Nadie hablará de mí cuando ya no esté - Capítulo 18 - Noche de paz

Cuando llegaron a la mansión ,  Maureen y Aleck, charlaban con su padre en una salita  contigua al comedor, cuya mesa navideña ya había sido preparada por la servidumbre. La mesa era sobria, debido a la ausencia de la señora de la casa, y que era la primera Navidad en la que faltaba. Por orden expresa del señor McLochlaim, quería una mesa con la nota de color de la festividad que celebraban, pero sin excesos de adornos,  que tanto gustaban a su esposa, ahora ausente.

Los recién llegados entraron cogidos de la mano, y las miradas de los tres, se dirigieron automáticamente hacia ellos, cuando con voz segura, Anderson dijo:

- Feliz Navidad a todos
- Feliz Navidad, hijo- respondió el padre
- ¡ Hermano ! feliz Navidad también para ti- respondió  Aleck mientras le daba un abrazo

Anderson a continuación abrazó a su cuñada.  Miraba de reojo la reacción de Adela al encontrarse frente a frente a su hermano, pero lo que pudo percibir, fue un saludo cordial entre dos futuros cuñados



- Adela, qué alegría volver a verte ¿ Estás bien ?
- Yo también me alegro,Aleck. Y si, estoy muy bien, mejor que bien, diría yo- y al pronunciar estas últimas palabras dirigió su mirada hacia Anderson, al tiempo que apretaba su mano cariñosamente
" No temas, cariño " -  transmitió mentalmente  a Anderson- "Él ya no está en mi pensamiento" -El pareció recibir el mensaje, y una amplia sonrisa se dibujó en su cara



- ¿ Es que no hay una copa para los recién llegados?- dijo eufórico Anderson mientras se dirigía al mueble bar- ¿ Qué quieres tomar, preciosa?- dijo mirando a Adela
- Un Jerez, por favor- respondió ella
- Papá me ha contado la buena nueva- comentó Aleck a su hermano- ¡ Qué callado lo tenías ! Aún no me puedo creer que te hayas convertido en un hombre de negocios, tengas novia, y espero que pronto os caséis -. Adela rió algo cortada y miró a su novio como aguardando su respuesta.
- Ese es mi pensamiento- respondió Anderson- pero debe ser ella la que me de la respuesta.  He pensado viajar hasta Madrid el próximo fin de semana para pedir su mano, a sus padres. Creo que ellos a penas me conocen  Será un viaje relámpago, puesto que es la época fuerte en los hoteles y no podemos faltar mucho tiempo
- ¿ Por qué no me lo habías dicho?- le comentó Adela en un aparte
-Estaba esperando a hoy- respondió él
- A qué, ¿ a ver mi reacción? No tienes demasiada confianza en lo que te digo, ya veo. Eso podía pensar yo también respecto a S... - No la dejó concluir la frase
- Sabes de sobra que ella no representa nada para mi desde hace tiempo.  Pero creo que debo darle la noticia personalmente, y eso haré después de pedir tu mano. A ver si de una vez dejas de sentir celos por ella
- Vamos pareja.  No cuchicheéis más. Sentémonos a la mesa- dijo el padre poniendo un brazo en el hombro de su hijo y de Adela.



La cena transcurrió en armonía.  Los hermanos se gastaban bromas bajo la sonrisa paternal, y las futuras cuñadas charlaban  acerca de cómo se sentía Maureen en la última etapa del embarazo.  Desde un principio se cayeron bien, aunque Adela era dos o tres años más joven que Maureen. Se reian llamando la atención de los hombres. La beatífica mirada del señor McLochlaim se veía relajada y feliz de ver a su familia sentada a la mesa, pero de vez en cuando dirigía la mirada hacia la silla que tenía enfrente, vacía, y que había correspondido a su mujer.  Mentalmente hablaba con ella " ves mujer, son felices. Al fin Anderson ha encontrado a la mujer que le hace feliz.  Estate tranquila"

Pasada la media noche comenzaron a retirarse.  Primero lo hizo el anciano, después Maureen que se sentía fatigada, y a los pocos minutos se le unió su marido.  Solos, frente a la chimenea, quedaron Anderson y Adela.

- Bonita noche - comentó ella
- Si...  muy bonita...  especial- respondió  él
- Estoy enfadada contigo.  Me sorprendió mucho lo de nuestro viaje en el fin de semana. Debiste decírmelo ¿ no crees?- reprochó ella
- Lo estaba diciendo en ese momento- protestó él
- Pero eso es privado...  nuestro.  Debiste decírmelo antes.  Pero no quiero enfadarme más.  Lo he pasado muy bien esta noche. No nos amarguemos por una tontería
- Yo no quiero eso, y no lo he hecho para herirte.  Simplemente surgió así
- Cuando viste que Aleck y yo nos saludábamos normalmente  ¿verdad? - El guardó silencio durante unos momentos, lo que confirmó las sospechas de Adela.
- No me lo puedo creer. ¿ Cómo demonios va a funcionar lo nuestro, si no confías en mi?  Mira no quiero discutir contigo en una noche como esta, pero si no me crees cuando te hablo de ello, será mejor que nos replanteemos las cosas- dijo una airada Adela
- Ni lo pienses siquiera.  Hace un momento tu misma has pensado que aún estaba con Sara ¿ o me lo vas a negar?
- Creo que será mejor que lo dejemos.  He pasado una noche extraordinaria, y no quiero terminarla de esta forma.  Mejor me retiro ya a dormir- dijo Adela al tiempo que se levantaba
- Espera, espera... No quiero que terminemos enfadados.  Es una tontería, la tuya y la mia. Te quiero demasiado como para pelearnos por algo que no existe. ¿ Hacemos las paces?- dijo mientras la abrazaba
- Andy, Andy... Perdona, estoy nerviosa, inquieta.  Todo está ocurriendo a mucha velocidad, y es totalmente inesperado para mi.
- Hace una noche preciosa  y es pronto para meternos en la cama ¿ Quieres que demos un paseo?
- Pero ¡si hace un frio de muerte!...
- No importa.  Nos acurrucaremos el uno contra el otro.  Además quiero enseñarte mi refugio
- ¿ Tienes un refugio?
- Si. Es una especie de barracón que habilité para mi lugar de trabajo.  Es una vivienda pequeña.  Era mi cuarto oscuro.  Allí creaba mis obras de arte.  No creas, soy muy bueno con la fotografía y tengo algunas preciosas.  Quiero que las veas
- Bien, vamos.  Pero antes espera. Voy a ponerme zapato bajo y a coger el abrigo.
- Bien pensado. Yo haré lo mismo. Nos llevaremos una botella de champán, así celebraremos nosotros nuestro compromiso.
- Un segundo y vuelvo rápido

Calzados con botas, salieron tomados de la mano.  Anderson llevaba una linterna, ya que su refugio estaba totalmente separado del pabellón de la mansión.  Ese había sido su refugio, en el que ahogó el desencanto al conocer el noviazgo de su hermano con la que hoy era su cuñada.  Allí se encerró durante días ahogando su tristeza, y allí tomó la decisión de marcharse de aquel lugar.  Hoy, llevaba cogida de su mano, a la mujer que había elegido para compartir su vida.  El amor que sentía por ella, nada tenía que ver con el que sintió por Maureen.  Quizá el transcurrir del tiempo le había hecho madurar, disfrutar, en una palabra del verdadero amor, muy distinto al ilusionado de su incipiente juventud.  Iba callado, pensando en ello.  Haría cualquier cosa, por aquella insegura jovencita que llevaba caminando a su lado. Eran muy jóvenes ambos. El seis o siete años mayor que ella.  También Adela había madurado, y su forma de pensar era la correspondiente a una persona mayor para su edad.

- Vas muy callado ¿ piensas en algo? - le preguntó ella
- Si.  Pienso en mi refugio, y lo que hizo que yo lo adoptase como mío.  Había sido un chiscón que guardaba los aperos de los caballos.  Mi madre montaba muy bien, pero cuando se quedó embarazada de mi hermana, mi padre la prohibió terminantemente volver a montar


- ¿ Tenéis una hermana?
- No...  Por desgracia se malogró al tercer mes de embarazo.  Recuerdo que yo tendría unos tres años cuando ocurrió.  Todavía parece que estoy viendo a mi madre abrazada a mi padre llorando desconsoladamente.  Yo estaba muy asustado, pues no sabía lo que ocurría, hasta que mi padre nos lo explicó a Aleck y a mi.    Lloré mucho y salí corriendo hacia las caballerizas y allí grité al caballo hasta caer rendido, Como si el pobre animal hubiera sido el causante de ello.  Par mi mente infantil, si lo era, cuando la única responsable fue mi madre por imprudente.
- Lo siento, Andy.  Imagino lo que ese pequeño debió sentir, el dolor que le desgarraba. ¡ Mi pobre Anderson , tan sensible !
- Me hice una promesa " cuando sea grande y me case, mi mujer no hará nada de eso. La tendré atada si es necesario para que no se mueva". ¡ Dios mío, qué cosas se piensan cuando uno es pequeño!


- Yo sin embargo soy hija única. Tengo algún primo, pero vive en Canadá, con lo cual apenas si nos vemos.   También cuando comencé a ser  mayor, pensé algo parecido, pero...me deprimió mucho. Pensaba : "me haré mayor, muy mayor, cuidaré de mis padres y cuando ellos ya no estén, no tendré a nadie que  cuide a mi. Ni hermanos, ni primos... a nadie...  Y nadie hablará de mi, ni bueno ni malo, cuando ya no esté. Nadie me echará de menos, nadie llevará unas flores a mi tumba, nadie recordará mi cumpleaños.  Será como si nunca hubiera existido, porque tampoco dejaré una huella por la que recordarme  Estaré en la más absoluta soledad".  Ese pensamiento tan triste me acompañó durante mucho tiempo.  Nada de ello comenté con mis padres, pero... ¡ me hubiera gustado tanto tener una hermana !...  Tener a alguien a quién preguntarle por los problemas de la adolescencia, de cualquier problema.  Para mis padres era violento hablar de sexo, por tanto la información que tuve fue por las compañeras de instituto, o por libros de información sexual que a escondidas compraba con mi paga y leía antes de dormir. He tenido suerte de llegar hasta aquí  "intacta".  Muchas veces he pensado que  cualquier desaprensivo podría haberme hecho mucho daño. Era..., soy inexperta en ese terreno.  Me siento insegura, y creo se lo debo a mi adolescencia, en la que no tuve la información debida. . . ¡ Qué trascendente se ha vuelto una conversación en Navidad !- zanjó Adela .

Anderson la había escuchado atentamente y valoraba las confesiones que mutuamente se habían hecho.  Comprendía, ahora si, muchas cosas que ella le había comentado y que no llegó a comprender en toda su extensión.  Era una jovencita de veintidós años totalmente inocente en algo tan importante en un ser humano como son las relaciones entre hombre y mujer.  Pasó su brazo por el hombro de ella, y la atrajo hacia si, dándole un beso en la frente.  Ella pasó también su brazo por la cintura de él.
De repente había descubierto que ella le amaba casi con la misma intensidad que él quería a aquella mujer tan perdida, tan indecisa, y tan indefensa en algunas cosas, y ahora, al fin comprendió el motivo.  Su indecisión no se  había producido el haberse enamorado de su hermano, sino su propia indefensión ante la vida.  No sabía distinguir un amor de verdad, de una ilusión de la romántica imaginación de una adolescente.

Habían llegado frente al refugio.  El buscó la llave de entrada en un escondite de la fachada y abrió la puerta, que chirrió al hacerlo

- Hace tiempo que no vengo por aquí, y la humedad del invierno creo ha oxidado los goznes de la puerta. No te quites el abrigo hasta no haber encendido la chimenea.  Dentro hará un frio tremendo
- Ha sido una noche muy ...rara...La Navidad es lo que tiene, abre el corazón de las gentes.  Por eso dicen que en esta época, todos somos mejores
- Tu eres siempre mejor, cielo. Eres inocente  como un bebe, y muy buena.  Anda entra que hace frio y se está levantando un aire glacial.  Hasta puede que nieve.  Si eso ocurre, habremos de salir rápidamente, porque de lo contrario nos quedaríamos bloqueados
- A mi no me importaría. ¿ Tienes comida... y teléfono ?
- ¡ Claro !  Es un refugio a todo lujo- dijo él riendo





La verdad es que estaba  bien aprovisionado.  Si nevase, avisaría a su padre para que no estuviera preocupado.  Se asomó por la ventana y miró al cielo.  Mentalmente pidió a Dios, que cuando amaneciera, estuviera todo blanco.

Al cabo de un rato, la temperatura de la habitación era caliente y acogedora.  Mostró a la chica en qué consistía su refugio.  Tenía una habitación,  el salón y el cuarto oscuro junto a la cocina.  Para lo que él la ideó, era perfecta.  Al abrir la puerta del dormitorio, ella carraspeó un poco y algo cortada le comentó

- ¡ Oh !. No hay más que una cama...
- Suficiente, no te preocupes. Dormiré en el sofá
. Andy...yo .  Me dijiste en una ocasión que hiciera una señal cuando estuviese preparada
- Si lo recuerdo, pero... ignoraba otra cosa que he sabido esta noche
- Ya.., y no te gusta.  Te incomoda ¿ verdad?
- ¿ Incomodarme ? Ahora estoy seguro...   vas a ser mi mujer.  El amor de mi vida se va a casar conmigo - dijo gritando a pleno pulmón como si alguien pudiera oírle
- ¡ Estás loco, estás loco ! - repetía Adela riendo, mientras Anderson la cogía en brazos dando pasos de baile mientras recorrían la estancia- Si cielo, pero loco por ti

Ella puso sus manos sobre sus mejillas y muy seria miró sus ojos azules brillantes de excitación

- Andy, yo también te quiero.  Y si,  deseo ser tu mujer...  aquí...  ahora -y se fundieron en un abrazo y un largo y apasionado beso.
- ¿ Estás segura?- la dijo Anderson mientras escrudiñaba el rostro de ella
- Si, lo estoy.  Aunque eso no significa que sea fácil para mi. Espero que comprendas que va a ser mi primera vez y me da mucha vergüenza
- Lo sé, cielo, lo se.  Confía en mi

Y Anderson comenzó a acariciar su rostro, a darla pequeños besos, a mostrar la gran ternura que sentía por ella, y poco a poco Adela se fue rindiendo.  Comenzó a sentir algo desconocido para ella. Sentía un impulso extraño que hacía se abandonase a las caricias de él, y que ella correspondíese con besos de la misma forma.  Algo inesperado, por no haberlo sentido nunca, comenzó a despertarse en su cuerpo y sintió por primera vez la necesidad de pertenecer a aquel hombre que la estaba adorando , y simplemente se entregó a él, en cuerpo y alma.  Sentía que le amaba como nunca antes hubiera pensado hacerlo, aunque sólo acertaba a pronunciar su nombre en un suspiro , uniéndose a él que repetía una y otra vez  " te quiero, te quiero"

Abrazados les sorprendió la mañana de Navidad.  Hacía frio en el exterior, pero ellos no lo sentían, a pesar de que la chimenea expiraba con  los últimos rescoldos.

- ¡ Hola !, buenos días princesa
-¡ Hola !, buenos días mi amor y feliz Navidad
- La más feliz.  Nunca lo había sido hasta hoy.  Será imborrable en mi vida
- También en la mía, Andy
- ¿ Por qué escondes la cara ? ¿ Tienes frio ?
- No, no. Sólo que ...
- ¿ Qué ?
- Nada... - Pero un rubor se extendió por su rostro, y Anderson comprendió inmediatamente lo que la ocurría

- ¿ Te encuentras bien ?- la dijo con una dulce sonrisa, mientras acariciaba su mejilla
- Si... perfectamente.  Sólo que me siento algo violenta
- Violenta ¿ por qué ?  ¿Por lo de anoche? - Ella movió su cabeza afirmativamente, mientras la apoyaba en el torso de él
- Oye, no hemos hecho nada malo. Ha sido lo más normal entre un hombre y una mujer que se aman y que van a casarse.  No hemos sido ni los primeros, ni seremos los últimos
- Pero tengo la sensación de que todo el mundo me lo va a notar. Es como si llevara un cartel en la frente que dijera " esta chica ha hecho el amor con su novio esta noche"
-¿ De verdad crees que te lo van a notar? A nadie le importa un ápice lo que hayamos hecho.  Nadie lleva un cartel en la frente, y sin embargo estoy seguro que la mayoría de las personas que nos cruzáramos en la calle habrán hecho el amor con sus parejas.  Cielo, es una función biológica que todo el mundo hace: los animales, las flores y los seres humanos,  se amen o no. La Naturaleza reclama sus funciones y ésta es una de las más importantes.  Si no fuera así, no existiría la humanidad.  Vamos a levantarnos. Quizá no podamos salir de aquí, si es que ha nevado durante la noche. Cosa que me alegraría muchísimo, así nos  estaríamos amando todo el tiempo
- ¡ Anderson !  No sabía que eras tan descarado
- ¿ Descarado porque soy sincero ?
- Descarado porque te amo.  Nunca había sentido lo que sentí anoche. Fuiste muy tierno, e hiciste que todo surgiera sin violencias, con naturalidad.  Gracias
- Vas a ser mi mujer. He de cuidarte y protegerte. Te amo mucho ¿ cuándo te vas a dar cuenta de ello?
- Lo sé, lo sé.

Pero no había nevado, aunque la escarcha teñía de blanco el suelo.  Desayunaron felices entre caricias, besos y risas.  Se sentían extraordinariamente bien.  Nunca habían sentido tanta paz y alegría en sus vidas.  Se vistieron y lentamente se encaminaron hacia la casona grande.



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