domingo, 10 de enero de 2016

Cruce de destinos - Capítulo 4 - La Guardería

Había transcurrido ya un mes desde que Christine entrara a trabajar en la multinacional. La colaboración entre Clive y ella funcionaba a las mil maravillas, se entendían perfectamente, sus caracteres eran muy similares y las discrepancias eran  escasas,  si surgía alguna,  inmediatamente se ponían de acuerdo mediante el diálogo.
La primera misión que habían compartido era la guardería y Clive le había anunciado que pasado el periodo de prueba y vista su capacidad organizativa, en lo sucesivo se encargaría ella de los proyectos y solamente él los supervisaría.

La inauguración  se fijó para el fin de semana y así el lunes los niños podrían tomar posesión de su nuevo "colegio". La satisfacción entre los padres y empleados fue unánime: les habían descargado de un montón de trabajo al no tener que trasladar a sus pequeños a un lugar casi siempre distante; de esta forma en los ratos de descanso, podrían visitarles y tener más contacto con sus hijos.
Clive consultó con Christine  si  sería bueno que a la inauguración asistieran los principales directivos



- Desde luego que si. Sería una muestra hacia los empleados de que los jefes están preocupados por nuestro bienestar, y el beneficio para la empresa sería a la larga  máximo, puesto que el reconocimiento de los padres se traduciría en una mejor integración en las tareas de trabajo. Yo creo que es lo que deberían hacer, pero no sólo usted, también los demás jefes de departamento, incluso el director general. A Clive le pareció acertada la opinión y esbozando una ligera sonrisa, la miró y la dijo

- Los jefes de departamento seguro que asistirán complacidos puesto que ellos son directamente beneficiados al tener niños pequeños, pero el director general, creo que va a ser muy difícil que asista. Tiene siempre muchos compromisos.

Christine supo que era una excusa, que la realidad es que le horrorizaban los niños y su mundo, pero al ser su hermano y el jefe supremo, no podía decir otra cosa.

- De todas formas se lo comunicaré. A ver si puede cancelar el compromiso que tenga.   Yo también creo que sería un completo acierto si lo hiciera.

Llegó el viernes por la tarde. A las cinco, hora en que terminaban el trabajo. Todos se dirigieron a la planta baja donde un hermoso parque cerrado daba entrada a la magnífica guardería que habían preparado para los empleados de la empresa. Como no podía ser de otro modo, los niños ya estaban allí, puesto que eran los protagonistas y desde la mañana ellos ya habían tomado posesión del local

Clive acompañado de sus ayudantes de departamento y tomando del brazo a Christine acudieron felices y contentos en dirección al ascensor que les conduciría hasta la planta baja. Al abrirse las puertas  unos sorpendidos empleados vieron quién estaba en su interior : " el sheriff", como cariñosamente llamaban a  Mathew. Este sonrió levemente a todos y  saludó cortesmente dando las buenas tardes mirando alrededor.  Clive estaba radiante, y Christine pensó:

- Qué buena persona es este hombre, está feliz porque acudimos todos a inaugurar su proyecto, y sin embargo qué antipático y frio es su hermano. Por Dios bendito, cuánto le cuesta sonreir. Lo tiene todo y está permanentemente amargado. En fin él se lo pierde.

Mathew como si le leyera  el pensamiento, le dirigió una mirada que mantuvo durante unos instantes, sin apenas prestarle atención.

- Ha sido todo un éxito-dijo Clive-. Los chicos están radiantes y felices y los niños han disfrutado muchísimo. Muchas gracias a todos por su colaboración. Brindemos por futuros proyectos, que nos salgan tan redondos como éste. Gracias a todos por el trabajo desempeñado y a usted Christine, gracias por su dedicación,  que ha sido magnífica.

Sonaron unos aplausos y de repente Mathew volvió su mirada hacia ella, era como si fuese la primera vez que le veía

- ¡ Vaya, me ha mirado . Cuánto honor !

Se quedó de piedra cuando alzando su copa de champán y mirándola dijo

-Brindo y agradezco la colaboración de todos y , es cierto, Christine le ha dado un gran impulso.¿Cuál será su futuro proyecto ?

Ella no se esperaba aquella pregunta puesto que ni siquiera habían hablado de un inmediato proyecto, pero hacía tiempo que al quedarse a comer en la cafetería pensaba :

- ¡ Qué cutre ! no le pega nada este cuchitril para la clase de empresa tan importante que es- Y sin pensárselo dos veces se asombró al expresar en voz alta lo que pensaba
- La cafetería, el próximo será la cafetería. Claro si ustedes lo autorizan.

Clive quedó sorprendido, pero sonrió aprobando la iniciativa. Mathew por el contrario poco a poco fué borrando la sonrisa de sus labios

- No le ha gustado nada. Pensaba cogerme en un renuncio y le ha salido mal. Que se fastidie,- pensó Christine, viendo la actitud del "gran jefe "

Los padres recogieron a sus hijos y dieron por finalizada la fiesta. El resto de empleados subieron cada uno a sus respectivos despachos para recoger sus pertenencias. Christine subió con Carmeen y las dos sin poder contener la risa comentaron el "planchazo" que se llevó Mathew, pues ni mucho menos se esperaba la salida de Christine. Esta comentó a su compañera

- ¿ Por qué es tan antipático ?, no se parece en nada a su hermano. Clive es tan cercano, tan amable, tan humano. Pero Mathew... ¿qué le ocurre? - Carmeen se la quedó mirando y le anunció

- Te voy a contar lo que le pasa, y quizás entonces no le juzgues tan severamente.  Era un ser entrañable, tan simpático y cercano como Clive. Desde pequeño mantenia una relación con una amiga de la familia y ambos se habían prometido amor eterno y se casarían cuando fueran mayores. Así lo tenían programado. Terminarían sus carreras y a continuación, se casarían. Se irían a vivir a una casita en las cercanías de Londres de manera que no les pillara muy distante de su lugar de trabajo. Mathew,  su destino era la multinacional, pues cuando tomara las riendas, su padre se retiraría dejando a sus dos hijos el timón de la empresa. Margaret, que así se llamaba su novia,  ejercería como pediatra en el hospital del pueblo donde irian a vivir.  Todo estaba muy bien calculado, no en vano Mathew sacó sobresalientes en las carreras de Empresariales y Económicas, pero el destino les jugó una mala pasada.  Margaret un día se empezó a encontrar mal, constantes hemorragias sin explicación. En  las exploraciones realizadas por  el ginecólogo encontró un tumor en el cuello del útero que se extendía rápidamente. La sometieron a una intervención con toda la urgencia posible, pero no había solución, estaba muy extendido y falleció a los pocos meses.
La desesperación de Mathew, la impotencia que sentía, hizo que se volviera primero insoportable, después huraño y desconfiado y después no soportaba a las mujeres; era como si todas tuvieran la culpa de vivir y su amor del alma ,no.  De repente un día desapareció y nadie supo a dónde había ido. Su padre estaba desesperado pensando en lo peor, pero Clive recibió una llamada que le dijo "estoy bien, no me busquéis ya iré cuando me encuentre mejor. No estéis preocupados no me voy a suicidar".  Luego supimos que se había ido a una isla paradisíaca sin teléfono, sin tele, sin nada.  Tuvo sus escarceos con alguna nativa y después de varios meses, una mañana se presentó a trabajar como si no hubiese pasado nada, pero ya no era el mismo. No volvió a sonreir y se volvió arisco y siempre estaba de malhumor.

- ¿ Y no ha vuelto a tener novia?  ¿Cuanto tiempo hace de eso?
-Oh, novia lo que se dice novia, no. Sale con bastantes mujeres, pero no le dura ninguna. De esto hace ya casi cuatro años. ¡ Lástima ! tenías que haberle conocido entonces. Todas las que trabajábamos aquí, estábamos locas por él. ¡ Tan guapo, educado, gentil ! ...Mucho más cercano que Clive, hasta que le ocurrió lo que te acabo de narrar.
-¡ Pobrecillo !, es horrible, es tremendo. Mira, ahora me explico todo. Me da mucha pena; qué cruel la vida, tan jóven, tan ... No sé... me he quedado fria, francamente no esperaba que su despego fuese por ese motivo.  Ahora le veo con otros ojos. Los hermanos parecen estar muy unidos ¿no?

No sabía qué comentar. La explicación de Carmeen le había dejado sin argumentos y una ola de ternura le invadió, y pensó
- No sé lo que yo hubiera hecho si a mi me pasa algo igual... Dios mio que nunca me ocurra algo semejante.

El lunes, cuando llegó a su trabajo, todavía impactada por la confesión de su compañera, se sentó frente al ordenador dispuesta a  comenzar una nueva jornada. Lo conectó y un aviso salió en su pantalla. -"Acuda a la planta novena, despacho Sr. Hutchinsons, a primera hora".

-¡ Qué raro ! no trabajo bajo sus órdenes. ¿Qué querrá ? Igual me echa una bronca por mi salida del viernes. ¡ Ay Dios mío ! Este hombre me intimida, le tengo miedo, me pone nerviosa.  Y ahora más...

Tomó el ascensor portando su bloc de notas y su bolígrafo, tragando saliva . Las manos le sudaban, lo que le contrariaba

- ¿Cómo voy a darle la mano?,¡ La tengo  sudorosa !  Claro que probablemente ni siquiera me dirija una mirada. Me dirá "siéntese, por favor" y a continuación me reprochará mi idea de la cafetería. ¡ Ah! ya he llegado.

El ascensor se detuvo y se dirigió dando los buenos días a sus compañeras de la planta novena ,  y  a la secretaria del Gran Jefe. Fue recibida al cabo de unos instantes

-Christine, ya puedes pasar
-Gracias

Entró en la estancia grande espaciosa, quizás algo oscura, con muebles  clásicos del mismo estilo de los del despacho de Clive. Detrás de la mesa estaba él revisando unos papeles. Levantó la vista, le sonrió educadamente al tiempo que se levantaba de su asiento tendiéndole la mano a modo de saludo

-Buenos días, señorita...Christine ¿verdad?
-Buenos dias Sr. Hutshinsons. He visto en mi ordenador que quería verme...
- Ah si, es referente a lo que expuso el otro día en la fiesta
-¿ A lo que expuse? ¿ la cafetería?
-Si, eso mismo. Lo he comentado con mi hermano y nos parece una excelente idea. El no puede venir esta mañana, por eso se lo comunico yo, pero será Clive quién lo lleve, como todos los proyectos de Recursos. Póngase manos a la obra buscando el mayor partido que se le pueda sacar. ¡ Ah ! si necesita ser agrandada también tiene permiso para derribar algunos tabiques, en fin haga un proyecto y se lo pasa a mi hermano. Luego la Junta dará si o no el visto bueno.
-Sr. Hutchinsons, antes me gustaría explicarle el por qué de esa petición,  según mi criterio
-Bien, pues dígame, tenemos tiempo. Hoy no tengo que recibir visitas, así que adelante.
-Es un lugar triste y sombrío en donde el comer es deprimente. Perdóneme que lo explique tan gráficamente, pero creo que sería mucho más agradable con algunas pequeñas reformas, inclusive algunos de los jefes de departamento se animarían a comer en una cafetería moderna, alegre y con unos menús que no fueran simplemente ensaladas o pollo asado. La mayoría de nosotros salimos a comer fuera porque francamente, no nos apetece comer allí, simplemente tomamos el café antes de subir al trabajo. Incluso para las personas que regentan ese negocio sería más beneficioso, puesto que al incrementar las comidas, obtendrían más beneficio, ya que van a porcentaje. Se podría contratar a un cocinero que variara el menú y nos pusiera una dieta equilibrada . Perdón por mi exposición.
- No tiene porqué disculparse, tiene razón en ello.  Me parece bien; ya le he dado la autorización, así que proceda como crea conveniente. Haga un presupuesto y llame al arquitecto para ver de la reforma. Muchas gracias por su colaboración.

Esto último lo dijo mirándola de frente y esbozando una sonrisa. Christie pensó "¡Vaya, si es humano y sabe sonreir !"



Se levantó extendió su mano hacia él y se marchó. Pero la impresión que se llevó distaba mucho de ser la que tenía antes de conocer la verdad sobre su vida sentimental. Había sido muy correcto y hasta le había parecido que el rictus tan  pronunciado de su frente se había suavizado. Algo en su interior había cambiado.

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