Miranorte - Capítulo 7 - Revelación

Milagros ya estaba despierta cuando oyó que llamaban a la puerta. Instintivamente miró el reloj que tenía en la mesilla y exclamó extrañada:

- ¡ Qué raro ! ¿ Quién será a estas horas ?

Escuchó que Alba hablaba con alguien, pero no alcanzaba a escuchar lo que decían.  Cuando oyó que la puerta se cerraba, se puso una bata y salió para averiguar quién era el madrugador que se había acercado hasta allí.

- ¿ Quién  ha venido ? - preguntó intrigada Milagros
- Oh, ha sido el actor
- ¿ Qué quería ? ¿ Es algo referente a la casa?  Me estoy preocupando.  Te veo muy... ¿ qué demonios te ha dicho?
- Tuve una discusión con él, ya te lo he dicho.  Ha venido a pedir disculpas
- Pues hija, la verdad te ha dejado bastante descolocada.  Creo que hay algo que no me cuentas
- Es que no hay nada que contarte...
- Te gusta el chico ¿ verdad ?
- ¡ Mila, por favor !
- Qué... ¿ estoy equivocada ?
- Tengo que irme. He quedado con Marta, y ya voy tarde
- No te vas sin decirme qué te ocurre
- Es complicado y largo, Mila.  Ahora no tengo tiempo -.  La dio un beso en la mejilla y salió corriendo mientras miraba el reloj

- Ve con cuidado, por favor.  El suelo está muy mal - la gritó Mila cuando ya estaba en la puerta
- Iré con cuidado, no te preocupes. Hasta luego, adiós

La costó arrancar el coche.  A pesar de tener anticongelante, la temperatura era tan baja que no arrancaba.  Optó por contactar de nuevo con Marta, ya que suponía que  no iba a llegar a tiempo con su cita

- ¿ Marta ?  Lo siento mucho, pero me temo que no voy a llegar a tiempo.  El suelo está infame y el coche no me arranca. Discúlpame


- No te preocupes- la responde Marta -..  Ve con cuidado.  Si acaso  te es difícil llegar hasta aquí, no vengas.
- De todas formas tengo que ir a trabajar.  Solo te llamaba para disculparme por mi tardanza.  Hubiera llegado a tiempo, pero hace un rato que se ha marchado Paul, y me he entretenido más de la cuenta
- ¿ Paul , en tu casa? ¿ Qué quería ?
- Marta, ahora no puedo contártelo. Es muy largo.  No debo entretenerte y yo tengo que llegar hasta allí.  Te llamaré cuando llegue para que salgas a mi encuentro.  Si es que consigo llegar, claro
- Está bien.  Cuando llegues nos tomamos un café y me lo cuentas ¿ vale ?
- Vale - dijo sonriendo- Voy para allá
- Ve con cuidado
- ¡ Ya lo creo !  No tienes ni idea de cómo está por aquí.  Bueno no te entretengo más. Luego hablamos -. Y colgaron

Con suma precaución, Alba circulaba por la carretera vecinal que estaba con placas de hielo cada pocos metros.  Nunca lo había hecho en circunstancias tan adversas, pero por fin llegó hasta el cercado que anunciaba que no se podía pasar por rodaje de película.  El aparcamiento estaba ocupado por grandes remolques que portaban grandes bobinas de cables, focos... todo lo empleado para rodajes en el exterior.  Junto a esos remolques, estaban aparcadas varias caravanas con distintos carteles: maquillaje, vestuario, y otras con el nombre de los actores.  Se fijó en uno que tenía el cartel de Paul Montgomery.  Estaba cercano a donde ella se encontraba.



- También es casualidad.  Parece que todo se ha puesto de acuerdo-  pensaba a media voz.  Hacia frío y corría un viento helador.  Sacó su teléfono del bolso, y marcó el número de Marta

- Marta, por fin he llegado
- ¿ Estás bien ?  Oye, tardaré un poquito.  Ahora mismo estoy haciendo algo que me reclaman del rodaje y no lo puedo dejar. Lo siento.  En cuanto pueda iré a buscarte.
- No te preocupes. Estaré dentro del coche con la calefacción puesta. Tarda lo que necesites ¡ ¡Menos mal que aquí si hay cobertura!-  comentó Alba

Cerró su teléfono y se dispuso a esperar.  Salió un momento del coche y paseó la vista por el entorno. Curioseaba, cuando una voz conocida la sobresaltó

- ¿ Por qué estás aquí afuera con el frío que hace?  Te vas a enfermar.  Vamos pasa y entra en mi caravana




Frente a ella estaba Paul tendiéndola la mano

- Estoy esperando a Marta.  Ahora no puede venir.  Me ha dicho que la espere aquí. Seguro que no tarda
- Vamos mujer, aquí hace mucho frío.  Al menos estarás más caliente en mi vehículo y podrás tomarte un café, malisimo, pero es algo caliente.  Vamos, vamos, insisto.  Llámala de nuevo y dile donde estás..  Ella sabe donde es, no te preocupes

La tomó del brazo y la condujo hasta su caravana.  Ella iba nerviosa.  La presión de su mano a través de la ropa, hacía que el corazón se la desbocara.  No podía ser que se produjera ese efecto tan absoluto sobre ella.  No podía articular palabra. Sólo le miraba de soslayo y, a veces sus miradas se encontraban durante el corto espacio que les separaba de la caravana.  Sentía que debía decir algo, de lo contrario la tomaría por tonta

- ¿ No tendrías que estar trabajando?- por fin pudo decir
- Están cambiando el set.  Tengo un rato libre entre toma y toma.  Pasa - la dijo abriendo la puerta- Aquí estarás bien mientras esperas.   Tengo que irme dentro de un minuto.  Me alegro de haber venido y brindarte mi hospitalidad.  Hace poco lo has hecho tu conmigo- la dijo sonriendo
-No digas eso...  me porté contigo como una tonta... Seguro que piensas que soy estúpida, pero normalmente no me comporto así.  La verdad es que no se qué me pasó
- Bueno ese asunto, ya está zanjado.  Lo hemos aclarado esta mañana ¿ no ?, bueno pues asunto acabado.  Tienes la cara muy fria- la dijo pasando suavemente sus dedos por las mejillas




Alba sintió como un latigazo al contacto de su mano.  Le miraba a los ojos, y él hacía lo mismo.  No hablaban, pero se había establecido algo muy especial entre ellos, algo  que, al menos Alba, nunca había experimentado.

- Ha pasado un ángel - dijo él rompiendo el silencio-.  Voy a ponerte un café para que entres en calor, y después, sintiéndolo mucho, tengo que irme
- Claro, claro.  No te preocupes. Marta no tardará en venir.  Estoy bien. Aquí hace calor
- Toma ¿ lo quieres con leche?
- Si por favor, y con dos cucharadas de azúcar
- Te gusta dulce ¿ eh ?.  Nosotros lo tomamos sin ella, claro que es bastante más flojo que el que tomáis en Europa. Me estoy acostumbrando a éste.  El sabor no tiene nada que ver;  a mi no es que me guste mucho el café...  pero ahora entiendo porqué. La diferencia entre uno y otro es grande.  Ganáis vosotros- dijo riendo

Salió,  y Alba se quedó sola en la caravana.  Tuvo que sentarse.  No podía creer lo que estaba viviendo. Indudablemente le había juzgado mal.  Era amable, educado y simpático

- ¡ Oh Dios mio ! ¿ qué voy hacer ?- pasó su mano por la frente angustiada por los sentimientos que albergaba y que no conseguía desechar.

Una vez que hubo tomado el café, dejó la taza en una mesita,  se levantó del sofá,  y comenzó a pasear por la caravana.  Tenía bastantes libros, revistas y el libreto.  Acariciaba con sumo cuidado el respaldo del sillón en que él había estado sentado durante los breves momentos que había permanecido junto a ella .   De pronto la puerta se abrió y Marta entró disculpándose

- Perdóname.  Ha sido una casualidad, pero había que hacer un trámite y era urgente.  He tardado lo menos posible, pero aún así estaba muy nerviosa por tí
- No te preocupes, he estado bien acompañada.  Tienes razón, Paul es muy agradable
- ¿ Te gusta ? -. Alba se puso nerviosa y hasta creía que se había sonrojado.  Las mejillas la ardían y evitaba mirar de frente a su amiga para no delatarse

- Oye ¿ qué te pasa?  Te encuentro rara. ¿ Te has sonrojado ?  Paul te gusta, ¿ a que si ?
- Qué cosas tienes...
- Ja, ja, ja,  Es normal, a todas nos pasa lo mismo.  Pero creo que todas perdemos el tiempo.  El anda  tonteando  con una chica de San Francisco
- ¿ Es su novia ?
- No creo que llegue a tanto. Me lo dijo la script que está loquita por sus huesos.  Pero bueno, vamos a lo nuestro.  Acompáñame.  La oficina no está muy lejos.  Aquí se está calentito, pero fuera...
- Si, es cierto.  Hoy hace muchísimo frio.  Ha sido una suerte encontrarme con Paul.  Bueno me hubiera quedado dentro del coche..., pero aquí mejor.

Ambas chicas se dirigieron hacia la caravana que servia de oficina dentro de las instalaciones del rodaje.  Marta la miraba de reojo con una sonrisa

- ¿ De verdad que no te gustaría echar un vistazo por el set?
- No, no...  mejor que no
- ¿ Por qué ?  Hay quién mataría por poder hacerlo
- No me tientes, por favor.  Me está costando una enormidad decirte que no
- Mujer...  cinco minutos... anda
- ¡ Marta !... venga va...   vamos ¿ No tienes trabajo? porque te veo muy tranquila
- Claro que lo tengo, pero puedo demorarlo un poquito.  Ven por aquí. Silencio absoluto ya lo sabes
- Si, lo se

Estaban en un cambio de plano.  Exceptuando los operarios, el director y los actores cambiaban impresiones de cómo había quedado la escena que acaban de rodar.  No estaban del todo satisfechos. Por los gestos, Alba dedujo que tendrían que repetir.  Movían la cabeza negativamente.  En ese momento se dió cuenta que tanto Nancy como Paul, se tapaban con un grueso albornoz y tenían un café entre sus manos.  Se escuchó la voz de Douglas llamando a todo el mundo al plató y que todos guardasen un silencio absoluto, pues comenzaba nuevamente el rodaje, es decir la repetición de la escena.  Alba apartó la mirada de ellos y lentamente la recorrió por el set, y en él vio una cama deshecha.  Inmediatamente supuso lo que iban a rodar.  Nerviosa pidió a Marta



- Marta, tengo que irme
- Pero espera un poco. Va a ser interesante
- Pues por eso...  no me apetece en absoluto ver esa escena
- Tranqilízate, es sólo una escena
- Yo me voy... tengo algo de prisa.  Ya me he entretenido mucho
- Está bien... te acompaño -.  Se fueron del set, pero a Marta la había quedado claro el porqué de la repentina prisa de Alba por salir de alli

- ¿ Puedo preguntarte algo? - dijo a Alba
- Claro, dime
- A ti te gusta ¿ verdad ?
- ¿ Qué quieres decir ?
- Me has entendido perfectamente.  Me refiero a Paul...  te gusta ¿ verdad ?

Alba guardó silencio. Abria la boca para responderla, y al momento volvía a cerrarla sin articular palabra. Qué podía decir...  Se reiría de ella si confesaba la verdad...  " Estás loca ", seguramente sería su respuesta.  Por eso decidió no decir nada, aunque su amiga sospechase la verdad . Marta no quiso insistir sobre ello, pero acertaba en sus predicciones.  Movió su cabeza con una sonrisa, y Alba interpretó lo que había pensado respecto a la opinión que Marta tendría respecto a su enamoramiento del actor.

- ¿ Cuándo tienes libre?- la preguntó Marta
- La verdad es que no tengo días libres.  Cuando no estoy dando clases, estoy en el bar.  Hice una transación con Juan ¿ recuerdas? y debo cumplirla.
-Entonces...  ¿ no nos vamos a tomar un café y charlar tranquilamente de nuestras cosas?
- Cómo no vayas al bar y a ratos me pueda sentar contigo...  creo que no
- Bien...  pues eso haré. Me apetece mucho tener un día de chicas.
- El domingo me mudo al albergue ¿ recuerdas?
- ¡ Claro ! vamos a la oficina para que cobres.  Mujer...   baja a la tierra.  Te noto un poquito descolocada
- La verdad es que mi cabeza está hoy en otro sitio.  Llevo unos días que voy dando saltos de sorpresa en sorpresa
- ¿ Te refieres a Paul?
- A Paul y que Mila se me casa.  Si como lo oyes.  Se casa y además en unos días - dijo mirando a Marta ante su rostro de sorpresa





- ¡ Qué me dices ! ¡ A su edad !
- Oye no es tan mayor, y... Es todo muy romántico.  Se casa con el amor de su vida.  Algún día te contaré la historia.  Por cierto, posiblemente vaya en navidades a Nueva York
- ¿ A Nueva York?  Yo también viajaré  a USA.  Las pasaré con mi familia
- ¿ Eres americana ?  porque hablas un perfecto castellano
- Yo nací en España, pero a los quince años,  a mi padre le destinaron a la embajada de España en Washington,  como jefe de seguridad , y allí sigo, aunque yo me trasladé a vivir a Los Angeles. Por mi trabajo, ya sabes...
- Tienes una vida apasionante- dijo Alba sonriendo- Te tengo envidia
- ¿ Por qué ?  Si tu no tienes una vida más excitante es porque no quieres
- No se...  no me veo capacitada para moverme fuera de aquí.  Cuando vivía en Madrid, era más decidida... más valiente.  Pero ahora me he acostumbrado a esta pacífica vida y ya no me siento tan capaz.
- Si tu quisieras, quizá yo podría proporcionarte un empleo en mi agencia, pero tendrías que vivir en Los Angeles.  ¿ Por qué quieres ir a Nueva York?
- Siempre he tenido deseos de conocerlo, y bueno... ahora, sin Mila y con este dinerito que no contaba, he decidido darme ese gusto.  Hablaré con mis amigas por si quieren acompañarme.  Si no pueden me iré sola. Tengo que aprovechar las vacaciones del colegio.  Aunque  son veinte días, iré tan solo una semana.  No me atrevo a decir a Juan que me voy todo ese tiempo
- Ya hemos llegado - dijo Marta al tiempo que abría la puerta del vehículo-oficina

Con el cheque en el bolsillo, Alba regresó al bar.  Todo seguía lo mismo que siempre.

- Lo siento Juan, me he entretenido más tiempo de lo que esperaba.  El suelo está helado por alli
- No te preocupes.  Ya ves que aquí todo está tranquilo

El día transcurrió igual de tranquilo.  Estaba visto que si los artistas no acuden al bar, nada se altera.

- ¿ Puedo acercarme hasta el banco?- le dijo a Juan- Tengo que ingresar el cheque en la cuenta
- Claro mujer.  Ven esta tarde. Si tienes algo que hacer aprovecha.  Aquí no se mueven ni las hojas
- Gracias Juan. Aprovecharé para hacer la maleta.  El domingo tenemos que dejar la casa libre
- Pues ocúpate de tus cosas. Aquí no hay trabajo de momento.  Anda que no se te haga tarde.  Y ve con cuidado.  Seguro que esta noche hiela.

Mientras conducía por la carretera rumbo a Las Mimosas, pensaba en todo lo ocurrido con Paul en esa mañana, pero su pensamiento acudía hasta el set, hasta la imagen de los actores en albornoz.  Imaginaba la escena, y unos celos absurdos la mortificaban.  Por mucho que ella misma se recriminara su forma de sentir, no podía alejarle de su pensamiento. ¿ Cómo podía haber ocurrido? ¿ En qué estaba pensando ?  Estaba claro que para él era la chica del bar. ¿ Cómo ella tan sensata había caído en esa estupidez?

De repente una placa de hielo hizo que aterrizara de golpe al planeta Tierra.  El coche se le iba, y de haber ido más deprisa, quizá hubiera terminado en la cuneta.  En cuanto la fue posible, aparcó por unos momentos en el arcén.  Se había asustado. Si hubiera tenido un accidente, nadie se hubiera enterado, ya que no pasaba un alma. Cogió su móvil a ver si había cobertura, y comprobó desolada que no había.

- Habré de ir con más cuidado. Si me ocurre algo, no se enteran ni las ratas.  Es que no tengo la cabeza donde debiera estar. Es un laberinto de emociones. ¿ Por qué me ha tenido que ocurrir ésto, por qué?

Una vez repuesta, emprendió de nuevo el viaje.  Tardaría poco en llegar a Las Mimosas.  Una vez en el pueblo, se dirigió al banco. Quería ingresar el talón, lo primero.  Su cuenta había engrosado en cinco minutos

- He de regalarle algo a Mila. Daré una vuelta por aquí a ver qué veo

Entró en una tienda .  Compró un bolso de viaje para Mila y un foulard para ella.  No espero a salir de la tienda. Se quitó la bufanda y se puso el foulard que la había enamorado desde que lo viera.  Consultó el reloj y comprobó que ya era la hora de comer.  Entró en una cafetería anexa a la tienda, y pidió un plato combinado..  Después se dirigió a una agencia de viajes, y recogió unos folletos .

- Hablaré con las chicas en cuanto llegue a casa. A ver si con un poco de suerte, ellas se animan y me acompañan.  Estoy decidida. Si ellas no pueden venir, lo haré yo sola.  A fin de cuentas en esos viajes siempre va alguien en solitario, y terminas por integrarte en el grupo.  Pienso disfrutar hasta el último céntimo, aunque me lo gaste todo, porque luego sabrá Dios cuando volveré a realizar otro viaje.

Cuando llegó al bar de regreso de Las Mimosas, llamó a Mila para tranquilizarla , y a continuación se puso en contacto con sus amigas Celia y Sara



- Chicas, hace tiempo que no nos vemos, y me gustaría proponeros algo.  ¿ Por qué no venís al bar después de trabajar, nos tomamos algo y os comento una cosa?

Ambas chicas aceptaron y quedaron para esa tarde reunirse en el bar.Hacía días que ni siquiera habían hablado por teléfono, y tenían ganas de ver a Alba.  Y,  después de varios dias sin verse, las tres amigas se reunieron .  No tenían grandes novedades que contarse.  Sus vidas eran totalmente planas, sin altibajos. Durante la primera media hora, hablaron de su trabajo y del tiempo que hacía que no habían hecho alguna escapada en los fines de semana.  Desde que Alba trabajara los sábados y domingos, ellas no habían salido.  Aguardaban a que su amiga finalizara su compromiso con Juan, para reanudar sus salidas.

- Veréis...- comenzó Alba a exponerlas su plan - como sabéis tengo que irme de casa durante unos días, y por ello, la productora me ha pagado un buen dinero, y he pensado hacer el viaje que siempre he deseado realizar:  Nueva York.  Había pensado en vosotras, en hacerlo juntas. Tendría que ser en las vacaciones de Navidad, coincidiendo con las vacaciones del colegio
- Sería estupendo, Alba, pero... en Navidad... Ya sabes...  las comidas familiares...  Lo siento, pero yo no puedo.  Mis padres me matarían- dijo Sara- Se me ocurre una idea: guarda el dinero y lo hacemos en las vacaciones de verano



Celia

- Eso sería mejor-dijo Celia- Yo tampoco te acompañaría, este no es un buen momento económico para mi
- No os preocupéis.  Sabía que era muy aventurada la proposición... Lo que ocurre es que...  quizá en el verano ya no esté aquí
-¿ Queeeé ? - dijeron a una ambas muchachas
- Os voy a contar un secreto, y os ruego no lo difundáis, puesto que no es a mi a quién corresponde contarlo, pero sois mis amigas...  Milagros se casa... ya... en unos días.  Son bastantes personas las que me dicen debo volver a retomar mi vida en Madrid, y me lo estoy pensando... Quizá a mi regreso de Estados Unidos, les haga caso.  Vosotras tenéis vuestras vidas, y yo la tenía con Mila, que es toda mi familia, pero, ella vivirá su propia vida, a la que tiene derecho.  Por otro lado...  no tengo un gran sueldo con el que no me puedo permitir ningún capricho y pienso que en la ciudad tendría más oportunidades.  Debo rehacer mi vida.  Conocer a alguien, enamorarme y con el tiempo formar mi propia familia, aunque eso ahora está muy lejos.
- ¡ Vaya ! Si que han ocurrido cosas durante el tiempo que no nos hemos visto- comentó una asombrada Sara
- Si, es cierto. Sólo bastan cinco minutos para cambiarlo todo- replicó Alba
- ¿ Has echado el ojo a alguien ? - preguntó Celia - Te noto muy reflexiva, no se..., distinta
- Posiblemente...- dejó esa respuesta en el aire
- Pues cuenta, cuenta- pidieron las amigas
-Es complicado, muy complicado... además imposible.  Totalmente imposible.  He puesto mis ojos en alguien fuera de mi alcance.  Pertenece a otro mundo distinto al mio.  Inalcanzable.  Por eso necesito un cambio radical.  Algo que haga que mi cabeza piense en otra cosa
- ¡ Uau ! - dijo con asombro Sara- ¿Podemos saber quién es?
- Me váis a tomar por loca, y en verdad que lo estoy.  Sólo que no he podido evitarlo, y bien que lo siento, porque lejos de ser algo hermoso, es torturador, y hace que lo pase mal, muy mal, cada vez que le veo

Sara

- ¿ Estás hablando de Alberto? - preguntó Celia
- No.  No es Alberto
- ¡ Ay hija, no seas pesada y dilo de una vez! Nos tienes en ascuas
- Se trata del actor- dijo todo de un tirón, como deseando librarse de ello
- ¡ Ohhh ! Verdaderamente estás loca, pero de remate- dijo Celia
- ¡ Alba ! ¿ de verdad va en serio ? ¿ no es algo que te ha deslumbrado y pasará ?- dijo Sara tomando de la mano a su amiga
- Creo que no ¡ Qué más quisiera yo ! Es una tortura.  Siento unos celos horribles de la compañera de rodaje.  Quiero verle y huyo cuando eso ocurre. Se me cortan las palabras cuando me habla.  Debe pensar que soy tonta.  Por favor no me hagáis hablar más, o me echaré a llorar

Las chicas se levantaron y la abrazaron comprendiendo el dilema que Alba sentía, y las daba una pena tremenda verla tan hundida y desorientada.

- Tienes razón- dijo Celia- debes viajar cuanto antes.  Salir de este aburrido pueblo.  Buscarte la vida en Madrid, o en Londres, o Paris, o en las chimbambas, pero lejos de la monotonía de Miranorte.  Mereces algo mejor.  Y referente al actor, no sabe lo que se pierde contigo
- Gracias, Celia.  Se que me apoyáis, aunque no lo entendáis.  Pero así están las cosas.

De repente el silencio reinó entre ellas.  La declaración de su amiga, había dejado a las chicas sin palabras.  Cada una pensaba para sus adentros, que tenía razón al salir del pueblo, muy bonito para el verano, pero aburrido y monótono en el invierno, sin vidas jóvenes más que las suyas y poco más.  Alba era una chica preciosa, que llegó buscando paz para su espíritu atribulado, pero había pasado el tiempo suficiente para que volviera al lugar al que pertenecía.  A un trabajo para el que estaba sobradamente preparada, en un instituto o quizá en  la universidad para  dar clase a unos alumnos que no tengan cuatro o cinco años.   Que tenga que hacer pactos para salvar el invierno, porque no tiene un  salario que al menos la permita poderse comprar a plazos  un coche de segunda mano, y no,  que  para ello,  tenga que servir mesas en un bar,  al que solo asisten los mayores a jugar al dominó o a cartas.

- Bueno...  Madrid no está tan lejos.  Podemos echar alguna escapada de vez en cuando- fué lo que,  rompiendo el silencio,  Sara dijo a su amiga.




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