sábado, 7 de noviembre de 2015

Celtic - Capítulo 5 - El motel

Al cabo de unos instantes se separaron sin dejar de mirarse. Había ocurrido algo especial, algo que ninguno de los dos había previsto, que surgió de improviso. Laura indecisa, le preguntó

-¿Por qué has hecho eso?




-¿Y tú?

Ella no supo que decir, no podía decirle que estaba tan sorprendida porque no esperaba que él tuviera esa reacción,  a no ser que sus sentimientos fueran coincidentes. George, mirando el paisaje comenzó a hablar:

-Verás. Todo este tiempo en el que no he ido por el pub, en algunas ocasiones ha sido por trabajo, pero en otras no he ido porque quería reflexionar, quería pensar mucho en lo que te voy a proponer. Quiero que sepas que no es un capricho de un día; mis sentimientos son muy profundos y sinceros. ¿Quieres casarte conmigo?

-¿Quéeee? Te estás riendo de mi, sin duda. Debes haber perdido el juicio. Creo que debo irme

-¿Por qué te extrañas? Tu has correspondido a mi beso, no te has retirado, al contrario has devuelto mi abrazo. Tú sientes lo mismo que yo, pero no quieres reconocerlo ¿por qué?

-No, no quiero escucharte. Es cierto,  te he querido desde hace mucho tiempo,  pero trato de borrarte de mi vida, no puede ser,  es imposible




-Pero dime ¿por que?

-Tu tienes novia, no pertenezco a tu clase social, dentro de seis meses debo regresar a mi pais, no me conoces. Ignoras si en España me aguarda alguien, si soy una ladrona, o...no sé. No sabes nada.   Es imposible, así de simple. No puede ser, y lo que no puede ser, es imposible.

-Te equivocas, si te conozco. Una mujer que se labra su porvenir a fuerza de trabajo y sacrificio, que renuncia a la diversión en plena juventud por sacar una carrera difícil y sin recursos, es suficiente certificado de honradez y responsabilidad. Referente a la clase social ¿a qué clase social pertenezco yo? La antigüedad de mi familia nada tiene que ver. Quizá si buscas en tu árbol genealógico puede que tus antepasados fueran más antiguos que los míos. El ser político es una circunstancia que cambia cada ocho años, y muy posiblemente no me vuelva a presentar.¿Suficiente? Yo te quiero, más de lo que te imaginas. Estamos a gusto juntos, nos reímos, nos divertimos y de momento no te puedo decir más-,  le dijo haciéndole un guiño con picardía.

-Pero ¿y tu novia?

-Te he dicho que he estado ausente para solucionar un noviazgo: anular el que tenía con  Lisa y tratar de tener otro contigo.

-  Pero tu familia ni siquiera me conoce.   Tu padre no sabe siquiera que existo

-Pues eso tiene fácil arreglo. ¿Has traído coche?

-Si, claro

-Pues bien, sígueme. Yo iré a caballo, tu me sigues con el coche hasta mi casa. Te presento a mi padre y ya le conoces.-  Laura soltó una carcajada.

-  ¡ Estás loco! Así tan fácil. Llegas a tu padre y le dices: papá con esta chica me voy a casar antes de seis meses...Estás rematadamente loco.  No, de ninguna manera. Así no se hacen las cosas. No yo, al menos.  Y tú lo has dicho antes.  Porque he tenido que vérmelas con la vida yo sola, es que medito muy bien lo que tengo que hacer, y aunque es cierto que me gustas, y porqué no decirlo, te quiero, no es la manera que yo había pensado en mi futuro.  He de acabar mi tesina, licenciarme y buscar un trabajo.  Te recuerdo que soy extranjera, vivo en otro país.  Tu tienes un compromiso con tu ciudad ¿ necesitas más ? Decididamente no, Georges

-Escúchame tu ahora , ¿que hay de malo? Si lo prefieres diremos a mi padre  que vendrás a coger datos de la biblioteca para tu tesina. Si eso te deja más tranquila...

-No,no. No puede ser. Es una locura.  Tu padre pensará, y no le faltará razón, que soy una trepa. Que te he conquistado por tu posición social. Ni hablar, nada de nombrarle la palabra noviazgo y menos matrimonio.  Sólo amistad.  Y habremos de esperar algún tiempo. El matrimonio es algo muy serio para tomarlo así a la ligera.  Tú dices conocerme, pero ¿ y yo ?  No se nada de ti, absolutamente nada.

-.  Entonces ..., vivamos juntos, como cualquier pareja. ¿No comprendes que somos nosotros los que vamos a vivir nuestra propia vida? . Ni mi padre ni nadie tiene que intervenir en lo nuestro. Para bien o para mal somos nosotros los que la tenemos que vivir, y yo quiero empezar pronto, ahora, si, si ahora. Ya hemos perdido demasiado tiempo . Yo te amo, ¿ es que no lo comprendes? 

 - Eres muy impulsivo.  Las cosas no se hacen así

-Vayamos a mi casa, conoces a mi padre, cogemos mi coche y nos perdemos estos dos días por cualquier pueblecito tranquilo. Si eso es lo que deseas, hagámoslo como dices. Seremos amigos a la vista de mi familia,  si es que podemos disimularlo cuando estemos juntos.  Él es muy sagaz, y va a notar que hay algo más que amistad.  Estoy seguro de ello, pero prefiero eso, a que te alejes de mi

- Tenemos que meditar muy bien lo que vayamos a hacer.  Y no quiero hacerlo , como si fuéramos dos delincuentes,  no. En mis sueños  siempre imaginaba que el hombre con quién me uniría  estaría  junto a mi , pero sin huidas, sin avergonzarnos. No hacemos daño a nadie con amarnos. Es lo que toda pareja hace desde tiempo inmemorial. Un hombre y una mujer se encuentran, se enamoran y unen sus vidas. Todo normal, claro que nosotros somos una pareja atípica- protestó ella- ¿ No te das cuenta de ello?

Georges se pasó la mano por el cabello impaciente, al ver que no lograba convencerla. No podía perderla, la amaba demasiado y quería hacerla su esposa ¿ qué de malo había? Era la cordura de ella contra la vehemencia de él, pero por eso se entendían: se compensaban.  El silencio reinó durante un instante. Laura se volvió,  que hasta entonces estaba pensativa y le dijo:

-Sea como tu quieres y yo deseo. Perdámonos en un pueblo tranquilo donde nadie nos conozca y podamos hablar con tranquilidad

- De acuerdo.  Me parece bien..., aunque con reservas.  Comprendo tu razonamiento, aunque no lo comparto

- Eres muy vehemente, y eso me asusta.  Porque pienso que si has obrado con tantas prisas conmigo, puedes hacerlo de la misma manera ...  

- ¿ Con otra ? ¿ Es eso lo que piensas, que es algo ocasional ?  Pues no tienes ni idea de lo que siento.  Voy a demostrarte cada día de lo que soy capaz de hacer por ti.  Me hechizaste, no me cabe la menor duda, porque..., voy a serte sincero, yo nunca habría actuado así  antes.  Sólo contigo.  Te seguiré amando siempre,   con todas mis fuerzas porque así lo siento. Y cuando me digas  buscaré a un cura,  o a un juez, me da igual y,  nos convertiremos en marido y mujer. Tu y yo solos, no necesitamos a nadie más. Somos nosotros los que vamos a formar nuestra familia, los que vamos a vivir la vida que tengamos destinada, buena o mala,  pero nadie la va a vivir por nosotros. Así que el cura, tu y yo.

-Georges, por favor.  tu tienes una posición social . Seguro que tu padre tiene otro programa y si lo hacemos como quieres seré yo la que recibiré las críticas por haberme entrometido en tu vida.

-¿Y crees que me importa? Yo te necesito a ti. Quiero que cuando me despierte por las mañanas estés a mi lado y que sea tu cara lo primero que mis ojos vean.

-Te quiero Georges. No debería ser así, pero no puedo evitarlo. Acepto casarme contigo pero cuando vayamos a tu casa  explícale a tu padre nuestros proyectos, no me importa que me eche de su casa. Yo seré tu mujer, pero no ahora mismo, a escondidas.


Timoty Mortimer
Llegaron a casa de Georges, él en primer lugar y a caballo, Laura le siguió en el coche. Estaba muy nerviosa. Y,  además  peores pintas no podía tener para conocer a su suegro. ¿Cómo podía haberla convencido?

Porque en el fondo lo deseaba, por mucho que se empeñara en negarlo. Era el amor de su vida y le había pedido que fuera su esposa, pero tenían muchos frentes abiertos y uno de ellos tenían que librarlo en cinco minutos.

Timoty Mortimer estaba leyendo en la biblioteca. Georges entró dando la mano a Laura. Saludó efusivamente a su padre, y éste extrañado de verle tan contento, miró abiertamente a la chica creyendo conocer el secreto de su alegría.  Le presentó a  su novia,  y de golpe le dijo

-Venimos a comunicarte algunas cosas. Creo que debes saberlas por  mi, pero te ruego que me escuches sin pronunciar palabra, luego ya me preguntarás o me reñirás o harás lo que quieras, porque yo también tengo decisiones muy trascendentes que he tomado. Te presento a Laura, una futura doctora en historia que además de necesitar que le prestes tu biblioteca para terminar su tesina, si puedo,  la voy a hacer mi esposa mañana mismo, o pasado a más tardar, cuanto antes, en cuento ella desee.

El señor Mortimer y Laura se miraban fijamente, pero ninguno de los dos articuló palabra alguna. La  mano de Laura fuertemente sujeta por la de Georges, sudaba sin parar y los nervios le atenazaban el estómago.  El padre preguntó seriamente a su hijo

-¿Tienes necesidad urgente de cumplir con esta muchacha?

-Nooo... Naturalmente que no.  He querido decírtelo primero. Si tu lo aceptas y nos das tu bendición, me harás el hombre más feliz de la tierra, si por el contrario te niegas, has de saber que nos iremos a vivir juntos de todas maneras. Yo la amo, es parte de mi vida y ella me corresponde, es por eso que quiero contar con tu permiso, porque de todas formas me casaré con ella, aunque no cuente con tu consentimiento.




El padre miró a Laura, y pidió a Georges que saliera un momento de la habitación y les dejara solos.

-Señorita, no  tengo nada contra usted, pero debe comprender lo insólito de la situación. Solamente quiero y deseo la felicidad de mi hijo. Yo a usted no tengo derecho a juzgarla porque no la conozco, pero espero no sea una advenediza,  como otras tantas,  que se acercan a él por su posición social.

-Sr. Mortimer, su hijo es muy guapo, y créame, no sólo por su posición  una mujer se puede enamorar de él.Yo no tengo dinero, ni lo necesito, pero......

Y fué desgranando su vida, lo insólito e inesperado de la petición de Georges apenas unos momentos antes, y lo que ella le había argumentado. Mortimer después de escucharla le dijo:

-Aprobaré este alocado matrimonio si se vienen a vivir a mi casa una vez casados. Quiero tenerla cerca, y no se lo niego, voy a estudiarla detenidamente. De todas formas de paso aprovechará para usar la biblioteca, y créame encontrará cosas muy curiosas en ella.

-Gracias señor.  De cualquier forma, si es que nos casamos, no va a ser de forma inminente, al menos  es lo que trato de hacerle ver a su hijo, pero francamente no las tengo todas conmigo.  La naturaleza humana es débil. Ambos estamos enamorados. Quiere que vivamos juntos.  En definitiva: no sé lo que pueda ocurrir. , Le prometo que no se va a arrepentir y que el amor  que siento por Georges le hará ver que aunque parezca alocado, nuestro matrimonio será firme y crearemos una familia hermosa llena de amor, y le haremos abuelo y estará orgulloso de nosotros.   No tiene ni idea de la felicidad que proporcionaría  a su hijo si lo acepta. Su bendición es muy importante para él.

Georges se mostraba impaciente, mientras preparaba una bolsa con algo imprescindible para pasar el fin de semana. 


Cuando Laura salió de la biblioteca , al mirarla a la cara,  notó que todo había ido bien y,  ella con  la mirada, con el brillo de los ojos,  se lo confirmaba.  De pasada le dijo a su padre:

-No me esperes a dormir esta noche. Hasta mañana no regresaremos. Haremos noche en cualquier motel del camino.  Y tomando a Laura de la mano la dijo apresuradamente

-Corre, corre, entra en el coche rápidamente. Cuando reaccione no  va a dejar irnos. Ja,ja,ja,

Ya dentro del coche y ante la mirada del padre que había salido a la puerta una vez hubo reaccionado, a modo de saludo, sacó un brazo por la ventanilla,  al tiempo que gritaba:

-Soy feliz, padre. la amoooo, gracias.

El padre sonrió y se alegró de ver feliz a su hijo, pero también le preocupaba el no conocer a la muchacha.

-Bonita si lo es, y educada. Hará perfectamente de consorte del alcalde. Ahora sólo falta que el amor que ha confesado siente por mi hijo sea verdadero, que es lo que me preocupa. ¡Estoy tan escarmentado! El es inteligente y la verdad  es que nunca le he visto ni tan feliz ni tan seguro como ahora. Pero ¿ por qué no se han de casar como todo el mundo? Una boda como Dios manda, con invitados. ¡ Ay la juventud, lo que uno es capaz de hacer cuando se es jóven!


El motel al que llegaron era igual que en los cuentos de hadas. El paraje era precioso y mientras Georges hacía los trámites para el alquiler del bungalow, Laura en el exterior miraba el paisaje un poco confusa por todos los acontecimientos que estaba viviendo a velocidad de vértigo.  Le daba miedo ser débil, y al final ceder a las pretensiones de él.  Por otro lado, le quería. ¿ tendría suficientes fuerzas para resistirse a su atractivo?  Debiera tenerlas, pero se movía en un terreno movedizo en el que no sólo ella contaba.  Él estaba deseando tener intimidad con ella, eso saltaba a la vista.  De lo contrario no le habría planteado la descabellada idea de un matrimonio tan precipitado, y eso es lo que temía: a las consecuencias de estar solos en un lugar paradisíaco y con unos sentimientos a flor de piel

- ¿ En qué piensas ? - le sorprendió la voz de Georges


Ella se sobresaltó al escuchar su voz junto al  oído, y al sentir los labios de él que de paso la besaba en la mejilla.  Le miró a los ojos y con todo el amor del mundo le dijo:

-Estoy insegura..., preocupada. Me da miedo esta repentina intimidad

-No te preocupes mi amor.  He reservado dos bungalows, si es eso lo que te perturba.  Esperaré tu decisión, y si nuestro amor, las circunstancias o lo que sea, nos lleva a tener relaciones..., déjate llevar por los sentimientos... el resto vendrá después.

La beso en los labios con un beso largo y profundo acompañado de un abrazo fuerte,  posesivo. Y es que la felicidad inundaba sus corazones.  Lo que ocurriera un rato más tarde era decisión de Laura.  No había otra cosa que deseara más que poseerla, pero debía ser ella quién diera señales de que eso ocurriría.  No la presionaría, por mucho trabajo que le costara contener sus sentimientos. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

Celtic - Capítulo 4 - Chocolate

El restaurante donde habían cenado era el lugar reservado para este fin, pero anexo estaba el pub. Al salir  observó que en el mostrador habían puesto un cartel en el que se solicitaba personal camarero/a para servir las mesas del pub
Durante varios días  mantenía la idea de que un empleo le sería muy beneficioso para su economía . Al día siguiente de su excursión   decidió ir a solicitar  el empleo



-"Quizá lo consiga. No sé muy bien el inglés y mucho menos el irlandés, pero puedo argumentar que en cambio hablo castellano y les sería de mucha utilidad para los turistas que vienen en verano, que son bastantes..

Se encaminó hacia el pub  y al llegar solicitó hablar con la persona que regentaba el local.  Tras un buen rato durante el cual se presentó y expuso sus conocimientos, la dueña la comunicó el horario, y  lo que ganaría , que no era mucho, pero si una ayuda. 

-Su turno sería de 12 del mediodía hasta las ocho de la noche. A esas horas no suelen venir muchos turistas. Ese horario la permitiría estudiar por la mañana y trabajar por la tarde.  ¡ Ah ! y los sábados y domingos libres

-Me parece bien, estoy de acuerdo ¿cuando empiezo?

-Mañana mismo, si quiere. Necesito su documentación para el contrato de trabajo y su domicilio en España y en Irlanda.

-Aquí lo tengo todo, aguarde un segundo y se lo muestro.

Sellaron el trato con un apretón de manos y se despidió hasta el día siguiente.
Puntual a la hora acordada, llegó al pub, recibió las instrucciones del trabajo a realizar y observó a Cathy cómo lo hacía. No le pareció difícil, sin embargo,  el entenderse con los clientes,  si algo más complicado. El irlandés era muy dificil para ella y casi todos era el idioma que hablaban.

Pasaron varios dias. No había vuelto a tener noticias  de Geroge; tampoco le extrañó pues debido a su cargo debería estar muy ocupado, o incluso fuera de allí.



Transcurrió el primer mes en su trabajo,  y medio mes más.  Una tarde,  entraron varios chicos con algunas chicas. Se notaba que eran amigos y camaradas pues las risotadas se oían en todo el local.
Uno de ellos, un chico pelirrojo se dio cuenta de que había una camarera nueva atendiendo a una mesa con algunos turistas españoles. Se quedó mirando a la muchacha y al cabo de unos instantes se dirigió a sus amigos que ya habían tomado mesa

-Acabo de ver a la muchacha más bonita que nunca he visto. Me he enamorado de ella locamente

Los amigos se echaron a reír pues salidas de esas  Broderick las tenias de vez en cuando. Nadie le hizo caso, ni nadie dirigió la mirada hacía la muchacha "más bonita jamás vista", es decir no le hicieron caso.
Una voz femenina algo engolada se alzó por encima de la de sus amigos

-Camarera, por favor

La camarera a la que se había dirigido Lisa,  ese era su nombre,  no la prestó atención y siguió atendiendo a los turistas.  Lisa se impacientó y con tono más agrio reclamó:

-Muchacha ¿es que no vas a venir?

Entonces Laura dirigió la mirada hacia donde la reclamaban y con una sonrisa y un gesto con la mano, solicitó un momento de espera.

--Creía que nosotros no teníamos derecho a que nos atendieras, muchacha

-Perdón ¿cómo dice?


-Tenías que habernos atendido hace un buen rato. Te he llamado dos veces, a eso es a lo que me refiero.

-Perdón señorita, estaba con otros clientes.

-Si pero esos pueden esperar, no son de aquí y no conocen que los irlandeses tenemos preferencia

-Perdone, pero no hay ningún cartel que diga tal cosa y todos los clientes tienen el mismo derecho a esperar su turno.  Lo lamento¿Desea pedir ahora, o prefiere ser atendida por  una señorita irlandesa?

El resto de sus amigos empezaron a mirarla y a reírse de Lisa por el resbalón que había cometido.  Aún quedaba por llegar otro amigo y Lisa pidió su consumición

-Una pinta para mi novio, que ahora llegará.

Lisa


- Desde luego, tardo un minuto, dispulpen.

Laura se encaminó hacia el mostrador mostrando la nota que había tomado de la mesa en cuestión.  Al llevar la consumición comprobó que el chico que faltaba era George, que la saludó muy amable y sonriendo.

-¡ Laura ! ¡ Qué bien !,  al fin conseguiste tu propósito. ¿Cómo estás...,, bien?

- Oh George, qué gusto volver a verte, y si ya llevo algún tiempo y estoy encantada. Ya conoces los proyectos que tenía y al fin podré cumplirlos.

-¿Desde cuando conoces a esta chica?- le preguntaron los amigos

-Es un poco largo de contar. Luego os lo explico. Es la persona más divertida y extraña que he conocido.

-¡Vaya, por lo visto ella acumula todos los superlativos del mundo !

-No te entiendo ¿qué quieres decir?

-Pues Broderick se acaba de enamorar de ella y se va a casar y tu haces muchas alabanzas para ser extranjera¿La conoces desde hace mucho?

-Te he dicho que luego os cuento cómo nos conocimos. Es muy divertido.

Georges


Laura sirvió la mesa y se retiró para atender a otros clientes. De repente una explosión de risotadas resonaron en el pub y las miradas prendidas en ella, la dió a entender que Georges estaba contando alguna anécdota que les había ocurrido.  Se confirmó, cuando adrede Lisa y en voz alta soltó una frase hiriente que la dolió, porque no entendía el por qué les  había contado sus experiencias

-¡ Si será torpe y tonta ! ¿Es que no sabe que en las islas Británicas se conduce por el lado  contrario al  continente?  ¿Es que no sabe que somos de otra raza distinta, que somos distintos?

Laura entonces sacó su vena ibérica y no se pudo contener. Se dirigió a la mesa y con su voz más suave y una dulce sonrisa, dijo a Lisa:

-Señorita, yo ya sabía, por cierto por un británico que vive + en un trozo de mi pais ¿le suena Gibraltar?, bien, pues él me dijo  que ustedes son distintos al resto del mundo, que son especiales. Tan especiales que tuvimos que ser los celtas hispánicos los que vinieran a colonizar precisamente Irlanda, con lo cual al cincuenta por ciento tenemos la misma raza celta. Yo por ejemplo soy celtíbera, y le aseguro que tengo lo mejor y lo peor de las dos razas, con lo cual le advierto que mi carácter es muy fuerte, y más le valiera no ir por las malas porque enseguida me hierve la sangre. Y ahora si me disculpa continúo con mi trabajo.

Se sentía dolida y menospreciada por aquella insignificante mujer cuyo complejo de inferioridad hacía que humillara a la gente que no gozaba de su misma posición económica.  Todos,  incluido George, guardaron un profundo silencio sin saber qué decir.  Laura se dirigió a la dueña del pub y la pidió que entrara con ella en la trastienda, tenía que hablarla:

- Tengo que hablarle y pedirle disculpas por lo que acaba de ocurrir con esa señorita. Lo lamento enormemente, pero ella desde que ha llegado ha estado provocandome, y no he podido remediarlo.  Entiendo que usted me despida, y no se preocupe, se han portado muy bien conmigo y siento tener que dejar el empleo porque además me viene muy bien este sueldo, pero lo entiendo. Terminaré mi turno, y muchas gracias por todo.

- ¿Qué dices? Yo no te he despedido. Si,   has estado con  el genio un  poco vivo, normal en todos vosotros, pero no dudo de que yo también la hubiera contestado así. Lo único,  que es la novia del alcalde y,  a lo mejor él me hace una reclamación.

-¿Qué dice? ¿Es novia de George? Pues qué distintos son. Lo lamento por él aún más , pero no debió comentarles en la forma en que nos conocimos, no me ha hecho ninguna gracia. Me hace aparecer ante la gente como una bobalicona...

-Espero que algún día me lo cuentes , debió ser muy divertido por lo que se reían... Anda sal un rato a que te de el aire, y cálmate.

George buscaba con la mirada por ver si Laura hacía acto de presencia en el pub, pero no salía,  por lo cual se levantó y preguntó a la dueña por su paradero.

-Ha salido a tomar un poco de aire. Es su turno de descanso.

-Muchas gracias Stephanie.

George salió y se dirigió a la parte de atrás del pub en donde apoyada en la pared, Laura  miraba hacia el cielo absorbiendo todo el aire que sus pulmones la permitían con el fin de aliviar la tensión acumulada con el incidente.

-Laura, lo lamento de veras. No fué mi intención provocar tu malestar, lo siento, de verdad. Lisa no debió meterse contigo, ha estado muy incorrecta.

-Por favor George, ya os habéis reído bastante de mi. No tenias ningún derecho a contarles nada; me has dejado como una niña boba como es tu novia, y perdona, pero es tonta de remate. He quedado como si fuera una insegura que era la primera vez que salía de su casa, y efectivamente, ha sido mi primera salida al extranjero porque yo no he tenido la suerte que esa chica: Yo he tenido que pagarme mis estudios a fuerza de trabajo y sacrificio, mientas que ella se limaba las uñas. Pero mi riqueza es infinitamente mayor que la de ella, aunque sigo necesitando trabajar para mejorar mi situación, pero tengo humanidad y me compadezco de las miserias de la gente, mientras que ella se ríe, esa es nuestra diferencia. Y ahora perdóname, tengo que seguir trabajando.

-Por favor, no te enfades. Reconozco que estás cansada y a estas horas de la noche no se admiten algunas bromas, pero olvídalas. Es muy bonita nuestra amistad para perderla por un comentario desafortunado.

-Discúlpame, no nos movemos en el mismo círculo y por eso no lo comprendes.  Quiero que sepas que me he alegrado de verte de nuevo, y discúlpame por el comentario que he hecho de tu novia, disculpa tengo que entrar.

Y volvió a entrar pero Stephanie la dijo que por hoy ya tenía su turno hecho y que se fuera a casa. Y muy dolida y a punto de llorar salió en dirección a su domicilio a paso rápido. No quería volver a encontrarse con aquella panda de niños de papa.

Esporádicamente Georges aparecía por el pub y amablemente charlaba durante unos instantes con Laura, no volvió a aparecer con Lisa, pero sí con algunos de sus amigos entre ellos Broderick, que seguía , según él, profundamente enamorado de Laura. Esto irritaba a veces a Georges que interpretaba que se burlaba de la chica, por lo que optó por distanciar sus citas en el pub con sus amigos. Estuvo en distintas ocasiones ausente durante cierto tiempo. Laura le echaba de menos, pero guardaba siempre la distancia. Le gustaba mucho Georges y esto la desazonaba porque sabía que era una locura en  la que no debía ni siquiera pensar.

Y transcurrieron seis meses. Ella por fín había conseguido comprarse un coche de" tercera " mano, pero funcionaba muy bien.  Había vuelto a Aughnacliffe en varias ocasiones. Había vuelto a sentarse en la hierba cerca del dolmen. Aquel lugar tenía una magia especial para ella y en su tesina reflejó la historia del lugar y su especial predilección por aquella zona.


Hacía bastantes días que Georges no aparecía por el pub. La sensación que sentía por ello la desazonaba, sabía que era una locura, que posiblemente él estaría buscando diversión en otro pub, porque quizás su presencia le recordara la bronca que le echó el día del incidente. Como queriendo apartar la imagen de su cabeza-  dijo

-Bah, no importa. Es normal, y tú no deberías ser tan tonta. Ya han pasado seis meses y cuando quieras recordar volverás a Madrid y tendrás que olvidar toda esta tu aventura irlandesa. Pero estoy muy atascada en un punto y no se cómo salir de él. El tiempo pasa y ya no sé dónde buscar para completar la tesina.No se a dónde ir ni por dónde buscar. Si por lo menos viniera Georges por aquí le preguntaría, pero... Bueno así es mejor.

Al día siguiente era su día libre: sábado y con el domingo tenía dos días para descansar que bien lo necesitaba.  Se levantó de la cama y después de ducharse pensó en acercarse a la pastelería

-Compraré unas flores, unos pastelillos que tanto me gustan y en el pub pediré un chocolate para llevar bien grande, y después desayunaré al lado del lago Gowna, en ese sitio que adoro, que me relaja e ilumina mis ideas.

Y hacia allí se dirigió..Se sentó en la hierba poniendo a su lado las flores y el chocolate con la bolsa de pastelillos.  Por si acaso, había llevado también un libro para en  aquel paradisíaco lugar de paz,  poder leer un poco y relajarse. Era una novela intrascendente y dulzona de amor, de esas que siempre sabes el final y la lees en un rato, pero ella que era muy romántica, le agradaban esos argumentos de amores retorcidos que siempre terminan bien.  Enfrascada en la lectura no oyó unos ligeros cascos de caballo que se acercaban a dónde ella estaba sentada.  Levantó la vista y ante sí esta Georges montado a caballo que la miraba con sorpresa:

-¡ Hola ! -saludó alegre Georges- ¿Qué haces aquí?



-¿Y tu? -,  respondió ella. - Yo he venido a desayunar¿quieres un pastelillo? A mi me vuelven loca. Pero tienen que ser éstos; son los que más me gustan

-A mí también. Siempre que paso por allí compro un paquete para comérmelos picoteando.

Mientras hablaba Georges había descabalgado y se había sentado al lado de Laura.

-Hacía mucho tiempo que no se te veía¿has estado de viaje?

-Bueno, a medias.Primero tuve que solucionar un noviazgo y después viaje de visita oficial. En fin, cosas del trabajo; casi siempre después de los viajes se originan otros asuntos que hay que atender

-.¿Y a ti ¿cómo te va?¿Has terminado la tesina?

-Ni mucho menos. Estoy atascada en unos datos y no encuentro la salida de ellos por ningún lado

-Oye, en mi casa, mi padre tiene una biblioteca con toda la historia de la comarca. A lo mejor ahí podrías encontrar lo que buscas

- Te lo agradezco, pero ya lo solucionaré. No quiero molestar a nadie. gracias por todo Georges. ¡Ah! tengo chocolate ¿Quieres un poco para pasar los pastelillos?

-Sii, me encanta el chocolate. Probaré a dar un sorbo.   Gracias.

Georges dió un sorbo y a continuación se lo devolvió a Laura que también bebió. Mientras hacía ésto, él no dejaba de observarla aunque ella no se dió cuenta.

-Ja,ja,ja- rió Georges- Te has ensuciado de chocolate la comisura de los labios.

-¡Oh!, perdón qué torpe - y rebuscando en su bolso sacó un pañuelo de papel



Iba a proceder a limpiarse, cuando él  detuvo su mano y pasando el dedo índice por la comisura de los labios de Laura  limpió la mancha de chocolate. Entonces ella se le quedó mirando fijamente y cruzaron sus miradas diciéndose todo sin decir palabra.

Al cabo de un  rato de mirarse fijamente , Georges se inclinó hacia ella y tomándola de la barbilla recogió con sus labios el resto de chocolate que aún le quedaba  Fue4 un beso al principio ligero como con miedo, después profundo,  fundiéndose ambos en un abrazo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Celtic - Capítulo 3 - ¡ Increíble !

El conducia a Laura rozando a penas la cintura de ella. La condujo hasta el interior del pub y al verse, a la luz, ambos se quedaron asombrados, riéndose

-¡ No es posible, pero bueno!. Está decidido: eres un peligro para mí

Ella reia sin parar

Laura Escribano


-.Dios mio, qué casualidad. No me lo puedo creer...¡ Las escalerillas ! .Con lo grande que es el mundo y tengo que tropezarme contigo en tan breve espacio de tiempo. Por favor, discúlpame. No lo hago adrede.

Ambos fueron a sentarse en una mesa sin parar de reír.

-Yo creo que lo más correcto es que me presente, puesto que no puedo desembarazarme de ti. Soy George Mortimer, y circunstancalmente alcalde de esta ciudad

-¡ Vaya  ! he tropezado con un político y nunca mejor dicho.- Y ambos rompieron a reir de nuevo.

-Yo soy Laura Escribano.Acabo de terminar la carrera de Historia y vengo con una beca para presentar mi tesina sobre los celtas.

-Bueno-, dijo Georges- , ahora sí podemos ser amigos, pero por favor dime a las horas que sales a la calle para evitar que te vuelva a atropellar. Aquí se conduce por el lado contrario del continente. Al principio es un poco difícl, pero te acostumbrarás. ¿Tienes coche?

-No, pensaba alquilar uno, pero me lo voy a pensar. Me he llevado un susto tremendo.Prometo mirar bien por dónde voy.

Rieron juntos y pidieron algo para beber. Mientras les servían George le preguntó

Georges Mortimer


-¿Cuanto tiempo vas a estar en mi pais?

-Un año, tengo de plazo un año. Así que tengo que darme prisa porque las investigaciones van a ser cuantiosas. No conozco el territorio, ni el idioma, en fin, ya me arreglaré.

-¿Tienes algún compromiso para mañana?

-No ¿ por qué?

-¿Te apetece hacer turismo? Yo, como puedes comprender,  me conozco todo ésto como la palma de mi mano. Además de ser el alcalde, mi familia ha vivido aquí desde hace más de doscientos años. Me conozco al dedillo todos los rincones, y quizá te sirva de ayuda.

-¡Sería estupendo ! pero no creo que deba abusar de tu amabilidad. Muchas gracias. Voy a hacerme con un plano de la zona y señalar en él  lo más importante,  o al menos lo que más me pueda valer.  Voy a solicitar un empleo que he visto esta mañana en el Ayuntamiento, y así tendré más presupuesto. Muchas gracias por tu ofrecimiento.

-¿Crees que me he ofrecido para quedar bien? No quiero obligarte pero mi ofrecimiento es incondicional, tu verás.

-De acuerdo, acepto. ¿A que hora quedamos?

-Vendré a buscarte pronto para que nos de tiempo a recorrer mucho territorio. Y ahora vamos a cenar¿quieres?

-¡Oh! desde luego, perdona no me había dado cuenta de lo tarde que era y te estoy entreteniendo. De nuevo perdóname

-No, te estoy invitando a cenar aquí ¿te apetece?

-La verdad, no sé qué decir.  Me siento algo abrumada por tu amabilidad

-Di si, sin más. ¿ De qué te extrañas ?  Hace un rato me decías que en tu país me hubieran invitado a tomar una cerveza, yo te invito a cenar

-¿Me habías entendido? Por Dios, no sé si se puede hacer más el ridículo que lo estoy haciendo yo en apenas dos días que llevo aqui...

-No te lo tomes a la tremenda es la novatada.  Y ahora, interpreto que aceptas mi invitación.  Por tanto voy a pedir la cena.

Mientras cenaban, tenían una conversación fluida, repleta de anécdotas de ambos.  Ella le contaba que era bastante despistada, pero que aquí no era normal lo que la ocurría en tan poco tiempo. Se encontraba extraña, aún.   No se había acostumbrado a su nuevo destino.  Él la escuchaba con atención y curiosidad. Era extrovertida, ocurrente y muy divertida.  En definitiva: se cayeron bien. 
Al terminar de cenar George la llevó hasta su casa.

-A pesar de todos los sobresaltos, quiero que sepas que he pasado una tarde estupenda. Muchas gracias George, hasta mañana.

El espero que entrara  y tardó unos instantes pensando en lo original que era aquella chica y se fué hacia su coche. Después de ponerlo en marcha partió hacia su domicilio.


A la mañana siguiente Georges llamó a la puerta y Laura ya estaba vestida para la ocasión y se estaba preparando un café.

-Hola, buenos días

-Buenos días Georges. Estoy haciendo café.¿Quieres uno antes de irnos o prefieres un té?

-No un café estará bien.  Lleva la máquina de fotos. Hay un paisaje increíble y muchos restos arqueológicos  Esta zona tiene mucha historia, te va a gustar mucho.

Terminaron su  café y salieron. Apenas se miraban se reían de las anécdotas que habían vivido juntos, admirándose de las casualidades ocurridas.  Tomaron la carretera y llegaron hasta cerca del lago Gowna en el condado de Longford. Allí hicieron una parada y él explicó a Laura algunas de las leyendas que por allí habían circulado sobre los druidas en tiempos de la antigüedad. Hicieron un descanso sentados en la hierba verdísima y sacaron algunas fotos del lugar. George la dijo:

-Déjame la máquina, voy a sacarte una foto

El encuadre era perfecto y el paisaje precioso. Enmarcó el rostro de Laura con un fondo de leyenda, y al cabo de un rato suguieron  el viaje rumbo a lo más emblemático del entorno: La mole de piedra junto al dólmen. ´



Llegaron al lugar y la magia que desprendía dejó a Laura sin poder articular palabra.

-¿Quieres saber la leyenda que existe sobre el lugar?

-Desde luego, para eso estoy aqui. ¿Es celta lo que me vas a contar?

-Claro. Cuentan los más antiguos,  de los más antiguos,  que en este lugar se juraban amor eterno los primitivos  habitantes de la zona.Para saber si los amantes disfrutarían de su amor toda la vida, se ponian cerca del dólmen y si los rayos del sol caian sobre ellos, su amor sería eterno.

-¿Aqui?-  preguntó Laura señalando un lugar concreto

-No, un poco más allá. Casi al pie de la piedra;.   Aquí mira.
Y tomándola del brazo la colocó en el lugar exacto y a continuación sacó varias fotografías teniendo a Laura como protagonista.  Al terminar , George se acercó a ella para devolverle la máquina y en ese instante un rayo de sol dió sobre la piedra cubriendo con sus rayos a los dos amigos.  Ellos al contemplar el hecho se echaron a reir.

-Es asombroso-- comentó él.-  Desde que nos hemos conocido no hemos parado de reír, es estupendo.

Y se encaminaron hacia el coche para continuar la ruta.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Celtic - Capítulo 2 - Llegada a Aughnacliffe

 Aquella noche decidió dormir  en Dublín. Buscó un hotel asequible a su economía  y después de instalarse  salió a dar una vuelta. Volvió al hotel pronto, ya que estaba cansada al haber madrugado mucho.

-Buscaré un coche de alquiler y mañana me dirigiré a mi destino. No debe estar muy lejos; la isla no es muy grande y la distancia no debe ser exagerada.


Laura 


Cenó poco en el restaurante del hotel  e inmediatamente decidió meterse en la cama. Las emociones la habían rendido. Cogió pronto el sueño, pero debido a los nervios fue un sueño alterado por pesadillas.

Se despertó pronto cuando había ya amanecido. llamó a recepción para que le prepararan la cuenta y pidió información para el alquiler del coche.  En el mismo hotel  facilitaron esa gestión y al cabo de una hora se introducía en el coche rumbo a su nuevo destino:  Aughnacliffe, nombre impronunciable para nuestro idioma latino en que el tener varias consonantes juntas, no tienen lugar.

-Debe ser gaélico, pensó.¡Pero qué dificil me va a ser! en fin ni un paso atrás, ni para tomar impulso. Si has llegado hasta aquí, no te vas a amilanar por un idioma...
Como había pensado, no había mucha distancia    entre la capital y el pueblecito en el que viviría durante un año.

Entraron  por la calle principal. Era la clásica calle irlandesa: un pub, una floristería, una pastelería, una tienda de moda, etc. 

Era  precioso  muy cuidado y limpio. En las casas de una sola planta, el jardín lleno de flores. Le causó una grata impresión. Hacía sol y la temperatura primaveral era muy agradable.
El chófer la pregutnó la dirección exacta, se bajó del coche y entró en una tienda cercana para indagar. Al cabo de un  rato dirigiéndose a Laura la dijo:

-Señorita, está muy cerca de aquí. Es muy bonito este sitio, no lo conocía. ¡ Ah mire! ahí está su casa.

Ante ella estaba una casa muy linda, muy cuidada como todas las que había visto.  Era una vivienda social que el Ayuntamiento administraba en régimen de alquiler.

--¡ Caray, qué bien se lo montan aquí!

Antes de salir de Madrid, había realizado la gestión del alquiler a través de una agencia dedicada a los Erasmus, por lo que le fué muy fácil hacerse con la vivienda.  Estaba contenta, presentía que le iba a ir muy bien. Primero se instalaría y después si tenía tiempo y ganas , saldría a dar una vuelta para ambientarse.  Y así lo hizo El equipaje no era abundante y enseguida lo dispuso en el armario.
La casa estaba muy bien  acondicionada, no era grande: un  dormitorio, el salón, la cocina y el baño. Tenía ventanas por todas sus habitaciones y después de la lluvia pasada, el sol entraba a raudales, y eso la gustó; le recordaba a España, muy lejos del clima lluvioso que se había imaginado. Lo que más le desagradaba era la humedad por su proximidad al mar, de la que no estaba acostumbrada.
Decidió lo primero llenar el frigorífico. Hizo una lista con todo lo que debía comprar: leche, pan, filetes, agua, etc.  Salió a la calle y miró  a un lado y otro para orientarse del camino que debía tomar. Venía una mujer paseando a su perrito y se decidió a pregunatrala.

-Please,   near of here a supermarket?

- Oh, yeah! to the right street,

-Thanks, you are very nice

Se sonrieron ambas mujeres y Laura siguió la indicación de la señora entrando en el supermercado para realizar sus compras.

Después de dejar las cosas acomodadas en la cocina, decidió que no se iba a poner a cocinar, con lo cual iba a comer en el pequeño restaurante que había visto en la calle principal, y hasta allí se dirigió. Para el horario de España, era casi la hora del aperitivo, sin embargo allí era la hora de la comida. Sin mucho apetito se decidió por el menú típico irlandés, pero advirtió a la camarera que la atendió,  que no fuera muy copioso,  pues apenas tenía hambre.

Estaba  muy excitada, muy nerviosa por la experiencia vivida. No tenía miedo ante lo desconocido; estaba acostumbrada a desenvolverse sola, pero estaba en un país extraño, con otro idioma , absolutamente sola y con dificultades para entenderse con los habitantes de aquel precioso lugar, pero...

-De  peores he salido. Ten paciencia Laurita, podrás con ello. ¡ Acabas de llegar, caramba! ¿¿qué es lo que quieres? - se repetía una y otra vez

Empezó a recorrer las calles mirando a un lado y a otro observando con complacencia los edificios a su paso, las gentes que charlaban alegres y de esta manera conoció el centro de la ciudad. Llegó hasta el edificio del Ayuntamiento; ´clásico edificio británico, no muy grande y en el que en su entrada había un tablón de anuncios ofertando y demandando empleos. Les dio un vistazo y comprobó que había bastante demanda de camareras. El turismo se hacía patente en los meses de verano:

-Quizá debería buscarme algún empleo de intérprete de español. Aquí vienen muchos paisanos y sería una ayuda para mi presupuesto. Podría, por ejemplo, alquilarme un coche para recorrer el territorio, sería una herramienta de trabajo. Iría más desahogada  con el dinero,  que aunque está bien, no me permite hacer excesos.
Tomó nota de alguna dirección y se lo guardó en la agenda para no extraviarlo: por si acaso.  La tarde iba cayendo poco a poco. En España anochecía más tarde, pero aquí no. Decidió volver a casa antes de que se hiciera de noche y se desorientara, pero la noche se hizo enseguida aunque su sentido de orientación era bueno y,  no se perdió.

Caminaba despacio por la calle recreándose en el entorno, cuando de repente unos faros y un cláxon  sonaron muy fuerte a sus espaldas.  Oyó una voz muy enfadada que la increpaba aunque no entendía lo que  decía.  Ella se llevó las manos al pecho y de un saltó se apartó hacia la acera.




-Sorry,sorry,sorry. ¡ I am sorry very much ! Excuse me, please.

-¿Es que no se da cuenta que he estado a punto de atropellarla, ¿ por qué no mira por dónde va? Es usted una inconsciente e irresponsable. Seguro que luego diría que he sido yo el culpable.

Laura estaba a punto de llorar; el susto había sido grande, el hombre estaba hecho una furia y ella no sabía porqué había ocurrido aquello

-¡ Claro, aquí conducen al revés del mundo entero ! - se dijo

El hombre seguía muy enfadado agitando los abrazos al aire y entonces ella se cansó de aguantar la bronca, después de haber pedido perdón en repetidas ocasiones, decidió que le iba a contestar:

- ¿Por qué ustedes no conducen como el resto de los humanos? ¿ qué pretenden llevando la contraria a todo el mundo, se creen únicos y más originales? Si son todos como usted, voy a tener un problema. Ya le he pedido perdón varias veces. Soy extranjera he llegado hoy. ¿Sabe qué? si a usted le hubiera ocurrido en mi pais, el conductor le hubiera llevado a tomar una cerveza y hubiera aceptado sus disculpas desde el primer momento. No se hubiera puesto hecho un energúmeno como usted.  Y ahora,.. buenas noches señor.

Dio media vuelta dejando al hombre sin saber qué decir. Había soltado su discurso en español, por lo cual se enteró a medias del enfado de ella. De repente él se echó a reír y avanzó hacia ella, que estaba temblando de los pies a la cabeza, entre el susto y la furia que la había provocado aquel hombre.

-Perdón  señorita, he sido muy grosero. Le ruego me disculpe, no debí echarle esa bronca; debí darme cuenta de que era forastera.  Siento haberla puesto tan nerviosa. Mire estamos cerca de aquel pub, vayamos y tomemos una tila que nos hace falta a los dos. Yo invito, por favor acepte mis disculpas. ¿Vamos?

Ella perdió toda su aversión a aquel hombre que de forma tan furibunda le había increpado.
- De acuerdo, y perdóneme también por haberme puesto tan furiosa. Sellemos nuestra paz.

Y dándose la mano, entraron en el pub para degustar una taza de humeante tila con el fin de calmar los nervios.



lunes, 2 de noviembre de 2015

Celtic - Capítulo 1 - Erasmus

Laura Escribano era una joven que acababa de terminar su carrera en Historia con sobresaliente de nota media. Era por tanto muy inteligente, extrovertida, amable y además muy guapa.

Había solicitado una beca Erasmus con el propósito de viajar a Irlanda y al tiempo que perfeccionaba su inglés, estudiaría sobre el terreno lo que iba a reflejar en su tesina: sobre los primeros habitantes de aquellas tierras celtas.

No estaba  muy confiada en poderla lograr, ya que el importe de la misma era elevado y había muchas solicitudes, no obstante realizó todos los trámites y esperó paciente alguna respuesta de la Universidad.



Y la notificación llegó. Abrió nerviosa el sobre y la misiva la firmaba el catedrático que la había tenido por alumna en el último curso de carrera. Tenía que presentarse en el rectorado dos días más tarde.  Estaba muy intrigada pues no era el procedimiento habitual

- ¡ Qué raro ! - exclamó

Llamó a la puerta del rector y un ¡ Adelante ! hizo que avanzara unos pasos. Estaba muy nerviosa e intrigada.

-- Buenos días Sr. Lerma, ¿puedo pasar?

-Si,si, pase .Adelante, querida.

La noticia que le aguardaba era de lo más satisfactoria: le habían  otorgado la beca y se podía incorporar en cuanto deseara.

-Gracias, Sr.Lerma, muchísimas gracias. No sabe lo que agradezco las gestiones que ha realizado. Muchísimas gracias. Tenga por seguro que no le voy a defraudar.

Cuando salió del despacho, empezó a reir nerviosa y a correr por los pasillos de la universidad. Estaba contenta, muy contenta. Sus sueños empezaban a tomar forma.

Madrugó mucho ese día, quería llegar pronto al aeropuerto no fuera que a última hora se complicara alguna cosa.

-Vamos a ver: el pasaporte, el billete, el maletín de mano, ¡ ah ! la gabardina que allí llueve mucho y aunque estemos a punto de empezar el verano no conozco bien el clima. ¡ Dios mio,   me voy a Irlanda !

El viaje se realizó sin novedad alguna. Tomaron tierra en el aeropuerto de Dublín en unas tres horas aproximadamente. Efectivamente llovía a cántaros.

-Menos mal que he cogido la gabardina, de todas  formas ¡ qué manera de llover !

 Se dispusieron a  bajar del avion en perfecto orden. Delante de ella iban dos hombres con sendos impermeables en animada charla . Laura iba detrás de ellos y no prestaba atención a su conversación que debía ser muy animada a tenor de lo que se reian. De repente su zapato dió un resbalón impulsando su cuerpo hacia  adelante y frenándolo el del caballero que iba anterior a ella. La sujetó por el brazo a tiempo de impedir que cayera escaleras abajo.  No entendió muy bien lo que la decía, pero ella creyó interpretar:

-¿Se ha lastimado? menos mal que no ha llegado a caer.

-Sorry, I sorry very much. Excuse me please, excuse  me

El´la sonrió y en inglés,  que ella no entendió, la dijo:

- No se preocupe  lo importante es que no se haya hecho daño.






Y siguió cada uno su camino

Como te quise, te quiero - Capítulo 10 y último - Y se amaron locamente

Alegres y nerviosos se dirigieron  a unos grandes almacenes para efectuar las compras de Navidad y los regalos que habrían de hacer a sus respectivos familiares. Eran felices, inmensamente felices y sus risas eran abiertas sinceras.  Celebrarían la Nochebuena todos juntos.

Cada uno de ellos decidió ir a casa de sus respectivos padres para anunciarles, que la época de agonía, de sufrimiento, había terminado.  Por fin habían hablado, y habían comprendido que se amaban. Que habían consumado su matrimonio y que ya nada ni nadie les separaría.



Al escuchar la confesión de Alberto, la madre y abuela, se abrazaron a él llorando.  Le veían feliz y eso es lo que más fervientemente habían pedido a Dios. Era bueno y merecía ser feliz junto a la mujer que había elegido.  Ella también era una buena chica.  Quizás algo traumatizada por la época tan estricta que la tocó vivir. Joven e inexperta cayó en las garras de un hombre que no supo cuidarla ni merecerla.

- Pensamos que vengáis a casa a pasar todos juntos la Nochebuena.  Almudena ha ido a casa de sus padres y les está relatando lo mismo que yo he hecho con vosotras. Os voy a pedir una última cosa.  Cuando estemos todos juntos, no quiero malas caras, ni reproches ni indirectas, ni nada que le haga sentirse molesta ¿ entendido ?  Ella también lo ha pasado mal

- Descuida, hijo. No tienes que indicarme nada. Si ella te quiere y te hace feliz, nosotras también lo seremos.  Lo que quiera que fuese lo que ocurrió entre vosotros, eso es algo que os pertenece sólo a vosotros.  Lo que deseamos es que seais felices, nada más, y nada más nos hace felices a nosotras también.  Dame un beso, hijo mio

Y con toda la emoción y el amor de madre, se fundió en un abrazo con su hijo.

Almudena acudió al domicilio de sus padres, y sentada en el centro, teniendo a cada uno de ellos con sus manos cogidas, relató todo lo ocurrido con Alberto desde su llegada.  Por fin don Rodrigo respiró tranquilo.  Su hija estaba en buenas manos y se había solucionado todo el problema.



 Sentada toda la familia ante la mesa navideña, no faltaron los chistes picantes, ni las risas, ni los brindis, ni la felicidad que se reflejaba en el rostro de los dos esposos, cogidos siempre de las manos.  Necesitaban ese contacto físico, como para resarcirse del tiempo desperdiciado.

Ya en la madrugada, y mientras Almudena  ponía todo en orden, Alberto llevaría a su madre y a sus suegros , a sus respectivos domicilios.  Al dejar a cada uno de ellos en casa, recibió un entrañable abrazo en el que podía percibir la alegría que sentían ellos también porque al fín los chicos habían encontrado el camino para la felicidad.

No estaba dispuesta a volver a separarse de su marido y el primer día en que acudió al trabajo presentó su dimisión, aunque tuvo que esperar a que encontraran una substituta. Alberto hubo de marcharse después del día último del año, para reincorporarse a su puesto

--Mi amor, sólo serán unos pocos días para volver a estar juntos,- repetía Alberto a Almudena al despedirse en el aeropuerto., al ver cómo ella a duras penas podía reprimir unas lágrimas.  Quería ser fuerte, deseaba ser fuerte, pero ahora que había conocido el ser amada de verdad, no podía separarse de Alberto, aunque sabía muy bien que  tenían que hacerlo.

-Un sólo día es una eternidad, Alberto. No tardaré ni veinticatro horas en estar allí.  En cuanto solucione lo del trabajo.

Y así fue. En menos de un mes Almudena estaba frente a su marido en Estados Unidos. Vivirían allí hasta que él terminara sus estudios. Regresarían a España y trabajaría en un hospital, tendría una consulta y vivirían felices.

Junio empezaba a ser algo caluroso en Madrid cuando ya  estaban de regreso . Decidieron buscar una vivienda más grande que el piso en el que vivían cuando se casaron.  Estaba embarazada y pronto en ese hogar las risas infantiles resonarían como música celestial.  Alberto adoraba a los niños, y poco a poco se iban cumpliendo todas sus ilusiones: tenía la mujer de sus sueños y para las Navidades próximas, serían uno más en la familia, y nació un niño precioso y dos años más tarde tuvieron una niña.



Pasaron los años. Almudena no volvió a trabajar. Alberto,  además de la consulta,  daba clases en la Facultad de Medicina. Tenía un gran renombre en su especialidad e instruía a sus alumnos en la práctica de las intervenciones por laparoscopia que ya eran bastante frecuentes en España.

Los chicos crecieron rápido. Raúl, su primer hijo quiso ser médico como el padre y el abuelo,  y cuando terminó la carrera en España, se trasladó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos. No quiso ser ginecóloco. Su especialidad fué la Oncología. Allí conoció a una chica americana, con los cabellos rubios como el oro,  de la que se había enamorado y con quién pensaba casarse en cuanto terminara su especialidad.

 Isabel, la hija, decidió estudiar psicología infantil y ya estaba en el último año de carrera.
 Esperaban la llamada de los chicos para saber las notas de los exámenes el día que Almudena vió en el periódico la defunción de Luis

Almudena y Alberto eran ya cincuentones pero no se habían vuelto a separar nunca más y seguían tan enamorados como cuando eran jóvenes.     Raúl esperaría a que su padre llegase de la consulta para llamar por teléfono y anunciarles el sexo de su primer hijo.  Se había quedado en América y se había casado con la chica rubia de cabellos de oro a la que adoraba.  Iban a tener un bebe  y ese día le harían una ecografía a su mujer para saber si iba ser niño o niña.  Almudena estaba loca de contenta y Alberto muy emocionado

Isabel, la hija,  vivía en pareja con un compañero de gabinete, y aunque eran muy felices y se amaban,  decidieron esperar a casarse y tener hijos hasta que tuvieran más rendimiento en el despacho. Tenían una vida estable y feliz.

 Y ya hemos llegado al comienzo de la historia.  Cuando regresaron del cementerio, Alberto acariciando la mejilla de su mujer, la dijo

--Mi amor, han pasado los años muy pronto, pero he sido¡ tan feliz !, me has hecho ¡tan feliz! que no descartaría de lo pasado ni un ápice. Por doloroso que fuera , no cambiaría nada.  La vida ha sido generosa con nosotros, hemos creado una familia, vamos a ser abuelos, y nuestros hijos aman a sus parejas, y nosotros...



--Nosotros estamos juntos, siempre lo estaremos. Yo no podría vivir sin ti. Has sido el hombre, el amor de mi vida. He sentido unos celos horribles de las alumnas de la Facultad porque sé que había alguna que coqueteaba contigo, y es que¡ eres tan guapo..! Dicen que Dios escribe con renglones torcidos, y muchas veces he pensado en la forma en que llegamos a unir nuestras vidas para siempre.

--Ninguna, óyeme bien, ninguna podría ocupar el lugar que tú has ocupado en mi vida. Cada día desde que estamos juntos, te he querido más y cuando ya no creía que mi amor podía aumentar, cuando me despertaba por las mañanas y te veía durmiendo a mi lado sentía que mi corazón se desbordaba y volvía a tener la misma fuerza para quererte y desearte como cuando éramos jóvenes. Te lo repito no cambiaría nada de lo vivido.

Albertto besó a su mujer y ella le devolvió el beso, únicamente interrumpido por la entrada de Celia para anunciarles que la comida estaba dispuesta.  Como dos adolescentes se ruborizaron y reían felices

  En voz baja Alberto dijo a su mujer

--Después de comer, nos echamos una siesta.... al tiempo que le guiñaba un ojo.

--Calla, calla...fue la respuesta de ella apoyando su cabeza en el hombro de su marido




                                               F     I    N

Autora:  1996rosafermu
Edición:  Octubre de 2015
Ilustraciones:  Archivo de 1996rosafermu

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

domingo, 1 de noviembre de 2015

Como te quise, te quiero - Capítulo 9 - Seré tuya y tú mio

La situación era violenta, ninguno de los dos se atrevía a decir algo con lo que pudieran romper el hielo. Alberto miraba a su mujer como si fuera la primera vez que la viera, sus sentimientos hacia ella seguían intactos. No importaba el tiempo transcurrido, ni la ofensa, ni nada que ella le hubiera podido hacer. No dió ningún paso hacia ella. Ignoraba los sentimientos de Almudena respecto a él y no quería presionarla. Ella le miró fijamente sin decir nada. Se dió la vuelta ocultando la congoja que  atenazaba su garganta. No quería llorar delante de él, secó las lágrimas y se giró para mirarle de frente



-Tengo que pedirte perdón por todo lo ocurrido, por todo el sufrimiento que hayas podido pasar. Quiero que sepas que estoy muy arrepentida de lo que te dije y te hice aquella aciaga noche, la que hubiera debido ser la más feliz de mi vida  ¿ En qué demonios estaba pensando ?  Estuve ciega durante mucho tiempo, tenía en mi mente una figura totalmente idealizada. Estuve enamorada de “ mi príncipe azul “ y resultó ser un  “sapo “. Es un ser egoísta engreído, estúpido que después de casarse ha sido  capaz de abandonar a su mujer y sus hijos, por ganar renombre en Madrid.  Se me cayó la venda que tenía en los ojos, pero ya era demasiado tarde. No sabía ni tu dirección, ni dónde estabas ni siquiera sabía tu teléfono. De haberlo sabido te hubiera pedido perdón antes. Ahora todo está solucionado. Yo llevaré esta culpa toda mi vida. Lo que deseo es que por fin recobres la paz que te he robado, y que algún día encuentres la mujer que te mereces y formes una familia que te haga feliz, porque te lo mereces. Eres un buen hombre, honrado, educado, paciente.... En fin, ahora aspiro a que me perdones y me olvides, que olvides esa etapa tremenda de tu vida

 Rompió en un llanto suave pero desgarrador. Alberto la miraba sin entender muy bien que significaban las palabras de ella. O mejor dicho, no quería entenderlas; no quería hacerse ilusiones. ¿ Por qué la desilusión de ella, qué le había ocurrido para desengañarse de esa forma?




-Anda, cálmate. Lo pasado, pasado está y no se puede dar marcha atrás. Explícame que te pasó para pensar de  que Luis era el ser más perfecto, al más ruin. Si quieres explicármelo, claro.
Almudena relató con todo lujo de detalles su encuentro con el abogado en un día lluvioso. Le contó la forma ruin de su proceder queriendo ligar con ella, a pesar de haber dejado a su mujer con un hijo de corta edad y otro que venía en camino.

-Pude haber sido yo… Si ha sido capaz de hacérselo a su esposa,  hubiera podido hacérmelo a mí. ¡¡ Por ganar prestigio abandona a su familia sin importarle absolutamente nada. ! Sabía que era un Don Juan, y me trajo por la calle de la amargura dándome celos cuando éramos unos críos, pero nunca le creí capaz de tener tanta ambición.  Yo le había dedicado mi adolescencia y había perdido por él al hombre que verdaderamente me amaba y en media hora que estuvimos en aquella cafetería, ví cómo era en realidad. Estuve ¡ tan ciega ¡ Yo tan ecuánime me volví totalmente estúpida y perdí mi sentido  común por tratar de que se enamorase de mi  Esas personas son tan egoístas que sólo se quieren a sí mismos.
-No te sientas culpable, no eras tú la egoísta. Cuando uno se enamora ves por los ojos de la persona que amas y haces infinitas locuras que nunca sospecharías ibas hacer.

-Si, pero eso no es excusa para mi estupidez. De nuevo te pido perdón; me porté fatal contigo y te hice daño, mucho daño, por eso yo soy tan culpable como él

-Yo también te pido perdón. No debí marcharme de tu lado. Te había prometido paciencia y tiempo, pero lo hice mientras estábamos solteros. Te respeté hasta el último momento y soñaba con  nuestra noche de bodas, por eso mi reacción fue tan nefasta. Esperaba otra cosa, había estado soñando con aquel momento desde que te conocí.  Me sentí ¡ tan fracasado ¡, pero eso ya no tiene arreglo. No nos torturemos más, porque los dos lo hicimos muy mal

Almudena rompió a llorar, pero esta vez era un llanto convulso, desgarrador y no cesaba de pedirle perdón
-Ven aquí, ven aquí-  le dijo Alberto

La abrazó y con una mano la daba golpecitos suaves en la cabeza para tratar de calmarla.  Ella reclinó su cabeza en el pecho de él y con sus manos se aferraba fuertemente a la chaqueta de Alberto, nerviosa, desesperada y sin consuelo.  El percibía el perfume que normalmente ella usaba y de nuevo le envolvió la ternura que sentía por ella.  Tomó su rostro entre sus manos mirándola a los ojos y secando las lágrimas que corrían sin cesar por sus mejillas.  Besó sus labios con suavidad y unas palabras largamente esperadas,  pronunciadas por Almudena , hizo que renaciera la esperanza en su corazón

- No supe que en realidad estaba enamorada de ti, pero encaprichada de ese niño tonto.  Me di cuenta demasiado tarde, aquél día en que, por casualidad, nos encontramos en la cafetería. En mi mente, mientras me hablaba, establecí la comparación contigo, y vi la abismal diferncia existente entre vosotros dos. Te había perdido por una ilusión fallida.  Ni siquiera sabía dónde estabas, ¿cómo poder establecer contacto contigo, cómo ir en tu busca? Ni mi padre ni tu abogado, me dijeron nada. Tu abogado por "secreto profesional", eso me dijo, y mi padre porque se lo habías prohibido. Me sentía mal, tan sólo el trabajo me aliviaba de todo.  De haber sabido tu paradero habría corrido a tu lado, a sabiendas de que probablemente tendrías a otra mujer en tu vida, pero deseaba con todas mis fuerzas pedirte perdón.  Había sido injusta y egoista y estúpida por rechazarte.  No sé qué me pasó. Creo que sentí miedo, algo irracional que no fuí capaz de reprimir. Me di cuenta que a quien amaba era a mi marido. A mi marido que había perdido por ese mequetrefe egoista.  Había destrozado no sólo tu vida, la mía también




- Por favor, no te tortures más ¿ Me quieres ? - preguntaba Alberto con ansiedad

- Si Alberto, te quiero.  He tenido mucho tiempo para reflexionar y comprendí al fin, que te quería, que quizá te quise desde el principio, sólo que no lo vi. Era una tortura pensar que por mi estupidez, probablemente te hubieras olvidado de mi. De ese amor sincero y noble que me diste desde el mismo día en que nos conocimos.  Y eso me hacía llorar, y llorar...  porque lo había tenido en mis manos y había lo  dejado escapar




- ¿ Quieres ser mi mujer ? De una forma efectiva, porque mi esposa ya eres. Me refiero a reanudar lo que dejamos en suspenso el día en que nos casamos ¿ Deseas serlo ?

- Yo lo deseo, pero tengo miedo de no estar a la altura que corresponde.Han habido cosas graves desde aquel día... hice que cambiase nuestras vidas, por lo que me siento responsable.  Dejaste a tu madre y abuela por alejarte de mi.  Siento vergüenza por ti, por ellas, por mis padres, por mi misma, por todo.  Me siento mal por todo

-Pues olvídate de todo.  Esto ha sido un mal sueño, pero el despertar es glorioso. He recuperado al amor de mi vida, a mi mujer.  No quiero que vuelvas a recordar lo pasado.  Nunca más.  Nuestra vida empieza hoy, ahora, en este instante.  En el mismo momento en que seas mia, y créeme va a ser memorable.  No admito remilgos ni pudores, ya no, hoy no.  Seré consecuente con lo que vamos a hacer.  Sé que no tienes experiencia, pero seré yo quién te la proporcione, tu marido, que nunca te ha olvidado y que estoy loco por tenerte entre mis brazos, y besarte, y adorarte. Olvidémonos del mundo y de todos.  Solo estamos tu y yo, nada ni nadie más.

La abrazó y la besó largamente y por fin pudo hacerla suya y ella fué de él, ambos fueron uno del otro. Y  expresaron en su amor, en sus caricias y en su posesión, la frustración sentida tiempo atrás y finalmente olvidada y superada.

Al día siguiente se levantaron muy contentos. Por fín habían solucionado todos sus problemas, había sido una mala pesadilla. Mientras desayunaban felices, se acariciaban, se besaban, se tomaban de las manos. Tenían que recuperar el tiempo perdido.  Era veintirés de Diciembre, y entonces acordaron reunir a toda la familia, a los padres de ambos y anunciarles la buena nueva. Serían las Navidades más felices de sus vidas  Por fin celebrarían la Nochebuena en paz y armonia, con todos, consigo mismos

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