jueves, 31 de diciembre de 2015

Desencuentros - Capítulo 4 - Bailemos

A veces la vida nos plantea situaciones que nunca imaginaríamos puedan suceder en nuestras vidas. Creemos tener las riendas de nuestro destino, tenerlo todo controlado, pero cosas insignificantes detalles, sucesos inesperados, cambian toda la trayectoria que creíamos haber asegurado  En la vida nada es seguro. Todo ocurre por algún motivo, y nada podemos hacer por soslayarlo. Inexorablemente se cumplirá tarde o temprano todo lo que está escrito en nuestro rumbo.  ¿Quién lo decide ? Nadie conoce  la respuesta; los muy creyentes dicen que un Ser superior es el que rige los destinos. Los descreídos aseguran que somos nosotros mismos, pero el caso es que se dan situaciones que lo cambian todo para bien o para mal

Mientras cenaban mantenían una conversación amena. Se notaba que estaban a gusto, relajados, algo muy diferente a lo que unas horas antes había ocurrido en la editorial. Gozaban de su compañía y las risas afloraban a sus rostros con frecuencia.  Jeff estaba dispuesto a  hacer olvidar el disgusto que Perla pasó mientras él narraba el suceso de su abuelo quería que su última noche  en España fuera feliz y borrar de su cabeza todo lo pasado con la adaptación el libro




--Cuando terminemos de cenar, nos vamos a bailar
-- Oh no!, hace siglos que no bailo y nunca he sido una experta
-- No importa. Sólo déjate llevar

¿ Por qué no se opuso? Siempre había rechazado la invitación de sus amigas cada vez que planteaban lo mismo que él estaba haciendo. No sabría decirlo; estaba a gusto con él. Por primera vez se fijo en su rostro y le pareció agradable, muy lejos de las facciones tensas que había visto en sus discusiones.

-- No me puedo creer que lleguemos a ser amigos, después de todo lo ocurrido.- comentó él

No se imaginaba bailando. Sintiendo los brazos de otro hombre en su cintura, otros brazos que no eran los de Carlos.  No se detuvo a pensarlo más…  Se dejaría llevar por los acontecimientos  Fueron a bailar. Era en su vida todo un acontecimiento. ¡ Si la vieran sus amigas ¡, seguro que no volverían a  hablar con ella, o quizá le dijeran “ es lo que tenías que haber hecho hace mucho tiempo”.  La música era envolvente, lenta, suave, evocadora. Recostó su mejilla en la de Jeff. Él respetuoso no hizo ningún movimiento po atraerla hacia él. Se daba cuenta que ella tenía los ojos entornados porque evocaba otras vivencias, otro hombre. Lo encontró justificado y continuaron bailando.

.
Ya era de madrugada, pero hubieran seguido así toda la noche. Volvieron a la realidad y decidieron regresar cada uno a su domicilio. Hacía una noche de esas de las que sólo en el otoño madrileño se viven. Acodados en el Viaducto miraban en dirección a la Casa de Campo

-- El otoño es la mejor estación de esta ciudad, la más hermosa y romántica.-. dijo Perla mirando al frente
-- Tienes razón, nunca había estado aquí en esta época.  Siempre en verano y el calor que hace es sofocante. Mira el  horizonte:.   Comienza a amanecer y es lo más hermoso que he visto nunca
--Si es muy bello.  Creo que debemos despedirnos.  Mañana sales de viaje y al menos duerme algunas horas






--El viaje no es muy largo, pero tienes razón. Aún he de hacer el equipaje
-- Me gustaría ir a despedirte
--¿ Por qué, ?  ¿ Te gustan las despedidas?
--No, pero vas a regresar pronto ¿ no es cierto?
--Eso espero en unos quince días estaré de vuelta. ¿Te puedo pedir un favor ?
-- Claro, lo que quieras
-- ¿Podrías averiguar dónde está sepultada Lolita ?  Se que ha pasado mucho tiempo y es difícil, pero te lo agradecería enormemente.
--¿Sabes los apellidos ?
--Si. Mi abuelo me los dio
-- Bien,  pues llévalos a mano y me los das en el aeropuerto. Te prometo hacer todo lo posible por realizar esa gestión a plena satisfacción. Cuando regreses y vayas a ver su tumba ¿ puedo acompañarte?
-- Claro, desde luego. Va a ser una misión muy triste, pero que tengo que hacer.   Si eso te va a representar otro disgusto como el de esta tarde,,  no quiero que vengas.
-- Te prometo que no. Lo de esta tarde fue producido por tu relato, mis recuerdos y la tensión que acumulamos durante días por lo del libro. Ahora todo está bien y de todo ese jaleo, ha resultado una buena amistad ¿ no te parece?

Mientras emprendían el regreso Jeff la miró y vio su rostro iluminado por las primeras luces de un nuevo día.  Le pareció la muchacha más linda y más infeliz del mundo.  No entendía cómo aún no había superado la muerte de su marido. Quizás estaba demasiado sola y centrada únicamente en su trabajo..  Llegaron al portal de Perla y quedaron a una hora para acompañarle al aeropuerto

--  ¿ A qué hora sale el avión ?
-- A las diez,.  Así que debo estar allí como muy tarde a las ocho.
-- Bien, pues a las ocho estaré en el hotel, así no tendrás que ir con la maleta de arriba abajo.
-- No tengo mucho equipaje, pero te lo agradezco. Casi debíeramos ponernos en movimiento ahora mismo, son ya las cinco.


--Pero estarás rendida,.   Anda sube y descansa un rato, o mejor, no vayas a despedirme y duerme durante toda la mañana
-- ¿ Qué dices ?  Tengo tiempo durante todo el día para dormir. Deseo acompañarte. Hasta dentro de un rato -, y se despidieron dándole un ligero beso en la mejilla

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