Histroia de dos familias - Capítulo 4 - Caballos

Un día, entrada la tarde, un gran coche llegó hasta la casa central de la finca de los Villanueva. En él venían Ralph, Kim y al volante Robert .  Kim se quedó soprendida ante la ampliación magnífica que había tenido la finca. La entrada principal había sido modificada . Con su apliación  resultaba majestuosa

--Querido, es hermosa. Ha quedado preciosa
--No deja de ser una casa de campo. A lo grande, pero una casa de campo. Me parece un despilfarro gastar el dinero aquí- dijo despectivamente Robert
--Robert eres el único para dar ánimos- replicó su padre.
--Kim, seguro que estarás entusiasmada con los caballos que he adquirido...


Llegaron hasta las cuadras y contemplaron los magníficos ejemplares, pero había uno, negro, que llamó poderosamente la atención de Robert:

--Este será para mi.Es una maravilla- replicó Robert-. ¿Cuál es su nombre?
--No tienen nombre. Eso se lo dejaba a tu madre
--Pues a este le bautizo yo. Le llamaré Black.
--Bien, pues tú tendrás que hacerte cargo de él. Paco te presentará al mayoral y tu le dirás los cuidados que quieras hacerle y para lo que le vas a destinar- . Robert habló con Santiago, el mayoral.
--Le quiero para mi uso particular. Sólo quiero algo de doma para bajarle los humos. Me da la impresión  que es muy temperamental; no quiero sustos con él.
--Señor, necesitaremos algún veterinario que les vigile de vez en cuando, máxime cuando son todos recién comprados.
--Muy bien, encárguese de eso.Yo no tengo ni idea-. De repente se acordó que David había estudiado veterinaria. Le llamó para hablar con él
--David, chico ¿cómo andas?
--Pues muy aburrido, pero ...
--¿Qué pasa, no piensas volver?
--Mi idea es esa, pero mi familia me pone como condición sea independiente de ellos.No piensan mandarme ni un centavo más.
--Pues he llegado a tiempo de rescatarte, aunque no se si te va a gustar la idea. Es para vivir en el campo, en una zona no me acuerdo cómo se llama... El caso es que se trata de una finca que perteneció a la familia de mi abuelo y mi padre se ha  comprado  ganado porcino y caballar. Se trata de una finca agrícola, pero es enorme y se ha propuesto  sacarle el máximo rendimiento.
--Pero yo no soy agricultor, no tengo ni idea del campo...
--Espera, necesitamos un veterinario para el ganado¿te interesa?
--¿Cómo? ¡ pues claro que me interesa !
--Pues dicho y hecho. Ponte en camino lo más rápido posible. Los caballos son una maravilla y los queremos para carreras y uso particular. En fin, tu verás...




Santiago, el mayoral,  había notado que Black se comportaba de una manera extraña y advirtió a Robert que era conveniente le revisara un veterinario.

--Si el señor David tarda,  no quiero que Black enferme más. Sería conveniente ir al pueblo y avisar a la veterinaria que vive allí
--¿Una veterinaria?, bueno. Hasta que llegue mi amigo nos puede valer; por lo menos sabremos qué le ocurre-.

  Aparcó su coche utilitario ante la fachada principal de la casa

--¡ Madre mía ! -.  Perla quedó impactada ante lo suntuoso de la mansión.  Llamó a la puerta y una chica del pueblo le franqueó la entrada.
--Pepi, me han mandado llamar para ver un cabello, que creo está algo extraño.. ¿Quieres avisar a Santiago, por favor?
--Si señorita, ahora mismo
--Buenos días señorita Perla ¿cómo está?
--¡Hola Santiago! ¿qué ocurre con ese caballo?

Fué conducida hasta las caballerizas.  Robert había visto llegar al utilitario desde el balcón de su habitación. Acababa de despertarse y miraba con curiosidad el coche que acababa de llegar

--¡ Qué coche tan pequeño ! Debería tener un jeep, por lo menos para andar por estos andurriales. Cuando llueva...¡ Me gustaría ver cómo sale del barro !. Ja,ja,ja...-.  No tenía prisa por bajar. Santiago se encargaría de ello; le parecía un buen mayoral y eficiente.  Entendía de caballos. Luego le preguntaría.
Imaginaba a la veterinaria una mujer algo hombruna, con el pelo gris, algo entrada en peso,.La expreciencia de una profesional; no entraba en su cabeza que fuera una recién licenciada en veterinaria.
--Santiago, sujeta por favor la cabeza de...¿Cómo se llama esta preciosidad?
--Black, se llama Black
--Bueno Black, se que no te va a gustar lo que te voy hacer, pero no tengo más remedio. Tienes la barriga un poco dura y pienso que tienes una indigestión de "caballo", nunca mejor dicho- rió

Se calzó un guante especial hasta casi el hombro e introdujo su mano por el ano del animal, reconociendo lo que había sospechado.




--Santiago, es lo que me imaginaba. Habrá que darle algún tipo de laxante para que expulse el atascón ¿Qué es lo que ha comido?
--Pues la verdad es que sólo lleva dos días en la casa. Pero es el preferido del señorito.
--No me extraña es una belleza. Esto no es nada, pero hay que atajarlo rápidamente para evitar que vaya a más. Vigile las heces y restrinja un poco la comida hasta que se le pase.  Si empeora, avíseme. Mañana me pasaré para echarle un vistazo. De momento no puedo hacer más. Si se tumba avíseme inmediatamente; no creo que ocurra, pero eso no debe pasar-.  Guardó sus utensilios y se despidió hasta el día siguiente.  Cuando el coche se alejaba, acudió Robert hasta las caballerizas. Preguntó a Santiago lo que había dicho la veterinaria:

--Ha dicho que es indigestión. Me ha dado esta receta para suministrarle un laxante.
--Bien, pues vamos a dárselo lo antes posible. Iré a por ello. ¿Lo venderán en la farmacia del pueblo?
--Si, seguro. Aquí tenemos de todo....

Robert cogió el coche todo terreno que tenían para el campo y se acercó al pueblo a por la medicina. Le preocupaba aquel caballo y quería dárselo inmediatamente.
Como esperaba Perla, el caballo mejoró después de soltar todo el aluvión de comida que tenía en su intestino. La visitá que realizó al caballo fué breve, puesto que ya no tenía nada que hacer

--Señorita, espere que avise al señor y le abonará la consulta
--Está bien Santiago, aquí aguard-.  Ralph se presentó ante ella sonriente aliviado de que hubiera sido tan eficaz y le agradeció la atención:



--Por favor, señor, lo que tenía Black no era importante. Si lo hubieran dejado si podría haber sido preocupante. Tienen suerte de tener a Santiago como capataz, es un ben obrero.
--¿Le conoce?
--Desde luego. Es un pueblo pequeño, aquí nos conocemos todos. Por ejemplo a usted se le conoce sin haberle visto, simplemente por su ascendencia que era muy considerada en el lugar.
--¿No nos hemos visto en alguna otra parte? Sus rasgos me son conocidos, pero no puedo prec isar...
--Le aseguro que no señor. Villanueva. Me acordaría de usted
--¿Por qué?
--Pues usted es de esas personas imponentes, tan alto, tan americano, no deja indiferente a nadie.
--¿Lo tomo como un halago?
--Pues no se...Simplemente lo que  quiero decir es que tiene mucha personalidad y no pasaría desapercibido en ningún sitio.
--Es que ....su cara...tengo la sensación de que la he visto en alguna parte y ahora no recuerdo.
--No se preocupe; si hemos coincidido en algún lugar, ya lo recordará. También me puede haber confun dido con alguien. Bueno me tengo que ir y se me hace tarde.
--¿Trabaja en este pueblo solamente?
--¡ Oh no ! tengo varios a mi cargo. Como la mayoría son cerdos, soy la encargada de extender los certificados sanitarios para su venta en las carnicerias y luego en época de matanza anilazarlos para comprobar de que todo está en orden. Y ahora sí que me voy. He tenido mucho gusto y cuiden de los animales que tienen, son una belleza.



Perla entró en el coche y salió en dirección al  pueblo.  Una vez terminado su trabajo, al atardecer y mientras llegaba la hora de la cena, llamó a Canela y decidió ir a dar un paseo con ella.  Le encantaba trotar por el campo y purgarse con algunas de las hierbas curativas. Ladraba alegre y a ella le hacía gracia la vitalidad que tenía y lo pronto que se había adaptado a su nuevo hogar

--Canela, canela.  No vayas tan lejos.Ven tenemos que volver, ven

Canela seguía corriedo detrás de alguna criatura del campo, pero no la obedecía. El trote de u n caballo se escuchaba a lo lejos, pero la distancia entre ella y Canela cada vez se hacía mayor. Le asustaba el perderla y sus gritos se hicieron más intensos,  cuando ante ella un jinete montado sobre Black apareció , asustando a la cabalgadura:

--Cállese ¿qué le pasa, quiere matarme? No grite de esa manera, que asusta a mi caballo
--Es que mi perra... Se ha escapado y puedo perderla-.-El jinete descabalgó y acudió a su lado
--¿Qué de monios le ocurre? El perro sabrá volver, pero a mi ha estado a punto de tirarme del caballo, con esos gritos, parecía que...-¡Vaya ! ¡ qué casualidad! Si es la simpática...
--Oiga, le he entendido. No hablo mucho inglés pero le he entendido. Yo podría decir "el maleducado"
--Mal educado ¿ por qué ?
--Déjelo, me voy en busca de mi perro..
--Que lo encuentre pronto, y no grite..
--Váyase a tomar viento,  señor mio..

Y se fué a toda prisa llamando a Canela. Gritaba con todas sus fuerzas, mientras Robert mascullaba entre dientes " qué se habrá creido la muy cretina ". Perla se preguntaba porquè aquel hombre le había caido tan mal desde la primera vez que le vió. Fué en Madrid y se lo presentó David, pero no le gustaba. Era arrogante y engreido; la gente como él no le interesaba lo más mínimo.



--Espero no volver a encontrarle. Si acaso le veo no le dirigiré la palabra. ¡ Por Dios, qué mal me cae! Canela, Canela, vuelve...- Y Canela cuando ella creyó oportuno se presento jadeante ante Perla que acariciándola le dijo:
--No lo vuelvas hacer más ¿entendido? Me has asustado muchísimo -La perra moviendo su rabo le lamía las manos y abría su bocaza como si sonriera.

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