domingo, 3 de enero de 2016

Desencuentros - Capítulo 7 - Dolores

No habían hablado en toda la semana ni en persona ni por teléfono. Jeff se había marchado de la casa de Perla enfadado por la reacción de ella. No quería molestarla, no quería verla. Era orgullosa y muy terca. Ambas cosas exasperaban a Jeff. Pero al fin cedió a sus deseos y la tarde-noche del jueves fue a esperarla al portal de su casa. La vio venir arrebujada en el abrigo, pues era una noche bastante fría, como si fuera a nevar de un momento a otro. Como siempre venía con la cabeza baja, a solas con sus pensamientos. Sintió pena por ella. Una mujer joven y bonita, dejando pasar la vida sin pena ni gloria.

--¿ Por qué este empeño mío en protegerla ? Ya es mayorcita y a lo mejor lo que quiere es vivir así-, reflexionó.  De un paso se plantó frente a ella

--¡ Dios mio, qué susto me has dado ¡

--Ja,ja,ja, ¿ Pensabas que iban a atracarte ?

--¡No ¡ , no sé…¿ Cómo estás ?

--Yo bien ¿ y tú, se te quitó el catarro?

--Si, ya estoy bien. ¿ Quieres subir o vas a algún sitio ?

--No venía a verte

--Bien, pues vamos a casa. Hace una noche muy desapacible




Ambos subieron. En el ascensor Jeff la miraba de soslayo sin hablar ni comentar nada. Una vez en el interior del piso. . .

-Dame tu abrigo, por favor. Sírvete algo mientas yo dejo el bolso

Desapareció por el pasillo y Jeff la vio marchar fijándose en su figura. Verdaderamente era una mujer muy atractiva…

--¿Te has servido?

--Si ¿te sirvo algo a ti?

--Un Jerez por favor. Cielo santo hace una noche muy fría

--¿ Te apetece salir a cenar? La última vez rechazaste mi invitación

--Te invito yo,. Te haré una cena especial

--¿Sabes cocinar ?

--¡Claro ¡ Igual te imaginas que por vivir sola, me alimento del aire. Hace tiempo que nos conocemos y aún no sé cuál es tu comida preferida

-Soy de gustos sencillos. Me encanta la tortilla de patata. Solamente puedo comerla cada vez que vengo a España. En ningún otro sitio la saben hacer. La verdad es que yo ignoro los ingredientes y por mucho que le he explicado a mi madre como es, nunca le sale..

Ambos jóvenes rieron y juntos en la cocina prepararon los ingredientes con los que confeccionar una suculenta tortilla. Mientras Perla daba los últimos toques, Jeff partía unas finas lonchas de jamón serrano y unos tacos de queso manchego. En la pequeña bodega eligió una botella de vino y se dispuso a preparar la mesa. Buscó una vela y la situó en el centro. La mesa quedó completa y a ella se sentaron para degustar la frugal cena que habían preparado.

-¡ Humm ¡ No hay manjar más sencillo y exquisito : tortilla, jamón y queso. Todo ello regado con un buen vino ….Manjar de dioses. Sólo falta el café, comentó Jeff





-Lo tomaremos en el salón mientras hablamos- dijo ella--Tenemos que hablar de Lolita

Perla dio todos los datos conseguidos y relató su entrevista con Dolores y su promesa de volver con el nieto del que pudo ser su yerno

-¿ Cuándo podrás ir ? - dijo Jeff

-El viernes a mediodía termino mi jornada laboral. Podrías ir a buscarme a la editorial. Comeríamos algo por el camino. Como llegaríamos ya de noche, podríamos hospedarnos en algún motel y al día siguiente por la mañana iríamos a Belchite viejo, al cementerio, y después acudiríamos a la residencia a saludar a Dolores ¿ te parece?

-Bien, me parece bien. Me gustaría detenerme un rato en el pueblo, caminar entre las ruinas. Transitar por donde ellos anduvieron e imaginar las sensaciones que ellos sintieron. Quién sabe si haré una continuación del libro….

-Entonces, ¿ seguimos adelante ?

-Naturalmente. Verás tendrá que ser sin falta en estos días: el martes regreso a Nueva York.

-Claro, llevas una semana. Bien pues entonces quedamos en eso.

Apuraron el café. Perla tuvo la impresión de que él quería decirla algo, pero como Jeff no abrió la boca, pensó que era una apreciación suya.

-Bueno pues me voy ¿ Quieres ir a algún sitio ?

-¿ A estas horas ? ¡ Es muy tarde ¡

-¿ Me das el abrigo ?

-Voy por el

Como habían  quedado, el viernes a las dos en punto Perla recogió su bolso de viaje, su abrigo y salió de la oficina. Puntual, en la puerta, la esperaba Jeff con el neceser a sus pies.

-¡ Hola ¡-  dijo ella a modo de saludo

-¿ Cómo estás? ¿ Bien?
-Perfectamente. El coche lo tengo en el aparcamiento, a la vuelta. ¿Vamos ?

-¿ Por qué no comemos antes? Yo tengo hambre. Ten en cuenta que según mi horario, casi es la hora de merendar…

-Cierto, perdona-  sonrió Perla-  Vayamos a la cafetería que hay al lado del aparcamiento. Se almuerza muy bien.

-Vayamos pues

Se instalaron en el coche y tomaron rumbo a Zaragoza. Llegaron de noche a la puerta de un motel de carretera y reservaron dos habitaciones. No eran lujosas, pero sí cómodas y limpias. Acudieron a la cafetería de la instalación y cenaron. No se prolongó mucho la sobremesa, pues ambos estaban cansados. Fijaron la hora para el día siguiente y dieron orden en recepción de la hora en que habrían de despertarles.

Como a las once de la mañana llegaron a Belchite. Antes habían comprado unas flores que depositarían en la sepultura de Lolita y en la de su padre. Jeff deambulaba por las calles del pueblo mirando a un lado y otro de las fachadas de las derruidas casas. Se supone que estaba en la calle Mayor, en donde ocurrió todo. Lo sabía de memoria, pues tal era la cantidad de veces que su abuelo se lo había narrado. Miraba al suelo como buscando una huella inexistente de lo pasado. Perla le miraba en silencio unos pasos detrás No quería interrumpirle,




Pero sabía de la emoción que estaba viviendo. También se dio cuenta, que era su propia historia, la de ellos. Lolita era el nexo de unión de su destino. De no haber sido por el libro ni siquiera se hubieran conocido. Como si  leyera el pensamiento, él se volvió hacia ella y le comentó

- ¿ Te das cuenta ¿? ¡ Es nuestra historia ¡ Aquí empezó todo…. Es increíble

Perdieron la noción del tiempo; no quería interrumpirle, que agotara las vivencias que pudiera sentir y que ella vivió  la primera vez que recorrió esas calles días atrás.  Rodeó los hombros de Perla con su brazo, y la dijo

-Vámonos ya

La siguiente parada fue el cementerio. Caminaron entre las tumbas derruidas y se detuvieron en una en la que aún seguían las flores que Perla depositara en su primera visita. Apenas unos pocos metros de la de Lolita, estaba la de su padre, que señaló a Jeff. Sacó de su bolso la máquina fotográfica y se la tendió.

- ¿ Cres qu es buena idea enseñarle al abuelo esta fotografía ?




- Él me lo pidió. De todas maneras si no le veo fuerte, si le veo muy emocionado, no se la enseñaré, pero sé que querrá verla. ¡ Cielo santo ¡ era una niña, no habían empezado a vivir. Qué triste es todo. Odio las guerras que destruyen todo cuanto encuentran a su paso en beneficio de unos pocos-.  Y siguió reflexionando:

- ¿ Te imaginas lo distinto que hubiera sido todo si ella no muere? Posiblemente yo no hubiera nacido, al menos en América. Quizá no hubiera sido escritor y no te hubiera conocido, y por lo tanto ahora no estaríamos aquí…¡ Es increíble ¡

- Con razón eres escritor. Puestos a fantasear no hay quién te gane…

Ella sonrió para que la tensión no fuera tan alta. Rezaron juntos ante la tumba de Lolita, y depositaron parte de las flores que llevaban. La otra parte la dejaron sobre la de su padre. Salieron del cementerio y se encaminaron hacia la residencia de Dolores

-¿ Quieres hablar con el sacerdote que les conoció ?

- Me encantaría. No lo creerás, pero siento una opresión muy profunda en el pecho. Todo esto es la historia de mi familia, mi propia historia. Mi abuelo la vivió y nunca pensé poder vivirla en el sitio en donde ocurrieron los hechos.

Don Felipe estaba en el saloncito frente al calor de la chimenea tapado con una manta. La señora que le atendía les condujo hasta él, que como siempre estaba medio dormido.

- Don Felipe, estos señores preguntan por usted

El sacerdote volvió la cabeza y su rostro se iluminó cuando vió a Perla, y supuso en el acto que quién le acompañaba era el nieto de aquel muchacho novio de Lolita, tal como ella le había anunciado la vez anterior

La charla de don Felipe era amena e interesante. Jeff estaba encantado de la vida escuchando el relato de los hechos posteriores a lo acontecido, pues mientras ocurría todo, el abuelo ya había sido evacuado. Al anciano cura se le llenaban los ojos de lágrimas contagiando la emoción a la pareja que le escuchaba expectante. Jeff no paraba de hacerle preguntas. Había decidido que escribiría una segunda parte desde el final del primer libro hasta el momento actual. Su imaginación no paraba de asimilar datos, preguntas, hechos, etc. El tiempo había corrido veloz y eran casi las seis de la tarde. Aún tenían que visitar a Dolores, por lo que se despidieron


- Id con Dios, hijos

- Padre, le prometo que si escribo este libro, le traeré un ejemplar en mano. Volveré a visitarle. No piuedo imaginar la emoción de mi abuelo cuando le narre todo esto.

Se despidieron del sacerdote y se encaminaron a ver a Dolores. La encontró muy decaída, como si en lugar de unos días hubiese pasado un año. Reconoció enseguida a Perla que emocionada la abrazó. Jeff estaba desbordado por todo lo que estaba viviendo. Ni en mil años  se lo hubiera imaginado. Nunca pensó encontrar unas gentes tan entrañables,  y tan tristes. No  habían conseguido olvidar su tremenda tragedia.


Dolores enseño a Jeff la caja de sus tesoros, y él emocionado acariciaba aquellos diminutos zapatitos que pertenecieron al amor de su abuelo. Miró la fotografía desgastada de un hombre de aspecto bonachón y que Dolores con lágrimas en los ojos llevó hasta sus labios

- Es mi marido ¿sabes ?

Permanecieron un buen rato escuchando la narración de las vivencias de la mujer. Al  terminar   se detuvo y mirando al rostro de Jeff, dijo

- ¿ Con que tú eres el nieto de quién pudo ser mi yerno? Vaya, vaya. Ahora que me fijo, te pareces mucho a él. Al menos como yo le recuerdo; tienes los mismos ojos azules que él tenia y que tanto enamoraron a mi niña.


- Dolores, mi abuelo estaba loco por los ojos negros de Lolita.

Se dirigió a Perla y le formuló esta petición

- Hija, a mi me queda poco, lo presiento. Tengo que pedirte algo y es que cuando ocurra,  recojas estas cositas , dijo señalando sus pertenencias,  y se las hagas llegar al abuelo del joven. Si se quedan aquí las tirarán a la basura y deseo que las tenga él. Es lo único que me queda de ellos. El día que él falte, haced lo que queráis. Dejaré instrucciones a Luisa para que te avisen.

-Dolores por favor, no hable así

  Perla se abrazó a ella sin poder reprimir el llanto que cegaban sus ojos. La despedida fue triste y Jeff tuvo que tomar a Perla por los hombros para que se despidieran, alegando que no era bueno para Dolores tanta emoción.  Salieron de allí cuando ya había anochecido. Ninguno de los dos hablaba. Estaban vencidos por tantas emociones. Perla gimoteaba despacio, mientras Jeff conducía de regreso a Madrid. Cuando ya iba a llegar al lugar del Motel, Perla le dijo:

--Jeff estoy agotada por la emoción. No tengo ganas de seguir hasta Madrid. Todavía queda mucho, hagamos noche aquí

-- Creo que es acertado. Yo tampoco estoy bien. Iré a reservar las habitaciones. Si quieres ve a la cafetería, tomaremos algo antes de acostarnos.





-De acuerdo, allí te espero

Apenas si probaron la cena. No tenían apetito ni ganas de hablar. Cada uno reflexionaba sobre lo vivido aquel intenso día. Estaba confundida. Se agolpaban mil ideas en su cabeza que levantaba y miraba a Jeff, que a su vez no dejaba de escarbar con el tenedor en su plato. Mil ideas encontradas la confundían ¿ qué le estaba ocurriendo? Abonaron la cuenta y se dirigieron al bungalow que les habían asignado. Frente a la puerta Jeff abrazó a Perla y la besó en la frente

- Hasta mañana, trata de descansar

- Igualmente Jeff. Buenas noches

A solas y después de tomar una ducha, Perla daba vueltas por la habitación tratando de averiguar qué es lo que la estaba sucediendo. Pensaba en Lolita y en el abuelo constantemente, no sabía muy bien porqué, o ... acaso sí. ¿Hubiera sido tan valiente como Lolita en aquella última noche?. ¡Era una época tan distinta, tan opresora con las mujeres.! ¿ Habría medido las consecuencias? ¿ Y si no hubiera ocurrido la desgracia , y aquella noche hubiera tenido otro final, otro hecho. . . ? Estaba muy nerviosa, pero algo en su interior se revelaba contra su propio sentido común, con lo que hasta entonces había creido su deber para con Carlos. Respiró profundo y cogió las llaves de la habitación. Estaba ya preparada para dormir, se puso una bata y decidida salió de la habitación.

Golpeó en la puerta contigua, , en la de Jeff, que la abrió con sorpresa

- ¿ Qué ocurre, estás bien, necesitas algo ?

-¿ Puedo pasar ?

- Claro, adelante

Jeff se había recostado en la cama. Se suponía que veía la televisión, aunque en realidad estaba inmerso en sus propios pensamientos.

- Bien dime qué ocurre

Ella tomó su rostro entre las manos besándole en los labios apasionadamente. Fué un acto reflejo, incontenible. Él sorprendido no rechazó su caricia, pero la extrañeza se reflejó en su cara

-¿ Qué haces ?

- No me preguntes, no digas nada. Ni yo misma lo entiendo. No sé que me ocurre, pero necesito…

No pudo terminar,. Jeff la abrazó fuertemente devolviéndola el beso. Se besaban una y otra vez abrazados. Él la besaba en los ojos en el cuello en los hombros, en los labios…De repente se paró, y preguntó:

-¿ Sabes lo que esto significa ?

-Si- dijo una voz temblorosa

- Sabes lo que viene después. ¿ me entiendes ?

- Si

- ¿ Aceptas ?

-Si, acepto, lo quiero…

Nuevamente se besaron. Jeff la abrazaba, a la par que recorría su cuerpo a través de la tela de su camisón.  Dulcemente la condujo hasta la cama y suavemente la quitó la ropa.  No deseaba mirar aquel cuerpo desnudo que se mostraba ante sus ojos, pero sus sentimientos eran más fuerte que él.  No deseaba ofenderla, pero cómo evitarlo.  Ella entornaba los ojos y se dejaba acariciar.  Los labios de él la quemaban , y ella correspondía a sus abrazos y a sus besos.  Con suavidad la depositó en el lecho y entonces dio salida a la pasión que le embargaba.  La confusión estallaba en su cabeza ¿ Qué es lo que estaba haciendo?  Se trataba de Perla, su amiga.  Pero en ese momento comprendió lo que ocurría: estaba enamorado de ella y había sido Perla la que llevó la iniciativa. Y fue entonces cuando  abandonó su represión, y dio rienda suelta a sus deseos. 

Pero ¿ qué pasaba con ella ? ¿ Por qué esa actitud? ¿ Significaría que sólo necesitaba sexo?  No era de extrañar, ya que era una mujer en plena juventud y había quedado viuda hacía varios años. Pero no, era algo más que sexo. Ella le dedicaba palabras de ternura, y respondía a sus acaricias y a sus deseos.  Por la experiencia vivida con otras mujeres, conocía que lo que estaba viviendo, era algo más . ¿ Estaba ocurriendo verdaderamente? Y entonces recordó el enojo de ella cuando llamó a Paris y una voz femenina descolgó el teléfono. Lo vio claro: ambos se habían enamorado y estaban dando salida a sus deseos más profundos. Dejó de pensar y,  dulcemente la hizo el amor.

 Fue una noche plena, abrazados uno al otro, hasta que el nuevo día apuntaba radiante de sol, por la ventana.



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