jueves, 14 de enero de 2016

Cruce de destinos - Capítulo 8 - Dennis

´Mathew pasó todo el día dándole vueltas en la cabeza a una idea. Paseaba por la playa una y otra viez. Miles de dudas asaltaban su mente. Se decidió en  volver a Londres. Llevaba en "su "refugio mucho tiempo y no había conseguido aclararse; luchaba entre sus recuerdos pasados y presentes. Decidido hizo su equipaje y se dirigió al aeropuerto. Llegó  de noche y lo primero que hizo fue llamar a su hermano y a su padre para notificarles que ya estaba en casa. A Clive le preguntó cómo iban las cosas y ya, al terminar la conversación, le preguntó muy de pasada por los trabajos en Providence

- Muy bien,a punto de terminar. Posiblemente la semana próxima Christine esté de regreso. Están amueblando las oficinas y según su criterio ha quedado todo muy bien. Bueno ¿algo más? Si no te has dado cuenta es muy tarde-  dijo riéndose y mirando el reloj.

Mathew colgó el teléfono pensando en lo que haría a la mañana siguiente. Se despertó temprano.Bajo al garaje y cogió  el coche dirigiéndose a  un pequeño cementerio de las afueras de Londres. Lentamente se encaminó hacia el lugar en donde reposaban los restos de Margaret. Pasó largo tiempo mirando sin pestañear la placa que indicaba que allí reposaba Margaret Ryan. No sabía cómo empezar el monólogo que debía tener con la que fuera el amor de su vida.

 Se inclinó depositando un ramo de rosas, sus preferidas, y sin pensarlo empezaron a salir las palabras .Primero con emoción contenida en su garganta, después más fluidas. Le pedía perdón por haber fijado su vista en otra mujer; le hablaba de empezar una nueva vida y de que nunca la olvidaría, pero se había interesado por otra chica y quería formar una familia. Lamentó que la vida hubiera sido tan cruel con ellos y finalmente se despidió . Lentamente regresó a donde había dejado su coche y se sintió aliviado y en paz.

Llegó a la oficina  muy pronto. Entró en su despacho y revisó todo lo que encima de la mesa tenía depositado, que no era mucho ya que Clive se había hecho cargo de su tramitación. Se sirvió una taza de café dispuesto a dar forma a la idea que le venía rondando. A la hora en punto pulsó el teléfono interior para comprobar si su hermano había llegado ya. La voz de Clive le respondió

- ¿ Si ?, respondió Clive
- ¡ Hola, qué temprano has llegado !
¿ Por qué no bajas un momento?  Te mostraré las fotos que ha mandado Christine, está entusiasmada con el resultado, y yo también. Francamente esa chica ha hecho un trabajo impecable.

Tomó  el ascensor y saludando a las empleadas penetró en el despacho de Clive, mirando al cartel que anunciaba que Christine trabajaba allí.  Se saludaron con un fuerte abrazo. La ausencia de Mathew había sido más prolongada de lo deseado. Estaba más delgado y su rictus más pronunciado. Clive notó que algo en su interior no le dejaba tranquilo, que a pesar de haber abandonado la ciudad, no encontraba la tranquilidad que necesitaba. Una vez le hubo puesto al corriente de todo, sin pronunciar palabra revisó todo lo que su hermano puso a su alcance. De repente dijo:

-Voy a ir a Providence. Creo que sería bueno que los empleados nos vieran para la inauguración de las nuevas oficinas ¿ no crees? Yo creo que estaría bien. Anúnciale a Christine, que pasado mañana llegaré y estaré el fin de semana.
-Podríais venir juntos. Ella tiene previsto regresar el lunes o el martes.


Cuando Christine recibió la noticia se quedó preocupada. Había estado más tranquila todo el tiempo que estuvo sola, pero ahora con la llegada de él volvía a tener las mismas dudas. Le esquivaría todo lo que pudiera, se mostraría fria y distante para evitar  el máximo roce. La situación no le agradaba, pero no podía impedirle que fuera; por otra parte era una actitud normal.

- Espero, deseo con todo mi corazón que se haya olvidado de mi. Lo deseaba efectivamente, pero al mismo tiempo le dolía.

- Estás loca, no sabes ni lo que quieres- se repetía una y otra vez

Christine llegó al hotel tarde, había estado dando los últimos retoques ya que al día siguiente sería la inauguración. Estaba cansada y expectante. Se dirigió a Recepción y allí le entregaron una nota : ""Deseo verla en cuanto llegue al hotel, por favor llame al número interior.  Mathew"

Había ocurrido, estaba allí y debía llamarle. Subiría a la habitación se arreglaría un poco y posteriormente haría la llamada.

-¿Christine?, hola buenas noches ¿cómo está?
- Bien, no me tutea, ¡ menos mal !- pensó .
- Tenemos que vernos para concretar lo de mañana. No la entretendré.  Sólo,   lo juro,  para ultimar los detalles.Se que está cansada y es tarde. ¿ Ha cenado ?
- No, no...  Acabo de llegar
- Yo tampoco  ¿ Que le parece si cenamos en la cafetería y ultimamos todo?
-Bien, me parece bien. Enseguida bajo

Cuando bajó Cristine, él ya estaba sentado a la mesa. Tomaba un Martini  y pidió otro para ella. Llevaba en la mano una carpeta con toda la documentación de las obras realizadas. El se levantó cortés y le tendió la mano a modo de saludo. Iniciaron la conversación con temas intrascendentes, sin importancia, y por fín ella le tendió la carpeta para mostrarle todo lo que en ella había archivado.  Detenidamente Mathew vió toda la documentación y aprobó la gestión felicitándola. Ni una palabra referente a otro tema que no fuera las nuevas oficinas. El la miraba algunas veces fijamente a los ojos y ella bajaba la mirada o la dirigia a otro lugar. Empezaba a ponerse nerviosa: se les había terminado los temas de conversación y la situación se puso violenta. Estaban terminando de cenar cuando alguien exclamó su nombre

-¡¡¡ Chrisitine, no me lo puedo creer !!!

Ella giró la cabeza viendo frente a sí a  un hombre bien parecido que la sonreía abiertamente.


- ¡ Dennis !, no es posible, ¿ qué haces tu tan lejos ? La última vez que te vi estabas en Africa
- Si, pero de eso hace mucho tiempo. ¿Cuánto, tres años ?, No se...,  mucho. Ahora vivo en Londres
- Oh, perdona. Soy una mal educada. Voy a presentarles : Mi jefe Sr. Hutchinsons y Dennis un amigo de hace mucho, mucho tiempo.

Ambos hombres se estrecharon las manos saludándose. Mathew le dijo si quería cenar con ellos. Dennis manifestó

- Muchas gracias, yo ya lo he hecho, y además están terminando. Christine ¿ te veo mañana?
- No, lo siento, mañana tengo un día un poco complicado. Tengo temas de trabajo pendientes. ¿Hasta cuando vas a estar aquí?
-Mañana por la noche tomo el avión para Inglaterra.¿En Londres?, porque supongo que vives allí, al menos esa es la última dirección que tengo
-Claro, vivo en Londres. Verdaderaente hace mucho tiempo que no nos hemos visto.Bueno, pues llámame y nos veremos.

Ella le dió su número de teléfono personal y se despidieron, quedando en verse en breve espacio de tiempo.

-¿ Era su novio?- le preguntó Mathew.

Ella de repente sintió en su pregunta un interés que no le pasó desapercibido, y sonriendo le respondió

-Pues, no. Era un compañero de Universidad, muy querido, eso sí. Le tuve siempre a mi lado ayudándome cuando le necesitaba. Después de graduarnos él entró a formar parte de una ONG para Africa y estuvimos largo tiempo sin vernos. Le recuerdo siempre con mucho cariño, fue muy especial para mí.
-¿Estaba enamorada de él? - La pregunta la dejó algo pensativa
- ¿Qué narices le importa ?- pensó.

Pero al tiempo una satisfacción interior la hizo levantar la cabeza, mirarle fijamente y sonreir, dejando la pregunta en suspenso. Y por fin, dieron por finalizada su velada.  Christine sintió alivio; había estado durante toda la noche bastante nerviosa.

Ella procuró vestirse adecuadamente para la ocasión: elegante, con un vestido que se había comprado para la función que iban a desempeñar al cabo de un par de horas.  Era juvenil, pero no en exceso y a la vez muy elegante.  No se maquilló mucho y se dejó la melena suelta. Se encontraba favorecida y pensó.

-   ¿ Se dará cuenta de que existo? ¿Pero qué te pasa? estás deseando  perderle de vista y al mismo tiempo te vistes para coquetear con él. ¡ Estás loca !,  Si lo estoy , y me sigue intimidando, pero me gustaría enormemente no ser una "muesca más  en su cinturón". ¡ Ah , si las cosas fueran distintas ! Si no fuera mi jefe, si no tuviera los recuerdos que tiene, si consiguiera olvidarse de ella, si... Anda, date prisa o llegarás tarde-  dijo



Bajó y al  ver que Mathew aún no había llegado decidió ir al vestíbulo y comprar el periódico. Allí en una de sus páginas venía la fotografía de Dennis. Había llegado a Providence a un congreso para ayudar a Africa.  Sonrió moviento la cabeza, y exclamó en voz baja

-Denis, sigues con lo tuyo, no tienes arreglo.

Se dió cuenta que Mathew la observaba, serio como aguardando a que ella terminara de contemplar la fotografía del periódico. Al fin,  dijo

-Buenos días, ha descansado bien?
-Oh, si, muy bien gracias.
-Ya veo que su amigo es toda una celebridad. Viene en el periódico-. Lo dijo señalando la foto.
-Si, es una gran persona que se desvive por sus semejantes. Yo estuve a punto de formar parte de su ONG, pero me dió miedo. Sentí pavor por ir a un lugar desconocido para mí y lejos de  ejercer para lo que me había estado preparando toda mi vida. Ser abogada era toda mi ilusión, y fíjese ahora trabajo en todo menos en eso. Aunque no pierdo la esperanza de dedicarme a la gente sin recursos y tiene que defenderse de los "tiburones" que les asfixian.
-¿Insinúa que empresas como la mia sometemos a la gente más pobre?
-No, no he dicho eso. Tiene que reconocer que si existen y que con mayor frecuencia de la debida abusan de las pobres gentes que no saben cómo defenderse. Y ¿sabe? ellos también tienen derechos. A eso es a lo que me quiero dedicar; es la asignatura que tengo pendiente y se que algún día cumpliré.

-¿Piensa abandonarnos?El trabajo que ahora realiza es totalmente distinto de lo que quiere hacer...
-Ya lo sé, por eso me gusta estar libre, sin ataduras para hacer lo que crea conveniente.
-O sea, que nos va a dejar. Quizás ahora que ha visto a su entrañable amigo se integre en su organización y se nos vaya a Africa.
-No, de momento.

Dieron por finalizada la conversación y se dirigieron a tomar un taxi para ir a la inauguración de la empresa remodelada.

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