a casa... una tarde... me llevó a un hotel y allí ...
- Dime ¿ estás embarazada ?
- No...  Me acordé de ti y tomamos precauciones.  Meth, fue increíble. Nos amamos, pero tenemos que estar separados y no sé si podré soportarlo
- Claro que lo soportarás.  El amor en la distancia, te hace sufrir, pero no hay nada más maravilloso en el mundo, saber que la otra persona te ama de la misma forma que tu.  Debes cursar los estudios que habéis elegido, y él,  terminar su carrera.  Sois muy jóvenes...
- Yo había pensado... irme a vivir con el abuelo y cursar  una carrera, corta, porque no me gusta mucho estudiar.  Había pensado hacer enfermería, así cuando él monte la consulta yo seré su ayudante
- Veo que lo tienes todo pensado... ¡ Ay Mildred , mi niña ! Hace nada eras una deliciosa y cabezota adolescente, y ahora, estás enamorada y ya eres adulta... Tendrás que hablar con papá y mamá, a ver ellos que opinan
- Tú ¿ qué harías?
- No debes preguntarme a mi, no puedo decidir tu futuro
- Pero...¿ qué hubieras hecho tu ?
- Me arrepentí muchas veces a lo largo de mi vida, de aquella bronca que tuve con papá...,  de no haberle seguido,   aunque hubiera sido al fin del mundo.  De hecho, no dude ni un segundo el volver a  amarle, en quedarme embarazada de él, sin saber siquiera lo que iba a ser de nosotros.  ¡¡Oye ! con esto no te estoy diciendo que la próxima vez que os veáis busquéis el bebe...


- Ya lo sé, y no te preocupes, tendremos cuidado, pero... pienso en la distancia, no en lo que falta para terminar la carrera, y no puedo soportarlo.  Le quiero Meth, le conozco desde hace tiempo y creo que me enamoré de él en el mismo instante en que una tarde vino a casa del abuelo a buscar a mi primo.  Cruzamos la mirada y no pude quitármelo de la cabeza.  Cuando me llevó al hotel estaba muy asustada y nerviosa, pero él me trato con infinita dulzura...  Te pido por favor que hables con papá, insinuale algo para que no le pille tan de sorpresa.   Por favor, por favor- pidió a Meth  tomándola de las manos.
- Sabes que siempre has sido mi debilidad, a pesar de que no tenías mucho feeling conmigo, al principio.  Está bien, haré lo que pueda y trataré de aplacarle si se sube a la parra, pero no te doy palabra de que me escuche.
- Seguro que si.  Gracias, gracias, eres un cielo.  Te quiero
- Yo también, cielo, yo también.


Meredith  no sabía cómo podría decirle  que su hija se había enamorado y se había convertido en toda una mujer. Ya tenía dieciocho años, era mayor de edad, pero él siempre veía a sus hijos como si fueran bebés.  No sabía como plantear, que no sólo se había acostado con su novio, sino que había decidido vivir en otro estado,, con el abuelo.  No sabía en qué momento plantear la cuestión...

Jack llegó pronto ese día, y lo hizo como era habitual: contento y jugueteando con su mujer.  Le hacía cosquillas, la besaba, la abrazaba y le dedicaba las más cariñosas palabras.  Siempre le traía algún regalo; flores, bombones, algún pañuelo para el cuello, perfume, ...  No sabía cómo hacerla  notar  que la quería y que siempre la tenía en su pensamiento.

Se sentaron en la sala comentando las incidencias del día que había transcurrido con toda normalidad.   creyó que era el momento oportuno, antes de que llegaran los chiquillos, para adelantar a Jack lo que su hija le había confiado:

- Mildred  ha estado esta mañana y me ha contado los planes que tiene para cuando vaya a la universidad
- ¿ ´Sí ? Me alegra que tenga esa confianza contigo. ¿ Qué te ha contado ?
- Quiere estudiar y vivir con tu padre
-¿ Irse ? No ni hablar
- Jack, es mayor. Debe tomar sus propias decisiones
-No es mayor, no tanto como para irse de casa
- ¿ A qué edad lo hiciste tú?
- Era diferente, yo tenía un motivo...
- No. Tú tuviste un motivo para adelantar el viaje, porque de todas formas te ibas de casa
- Bueno, pero ella... es mi hija.  Que no, que no lo permitiré
- Sé que te lo contará ella, pero...  se ha enamorado de un amigo de tu sobrino . Se quieren y hablan de futuro en cuanto él termine la carrera


- Pero... ¿ os habéis vuelto locos?  Con mayor motivo. No se moverá de aquí
- Pero es mayor de edad y está enamorada.  ¿Tú no te acuerdas de que éramos exactamente de la misma edad cuando empezamos nuestro noviazgo?
- Era diferente, otra época
- No, era lo mismo.  Dos enamorados que se aman...
- No sé porqué, pero creo que hay algo más
- Los hombres y mujeres hacen lo mismo siempre, en cualquier época,  en todo el mundo. Es la ley de la naturaleza
- ¿ Acaso me estás diciendo que se ha acostado con ese chico?- ella guardó silencio
- ¿ Es eso lo que me estás diciendo?
- Yo tenía su misma edad cuando me llevaste a tu casa por primera vez ¿ no lo recuerdas?
- Pero yo te quería...
- Y ellos también se quieren
- No quiero ni oír hablar más de ese tema. No lo voy a consentir. Ella es muy joven aún
- Yo también era muy joven e inexperta.  Al hablar así pienso que no me respetaste en lo más mínimo.  ¿Qué fue un "calentón"  Contéstame,  ¿qué fue?
- He dicho que no quiero seguir hablando de esto, además no debes inmiscuirte en ello. Nos compete a su madre y a mi únicamente
- ¡ Ah, ya ! ¡ Claro yo no soy su madre !   Disculpa, nunca quise ocupar el lugar de Ingrid.  Ellas son muy especiales para mi, pero no debo traspasar barreras. Lo tendré presente.  Discúlpame, tengo que preparar la cena



Y salió de la sala.  Habían terminado por discutir, cosa extraña en ellos, pero él había sido duro y le había dado a entender que su primera vez, simplemente era una subida de hormonas, pero no lo fue para ella.

Cuando llegaron con los niños, el silencio en la casa se podía cortar.  No estaba puesta la televisión, ni la música, ni se oían risas,   como era habitual.  Muy al contrario,  Jack estaba en el salón fingiendo leer, y Meth en la cocina trasteando con los utensilios sin mucho sentido.  Mildred  se percató inmediatamente que se habían peleado, y la razón debía ser la confidencia de la mañana.

- Tengo que hablar contigo- dijo a su hija secamente
- Yo también, papa.  Cuando quieras
- Pues para luego es tarde.  Siéntate

Meth  entró en la estancia en busca de los chicos buscando un pretexto para dejarles a solas y hablar con toda libertad, sin testigos.

- Vamos chicos, tengo que comprar algo en el supermercado que necesito. Vayamos en un momento

Lyzzy tomó de la mano a los más pequeños y,  Meredith  a Angel y Louise

- ¿ Qué ha pasado? Os veo muy serios.  Y has querido dejar solos a papá y Mildred .  ¿ Es por su viaje ?
- Si, ese es el motivo.  Me dijo que le hablara y ..., ya ves. Se negó en redondo
- ¡ Madre mía !, pues no sabe todo
- ¿ Que , no me digas que tú....?-dijo dirigiéndose a Lizzy
- Meth yo quiero estudiar en Paris.... Bellas Artes
- ¡ Nos va a matar !-dijo  riendo
- ¿ Por qué te ríes ?
-Te echará una bronca descomunal, dirá que le dejáis solo, aunque está acompañado por un tropel de niños, pero ... yo lo entiendo... de golpe se ha dado cuenta de que ya sois unas mujeres y le cuesta hacerse a la idea.  ¿ Tú también tienes novio?
- No,  yo no. Pero quiero estudiar en la Sorbona.  Me gusta Europa, me gusta Paris, quiero viajar, conocer otras cosas, otras culturas.  ¿ Crees que me escuchará?
- Posiblemente se pondrá hecho una fiera, pero se le pasará enseguida. Os adora, no tengas duda, y le cuesta dejaros soltar amarras.  Debéis hablar con vuestros padres, sin tapujos, con honestidad.  Ellos os entenderán, porque también tuvieron dieciocho años y hemos pasado por lo mismo que vosotras ahora- Se  acercó a Lizzy y abrazándola le dijo-  Bueno, vamonos a comprar algo... lo que sea - Juntas rieron, tenían complicidad y se entendían perfectamente.

La conversación entre Mildred  y Jack, fue tensa. La muchacha, habló con su padre sin reservas, sinceramente.  Comprendió que era la única forma en que la entendiese.  Mientras  le contaba cómo conoció a Alexander, sus proyectos y sus deseos de estudiar ,  recordó lo que le había dicho su mujer momentos antes.  Recordó la tarde de  euforia un final de curso, la reunión con los compañeros en el campo y el momento en que por primera vez tuvo a su mujer entre los brazos y la hizo suya. Era la misma situación que acababa de vivir su hija.  Ya era una mujer, pero para él seguía siendo esa chica rebelde y contestona de hacía poco tiempo. ¡ Los sacrificios que tuvo que hacer porque no aceptaba a Meredith!... Reconocía que había llegado el momento de que empezasen a volar por si solos, pero... era tan triste que comenzasen a irse...

Cuando  terminó el relato, estaba conmovido por ella.  Su joven corazón empezaba a sentir los sinsabores del amor, pero tenía razón su mujer: " a nosotros nos pasó lo mismo"... peor,  porque ellos tuvieron que separarse por años.  No deseaba que su hija sufriera tanto como ellos, por eso rendido ante la evidencia, la dijo:

- Ven aquí, ven aquí.  Siempre serás mi niña , siempre te veré así.  Es el refugio que tenemos los padres porque nos resistimos a que crezcáis.  No nos damos cuenta de que otra persona ocupará vuestro corazón y formaréis vuestra propia familia, pero... nos resistimos a ver cómo pasa el tiempo.  Estas mismas reflexiones que yo estoy haciendo, se las hacía a Meth no hace mucho, cuando ella se marchó al ser rechazada por vosotras.  Sólo te pido que termines los estudios y que tengáis sentido común.  Yo iré contigo cuando te vayas.  Deseo conocer a ese villano que me ha robado a mi hija.
- No papá.  Cada uno tiene un lugar y el tuyo es y será para siempre.

Habían transcurrido un par de horas, cuando Lizzy, Meth y los niños hicieron acto de presencia en la escena

- Lo siento, lo siento si os interrumpimos, pero es que Jack y Beth se están durmiendo y aún tienen que cenar- dijo Meredith
- No importa, hemos terminado-contestó su marido
- Pero ahora soy yo la que tengo que hablar contigo- Lizzy resolvió que era el momento oportuno para plantear su viaje a Paris.





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