La infiel - Capítulo 13 - Un camino de espinas

Recordó que había trabajado cuidando a una señora por las noches.Trataba por todos los medios recordar el domicilio de esa familia, por ver si ellos pudieran aportar algún dato en su búsqueda.  Sabía mas o menos la zona , aunque no lo recordaba exactamente.  Elva se lo había comentado en alguna ocasión. Paseaba de un lado a otro de la habitación para concentrarse en algún punto que le diera algo de luz,   y  lo obtuvo.  Tomó un taxi y le indicó como referencia el nombre de un cine bastante conocido.  Sabía que estaba cerca.  Cuando le dejó en la puerta de la sala, comenzó a recordar que le dijo que eran dos casas a la derecha de la entrada y hasta allí se encaminó.  Llamó piso por piso preguntando.  Desconocía el nombre de la familia y sólo podía dar como referencia la anciana y a Elva.

Cuando ya iba a dejarlo, en la última puerta a la que llamó le respondieron que esa era la dirección y le permitieron su entrada.


- Verá señora, se que es muy extraño todo esto, pero tengo necesidad de localizar a Elva Shephard, que es su nombre de casada.
- La recuerdo.  Fue muy amable con mi madre y ella la apreciaba mucho. Lamentamos que se marchara, pero claro en su estado no podía atender a su marido enfermo y a nuestra madre.  Tenía el embarazo muy adelantado, y se cansaba mucho.  Pero  creo recordar que dejó su dirección.  Después ya no volvimos a saber nada de ella.Espere un momento, voy a buscarla.

James agradeció la amabilidad de la dama, y salió sin saber nada, es decir confirmó que estaba embarazada y la teoria de Jenny no era tan descabellada.  Ahora era vital que la encontrase.  La niña que llevaba en brazos era su hija, y el embarazo que acababan de confirmarle, era el que él había originado.  Pero la dirección que le dieron era de donde se había mudado a otra casa.  De nada le había servido.

Su angustía crecía.  Ya no sabía donde ir , a quién acudir ni qué medidas tomar..  Caminaba por las calles de la ciudad como si en ellas volviera a tropezarse con Elva.  Y los días pasaban y todo lo que recibió fue la partida de defunción de Patrcik.  Indagaría en las funerarias; tendrían algún domicilio, pero se mudaron después de su muerte. ¡ Oh Dios ! Iba a volverse loco; todo eran obstáculos y su tiempo se agotaba.  Había regresado a España para estar con sus padres, y sólo lo había podido hacer el día de Navidad.  Al menos pasaría el último día del año con ellos. Le acompaño Jenny que estaba al tanto de su problema , pero ella tambien iría en el mismo vuelo de él, y además nada podía hacer, sólo darle ánimos para que no desfalleciera en su empeño.

Al llegar, su madre le notó crispado, más aún que el día que llegó.  Le preocupaba la situación de su hijo, máxime cuando se entero de que eran abuelos y no había forma humana de poder localizarla. Su única esperanza eran los detectives contratados.

- Ten paciencia, Jimmy. Se resolverá cuando menos lo esperes.  Es una historia extraña, pero lo vuestro es lo suficientemente fuerte como para seguir luchando.  ¡Cuánto te ha querido, hijo ! Sabía a lo que se exponía y decidió seguir adelante con el embarazo, a sabiendas de que sería rechazada por todos.  Por tu hija, pero también por ella,  debes seguir luchando.

Al día siguiente emprenderían el vuelo a Estados Unidos.  Llegó con la esperanza de volver a encontrarse y regresaba totalmente desmoralizado por Elva y por él mismo, no sólo por no haber podido verla, sino porque su hija ni siquiera sabría de su existencia.  Eligió pediatria porque ama a los niños, y queriéndoles tanto, no podía darle su amor a su propia hija.

Y los días se sucedieron, y sin ninguna noticia.  Llamaba casi a diario a los detectives, hasta que por fin le advirtieron   que las pesquisas no eran cuestión de un día, que había de tener paciencia, pero que al final, darían con algo que les llevase hasta ella..

Y terminó sus prácticas y recibió su titulación, y la posibilidad de seguir trabajando, pero lo rechazó todo por regresar cuanto antes.  Pensaba que estando en el país, haría más hincapié a los detectives o incluso él mismo seguir con su búsqueda.  Solicitaría su reingreso en el hospital.  Era buen médico, muy apreciado y además tenía dos especialidades muy a tener encenta.  Habló con su amigo, y éste le aseguró que podía contar con la plaza en obstetricia o pediatría, donde él eligiera.

Y nuevamente el verano llegaba.   Demasiados meses, y demasiados años.  Cada vez tenía menos esperanzas de encontrarla. ¿ Y si se hubiera ido del pais? Posiblemente asustada al encontrarse, huyó para no perder a su hija. ¿ Cómo podía siquiera pensar que iba a quitársela? ¿ Es que no me conoce?.  Cada vez lo veia todo más difícil, por no decir imposible.

Olivia  había terminado su carrera de Magisterio, trabajaba como profesora en un colegio de Primaria y hacía proyectos para casarse con su novio desde hacía tiempo.  Él era ingeniero de Montes y Caminos, y su trabajo lo tenía en un pueblo rural del suroeste de Londres, no muy lejos de la ciudad, pero lo suficiente para no verse a diario., y allí se trasladaría a vivir una vez casada.

A pesar  que madre e hija hablaban poco, solicitó a Elva, que la ayudara a organizar su futuro hogar, y  se trasladaron las tres hasta el lugar que sería su residencia en un corto espacio de tiempo.  de esta forma les serviría también como unas vacaciones.  Seguía sin confiar en Elva, a pesar de que la madre se mostraba prudente y cariñosa con ella. Sin embargo quería entrañablemente a su hermana, y sería a ella a quién echara de menos cuando, en Septiembre uniera su vida al hombre elegido para compartirla.

Elva regreso a mediados de Agosto al tener que incorporarse a su trabajo.  Contrato a una señora que atendiera a la niña mientras estaba en la oficina.  Tendrían que ajustarse el cinturón, ya que había un sueldo menos con el que contar.  Se sentía frustrada en su vida, y a veces, cada vez más a menudo, se preguntaba para qué había nacido, si su destino era solamente sufrir y vivir sola. Pero ahora no estaba sola: tenía a Sarah.  ¿ Y  si  le ocurríeta algo  quién se haría cargo de la niña? No sabía la dirección de James, pero sí conocía la de los abuelos.  Se sentó en la mesa y comenzó a escribir una larga carta, encomendándoles a la niña si a ella la ocurriera algún percance y falleciera.  Se la entregaría a un abogado y él se encargaría de hacérsela llegar.  Si los abuelos deseaban que el padre se enterara de su existencia, eran libres para hacer lo que creyeran más oportuno, en definitiva ella no viviría para verlo.

No se arrepentía de haber tenido a Sarah.  Fue fruto de un amor puro y sincero, aunque estuviera manchado por la infidelidad, notablemente justificada por el proceder del que fuera su marido. ¿ Por qué hacía todo ésto ?   Ella misma se asustaba de lo que pensaba.  No podría hacerlo; si había resistido desamor, desprecios, infidelidades y enfermedades, y se había mantenido firme ¿ por qué ahora que tenía una hija pequeña y la necesitaba, siquiera lo pensaba?  No iba a suicidarse, pero la vida no le importaba nada.  No tenía fuerzas para resistir más.  Su único refugio estaba lejos y la había olvidado, ¿ para qué seguir  luchando?  Hizo balance de su vida, y se detuvo en los dieciocho años, cuando se casó con Frederick, al que creyó en un principio, sería su hombre ideal.  Pero pronto se dio cuenta de que no era así y amargas lágrimas derramó por él.  Al cabo de los años, encontró a James, que la brindó su amor y su apoyo, pero también se fue, y al verle nuevamente y saber por Sheryl que estaba en España para ver a sus padres, seguramente sería para presentar a su futura esposa.  De ella seguramente no guardaría ningún recuerdo, pero al menos ella tenía  su hija que era parte de él..

Escribiría a los padres de James, pero... ¿ Cómo no se le había ocurrido antes? ¡ Claro ! Sabía su dirección.  Lo mejor sería ir en persona; tenían derecho a conocer a su nieta..  Eso suponiendo que se creyeran su versión, porque lo más probable es que la tomaran por una aprovechada.  Pero debía intentarlo, al menos por su hija.  Para entregarle la nota a un abogado, siempre tendría tiempo si era rechazada, además no les pedía que se hicieran cargo de ella, sólo que supieran que tenían una descendiente de James.

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