sábado, 29 de marzo de 2025

ENTRE DOS AGUAS < Capítulo 17 < EL AMOR NUBLA LOS SENTIDOS

 Despertaron de la ensoñación al sentir unas voces que se acercaban. No se daban cuenta de que no estaban solos en un lugar público. Sus cuerpos se separaron bruscamente. Habían olvidado que estaban en el Coliseum  En ese lugar tan especial para ella  y, ahora lo sería aún mas. Por algo significaba tanto inconscientemente. Si consiguiera el empleo, cada vez que pasase por allí sería su lugar mágico., su sitio más especial. Pero también pensaba que cuando él se fuera , para ella quedaría marcado, posiblemente , para él fuera una anécdota.

La dirigió una sonrisa cuando, ya recompuestos, esperaban al grupo que se reunieran con ellos. Las voces, aunque bajitas, indicaban, no sólo que se acercaban, sino el   respeto que imponía aquellas ruinas que se estaban reconstruyendo para darles el poderío que en su época tuvieron. 

Se les reunió el grupo y ellos, cada uno en un extremo del espacio disimulaban lo mejor que podían uno tirando fotos de una parte y ella mirando alrededor, Imponían aquellas piedras rotas y desgastadas de lo que en su día fuera la muestra del poder inmenso que ejercía Roma para el resto del mundo, y para otros la crueldad que significaba la muerte de muchos hombres como gladiadores.

Todo eso bullía en su cabeza y eso es lo que deseaba vivir cada día, el lugar de los pomposos discursos de los señores embajadores de la mayoría de países del mundo. Una vez pasado el mal rato del estreno, ya era un trabajo mecánico para ella sin pompa ni lujo en lo que se había convertido, ahora totalmente ruinoso. Por eso se decidió que había que reconstruirlo, para que todos los visitantes que llegaban hasta allí se admiraran de la grandeza que era Roma...Al quedarse rezagados Paolo la miró y sonrió. Su primer abrazo y beso de adultos, había sido en ese lugar, que ella adoraba sin restricciones,



El resto del itinerario lo hicieron con la compañía  del grupo. No había forma de escaparse de allí. No les quedaba más remedio que seguir adelante o darse la vuelta y desandar el camino hecho, cosa que se vería muy extraño antes sus compañeros y al hallarse solos cuando el grupo entró. Se imaginaría lo que allí estaba ocurriendo. Unos lo interpretarían como romanticismo y, los otros como buscando la oportunidad de templar sus ánimos que, al parecer estaban algo excitados. Decidieron con una mirada seguir adelante y que fuera lo que Dios quería.

Y lo que Dios quiso fue que, al final de la comida decidieron ir al hotel en el que él se hospedaba. Ella estaba nerviosa. Sabía el riesgo que correría si aceptaba la invitación. No quería pensar en ello. con suerte no sucedería nada. Era un hombre casado y diplomático. Estaba obligado a comportarse como es debido. ¿Y cómo es debido? se preguntó así misma. Una voz interior la repetía sin parar "está casado, está casado..." Desoyó esas voces y dejaría que pasara, si algo pasase, y siguió lo que el destino marcaría para ellos y lo que estaban viviendo. Era feliz. Le tenía para ella sola. No recordó ni una sola vez a su mujer. Seguro que el matrimonio era uno de tantos que se dan entre ese tipo de sociedad. Ella era libre y, por una vez seguiría sus instintos. Ya no era una jovencita asustadiza y vigilada de cerca por sus padres para advertirla de con quién debía ir. Había cumplido veintitrés  años,  y por tanto, era libre de "tontear " con alguien " sin ir más allá. Pero si acaso fueran... No pensaría en eso y dejaría que la vida y el destino siguiese su marcha.

La sacó de su ensimismamiento el mismo Paolo que, extrañado de su silencio, detuvo su andar y pararse frente a ella:

— ¿Qué te ocurre? estás ausente. ¿Acaso te has ofendido por besarte? No he podido evitarlo. He recordado cuando éramos unos críos...Ya me gustabas un montón.

—¿Por qué nunca volviste a Positano?

—Me enredé con la carrera y una cosa trajo la otra y conocí a la que es mi mujer. Una santa pero ella estaba en mi misma situación. Acordamos unir nuestras vidas en una tarde loca que tuvimos, pero ninguno de los dos lo deseábamos. Ambos teníamos nuestros secretos. Más tarde nuestros padres nos unieron. Tú no estabas allí, yo era demasiado joven y, el porvenir me lo pintaban de color de rosa...El resto puedes imaginarlo: tuvimos que casarnos aprisa. Sería un borrón enorme en mi curriculum y en un mes se organizó la boda fuera de Italia. Así no se sabría nada. Cuando regresamos ya éramos marido y mujer. Después saqué plaza en América y luego en una embajada .Total aquí estoy con destino en la ONU


RESERVADOS DERE HOS DE AUTOR COPYRIGHT

Autora< rosaf9494quer

Edición< Marzo 2025

Ilustraciones Internet

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