sábado, 5 de marzo de 2016

Miranorte - Capítulo 5 - Furia, rabia, frustración

Los actores principales se reunieron con el  director para comentar los planos rodados.  Mientras,  el resto de operarios comenzaban a desmontar el set.  Alba y Marta en un rincón procuraban no estorbar.  Marta comprobó la hora en su reloj y  dijo a Alba

- Estoy muy a gusto contigo, pero tengo que seguir trabajando. Te ruego me disculpes, pero tengo que irme
- Si, si, claro.  Yo también.  Como me dijiste que ni rechistara, pues ... no me atreví a decirte que tenía que marcharme. Ya me he entretenido bastante, y no quiero que Juan me eche una bronca.  No anda de muy buen humor estos días.  Mientras salían del plató  en busca del coche de Alba, Marta interesada la seguía preguntando

- Y eso ¿ por qué, qué le ocurre?
- La culpa la tenéis vosotros - dijo Alba riendo- Esperaba hacer el negocio del siglo.  Pensaba que no saldríais del bar, y por mucho que yo le dije que trabajabais mucho, él ha tenido que desengañarse por si mismo
- Ya... comprendo... Pero esto es así. Hay que aprovechar cuando todo está a punto, porque no sabes si al día siguiente va a ser lo mismo
- Ya se lo dije yo, pero como no entiendo de todo esto,... pues  no me creyó.  Es así de simple -. 
Llegaron a donde Alba había aparcado el coche cuando llegó, y allí se despidieron

- Marta, si necesitas cualquier cosa de mi, no dudes en llamarme. Ha sido un placer charlar contigo
-Lo mismo digo.  Llámame de vez en cuando.  Y si quieres otro día volver al rodaje, no dudes en decírmelo.
- Gracias, así lo haré
- Te llamaré en cuanto sepa  cuando tenéis que dejarnos la casa. Creo que a más tardar sabré algo mañana.  Chao -. Alba entró en el coche, y ambas amigas se despidieron,  por último,  con un gesto de la mano.

Marta de localización

Las horas transcurrían   sin a penas movimiento, por lo que Alba pidió permiso a Juan, para aprovechar el parón y estudiar algo, para repasar , ya que estaban próximos los exámenes.  Juan no puso ningún impedimento

- ¡ Claro que puedes hacerlo.!  Aquí no hay nada que hacer, ya lo ves.  Ponte en aquella mesa del rincón, así no te molestará nadie.

Procuraba abstraerse del entorno, pero no siempre lo conseguía.  Y de este modo llegó el viernes por la tarde.  Cuando ya era de noche,  y se encontraba recogiendo los libros para irse a casa,  entraron los cineastas.  Venían alegres, señal de que todo había salido bien.  Debían celebrar algo, porque vinieron todos ellos, al menos los habituales , y ¡ oh sorpresa ª! el director y los actores principales, es decir Paul y Nancy.  Estos últimos gastaban bromas entre ellos.  Se notaba que había complicidad.

Alba sintió que el corazón se le desbocaba, pero también  sintió rabia al comprobar que la pareja de actores congeniaban perfectamente, a pesar de la fama que la actriz tenía entre los operarios,  de huraña y antipática.  Pero no lo era con Paul, quién la sonreía constantemente.  Tomaron asiento en las mesas que habitualmente compartían cada vez que iban al bar.  Alba dejó suspendido lo que estaba haciendo y se dirigió al mostrador a recoger su bloc de notas, pero esperó unos minutos a que todos estuvieran acoplados. Se acercó lentamente y procuraba tener una sonrisa amable, aunque la costara un gran esfuerzo, ya que  no la gustaba nada las sonrisas y las gracietas que ambos actores se dirigían

Nancy Fontaine ( la actriz )





- Debes estar loca. ¿ Qué creías...,   porque se acordara por un momento de quién eras, ya ibas a ser importante? Eres rematadamente tonta. Anda ve...  y cumple con tu trabajo- se repetía mentalmente

Se dirigió hacia el director, ya que era el único que hablaba castellano, y con la mejor de las sonrisas preguntó qué querían tomar.  Paul levantó la cabeza hacia ella y la obsequió con un amable saludo con la mano y,  una sonrisa.   El director pidió lo mismo que habían comido y bebido la última vez que allí estuvieron, ya que todo les supo riquísimo.  Ella apuntó todo concienzudamente repitiendo lo que sirvieron anteriormente.  El director asentía y ella percibía  las miradas de todos, también la de Paul que no había dejado de hacerlo desde que sintiera  su presencia.  Se sentó en un taburete en el mostrador, pendiente de que los cineastas estuvieran bien servidos,  y charlaba amigablemente con Juan, que tenía el rostro más alegre. Una visita totalmente inesperada por la hora, entró en el bar y se dirigió directamente hacia Alba

- Buenas noches - saludó educadamente
- ¡ Alberto, cuánto tiempo sin verte ª! ¿ Cómo tu por aquí...   y a estas horas ?- saludó Juan
- Terminé la consulta pronto y decidí pasarme por si Alba seguía aquí, aún.  Ya veo que si ¿ Te llevo a casa?- la preguntó
- No,  todavía no he terminado de trabajar- e hizo un gesto con la cabeza indicando la mesa de los artistas-. Además tengo coche, o mejor dicho el de Juan, que me lo ha prestado.
- No Alba.  Ya es tarde. Vete a casa.  Te has quedado más de la cuenta - la dijo Juan
- No Juan, gracias
- No seas tonta.  Lo probable es que no pidan más.  Aún tienen comida en los platos y cerveza en las jarras.  Así que anda... recoge los libros y vete.  Ya es tarde

Indecisa recogió los libros que tenía sobre la mesa, y los metió en su mochila.  No quería marcharse, y menos con Alberto.  La última vez que estuvieron juntos, fue muy desagradable.  El no paraba de insinuársela y ella, aunque él era agradable y bien plantado, sólo quería su amistad, pero él no renunciaba a ser algo más que amigo.   Era la única oportunidad que tenía de ver a Paul, aunque fuera de lejos.  Inmediatamente desechó esa idea de la cabeza. ¿ En qué estaba pensando? Sin duda era una locura, lo sabía, y también sabía que dentro de no mucho tiempo Paul se marcharía, regresaría a Los Angeles y quizá nunca más volvieran a verse.  Este pensamiento la llenó de zozobra y desazón.  Tomó la decisión de quedarse hasta que él se marchara .  Daría cualquier excusa,  pero no se iría.  Llamó al médico a un aparte y le dijo:

- Verás Alberto, agradezco tu ofrecimiento, pero he de cumplir con lo establecido con Juan
- Pero si él mismo te ha dicho que te fueras...
- Ya lo sé... Pero ha sido muy generoso y se ha portado bien conmigo, y no me parece justo dejarle, hoy, que por fin ha entrado trabajo.  Así que me quedo.  Lo siento
- No es verdad.  Ese no es el motivo.  La razón está en la discusión que tuvimos la última vez que salimos juntos
- En parte si.  No voy a engañarte.  Te considero un buen amigo, nada más, y cuanto antes asimiles ese hecho, será mejor para todos.  Me es muy violento tener que decírtelo, pero sólo puedo ser tu amiga, nada más.


Alberto ( el médico )



Una voz potente se escuchó desde la  dirección  donde estaban los cineastas

- Alba, Alba... ¿ Se ha marchado ya la señorita ? - dijo el director dirigiéndose a Juan
- No...  estoy aquí- respondió Alba yendo hacia la mesa
- Niña, creí que habías terminado tu turno.  Me alegro de que no sea así.  Parece ser que estos muchachos quieren comer más y beber también
- Me parece estupendo - respondió ella- ¿ Qué desean comer y beber?- dijo sonriendo, pero mirando sin querer a Paul, que distraído charlaba con su compañera
- ¿ Puede ser tortilla de patata?
- ¡ Claro, y además Juan  es uno de los mejores cocineros de ella !
- Bien, pues una tortilla, más jamón y ¿qué me recomiendas?
- ¿ Les gusta lo picante?
- Si, nos encanta-respondió el director
-Bien, pues déjelo de mi cuenta.  Si no les gustase, no lo coman y listo
- Me parece estupendo, y más cerveza , por favor

Alba dio a Juan el pedido y le dijo preparara a la brasa esos choricitos picantes que tanto gustaban, a ver si a ellos les gustase también.

- Entonces ¿ te quedas? - dijo apesadumbrado Alberto
- Si.  Y ahora con mayor motivo.  Creo que sería mejor si durante una temporada no nos viéramos.
Ambos tenemos que olvidar ciertas cosas desagradables
- Te refieres al beso que te dí, sin lugar a dudas.  Te prometo que no volverá a pasar
- Lo sé Alberto, pero deja las cosas como están. Te quiero como amigo, y me dolería mucho tenerte que perder como tal.  Fíjate en otra chica, mereces ser feliz, eres buena persona y atractivo. Seguro que hay alguna que bebe los vientos por ti.
- Ya... bonitas palabras...  Está bien..., entonces me marcho no te molesto más.  Si alguna vez cambias de opinión, ya sabes donde localizarme
- Oye, oye.. no seas tan antipático.  Sólo he querido dejar las cosas claras entre nosotros, pero está visto que tú no piensas igual, así que haces bien... Márchate.  Adiós. Tengo que trabajar.

Alberto la dirigió una última mirada y con paso firme salió del local, seguido por la mirada de Paul, que sin escuchar, ni entender de qué hablaban, por la expresión de ambos, presumía que algo había ocurrido entre ellos.  Por un  momento dejó de prestar atención a la conversación que mantenía con su compañera de rodaje Nancy.  Vió con curiosidad la salida airosa de Alberto, y la cara de malhumor que se la había quedado a la simpática Alba

- ¿ Me estás escuchando? - apremió Nancy
- Perdona ¿ qué decías?- respondió él.  Me he distraido ... discúlpame
- ¿ Te interesa esa chica?  No la quitas la vista de encima
- ¡Claro que no!  Lo que ocurre es que observo cómo discute la gente por aquí. No he escuchado nada, además  no entiendo el idioma, pero por sus gestos creo que están enfadados
- Eres muy observador...  Te decía... - y nuevamente, al actriz comenzó a relatar la conversación interrumpida

Era algo sin importancia, y por tanto carente de interés. Y aunque la escuchaba atento, no dejaba de dirigir su mirada hacia Alba, que ya preparaba la bandeja para servirles.  El rictus de su rostro seguía siendo de enfado.

- Ese chico la importa - pensó para sus adentros-

Al ir a servir la mesa, Alba, cambió su semblante malhumorado por otro más alegre, y sin poder evitarlo dirigía sus miradas hacia Paul, mientras él  seguía la conversación con su compañera de mesa.  Eso la enfurecía aún más, y cuando terminó de servir la mesa de los cineastas, pidió permiso a Juan para salir un momento a la puerta del local, a respirar un poco de aire fresco.  El ver cómo el actor estaba feliz junto a su compañera, y la discusión con Alberto, la habían levantado un fuerte dolor de cabeza.  Estaba disgustada y nerviosa, y ni ella misma comprendía el por qué de esos sentimientos tan absurdos, sobretodo los celos incoherentes que sentía hacia Nancy

- Eres tonta, pero rematadamente tonta- se repetía ya en el exterior del local- ¿ Pero en qué piensas? Has perdido el juicio. Está de paso, y ni siquiera se acordará de ti¿ Cómo se te ocurre fijarte en él?  Has rechazado a un hombre bueno, guapo y que te quiere ¿ por qué ? Por haberte fijado en un imposible.  Dentro de unos días, recogerán los bártulos y regresarán  a su país, y esto pasará a ser una anécdota que olvidaran más pronto que tarde.  Ni siquiera sabrán buscar este lugar en un mapa.  Además , ¡un hombre tan solicitado por todas las mujeres! ...   ¿ te crees la más guapa ?

Daba vueltas como alguien que se siente acorralado y no ve la salida.  Sentía unas ganas tremendas de llorar.  Se sentía la más desgraciada del mundo.  Con las lágrimas a punto de saltárseles, miraba a su alrededor como si fuera la primera vez que contemplase el paisaje..  Se daría de bofetadas ella misma por ser tan estúpida e ir a poner sus ojos en alguien tan lejano  Desde hacía un tiempo todo la salía al revés.  Sentía que perdía el rumbo de su vida.  Primero su salida de Madrid buscando calma y paz.  Luego su desplazamiento del colegio, y ahora esto... ¡ah ! y el proceder de Alberto, que la había confundido mucho.  No le había dado pie a que él pensara otra cosa, y aquella noche sintió que ya no era lo mismo.  El arrebato amoroso de él hacia ella, la había incomodado en extremo.  Lamentaba  la discusión que acababan de tener, máxime en un lugar público en el que eran observados por los paisanos que allí estaban y no lejos de donde estaba Juan. ¡ Menudo cotilleo van a tener mañana !

Apoyada en su coche,daba golpes con rabia en el techo del vehículo, como para descargar la desazón que sentía.  Por fin, no pudo reprimir un llanto silencioso.  Se daba lástima así misma, y en esos momentos sólo tenía ganas de salir corriendo de allí, perderse en otro lugar.  Se había pasado los últimos años huyendo de la pérdida de su madre.  No podía seguir haciendo lo mismo a las primeras de cambio.  Se secó las lágrimas y entonces levantó la cabeza como queriendo aspirar todo el aire y calmarse.  No podía incorporarse en ese estado a su trabajo.  Giró la cabeza en dirección a la puerta del bar, y entonces vio una silueta en el umbral que la miraba atentamente.  Ella reconoció al instante de quién se trataba.  Se enderezó cuando vio que se dirigía hacia ella

- What is happen to  you? - preguntó interesado Paul
- Nothing, thanks- respondió ella

Y en inglés, puesto que no sabía castellano, Paul preocupado se acercó más hacia ella

- Me ha parecido verte llorar... ¿ Te ha molestado el chico con el que discutías hace un rato?- le pregunta  Paul
- No... no.. Es un buen amigo.  Es que...  las cosas no me van bien últimamente- le contestó también en inglés







Pero sentía que no podría estar mucho rato hablando con él y guardar la calma.  Se sentía frustrada y rabiosa por su estupidez,  por haber puesto sus ojos en Paul.  Nuevamente el llanto acudía a sus ojos,y entonces sin darse cuenta, comenzó a dar rienda suelta a su frustración hablando en castellano al hombre que frente a ella, no entendía nada, pero que veía el estado de ánimo en el que se encontraba la muchacha.

- Algo malo la pasa- pensaba mientras la escuchaba atentamente y observaba como cada vez su voz era más angustiada y su llanto más pertinaz.  Mientras esto pensaba Paul, ella desataba toda su rabia en un torrente crispado, de palabras incontenibles, ante la perplejidad de él, que no entendía nada y que sin embargo intuía que algo le relacionaba, aunque no supiera exactamente  qué podía ser.

-Estos españoles están locos-murmuraba bajito, pero sin dejar de mirarla.  Sólo extendía sus manos hacia ella tratando de calmarla

-No creo que te importe lo más mínimo lo que me ocurra.  Tu ya tienes bastante con hacer arrumacos con esa...  antipática mujer.  ¿ Qué puede importarte lo que me ocurre, eh?  Nada en absoluto.  Yo soy insignificante , una triste maestrita de pueblo que se ha colado hasta los huesos por ti, niño tonto.  No sabes siquiera ni donde estás parado, ¿ cómo va a importarte?  ¿ Acaso te crees el salvador del mundo? Pues no lo eres.  Vives en otro mundo, en ese mundo en el que estáis instalados los famosos y no sabéis nada de lo que nos pueda suceder a los que estamos ahí abajo, muy lejanos de todo lo vuestro.  Habéis llegado aquí arrollándolo todo, alterando nuestras vidas y poniéndolo todo patas arriba.  Mi vida era tranquila y apacible, hasta que apareciste tu y todo lo has descolocado, hasta el punto de querer dejar de estudiar, porque ni siquiera puedo concentrarme en lo que debo hacer.  Yo solo soy para ti, la chica del jamón.  ¡ Cómo vas a reirte con tu amiguita cuando la cuentes tus hazañas! Estoy deseando de que te vayas y me dejes tranquila...  recobrar de nuevo mi vida...  ¿ Por qué me ha pasado ésto , por qué?

Ya no pudo contener más el llanto y tapándose la cara con las manos, le dio la espalda.  Tenía que calmarse, o todos se darían cuenta de lo que la ocurría.  El sonrojo cubrió su rostro y aspirando una bocanada de aire, secó su llanto de un manotazo.  Mientras Paul, sin entender nada, se aproximo hacia ella

-  Is this for me? - la dijo cuando la tuvo de frente - Why? I don´t understand you
- Ni hace falta que me entiendas. Porque además ahora tengo que lidiar con la vergüenza de todo lo que te he dicho cada vez que te vea.  Así que déjame...  no te hagas el inocente, porque de eso no tienes nada.  Tengo que ir a trabajar

Se disponía a regresar al bar, cuando él la retuvo por el brazo, y mirándola a los ojos,  sin soltarla,  quiso entender lo que las palabras de ella le habían confesado y que solo intuía le había dicho.  Cogió su cara entre sus manos, y depositó un suave beso en sus labios Ella,  cuando se hubo repuesto de la sorpresa, sin dejar de mirarle,  e igualmente alterada, le dijo

-¿ Qué crees que estás haciendo.  Me crees una chica fácil ?
 PerdónameNo entiendo lo que te pasaNo entiendo lo que me dices , pero si en algo te  he ofendido, te  pido perdónNo quise hacerte daño.   No entiendoYo no hablo tu idioma- la dijo de carrerilla en inglés

Ella se le quedó mirando y sin responder, se soltó y,  con paso ligero entró en el bar, seguida por la mirada perpleja de Paul, que seguía sin saber a qué obedecía tamaña bronca.  Se llevó los dedos a su boca y sonrió, exclamando " no ha estado nada mal ".

Entró decidida en el bar ante la extrañeza de Juan. La notaba sofocada, nerviosa y con los ojos irritados.  Nunca la había visto así y frunciendo el ceño, llamó su atención:

- Pero chiquilla ¿ qué te pasa ?  Has entrado peor que has salido. Vete a casa, anda.  Mañana no quiero que vengas. Es sábado,  y éstos no madrugarán, si es que no están trabajando.  Quédate en cama y descansa.  Hazme caso, márchate
- Gracias Juan.  Te lo agradezco.  Es verdad, no me encuentro muy bien.  Recojo mis cosas y me marcho.

Recogió su mochila, se puso el gorro de lana y los guantes, y a pesar de que no tenía frío, se abrochó el abrigo y se anudó la bufanda

- Adiós Juan, y gracias
- Anda y tómate algo. ¡ Ah ! y no te tomes las cosas tan a pecho.  Son más sencillas de lo que pensamos.!

Alba fué a responderle porque supo que a Juan no le había pasado desapercibida su situación con Alberto, pero ignoraba que lo que la había puesto fuera de si, no había sido el médico, sino el actor que  había salido tras ella, cuando fue a tomar el aire.  Optó por cerrar la boca y no decir nada.  Salió deprisa del local ignorando a los artistas.  Se metió en el coche, lo puso en marcha y rápidamente puso dirección a su casa.



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