viernes, 15 de enero de 2016

Cruce de destinos - Capítulo 9 - Conflicto de intereses

La inauguración fué todo un éxito. Los empleados estaban felices. Las oficinas era bonitas, cómodas y modernas. Las mejoras realizadas en la cafetería gozaban del beneplácito de todos, pero lo que más entusiasmo generó por beneficioso, fué la creación de la guardería.
Fué un día intenso y emocionante. Todos estaban contentos, hasta Mathew se mostró alegre y simpático.
Mezclados entre los empleados, Christine y Mathew tuvieron pocas oportunidades de estar juntos, sólo al terminar el acto sonrieron satisfechos del trabajo bien realizado.


- Ha estado bien, ¿verdad?- comentó Mathew mientras aguardaban el taxi que les llevaría al hotel
-Si, ha sido magnífico. Solamente por ver la cara de satisfacción que tenían, compensa todo el trabajo y las dificultades surgidas.
-¿Se quedará unos días, o volverá inmediatamente a Londres?
-No, pasado mañana tengo la reserva en el avión. Saldré a primera hora de la mañana.
-Muy Bien, pues iremos juntos en el mismo vuelo.

Llegaron al hotel y ella se encaminó hacia el ascensor. El la detuvo y la dijo
-¿Le apetece tomar un café antes de retirarse?
- No, gracias. Esoy muy cansada y estoy deseando meterme en la cama. Buenas noches, hasta mañana.

Y dando media vuelta llamó al ascensor.  El la vió marchar cabizbajo
-Va a ser más difícil de lo que pensaba. Luego está ese Dennis. ¿Qué habrá representado en su vida? Se les ve muy unidos. ¿Estás celoso?,-se preguntó.

Al día siguiente Christine no quiso madrugar, quería evitar encontrarse con Mathew. Quería eludir al máximo otro encuentro. Descolgó el teléfono por si la llamaba y se dió otra vuelta en la cama dispuesta a seguir durmiendo. Verdaderamente estaba aún cansada de los nervios y ajetreo del día anterior. Casi a mediodía decidió levantarse, se arregló y salió a la calle dispuesta a pasar el día fuera, apurando las horas que le quedaban de estar en Providence. No le apetecia andar deambulando por las calles simplemente por el hecho de poder encontrarse con Mathew, así que optó por meterse en un cine y pasar unas horas comiento palomitas. Cuando salió ya había pasado la hora de comer. Le dió igual pues no tenía apetito debido a la cantidad de palomitas que había ingerido.

- Iré de compras. Le llevaré algo a Carmeen y a  Coraleen. ¿Qué tal estará  Puky, me habrá echado de menos? ¡ Puky, mi entrañable perrito!



Se compró unos pantalones, unos zapatos y dos foulares para sus amigas. Ya eran casi las siete y pensó
-Me canso de dar vueltas, es absurdo. Me iré al hotel, tomaré algo en la cafetería y me pondré a preparar las maletas.

Llegó y entró derecha a la cafetería pidió un café y un bocadillo de jamón y queso. Mientras le servían giró la mirada descuidada pensando en el tiempo que había pasado en aquella ciudad, y en un rincón le vió. Estaba observándola, pero no hizo ninguna señal de saludo . Al comentario del camarero volvió la vista al frente dispuesta a degustar el bocadillo y marcharse cuanto antes.
Salió de la cafetería y al pasar frente a Mathew, efectuó una leve inclinación de cabeza a modo de saludo y se marchó. Yendo hacia el ascensor, exhaló un profundo suspiro de alivio. Por fín se había acabado el día y no había tenido contactos con él.
-Lo malo será el siguiente día , aunque como yo tengo la reserva hecha de antes nos tocarán asientos distintos. Con un  poco de suerte me dormiré.

El avión salía a primera hora de la mañana mandó recoger su equipaje y fue a abonar su cuenta. Una vez realizado el trámite aguardo a que el portero del hotel le localizara un taxi que la llevaría al aeropuerto. Estaba esperando cuando apareció Mathew en la puerta. Le saludó y se dispuso a entrar en el taxi.
Mathew no hizo ningún movimiento para aproximarse, entonces ella tomó la iniciativa y le preguntó
-¿Va directo al aeropuerto? Si quiere podemos aprovechar el taxi.
-De acuerdo. Creí que no me lo iba a ofrecer.
-¿ Me cree tan mal educada?
-No, líbreme Dios, pero como últimamente parece que me rehuye...
-¿Yo?, por supuesto que no, simplemente no hemos coincidido.
-Humm, será por eso - dijo Mathew irónicamente.

Hicieron todo el camino en silencio, era como si sus mentes se quedaran en blanco.
Como ella había imaginado el asiento de él estaba dos filas delante del de ella, lo que hizo que respirara aliviada.
- No me pienso mover de mi asiento, no vaya a ser que nos veamos en la cafetería. Echaré el asiento hacia atrás y fingiré dormir.

De soslayo, vió que él pasó en dirección a la cafetería y la dirigió una rápida mirada, pero no la dijo nada. Pasó en la cafetería la mayor parte de la travesía y cuando retornó a su asiento venia acompañado de una bonita chica y con una amigable charla. Ella ya había incorporado su asiento y se disponía a prepararse para cuando dieran la orden de aterrizar, tenerlo todo dispuesto.
El aterrizaje se produjo sin dificultad alguna y no tuvo que preocuparse de más. Mathew continuaba en alegre charla con la desconocida. Ella tomó un taxi y él junto con la chica se introdujeron en el coche de la compañía que había ido a buscarles.
Habían pasado dos días de su regreso a Londres, cuando una llamada de teléfono la sorprendió.
-¿ Christine? hola soy Dennis
-¡ Ah Dennis ! ya te he conocido ¿cómo estás?
-Bien, te llamé hace unos  días y me dijo tu amiga que aún no llegarías. Oye, necesito hablar contigo lo  más urgente posible. ¿Podemos vernos mañana? ¿Después del trabajo?
-¿Ocurre algo, que te pasa?
-No a mi no me pasa nada, pero sí a la organización que dirijo. Se trata de unos pobres emigrantes que les echan de su casa y quiero que les defiendas.


-Pero yo no puedo hacer eso, Dennis, estoy contratada en una compañía que no me permite hacer trabajos que no sean para ellos.
-Por favor, Christine. Lo comprendo pero sólo lee el expediente. Esa gente necesita ayuda. ¿Dónde están tus pensamientos altruistas de otros tiempos? Te has vendido al vil metal ¿verdad?. Claro vives muy bien, manejas dinero y te has olvidado de los que no tienen nada, sólo un trabajo mal remunerado.
-Está bien, dame el expediente lo veré y ya te diré. Nos vemos ¿dónde?
-Dime la direccion de donde trabajs y yo iré a buscarte. Comeremos juntos y leeremos la documentación
- Pero no tengo apenas tiempo para comer. Mejor será que me lo dejes y al día siguiente te contesto. Dame tu móvil y te llamo.

Así lo hicieron. Comieron en la cafetería de la compañía y a los postres, hizo su entrada Mathew. Iba a tomar el café de la tarde después de comer. Les vió nada más entrar y se dirigió a ellos, más para saludar a Dennis que para hablar con Christine, a la que no había vuelto a ver desde que regresaran.

Por la noche en su casa, examinó la documentación detenidamente y de repente quedó paralizada en un nombre "Inmobiliarias Hutchinsons". Era la empresa propietaria de las casas sociales, las que iban a desahuciar para construir un centro comercial de lujo.Dió marcha atrás en una hoja y volvió a leer detenidamente por si se había confundido, y no, no se había equivocado.
-Pero yo no puedo intervenir en esto. ¿Cómo,? ¿  Qué puedo hacer? Llamó inmediatamente a Denis y le dijo
-Urgentemente ven a mi casa. Me has planteado un conflicto muy grave, en el que no puedo ayudarte. Ven todo lo rápido que puedas. Estoy nerviosísima.

 Tardó escasamente media hora. En su semblante había procupación y alarma. Llamó a la puerta y agarrándole del brazo Christine le metió dentro de casa. Se movía inquieta, nerviosa, y  dijo
-¿Sabes en el lio que me has metido? Yo no puedo ayudarte en esta ocasión, y además me pones entre la espada y la pared.¿Sabes quienes son los propietarios de la inmobiliaria? ¡ Son mis jefes !, es donde yo trabajo¿te das cuenta?
Sin  pronunciar palabra se la quedó mirando como si no entendiera lo que ella le estaba diciendo.
-¿Que crees que debo hacer? No puedo ayudarte y además por ética debo hablar con ellos de lo que pasa. Me dieron muchas oportunidades, estoy muy bien considerada, les debo lealtad. No puedo callarme este conflicto. Espero que lo entiendas. No puedo hacerme cargo de este caso.


-¿Qué no puedes hacerte cargo? Puedes intervenir para que no ejecuten el deshaucio. Eso si lo puedes hacer.
-Voy a intentar hablar con ellos, pero  la persona debida no gozo de sus simpatías precisamente.
-¿No es tu jefe?
-Noo, ese no es mi jefe directo, pero si es el responsable de dar el visto bueno, es el director general
-¡ No será el tipo con el que estabas en Providence!
-Si ese mismo y creéme me dirá que no, y entonces ¿qué hago yo?
-Vete de la empresa
-¿Qué dices? ¿Que me vaya? ¡ Por el amor de Dios, es mi trabajo! tengo que pagar mi casa, tengo que comer
- Y vivir como una reina, mientras otros pobres tendrán que dormir en la calle o si tienen suerte en un  alberge. Mientras tus ricachones jefes piensan en el crucero que van hacer a la semana que viene ¿no?. ¡ Claro eso es más justo ! Además ese tío está colado por ti. No hay más que ver el modo con que te mira. Hará lo que tú quieras 
-Estás equivocado, no puede verme ni en pintura. Con decirte que hemos regresado en el mismo avión y no nos hemos hablado. Menos mal que no es él con quién debo tratar a diario, de lo contrario hace siglos que ya no trabajaría alli
- Pues eso, vete a otro lado en que no interfiera para nada tu ética profesional.
- Bueno ahora debes irte. Tengo que madurar lo que voy a hacer.

Y dándose un beso en la mejilla se despidieron.  La noche fué larga, interminable. Se acostaba, se levantaba. Nerviosa no paró de leer el informe tratando de buscar un resquicio por el que salvar a los emigrantes y su puesto de trabajo. Pero no era su trabajo solamente lo que le preocupaba. El desasosiego se lo producía Mathew
-Se va a poner hecho un basilisco. Los gritos se van a oir en el fin del mundo, y tendré que ser yo la que le de la noticia.Señor, señor. ¿ por qué me pasan estas cosas, precisamente con él?

Deseaba que amaneciera y llegar a la oficina cuanto antes. Tenía la necesidad imperiosa de soltar aquella "bomba" y quedarse tranquila. Llegó pronto, aún no habían llegado los asistentes  de Mathew, pero esperó sentada en la salita para visitantes. Cuando llegó la secretaria, con los nervios del momento la pidió que antes de nada la dejara entrar pues tenía que hablar con su jefe inmediatamente.
-¿ Te ocurre algo?, te noto muy alterada.
-No, no. Se trata de un asunto de suma urgencia. Tengo que hablar con él rápidamente.

Apenas había terminado la frase, cuando Mathew entró en la estancia y dando los buenos días preguntó a su secretaria, haciendo caso omiso a la presencia de Christine.
- Srseñor Hutchinsons, la señorita May tiene que hablar con usted y parece que es urgente.
-Muy bien, que pase por favor.

Christine fué avisada y dando unos golpes en la puerta preguntó


-¿Puedo pasar?
-Adelante, pase. ¿ Quiere un café, un zumo, agua?
-No, no. Gracias pero sólo quiero hablar con usted de un caso muy grave del que me he enterado anoche.
-¿Le ha ocurrido algún accidente a alguien?
-No. No se trata de nada físico, bueno, según se mire. Se trata de las viviendas sociales que quieren derribar para construir el centro comercial
- ¡ Ah, eso ! Me había asustado. ¿Es eso grave?
-Pues si, para las personas que van a echar a la calle, lo es y mucho.
-¿Qué interés tiene usted en eso?
-Dennis, mi amigo, ya sabe el de Providence,  dirije una organización dedicada a asistir a emigrantes. Les buscan trabajo, les regularizan, les buscan un hogar donde vivir, en fin les ayudan. Y justamente han recibido la notificación de que tienen que dejar sus hogares porque los van a derribar.
-Bueno eso ya lo se.
-Pero es que no tienen a dónde ir. Me han pedido ayuda y yo vengo como intermediaria para buscar una solución que sea factible para todos.
-Será factible para ellos. Usted, por si no lo sabe, pertenece a esta compañía. Trabaja aquí y se debe a nosotros. Siento mucho lo que les ocurre a esas personas, de verdad lo siento, pero ya se encargará su amigo de buscarles otra vivienda.
-Pero....
-Señorita creo que ya hemos hablado todo. Es impensable y a demás lo tendría que aprobar la junta directiva en un pleno y ya no hay tiempo. Le repito usted se debe a su trabajo y a nada más. Creo que la pagamos bien y suficiente como para que se dedique en exclusiva a nosotros. Además fué una cláusula del contrato que usted firmó y si no le iteresa...
- Si no me interesa, ¿qué? me voy a la calle, ¿verdad?

La conversación se iba tornando cada vez más agria y violenta. Las voces sin gritar iban subiendo de tono, y Mathew pulsó un timbre. A su llamada entró la secretaria
-Acompañe a la señorita May, ya se marcha.Buenos días.

Christine no le respondió, giró siguiendo a la secretaria y salió de la estancia.  Mathew dió un puñetazo en la mesa apretando las mandíbulas
-Esta mujer me va a volver loco...

Llamó a su hermano por el teléfono interior pues quería exponerle el problema planteado. Ya sabía lo que debía hacer, aunque ello le causara un gran disgusto.

-¿ Qué es lo que me pasa? ¿ Por qué la rechazo de esta forma, cuando es todo lo contrario lo que  deseo? Tiene un carácter fuerte, está segura de si misma y sabe lo que quiere. Mucho me temo que la perdemos.

Clive después de saber la solicitud de Christine se derrumbó apesadumbrado en el sillón. No lo podía creer. Era su mano derecha pero si ella insistía no había otra salida que el despido. Salió del despacho de su hermano y ´al llegar al suyo, pulsó el interior del ordenador para que Christine hiciera acto de presencia. Ella entró sabiendo a lo que iba, pero después de lo hablado con Mathew tenía muy claro lo que debía hacer.

-¿ Me ha llamado?
-Si Christine, pasa. ¿ Qué ha ocurrido, qué te propones? - Ella volvió a repetir el relato y esperó a que él hiciera algún comentario. Simplemente dijo:



-Christine,Christine, Christine.

Ella ya supo que la salida de la compañía no tardaría en llegar. Solamente era cuestión de pocos días.

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