viernes, 9 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 11 - En cuerpo y alma

Estaba amaneciendo, y su cuerpo desnudo sentía frio. Estaba dormida, pero no sola.  Sabía que él estaba a su lado, y sonrió recordando la noche anterior. se puso de lado, dándole la espalda, y se arrebujó junto al cuerpo de Aidan, que inconscientemente, abrazó su cintura, atrayéndola más hacia él.  Besó su nuca, y suavemente, la dijo:

- Te quiero, Chica del Tiempo- Ella se giró y mirándole respondió con una amplia sonrisa
- Y yo también Gran Sheriff
-¿ Gran Sheriff? ¿ Es así como me llamabas?
- ¡ Claro ! A pesar de ser tan joven, eras gruñón, autoritario y frio, muy frio
- ¿ Seguro ? ¿ También esta noche ?
- Bueno...  Lo de anoche fue una excepción
- ¿ Y lo de ahora ?

Se tumbó sobre ella, aprisionando su cuerpo con el de él.  Sus labios ansiosos, recorrían su rostro y buscaba su boca con ansiedad, mientras sus manos jugueteaban con las distintas partes de su cuerpo.  No era un  sueño.  Era real. Era totalmente suya, como él lo era de ella. Se le había entregado en cuerpo y alma, rendida al amor que la transmitía, sin barreras, ardiente y total.  Estaba loco por ella, y los sentimientos que le inspiraba no los había sentido nunca. Si ella consentía la haría su esposa.

 No quería separarse nunca jamás de aquella chica preciosa, que ahora reía feliz, respondiendo a sus besos y a sus caricias.  Él acariciaba su garganta, y ella besaba la suya, Él acariciaba sus pechos, y ella bajaba su mano hasta el ombligo, y él reclamaba que bajara.  Ella reía, e inmediatamente la retiraba, y  él comenzaba otras caricias más eróticas.  Eran dos adolescentes descubriendo por primera vez el amor,   descubriéndose así mismos.  Nelly, nunca había tenido una experiencia tan sensual como con Aidan.  Las que había tenido, y no habían sido muchas, eran rutinarias, cumpliendo el expediente por el que se habían ido a la cama.  Pero con él, todo había sido diferente.  Aidan era un amante excepcional, que le hacía sentir algo muy especial dormido en su interior, hasta la noche pasada, en que por primera vez sintió pertenecer a un hombre, totalmente consciente de lo que estaba haciendo y sintiendo.  Le hacía sentirse viva. Todo su ser vibraba con sus caricias y él había descubierto partes muy sensibles con respuesta inmediata, y que desconocía tuviera, porque nadie, sólo Aidan, había explorado su cuerpo.  Él tenía experiencia; había estado anteriormente con varias mujeres, y había tenido noches y días de pasión, ardiente, si se quiere, pero nunca había existido el amor; sólo atracción, sexual, pero nada más.  Sin embargo ella le provocaba tal excitación, al verla rendida totalmente a él, que no quería detenerse, y recorría su cuerpo una y otra vez.  Y con la voz entrecortada la repetía una y mil veces, que era el amor de su vida, de una vida nueva para él, y para ella.

Hacían locuras y su frenesí nunca terminaba.  Reposaban durante un rato y después  pasado ese momento de tranquilidad, sólo les bastaba una sonrisa y una mirada, para saber que el ritual erótico volvería a empezar.

- Debemos parar, Aidan.  Es casi medio día
- ¿ Tú quieres parar ? Porque tengo la impresión de todo lo contrario. Me provocas constantemente  ¿Cómo quieres que pare?
- ¿ Que yo te provoco?
- Si. Tú me provocas.Me sonríes y sé lo que significa esa sonrisa. Me acaricias y sé lo que quieres, aunque no te decidas porque te da vergüenza. Te conozco muy bien, cielo. ¿ A qué es cierto todo cuanto te digo?
- Aidan, calla
- No, no quiero callar, porque eso me fascina.  Me vuelve loco que me desees.  Que quieras hacerme tuyo una y otra vez.  Deja a un lado tus rubores y actúa como quieras, como lo sientas.  Sólo estamos tú y yo, y lo que ocurra entre nosotros, si es consentido, está bien.  Es lo normal; no te reprimas y si deseas tocarme, tócame, lo mismo que yo hago contigo, porque eres mia . Y yo deseo pertenecerte del mismo modo
-¡ Oh Aidan ! Además de Gran Sheriff, eres romántico.
- Tú has obrado ese milagro.  Nunca antes he disfrutado tanto como contigo. Has hecho que vibrara cada fibra de mi ser, y créeme sé lo que me digo.
- ¿ Ni siquiera con Leila ?
- ¿ Qué pinta Leila ahora, ente nosotros ?
- Perdona.  No debí decirlo, pero por la Redacción corren rumores...
- Déjales que digan lo que quieran.  Leila y yo, si,  tuvimos una relación, pero aquello terminó hace tiempo.  Es una buena chica.  No nos entendimos, y ella encontró a un hombre que la enamoró, y ahora es feliz. Yo me alegro por ella, pero lo nuestro duró lo que duró.  Eso es todo
- Y lo nuestro ¿ cuánto durará ? - le preguntó muy seria
- Pues si tu quieres, toda la vida, porque me quiero casar contigo ¿ Serías mi esposa ?

- ¿ Te estás declarando ?
- Creo que si.  Si, estoy seguro de ello. Te estoy pidiendo en matrimonio
- ¿ En la cama ?
-¿ Y en qué mejor sitio podría pedírtelo ? Porque ahora... te voy a hacer el amor

Le hacía cosquillas, sólo por oírla reír feliz.  Ella no podía articular palabra tratando de zafarse de sus manos y entrecortadamente, respondió

- Si, si quiero.  Pero para de una vez, por favor
-¿ Qué es lo que quieres que pare ? ¿ Las cosquillas?  ¿ O que no deseas hacer el amor conmigo ?
- Sólo lo primero. Lo segundo deseo que sea como tú sabes hacerlo. Con besitos, caricias y posesión absoluta de mi.
- Sabes que tus deseos son órdenes  -.  Y besándola como un loco la hizo suya una vez más.

A mediodía, decidieron que irían hasta el pequeño pueblo cercano a comer el plato típico de la zona.  Se miraban con ojos brillantes, plenos de amor y excitación.  Había sido una experiencia difícil de olvidar para ambos, porque para ambos fue la primera vez de algo extraordinario, de absoluta entrega y pasión.  Ninguno de los dos había vivido algo semejante.

Y pasado un tiempo, él suficiente para arreglar toda la documentación requerida, se convirtieron en marido y mujer.  A su enlace fueron pocas personas.  Los padres de Aidan, Brenan, la compañera más inmediata en la  Redacción de Nelly y dos o tres amigos más.  Eran rotundamente felices.  Cogidos de la mano, salieron del juzgado rumbo a su luna de miel, que por expreso deseo de ella, pasarían su noche de bodas en la cabaña de los tilos.  En el lugar en donde se pertenecieron totalmente , derribando las barreras que pudieran existir entre ambos.

Y su luna de miel, fue una luna interminable de amor entre ambos.  A Nelly le parecía mentira haber llegado a amar a este hombre que ahora dormía a su lado noche tras noche, después de un tiempo en que le pareciera el ser más despreciable de la tierra.  Mientras observaba su sueño, acariciaba suavemente sus sienes y su cabello,  pensando, sintiendo lo importante que era para ella.  Le amaba y se sentía plena cada vez  que el la requería y la amaba , transportándola hasta las alturas, de las que nunca deseaba descender.

"Señora McDowell! Se lo repetía una y otra vez.  No era un apellido simplemente, sino era la confirmación de que pertenecía a este hombre en cuerpo y alma, irremediablemente.  Que deseaba estar siempre con él, permanecer a su lado, y que no habría otra cosa que deseara más. Por él renunciaría a todo.  A lo que había sido su sueño siempre y que ahora le parecía algo lejano, porque no había nada que se pudiera comparar a pertenecer a Aidan y que él la perteneciera de la misma forma.

Hacían el amor a cualquier hora del día o de la noche.  No tenían otra cosa que hacer más que amarse. A Nelly le encantaba el pequeño prado que había junto a la casa rodeado de tilos, expresamente plantados por Aidan, cuando ella no era más que un pensamiento en su cabeza y había averiguado que la encantaba su perfume.  Haría cualquier cosa por complacerla, por hacerla feliz y satisfacer cualquier capricho que tuviera.  La amaba desde que la vió la primera vez y lejos de ir olvidándola con el tiempo, su ansiedad crecía más, hasta que consiguió hacerla suya como mujer y como esposa.

El día que la tuvo por primera vez, sintió un cúmulo de emociones, nunca antes experimentado.  Era como un sueño largo tiempo deseado y al fin hecho realidad. El deseo que por ella sentía le acuciaba cada vez que, en visitas esporádicas al canal, podía verla, pero también le daba miedo por los compañeros que la rodeaban, porque alguno se le adelantase.  Ella era más sensual en aquel pequeño prado, y el aroma de los tilos le embargaban a él también.  No sabía si por la sensualidad de ella o por contagio, pero era como un complemento a la posesión.



Pero el tiempo de holganza tocaba a su fin, y se imponía la realidad.  Cada uno debía atender su trabajo y les iba a ser duro permanecer alejados uno del otro, aunque sólo fuera por unas horas.


RESERVADO DERECHOS DE AUTOR /  COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones:  J. Dornan (Internet)

jueves, 8 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 10 - Una cena y algo más

Como siempre hacía cuando invitaba a una mujer , la llevó al mejor restaurante de la ciudad.  A uno de muchos tenedores y no sabía cuantas estrellas Michelin.  Ella se encogía; no era amiga de tanto protocolo con el camarero siempre detrás de ti dispuesto a llenar la copa, cada vez que dieras un sorbo.  No estaba acostumbrada a tanto lujo y eso la intimidaba.  Aidan, se daba cuenta de ello, y pensaba que quizá no había sido tan buena idea llevarla a este lugar.  Quería agasajarla, ofrecerle lo mejor, pero posiblemente, lo mejor para ella no estaba en tanto protocolo.

— Olvídalo — la dijo apretando su mano
— ¿ Cómo dices ? ¿ Que olvide qué ?
— El restaurante, todo esto. Hazte la cuenta de que estás... en otro inferior. Se que te incomoda tanto protocolo, a mi tampoco me agrada, pero quería darte lo mejor, de lo mejor.
— Te lo agradezco, Aidan, pero  ¿sabes? a veces lo mejor está en las cosas sencillas.  Nunca he estado en un lugar como este, y te agradezco la intención con que lo has hecho, pero la próxima ocasión, por favor, que sea todo más simple.
— ¡ Albricias !  Me está dando otra oportunidad. —pensó—.  No te preocupes, seguiré tus deseos al pie de la letra
— Bien.  Pues ahora cenemos tranquilos y en paz.

Y  se olvidó del camarero, y supo manejar los cubiertos, y saber para qué estaban todas las copas , y al final resultó una cena  amena y divertida, debido al ingenio de Aidan y a la conversación ágil de Nelly.

Ya en la calle, él propuso prolongar la velada; era fin de semana, no tenían que trabajar al día siguiente, con lo cuál podían permitirse el ir a dormir más tarde de lo habitual. Y la llevó a una especie de pub, con música de fondo,  suave,  de piano,  pero también se podía bailar alguna que otra melodía. Era un sitio para la conversación tranquila y reposada, en la que no había que dar voces para conversar.  Sentados uno al lado del otro charlaban . Aidan quería saber todo de ella, y  sutilmente hacía que se sincerara con él.  Dedujo que sentía  algo,  por lo que le hizo concebir esperanzas,  porque  estaba totalmente enamorado de ella.  En un par de ocasiones salieron a la pista,  a bailar.  En una de ellas, se juntaron más y él acariciaba con pequeños besos su mejilla, y ella entornaba los ojos y no le rechazaba.  Estrechó aún más su abrazo en el baile, y ella unió su mejilla a la de él.   Hubiera querido que el tiempo se detuviera en ese momento.  Los sentimientos le desbordaban y a ella parecía que le ocurría lo mismo. No todo estaba perdido, más bien, algo comenzaba , algo esperanzador para sus sentimientos..


Era de madrugada cuando llegaron a casa de Nelly..  Se anunciaba un amanecer precioso de comienzos de primavera.  En el aire flotaba el olor a tierra mojada por el riego de algún parque cercano.  Todo había sido espléndido y un Aidan eufórico y lleno de esperanzas, contemplaba el rostro de la mujer que amaba, iluminado por las primeras luces del día.

- He pasado una noche estupenda.  Gracias Aidan-. y se acercó a darle un beso en la mejilla. El tomó su rostro entre las manos y unió sus labios a los de ella.  La miraba fijamente, y ella sostenía su mirada.  No había duda de que algo había cambiado en su interior.  Ninguno de los dos hablaba, sólo cuando transcurrieron unos segundos. Fue él quién rompió el silencio

- Mañana vendré a buscarte,  temprano. Iremos a un lugar especial que quiero que  conozcas un lugar muy querido para mi, pero tendremos que viajar, así que estate preparada muy temprano, y llévate alguna prenda de abrigo. Posiblemente pasaremos el fin de semana
- ¿ Dónde vas a llevarme ? - le dijo sonriendo
- Es un secreto
- ¿No hemos empezado nuestro "noviazgo "  y ya andas con secretos ? - él rió y besándola nuevamente, la vió ir a su apartamento.

Dormía profundamente, cuando el teléfono sonaba insistentemente. Al otro lado del hilo, la voz alegre de Aidan, se escuchaba.

- Vamos, vamos, dormilona.  Despabílate o se nos hará tarde.  Dentro de quince minutos estaré ahí, así que levántate de una vez. 

Y como un resorte, ella obedeció .

Viajaron durante casi dos horas.  Tomaron una carretera secundaria, que les condujo hasta una cabaña rodeada de Naturaleza.  Al fondo se veían unas montañas, reflejadas en el agua de un lago, en cuyo embarcadero se mecía plácidamente una pequeña embarcación.  En verdad era un lugar mágico y maravilloso. Los árboles eran mecidos por la suave brisa que les agitaba, y hasta ellos llegaba un aroma conocido para Nelly, pero que en un principio no podía identificar.  La llevó hasta la entrada principal de la cabaña, y entonces con sorpresa, vio que era, a pequeña escala, una reproducción de la vereda que conducía a la entrada de su mansión. Ésta también tenía una vereda, con las mismas piedras blancas de rio y era acompañada a ambos lados por tilos, cuyas flores comenzaban a abrirse y a expandir su aroma.

Una amplia sonrisa iluminaba su rostro. ¿ Cómo era posible ...? Se giró hacia él, que la observaba satisfecho, pero muy serio.  Sin palabras deseaba transmitirla sus sentimientos, que no eran un juego, ni un capricho, sino que la amaba sinceramente desde hacía tiempo.  Ella fue hacia él, tratando de entender lo que aquello significaba.  Lo sabía perfectamente, pero quería escucharlo de su boca, quizá para convencerse de que lo que ambos estaban sintiendo era algo más fuerte que ellos .  Quizás aquel hombre mundano, autoritario y mujeriego, se había enamorado verdaderamente de ella y era su forma de demostrárselo. Cuando estuvo a su altura le besó, y sólo le pudo decir:

- Gracias-.  Y Aidan con una tímida sonrisa, la respondió:
- Me dijiste en una ocasión, para un reportaje, que lo que más destacarías no sería el interior de la casa, sino su entrada.  Me pareció algo bonito, y he aquí el resultado. Quería que lo vieras, que fueras la primera en verlo

Sus labios se unieron, pero esta vez fue un beso apasionado, arrollador por los sentimientos que ambos albergaban en sus corazones.  Se había producido el milagro.  La chica del tiempo amaba a aquel Sheriff gruñón que le había despedido por hacerle una pregunta incómoda, que aún bailaba en su cabeza.

Deseaba vivir el momento.  No importaba su vida anterior; ahora era de ella, era su espacio, era su amor y lo viviría como si fuera la primera vez.  Aidan la abrazaba, la besaba y la decía palabras dulces y amorosas que nunca antes había escuchado.  Lejos quedaba ya Leila; estaba segura que, en verdad, ya no representaba nada para él ¿ habrían  otras ? Seguramente si, pero ahora era ella la dueña absoluta de su voluntad y también deseaba ser de su cuerpo.  Era algo imperioso que brotaba desde su interior.  No sabía en qué momento se encendió el deseo en sus venas, pero estaba ahí y no lo dejaría escapar. Era un deseo ardiente, implacable sentido en ambos.  Aidan la levantó en brazos y se introdujeron en el interior de la cabaña. La llevo hasta su dormitorio, ese en el que sólo él había dormido, y nadie más.  Y por primera vez ella, estaría allí,  unidos sus cuerpos, sus almas y sus pensamientos.  Eran dos en uno solo.

El deseo se mostraba irrefrenable, y ambos comenzaron a desnudarse.  De un tirón, Aidan quitó la colcha de la cama y, despacio la condujo hacia ella.  Aún estaba a medio desvestir, pero quería ser él quién terminara de quitarle la ropa, de contemplar su cuerpo por primera vez, en todo su esplendor.  Ella ni siquiera sentía vergüenza por mostrarse delante de él, por primera vez, desnuda.  El deseo de pertenecerle era más fuerte que nada.  La besó profundamente mientras la tendía en el lecho y él, desnudo, poco a poco iba acariciando aquella suave piel que iba a pertenecerle de un momento a otro.  Y se pertenecieron a lo largo de la tarde, y cuando exhaustos dormitaban uno al lado del otro, penetró por la ventana abierta, el suave aroma de los tilos. Mitad jazmín, mitad dama de noche que sellaría aquella unión y aquel amor inmenso, pero extraño que comenzó hacía tiempo, sin que ninguno de los dos se diera cuenta de ello.

Las manos enlazadas, los cuerpos juntos y sus bocas también.  En perfecta sincronía.  De vez en cuando se miraban, sin hablar.  No necesitaban las palabras; sus miradas, su excitación, sus caricias, sus deseos eran incontrolables en ambos. Aidan la miraba y acariciaba su rostro.  Aquella chica torpe ante un televisor, era ahora suya, le pertenecía y nada ni nadie cambiaría aquellos sentimientos que habían brotado sin darse cuenta hacia tiempo, y que en otra época creyó odiarla y deseó hacerla la vida imposible, y sin embargo, sin querer, había sido ella, quién se lo hiciera a él, mostrándose esquiva y recelosa ante una invitación que creyera con otros fines, y que lo único que le guiaba era amarla tiernamente y expresarle sus más íntimos sentimientos.

Ahora estaba allí a su lado, ambos desnudos de cuerpo y alma. Se poseían mutuamente, sin reservas y conscientes de la entrega.  Eran dos amantes  enamorados, nada más y nada menos.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora: rosaf9494quer
Edición< Setiembre 2016
Ilustraciones: J. Dornan < D.Johnson <  Paisaje<Internet 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 9 -- Aidan McDowell

Estaba pensando en una fusión,  era un canal que en su día había tenido audiencia, pero en la actualidad se había quedado obsoleto.  La falta  de noticias y programas nuevos e interesantes, le habían hecho perder audiencia poco a poco, y por tanto ingresos por publicidad. Pocos patrocinadores,  de unos programas que ya no interesaban  a casi nadie.

La única novedad era la chica que anunciaba el tiempo.  Una novata que trataba de cumplir con su trabajo dignamente, pero que no terminaba de enterarse de cómo funcionaba ni el croma ni el teleprompter.  Era una mujer preciosa que se comía la pantalla.  Rubia de bonitos ojos azules, grandes y expresivos. Con una encantadora sonrisa que hacía te olvidaras  de las meteduras de pata que decía.   Estaba decidido a estudiar al máximo el canal, para ver sus posibilidades y, si merecía la pena la absorción, porque tenía que pensar detenidamente qué hacer con los empleados.


                     
Mando instalar una televisión en su despacho, para poder seguir la programación X9 TV USA sin descuidar su trabajo diario. Iba anotando en un cuaderno, lo que de interesante había en cada programa, que en realidad era poco lo que se podía salvar; si acaso hubiera algo, había que reformarlo totalmente.  Al cabo de una semana de ese seguimiento, llegó a la conclusión que había que refundarlo, todo, y  descartar la mayoría de la programación, incluida La chica del tiempo.  Eso supondría poner en la calle a personas que habían trabajado en la cadena desde hacía mucho tiempo, pero si se hacía cargo de esa fusión, eso es lo que tendría que hacer.  Les daría, no obstante, la oportunidad de reciclarse y comprobar quién verdaderamente merecía la pena como profesional.

Y llegó el tan temido día en que la dirección, con Brenan al frente, les anunciaría la fusión y los despidos, algo que no deseaba, pero que no tendría más remedio que hacer.  Cuando se sentó ante la mesa,  y los empleados,    lo hicieron  con él  su abogado y el director actual  Philip Brenan.  Un buen director y conocedor al máximo de todo lo referente a televisión. Él no sería despedido, y al contrario, seguiría en el puesto  de director.  Tenía la esperanza de que con más inversión, talentos nuevos y nuevas ideas, podría reflotar el canal y recobrar la audiencia perdida, en primer lugar y, en segundo ganar más televidentes, porque de esta forma aseguraría los puestos de trabajo y, anuncios.

Levantó la mirada y recorrió la sala en la que se habían reunido una  veintena de empleados que constituían la plantilla.  Era un canal pequeño, y por tanto todos hacían de todo, exceptuando los cámaras .  La vio en la última fila, como escondida.  Llevaba la ropa para salir en antena, por lo que era fácilmente  reconocible, aunque lo hubiera hecho en cualquier lugar.  Tenía una belleza poco común, y por ello se sintió atraído desde el primer minuto que la vio en pantalla.  Pero en su bonito rostro, advertía un signo de preocupación.  De tanto observar el canal, había llegado  casi a conocerla.    Se la veía expresiva cuando salía al aire, sin embargo ahora estaba cabizbaja.  Seguramente por la pérdida de su puesto de trabajo.

Una vez expuestos sus planes y les anunciase despidos, hubo una rebelión, sin siquiera saber a quién le tocaría irse a la calle.  Ella ni abrió la boca, sabía que sería una de las despedidas, dado que el programa que presentaba había dejado de interesar.

Aidan lamentó que así fuera, y se preguntaba  qué neura le había entrado con ella, hasta el punto de estar tan preocupado. Tenía una veintena de personas, expectantes por conocer quién sería despedido y quién seguiría  trabajando; ellos también le preocupaban, pero era esa chica, la que ocupaba su cabeza  Pero su interés se tornó en furia, cuando ella quiso vengarse de su ex jefe y le hizo una pregunta incómoda en la rueda de prensa que dio para la  presentación de la programación del canal que había sido innovado  Le puso un veto en todas sus redes.  La perdería de vista de una vez por todas; al menos eso era lo que él creía .  Pero muy  al contrario,   se sentía responsable de la falta de trabajo de ella.  Por Brenan supo que había tenido que marchar a Canadá, a ver si allí tenía mejor suerte.  Trataba de compensarla de algún modo por el veto que le impuso:. Eso no tenía marcha atrás, no en si el veto que podía modificarse en un instante, sino el perjuicio que le hubiera provocado.

No fue una casualidad que Nelly fuese a parar a un canal de su propiedad.  Había conocido por Brenan la odisea de ella, y arrepentido de su arrebato, le dijo que hiciera todo lo posible para que  entrara en el  que acababa de abrir en Canadá.  Y así ocurrió.  Trataría de ayudarla desde la distancia, sin que lo supiera.  De algún modo tenía que acallar su conciencia al ser responsable de las penurias que estuviera pasando  Pero  ¿Por qué ella y no cualquier otro ? Había despedido a más gente, pero sólo Nelly le preocupaba. Y sabía la razón conocía el motivo, y era muy sencillo: se había enamorado de esa joven. Ya no le interesaba ninguna otra; ni Leila, ni Clarence, ni Dora, ninguna de las que hasta entonces habían sido algo más que amigas.

   Un día Leila, le pidió salir a cenar porque hacía mucho tiempo que no se habían reunido

— Lo siento Leila, pero tengo que viajar esta misma noche a Canadá  Tengo un asunto urgente y he de ir sin falta
— Bueno, a tu regreso entonces.
— Si, seguro.  A mi regreso.

El rostro de Nelly, bailaba constantemente ante sus ojos; no se la podía quitar de la cabeza.  ¿ Era un capricho o algo más ? Era una locura, eso seguro. La había visto en un par de ocasiones, más o menos, y seguro que ella no quería verle ni en pintura.  Por su culpa había dejado el pais y ahora peleaba por un puesto de trabajo, y lo único encontrado, era ayudante de cámara, sin horarios ni días.  No le importó demasiado; ella quería ser una estrella de la televisión, o mejor, una reportera a pie de calle.  Eso era lo que verdaderamente la gustaba.  Si se le daban bien las cosas,  se haría autónoma, y viajaría a cualquier lugar del mundo en donde hubiera una noticia de interés. Sabía que estaba viviendo el cuento de la lechera, pero necesitaba algo de esperanza en el futuro, y aunque fuera por una vez, algo le saliera bien.

Entró en el canal buscando con la mirada el rastro de Nelly. Trabajaba en Redacción, así que no debería estar muy lejos.  Preguntó a un compañero y le indicó que estaba en Archivo buscando documentación para un reportaje.  Abandonó ese departamento y estaba esperando el ascensor, cuando se detuvo en esa planta y salió de él la misma Nelly, que repasaba unas notas tomadas.  Ni siquiera le vió hasta que estuvo a su altura.   No le esperaba, por tanto su sorpresa fue grande

—¡ Oh, vaya ! Señor  McDowell. ¿ Hay algún problema ?
— No ninguno que yo sepa. Iba en su busca; me ha dicho su compañero que estaba en archivo
—¿ He cometido algún error ? ¿ Está descontento con mi trabajo ?
— Nada de eso. A propósito, la última vez que nos vimos nos tuteábamos
— En aquella ocasión quiero recordar que no éramos jefe y empleada, sino amigos con una charla.  Pero ahora estamos en el centro de trabajo.  No me parece bien hacerlo
— De acuerdo, pues entonces la recogeré a la salida e iremos a cenar. ¿ Te parece ?
— Pues no se
— ¿ Tienes algún plan ? Es fin de semana
-— No, no tengo ninguno.
— Bien a las ocho  en la cafetería ¿ De acuerdo ?
— De acuerdo.

Se metió en el ascensor y desapareció de su vista, dejándola perpleja ante la seguridad expresada. No le había dado tiempo a pensar siquiera en lo que aquello representaba ¡ Otra cita ! ¿ Por qué?  Era cierto que algún interés le movía, pero ¿ cuál ?  Ni siquiera se le pasó por la cabeza que se hubiera fijado en ella, simplemente porque le gustase. A ella si le gustaba, y ésta vez estaba más tranquila con la cita.  No sabia si era porque se conocían más, o porque simplemente le gustaba,  porque era atractivo, educado, ocurrente, simpático, galante.... y por un montón de cosas.  Simplemente le gustaba aquel hombre, aunque estuviera tan lejano de ella como el lucero del alba.


Y fiel al horario, la esperaba en la puerta de la cafetería y, sonriente, le extendió la mano que ella tomó devolviéndole la sonrisa

-—El lunes voy a ser la comidilla de todo el estudio — comentó Nelly
— ¿ Te importa ?-—replicó él
— La verdad, no mucho. Pero sé que a partir de ahora me mirarán de reojo. Se callarán cuando entre en el departamento y se dirán unos a otros: es el ligue del gran jefe. Por eso la cambiaron de trabajo.
—¿ Quieres ser mi ligue ?

Se lo soltó de improviso sin que ella lo esperase. ¡Claro que la gustaría ser su ligue ! Y ¿ a quién no ?Cualquier mujer estaría loca porque un hombre como Aidan la llevase a cenar, o a una discoteca, o a...

Y frenó en seco sus pensamientos.  No quería reconocer lo que pensaba, pero ¿ estaría dispuesta a irse a la cama con él si se lo propusiera?  " Cállate " — se dijo— seguro que no se daría la ocasión. ¿ Por qué iba ser ella la  que se llevara el gato al agua ?  Antes habían sido otras, como por ejemplo Leila, y no estaba muy segura de que lo hubieran dejado.  Ella estaba loquita por él, aunque  se mostrara distante, y siempre que surgía la conversación, Leila, cambiaba de tema. Eso¿ indicaba que ya no eran más que amigos?.

— No has contestado a mi pregunta — la dijo sacándola de su pensamiento
-—Te burlas de mi ¿ no es eso ?
— Nunca he hablado más en serio
-—Aidan ¿ por qué yo ?
—Es muy sencillo: me gustas. Me gustaste en el momento que te vi, y de eso hace tiempo
—Yo no creo que eso sea así Hay otra persona. Ya te he dicho que me colocas en una situación incómoda; me haces pasar por algo que no soy. No pertenezco a tu escala social, ni siquiera a tu círculo de amistades.  Creo que soy un capricho,  que en cuanto lo consigas lo arrinconarás, y desde luego no estoy dispuesta a eso.

— Estas muy equivocada. Eres algo muy serio para mi. Y si te refieres a Leila, eso está pasado y olvidado. Sólo es una amiga, nada más.  Ella tiene su vida y yo la mía.  Es cierto que hace tiempo tuvimos algo más que amistad, pero eso se acabó.
— Como se acaban todos los ligues.  Creo que las cosas han quedado muy claras, y me alegro de que haya surgido esta conversación ahora, antes de nada.  Creo que debemos dejar la cena para otra ocasión;  hoy sería incómoda.
— ¿ Me estás diciendo que no quieres salir conmigo ?  ¿Por qué ?
— Creo que he sido muy clara: no seré capricho de nadie. Y seré yo quién lo decida si alguna vez se presentara la ocasión, y desde luego aún no ha llegado. ¿ He de despedirme del canal ?
— ¿ Crees que soy tan ruin ?
— Ya lo hiciste una vez.
— Ahora es diferente. Te lo acabo de decir.  Me interesas y no en el sentido que le das.  Pero también te digo que nunca te obligaré a nada que no desees hacer, y está visto que no quieres nada conmigo.  Nunca se me había pasado por la cabeza que fueras un pasatiempo, ni mucho menos.  Pero veo que no me he expresado con la suficiente claridad.
—¿ Quieres decirme que deseas un noviazgo en toda regla ? — Aidan respondió afirmativamente con la cabeza, lo que sorprendió a Nelly.  Había resultado, la suya, una declaración de amor y ella no estaba preparada para ello. ¿ Qué debía contestar ?
— No sé qué decirte. Francamente no lo esperaba.
—Bien, pues ahora ya lo sabes ¿ Qué decides ?
— Está bien. Iremos de cena, pero de noviazgo...
— No respondas si no quieres, pero al menos inténtalo. Deja que yo lo intente.  Lo que siento por ti, es algo más que admiración.  Ya te lo he dicho. Ha surgido, como surgen estas cosas, de improviso, sin esperarlo, pero ha ocurrido y está aquí, y yo quiero enamorarte.  Eso es lo que deseo.
—No lo sé, Aidan. Ha sido todo muy precipitado, muy de repente. He de pensarlo
— Está bien, piénsalo. Pero al menos ¿ deseas comportarte como si fuéramos novios ?
  —¿ A qué te refieres ?
— Pues a salir. Al cine, al teatro, alguna excursión...  Tratar de conocernos mejor y llegar a algo más formal
— No te digo nada, pero lo intentaré.  Tú también me gustas, pero nunca me había planteado algo así
—Bien.  Si quieres tiempo, te lo daré, pero por favor piénsalo y no me rechaces.  Y ahora ¿ nos vamos de cena ?
—De acuerdo. Vayamos de cena.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones < J.Dornan (Internet) D. Johnson (Internet)

martes, 6 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 8 - Cita a ciegas

Al entrar en su apartamento, se dio cuenta de todo lo que acababa de vivir.  Le parecía una situación irreal. Había comido con el Sheriff, le había ofrecido un trabajo y quería llevarla a la ópera. ¿ Era simplemente cortesía ? ¿ Qué otra cosa podía ser ? Sabía que de lo que menos tenía era cortesía. Buscaba otros fines  ¿Sería verdad el rumor que corrió por la redacción de que había ligado con una becaria ? Esa fue la indiscreta pregunta que le había costado su puesto de trabajo; pero ella no era una pardilla, estaba sobre aviso y si creyera que iba a ligar,  estaba listo.

La semana transcurría a su ritmo normal, y lo único que lo alteró, fue la visita del Sheriff una mañana sin avisar.  Les pilló a todos desprevenidos. Leila, Scott y Nelly habían  llegado de una grabación bastante pesada y con algunos inconvenientes. ¿ Por qué Leila elegía todo lo conflictivo ? Estuvieron  a punto de  ser agredidos, y es que los visitados creyeron  que iban a husmear en sus cosas y no les gustó.  Ese tipo de gente es muy independiente y no quieren que nadie les saque por televisión.  El reportaje fue debido a la muerte de uno de los indigentes y andaban todos algo revueltos.    Dejaron  el material en su lugar  y Scott y Nelly fueron  a la cafetería a tomar un refresco para aliviarse del mal rato pasado.  Leila por el contrario se dirigió al despacho del director del programa.

- ¿ Estás bien ? -le preguntó Scott
- Si, pero algo nerviosa.  Nunca imaginé que fueran agresivos, aunque mirándolo bien, íbamos a perturbarles, y no querían testigos
- Ya te acostumbrarás.  Eso es el pan de cada día.  Por lo regular nadie nos recibe bien; todos creen que vamos a buscar complicaciones, cuando es todo lo contrario, queremos ayudarles.
- Yo quiero ser reportera, pero claro para eso falta mucho, mucho tiempo.
- Darías perfecta en la cámara. Eres muy bonita y tienes un rostro muy dulce  

Scott, encuadró con sus manos el rostro de Nelly, al tiempo que entraban en el local  Aidan, Poliakov y Leila.  Aidan la saludó con una ligera inclinación de cabeza y pasaron de largo.  Leila iba charlando con los dos hombres; se le notaba que tenía confianza con ellos.  Se había retocado el cabello y el maquillaje.  Estaba impecable, nada que ver con las pintas que lucía Nelly, con el pelo revuelto y sofocada

- ¿ Qué está haciendo aquí ? - preguntó a su compañero
- Si que es raro; no suele venir.  Irán a cenar después.  Con Leila, ya sabes ...
- No me digas nada.  No le sentó nada bien la insinuación que la hice
- Hace mucho que andan algo enredados, pero últimamente salen menos.
- Y eso ¿ por qué ?
- No lo se,  niña.  Es cosa de ellos.  Anda termina tu cerveza y vayámonos a casa.  Estoy muy cansado
- Yo también.  Cuando quieras.  

Nelly se levantó y giró la cabeza para saludar al jefe, que tenia su mirada clavada en ella. Movió la cabeza y salieron de la cafetería.

Camino hacia su casa, no hacía más que pensar en las incidencias del día, y aunque no era su propósito, terminó evocando la última parte de su trabajo: la cafetería y la presencia de Aidan en ella.  Por mucha rabia que le tuviera, no podía negar que era un hombre muy atractivo, y que había sido extremadamente educado  cuando la invitó a su casa.  Nadie diría que era el mismo hombre que la echó con cajas destempladas no sólo del trabajo, sino también de la suite que había ocupado cuando dio la rueda de prensa.  No encajaba en sus esquemas ¿ por qué ese cambio y ese interés ?  Y volvió a pensar en algo turbio, y que en cuanto lo consiguiera, sería agua pasada. Pero ¿ qué pasaría si ella aceptaba el juego?  Bien es verdad que ni siquiera se lo había insinuado, Pero ¿Qué otro interés podría tener, un hombre como ese, rico, guapo, elegante y poderoso, en una chica absolutamente corriente como ella ?

" Nelly...  estás divagando.  En el fondo te gusta... te gustaría que te hiciera una proposición deshonesta. Te gustaría echar un polvo con semejante espécimen masculino. ¿ Le dirías que si? ¿  Aceptarías su oferta?   ¡Estás loca !.  Rematadamente loca.  Nunca en tu vida te habías planteado una cosa semejante.  No eres de las que se acuestan con un hombre a las primeras de cambio. Para, para...,  ya de una vez."- se decía así misma

Iba riéndose de sus propios pensamientos, de sus locos y disparatados pensamientos.  Seguro que a estas horas, él estaría con Leila en un buen restaurante y después un buen revolcón en su cama. Ese sería el plan seguramente.  A Leila, se le notaba que estaba por sus huesos, y la ponía de los nervios cada vez que se lo mencionaban ¿ Por qué ?  Seguramente es porque esa relación se terminó, quedándose en algo ocasional: una cena y una cama. Es seguro que fue él quién rompió con ella con harto disgusto por su parte. Y  ¿por qué a ella le interesaba tanto esa relación? Era absurdo. Que hagan lo que quieran como si quieren tirarse de los pelos, a ella no le importaba en absoluto..  Pero se engañaba ella misma. Le halagaba que la hubiera invitado a la ópera, y a comer en su casa, y que la hubiera tapado en el césped, y que la estuviera mirando en la cafetería.  Su ego, estaba creciendo por momentos.  Hay cosas que una mujer sabe y detecta desde un principio, cuando un hombre se interesa por alguien del sexo femenino.

Cuando entró en su casa, y frente a un espejo, soltó la coleta que llevaba y dio unas vueltas frente a él, y sacó en conclusión:  que no estaba tan mal.  Posiblemente si llevara mejor ropa, sería más atractiva que la propia Leila. Si. No desmerecería a su lado en absoluto.  Y recordó que le había invitado a la ópera en ese fin de semana. Pero seguro se lo                              olvidaría.  Era un hombre muy ocupado.  Pero por si acaso, revisó su fondo de armario y comprobó que sólo sería aceptable un vestido negro que tenía, algo descotado, pero que serviría.  Bueno, al menos no haría el ridículo. Decidió dejar de lado su introspección, y fue hasta la cocina, tenía que prepararse la cena.

Y los días transcurrieron con el trabajo habitual, sólo que excepcionalmente, Aidan se presentaba en el canal sin previo aviso, algo que a los trabajadores les escamó, pensando que nuevamente iban a haber despidos.  Pero no era ese el motivo que llevaba al jefe supremo hasta los platós de los estudios.  Se hacía el encontradizo con Nelly, pero nadie sospechaba siquiera, que ese fuera el motivo de sus extrañas visitas.
Nelly siguió yendo con Scott y Leila; su "despido " no había trascendido, y sólo tuvo que dar una explicación del porqué desapareció y regresó más tarde.  Posiblemente no la creyeran , pero el asunto se quedó zanjado, y nunca comentó con nadie su comida con el Sheriff.

Ya era jueves, y no había podido hablar con la chica, por tanto optó por llamarla a su despacho, que por otra parte, no usaba muy a menudo.  Ella llamó tímidamente a la puerta, y Aidan le dio paso.

- Pase, pase.  A pesar de que he andado por aquí algún día, no hemos tenido oportunidad de charlar sobre el asunto de su nuevo destino.  Ya he comentado con Poliakov, que sea en  Redacción; creo que allí será más útil.  En definitiva es lo que le gusta ¿ no ?
- Señor McDowell, le estoy profundamente agradecida por la oportunidad que me brinda.  No voy a defraudarle, se lo prometo.  Sólo dígame cuando empiezo.  Aunque creo que eso es trato de favor y a mis compañeros no va a sentarles muy bien.
-  No piense en sus compañeros, ellos harían lo mismo si se terciara. No comente nada , y listo ¿ Le parece el lunes ? Total, mañana ya es fin de semana.  Creo que el lunes estará bien. .. Y a propósito del fin de semana. Recuerda que quedamos en salir a cenar mañana ¿ verdad ?-

 Ella se sorprendió, no lo esperaba.  "Seguro que se olvida ", pensó aquel día de la comida.  Pero Aidan no lo hizo y deseaba concretarlo allí y ahora.  El la observaba fijamente e impaciente ante la duda de ella

- ¿ Tiene otro compromiso? ¿ Se ha olvidado de nuestra cita ?
-Usted dijo que no era una cita, sino una salida de negocios - le dijo sonriendo
- Cierto - la respondió de igual modo- Pero creo que está claro que los negocios acabamos de fijarlos en este despacho. Si, en realidad es una cita ¿ acepta ? - Ella dudó durante unos segundos. Le miró y comprobó que era un hombre atractivo, muy atractivo, y hasta estaba resultando simpático.  Quizá no estuviera tan mal cenar con él.

- Acepto. Dígame a qué hora
-¿ A las ocho le parece bien?
- De acuerdo a las ocho estaré lista. Perdone la pregunta ¿ He de ir muy arreglada ?
- ¿ A qué se refiere con " muy arreglada "?
- Oh, pues si debo llevar un vestido elegante, o simplemente uno que favorezca
-A usted le favorece todo, hasta los vaqueros y esas horribles camisetas que usa.  Vaya como quiera, como se sienta cómoda..  Pasaré a recogerla a esa hora.  Y ahora si me disculpa, he de seguir trabajando.
- Desde luego, perdone
- No hay de qué señorita Jackman
-¡ Qué ceremonioso ! - se dijo ella - Y así pretende que esté relajada....No me gusta nada la situación.  No sé porqué he aceptado

Y a la hora en punto, un timbrazo en la puerta, le anuncio que Aidan estaba  allí.  Se miró por última vez al espejo, se perfumó y salió a prisa para abrirle.  Ante ella estaba un elegante y guapo hombre portando un ramo de Fresias y una amplia sonrisa en su cara

- ¿ Son para mi ? 

Preguntó no sabiendo qué decir. Él burlonamente, miro alrededor y respondió:

- Si la vista no me engaña, no hay nadie más. Si son para usted
- Ha sido muy amable. Gracias.  Me encanta el perfume de estas flores; hasta me recuerdan al aroma de sus árboles
- ¿ Mis árboles , qué arboles?
- Los tilos... No me diga que no se ha dado cuenta. Los ha colocado a los lados de la vereda que lleva hasta su mansión.
- ¿ Son tilos ? No lo sabía...- dijo sonriendo
-¿ Se burla de mi ? ¡ Claro que lo sabía ! No creo que un hombre tan puntilloso como usted, dejara que un jardinero plantara en su casa algo que no obtuviera su aprobación
- ¿ Está lista ?
- Si, si.  Cuando quiera
- Pues entonces...

Bajaron hasta donde había aparcado el coche, y ceremonioso le abrió la puerta junto al conductor.  Ella entró y,  fue a abrocharse el cinturón, pero no podía: estaba atascado, y por más intentos que hizo, el artilugio no cedía.  Él sentado a su lado, al ver el apuro de Nelly, sonrió y apretó un botón, que inmediatamente arregló el obstáculo, pero fue Aidan quién le ajustó el cinturón.  La miraba sonriendo, al tiempo que le indicaba con el dedo, el botón

- Es automático- dio como explicación
- ¡ Ah, ya !. No sabía...En los coches en los que suelo montar, tienes que sacarlo tú mismo. Normalmente no monto en coches tan lujosos y precisos como el suyo.
- Ya se lo dije. Me gusta rodearme de cosas bonitas - Ella se ruborizó, porque estaba claro que esa expresión era un piropo que le dedicaba directamente a ella.

Y llegaron frente al lujoso restaurante y un portero del mismo les aparcó el coche.  Ella estaba maravillada por lo fácil que resulta la vida para este tipo de personas. ¿ Se podría acostumbrar alguna vez, si ella viviese así, a recibir la pleitesía de todos, sólo porque eres rico ?  Pensaba que le sería muy difícil, pero con el tiempo creía que sí.  La vida resultaría más cómoda de lo que es en la actualidad.  Salió de su ensimismamiento, cuando una fuerte mano enlazó su brazo, al tiempo que lo apretaba sutilmente.

Ella no protesto, muy al contrario le agradaba aquel gesto y, con la cabeza respondió a la pregunta de él:

- ¿ Le molesta ? - dijo mirando en dirección a su brazo
- No, no...- Tuvo que mirar para otro lado ante la mirada de él, que no sabría definir. El sonrió.  No entendía la actitud de este hombre, a no ser que buscara otra cosa, de la que no quería ni pensar.
Lamentaría tener que decir que no,  si acaso le hiciera alguna proposición que no entraba en sus cálculos, pero estaba claro que era lo que buscaba. Si no ¿ a qué venía esta cita, y esta cortesía ? No se conocían a penas, y en total habían intercambiado cuatro palabras, y allí estaban, sentados en un lujoso restaurante y él eligiendo el menú. Mientras leía , ella le miraba y se fijaba bien: era guapo, elegante, refinado...   y simpático, aunque le costase reconocerlo.  Si no estuvieran en distintas escalas sociales, sería un buen compañero de charla, pero la intimidaba, no podía evitarlo, y eso hacía que fuera parca en palabras y en conversación.  Nunca se había comportado así con los amigos con los que había salido, pero con él...  Le infundía mucho respeto, o quizá miedo.  No lo sabría definir.  Fija como estaba en él, no se dio cuenta que había terminado de leer y la preguntaba si estaba conforme con lo elegido, o prefería otra cosa.  Él también sorprendido y en vista de que ella tenía la mirada fija , se detuvo en el rostro que tenía enfrente y que le era conocido, ya que desde un principio la seguía noche tras noche cuando salía a dar el tiempo. Le inspiraba curiosidad, y después de conocerla mejor, algo más que curiosidad.  Pero al mismo tiempo, ella era una muralla, alta, quizá demasiado, pero que se había empeñado en derribar.  Sentía interés por ella, y no precisamente por el trabajo.   Por fin, ambos dejaron de contemplarse mutuamente, cada uno con su pensamiento en el otro. ¿ Qué estaba ocurriendo ? Él, lo tenia clarísimo:  Nelly le gustaba, pero ¿ y ella ?.  Comenzaba a cambiar de criterio respecto a él.  Aún le seguía viendo como el sheriff, el gran jefe, pero su odio, se transformaba poco a poco, en otra cosa que no sabía, aún definir.

- Parece que ha pasado un ángel - dijo Aidan
- Si, es cierto. Ambos nos hemos quedado en blanco- replicó con una sonrisa mientras bebía un sorbo de vino que el camarero había servido .  Y se decidieron por comenzar la cena.

Aidan era buen conversador, Nelly también.  Tan sólo necesitaron un poco de tiempo para entablar la charla divertida que les hiciera relajar la tensa cena que hasta esos momentos habían tenido. De pronto él la hizo una pregunta que la dejó pensativa


- ¿ Por qué siempre que estamos juntos estás en guardia? ¿ Acaso tienes miedo de mi ? 

¡ La había tuteado! Pensaba que iba muy deprisa, y ¿cómo debería comportarse ella? ¿ tutearle también, o seguir con el protocolo?  ¿Qué deseaba en realidad ? Sin duda, no estar tan rígida; pero tampoco quería dar facilidades no fuera a pensar que esa cita escondía algo más que una simple cena entre ¿ amigos ? No, amigos no.  Pero tampoco jefe y empleada.  Como él había dicho , fuera de la oficina, eran dos personas jóvenes que salían a pasar un buen rato.  Pero ese buen rato ¿ qué incluía ? Por su parte nada, pero ¿ por la de él ?  Tenia fama de mujeriego, y no le extrañó dadas las características  que tenía.  Cualquier mujer, ante sus halagos y su presencia, se rendiría a  su seducción,  pero ella no estaría en ese eslabón de la cadena.


RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora; rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones<Internet < Dakota Johnson

lunes, 5 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 7 - Comida de trabajo

Cortésmente la condujo hasta la sala contigua al suntuoso comedor, y allí se sentaron en sendos sillones, uno frente al otro.  Spencer  sirvió los Martini acompañados de unos frutos secos y aceitunas. Él,  seguro y dominando la situación, Nelly pareció encogerse y no deseaba mirarle.  Le ponía nerviosa y se sentía ridícula con su vestimenta, en una sala a todo lujo, frente a un hombre bien vestido, atractivo y para colmo su  jefe con no muy buena sintonía.  ¿ De qué podían  hablar ?  ¿ De qué podía hablar ella ? Era de conversación fácil, y siempre encontraba tema para hacerlo, pero ante Aidan, todos las ideas se le habían borrado.  El sonreía de medio lado; se daba cuenta de que ella hubiera dado cualquier cosa por salir corriendo,  y sin embargo,  allí estaba, igual que una colegiala esperando una regañina del director del colegio.  Fue él, quién decidió desbloquear la absurda situación en la que estaban 

-¿ Le ha gustado mi casa?- la dijo mientras bebía su Martini
- Oh si.  Es preciosa, pero quizás algo ...- Se interrumpió y a prisa buscaba la palabra que le halagara , aunque se le ocurría otra muy distinta
- Pero ¿ qué ? Hable sin temor.  No le gusta
- Si, si me gusta.  Demasiado lujosa; Impone.  Es decir..., no te atreves a moverte por si acaso rozas a algún objeto de valor y lo descolocas o sin querer lo tiras al suelo y se rompe

  Él estalló en una carcajada; nunca se le había ocurrido que su casa  diera esa impresión

- Ya comprendo. Pero ¿ sabe que ? Me gusta rodearme de cosas bellas: No que sean costosas, eso me da igual. Si voy por un mercadillo y veo algo que me guste, bonito, lo compro y lo pongo en un lugar al lado de una obra de arte.  En definitiva vivo solo, y es a mi a quién ha de gustar la casa
- ¡ Desde luego ! Tiene razón. Es que no estoy acostumbrada a vivir rodeada de tanto lujo.  Eso es todo. Mis padres viven bien, pero tienen una casa funcional simplemente.  A eso es a lo que estoy acostumbrada.  Nunca había estado en una mansión como esta.

Aidan la escuchaba atentamente,   mientras hablaba.  Por fin, había roto su bloqueo y comenzaba a mostrarse tal cual era ella: directa, diciendo lo que piensa.  La escudriñaba cada gesto, cada forma  de moverse al hablar, y ella no se daba cuenta.

- Cuénteme cómo se convirtió en Chica del Tiempo
- Había terminado mi carrera de periodismo y fue el único trabajo que encontré para entrar en televisión. El director, señor Brenan, me ayudó mucho; me dio algunas claves para dar mejor en pantalla, y me pidió que fuera original, así que ideé ese atuendo, pero a pesar de todo se me veía novata y ridícula.  Hubiera tenido que verme en el primer programa
-La vi. Vi todos sus programas, hasta que ...
-Fui despedida. Para su tranquilidad he de decirle que lo entendí
- ¿ Por qué piensa que estaba intranquilo ?
- Es una forma de hablar. Claro que no le intranquilizaba que una novata como yo, en un programa ridículo, que no hacía caso del teleprompter ...    le fuera a quitar el sueño - dijo sonriendo
- Tiene razón, estaba de lo más tranquilo.  Llevo un negocio y he de actuar de acuerdo a la conveniencia del mismo, pero no fue por eso por lo que decidí que no formara parte de mi plantilla.  Había dado orden expresa de que no quería preguntas fuera del nuevo canal que iba a formar, y entonces , una novata, que además trabajaba para mi, decidió llevarme la contraria y preguntar algo que no le importaba, que a nadie le importa con quién entro o salgo.  Mi vida es sólo mía, téngalo siempre en cuenta.

Nelly no esperaba esa reacción y se quedó cortada sin saber qué decir. Depositó su copa sobre una de las mesas y decidió que ya era hora de largarse de allí. El había ido por la tangente de un asunto viejo y olvidado.  Saldría cuanto antes para no estropear más las cosas.

- Ha sido muy amable al invitarme al aperitivo, pero he de marcharme. Gracias señor McDowell. Si pueden avisar a un taxi, le estaría doblemente agradecida.
- ¿ Por qué quiere irse ? Aún no hemos hablado de lo que voy a proponerla.  La dije que yo la llevaría. Pasemos al comedor.  Charlaremos mientras almorzamos.  La tendió su mano y ella la aceptó.  La ayudó a acomodarse en la silla situada a la izquierda de la de Aidan, e hizo una seña a Spencer de que podía servir la comida. Sirvió sendas copas de vino, y observó que Nelly nerviosa, miraba fijamente los dedos de su mano.

- ¿ Por qué estoy tan nerviosa ? No lo entiendo, nunca me había pasado.  Es este comedor, la casa...,  él... me abruma, me perturba y se de qué va la cosa. Aprovecha cualquier oportunidad para reprocharme mi intromisión.  Pero al mismo tiempo, se muestra amable y educado.  Este hombre es todo un enigma.
- ¿ Le gustan los espárragos? - Tenía que decir algo; se daba cuenta que la había violentado con su comentario referente a la causa del despido.  Justo cuando ella cogía confianza- "Metiste la pata, y eso no es lo que buscabas"- se repitió mientras desdoblaba la servilleta.
- Si me gustan los espárragos, con mahonesa.  Bueno siempre los como así- dijo ella tímidamente
- A mi también me gustan de ese modo.  Discúlpeme señorita Jackman; no debí responderla de esa forma. No estoy enfadado, aunque quizá se lo haya parecido.  Es un asunto anecdótico ya olvidado. De lo que quiero hablarle es  ¿ qué le parecería si redactase el artículo del reportaje de mi casa?
—¿Cómo dice?
—Deme una descripción de esta habitación.  ¿Cómo la describiría en el artículo? Porque  creo que es una de las elegidas por ella
-Si, eso creo. Pues..., así de pronto... Déjeme pensar un momento
¿ Me está ofreciendo un trabajo ?  ¿ Me está examinando? Este hombre me pone de los nervios) Pensaba mientras recorría con la mirada la estancia en la que estaban

- Exacto. En redacción.  Creo que usted vale más que para ser ayudante de cámara, además, si llegara a ser cámara oficial,  no creo que sus frágiles hombros soporten por mucho tiempo ese peso.
 -Soy fuerte. Además es lo único que he encontrado
- Por eso mismo. Dígame qué impresión le causa este comedor -. Se fijaba en cada detalle buscando en su mente la palabra exacta.  Se trataba de conseguir un buen trabajo; sería cuidadosa para no ofender al todopoderosos Sheriff que la estaba examinando, y esa era la realidad.  Tragando saliva, comenzó a hablar.
-¿ Puedo decirle algo ?
-¡ Claro ! Para eso estamos aquí
-Pues yo haría algo diferente. El mostrar los comedores, las cocinas, las salas de estar o los dormitorios de las viviendas de los famosos, es algo que está muy visto
-Entonces... ¿ Qué haría ?
- Yo retrataría la entrada. Esa vereda impresionante de tilos, frente a la fachada, imponente; y el prado, con el cenador..., en fin tal y como lo tiene montado
-¿ Incluida una bella durmiente? - Nelly sabía a qué se refería y aunque sonrió ante la ocurrencia, se sonrojó un poco.
-Creo que ni soy bella ni durmiente.  Simplemente una mala noche y la paz absoluta de ese ambiente
- ¿ Estuvo de juerga ?
- No, en absoluto. En realidad, no se qué me pasó, pero me dormí muy tarde.  Hace poco que he llegado, y aún no tengo amigos más que los compañeros de trabajo, ni tampoco conozco los lugares turísticos.  Creo que poco a poco me iré ambientando
- Desde luego que si.  Me ofrezco a servirle de guía turístico ¿ Qué le apetecería conocer ?
- ¡ Oh, no, por Dios !.  Creo que me ha malinterpretado
- ¿ Por qué se corta cada vez que la digo algo ? No me como a nadie . Soy joven como usted, y me gusta divertirme, como usted, sólo que no tengo mucho tiempo.  Pero en este fin de semana, no tengo ningún compromiso ¿ Le gusta la ópera ?
- Pues la verdad, no mucho. Alguna que otra italiana, las más conocidas, que creo tarareamos todos. Alguna francesa, pero ninguna alemana. Wagner es un gran músico, pero es tan... tan... potente que me abruma, y además son muy largas.

A él, le hizo gracia la sinceridad de la chica.  Por el contrario, él si era un entusiasta de la ópera, aunque no tanto de Wagner.  Ya no sabía de lo que hablar; estaba  siendo él quién llevaba la iniciativa, pero ella no terminaba de relajarse.  Insistió en salir el viernes después del trabajo, quizás al cine y una cena en algún restaurante romántico, y así se lo propuso

- ¿ De verdad me está pidiendo una cita ?
- No. La estoy invitando al cine y a cenar. Claro si le apetece.  No deseo ponerla en un compromiso
- Está bien.  Acepto. Dígame a qué hora y dónde
-Pasaré a recogerla si me dice donde vive-.  Ella no salía de su asombro. ¿ Era este hombre al que odiaba con toda su alma, y va a salir con él ? Terminó dándole la dirección.
- Y ahora voy a llevarla a casa

  Se levantó ofreciendo la mano nuevamente a Nelly, que nuevamente la aceptó con una tímida sonrisa.

La dejó a la puerta de su casa, y cortésmente abrió  la entrada.  Se miraron durante unos segundos sonriendo, sin que ninguno de los dos dijera nada  Sólo al despedirse, él, besó la mano de Nelly, al tiempo que la decía

- Si..., muy bella.

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Autora< rosaf9494quer
Edición< Septiembre 2016
Ilustraciones: Internet

domingo, 4 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 6 - Inesperada sorpresa

Con lentitud fueron recorriendo cuatro estancias: la sala de estar, el comedor, su despacho y la biblioteca.  Con ello terminarían el trabajo para ese día.  Tendrían que volver  para seguir con el reportaje.  Mientras sus compañeros buscaban la mejor situación, ubicaban las luces y cambiaban impresiones sobre el ángulo de la toma, Nelly , no les prestaba atención, distraída en recorrer con la mirada  cada habitación y tratar de descifrar la personalidad de aquel hombre poderoso, prepotente e insensible, al que odiaba con toda su alma. ¿ Por qué le odiaba? ¿Por haberla despedido ?  ¡Miraba por su negocio!,  y tenía que reconocer que el trabajo que había desarrollado en su canal, no era precisamente de un Grammy.   Creyó que ese espacio no tenía razón de ser, y lo eliminó sin más.  Por eso había tenido tanto éxito , porque arrinconaba lo que no servía y daba paso a la novedad.

Se detuvo especialmente en la biblioteca.  Por la selección de los libros, daba a entender que era de gusto refinado; lo que más prevalecía eran los títulos de los clásicos ingleses, franceses y españoles del Siglo de Oro

— Seguro que los ha comprado como adorno. No tiene tiempo de leer  si atiende a sus negocios y a las damiselas que conquista..  Por cierto  he de tener cuidado con los comentarios, Leila es su novia.

Fueron despedidos por Spencer, el mayordomo que les franqueara la puerta tras ofrecerles un refrigerio. . Al salir, el suave perfume de los tilos les recibió y Nelly levantó su cabeza, cerró los ojos y aspiró aquel aroma dulzón parecido al jazmín, o a la dama de noche.  Era un perfume relajante, que todo lo inundaba y que le hacía pensar en su niñez. La voz de Scott, la sacó de su ensimismamiento

— ¡ Eh señorita ! Baja de las nubes, que nos vamos
— Qué perfume tan agradable. Va en relación al entorno maravilloso. Si yo viviera en una casa como esta, no saldría nunca de ella.
— Es muy aburrido -—dijo Leila —  Todo tan perfecto, tan en su sitio, colocado todo milimétricamente. Es como un museo : no se puede tocar.
—Pero tu la frecuentas ¿ no ?— comentó Nelly
-—Algunas veces.  No siempre. El está muy ocupado y yo también, pero de vez en cuando cenamos juntos.  Me une una buena amistad
  —¿ Sólo amistad ?
— Si sólo amistad ¿ Por qué sacas conclusiones tan absurdas? — respondió Leila algo enfadada
— Disculpa, creí que...
— Pues has creído mal, o te han informado mal— la respondió girando su cabeza en dirección al cámara, que carraspeó ligeramente.

De nuevo a Nelly le había traicionado el subconsciente, y había pensado en voz alta, lo que fue una imprudencia por su parte nuevamente y refiriéndose ,  a la misma persona.  Menos mal que en esta ocasión él no estaba presente.  De repente recordó que pertenecía a su canal, y dio gracias al cielo de que  no estuviera en casa cuando ellos llegaron.

Al entrar en   la emisora, Leila se dirigió a su despacho para redactar el artículo que acompañaría a las fotos. A pesar de que tendrían que volver en otra ocasión para concluirlo, pero para eso habrían de pasar varios días.  Mientras tanto Nelly vivía con el corazón en un puño pensando que en cualquier ocasión él se enteraría que trabajaba en su canal y esperaba un despido inmediato.  Se sucedieron los días y el despido no llegó, aunque nunca termino de confiarse.

Habían transcurrido un par de semanas desde que estuvieran por primera vez en la mansión cuando Scott la reclamo de nuevo para la misma empresa.  Volverían nuevamente a completar el reportaje, y ésta vez había prisa, porque el número que iba a llevarlo, salía a la venta en pocos días y tenían que pasarlo antes en un espacio de decoración en el programa de variedades.  Leila estaba nerviosa e incluso declinó el ir , pero no había otra periodista libre y el trabajo se había demorado más de la cuenta.  Y nuevamente, los tres, llegaron a la casa de los tilos y repitieron el mismo ceremonial.  Esta vez se alargó más; Leila estaba de mal humor y no se ponía de acuerdo con Scott y al final salieron discutiendo.  Nelly no quería presenciar la pelea , así que optó por dar una vuelta  por la mansión. Volvió a la biblioteca y descubrió una puerta que la primera vez no había visto. giró el picaporte y ante ella  una sala más pequeña, con una chaiselong, varias mesas de fumador distribuidas por distintos lugares, un sofá frente a una chimenea, y dos sillones a un lado, frente a otro sillón de orejas.  Todo ello muy clásico, pero de muy buen gusto. Tuvo la tentación de sentarse en el sofá,  en uno de los mullidos cojines,  y echó la cabeza hacia atrás entornando los ojos.  Se estaba ¡  tan cómodo ! que le dieron ganas de dormir.  Cuando abrió los ojos, una sonrisa se dibujaba en su cara, pero frente a ella lo primero que vio fueron unos pantalones que creyó eran de Spencer, el mayordomo.  Cuando se incorporó comprobó que quién estaba allí era el mismísimo Aidan que la observaba detenidamente.

— ¿ Está cansada, señorita  Jackman ? — De un salto se puso de pie. Le ardía  la cara por la vergüenza.
— Lo siento señor.  Ellos estaban...
— Sigue gustándole invadir la privacidad de la gente ¿no ?
— No, no, en absoluto. Sólo que al entrar en la biblioteca vi...  En fin , déjelo. Discúlpeme por la intromisión, y ahora tengo que seguir trabajando
— ¿ Cargando cámaras ? ¿ Ese es su trabajo ? O sea, de chica del tiempo a ayuda de cámara.  No es un escalón  muy alto el que ha subido.  Por lo menos antes su rostro salía en la tele.
— No señor, no lo es, y he de agradecérselo a usted.  Me vetó en todos los canales. ¡ Claro todos son suyos!   Vine hasta aquí pensando que sus tentáculos no me alcanzarían, pero compruebo que una vez más estoy equivocada. De nuevo estoy despedida ¿ verdad ?
— Yo no he dicho eso
-—Cierto, pero lo está pensando.  Así que le voy a ahorrar el trabajo: renuncio señor McDowell. Le pido mil perdones por haberme sentado en su confortable sofá y descuide saldré ahora mismo de su casa. Si no es mucha molestia
 Le ruego haga saber a su mayordomo que esperaré a mis compañeros fuera, en el jardín.  Buenos días.

Irguió los hombros y salió de la sala bajo la mirada recelosa de Aidan.  No le había molestado en absoluto que hubiera invadido su espacio .  Sonrió y tan solo dijo " es todo un carácter ".

Nelly salió al exterior como había dicho y paseaba inquieta por el sendero que tanto le gustó cuando lo vio por primera vez.  Los tilos ya no aromatizaban el ambiente:  Ahora eran simples árboles de hojas verdes; la flor ya había desaparecido.  A la izquierda del sendero había otro que conducía a un prado en el que había  un precioso cenador, un columpio y una mesa con unas sillas todo de color blanco impoluto que contrastaba con el verde intenso de la hierba, se sentó en el césped:  Le encantaba el olor a verde recién cortado.  Apoyó sus manos y comprobó que a pesar de no estar muy alto, era mullido y no se resistió a tumbarse.  Corría una ligera brisa que la adormeció.

 Se despertó sobresaltada y se dio cuenta que una  ligera manta , la cubría. Alguien había estado allí y le había dejado dormir,  tapándola para que no se enfriara.  Pensó que había sido Spencer o Scott.  Salió corriendo con la manta en la mano.  Comprobó su reloj y vio que ya era mediodía

— ¡ Dios ! ¿ Como he podido quedarme dormida ? -—Llamó a la puerta apresuradamente, pensando en sus compañeros, pero la doncella que la abrió, le comunicó que sus compañeros hacía rato que se habían marchado.

Le entraron los nervios ¿ Ahora qué haría ? ¿Cómo llegar a la ciudad ?  ¡Vaya papelón había hecho !  Seguramente el sheriff les diría que me había despedido, que no me aguardasen. Pidió permiso para solicitar  que le enviaran  un taxi,  y la doncella le franqueó la entrada. Había un gran recibidor con una enorme mesa de caoba en el centro con un precioso ramo de peonías blancas y color rosa.  Sobre  ella había una bandeja de plata, en donde depositaban el correo diario, y a su lado un bloc con un bolígrafo  también de plata,   y el teléfono.  Estaba marcando cuando la voz de Aidan retumbó en sus oídos

— ¿ Ha sido placentero el sueño ?
—Está visto que hoy sólo he de pedir perdón. Era una tentación y  anoche no dormí bien, así que me tumbé y sin darme cuenta me quedé dormida.  Mis compañeros ya se han marchado..., sin mi.  ¡ Vaya impresión se habrán llevado!
— No se preocupe por eso — respondió Aidan con sorna — Además se había despedido ¿ Recuerda ? Creo que ya no tiene importancia si piensan bien o mal
— Si, claro.  Tiene razón.  Ahora ¿ podría llamar un taxi que me recogiera para irme a casa?
— No, no puede, porque deseo que se quede a comer conmigo. Después la llevaré
—¿ Yo, a comer con usted?
— Si ¿ Qué pasa?
—Pasar, pasar... no pasa nada. Sólo que ...
— Vamos. Olvidemos de una vez nuestros funestos encuentros y empecemos de cero. Yo soy Aidan ¿ Y usted es ?
— Nelly Jackman. Aunque el apellido ya lo sabe-—le contestó sonriendo ante las presentaciones
— Muy bien. Ya nos hemos presentado. Ahora tomemos un aperitivo y después comamos tranquilamente.

Nelly se sentía incómoda.  Nunca hubiera pensado vivir tal situación; la firmeza de ese hombre la intimidaba. Ella ataviada con vaqueros y una camiseta., comiendo con el magnate en un sobrio comedor de estilo ingles de buena madera.  No estaba acostumbrada a esos lujos, y hasta pensó que no sabría utilizar los cubiertos.

— ¿ En qué piensa ?— la voz de Aidan llamó su atención, que en ese momento su pensamiento estaba en otra galaxia
— ¿ Qué desea tomar ?
—Cualquier cosa, no se preocupe. Un poco de agua, por favor
—¿ Agua ? No es  buen aperitivo
—¡ Claro! perdón.    Lo mismo que usted
— Para mi será un Martini
— Bien, pues un Martini también para mi.

  Esperaba que con los vapores del vermut, se le pasara en parte la timidez que este hombre le producía.


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Edición:  Setiembre 2016
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sábado, 3 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 5 - Una oportunidad para Nelly

Nerviosa, pero contenta, cuidó su aspecto.  Siempre la primera impresión es la que vale, máxime al buscar un trabajo  y recomendado por Brenan.  Llegó ante la puerta de los estudios, cuya dirección le había facilitado y se dirigió al mostrador de información dando su referencia y, con la persona con la que deseaba hablar..

El señor Poliakov, resulto ser viejo amigo de Brenan, ya que ambos habían cursado los estudios en la misma universidad.  Era un hombre de aproximadamente unos cincuenta años, bien parecido, fuerte como corresponde a su origen ruso, aunque pasó su infancia lejos de su país.  Después de estrecharle la mano, hizo que se acomodara en un sillón frente a él, e  iniciaron una conversación  con alguna pregunta imprescindible, como eran los estudios que tenia, dónde había trabajado, la experiencia, y todo lo demás que cumpliera con el curriculum que Nelly llevaba en la mano y que depositó en la mesa.  Lo revisó por encima y pareció satisfacerle al comprobar que coincidía con lo adelantado por su amigo Brenan.  Y por fin, se decidió a hablar:

 —Muy bien, señorita.  Tiene unas referencias excelentes, pero mucho me temo que no tenemos el puesto al que usted aspira. Sólo puedo ofrecerle uno de menos cualificación, pero según me ha comentado  Philip, desea aprender esta complicada profesión desde los cimientos.  ayudaría al cámara y sería el apuntador de la presentadora si se terciara.  Lo siento, de momento no tengo otro puesto para ofrecerle
— No me importa señor Poliakov.  Tengo mucho interés en empezar desde abajo, y además necesito trabajar. No me importa cargar inclusive con la cámara. Por mi, acepto
—Bien, pues no tenemos más que llegar a un acuerdo referente al salario, los horarios, salidas, etcétera.

El sueldo no era muy espléndido, pero se arreglaría, y pasado un tiempo, posiblemente conseguiría otro trabajo de mayor categoría.  Salió contenta y esperanzada.  Tendría que incorporarse inmediatamente, y posiblemente habría  de trabajar algún fin de semana, cuando el reportaje o la noticia lo requiriera.  Nada de eso le importó.  A fin de cuentas acababa de llegar no tenía amistades ni conocía el lugar, así que no la importaría trabajar.
 
Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue llamar a Brenan para poner en antecedentes de lo ocurrido en la entrevista y anunciarle que por fin tendría un trabajo que no fuera anunciar el tiempo.  A medida que le iba explicando lo hablado con Poliakov, por su cabeza pasaron las imágenes de Aidan McDowell y, mentalmente pidió a Dios que no se enterara de nada.  A pesar de que Brenan le había comentado que su relación con él era excelente, no quería darle motivos de un encontronazo con el sheriff,  después de que la recomendase.

  Y así se lo hizo saber. Pero el director la dijo que no se preocupara, porque no ocurriría nada, Además de que se trataba de un empleo en otro país.  Ella se quedó más tranquila.  Estaba deseosa de que amaneciera un nuevo día.  A  las siete de la mañana como le habían indicado, se personó en Recursos Humanos, y de allí fue acompañada hasta una sala en donde estaban reunidos varios cámaras con alguna presentadora.  Hechas las presentaciones, el cámara que le correspondía la puso al corriente de lo que se trataba el trabajo que iban a realizar en equipo.

— Deberás seguirme a donde yo vaya  para que saquemos buenos planos a la presentadora.  Hoy iremos a un poblado marginal en conflicto, así que vete preparada porque nunca somos bien recibidos.
— Me estás asustando. ¿ Corremos peligro ?
— Tanto como eso no, pero algunas veces hemos de salir corriendo.¿ Tienes las piernas ligeras ?— la dijo Scott que así se llamaba el cámara
— Bueno en la universidad corría cien metros en pocos segundos— respondió ella
— Me alegro.  Y ahora vamos, tenemos que salir

Metieron la cámara  en una furgoneta del canal y ellos  junto a la periodista de turno emprendieron el viaje.  La extrañó que no se dirigieran hacia   los extremos de la ciudad, pero tampoco conocía mucho y permaneció callada.  Salieron  rumbo a una urbanización de alto standing compuesta de unos casi palacetes rodeados de árboles y rosales, que la dejaron maravillada. Fue entonces cuando se decidió a comentar, lo que desde que salieron la extrañó

— ¿ Este es un barrio marginal?
—¿ Quién te ha dicho que íbamos a un barrio marginal? ¿ Te parece que estamos en uno ? — la dijo riendo la periodista
— Me lo dijo Scott antes de salir

Scott soltó una carcajada acompañado por Leila, pero a ella no le hizo ninguna gracia.  Era la novatada de turno,   aunque no comentó nada, les acompañó en sus risas.  El conductor detuvo la furgoneta frente a una gran mansión, con alta valla cuajada de madreselvas y buganvilias.  Se quedó con la boca abierta ante la impresionante visión que tenía ante ella.  Leila pulsó una clave a la entrada, y la verja se abrió lentamente dando paso al vehículo.

Transitaban por un largo camino de piedrecitas de rio de color blanco.   A uno y otro lado del sendero unos tilos esparcían su aroma por todo el entorno.  No podía articular palabra ¿ Quién vivía en semejante palacio?   Sus compañeros no estaban extrañados, lo que la hizo pensar que conocían el lugar o que quizá hubieran venido más veces. Frente a ellos se alzaba una magnífica casa de estilo mitad mediterráneo, mitad ingles sin terminar de definir.  De  cualquier forma era una preciosidad, al menos en su fachada y, pensaba que el interior estaría acorde con el resto.

Les abrió la puerta un mayordomo sin uniforme, pero muy bien trajeado; se conocían, por lo tanto sus sospechas eran ciertas. Habían estado anteriormente.  Mientras Leila charlaba con él, Nelly preguntaba a Scott, por el nombre del dueño de la mansión.

— Es de un magnate de la televisión. Tiene canales por Estados Unidos y ahora se ha establecido en Canadá-
No le dio tiempo a pronunciar su nombre.  Se le anticipó Nelly
— ¿ Aidan McDowell ?
— ¿ Cómo lo sabes ?— preguntó el cámara
— Es una larga historia. Algún día te la contaré
— Leila anda medio enredada con él.  Y no me extraña, es un tío guapo
— Ya lo sé.  Le conozco

Leila se acercó y anunció que Aidan había salido de viaje, así que simplemente tomarían fotografías de las habitaciones, excluyendo el dormitorio principal, que por supuesto era el del dueño de la casa.  Nelly se sintió aliviada , y preguntó para qué era el reportaje: 

— Para una revista de decoración — le respondió Leila con toda naturalidad.                                                 


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viernes, 2 de septiembre de 2016

La chica del tiempo - Capítulo 4 -Un consejo de amigo

Los días transcurrían y seguía sin trabajo y sin perspectiva.  Cada mañana, al levantarse, intentaba ser optimista y pensar que ese sería su momento, pero terminaba el día y nada cambiaba. Hasta que tomó la decisión, que no deseaba, pero no tenía más remedio.: regresaría a Massachussets, a vivir nuevamente con sus padres. Con un poco de suerte, hasta allí no haya llegado la alargada mano de McDowell, y encontraría algo en lo  que trabajar.  Recogió su ropa y se despidió de su compañera de piso, emprendiendo el viaje hacia el hogar paterno.  Tomaría el autobús en Providence y en poco más de cuatro horas se encontraría nuevamente en el lugar donde residían sus padres, en donde ella había nacido: Newton.

Lo recordaba con cariño: es una ciudad media que no llegaba a cien mil habitantes, en donde la vida transcurre sin sobresaltos , no como en la gran ciudad.  Los niños podían jugar en la calle sin peligro alguno.  Pero a ella, Newton, se le había quedado pequeño, y decidió explorar nuevos territorios, buscando un más amplio horizonte para el trabajo al que deseaba dedicarse: el periodismo.

Creía, por otra parte, que no le sería difícil encontrar algo que se acomodara a sus aspiraciones.  Había avisado a sus padres aquella misma mañana, y el matrimonio Jackman esperaban ansiosos, la llegada de su única hija.  Fue recibida con cariño y entusiasmo por su padres, y los tres se encaminaros hacia la casa en la que había residido hasta que decidió levantar el vuelo, aunque volvió con las alas cortadas.

Les relató el motivo de su regreso, y ellos apenados por las circunstancias, lamentaban que  hubiese fracasado su proyecto, pero también le dieron ánimos para seguir adelante.

Cada día enviaba curriculum, pero ya habían pasado varios días y no había obtenido respuesta a ninguno.  Buscó su agenda y marcó el número de su antiguo jefe, que aún seguía como director en la emisora X9 TV USA.  Al menos el Gran Jefe le había respetado. Brenan le había demostrado bastante consideración , y por ello se dirigió a él, en busca de consejo y ayuda

- Señor Brenan, soy  Nelly Jackman  ¿cómo está ?
- ¡  Nelly !  Ha sido toda una sorpresa ¿ Cómo estás ?
- Bien, bien..., es decir: sigo sin trabajo.  La mano del McDowell es bastante alargada, y hasta ahora no he conseguido nada.  He vuelto con mis padres, así que.. bueno qué voy a decirle.
- Sabes que te ayudaría encantado, pero...
- Ya lo sé, y no es por eso por lo que le llamo.  Usted es quién más sabe de televisión, y deseaba pedirle consejo para que me orientase a ver por donde puedo enfocar mi carrera
- No lo sé Nelly. Por aquí lo tienes bastante crudo
- Había pensado hacer freelance.  Contactar con alguna agencia e ir por mi cuenta, ya que me es imposible por los medios normales
- No me parece mal, aunque las agencias también son difíciles huesos para roer. ¿ Por qué no lo intentas en Canadá ?  Que yo sepa, hasta allí no llega McDowell
-Me ha dado una buena idea. Lo intentaré en Canadá; es un país extraordinario, y aunque sea difícil al principio, siempre tendré tiempo para ir por libre a cualquier rincón del mundo.  Muchas gracias señor Brenan.  No sabe cuánto se lo agradezco
- Lamento no poderte ayudar de otro modo, pero las órdenes son tajantes aunque pienso que no fue para tanto, él es un hombre tozudo y difícil de contradecir.
- No se preocupe, lo sé. Le tendré informado de los trámites, si es que no le pongo en un compromiso.
-No, niña.  Nada de eso.  Ahora nuestra relación es cordial, siempre dentro de jefe y empleado, pero siempre escucha mis consejos.  Cuídate y tenme al corriente de lo que vayas consiguiendo.
- Así lo haré. Cuídese.  Hasta pronto

 Colgó el teléfono, algo más esperanzada. pensando en Canadá y hacia ese pais emprendió el vuelo
¿ Quebec, Toronto, Vancouver ... por cuál de ellos empezaría?    Brenan le había aconsejado que Vancouver.  Allí  estaban  unos estudios muy importantes en el que se filmaban muchas películas y series de televisión. Quizás encontrara un hueco, o incluso ser freelance de las filmaciones que se estaban realizando.
  Ante el pesar de sus padres, por verla partir nuevamente, pero con la mayor ilusión del mundo  Nelly, tomó el avión que la llevaría directamente a Vancouver.  Sería allí en donde empezaría su periplo.  Iba más resguardada , en el sentido económico, puesto que sus padres le habían dado algo de dinero, que la permitiría aguantar hasta encontrar  trabajo.

Y ante sus ojos apareció la impresionante ciudad de Vancouver, y ante ella una posible esperanza, de que por fin, pudiera realizar sus sueños, lejos de la mano de  Aidan McDowell.

Se instaló en una modesta pensión, y decidida se dirigió a las oficinas de los estudios indicados por Brenan. Dejó su curriculum y esperó nuevamente obtener alguna noticia positiva, que no terminaba de llegar. En  su ordenador se escuchó el aviso de que había entrado un correo:  era del ordenador particular de Brenan y en él, escuetamente decía:

" Presentarse cuanto antes a Basile Poliakov, estudios WRY. Es amigo y te recibirá. Un saludo. Brenan"

No podía estar más contenta. había sido un buen jefe, y ahora se comportaba como excelente amigo. Suponía que no iba a tener inconvenientes por haberla recomendado; era buena cumplidora, de eso no tenía duda, pero  ¿ se enteraría McDowell y tendría represalias con Brenan? No creo que sea tan perverso y ruin. Había pasado tiempo y lo ocurrido tampoco era tan importante.  A la mañana siguiente, se presentaría a primera hora, en el despacho del señor Poliakov.




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Edición. Agosto 2016
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jueves, 1 de septiembre de 2016

La chica del tiempo -Capítulo 3 - Rueda de prensa

 Los despidos se consumaron, y Nelly salió por la puerta  de X9 TV USA, llevando una caja en la que cabían un peluche, una fotografía de sus padres, su agenda de teléfonos y,  del trabajo, un porta lápices, y poca cosa más.  Se sentía explotada, furiosa, indignada... y sobre todo muy triste ¿ Qué es lo que haría ahora?

Lo tenía muy claro: buscaría trabajo de lo que fuera, pero nunca, nunca, abandonaría sus sueños por un déspota, prepotente e intimidante jefe que había venido a revolucionar su pequeño mundo.  Cuando llegó a su  apartamento compartido con una amiga, dejó la caja en una esquina de la cama y se tumbó. Estaba sola, ya que Daisy aún no había salido del trabajo.

 Se  había despedido del señor Brenan que tan bueno había sido con ella estrechando su mano, y con un escueto adiós del gran jefazo que le había puesto de patitas en la calle.


Rumiaría su venganza.  Aunque pasara mucho tiempo, esa se la cobraría.  Pero no tardó mucho en llevarla a cabo.  Habían pasado tres meses desde su despido, y acaso por un milagro, había encontrado un puesto de reportera del corazón en un pequeño canal de una localidad cercana a su domicilio.  Era un canal vecinal, en el que la nota más sobresaliente era que fulanita había tenido un bebé, el cuarto de sus hijos...   O que la dulce Francis se había comprometido o,  que el señor Miller había obtenido una gran cosecha etcétera... Seguía sin encontrar su lugar en el mundo, pero tenía paciencia.

Supo que la presentación del nuevo canal estaba convocada para la prensa en un par de días en el hotel Richmond, uno de los mejores, a las doce en punto del mediodía.  Pidió acreditación, que le concedieron sin problema, ya que muy pomposamente había enviado la solicitud alegando ser la corresponsal del canal de Providence, algo que no era cierto, porque era un canal de un pueblo cercano a esa ciudad.  Consideraba que tenía que ser decidida, y puesto que arbitrariamente la habían despedido, la hora de su venganza estaba cerca, muy cerca. que,   ese déspota ricachón, se tragara sus palabras:  "su espacio no nos sirve; no entra dentro de la nueva programación.  Y usted carece de experiencia para ocupar otro puesto de trabajo"..
 Eso fue todo y esa fue toda explicación.

Sabía que el "chef" era puntual en extremo, por lo que tomó su asiento, siempre en las últimas sillas, y esperó paciente a que el acto comenzara.

Con puntualidad británica, allí estaba  Aidan McDowell y su corte de aduladores, es decir colaboradores.  La secretaria avanzó a los allí reunidos, que solamente podrían hacer preguntas referentes al acto al que habían sido convocados, es decir la televisión remodelada.  Nada de preguntas personales, que en  realidad era lo interesante, ya que Aidan era un soltero de oro que le gustaban, quizá demasiado, las faldas y, siempre tenia a alguna fémina al retortero.  Nelly se frotaba las manos: sabía lo que preguntar; se había documentado a conciencia, y además lo iba a emitir en el programa de corazón.

Las preguntas se sucedían y las respuestas también.  Estaba simpático y respondía a cada uno de los reporteros con precisión y amabilidad. Entonces, cuando faltaba poco para concluir el acto.  Nelly se puso de pie para que se diera cuenta de quién se trataba, y tras dar la referencia del canal, hizo la pregunta del millón

- ¿ Será la señorita Mills la última de sus conquistas, y la que por fin le llevará al altar para unirse en santo matrimonio ?

  Aidan, se quedó serio, y clavando su mirada de acero sobre ella, la respondió con sequedad:

- He dicho que no responderé preguntas personales.  Creo que lo he dejado muy claro.  Aquí nos hemos reunido para hablar de algo más trascendente, claro que a lo mejor usted no se ha enterado aún.  Por cierto se parece mucho a una nefasta chica del tiempo que tuve en mi canal.  La pobre no servía para otra cosa, y tuve que despedirla.  Si no se le ocurre nada más, doy por terminada esta rueda de prensa.

Susurró algo al oído de un colaborador, y salió de la sala como una exhalación.  Todos comenzaron a recoger su material, pero Nelly, sólo llevaba una discreta máquina Nikon y una pequeña grabadora oculta en su bolso,  con lo cuál, no se entretuvo demasiado. Ya en el vestíbulo, se le acercó un señor trajeado, y solicitó que le acompañara, que deseaban hablar con ella.  La condujo hasta una suite.



Imaginó de quién se trataría. " A lo mejor me ofrece un trabajo", pensó.  Pero lo que escuchó al entrar en la suite, hizo que desechara todo de su cabeza

- Es usted la persona más absurda, atrevida, incoherente y descarada, con la que me he tropezado en toda mi vida. Quedó muy claro que  no admitiría preguntas personales, y usted ha hecho caso omiso de ello. Ya ha obtenido sus cinco minutos de gloria, puesto que creo saldrá en todos los telediarios.  De acuerdo, pues esos van a ser los únicos que tenga en su vida profesional, porque voy a encargarme personalmente, de que no consiga jamás un trabajo en televisión

Ella se quedó muda y pálida.  Los ojos de aquél hombre echaban chispas que prometían incendiarla por completo, pero no se amilanó y,  alzando los hombros para parecer más alta,  le soltó en el rostro

- ¿ De qué tiene miedo señor McDowell ? ¿ Acaso ha dejado preñada a alguna pobre becaria y no desea comprometerse con ella ?
- ¡Fuera! ¡Fuera de aquí inmediatamente! No deseo volverla a ver en toda mi vida.  Vaya buscando otro empleo porque haré todo cuanto esté en mi mano para que nadie, óigame bien, nadie le de trabajo jamás. Philip, acompaña a esta señorita, por favor.

 Dio la espalda y desapareció de su vista..

Pensaba que era muy capaz de cumplir su amenaza, pero antes de que lo hiciera, terminó de trazar su plan perfecto: emitiría lo ocurrido, aunque fuese lo último que hiciera en su vida.   Un escalofrío recorrió su espalda.  Con el poder de ese hombre, estaba segura de que cumpliría su amenaza.  Pero antes de que eso ocurriera se plantó delante de la cámara  y proyecto algunas fotografías del acto, y la grabación de la voz que recogió su pequeña grabadora .  Y agregó que quizá fuera esa su última aparición en el canal, ya que pendía una amenaza de despido del todo poderoso magnate.  Omitió su "charla " posterior.  Quizás en otra ocasión pudiera utilizarla.

Y efectivamente, la amenaza se cumplió y una llamada telefónica a cierto canal hermano del de Providence y a su vez del canal pueblerino, esa misma noche,  Nelly quedó cesada por segunda vez por el mismo señor.  Con optimismo se consolaba pensando: " no habrá una tercera vez, puesto que me ha sentenciado "... Pero aquella rueda de prensa tuvo más trascendencia en su vida de lo que hubiera imaginado nunca.

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Autora< rosaf9494quer
Edición< Agosto 2016
Ilustraciones: Dakota Johnson < Jamie Dornan 

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