Miranorte - Capítulo 11 - Charla de amigos

Al poco tiempo de entrar, una musiquilla suave, avisaba a los asistentes que iba a dar comienzo la presentación de la película.  Las luces se apagaron y acto seguido se vieron las primeras imágenes del film.  Alba no pestañeaba.  No tenía idea sobre lo que iba a ver. Paul giró la cabeza hacia atrás para tratar de localizarla, y al hacerlo sonrió complacido.  Ella permanecía inalterable, nerviosa y expectante  Solamente había visto dos o tres películas de él  Hasta el momento de haberle conocido, no gozaba de sus predilecciones como actor.

- Espero que no tenga que ver escenas  de besos y sobateos, porque eso me pondría muy, muy nerviosa- se dijo mentalmente.



La película resultaba ser divertida, una comedia de enredos, celos, y amor. Nada demasiado trascendente, por lo que respiró aliviada.  Era una de tantas comedias, pero la interpretación de los actores era buena, y los exteriores se desarrollaban en un pueblo pequeño de las cercanías de Londres, por lo que los productores decidieron hacer la presentación en la capital de Inglaterra.  Al término de la cinta, comenzaron a salir lentamente los espectadores.  Paul y Douglas, eran retenidos en sus asientos por las cámaras de los reporteros gráficos  que incluirían  en la rotativa de periódicos y revistas,  dando el bombo requerido y la importancia de que uno de los actores estuviera presente en la sala, junto con un  aclamado  director, aunque no fuera el de la película.

Alba salió lentamente y procurando no estorbar, se situó en un rincón, aguardando pacientemente que Paul pudiera, al fin, reunirse con ella.  Estaba incómoda, fuera de lugar, y si hubiera podido, se habría largado de allí inmediatamente,  Pero la cortesía y la buena educación la obligaban a esperar a que sus amigos regresaran.  Los nervios y una emoción ante el encuentro inesperado, la mantenían tensa.  No era normal en ella ese comportamiento, acostumbrada a tratar con la gente por su condición de profesora y, ahora, de camarera.  Era Paul, la que la tenía en ese estado.  Se sentía minúscula, pequeña ante él.  Era un sentimiento  para el que no estaba acostumbrada, y que tampoco había tenido tiempo de hacerse a la idea de volver a verle, y menos en las circunstancias en que se vieron.  Todo ello la tenía algo aturdida.  El tiempo pasaba y nadie salía de la sala, y al estar sola en un rincón, algunas miradas indiscretas no dejaban de fijarse en ella, con lo que aún aumentaba más su impaciencia.



Fue Douglas el que salió primero.  En esa noche no era el protagonista. El no era el director del film, pero por hacer un favor a su amigo,  que si había dirigido la película, pero por encontrarse rodando en Sudamérica no había podido asistir.  También por amistad hacia Paul, ya que fue Douglas quién primero le dirigió cuando debutó en el cine.  Desde ese momento les había unido una gran amistad, y trabajaron juntos en otras dos películas.  Una de ellas la rodada en Miranorte.

- ¡ Ah, estás aquí ! - dijo a Alba cuando la vió
- Señor Douglas, voy a marcharme. ¿ Le dirá a Pual que me he ido ?
- Y ¿ por qué te vas a ir?
- Estoy algo cohibida.  Todo el mundo me mira como diciendo ¿quién es esta chica?  No estoy vestida para la ocasión, y ustedes tienen que atender a toda esta gente.  Creo que debo irme. Y además mañana tengo que madrugar mucho.
- No te vayas aún. Después de que todos estos nos dejen tranquilos iremos a casa de un amigo a esperar las críticas y nos divertiremos un rato
- No señor Douglas.  Creo que es mejor que me vaya. Yo no pinto nada en este negocio.  Créame que es mejor así
- Bueno... como quieras.  No te preocupes, le diré a Paul el motivo de tu marcha.  Te acompañaré hasta la parada de taxis
- No es necesario que se moleste, por favor
- ¿ Crees que me molestas? Por favor...  soy todo un caballero. Algo viejo y panzudo, pero todavía me quedan buenos modales

Ambos rieron y el director tomándola por el codo, la condujo hacia la salida del cine y la acompañó para que tomara un taxi, que la llevaría a su casa.  Fue tan caballeroso, que abonó la carrera al chófer con una suculenta propina.

-Bueno, niña, espero que volvamos a vernos. Salgo pasado mañana para Los Angeles.  No puedo demorar más mi regreso.  Estamos en post -producción de la película.  He de decirte que el tiempo que estuvimos en Miranorte fue una estancia muy agradable, y es un pueblo precioso.  Me gustaría que asistieras a la presentación.
-No sé señor Douglas. Ahora vivo aquí y Los Angeles está muy lejos.
- Bueno ya veremos- y dándola un beso en la frente se despidieron

Como cada día, Alba se levantó para acudir al trabajo.  No había dormido bien, y tardó mucho tiempo en hacerlo.  El haber visto a Paul, la había alterado.  Por lo inesperada de la situación, no sabía si arrepentirse de haberle vuelto a ver, aunque hubiera sido tan fugazmente como había ocurrido.

- ¡ Cielo santo, qué guapo está!...  y yo que loca soy. ¡ Qué ironía !, me vengo a Londres para tratar de olvidarle, y zás, me lo encuentro aquí.  Menos mal que se marchará  y no le veré.

Llegó pronto, como cada mañana.  Se puso el uniforme y se dispuso a incorporarse a su puesto de trabajo.  La mañana fue como otras tantas, con bastante trabajo a ratos, y otros no tanto.  La gente entraba por oleadas, y la mayoría eran turistas de visita por Londres.  Cumplido su horario de trabajo, entró en el vestuario para cambiarse de ropa.  Ya vestida salió para reunirse con su compañera, con la que hacía a diario parte del camino del regreso a casa.

- Espérame un poco. Acaban de entrar unos chicos cuando ya iba a terminar el turno- la dijo su compañera
- No te preocupes. Mientras terminas me tomaré una Cocacola

Se sentó en un lateral del mostrador para no estorbar y aguardó pacientemente a que su amiga terminara.  En una mesa apartada, y en un rincón se encontraban unos chicos que charlaban amigablemente.  Uno de ellos permanecía oculto a la vista, ya que otro  era bastante alto y tapaba su visión.  Y éste último decidió que tenía que ir al servicio, cuando le vio



- ¡ Dios mio, está aquí !.  Esto es demasiado. ¿ Por qué el destino es tan juguetón?
-¿ Alba ?- una voz la sobresaltó al tiempo que Paul se levantaba y se dirigía hacia ella.
- ¡ Qué casualidad! - dijo extrañado
-Yo trabajo aquí.  La casualidad es que hayas venido tú- respondió ella
- También es verdad.  Pero ahora no trabajas. Ven a sentarte con nosotros.  Te presentaré a mis amigos
- Lo siento Paul.  Estoy esperando a mi compañera para irnos a casa. Termina su turno dentro de nada.
- ¿ Quieres cenar conmigo esta noche?
-No puedo, de verdad...  y tu tienes cosas que hacer, compromisos que atender
- ¿ No puedes o no quieres?- respondió él algo ofendido

Alba no supo que contestar, porque tenía razón:  no quería quedar con él.  La intimidaba la seguridad de él, la fama que le rodeaba y que seguramente les perseguiría a donde quiera que fuesen

- No se porqué, pero presiento que no deseas mi amistad. Me parece una excusa lo de tu compañera
- No, es cierto. Me encanta tu amistad, sólo que todo lo que te rodea me asusta un poco
- ¿ Por eso te fuiste anoche?
- Reconoce que yo allí no pintaba nada en absoluto, y todo el mundo me miraba extrañado de que yo estuviera allí, sin conocerme absolutamente nadie
- Eso no es cierto.  Te conoce Douglas y te conozco yo
- Pero vosotros no contabais. Estabais atendiendo a la prensa
- Mira me apetece mucho salir contigo y charlar tranquilamente. Si no es hoy, no vamos a tener otra oportunidad.  Regreso con Douglas a Los Angeles - Alba le miraba fijamente y escuchaba muy atenta lo que Paul la decía



" Como no salgas ahora, sabe Dios cuando volverás a verle"- decía su yo interior.  Y casi sin pensarlo, le respondió

- Esta bien, hablaré con mi compañera.  Pero ¿ vamos a ir todos?- dijo algo cortada
-No, ni hablar.  Con ellos haré el viaje. Yo quiero estar contigo, y que me cuentes cosas, de cómo te va todo, de tus proyectos..., en fin de todo.  Por cierto nunca me había imaginado que trabajaras aquí
- Soy emigrante ¿ recuerdas?  Llevo poco tiempo y no tengo muchas reservas económicas, por tanto tuve que aceptar el primer trabajo que me salió
- ¿ Por qué viniste a Londres? Para trabajar en esto, bien podías haberte quedado en tu país
- Tienes razón, pero...  vine buscando algo, y todo se ha truncado.  Marta, la chica que trabaja en la agencia...,  me ha ofrecido trabajo. . ., en Nueva York, pero aún no puedo irme
- ¿ Tu entiendes de ese negocio?  Recuerdo que me dijiste que eres profesora
- Si lo soy, y mi intención es el de encontrar un trabajo en la docencia, pero mientras tanto... Y no,  no se nada del trabajo del que se ocupa la agencia de Marta.  Me dijo que podía colocarme ne documentación, que no era muy difícil
- ¿ Y por qué no te vienes conmigo como mi asistente personal? Ya sabes...,  como mi secretaria.  Te aseguro que no es difícil, sólo hay que controlar muy bien los trabajos a realizar y tenerlo todo muy en orden.  Claro que es bastante estresante y prácticamente estás de turno casi todo el día.  Pero sería estupendo ¿no crees?

Alba le miraba con los ojos muy abiertos ¡ asistente personal de él !. Le vería  a todas horas, iría con él a todas partes...  No sabía si sería capaz de resistir su presencia constante.

- Piensatelo. Me encantaría que así fuera.  No se qué me pasa contigo, pero desde la regañina que me echaste... creaste,  sin saberlo,  un lazo muy fuerte. Quizá porque te veo tan indefensa, tan vacilante... que tengo deseos de protegerte,  de ayudarte, como lo haría un hermano mayor

" Dios mio, como si fuera mi hermano"- seguía repitiendo en su interior.  Poco a poco esa idea tomaba fuerza en su cabeza.- " Sería la única forma de verle y quién sabe, si con el tiempo..."



- Debes estar loco- le respondió riéndose- Yo no se nada de esas cosas
-Yo te enseñaría, no es tan difícil.  Inténtalo al menos. Has de saber que pago muy bien, y además si tenemos que viajar tendrás dietas.  Conocerás un mundo fascinante.  Un mundo que a las jovencitas os vuelve locas, aunque es algo artificial. ¿ Sabes ?  Por eso yo deseo rodearme con personas "normales", que no pertenezcan al mundillo del star- system, porque ellas me hacen tener los pies en el suelo.  Me hacen volver a la realidad si acaso se me olvida.  Creo que deberías pensarlo.

Alba habló con su compañera

- Oye, ¿ es ese chico que está en el mostrador?- le dijo su amiga señalando en dirección a Paul
- El mismo- respondió Alba
- Pero...  ¿ sabes quién es?
- Claro que lo se.  Le conocí en Miranorte cuando rodaban una película y nos hicimos amigos
- ¡ No puedo creérmelo ! ¿ Por qué nunca has hablado de ello?
- Verás..., es muy largo de contar.  En otro momento quizá. Ahora me está esperando
- Dile que me firme un autógrafo al menos
- Está bien. Dame un papel o algo -. Alba regresó al lado de Paul y le comentó el deseo de su compañera
- Dila que venga.  No muerdo a nadie- respondió Paul riendo-. Alba hizo una señal a su amiga para que se dirigiera hacia allí
- Señor Montgomery, no quería molestarle..., pero me haría mucha ilusión tener su autógrafo
- Claro mujer.  No hay problema. Dime tu nombre -. Y al cabo de un momento salían del restaurante rumbo a no sabían muy bien dónde .  Paul preguntó a Alba
- ¿ Quieres ir a algún sitio en especial?
-No.  La verdad es que no conozco nada
- ¿ Cuánto tiempo llevas aquí?
- Casi un año
- ¿ Y aún no conoces la ciudad?
- Bueno... Los días que no trabajo me dedico a recorrerla, pero aparte de algún pub o pizzería, no conozco nada más
- Bien en ese caso, elijo yo ¿ te parece?
- Bien, me parece muy bien- respondió Alba algo cortada
- Perdona, ¿ puedo hacerte una pregunta?- la dijo Paul
- ¡ Claro ! dime
- Te noto..., no se... incómoda...  como si estuvieras a la fuerza conmigo
- Créeme, no estaría aquí si no quisiera.  Lo que ocurre es que me sobrepasas
- ¿ Te sobrepaso, en qué ?
- Todo tú. Todo lo que llevas contigo.  Ya sabes la fama, la popularidad.  Te desenvuelves con normalidad, pero yo no estoy acostumbrada y me violenta un poco
- Pero no me ha reconocido nadie, hasta ahora, y ningún reportero se ha acercado a nosotros. No debes violentarte. Soy una persona normal que me gusta divertirme como cualquier otro chico. Si vienes a trabajar conmigo, te acostumbrarás
- No creo que eso sea buena idea, Paul.  Lo mio es la enseñanza, y además quiero cumplir con el sueño de mi madre.  Si no lo hago pensaré que la he traicionado.  Ella perdió su salud por trabajar para que yo pudiera estudiar y tener esa carrera. No, no me parece justo echarlo todo por la borda. Lo siento Paul, no lo haré
- Eres buena persona, Alba y muy sensible, pero creo que no estás haciendo en este momento lo que debías.  Regresa a España y conviértete en profesora, como deseas, pero no te encierres en un pueblo pequeño.  No entierres tu vida, vívela, tienes derecho a ello.  No la consagres a un recuerdo, porque tu madre no lo querría.


Ella guardó silencio y bajó su cabeza para ocultar que los ojos se la llenaban de lágrimas.  Paul no tenía ni idea del sacrificio que estaba haciendo al renunciar a ese puesto de trabajo que tan generosamente él la ofrecía.  Era el amor de su vida, y era la única forma de estar a su lado, pero también sabía que él no la quería de la misma forma.  Para Paul, era una buena amiga nada más, y no se veía con fuerzas de presenciar los debaneos amorosos que él pudiera tener.  Eso sería más doloroso.  Prefería renunciar a él ahora, en ese instante y no ir más allá.  Ya era tarde cuando en un taxi, paraban frente a la pensión de Alba

- Bueno... ya hemos llegado- suspiró Alba
- Bien...  Alba...  no quiero perder el contacto contigo.  Hablaremos por teléfono de vez en cuando  ¿te parece ?
- Desde luego.  Siempre que quieras, o mejor, siempre que te lo permitan tus trabajos.  Tienes una vida complicada...  comparada con la mia, claro.
- Piensa lo de trabajar conmigo.  Piensa muy bien lo que vas hacer.
- Así lo haré Paul, te lo prometo.  Te deseo el mayor de los éxitos y que todo te vaya muy bien
- ¡ Oh Alba !


Antes de que se diera cuenta, Paul la abrazaba y la besaba tiernamente.  El no se dio cuenta de que el rostro de ella cambiaba de color y que al sentirse entre sus brazos, cerró los ojos, como saboreando el momento, ese momento que difícilmente volvería a repetirse.

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